CAPÍTULO 3: NO HUYAS DE TU DESTINO
Aquí os dejo otro capítulo, espero que os guste
Los comentarios se agradecen mucho, animan a seguir escribiendo ^^
Muchas gracias
-Así que… ¿cuál es tu plan?- Preguntó la soldado después de un largo rato caminando algo más adelantada que yo.
-Dirás "nuestro" plan-dije poniendo énfasis en "nuestro" para indicar que ella estaba conmigo en eso.
Al menos eso pensé de la última conversación que tuvimos. Ella entendió mi causa y creí que me ayudaría a lograrla.
Puede que interpretara mal sus gestos. Ella era tan extraña…Pero algo en sus ojos me decía que era especial, que me ayudaría de un modo u otro.
Ella me miró con cara extrañada. Se paró y se giró hacia mí.
-¿Nuestro…plan?-Dijo con voz serena pero alerta
-¿No me acompañarás?-Intentaba que me lo confirmara…aunque sin resultado
-Si no me dices cuál es tu plan, la misión que tanto dices que tienes que cumplir, no te podré ayudar, ¿sí?
-Pues… verás-Yo puse una gran sonrisa inocente-Yo… No se lo puedes contar a nadie ¿vale?
-Te dije que no quería involucrarme en nada relacionado con tus líos y juegos. Me da exactamente igual que te hayas escapado del palacio por razones ajenas a mí. Así que solo dime tu plan y yo veré si te ayudo o no.
Yo puse una cara de desacuerdo con su comentario desapropiado, pero lo entendí. Ella no me trataría con los modales para una princesa. Tenía que aprender a comportarme como una chica normal, y a acostumbrarme.
-Bien pues…Mi padre, el rey de Empire of Light, tenía que firmar hoy un tratado de paz con Twilight, para protegernos de la futura amenaza que se cernía sobre el reino, como en…-Yo me paré en medio de la frase.
No quería recordarle nada de la experiencia traumática que debió sufrir esa chica por culpa de que Darkness atacó su ciudad, así que preferí no terminar la frase.
-Bhunivelze…-Terminó ella mi frase con la mirada fija en el suelo, mientras apretaba su puño en señal de tristeza o enfado.
Sí…lo siento…-Intenté consolarla
-No toda la culpa fue de Darkness, si no…-Ella cortó la frase y me miró a los ojos-No importa, sigue contando-Dijo disimuladamente intentando disuadir el tema.
-Bien, pues el rey de Twilight firmaría el tratado de paz si me casaba con el rey y yo…-Ella me miró con cara de sorpresa. Esta vez no había ningún truco, se quedó sorprendida de verdad.
-¿Cómo con el rey?-Dijo intentando parecer lo menos sorprendida posible
-Con el rey, ¿Le conoces?-Intentaba sacarla información sobre su vida, sí, pero es que había algo en ella que me interesaba de verdad, algo extraño en sus ojos… me decía que algo iba a pasar. Y que ella sería parte de eso
-Sí…algo… ¿No es demasiado mayor para ti?
-¿Mayor? Solo unos cuantos años. Aunque en verdad, yo no quiero casarme, soy demasiado joven…
-Unos cuantos años…-Dijo sorprendida mirándome fijamente a los ojos-Entonces…-Abrió mucho los ojos y sin decirme nada, comenzó a andar rápidamente por el camino que estábamos siguiendo
-¡Hey! ¡¿Adónde vas?!-Dijo siguiéndola y poniéndome al lado de ella.
-¡No puedo quedarme aquí por mucho tiempo!-Dijo aumentando su velocidad
Yo aumenté la mía hasta llegar al paso de ella
-¿Por qué? Puedo dar la orden de que no te maten si ese es tu deseo
-Entonces te cogerían a ti…-Dijo algo arrepentida por el comentario que acababa de hacer
Yo aumenté más mi velocidad y me puse frente a ella mirándola a los ojos.
-¡Déjame en paz!-Dijo agresivamente mientras se paraba
-¡¿Qué ocurre?! Solo te dije lo de Noctis, ¿por qué te pones así?-Dije algo enfadada por su actitud
-Noctis…-Ella me apartó hacia un lado suavemente con la mano y continuó su paso, ahora más lento y relajado
-¿Le conoces?-Dije poniéndome junto a ella
Ella negó con la cabeza y pregunto seguidamente:
-Y él… ¿se quería casar…?-Preguntó tristemente
-Eso es lo que quería decirte. El vino al palacio para decirme con mi padre lo de la boda. Pero yo no acepté y Noctis se fue. Luego me escapé del palacio porque creía… sabía que él no quería caarse. Esa es la razón, y mi meta es llegar a Twilight para decírselo y averiguar qué pasa, para intentar hacer el tratado de paz sin casarse-Dije decidida
-¿Cómo sabías que Noctis no se quería casar? ¿Harás un viaje arriesgando tu vida para luego nada?
Yo me paré y le dije insegura:
-Yo… te parecerá extraño pero, puedo ver los sentimientos de las personas a través de sus ojos. Puedo ver lo que sienten, y a veces hasta lo que piensen
Ella me miró con cara extrañada y se paró también.
-No es tan extraño…-Luego continuó andando
Yo la respondí con una gran sonrisa, aunque ella no se percató y luego continué caminando a su paso.
-¿Entonces, me acompañarás a Twilight?-Dije ansiosa por saber la respuesta.
Sinceramente, no me gustaba ir sola. Aunque me sentía segura y fuerte, dentro de mí tenía miedo, tenía miedo de que al cruzar el Bosque de los Susurros, tropas de Twilight me detuvieran y encarceladas. No me vendría nada mal una aliada soldado para ayudarme.
-¿Y a mí eso en qué me favorecería?-Aunque me acompañara a Twilight, a ella no la favorecería nada, es cierto…
-Pues…evitar una futura guerra-Dije indecisa, intentando encontrar una razón para que me ayudara
-Una futura guerra… Yo quiero tanto como tú que no haya guerra en los cuatro reinos, pero una alianza entre dos países no va acabar con ninguna guerra, es más podría comenzar otra mayor
-Sí, pero Darkness está conquistando tierras. Y está empezando por Bhunivelze. Puede que si Empire of Light y Twilight se alían, pueda convencer al rey que haga otra alianza con Bhunivelze…-Necesitaba una buena excusa, y puede que esa fuera la necesaria
-Eso es imposible…-Dijo mientras negaba con la cabeza
-¿Por qué? Si queremos acabar con Darkness necesitaremos muchas armas y soldados. En Darkness hay una gran cantidad de ellos, demasiados. Ni siquiera entre Empire of Light y Twilight le podríamos vencer. Ya están conquistando parte de Empie of Light y nuestros soldados luchan sin éxito. Y me ahora me entero de que en Bhunivelze está ocurriendo lo mismo… Tenemos que acabar con él-Dije muy decidida intentando convencerme también a mí misma
-Te acompañaré…-Su voz sonaba segura y decidida, lo que me sorprendió mucho que hubiera aceptado con mis escasos recursos de convicción.
-¿En serio?-Tenía que asegurarme de que era verdad.
Ella asintió
-Así que, ¿a dónde nos dirigimos ahora?-Preguntó haciendo caso omiso a mi cara de sorpresa.
-A… a una ciudad para coger unos caballos y víveres. El viaje será largo, y sin comida y agua no vamos a ninguna parte. Creo que la más cercana es Luxian. Una ciudad muy tranquila, muy poco vigilada. Aunque si encontramos unas capas para cubrirnos mucho mejor. Puede que a ti la gente no te reconozca, pero como me vean a mí con una extraña se sorprenderan.
-Bien… contra antes lleguemos mejor, pero tendremos que pasar la noche en este bosque, anochecerá pronto. Mejor que encontremos un campamento y nos asentemos-Comandó Lightning se desvió del camino en dirección oeste para buscar un asentamiento no muy lejos.
Caminamos durante algunas horas y se hizo de noche. Con suerte encontramos un pequeño claro no muy lejos del camino y nos asentamos allí.
Ella encendió una pequeña hoguera con unos cuantos troncos para poder calentarnos un poco.
Lightning se sentó cerca de ella, mirando fijamente a las llamas que bailaban en el fuego. Su mirada estaba perdida, hundida en sus pensamientos más profundos que ni yo podría descubrir.
-¿Estás acostumbrada a acampar?-La pregunté para intentar entablar una conversación con ella
-Era soldado, por supuesto que he acampado veces en el bosque- Dijo sin apartar la vista del fuego-Pero está claro que tu no-Apartó la vista del fuego y me miró, sonriendo levemente, apenas visible.
-Las princesas no acampamos… no es formal-Dije con elegancia.
En verdad odiaba el campo y todo lo que estuviera relacionado con ello. Mi vida estaba en el palacio, y no salía muchas veces de él. Cuando salía a otras ciudades era para discursos o convenciones, e iba siempre en carruaje. No conocía el exterior ni los misterios que lo rodeaban, simplemente sabía cosas acerca del mundo por historias y mitos que había escuchado, pero nunca lo había comprobado hasta ahora.
-Eres una niña mimada, todas las princesas lo son-Dijo estoica, sin expresar ningún sentimiento. Ni ira o enfado, ni tristeza. Nada.
Yo me molesté un poco por el comentario inapropiado. Odiaba que pensara que era una niña débil y consentida. Quería demostrarla que era fuerte y que podía luchar como ella.
-¡No soy una niña mimada! Puedo luchar igual que tú. Se manejar la espada, y tengo una magia muy poderosa.
Ella me sonrió e ignoró completamente mi actitud enfadada.
-Me voy a dormir, no molestes
Me sonrió burlonamente para intentar fastidiarme y se tumbó de espaldas a mí.
No me gustó su actitud, pero supe que era de broma, así que decidí no decir nada.
Me tumbé con la espalda apoyada en el suelo, y las manos detrás de mi cabeza haciendo de almohada.
Por muy incómodo que fuese, me sentía tranquila, libre y segura. Por muy peligroso que fuese ese bosque, estaba relajada.
Sentía que por fin había salido de la crisálida que rodeaba mi palacio. Por fin conocería mundo y descubriría cosas nuevas. Quizás salir del palacio por una vez, vivir esta aventura, no fuese tan mala idea. Quizás todo ese viaje, aunque no tuviera ningún sentido, pudiera arriesgar mi vida en vano o incluso podía morir, tenía algo bueno. Creo que por fin había hecho una amiga…
Un gritó la despertó de repente. Un grito desesperado, con miedo, que provenía de no muy lejos.
Lightning se incorporó rápidamente. El fuego estaba apagado y una niebla espesa se cernía sobre ella. El clima era húmedo y frío y costaba respirar.
De repente se sintió adormecida, hasta que otro grito le devolvió a la realidad. Buscó su arma a tientas, ya que no podía ver a más de unos metros, pero no había ni rastro de ella.
Se dio cuenta de otro detalle: a pesar de que la niebla era densa, yo no estaba por ninguna parte.
Se puso en pie, aunque desprotegida, dispuesta a ir hacia el lugar del que procedía el grito y empezó a andar. Aun así se sentía perdida, sin saber a dónde ir. Hasta que otro grito que decía su nombre la hizo despertar por completo y empezó a correr hacia esa dirección.
Se adentró en el bosque, aun corriendo, hasta llegar a un pequeño claro. Ahí la niebla empezaba a descender hasta convertirse casi nula.
Parecía brujería.
Allí, en medio del pequeño claro, un hombre fuerte y corpulento, con una camisa llena de desagarres y una cota de malla encima, unos pantalones del mismo aspecto que la camisa y unas botas marrones rotas por arriba se hallaba atrapándome con la gran espada de la soldado en mi cuello.
Lightning se quedó paralizada, aunque estuviera entrenada para este tipo de ataques, ella estaba desarmada, así que optó por el diálogo.
-¿Quién eres y qué quieres?-Lo dijo con una voz segura y directa.
El hombre soltó una gran carcajada que hizo inquietar a la joven.
-¿Quién eres tú para preguntarme eso? Eso no te importa en absoluto-Su voz era potente y resonaba en todo el lugar.
Una gota de sudor se deslizó por la cara de la chica. Nunca antes había sentido esa sensación. Al fin y al cabo, ese era otro territorio. No estaba en su reino, todo era distinto, incluso las personas lo eran…
-Soy… Lightning Farron, soldado de la guardia de Empire of Light- Yo me quedé perpleja por sus palabras. Mintió acerca de que era soldado de Empire of Light, pero ¿por qué?
-Y… ¿vienes a acompañar a la princesita a Twilight?-El hombre dobló la cabeza mirándome a mí y después se volvió a Lightning -Responde a mi pregunta-A pesar del miedo de Lightning, se mantuvo fuerte y fría todo el tiempo.
En verdad la admiraba, no entendía como podía mantener la calma en aquella situación.
-Piensalo… ¿en verdad crees que esta chica no me resultaría rentable? Si la entrego al rey, él me recompensará de una forma muy gratificante, ¿no crees?- Suponía que era lo que quería, aunque había algo extraño en él.
Mi padre seguro había puesto una gran cantidad de dinero a cambio de que me llevaran al palacio y mucha gente estaría tras de mí. Pero… no era eso lo que pretendía. Lightning se dio cuenta de un pequeño detalle. Su traje desgarrado y su aspecto descolocado daban a entender que había estado caminando durante días, pero aun así se podía distinguir en la parte izquierda de su cota de malla un parche con un dibujo impreso en él.
¡Era el símbolo de Darkness!
-¡Darkness! ¡Eres soldado de Darkness!-Gritó la chica poniéndose en posición para luchar.
Yo ni siquiera entendía lo que decía. Aunque estaba claro que lo decía con total seguridad.
El hombre también parecía extrañado, no estaba segura si era porque lo había descubierto o porque no era verdad. Seguidamente bajó la espada de mi cuello y con la otra mano me empujó haciéndome caer al suelo.
Luego lanzó al espada hacia Lightning al aire y esta la cogió al vuelo, aun perpleja por la repentina actitud del hombre.
-Aun no has respondido a mi pregunta…-Preguntó ahora con más seguridad ahora que había recuperado su arma.
-Storm Stronger, ex-soldado de Darkness- Respondió con una voz apagada y llena de angustia.
A la vez que dijo eso, comenzó a andar en dirección opuesta a nosotras.
Lightning me ayudó a levantarme y volvió a preguntar:
-¿Por qué nos atacaste?
-Hay cosas en la vida que son inexplicables, por muy fácil que sea… simplemente no podemos hacerlo-Dijo con un tono monótono sin detenerse.
Poco a poco el hombre se fue alejando de nosotras sin volver la cabeza para mirarnos.
Ambas estábamos asombradas por su actitud y por las últimas palabras que dijo. ¿Quién era aquel hombre? ¿Qué quería en realidad de nosotras?
Muchas preguntas nos atormentaban, sin duda este sería un viaje complicado.
En el gran palacio de Twilight, una luz se filtró por las cortinas de la habitación del Rey. Eran no más de las diez de la mañana.
A Noctis le gustaba dormir bastante, por lo que la mañana no era uno de sus mejores momentos del día, hasta que una voz alegre y despreocupada empezó a llamarle.
-¡Noctis! Tenemos visita-Dijo el joven príncipe abriendo las cortinas de su habitación
-William… ¿qué estas…haciendo?-Dijo Noctis aún adormilado.
-Como ya he dicho, tenemos visita. Así que levántate - Dijo con voz segura el joven chico mientras que le daba a su hermano una gran sonrisa.
-¿Qué visita?- El joven Rey no tenía ninguna cita para hoy, y menos a esas horas de la mañana, por lo que se extrañó bastante.
-El Rey de Empire of Light
Noctis saltó de la cama literalmente alarmado por las palabras de su hermano. William le miró con cara divertida soltando una pequeña risa.
-¿Cómo que el Rey de Empire of Light? ¿¡Por qué no me han avisado antes?!-Dijo alertado
-Nadie sabía que iba a venir, pero solicita tu ayuda urgentemente, y no se puede negar a un rey- William se cruzó de brazos y se sentó en un sillón de la habitación mientras observaba a su hermano con diversión.
Después de esa breve conversación, el príncipe salió de la estancia y Noctis se vistió rápidamente. Cuando se había arreglado, salió de su habitación para llegar a la sala del trono, donde al parecer le esperaba el Rey de Empire of Light, padre de Dhalia.
Llegó a la gran estancia, decorada con plantas y flores, como símbolo de su reino la naturaleza siempre presente, con un gran trono en el medio de la sala, cubierto de oro. En las paredes había escudos con el símbolo del reino, el árbol de la vida Yggdrasil.
Al llegar junto al Rey de Empire of Light, dos criados que le acompañaban hicieron una reverencia y se marcharon de la sala quedándose ambos reyes solos.
-Siento haberte despertado y haber venido sin previo aviso, pero es de gran importancia. Mi hija a desaparecido-Su voz era preocupada y en sus ojos había miedo.
-¿Cómo ha ocurrido?-Preguntó el joven rey con una voz que transmitía confianza
-Se encerró en su habitación cuando le dijimos lo del compromiso y se escapó por la ventana en dirección al bosque. Algunos soldados dicen que la vieron con una espada, pero ella apenas sabe luchar, no sobrevivirá mucho tiempo en el bosque y menos sin provisiones. Ruego por favor, Noctis, que me hagáis un favor enorme. Sus hombres conocen mucho mejor el bosque y las criaturas que viven en él que los míos. Dhalia es inexperta en eso, por mucho que haya estudiado, nunca ha salido de Empire of Light, y mucho menos ha ido a un bosque. Tengo a todos mis hombres buscando por el bosque de los Susurros, pero, como ya sabéis, es increíblemente grande. Os suplico que me ayudéis…-Dijo mientras se ponía de rodillas a Noctis.
-¡Levántese! No hace falta que me suplique, le ayudaré aun así. Aunque no haya alianza, no quiero hacer otro enemigo más. Ya tengo suficiente con lo que tengo…-Dijo con una pequeña sonrisa en la cara.
-Muchísimas gracias Noctis, gracias-Dijo mientras se ponía de pie.
-La encontraremos, no lo dude-Noctis se dio media vuelta y caminó hasta donde estaban dos de sus soldados en la puerta.
-Dar la orden de que los soldados vayan al bosque a buscar a la princesa de Empire of Light, rápido-Comandó el rey de Twilight a ambos soldados que custodiaban la sala del Trono.
Los soldados se quedaron perplejos ante sus palabras, pero asintieron y se marcharon si objetar ni hacer preguntas a avisar a los demás soldados.
-¡Madre mía! ¡Pero qué se ha creído este tío! ¡Me ataca y se va así, tan tranquilo! Y encima se burla de nosotras… ¡es indignante! Si mi padre le cogiera se pasaría en los calabozos un largo tiempo…-Me quejé durante un dato mientras seguía andando camino a Luxian.
Era mediodía y no habíamos comido nada. La verdad es que no teníamos nada que comer ya que los víveres se quedaron en mi caballo, así que decidimos ir más rápido para poder llegar antes de que anocheciera a la ciudad.
-¡Pero por qué lo habrá hecho! Si hubiera querido entregarme lo hubiera hecho sin armar tanto escándalo. ¿Por qué montar tal numerito si luego se va sin dar explicaciones? Es que no lo entiendo… Oye… ¿Me estás escuchando?-Pregunté a Lightning, que estaba envuelta en sus pensamiento y que parecía ignorarme completamente
-Como no te iba a escuchar… si no callas- Respondio molesta la soldado sin apartar la vista del camino
-¿Disculpa?- Respondí ofendida por su comentario
-Que si te oído, muchas veces, no hace falta que lo repitas más veces. No sé por qué lo hizo, no me lo preguntes más- Respondió la chica clara y serenamente
-Bueno… es que… no es justo que me trate así. ¡Soy la princesa de Empire of Light!
-Niña mimada…-Dijo la soldado sonriéndome
Yo crucé los brazos y la lancé una mirada fulminante que ella ignoró
Pasó un rato en total y absoluto silencio, lo que Lightning agradeció bastante, ya que no parecía que le gustase hablar mucho.
Al cabo de un rato…
-Ahhh, ¡me aburro! ¡¿Cuánto falta para llegar a Luxian?!- Me quejé aburrida de tanto silencio
-Me lo preguntas a mí, que soy de Bhunivelze- Respondió la soldado estoica
-Ah… es que…- Lightning me interrumpió agarrándome del brazo rápidamente y arrastrándome hacia unos arbustos indicando que me agachara para ocultarnos.
-¿Qué…pasa?-Pregunté confusa sin saber el por qué de la reacción de la chica
-Soldados…-Susurró para que no se percataran de que estábamos ahí
-¿Cómo soldados?-Mi confusión era evidente, ¿cómo se podían haber enterado tan fácilmente de dónde estábamos?
Lightning ignoró la pregunta y me mandó callar para poder oír las conversaciones de los soldados
-¿Qué hacemos teniente?-Preguntó un soldado que parecía algo perdido a su compañero
-Buscar. Tenemos que encontrar a la princesa-Respondió la voz ronca del soldado que estaba al lado del primero
-Pero el bosque es grande…- Replicó un tercer hombre
-¡Basta de quejas! Si el Rey nos ha pedido que la encontremos, la encontramos. ¿¡Entendido!?
-¡Entendido!- Dijeron al unísono los dos soldados de menor rango y seguidamente los tres comenzaron a andar en dirección opuesta a nosotras.
Yo me levanté costosamente de entre los arbustos cuando se alejaron bastante y me limpié las hojas y ramas de mi gran y abultado vestido, ya hecho jirones.
-¡Maldita sea! ¡¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?!- Me quejé angustiada
-Quizás si dejaras de quejarte todo sería más fácil…-Me cortó tajante la soldado
-Es que…-No sabía que responder. Esa chica era difícil, muy difícil.
Entablar una conversación con ella era más difícil que acabar con todos esos soldados
-Noctis..., el Rey de Twilight- Corrigió Lightning- Ha empezado a buscarnos
-¿Cómo Noctis?- Pregunté aún confusa
-Esos soldados eran de Twilight, es su uniforme. Parece que se han unido para buscarte-Dijo con una voz serena
-¿Cómo es que sabes tanto de Twilight?- Me dispuse a indagar en su vida de nuevo.
-Su uniforme era distinto a los soldados de mi reino y los del tuyo, ¿por qué no lo iba a saber?
-No se… Yo no sé nada de los uniformes de reinos enemigos ni cosas de esas…
-Tú no eras soldado…
Era frustante. Dijera lo que dijera, ella siempre tenía respuesta…
Pasamos un rato andando sin decir palabra. Observando el exuberante paisaje de aquel bosque, oyendo las voces a lo lejos de los animales y respirando el aire puro de la naturaleza. No nos encontramos a ningún soldado a partir de aquello, hasta que por fin hubo rastro de las primeras casas a las afueras de Luxian.
Me invadió una profunda alegría de dejar de ver bosque y más bosque y al fin poder ver casas y ciudad.
-¡Al fin Luxian! ¡Qué ganas!-Suspiré feliz de haber llegado a la pequeña ciudad
-Cuidado de que no te vean. Tenemos que llegar lo antes posible a un albergue, coger ropa nueva, víveres y caballos y salir de aquí, ¿entendido?- Comandó la joven soldado
-Sí…- Dije desilusionada. Todo esto era más difícil de lo que yo pensaba
-Dhalia, ¿te conoce mucha gente por aquí?
-No… no salgo mucho del palacio, así que no creo
-Bien… eso nos facilitará las cosas…
Andamos durante un tiempo por las calles de la ciudad, colmada de gente, de familias llenas de alegría que no sabían el peligro que corrían allí.
Pasamos por un mercado repleto de puestos de comida, ropa y distintos accesorios para el interés de los habitantes de la ciudad, por unas plazas decoradas con hermosas fuentes y bancos llenos de niños que jugaban y corrían alegremente por las calles hasta que nos paramos a preguntar a dos mujeres que hablaban animadamente el lugar de algún albergue para poder pasar la noche y reponer provisiones.
Por el momento parecía que nadie nos reconocía. Aunque nuestros aspectos llamaban algo la atención, no preguntaron nada ni parecía que se percataban de quién era.
Caminamos hasta el albergue que nos habían indicado y al cabo de algunas horas logramos encontrarlo y entrar.
-¿Queréis asentaros?- Preguntó un hombre fuerte y corpulento con un aspecto duro que se hallaba detrás de un mostrador
- Sí, necesitamos dos habitaciones, dos caballos, ropa y alimentos para varios días- Dijo Lightning severamente
-¿Para qué quieren dos muchachitas como vosotras tantas cosas?- Dijo el hombre con un tono burlón
- Eso no es de su incumbencia. ¿Quiere dinero? Tenemos dinero. Así que danos lo que hemos pedido y le pagaremos lo suficiente-Respondió la joven soldado
-Una chica dura… bien, me gustan las duras… ¿De cuánto dinero estaríamos hablando?
-¿Cuánto pide?
-Cuarenta por cabeza no sería mal precio…- Dijo el hombre con una sonrisa burlona
Lightning sacó de una bolsa de piel que llevaba atada al pantalón unas cuantas monedas de oro y se las entregó al hombre
-¿Eso te vale?- Dijo abriendo la mano para enseñar las brillantes monedas
-Por supuesto que sí…- El hombre cogió las monedas con avaricia y se puso a observarlas
-Para mañana quiero los caballos repuestos con los víveres necesarios, ¿entendido?
El hombre asintió y Lightning siguió andando hacia la dirección que nos había dado el hombre Yo la seguí sin decir palabra.
Cuando llegamos delante de dos puertas, Lightning me dio unas llaves.
-Esa es tu habitación- me señaló a una de las puertas- Descansa. Mañana saldremos de la ciudad camino a Twilight. Proseguiremos por el bosque- Ordenó la chica y seguidamente entró a su habitación sin añadir nada más
Yo simplemente asentí y abrí la puerta de mi habitación con dificultad.
Entré en mi habitación, una sala tétrica y descuidada con una cama que no parecía muy cómoda, una ventana con cortinas viejas y unos cuantos muebles de madera antigua.
Parecía que hacía tiempo que no limpiaban por allí, porque el polvo cubría aquellos viejos muebles.
Sacudí un poco las sábanas de la cama para retirar el polvo sobre ellas y me senté en ella. La cama chirrió y se tambaleó levemente. Me tumbé sobre ella y me cobrí con las sabanas polvorientas intentando descansar un poco.
Había sido un día muy largo. Aun sin alianza, mi padre había conseguido llegar a Twilight y pedir la ayuda del Rey para encontrarme.
Puede que acabar con la guerra fuera un trabajo más difícil de lo que pensaba, que acabar con Darkness no fuera tan fácil.
Envuelta en mis pensamientos me dormí dificultosamente, pensando en qué me depararía el futuro. En qué pasaría cuando llegara al palacio de Twilight, ¿acaso Noctis me entregaría? ¿Quién era aquel hombre que me atacó? ¿Quién era en realidad Lightning…?
