Bueno aquí os dejo el segundo capítulo.

Aquí se explican más las cosas.

Me resultó bastante difícil hacer la pelea sobre los soldados así que si no está muy claro lo siento, pero me gustó bastante el reusltado.

Es un poquito mas largo así que espero que os guste


Episodio 2: un futuro incondicional.

Lightning Farron… el nombre era tan extraño…nunca lo había oído antes. Estaba claro que aquella chica era extraña.

Llevaba un traje de tonos verdes oscuros, negros y ía una camisa sin mangas blanca con cuello en forma de barco. Encima llevaba otra camisa con una sola manga, de colores negros y verdes imitando al camuflaje. Llevaba unos guantes hasta el codo de color verde pistacho sin dedos. En el brazo izquierdo, donde terminaba el guante, a la altura del codo, llevaba un brazalete de cuero con círculos dorados. Encima de las camisas llevaba un chaleco gris y verde que llegaba a la altura de la cintura sin mangas. Su falda era corta, por encima de las rodillas, de color gris oscura, con un cinturón verde oscuro. Debajo de la falda llevaba uno shorts color negro. Sus botas eran largas y negras. Llegaban hasta las rodillas. Justo encima de la bota tenía una correa pareciendo un cinturón, alrededor de la pierna como adorno. Tenía el pelo corto, con un mechón más largo que bajaba por su hombro hasta la altura de su pecho. El cabello tenía tonos rubios y rosados.

Tenía varias preguntas en mi cabeza, ¿quién era? ¿Por qué estaba herida? ¿Qué hacía en ese bosque? Al final me decanté por una, esperando que aclarara mis dudas, pero algo tenía claro, no le podía contar que hacía yo allí. Puede que si se enterara de que me había escapado avisaría a las autoridades, es decir, a los soldados de mi padre y me cogería, así que intenté ser lo más discreta posible.

-Encantada…y… ¿qué te ha pasado?-Pregunté intentando parecer lo menos despreocupada posible.

-Yo…no lo recuerdo bien…-Parecía confusa y su voz aun sonaba débil.

Ella mintió, en realidad sí se acordaba, pero si decía que los soldados la atacaron preguntaría el por qué y me tendría que explicar de donde era.

-Bien… ¿recuerdas quién te hirió? ¿ó cómo?- En realidad, sentía curiosidad por aquella chica. Era tan extraña… así que insistí.

-Pues…- Ella se rindió, sabía que no tenía escapatoria a mis preguntas, y decir que no lo recordaba no lo iba a arreglar, yo era persistente-Unos soldados…- A pesar de que su voz era insegura y débil pude notar su mirada perdida en un punto fijo del suelo y sus ojos, con un cierto brillo especial… puede que…con lágrimas… A pesar de eso, parecía que además del miedo que sentía, y el dolor, también había fuerza y determinación. Aunque no mostraba apenas ninguna emoción física, ocultaba algo.

Ante esa respuesta yo me sorprendí. ¿Unos soldados? ¿mis soldados? Por qué razón mis soldados la atacaron. ¿Quién era esa chica?

-¿Qué soldados? -Pregunté intentando que dijera más información.

-¿Acaso aquí hay más de una clase de soldados?- Preguntó sarcásticamente, mostrándose superior e insolente.

Aunque me molestó algo su tono, tenía toda la razón. En Empire of Light solo había un tipo de soldados, mi pregunta fue algo estúpida. Me sentí algo avergonzada, así que decidí preguntarle de que ciudad era, para conocerla mejor.

Y…- Antes de que pudiera decir nada ella se levantó, apoyándose en el árbol. Me quedé algo sorprendida por esa extraña reacción.

-Me tengo que ir…- Dijo con voz firme y segura la chica de cabellos rosados. Sus palabras carecieron de sentido ante la situación. ¿Por qué se iba así, sin más? Además estaba herida, y sola por este bosque. Sin provisiones no llegaría a ningún lado, como mucho podría durar dos o tres días. Tenías que impedir que se fuera, y menos sin darme una buena razón.

-Pero… no puedes, estás herida- Intenté parecer lo más firme posible pero no pude.

-Eso no es asunto tuyo…- Dijo esta vez mucho más firme y estoica, sin mostrar ninguna emoción. A la vez que lo dijo cogió su espada del suelo y echó a andar hacia unos árboles del bosque en dirección opuesta a mí.

Esas palabras me molestaron. Yo la había ayudado y tiene la mala educación de irse sin más. Yo estaba acostumbrada a que me tratasen como una princesa… en cambio ella… ¡Claro! No me había dado cuenta. Parecía que no sabía quién era yo… Por eso se comportaba tan extraño conmigo.

-¿Sabes quién soy yo?- Dije con voz ahora más alegre para intentar parecer amistosa.

Ella se paró en seco. Parecía sorprendida por la pregunta.

-Me lo acabas de decir, Dhalia- su voz, aunque firme y segura parecía confundida por mi pregunta repentina y sin sentido.

Me sorprendí mucho. Me esperaba que mencionara algo sobre que era la princesa… pero no lo hizo, dijo mi nombre. Una pequeña sonrisa se dibujo en mi rostro. La chica se giró y me miró con cara extrañada. Luego se dio la vuelta y comenzó de nuevo a andar.

-¡Espera!- Grité. Fui muy impulsiva, pero no se me ocurrió otra manera de que me hiciera caso.

Ella se paró y se giró completamente mirándome con cara de extrañez.

-¡Qué pasa ahora! ¡Te he dicho que tengo que irme!- Gritó sin pensarlo dos veces, fría y severamente.

-¿No… sabes quién soy? Bueno… ¿qué soy?- Dije intentando que me entendiera. Ella se sentía cada vez más confundida.

-Eres una maga, me lanzaste un hechizo de magia, algo poco común- Dijo con calma pero con decisión-¿Puedo irme de una vez?

Yo me sorprendí mucho. No me esperaba esa respuesta y menos que dijera que los magos eran poco habituales. En Empire of Light había miles. La mayoría de la gente de la capital eran magos y la población normal solía tenerla. Casi todas las personas usaban magia blanca excepto algunas. Al decir que era poco habitual me quedé totalmente confundida.

-¿Poco habitual…? ¡En Empire of Light hay miles! ¿¡Cómo qué es poco habitual!? ¿Quién eres?- Exploté. No sabía si me tomaba el pelo o en realidad se la había olvidado todo.

Ella no sabía que responder. Se quedó paralizada literalmente, pero al final decidió contármelo, ya no había nada que perder.

-Yo…- De repente se oyó un disparo a nuestras espaldas y ambas nos giramos. Mi caballo estaba en el suelo con sangre y sin moverse. Toda mi comida y mis provisiones estaban tiradas por el suelo. Ambas nos quedamos paralizadas, pero una mano me cogió de la muñeca y me obligó a correr hacia unos árboles. Lightning y yo salimos corriendo pero un hombre con una capa negra y una gran espada nos detuvo en seco. Estábamos acorraladas.

-Ahí está, es la chica de Bhunivelze- Dijo el hombre en el caballo.

-¡Está con la princesa!- Dijo otro hombre detrás nuestra.

Ambas nos quedamos asombradas por sus palabras. ¿Ella era de Bhunivelze? Eso exlicaba todo, por qué la atacaron y por qué no sabía quién era, y yo… ¡La he ayudado! Eso quiere decir que… soy una enemiga del estado.

Lightning se sobresaltó y parecía más confusa que antes. Miró a ambos lado buscando una posible escapatoria. Al percatarse de algo abrió mucho los ojos. Yo no entendía por qué. ¿Sería porque había descubierto que era la princesa del reino?

-Empire of Light…-Pronunció ella más para sí misma que para mí. Yo la miré sorprendida y ella me devolvió la mirada sin apenas mostrar ningún sentimiento- ¡Hay que salir de aquí!- Dijo al mismo tiempo que me cogía de la muñeca y tiraba de mí hacia la derecha, donde no había ningún guardia, adentrándose al bosque.

-¡Perseguirlas!- Comandó el guardia del caballo persiguiéndonos.

Lightning sacó su espada, que tenía enganchada a la espalda y pulsando un botón, la espada se transformó en una gran pistola. Se paró y con un leve giro disparó al caballo en el que el guardia estaba montado. El caballo se tiró al suelo herido y el guardia se calló. Con esa distracción avanzamos por otro camino para intentar despistarles.

-¡¿Por qué has hecho eso?!- Dije gritando, enfadada por esa reacción. No debería haberle disparado a aquel caballo, al fin y al cabo, eran mis guardias.

Ambas nos paramos jadeando.

-¡¿Acaso querías morir?!- Dijo irritada por mi cuestionamiento hacia su actitud.

-No iban a matarme…-Dije bajando la cabeza-Solo me querían coger para llevarme a palacio-Dije ahora más decidida.

Quería hacerla muchas preguntas, pero a la vez quería escapar. Sentía que no podía contarle nada, que me había escapado, ni que me dirigía a Twilight.

-¿Y se puede saber por qué? ¿No te habrás escapado?- Dijo ella sorprendida.

-Pues…- Yo subí la cabeza, la miré a los ojos y puse una gran sonrisa.

Ella me entendió como un "sí" y continuó.

-No tengo tiempo para jugar a hacer el héroe con princesas mimadas…-Dijo fríamente.

En sus ojos había un brillo, diferente a la mirada que antes me hizo. Ahora en sus ojos se veía la tristeza, la nostalgia de puede que algo que pasó en el pasado. No se sentía realmente furiosa, sino triste. Lo noté con facilidad, aunque aquellas palabras me afectaron. No estaba jugando, era una misión, pero si se lo contaba… no quería poner a más gente en peligro.

Lightning comenzó a caminar. Yo me quedé paralizada, así que, como último recurso, me propuse a saber su historia. ¿Quién era? Y ¿Qué hacía allí?

-Así que… ¿te perseguían por ser de Bhunivelze…? ¿Por qué estás aquí?-Pregunté alegremente intentando parecer calmada.

-Eso no te incumbe en absoluto- Dijo con frialdad.

Aunque me costara admitirlo, tenía razón. No me incumbía en absoluto, pero… esa chica… tenía algo, algo especial. Tenía que averiguar quién era.

-¡No, no me incumbe! Pero te he salvado la vida… no me puedes hacer ese favor de explicarme que está pasando…- Dijo intentando convencerla

-Ni siquiera yo lo sé…- Dijo cabizbaja con un tono triste.

Yo me quedé algo sorprendida. ¿Qué significaba eso? Ni siquiera ella lo sabía… Puede que estuviera incluso más confusa que yo…

Lightning avanzó con paso calmado pero firme. Dobló sus rodillas sentándose sobre ellas apoyando su espalda en una roca y dejando su pistola en el suelo.

-Yo soy…- se puso cabizbaja y suspiró- era teniente en el cuerpo de soldados de Bhunivelze, los del rey…

-¿Teniente?-Pregunté sorprendida sin parar de mirarla.

Ella asintió y continuó mientras yo me sentaba enfrente de ella.

-Yo vivía con mi hermana y unos amigos en Nébula, una ciudad pequeña al este de Bhunivelze. Es una ciudad al borde de la costa, tranquila y pacífica, hasta qué…- Hizo una pausa leve. Sus palabras estaban llenas de dolor.-Unos soldados de Darkness atacaron la ciudad. Yo, y los guardias de la ciudad hicimos todo lo posible pero… eran demasiados y tuvieron que evacuar a la gente en naves hasta otra ciudad. Aunque no hubo suficientes naves, Galaxian es una de las ciudades menos protegidas en todo el reino debido a la poca comercialidad así que, no había muchas naves, al menos no las suficientes para evacuar a toda la gente.

Mi hermana, mis amigos y yo nos quedamos en la ciudad con el resto de la gente que no habían podido entrar en las naves. Los soldados nos rodearon e intentaron cogernos presos.

Los soldados intentaron oponerse pero fue en vano. Mataron a la gran mayoría… a mis compañeros.

Cuando nos estaban metiendo en la nave que conduciría a Darkness tuve la idea de intentar escapar. Yo, mi hermana y mis amigos seríamos la distracción para que las personas pudieran escapar y luego, nosotros nos iríamos de alguna forma, pero algo salió mal…- Lightning empezó a recordar…


Había una gran fila de personas entregando sus armas a unos hombres con capucha negra y purpura mientras otras entraban a una gran nave. Esa extraña nave llevaba en un lateral la bandera de otro reino distinto a Bhunivelze. En aquella fila estaban todas las personas de Nébula. Había soldados enemigos por todos los alrededores del pueblo, y algunos por el bosque.

Un grupo de personas al final hablando entre sí ideaban un plan para salvar al pueblo. Esto ya había ido demasiado lejos. ¿Acaso se cernía de nuevo una nueva guerra entre Bhunivelze y Darkness? No era justo, toda esa gente era inocente, eran habitantes de un pueblo ajeno a cualquier disturbio de la nobleza, a cualquier amenaza. ¿Qué pretendía Darkness? ¿Dónde estaban las tropas del Rey? ¡Acaso estábamos perdidos! ¡Nos llevaría a Darkness! ¡Nos matarían! Muchas preguntas auguraban en mi cabeza como piedras indestructibles que oprimían mi cabeza.

Al final de la fila, de la larga fila de personas, Yo y mis amigos ideábamos un plan para liberar a la gente. Muchos soldados habían muerto ese día por el simple hecho de oponer resistencia a los soldados de Darkness. Teníamos que hacer algo, aunque llevara consigo el riesgo de salir herido o algo peor… la muerte. Aun así no podíamos hacer que todas esas personas inocentes pagaran por algo que no han hecho. Esperaríamos unas horas hasta que casi toda gente estuviera dentro de la nave solo para dar tiempo a los soldados del Rey a venir… Pero y sí… no venían. Necesitábamos un plan B. Montaríamos un gran revuelo entre toda la multitud para que los soldados nos persiguiesen. Nos sabíamos cada rincón de nuestro pueblo, así no sería difícil huir durante un tiempo para que al menos algunas personas pudiesen escapar. Más tarde iríamos al bosque e intentaríamos escapar. Si conseguíamos eso, nos dirigiríamos a la capital a avisar al Rey y que liberara a las demás personas.

Pasaron las horas y no se veía ninguna tropa del Rey de Bhunivelze. ¿Nos había traicionado? ¿Qué estaba ocurriendo?

Decidimos empezar con el plan. Coger aun nuestras armas que no habíamos entregado a los soldados y atacar a los más cercanos. Después empezar a correr hacia las casas bajas del norte y esconderse en alguno de rincones ocultos hasta que los soldados se dividan para buscar. Después, serán más vulnerables. Así será más fácil derrotarles y huir hacia el bosque. Sí el plan salía bien conseguiríamos salvar muchas vidas, pero si salía mal, no solo habríamos arriesgado nuestras vidas, sino que hubiéramos comenzado una guerra contra Darkness.

Cogí mi enorme pistola y fui andando lenta y disimuladamente hacia mi izquierda. Lo mismo hicieron los demás hacia otros lados distintos en posición de los soldados.

Un soldado con una capa púrpura, un traje negro con una larga espada con el mismo símbolo de la bandera de la nave en su costado y al lado de esta, una pequeña pistola. Levaba un casco negro que solo dejaba mostrar su boca y una parte de su nariz. No debía de ser un soldado de muy alto rango, comparando la diferencia de los trajes del soldado que estaba en la entrada a la nave.

Me vio andar hacia él y me cogió del brazo violentamente dándome una sacudida.

-¿Qué estás haciendo? ¡Vuelve a la fila!- Me ordenó aquel hombre.

-¿Así es como tratáis a vuestros prisioneros? Que poca calidad.-Dije con una sonrisa sarcástica en el rostro. Yo solo quería que dejara de comportarse tan brusco, y así ganarme algo de su confianza, o al menos, que le pillara desprevenido cuando le atacara.

-¡He dicho que vuelvas a la fila señorita!-Dijo sin perder la compostura

-Eres demasiado impertinente-Dije intentando distraerle un poco más-¿Por qué hacéis esto?-Dije casi susurrando

-¡Agotas mi paciencia, joven! ¿Acaso quieres morir?-Dijo muy irritado

-¿Tú no tienes familia? ¿Hijos, puede?-Dije ignorando completamente su posible reacción

-¡A dónde quieres llegar, soldado! ¿Quieres morir como tus camaradas?

-¿A ti te gustaría que te arrebataran a tus hijos, o a tu mujer y que los mataran?

El soldado sacó de su bolsa una pistola y me apuntó-¡He dicho que vuelvas a la fila!

Ese era el momento. Era ahora o nunca.

Con un movimiento rápido, tiré al suelo de un puñetazo su pistola y me agache a cogerla rápidamente. Todo ocurrió en una milésima de segundo. Sin dudarlo, disparé la pistola contra el pecho del soldado. Él cayó al suelo al segundo de dispararle. Había un montón de sangre.

-¡Ahora!- Grité

En ese momento mi hermana y los demás salieron corriendo a la ciudad. Al oír el disparo, muchos soldados comenzaron a perseguirnos.

Obtamos por separarnos y así sería más difícil cogernos.

Yo me escondí en una casa en el centro de la ciudad. No muy lejos de mi escondite oí a un soldado con una voz potente decir:-¡Barrer toda la ciudad! ¡No dejéis un lugar por revisar! ¿Los quiero muertos antes de que el jefe venga o nos causarán muchos problemas!

En ese instante, no solo temía por mi vida. ¿Y si encontraban a mi hermana o a mis amigos? ¿Y si el plan me hubiera costado demasiado caro?

Pasamos un buen rato escondidos. No sabía dónde estaban los demás, o si algunas personas habían podido escapar. Puede que ya les hubieran cogido.

Noté unos pasos cerca de la casa en la que estaba escondida. Los pasos se acercaron y sonaron cada vez más fuertes. El soldado estaba cerca. Y parecía que no venís solo. Pude distinguir al menos dos personas, pero no estaba segura. Subí al piso de arriba y me escondí tras una puerta. Cuando subieran hacia allí haría todo lo posible por matarles. Un soldado subió las escaleras y el otro parecía seguirle por detrás.

Cuando el soldado ya estaba arriba a pocos metros de mí, salí de mi escondite y disparé al soldado con la pistola que le robé al primero. Al oír los disparos, el otro soldado que estaba inspeccionando otra habitación corrió a ayudar a su amigo. Él me intentó disparar, pero esquivé sus disparos. Con una rápida patada en su cara conseguí que callera al suelo y apuntándole con mi pistola pregunté-¡¿Cuál es vuestro plan?!

-No te diré nada- me respondió el soldado dolorido en el suelo

-¿Quieres morir?-dije intentando parecer lo más fría posible

-Mátame si es lo que quieres, pero no te diré nada-Dijo muy seguro

Parecía que el soldado tenía mucha más fuerza de voluntad de lo que pensaba. Sinceramente, me daba pena matarle, ya que yo habría hecho lo mismo si estuviera en su lugar. Proteger mi honor y a mi patria por encima de todo. Eso es lo que haría un verdadero soldado.

-¡Dímelo! ¡¿Qué queréis de esta gente?! Son inocentes…

-Dispárame ya, si vas a hacerlo, hazlo de una vez… Pero los soldados están subiendo.

Me sorprendí. Ni siquiera me estaba dando cuenta de los demás soldados. Cuando quise girar la vista, dos soldados me disparaban con un arma cada uno.

-¡Suelta el arma ahora!-me dijo uno de ellos

No tenía escapatoria, así que hice lo que primero se me ocurrió. Con un rápido movimiento, sin que los soldados apenas se percataran, me tiré literalmente por la ventana rompiendo el cristal

-¡Se escapa! ¡Seguirla, rápido!-Ordenó uno de ellos

Me levanté costosamente. Mi hombro estaba sangrando. Al tirarme por la venta que daba al otro lado de la calle los soldados tardaron un rato en dar la vuelta a la casa. Me levanté costosamente y eché a correr lo más rápido que pude en dirección al bosque. Con suerte los demás ya habrían llegado allí.

Cuando llegué a la entrada del bosque busque rastro de alguno de los demás pero no estaban. La angustia y el miedo se apoderaron de mi. Mi respiración era muy acelerada y me costaba respirar. Estaba muerta.

Un soldado apareció por mi espalda. Saqué la pistola del bolsillo donde la guardé y le apunté. Mi mano temblaba. No sabía si podía o no disparar. Si disparaba muchos más soldados vendrían y me matarían, pero si no, lo haría ese soldado. Me quedé paralizada con mi mirada fija en el hombre.

De repente un hombre alto y grande se abalanzó contra el soldado. El soldado cayó al suelo y la pistola también. Yo corrí para apartar la pistola del soldado, y que no pudiera cogerla. Por suerte no hizo mucho ruido y pareció que ningún soldado se percató de ello. El soldado quedó inconsciente en el suelo y el hombre alto y grande de cabellos rubios y un gorro negro en la cabeza con una gabardina negra se levantó. Era Snow, mi futuro cuñado, el prometido de mi hermana. Me había salvado la vida.

Solté un gran suspiro.

-¿Estás bien, Light?- Me preguntó con voz preocupada Snow, mirando mi mano llena de sangre apretando mi hombro.

-Eh…sí, no es nada… Hubo complicaciones en cuanto a escapar-Dijo algo confusa

El asintió y me preguntó:-¿No hay… nadie más?-Dijo con voz temblorosa

Yo miré hacia el suelo con una mirada triste y negué con la cabeza.

Él hizo una mueca de tristeza y continuó hablando

-¿Entonces qué? –Preguntó confuso

-Yo… no lo sé-Dije sin saber que responderle

-¡Lightning! ¡¿Cómo que no sabes?! Tú siempre sabes qué hacer, eres soldado-Dijo él irritado

-Pues esta vez no, no lo sé Snow…-Dije cabizbaja, con voz triste

-¿Dices que nos rindamos? ¿Qué no luchemos más? ¿Que nos entreguemos?

-En ningún momento he dicho eso-Dije mirándole fríamente a los ojos

-¿Entonces qué, Light? ¿Qué hacemos?-Dijo angustiado

-Yo…- un ruido fuerte me interrumpió. Oí pasos de soldados acercándose

-Snow, ¡corré!-Dije agarrándole del brazo tirando de él.

Él me alcanzó y corrió conmigo. Pero algo nos detuvo.

Unos soldados estaban justo en frente de nosotros apuntando con una pistola a dos de nuestros amigos. Ambos nos quedamos pálidos

Un gritó por detrás nos sobresaltó y los dos nos giramos. Al girarnos, tres soldados estaban detrás de nosotros apuntando con pistolas a mi hermana y mi mejor amigo.

Una lágrima se deslizó por mi rostro sin que lo pudiera evitar.

Estábamos perdidos

-¡Serah!- Gritó Snow al ver a mi hermana atrapada por un soldado.

-No…¡Soltarles, son inocentes! ¡No han hecho nada!-Grité sin apenas pensarlo

Mis opciones se acabaron. Lo único que podíamos hacer era rendirnos.

Me puse de espaldas a Snow para poder cubrirnos. Ambos llevábamos una pistola en nuestras manos intentando defendernos de los soldados.

-Lightning…-Susurró a mi oído Snow-A la de tres escapas, ¿de acuerdo?

-¡¿Qué?!-Dije sin gritar mucho, perpleja por sus palabras

-Lanzaré un hechizo de luz durante unos segundos. Los dos sabemos que tú eres mucho más rápida que yo y la única que podría escapar en ese tiempo limitado. Así que…

-No os dejaré aquí, ni a ti, ni a Serah, ni a Hope… ni a nadie, ¡Me oyes!-Dije decidida

-Piensa en Serah…Ella quisiera que tú escaparas. Si hay una opción, por muy pequeña que sea, aprovéchala. No tienes nada que perder-Dijo él decidido.

-Pero…

-Uno, dos y…- De su pecho salió una luz intensa y cegadora que duró dos o tres segundos como mucho.

Cuando los soldados pudieron ver con claridad, yo había escapado.

Corrí lo más rápido que pude como mi último recuerdo, mi hermana llorando, mirándome y pronunciando unas palabras que no pude entender. Corrí todo lo que pude hasta que perdí la noción del tiempo. No sabía qué habría pasado. Si les hubieron matado o les llevarían a Darkness.

Ese día hice una promesa- Llegaría a Darkness y les salvaría. Esa es mi misión. Serah, te lo prometo…-


-¡Lightning!-Balanceé suavemente su hombro para que despertara de su trance. La chica se había quedado perdida en sus pensamientos durante unos minutos mirando a un punto fijo del suelo.

Ella ni siquiera se había dado cuenta. Se giró y vio de nuevo mi cara. Pareció como despertando de un sueño.

-¿Y qué pasó?-pregunté curiosa por saber aquella historia

-Nada… no importa. Me tengo que ir. Como me vean los soldados me matarán, no me puedo arriesgar.

-¿Por qué no quieres contármelo?-Pregunté a la chica algo molesta por el corte repentino que había hecho.

-No te incumbe, no sé para que te lo he contado. Estoy harta de jugar contigo a las princesas y héroes. Solo eres una princesa insolente. Todos los reyes son así: malvados y codiciosos…-Dijo con una mirada triste más que enfadada mientras sin darse cuenta estaba apretando el puño pensando en algo.

¡Cómo podía comportarse así! Yo la había salado la vida. Esto era una misión seria, no estaba jugando. Como se lo podía hacer entender sin contarle la verdad… Puede que lo mejore sea… ¿decírselo?

-No estoy jugando, estoy en una misión seria-Dijo con una voz firme y segura

Ella puso una sonrisa de burla-¿Una misión?-Soltó una risa burlona-Las princesas soy débiles y cobardes. No tenéis misiones, os lo dan todo hecho-Dijo con una voz firme con algo de enfado en su voz.

A continuación empezó a andar hacia la izquierda ignorándome completamente así que opté por hablar y explicarle todo:

-Una guerra se cierne en un futuro no muy lejano sobre los cuatro reinos. Una guerra mucho más grande de lo que la gente piensa. Pueden morir cientos de miles de vidas por un simple hecho. El poder y la conquista de territorios. No todos los reyes son codiciosos como tú dices. No me conoces, ni sabes nada de mí y no tienes derecho de opinar sobre cosas ajenas. Puede que sea princesa y que esté metida en un buen lio, pero es por una buena razón: Detener esta absurda guerra y salvar los reinos y esos cientos de miles de vidas inocentes que morirán si nadie hace nada.

Ella se paró en seco después de oír mi gran discurso apretando su puño contra su pecho de espaldas a mí.

-¿Qué puede hacer una sola persona para evitar que esa guerra de la que hablas colapse?-Su voz no sonó enfadada como antes, sino con un tono de melancolía y tristeza. En su voz supe que había el mismo deseo que yo de proteger a esas personas inocentes y de parar la guerra, pero su orgullo no lo haría público de ningún modo.

-Todo lo que esté en mi mano…-Dije con un tono fuerte y seguro. Más que para convencer a ella, para convencerme a mí, de que todo era posible. Si ella en verdad tenía tantas ganas de parar esta futura guerra, yo aceptaría ayuda de cualquiera.

Lightning se giró para mirarme a los ojos. Aunque estoica y sin mostrar ningún sentimiento aparente, yo pude ver su afirmación en sus ojos, sus ganas y su determinación.

Yo la respondí con una gran sonrisa a lo que ella asintió.

Ella se volvió a girar y comenzó a andar de nuevo. A los pocos segundos se paró y me hizo un gesto con la mano para que la siguiera.

Mi corazón se inundó de alegría. Mis últimas palabras la convencieron al fin. He de reconocer que no fue nada fácil, pero lo conseguí. Al fin ella se había rendido en cuanto a mi persistencia y había entendido mi verdadero deseo. Salvar a la gente.

Aunque todo sobre ella me resultó un misterio, puede que en esa tarde que pasé con ella, en esas pocas horas, había conseguido más que muchas personas hubieran conseguido. Ver los sentimientos de esa chica, esa misteriosa chica. Lightning…


Noctis bajó de su carruaje enfadado. Cerró la puerta con fuerza y se fue con pasó rápido a su castillo. En cuanto unos guardias le vieron dirigirse hacia la puerta hicieron una leve reverencia. Noctis hizo un gesto con la mano y los guardias se incorporaron rápidamente. Uno de ellos abrió la puerta con delicadeza y Noctis entró junto con uno de sus escoltas al palacio.

El escolta dejó dos maletas en el suelo y Noctis se dirigió, con un paso moderado a su habitación sin decir ni una palabra.

Cuando estaba en frente de su habitación fue a abrir la puerta pero una voz le interrumpió:

-¡Ey Noct! ¿Ni siquiera pasas a saludar a tu hermano?-Dijo una voz amistosa y confiada.

-William, no estoy de humor…-Dijo fríamente

El chico de pelo negro con una gabardina negra, una camisa del mismo color y unos pantalones grises se quedó algo sorprendido por la razón de su hermano.

Aunque era algo más bajo que él, el parecido era inconfundible.

-¿Qué ha pasado?- Su voz cambió por completo, de su tono alegre y amigable, a un tono serio y preocupado.

Su rostro alegre y sonriente se volvió en una mirada sombría, llena de preocupación.

-Nada… asuntos reales-Contestó Noctis distraídamente.

-¡Noctis Lucis Caelum! ¡Siempre estás igual! Sabes que si tú vas a la guerra, yo seré el que gobierne. Yo también formo parte de la realeza. ¡Tengo el mismo derecho que tú a saber que ha ocurrido en Empire of Light!

Noctis soltó un profundo suspiro de cansancio rindiéndose frente a la constancia de su hermano menor y le invitó a entrar a su habitación para contarle todo a solas.

Ambos entraron y Noctis cerró la puerta a sus espaldas.

La habitación era lujosa aunque simple. Con pocos adornos, pero bonita y cálida. Era muy espaciosa y en el medio había una gran cama de colores negros y dorados con dosel.

En las paredes se encontraban muchos muebles antiguos que parecían de buena calidad.

William se tiró literalmente a la cama de su hermano apoyando su cabeza contra el gran cojín que había sobre la cama de su hermano mayor.

Noctis entró lentamente en su habitación y se sentó, a no mucha distancia de él, en un sillón de piel cerca de la cama.

-Entonces… ¿Qué pasó?-Preguntó su hermano con curiosidad

-Ella no aceptó…-Dijo tristemente con la mirada fija en la luz tenue de su lámpara

-¿Cómo que… no aceptó?-Respondió con incredulidad.

-La princesa no se casará conmigo…

-Pero si no te casas… ¿qué pasará Noct? ¿Y si Bhunivelze ataca de nuevo?

-Bhunivelze no atacará. No después de que la mayoría de sus generales hayan muerto, después de lo de Darkness…-Dijo amargamente, cerrando los ojos envolviéndose en sus propios pensamientos.

-¿Pensando en ella?-Dijo William al cabo de un rato con una mirada pícara sobre su hermano

-Sabía que no te podía contar nada de esto. No, no tiene nada que ver con ella-Contestó algo enfadado por el comentario de su hermano.

-Ya… ¿entonces qué haremos? Noct, te tienes que casar, o si no el tratado… No habrá tratado. Y si atacan estaremos solos, esperando la desgracia inminente.

-Tenemos tropas para defendernos, las suficientes-Dijo para intentar convencerse más a sí mismo que a su hermano.

-Darkness nos aplastará, son demasiado fuertes. Y pueden coger rehenes como en Bhunivelze.

-No nos podemos preocupar por Bhunivelze más. Que hubiéramos sido aliados no signifique que ahora lo seamos. No podemos encargarnos más de ellos. El rey nos traicionó. Hay que aceptarlo y seguir adelante. Concentrémonos en Empire of Light.

William asintió y se levantó lentamente. Luego se despidió de su hermano y se fue a su propio cuarto.

Noctis se tumbó en su cama, pensativo en posibles y futuras guerras, posibles amenazas que acechaban a cada paso que daban. Ser rey era demasiado duro.

-Padre, te echo de menos…-Dijo en voz baja, pensando por sí mismo- Pero juro que quien te hizo eso… pagará…