Cuarto sospechoso: Jack Spicer

No había tiempo que perder. Rápidamente, Fung me asignó a uno de sus hombres para que fuéramos a investigar la casa de la anciana. ¿Y adivinen quién fue el afortunado? Pues nada menos que Dojo. Desde el momento que salimos, Dojo no paraba de hablar incoherencias a las que ninguna presté la más mínima atención. Cuando estábamos en la patrulla, Dojo me contaba un montón de idioteces sobre una taza de café y sus compañeros de trabajo (pero como les había dicho, no le estoy parando bolas) por lo que a veces separaba sus manos del volante. Extendí las manos para sostener el volante, pero Dojo inmediatamente retomaba el control del auto. Dojo gesticula mucho, a veces exagera (como ahora). A mí por lo general nunca me ha molestado eso. Pero a otros compañeros sí y quizá por eso las burlas. Mientras Dojo respete mi límite, puedo llevar la fiesta en paz con él. Lo único que pensaba en aquel entonces era salir vivo de esta situación. Nota mental: Jamás volver a salir con Dojo en coche y si lo hacemos, yo seré quién conduzca. Pego la cabeza en contra del vidrio cuando señalo la casa, contando los minutos para salir. ¡Ahí!, exclamo. Dojo fija su vista. ¡Hemos llegado! Gracias al cielo. Dojo se estaciona con mucho cuidado frente la casa. Yo soy el primero en salir como loco. Podría besar el piso, pero no estoy tan desequilibrado. Toco el timbre de la casa. Pero estoy seguro en afirmar que la anciana nos habrá visto llegar por la ventana. Dojo me sigue el paso, se quedó un poco más porque tenía que asegurar el auto. Es el momento, la puerta se abre de par en par. Me limpio el interior del oído derecho, ¿hace cuanto que no aceitan las bisagras de esta vieja puerta?

-Buenos días, caballeros. ¿Puedo ayudarles en algo?

-Señora, nos gustaría hablar con usted si nos permite unos minutos de su tiempo –le digo.

-No hay problemas, pasen, pasen.

Tenía razón. Era una anciana que vivía solita a costillas de los chismes de los vecinos y por si fuera poco, rodeada de gatos de toda la clase. Los felinos no me agradan. Me recuerdan a Young, él tenía una obsesión enfermiza con estos animales quién sabe por qué o lo sé, solo que me cuesta recordar. El interior de la casa es de un rosa chillón, muy felpudo (no tardo en sentirme incómodo), los muebles rosa, los felinos, los cuadros. Todo me produce alergia. Por el contrario, Dojo se detenía a admirar cada rincón como si estuviera en un museo de antigüedades. Estaba embelesado por un arcaico reloj de pared. La cara redonda del reloj tenía forma de gato. Quería saber dónde la compró pero solo hasta que carraspeo sutilmente la garganta, se acuerda que estamos en asunto de trabajo. La señora se sentó en un sofá rosa a terminar de tejer un suéter fucsia, un gato persa saltó sobre su regazo. Nos sentamos en un sofá con forma de corazón. Ni Dojo ni yo estábamos tan apretados como ahora.

-Señora... –el tic, tac del reloj, los maullidos de los gatos recostados perezosamente en un nido de estambres, la señora tejiendo mientras cantaba terriblemente; por Dios, qué ruidos más impertinentes- el Sr. Kanojo Cho y yo estamos aquí para hacerle algunas preguntas con referente al caso del adolescente desaparecido, Maurice Antonio Gaulle.

-Eso lo sé –sonrió macabramente la anciana sin dejar de tejer.

-Bien, ¿qué relación tenía con la víctima?

-Éramos vecinos, él es hijo de Dashi Gaulle, el hombre que vive frente de mí, pero ustedes ya lo sabían –solamente me mira a mí-. Mucho antes de desaparecer, él solía hacer trabajos para mí como ayudarme a podar el césped a cambio de dinero, creo que estaba recolectando para comprarse una bicicleta.

-¿Lo hacía aún cuando trabajaba vendiendo limonadas? –inquirí, ella ladeó la cabeza.

-Lo de vender limonadas era tan solo un pretexto. Él hacía mucho más que eso –lo sabía.

-¿Y qué pagaban para tener el placer de su compañía, si se puede saber? –pregunto.

-Secretos –responde misteriosamente. Eso... me deja desconcertado.

-¿Cómo qué clase de secretos? ¿usted llegó a compartir secretos con él a cambio de dinero?

-Sí, algunos cuantos. Mientras nos ofrecía limonada, nos sentábamos a hablar, él escuchaba atentamente y a menudo él aconsejaba, escribía los secretos en un papel y los metía en una especie de sobre blanco, los archivaba en cajas me parece. Él es, como decirlo, un guardián de secretos. Cuando le pregunté, la última vez que fui, por qué hacía esto, me respondió con una sonrisa: "Quiero ser psicólogo".

-Entiendo, ¿el negocio era rentable?

-Creo que sí, iban gente de todas las edades, personas de la tercera edad como yo, personas de edad madura, de este mismo vecindario, y unas más jóvenes todavía... ¡hasta chicos de su misma escuela! Sí, creo recordar haber visto entrar a jóvenes que vestían el uniforme con el que Maurice Antonio vestía cuando lo saludaba.

-¿Pudo llegar a verles la cara?

-No, siempre los veía de espalda. En varias ocasiones creo haber visto a un chico pelirrojo entrar con él a su casa de madera y una sola vez a una chica de cabellos negros, los dos eran mayores que él porque eran más altos, me parece.

Y por andar jugando a ser adulto antes de tiempo, Ping Pong tuvo un final que jamás llegó a pensar. Estoy cien por ciento seguro ahora, que Ping Pong pudo descubrir algo que nunca debió haber sabido y eso le costó un alto precio. Ella dijo haber visto entrar a un pelirrojo y una chica pelinegra. En este país abundan cientos de chicas pelinegras y sin ninguna otra característica física, no podemos hacer mucho. En cambio, chicos pelirrojos, eso sí que no se ve todos los días. Bueno ya tenemos algo en comparación de antes que no teníamos nada absolutamente. Me sentí full aliviado cuando salí por fin de esa casa tan rosa. Por lo menos, tenía algo de qué compartir con el resto de policías y Young. Fung se sorprendió un poco de mi regreso repentino.

-Tengo información que decirte –le resumí la información que le había sacado a la anciana. Fung estaba algo satisfecho.

-Okey, ¿escuchaste todo eso, Chase?

-Claro y fuerte –me di la vuelta en busca del desgraciado infeliz. Pero Fung me explicó que era un micrófono. Young estaba tranquilo en su cuarto, bajo estricta vigilancia. Él podía oír todo en torno de Fung y, a su vez Fung podía oír todo en torno de Young. Uf, tener pegado a Young en tu oreja como parásito debe de ser horrible. Young coincidió conmigo de tener que investigar a esos dos alumnos (especialmente al pelirrojo, no sería tan difícil encontrar a un estudiante de mata roja si sabíamos que estudiaba en la misma escuela que Ping Pong) y debemos encontrar y tener en manos esas cajas archivadas que nos refirió la anciana, así tendríamos el registro en escrito de los clientes de Ping Pong. Fung se iba a encargar de ese trabajo sucio. Yo, por otro lado debo indagar más sobre este chico pelirrojo. Al menos tenía un dato que me facilitó todas las cosas cuando había leído el expediente donde dictaba las declaraciones ofrecidas de los padres, cumpleañero, familiares, sirvientes y demás invitados en donde se tomaron los datos de cada uno de ellos, la característica de uno coincidía con la descripción de la anciana. Da la casualidad que quien dio la fiesta donde él desapareció fue un muchacho llamado Jackson Spicer, el cumpleañero era un estudiante de quinto año, de dieciocho años, quizá no era la estrella deportiva en el instituto, pero sí era el mejor alumno de su clase y en la fotografía de todo el curso en el anuario escolar, se le podía reconocer por su característica mata de pelo rojo (y pues que era el único alumno en toda educación media y diversificada que tenía pelo rojo, si bien dudo que sea natural). Es oficial. Tenemos a nuestro primer sospechoso. Decido quedarme con la fotografía, la doblo delicadamente y la guardo en el bolsillo, es hora de que concierte una cita con el señorito Jackson Spicer.

¿Qué motivos tendría para querer asesinar a un niño de once años? Ping Pong tiene un promedio más alto que él según la tabla de los alumnos con más altas calificaciones en la cartelera del colegio, empero, Jack nació en una cuna de oro y tiene mamá y papá, es rico, puede tener lo que desea. Entonces, ¿cuál es el peo? En general, los niños ricos no son los más felices en este tipo de historia. Sus padres nunca tienen tiempo para compartir con sus hijos y su negligencia ocasiona que su hijo tenga desviaciones, como que se encamine por malos pasos, el consumo de estupefacientes, de bebidas alcohólicas, etc. Estoy en casa de los Spicer. Es una casa de alcurnia, nadie lo puede negar. Una mansión blanca, un amplio jardín, contaba con un sistema de vigilancia (¡robots! Qué ingenioso). La ama de llaves me invitó a sentarme, pensando que quería ver al Sr. Spicer y la Sra. Spicer me advirtió que me podía quedar esperando hasta la siete, pero cuando rectifiqué que quería hablar con el joven Spicer. Ella, ocultando su sorpresa, me dijo que no tardaría en llegar del colegio. Me quedé esperando en la sala. Qué sillón más cómodo, es cuero. La chimenea encendida. El piso, las cortinas, las paredes. Típico, el gusto de una familia acaudalada es exquisito. Los cuadros, algunos son réplicas de piezas originales de los museos. Tanteo sobre la superficie de mi rodilla, esperando. No sé por qué, pero ahora que lo pienso, siempre en este tipo de casos, un personaje tiene que ser millonario. Oh menos mal, oigo las ruedas de un automóvil. Mi cita de las dos acaba de llegar. Escucho unos pasos.

-Bienvenido a casa, señorito Spicer.

-Gracias, cuelga esto por mí, ¿quieres?

-Sí, señor. Tiene visita.

-¿Visita? Pero si yo no he invitado a nadie...

Mi turno de salir, me levanto y me encuentro cara a cara con Spicer. Pero, ¡si es el mismo chico que me ayudó a orientarme hacia dirección! ¡¿Es él?! Ahora que lo pienso, tiene pelo rojo y la anciana me dijo que el estudiante tenía cabello rojo, ¿cómo pude dejar pasar eso antes? Percibo que no va solo. Está agarrado de manos con una rubia. Estudian juntos o si no habría otra manera de explicar que ella también vistiera el mismo uniforme.

-Hola, ¿me recuerdas?

-Eh... –el joven Spicer también parecía sorprendido-. Ashley, sube, espérame en mi cuarto, ya te alcanzaré, voy a ver que quiere ¿sí? –le susurró disimuladamente al oído.

-¡De acuerdo, gatito!... –le dijo con voz melosa, le plantó un beso (o más bien, lo succionó) en los labios y se alejó tranquilamente. Desapareció subiendo las escaleras. Nos quedamos solos.

-¿Usted otra vez?

-Así es, joven Jackson.

-Puede decirme Jack, no tengo bronca.

-Okey, tal vez nos sería más fácil si nos sentamos –volví a tomar asiento. Spicer se sentó en frente sin despegar la vista de mí-. Me imagino que debes de saber quién soy yo...

-Alucino, pero no me sorprende, en estos últimos meses es normal que vea a policías entrar y salir de casa desde que Ping Pong se desapareció, ya estoy comenzando a arrepentirme de haber organizado esa fiesta, pero mis padres insistieron en que la hiciera y usted sabe cómo son los... padres...

-Por supuesto que entiendo, hijo. Recientemente descubrimos en nuestras averiguaciones de que la víctima "trabajaba guardando secretos" de personas de su mismo vecindario y de su escuela, tenemos testigos que aseguran haberlo visto entrar y salir de hacer negocios con él.

-¡¿Y?! –espetó Spicer, asumiendo una postura a la defensiva- ¿qué hay con eso?

-Oye, cálmate, no nos interesa saber los detalles de tu vida privada a menos que tengan una relación directa con el caso de la víctima y hasta ahora no tenemos pruebas para empezar a plantear conclusiones, vine aquí para saber qué tipo de relación llevabas con la víctima, lo qué pasó en esa fiesta, créeme que si nos ayudas a cooperar dejarás de ver entrar y salir a tipos uniformados todos los días de tu casa... Sé que es incómodo, pero te aseguro que tanto como ellos y tú quieren lo más pronto posible salir de esto, ¿entonces, qué dices? –desde el momento en que Spicer atravesó esa puerta he estado evaluándolo de pies a cabeza. Young me enseñó que un asesino dice mucho con sus expresiones corporales que con su boca. Y lo que puedo decir de Spicer puede resumirse así de sencillo: Está nervioso por mi presencia.

-Okey, bueno... Ping Pong y yo sí hacíamos negocios. Yo acudía a su casa, pagaba para que me escuchara y él escribía mi secreto en una hoja blanca, la plegaba y guardaba. Más nada. Ping Pong y yo luego de esas reuniones no teníamos nada más allá, no éramos amigos y era casual reencontrarnos en nuestro propio colegio, él iba con su grupo de amigos y yo estoy con mi novia. Tenía más contacto con mi prima, ¿oiga, por qué no le pregunta a ella? Creo que pueda decirle más de lo que estoy diciéndole.

-¿Y si no eran tan amigos por qué lo invitaste a tu fiesta?

-Ya le dije que era amigo de mi prima, ella lo invitó y no podía hacer nada para evitarlo. La única vez que llegamos a hablar fue cuando fue exclusivamente se acercó a felicitarme por mi cumpleaños, después de eso, él fue a hablar con sus amigos... ¿Ve esta casa? Es grande, pudo estar en cualquier parte mientras yo estaba por otro lado. Por lo que tengo entendido, parece que en algún instante de la fiesta se separó de su grupo y ahí fue cuando desapareció –explicó-, solo porque fuera el cumpleañero no significa que tendría que estar detrás de mis invitados. Si las cámaras de seguridad no pudieron decir mucho, creo que menos pueda…

Conversar con el señorito Spicer no fue mi momento favorito del día, fue una charla fría. Él en todo el tiempo no bajó la guardia y lo que me dijo no fue de gran ayuda. Pero no estoy arrepentido de haber ido. Conocer formalmente a Spicer, me permitió estudiarlo de cerca. Mientras me hablaba, cruzó las piernas. Cuando sabía que lo estaba viendo, las descruzó de inmediato. Los ojos los tenía muy saltones y a veces movía la cabeza. La ropa le quedaba algo apretada, se reacomodaba el cuello de la camisa varias veces, pero me aseguró que en serio se sentía cómodo. Y al igual que la primera vez, oía música a máximo volumen. Esta vez no era de heavy metal, si no un dance.

-¿Te gusta Lady Gaga?

-Sí –se encogió de hombros.

En este bonito cuadro familiar (la mamá, la novia, el papá, la primita y el hijo), el único que parecía estar sufriendo era Spicer. Ahora mismo estoy haciendo especulaciones por lo visto. Una de ellas es que Spicer podría estar consumiendo estupefacientes o antidepresivos, pero no estoy muy seguro (tendría que revisar su habitación). La otra, prefiero no decirla, pienso que debo reunir más evidencias para consolidarla. Pienso que lo mejor sería mantener a este sospechoso vigilado. Estoy seguro que si se le sigue de cerca, podría ver qué hace fuera de su casa cuando no está en la escuela, qué tipo de gente frecuente, averiguar más de la vida sobre este chico porque si comparte secretos con Ping Pong es por guardar secretos que no quiere que nadie (en especial sus padres) sepa. He llegado al departamento de policías. Pero no veo a Fung. En su lugar, consigo encontrarme a otra persona.

-¡Guan, qué alegría verte de nuevo, viejo camarada!

-Raphael, no esperaba encontrarte aquí...

-¿Qué no esperabas...? Oh Guan, ¿es que se te ha olvidado dónde trabajo? ¿o es que tratas de eludirme como ayer?

-No fue mi intención, tenía prisa.

-Olvídalo, olvídalo, ¿estás trabajando en el caso de Ping Pong?

-Sí, así es –admití-. Me ofrecieron el caso y acepté, eso es todo.

-Ya veo, creo que desapareció misteriosamente en una fiesta de adolescentes. Él estudiaba en el Liceo Saint Hui, me parece, ahí estudian todos mis hijos...

-¿En serio?

-Sí, me han contado que la cosa últimamente está muy peliaguda por allá.

-Interesante –no sabía que más agregar. Estuvimos viéndonos a la cara sin decir nada. No sé que más decir, se supone que debía sacar otro tema de conversación o seguir develando los detalles, pero no soy muy bueno haciendo amigos. El celular está sonando está en modo vibrador por lo que Raphael no escuchó, me tuve que disculpar para aceptar la llamada con más calma.

-Diga.

-Aló, ¿Guan? Soy yo, Fung, parece que tenías razón sobre los secretos...

-¿Encontraron las cajas donde Ping Pong archivaba los secretos de las personas?

-Sí, pero no en las condiciones que esperábamos.

-¿Perdón?

-Fueron encontradas en el basurero de la comunidad, totalmente calcinadas. Pudimos reconocerlas porque las cajas permanecieron intactas identificadas con el nombre de Ping Pong, nomás los sobres.

-¡¿Qué?! Pero eso es bastante malo para lo que estamos buscando...

-No precisamente, encontramos un viejo cuaderno que al parecer contiene el registro del control de visita, allí Ping Pong escribía quienes atendía por un día… –gracias a Dios, por tener una víctima tan organizada- podemos llevarlo analizar a laboratorio y ver quienes iba a su pequeño consultorio. Cuando llegue te contaré los detalles.

-Excelente Fung, nos vemos dentro de poco –y soy el primero en cortar la llamada.

Fung no tarda en regresar. La historia de cómo encontraron las cajas es comiquísima. Fung y sus hombres interrumpieron en casa de los Gaulle, subieron a la habitación de Ping Pong y registraron desesperadamente cada rincón. Fung inquirió al Sr. Gaulle si sabía sobre unas cajas. Éste contestó que hace unas semanas había limpiado la casa, se deshizo de unas cajas que creía inservibles. Inmediatamente todos se lanzaron hacia el depósito en la búsqueda de las cajas que milagrosamente encontraron tras bucear en las bolsas fétidas. Es curioso que afuera de la caja todo estuviera intacto, mientras que por dentro estuviera destruido. Junto a las cajas estaba el cuaderno, identificado con el nombre Maurice Antonio Gaulle. Éste sería llevado inmediatamente al laboratorio. Lo dejé con los expertos, luego de olisquearlo. Qué asco, huele a plátano podrido. Fung me obligó a que también llevara el micrófono para que Young oyera todo en mi entorno, cuando saliera a investigar o interrogara a sospechosos. Y por supuesto que me rehusé pero sabía que no tendría más alternativa y lo usaría quién sabe cuándo, tarde o temprano, pero más temprano que tarde eso sí que es seguro. Comuniqué lo que averigüé en casa del joven Jack Spicer. Dojo también había investigado por su cuenta al joven, yendo a la escuela y otros lugares donde frecuenta. Juntos pudimos llegar a algo, que se encargó Fung de resumir para el resto de miembros de la agencia, para mí y Young.

Jack Spicer es, en apariencias, el heredero de la fortuna Spicer. Primogénito del matrimonio joven de Jackson y Elizabeth Spicer, un buen hijo de una pareja neoyorkina que adaptó su vida en CosmosXiaolin. Sin embargo, en las averiguaciones de Dojo hay todavía sorpresas: El padre de Jack no nació siendo rico, si no que se hizo rico, antes que naciera su hijo único se ganaba la vida trabajando en una compañía de tecnología y consultoría, en la que en el día de hoy lleva su nombre. Corporaciones Spicer, antes fue conocida como Corporaciones El Panda Grande. Los motivos por cómo el padre de Spicer se hizo con el poder no están claros, pero todos coincidimos que fueron turbios y que el Sr. Spicer se encargó de borrar el material que lo incriminaban. Una información muy jugosa que Spicer pudo compartir con el joven Ping Pong, tanto Young como yo pensamos que Spicer debe conocer los detalles a fondo. El muchacho cuenta con excelentes calificaciones. Es el novio de una chica llamada Ashley Benson, estudia en su mismo curso e igualmente es de buenas notas. Hasta dónde se sabe el Sr. Spicer presionaba a su hijo que buscara a una novia (seguramente para asegurar el futuro de la empresa), pero no una novia cualquiera si no una chica de buena reputación, decente. Eso fue hasta el tercer año porque al año siguiente, a mitad del segundo lapso, Jack se empató oficialmente con Ashley. No soportó la presión. Spicer tenía problemas con los alumnos de su curso (eso lo noté en el primer día que lo conocí). Bueno, los motivos eran los que uno ya conoce y maneja, porque era diferente a los demás o era el estudiante menos destacado en los deportes. Según el historial clínico de Spicer, es propenso a sufrir de asma (la torta que corona el blanco de las burlas). Luego de que cambió su apariencia y empezó a salir con Ashley, ya no se burlaban tanto de él. Spicer trabaja con su padre, sabe tanto sobre máquinas como cualquier otro trabajador de la empresa (incluso más tal vez), las veces que ha salido ha sido con su novia, familia o ambas, y unas pocas veces se le ha visto rondando por el "Último Suspiro" entre las horas 11:00 PM y 1:00 AM. De inmediato tuerzo los ojos.

-¿El Último Suspiro? Pero si es un bar con un acentuado aire de homosexuales –lo sé pues que he estado ahí en algunas oportunidades, en asuntos de trabajo por supuestos, hay casos donde trabajé que involucraba a personas homosexuales- ¿qué diablos hace un adolescente en horas de la noche en un bar gay si tiene novia?

-Eso es lo que tenemos que averiguar –me responde Fung-. Voy a poner a mis hombres en torno a la Mansión Spicer, vigilaremos los pasos del chico hasta saber qué está ocultando.

-Una enorme fortuna, una empresa obtenida por medios ilegales, unos padres exigentes, un chico que va a bares homosexuales... Este caso me está gustando –opina Young.

-Y todas las respuestas las sabía Ping Pong, eso quiere decir, que Jack Spicer es sospechoso de haber secuestrado a Ping Pong en la noche que desapareció. Quizá temía que Ping Pong revelara sus secretos, pero si él ya lo sabía, ¿por qué lo hizo desaparecer ahora y no antes? –añade Dojo tratando de intervenir en el caso, quien no había parado de tomar notas.

-No lo sé, Dojo, pero lo averiguaremos –respondo con franqueza-. Aún nos queda por ver el resultado final de los análisis de laboratorio con el cuaderno e interrogar a los amigos de la víctima, lo más probable es que tengamos testimonios que se contradigan unos con otros, al menos tenemos a nuestro primer sospechoso... –dije mirando la fotografía del joven Spicer que teníamos sobre la mesa.

-Así es, buen trabajo equipo –alcanzó a soltar Fung. Con un ademán, todos nos retiramos.

Al parecer, todo parece indicar que el joven Jack Spicer es el responsable de que Ping Pong desapareciera. Solamente necesitamos encontrar las pruebas para incriminarlo pues que hay motivos de sobra para demostrar que Spicer tenía interés de hacerlo desaparecer. Si bien en mi opinión, todos son unos estúpidos, para revelar algo tan íntimo a un desconocido debe de estar re loco. Debe de haber una mínima confianza entre los dos. Pero todo esto me está pareciendo demasiado fácil, ¿un caso tan imposible de desentrañar y bastó hablar con una anciana para encontrar al culpable? A mí se me hace que apenas estamos comenzando con el misterio. Mañana me darían los resultados del cuaderno y me pondría a trabajar con Jack. Esa noche, los párpados me pesan, el sueño me gana antes de darme cuenta.

-Okey, equipo, las siguientes imágenes que se van mostrando a continuación son de una joven mujer, conocida en la sociedad, que fue encontrada muerta en un parque acuático en horas de la mañana. Esta es la tercera muerte que sucede en un mes. Su cuerpo fue llevado a que le hicieran una autopsia, pero es muy probable que muriera antes que el asesino corrompiera la seguridad del parque. ¿Ven esas marcas en su pecho? Es un corte exacto y profundo, cerca del corazón.

-La primera y la segunda víctima tenían el mismo corte. Sus cadáveres no tenían corazón cuando los encontraron, esto debe de ser como una especie de patrón.

-Tiene razón, detective Guan, creo que tenemos en manos a un meticuloso asesino en serie y en vista de todos los acontecimientos, sugiere que el asesino tiene un interés particular en mujeres hermosas e independientes...

-Y madres solteras...

-Eh... Sí, sí, correcto, oficial Young. Propongo que concentremos nuestras fuerzas en su mejor amiga, es muy posible que el asesino vaya tras ella...

Se levanta la sesión. Al salir, alguien me llama. Sonrío. Reconozco la voz. Difícilmente la distingo, fue hace tanto tiempo, ya no me acuerdo de su voz ni de su rostro. Esa llamada es más corta de lo que me pareció la última vez.

-Te veré después, amor. Adiós.

-¿Era ella? –me pregunta Chase.

-Sí, era ella. Está explorando unos apartamentos, encontró uno que le gustaba y me invitó a verlo con ella, si nos encantaba a los dos, sería nuestra nueva casita después de nuestra luna de miel –él asiente con la cabeza, le pongo una mano en su hombro-, no te aflijas, este caso será pan comido, ese asesino tendrá que hacer frente con el dúo maravilla Young y Guan. Hemos descubierto muchos casos, este no será la excepción.

-Sí, tienes razón –le sonrío. Él me devuelve una sonrisa pequeña.

Entreabro los ojos, pestañeo rápidamente varias veces tratando de acostumbrarme a la luz. Dormí en el sofá. Oh por Dios. Es increíble que todavía me acuerde de eso, ocurrió hace 10 años. Tenía veintinueve años, era joven, despreocupado y feliz y tenía deseos de comenzar una nueva etapa en mi vida. Fue el día en que nos asignaron a Young (cuando era detective) y a mí el caso del asesino en serie conocido como El Cazador, sus víctimas eran selectas. Madres solteras, hermosas y jóvenes. Young y yo en aquel tiempo formábamos un equipo, éramos los mejores amigos de la secundaria. Las ironías de la vida, cuando empezábamos a conocernos no nos la llevábamos bien, nos odiábamos a muerte (en la prepa yo era popular y quizá algo matón y él era tímido, se esforzaba por ser el mejor; yo lo creía un presumido nerd y él me veía como un tonto musculoso), no obstante por circunstancias del destino nos fuimos estrechando más y nos hicimos mejores amigos. No existía caso que no pudiéramos resolver. Young siempre fue un bicho ambicioso, él siempre quería llegar a más. Cuando se supo la dura verdad. Me fue difícil aceptarla, cuando todos me querían abrir los ojos, yo me cerraba, creí ciegamente en mi amigo hasta que vi por mí mismo. Desde que era un niño, él era abusado sexualmente de su padrastro Hannibal, su madre lo sabía, pero fingía que nada sucedía por temor a que su esposo le pegara, es por eso que El Cazador asesina a madres solteras, negligentes de sus hijos. Cuando él cumplió 18 años, cometió su primer asesinato.

Asesinó sádicamente a su madre de numerosas apuñaladas y a su padrastro, una profunda en el corazón. Lo hizo aparentar que su padrastro había asesinado a su esposa, se arrepintió y se suicidio con el mismo cuchillo que usó para matarla. Fue bastante convincente para las autoridades cuando hallaron sus cuerpos juntos. Con mucho dolor, me relató la historia de su vida en el día que lo pillé infraganti. Estaba desequilibrado, desgarrado, adolorido. Allí mismo me confesó el enorme odio que sentía, cómo le carcomía la envidia. A pesar de que no tenía una familia propia (la perdí cuando era pequeño, pero esa es otra larga historia), crecí en el seno de una familia adoptiva que me dio muchísimo amor, me iba a casar dentro de unos quince días en aquel entonces, tenía un buen empleo (técnicamente era superior de Young)... Young me confesó lo muy frustrante que fue verme como, sin esfuerzo alguno, se me hacía fácil todo y él tenía que esforzarse el doble para estar a la par. Me dijo un pocotón de cosas sinsentido, como dije, no estaba en su juicio. Como que ni siquiera logró el crimen perfecto (Young no podía decir otra cosa durante un mes desde su internación la palabra: "Perfecto"). No se imaginarán lo duro que fue para mí tratar a Young como un chico malo a partir de ese día, el esfuerzo sobrehumano que hice para decidirme a arrestar a un tipo que fue prácticamente como mi hermano, el esfuerzo sobrehumano que hice para estar presente en el juicio de Young, el esfuerzo sobrehumano que hice para visitar a Young en sus días de cárceles y de los que todavía me pregunto hoy en día, ¿qué buscaba yo con ir a visitar a Young? ¿qué ganaba yendo el asilo para dementes más que una mirada burlona de su parte y las constantes pesadillas que me abrumaron durante los primeros meses? ¿si ya lo hecho, hecho estaba?... No había soñado con Young... Ni con ella desde hace diez años, de todas maneras soñar con cualquiera de ellos no es placentero.

De hecho, ni siquiera estoy seguro que deba seguir recordando estas cosas o por qué estoy recordando esto justo ahora, ¿para qué lo hago? ¿para acordarme quién es el monstruo que tenía al frente? ¿para armarme de valor cuando lo volviera a enfrentar? No lo sé, solamente sé que desperté gritando. Aterrado. Ya había olvidado cómo era sentirse ante esta sensación horrible. Veo que la razón por la que me despierto es porque mi celular está sonado. Dios, Dios, cálmate. Fue un sueño. Llevo una mano a mi rostro y me acerco al teléfono, alargo el brazo y atrapo el celular.

-¿Diga?

-Hola Guan, soy Fung, los resultados del laboratorio están casi listos. Pudimos descifrar las dos últimas páginas.

-¿En serio? Eso suena bien

-¿Te sientes mal? No te oyes bien.

-No nada, no te preocupes, fue una pesadilla de demonios, ¿qué averiguaron?

-Estas dos páginas representan a los últimos meses en que Ping Pong "estuvo en período de actividad", pudimos identificar a cada uno de los nombres, sin embargo, hay nombres que se repiten. Entre los dos meses, un tal Raimundo Pedrosa le hizo muchas visitas al lugar de trabajo de Ping Pong como unas dieciséis veces –coño, eso es a lo que yo le llamo "estar desesperado"- él también es estudiante de la misma secundaria que Ping Pong iba y otro nombre también salió varias veces, menos que Pedrosa claro está, es de un estudiante por eso lo resalté, se llama Clay Bailey, ¿te suena?... –pongo los ojos desorbitados.

"-Enternecedor, así que estás siendo solidario con el dolor de todos, ¿cómo te llamas, hijo?

-Clay.

-Perdón, no escuché el apellido.

-Bailey, Clay Bailey."


A/N: Buenos días/tardes/noches, mis Xiaoliners, hasta aquí termina el capítulo tres de Lie To Me. ¿Fue un capítulo muy emotivo con muchas revelaciones, no les parece?

¡SECRETOS! ¿Quién hubiera imaginado que Ping Pong estuviera implicado en hacer negociaciones con secretos? La idea me vino de una película muy aburrida que me vi hace muchísimos años. Pues parece ser que ese estereotipo de anciana sola rodeada de gatos soltó más información de lo que algunos esperaban. ¿Un muchacho pelirrojo y una chica pelinegra? Solo dieron con el pelirrojo. Un muchacho llamado Jack Spicer, ¿quién es él? El hijo de un multimillonario (del que se sospecha que obtuvo la empresa tramposamente), de padres muy exigentes, novio de Ashley (ustedes la conocen mejor por el nombre de Katnappe o Minina en la serie) y que suele rondar por un bar hacer no sé qué cosa. Lo del padre de Jack, eso se me ocurrió mientras escribía el capítulo, había otra cosa y yo lo que hice fue agregarle otra idea que no me pareció demás si la añadía. La idea proviene originalmente de un capítulo de Hechizada. Entonces ustedes dirán. ¿No creían que les iba a disparar todo sobre él en el primer capítulo en que se comienza a sospechar de él o sí? Lo que me recuerda, este fic no va a ser muy largo.

Creo que más o menos se va a llevar 12 capítulos, ya que todos van a estar centrados en nombres y rol que ocupan los personajes en el fic o que lleven el nombre de cómo se reflejen los momentos, ¿sí me explico? Otra cosa, lo del pasado de Chase y Guan no es como que muy fiel a la trama principal, empero, sí para los personajes ya que estoy narrado en primera persona. No sé si me explico. En este fic se desveló un poco sobre el pasado misterioso que hay entre estos dos, y salió hasta el nombre de Hannibal (ese frijolito que a todos les caía antipático), lo dejé de padrastro de Chase en memoria de la serie, es una historia muy larga que no creo necesario volver a repetir. Para recrear la historia de Chase me basé en la telenovela Alguien te mira. Como había dicho antes, el fic va a puntualizar la relación que hay entre estos dos porque se tocó muy poco. Lo que he hecho hasta ahora en este capítulo es tocar las teorías de fans y llevarlas a un fic AU desde el punto de vista de Guan, no sé si fue demasiado pronto de develarlo o estuvo bien que lo escribiera para un recién comenzado fic porque de que iban a saber lo iban a saber, ¿me explico? ¿entienden lo que estoy queriendo decir, mi preocupación? Pero vuelvo a decir, como no es lo nos interesa en términos de primer punto por eso lo dejé. Tal vez haga más flashback de Guan y Chase, y Guan nos siga develando alguna que otra cosa, hasta puede que el mismo Chase nos diga algo sobre ese pasado. No muchos creo, solamente lo suficiente para entender a Guan y a Chase, aunque conociéndolos querrán la precuela de Lie To Me. Pero no creo que haya una precuela. Lo que sucede es que Guan tanto en la serie como en el fic es un hombre perturbado por el pasado, dejando una huella en su estabilidad mental y emocional (es algo vagamente parecido con Katniss, la protagonista de los Juegos del Hambre) y él nos está contando este caso que también lo marcó porque en cierta forma se siente "identificado", más adelante entenderán de qué estoy hablando. Vamos a ver si en el capítulo que viene: Segundo Sospechoso: Clay Bailey, sale un poco más Chase y sus habilidades detectivescas, se averigüe qué hace Jack en esos pubes homosexuales en horas de la noche, se sepa qué tienen que ver Raimundo Pedrosa y Clay Bailey y que dicen los amigos de Ping Pong. Nos vemos en un próximo capítulo. Ciao, ciao.

PD: ¿Y qué tal me salió? La coletilla de hoy fue: "¿Si me explico?", la del anterior era "chicos" XD

PD2: ¿Quieren un consejo para los que están resolviendo el fic? NO CONFÍEN EN MÍ. En mis notas del autor siempre digo una que otra mentira como el título...


Escenas del próximo capítulo:

"-Me mentiste, hijo. Decías que conocías a Ping Pong de lejos y resulta que has compartido secretos con él, tenemos pruebas de que fuiste a su consultorio en varias oportunidades.

-No quería inmiscuirme en líos –dijo con voz apagada.

-He visto a varios chicos de la escuela ir, mi casa queda cerca de Ping Pong y por razones personales he llegado tarde, justamente cuando el negocio comenzaba a abrir sus puertas en horas de la tarde. Muchachos de quinto año me parece. Clay, Jack, Kimiko, unos chamos de segundo y uno de cuarto...

-De casualidad, ¿Raimundo Pedrosa es tu hijo?

-¿Diga?...

-¿Kimiko Mori? Soy el detective Guan, de la policía, estoy aquí por el caso del muchacho desaparecido Maurice Antonio Gaulle, necesito hablar con usted y con Pedrosa, sé que está ahí. Me gustaría poder interrogarlos a ambos".

Próximo capítulo: Cuarto sospechoso: Clay Bailey