Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece.

Me siento muy feliz de que les haya gustado la historia, no lo podía creer vi que alguien me había añadido a favoritos *.*

Agradezco los reviews que me animaron a subir una segunda parte. Espero que les guste la continuación, la hice con mucho amor para ustedes...

Y ahora a leer

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Se paseaba de un lugar a otro, retorcía sin parar sus dedos intentando calmarse y poner en orden sus pensamientos, pero no podía. Simplemente no podía. Aún no entendía cómo se había atrevido a hacer lo que hizo.

Ella no iba a bares, no se vestía de manera sensual, no mantenía la mirada fija en la mirada de otros y, ¡por el amor del cielo!, ella no seducía hombres y terminaba en la cama con ellos a la mañana siguiente. ¡Y en un hotel!.

Aún no sabía qué hacer, al menos había despertado antes que su compañero de cama. Antes de salir de la habitación pidió que le llevaran el desayuno una hora más tarde y para una sola persona. Cuando pasó por recepción pidió que dijeran un nombre falso, en caso de que fuera necesario, al hombre que estaba en su habitación.

Ella no mentía. Ella no escapaba. Ella no hacía nada de lo que hizo. Se sentía mal, no por lo que había hecho, sino porque luego de haberlo hecho se daba cuenta de que lo había disfrutado, lo había anhelado y, por qué no decirlo, lo había deseado. En su interior, y luego de sincerarse consigo misma, se había dado cuenta de que esa era realmente su forma de ser. La verdadera mujer que había estado oculta bajo una máscara de seriedad y madurez.

El timbre la sacó de sus pensamientos, rápidamente fue a abrir la puerta.

- ¡Al fin llegas!.- Abrazó a su amiga con desesperación y luego le permitió el paso a su departamento.

- Dime, ¿qué es lo que te tiene así?. Debe ser algo muy bueno o muy malo según tu expresión.- Concluyó su amiga mientras tomaba asiento en el sofá.

Tomó asiento a su lado y le contó lo sucedido omitiendo los mejores detalles de su encuentro con el hombre de ojos dorados.

Tras soltar un chillido de alegría la abrazó nuevamente y la felicitó.

- No puedo creerlo Kagome, nunca habías hecho algo así, pero me alegro de que haya sucedido. Ahora cuéntame; cómo se llama, en qué trabaja, donde vive, y lo más importante, cuando se verán de nuevo.- Tomó un respiro esperando la respuesta de Kagome.

- Ay, Sango-. Suspiró.- No se como se llama ni en qué trabaja y mucho menos donde vive, fue una aventura de una sola noche y él lo sabe. No le dije mi nombre y no le pregunté el suyo. Al despertar esta mañana junto a él en la cama no quise despertarlo y me vestí, pedí su desayuno y antes de irme le dejé una nota en la cama que decía "Esta fue la mejor noche de mi vida. Hasta nunca"-.

- ¿Hiciste qué? ¿Como pudiste hacer algo tan tonto amiga? En verdad que no tienes remedio-. Terminó la frase con un largo suspiro de derrota.

Lo que Sango no sabía era que Kagome conocía perfectamente al hombre con el que había pasado la noche. Claro que sí lo sabía.

-¡No puede ser Miroku! No puede ser que esto me esté pasando. No me dijo su nombre y yo, como un tonto, creí que lo sabría esta mañana cuando despertáramos juntos en la cama, pero no. Ella se había ido de allí, la cama estaba fría donde debía estar ella. ¡Solo estaba este maldito pedazo de papel!-. Gritó furioso y frustrado mientras arrojaba la nota sobre el escritorio de su oficina.

- Cálmate y piensa bien las cosas, tal vez te dijo su nombre y no lo recuerdas-. Intentó hacerle ver su amigo. Táctica que no resultó para nada, pues Inuyasha explotó una vez más.

- ¡No es así. No me dijo su nombre!. ¿Crees que podría olvidar el nombre de la mujer que me ha robado el sueño desde la primera vez que la ví? No Miroku, ella no lo dijo y además de eso dejó un nombre falso en recepción. Antes de que llegaras mandé a buscar información de ella según el nombre que me dieron y lo único que pudieron hacer fue decirme que aquel nombre no existía. Necesito encontrarla y tengo la impresión de que no la veré de nuevo en el bar-. Esto último lo dijo en un tono melancólico.

Miroku vio el semblante de su mejor amigo y socio; estaba deprimido, y por una mujer. Nunca lo había visto así. Se paseó por la oficina y se detuvo frente al gran ventanal desde el cual podía ver toda la ciudad. Estuvo admirando el paisaje, el cielo y el parque cercano. De pronto se dio la vuelta con el rostro marcado por la sorpresa y sus brillantes ojos azules abiertos ante la revelación que había tenido en su mente.

- ¿Qué te pasa Miroku?-. Inuyasha se fijó en su cara de sorpresa y la esperanza comenzó a crecer en su interior.

- ¡Lo sabía, lo sabía! Sabía que su cara se me hacía conocida-. Inuyasha iba a preguntar algo, pero Miroku siguió hablando.- Esa mujer es la dueña de las empresas Shikon. Es una mujer muy reservada, casi nadie la ha visto porque no se deja ver en los medios como la dueña de las empresas. Nadie sabe su nombre verdadero, en una entrevista a la vicepresidenta de la empresa declaró que su jefa quería vivir una vida tranquila por ahora y que por eso no estaba interesada en que se supiera quien es.-

- Espera un momento Miroku. Si es tal y como dices, ¿cómo es que sabes que es ella?.- Interrumpió a su amigo.

- Que impaciente eres amigo. A esa parte estaba llegando cuando me interrumpiste.- Inuyasha le mandó una fría mirada que lo hizo sonreír, siempre que lo miraba de esa forma significaba que estaba molesto, pero con con él, sino consigo mismo por demostrar su desesperación. Cosa que no pasaba muy a menudo.- Bien, como decía, su vicepresidenta si es muy conocida. A ella la he visto un par de veces, incluso la he invitado a salir, pero ha rechazado cada una de mis invitaciones. Volviendo al punto, un día cuando fui a pedirle salir conmigo la vi con una mujer joven. La misma con la que tu pasaste la noche.- Dijo con una expresión de triunfo.

- ¿Y cómo sabes que es la dueña de las empresas Shikon? Dijiste que las viste juntas, pero eso no significa gran cosa, puede ser su amiga o su hermana, no la dueña de las empresas.- Inuyasha creyó que su única esperanza de saber algo de aquella mujer misteriosa se le escapaba de las manos.

Miroku suspiró nuevamente. Comenzaba a cansarse de la impaciencia de su amigo.

Nuevamente Inuyasha se perdió en sus pensamientos.

Cuando salió del hotel fue directamente al bar a buscar su coche y en ese momento comenzó a hacer llamadas para que le dieran razones de quien era la mujer con la que pasó la noche. Pensó en su nombre "Azusa Kinomoto". No, ese nombre no parecía ser el correcto. No lograba asociar su nombre con su rostro. En el fondo sabía que no era su verdadero nombre, que era una mentira, pero en el fondo de su corazón esperaba que fuera real para poder encontrarla.

- Antes de que vuelvas a interrumpirme,- dijo Miroku sacándolo de sus cavilaciones.- quiero que sepas que no soy un acosador. Solo escuché por casualidad una conversación entre ellas cuando entré a un café. Sango le decía a su amiga que debía afrontar su vida actual, que dejara de esconderse del mundo porque en algún momento tenía que hacerse cargo de su empresa y dar la cara. Supongo que algún inversionista de la empresa quiere conocer a su socia y dejar de tener contacto con su segunda al mando al tomar decisiones. Quien sabe.-

Mientras decía esto, Inuyasha lo veía con una cara de desconcierto, hasta que de pronto comenzó a reír. Miroku lo miraba perplejo, su mejor amigo se había vuelto totalmente loco, pasaba de la depresión a la risa sin sentido. Suspiró una vez más y esperó a que Inuyasha le explicara la situación.

Inuyasha ya había planeado todo en su mente, en una fracción de segundo sabía exactamente lo que debía hacer para conocer a su mujer misteriosa.

Unos días después una mirada seria y desesperada ensombrecía el rostro de Kagome. No podía pasarle esto. De todos los inversionistas que podía tener la empresa uno de sus nuevos candidatos era él. Y no había motivos para decirle que no. Las empresas Tessaiga eran conocidas por su respetabilidad y su gran poder, por no decir de sus altos ingresos y que la presidencia era ocupada por el hombre del momento.

El soltero más codiciado del momento, además de ser increíblemente guapo y joven, era millonario e inteligente, sabía cómo llevar sus negocios con éxito y mucha facilidad.

Cómo negarse a aceptar a alguien como él en sus empresas. Sería un suicidio financiero negarse, o al menos eso había dicho Sango esa tarde.

Debía pensar bien las cosas.

...

Esa noche Kagome no podía dejar de pensar en Inuyasha, lo había visto en revistas y por la televisión en muchas ocasiones. Por alguna extraña razón no podía quitar sus ojos de él. "Claro,- se dijo irónica-, cómo no quitarle los ojos de encima si es tan guapo y sabe hacer el amor tan bien" Se sonrojó ante sus pensamientos, pero por algún motivo no podía sacar esa noche de su mente.

Sus besos apasionados, feroces, pero a la vez muy sensuales e incitantes. Con sus besos la hizo desearlo con tal intensidad que se olvidó de sus convicciones, sus inhibiciones. Deseaba a ese hombre, añoraba sus caricias de fuego, ansiaba su lengua viajando por su cuello mientras bajaba cada vez más, anhelaba el peso de su cuerpo sobre el suyo, el cosquilleo que provocaba su aliento sobre su piel.

Comenzó a sentirse acalorada ante sus recuerdos. Pero no quería dejar de pensar en ello. Quería estar con él. Sentir nuevamente sus ojos cargados de deseo sobre su cuerpo, escuchar sus jadeos y sus gruñidos. Pero sobre todo, quería sentirlo nuevamente en su interior, quería probar el éxtasis y el placer de sentir su miembro duro, grande y caliente en su interior, sentirlo entrar una y mil veces hasta estallar en una oleada de placer como esa noche.

Eso no pasaría otra vez, para que eso ocurriera ella debía presentarse frente a él. Tal vez si iba al bar otra vez… No, no lo haría por varios motivos. En primer lugar ella no era una mujer que mantenía relaciones puramente físicas, ella necesitaba algo más. En segundo lugar, nada le aseguraba que Inuyasha estuviera interesado en ella, sólo compartieron una noche de pasión y eso no significaba nada para algunos hombres. Y en tercer lugar, estaba su nombre, ella no le había dicho su verdadero nombre y si se veían de nuevo le exigiría que se lo dijera y no quería arriesgarse a que la descubriera; después de todo, ella era la dueña de las empresas en las que él estaba interesado y ella no estaba lista para dar a conocer su identidad.

Dejó de lado todos sus pensamientos y luego de cenar fue directo a la ducha, necesitaba relajarse para enfrentarse a lo que se venía sobre ella y sobre la empresa.

...

Intentó abrir sus ojos y se dio cuenta de que estaban cubiertos por algo, una venda, una corbata o cualquier trozo de tela, fuera lo que fuera le impedía ver algo más allá de la oscuridad. Sintió unas manos fuertes entrelazadas con las suyas y se sorprendió un poco, pero extrañamente no sintió miedo. Algo le decía que no tuviera miedo.

Sintió un placentero estremecimiento cuando unos labios se posaron sobre su vientre. Los besos fueron subiendo hasta llegar al valle entre sus senos y se detuvieron ahí. Lanzó un gemido de protesta al sentirle detenerse, luego sintió un aliento tibio sobre uno de sus pezones e inmediatamente después una boca succionaba sensualmente su pezón erguido mientras que su otro seno era atendido por una mano grande y suave, con la mano libre aprisionó la cabeza de su acompañante para que no se detuviera mientra gemía y jadeaba de placer.

De pronto se detuvo y sus besos subieron por su cuello hasta llegar a sus labios. Fue un beso cargado de pasión, deseo y lujuria, pero tenía algo conocido, entonces se sacó la venda de los ojos y pudo ver unos ojos dorados que la quemaban con la intensidad del mismo sol radiante al que se asemejaban. No podía dejar de mirarlo, de pronto se dio cuenta que ambos estaban desnudos sobre las sábanas.

Se sintió capaz de todo en ese momento, cuando la sangre corría caliente por sus venas, y sin terminar ese apasionado beso hizo girar a Inuyasha en la cama para posicionarse sobre él. Se sentó sobre él, que gimió en protesta al ver que no se había puesto donde él hubiera querido, se sentó en la parte baja de su abdomen. Quería disfrutarlo un poco más.

Comenzó a besarlo y a acariciarlo lentamente, torturándolo con sus caricias. Fue repartiendo húmedos besos sobre su cuello y se recreó con su lengua sobre sus pectorales mientras sus manos traviesas delineaban lentamente, muy lentamente, el contorno de su marcado abdomen.

Inuyasha gemía ante las deliciosas caricias de Kagome, deseaba tenerlo dentro de ella, pero esa tortura era tan exquisita que no quería detenerse aún. Él acarició su cintura y sus senos mientras ella exploraba su musculado pecho y poco a poco se levantó de su abdomen y cuando pensó que iba a introducirlo en ella la sintió tomarlo en sus manos.

Llevó sus manos a sus costados y se sostuvo fuerte de las sábanas mientras ella le acariciaba, mientras ella bajaba con sus besos hasta reemplazar sus manos por sus labios y lo hizo temblar. Jadeó. Su respiración se hizo pesada, y Kagome no perdió ninguna de sus reacciones. Se sentía poderosa. Sensual. Atrevida.

Sus manos eran cálidas y suaves, pero el interior de su boca estaba húmeda y caliente. La sentía succionar, subir y bajar lentamente mientras su lengua jugaba deliciosamente con la punta de su miembro, lo hacía tan malditamente bien que no podía contenerse, hasta que ella se retiró de ahí, en esa misma posición la levantó como si nada y antes de que se diera cuenta ella lo acogía en el calor de su interior, lo aprisionaba con sus cálidas y húmedas paredes, lo apretaba tanto que creyó que terminaría antes de que comenzara a moverse sobre el.

Subió lentamente y se dejó caer sobre su miembro erecto y lo sintió en lo más profundo de su ser, se sintió desfallecer al sentirlo tan profundo. Subió y bajó nuevamente marcando un ritmo rápido que la volvía loca de placer, donde parecía que cada parte de su interior era tocada por el miembro de Inuyasha, mientras él la sostenía de la cintura y luchaba contra la necesidad de liberar su simiente en su interior.

Gemía de gozo, de placer y de pronto lo sintió, sintió una presión en su interior que se acumulaba cada vez más y que la obligó a aumentar la velocidad.

La sintió aumentar la velocidad y de pronto comenzó a apretarlo en su interior mientras subía al encuentro con sus caderas y se derramó en su interior.

Sintió llegar su orgasmo con fuerza mientras él se derramaba en ella y se dejó caer sobre su pecho.

Abrió los ojos una vez más para darse cuenta de que estaba sola en su cama, vestida. Se sentía acalorada y húmeda.

Había sido un sueño. Un maravilloso sueño. Alcanzó el orgasmo en su sueño, se sentía frustrada. Necesitaba tanto a ese hombre que hasta soñaba con él. Y no era cualquier sueño, era él, haciéndole el amor.

Se dio media vuelta para intentar volver a dormir.

Esa mañana se veía muy animado en comparación a los días anteriores, se mostraba más que satisfecho consigo mismo. Miroku lo observó un buen rato antes de exteriorizar sus ideas.

- Ya olvidaste a la mujer de tus sueños, o definitivamente enloqueciste. Lo bueno es que en caso de pérdida de cordura la empresa queda a mi nombre.-

- No seas idiota Miroku.- Espetó con un gruñido.- No ha pasado ninguna de las dos. Y antes de que vuelvas a preguntar, te diré que he concertado una cita con la dueña de las empresas Shikon.- Finalizó con una sonrisa triunfal.

- ¿Y si la chica se hace la listilla y envía a otra persona en su lugar para mantener el anonimato? Existe esa posibilidad, a menos que dijeras que ya sabes quien es y… Es justo lo que hiciste, ¿no es cierto?.- Dijo al ver su sonrisa burlona mientras hablaba.

Inuyasha había jugado bien sus cartas, sabía exactamente lo que tenía que hacer para ver a Kagome y lo había hecho.

Ahora solo quedaba esperar la reunión y volvería a ver a su mujer misteriosa.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Como podrán notar, va a haber una tercera parte... aún no se como terminar el fic y espero que las ideas vengan pronto.

Tal vez me demore un poco en subir la tercera parte porque la próxima semana tengo muchas pruebas y trabajos, dejen sus comentarios, sugerencias o reclamos en un review... Acepto críticas constructivas ;D

Hasta el siguiente capítulo...