9º
Miénteme
Cinco de la tarde. Aburrido, comencé a dar vueltas en círculos en mi silla. Las cámaras que monitoreaban a Young lo hacían de diferentes ángulos a blanco y negro: De perfil, encima, en la retaguardia y a una esquina del cuarto blanco. Young extendió el brazo y se sirvió un vaso de agua fría. Fung, quien no había despegado sus ojos de la pantalla, me da palmaditas al hombro cuando Spicer entra al cuarto. Young alzó la vista y Spicer se sienta frente a él. Podemos ver a nuestros sospechosos de frente en la pantalla que filma a Young de espaldas. Spicer se veía inquieto como si se contuviera de ir al baño. Sé que Young asusta, pero no es para tanto. A diferencia de los otros que habían llegado serios, Spicer sonreía abiertamente.
-¡Hola Chase! –su voz era casi inaudible, ¿es mi imaginación o Spicer está emocionado?
-Con que eres Jackson Spicer, el heredero de un cuarto de millón de Wus, hubiera querido nacer con los mismos privilegios que tú o tu amiga Kimiko, pero no se puede tener siempre manzanas en la vida y ya ves que no lo conseguí. Creo que no le caigo muy bien a Dios, tu fachada de hijito de mami es buena, oculta a la vista tu potencial asesino, ¿por qué diablos te sacudes tanto? ¿tienes vejiga de ardilla o qué?
-Es que tú no entiendes, Chase, en mi tiempo libre soy coleccionista de criminales famosos y ¡tú eres mi favorito! –Young puso los ojos en blanco, y yo también-. Cuando vine aquí la primera vez, me recordaste a alguien, pero no sabía quién y mientras revisaba mi álbum, te pude reconocer, tengo noticias y artículos viejos que narran las hazañas de El Cazador. Lo tengo aquí en negro y rojo, te dediqué las páginas del medio completas, ¡¿querrías firmarme mi álbum?!
-Ah entonces ya veo, eres tipo coleccionista, ¿también coleccionas a niños por qué son tus obras de arte? Como a Ping Pong, ¿qué número era él, la barajita cinco o siete?
-No, son muy ruidosos, espera ¿estás queriendo decir que yo tuve algo que ver con él? No.
-Francamente de los cuatro sospechosos eres el que menos se pensaría que fueses una letal máquina de asesinar por tus aptitudes físicas, pero no quiere decir que no hayas tenido un motivo para que Ping Pong desapareciera. Empezando por tus tendencias sexuales, te da miedo admitir ante todo el mundo que eres un salido del closet...
-A mí no me da miedo admitir que soy gay.
-Pero te da miedo sentir el rechazo, te da miedo que tus padres, los principales que deberían apoyarte, te den la espalda; un segundo ejemplo de mi teoría es que estás consciente que tu padre obtuvo por medios ilegales la empresa de PandaBubba, fue comprado acciones hasta dejarlo limpio y tercero sabías de los problemas de Pedrosa con la droga así que lo drogaste y te aprovechaste de él, por Dios –Young se rió-. Si tú tuviste riñones para adormecerlo y luego abusar de él, ¿por qué no vender a otro amigo a unos criminales que ensuciarán sus manos por ti?
-¿Por qué los policías no quieren entender que somos tan víctimas como Ping Pong? –ladró Spicer-. Desde que él desapareció, su fantasma nos atormenta. ¡NO SOY CULPABLE! –él se voltea hacia una de las cámaras, mirándonos fijamente, por lo visto, es el único que se ha dado cuenta que lo estamos vigilando.
-O tal vez eres el cómplice.
-¡¿Qué?!
-Cuando Guan y yo solíamos trabajar juntos, inventamos términos como "autor intelectual o maestro" y "cómplice". Es posible que seas el cómplice –Spicer arqueó una ceja- cuando enviaste esa mariposa nocturna con ese niño para que Guan se fuera a casa de los Gaulle, ¿qué ganabas con decirle lo del boleto a Francia?
-No envié ninguna mariposa a nadie, ¿de qué boleto me está hablando?
-Un día antes hablas sobre mariposas nocturnas y al otro día, aparece una.
-¡Coincidencia!
-Las coincidencias no existen, Sr. Spicer, enviaste esa mariposa porque esa es tu firma.
-Mi firma no es ninguna mariposa, es esta… –Spicer trazó con el dedo en la mesa una firma imaginaria. Cruzó los brazos bajo el pecho. Young soltó un gruñido.
-¿Eres loco o eres imbécil? –masculló entre dientes.
-Digamos que tengo un poco de las dos cosas –vaciló. Se supone que no debo encariñarme con ninguno de los sospechosos, pero descubrí que Spicer me cae muy bien. Young puso una mueca de enfado, si hay algo que detestaba es la falta de seriedad.
-Volvemos, si eres el cómplice, ¿quién te manda?
-No sé, ¿unas voces dentro de mi cabeza, quizás? –Young frunció los labios y se estremeció cuando escuchó mi fuerte carcajada en la oreja. A Young no le hacían gracias las bromas de Spicer como a mí.
-Te lo preguntaré una vez más, ¿vas a confesar que eres el responsable? ¿me develarás que gastaste todos tus ahorros desde la navidad pasada para pagarles a esos criminales para que se llevaran a Ping Pong? ¿le sacaste las pilas al celular de Ping Pong para que no viéramos tus amenazas de muerte y creaste un estúpido juguetito para ocultar la evidencia? ¿acaso fue que te querías besar con Ping Pong y él no te lo permitió por qué tú no era de tu tipo, te arrechaste y lo mandaste de paseo? ¿eso fue todo, una disputa tonta de pareja?
-Está bien... yo ya tengo un novio no oficial, no soy tan morboso como para besar a niños y si me quisiera besar con él, hubiera esperado al menos que cumpliera los catorce; me sobra las pilas, es una descortesía hacer eso sin su permiso; mis ahorros de la navidad pasada me las gasté comprando este álbum de fotografías y en antidepresivos y si yo fuera el culpable, me estaría riendo en sus caras porque no han conseguido atraparme. Buen día.
Es el fin de la entrevista. Spicer se fue, lucía tan enojado como Tohomiko y Pedrosa. No sé por qué, pero me imaginaba este vacilón por parte de Pedrosa ya que es tan cínico, aunque él también fue respondón. Young no soportaba a Spicer. Fung y yo salimos de la cabina y fuimos con Young, éste bebía agua fría. Cerramos la puerta y nos sentamos frente él.
-Muy bien, Young, hicimos lo que nos pediste y estuviste conversando con cada uno de los sospechosos. ¿Qué dicta tu veredicto?
-¿Además de descubrir que Raimundo es un adicto al sexo y un metrosexual de primera categoría? –solté un bramido, Young se rió-. Espérate, mi conversación con Spicer me dejó exhausto –se sirvió un tercer vaso de agua y se lo tomó con toda tranquilidad del mundo.
-Si tomas mucha agua, te dan ganas de ir al baño y no voy a esperar que te desocupes con el retrete, o hablas o hablas, ¿cuál de mis dos opciones te gusta más?... –Young sonrió y se me quedó mirando a los ojos fijamente- ¿y bien?...
-¿Quieres saber mi opinión en serio?... –rodé los ojos-: mi veredicto es que ninguno de esos niños fue quién lo hizo, mintieron bastante a lo largo de la entrevista mientras cuestionaba temas personales, pero sus reacciones en su totalidad fueron normales. Ellos no fueron.
-Oh qué bien, entonces eso quiere decir ¡que no tenemos nada! Perdimos el tiempo en estas semanas.
-Te equivocas, Guan, tenemos una pista al menos: Tú boleto a Francia, no pudimos revisar la alcancía de Ping Pong, pero estoy seguro que ese dinero fue invertido en el boleto y no en la dichosa bicicleta. Estoy pensando que el viejo tiene información que decirnos, así que mañana tú irás con el Sr. Le Bois y le interrogarás sobre su nieto.
La casa de messier Le Bois estaba ubicada a unos kilómetros del departamento de policía. El borde dentado de la casa se perfilaba contra el agitado cielo de la tormenta del otro día. Fui totalmente cubierto y por el dobladillo del impermeable goteaba unos hilos de agua, me cubrí la cabeza. Bajo la luz mortecina de la mañana parecíamos fantasmas. Las ventanas de la casa eran insondables. Paredes, cerámica y mobiliario eran adornados con el fino gusto francés antiguo. Alguien había tirado unas sobras de pescado y entre los gatos callejeros se repartían el botín. Con el mal clima y el hedor a pescado muerto, ni esperé que el semáforo cambiara y apenas me fijé que no había autos, avancé a la otra acera. Plantado frente a ella un árbol de pino cuyas hojas oscilaban en la misma dirección del viento. Messier Le Bois me abrió la puerta. Era un viejecillo alto (el padre de Ping Pong es alto, su madre no es tan baja y el abuelo tampoco es de estatura baja, ¿entonces por qué Ping Pong es el único enano de la familia?), pese de que el peso de los años habían caído en él se mantenía fuerte igual que un roble, su piel se plegaba en miles de arrugas, narizota larga, ojos negros inquietantes y aún continuaba vistiendo las mismas ropas que llevaba en el entierro.
-¿Messier Le Bois? –pregunté, asintió con la cabeza-. Soy el detective Guan, estoy a cargo de la investigación sobre su nieto, me gustaría hacerle unas preguntas, ¿puedo?
-Adelante –musitó. La casa del abuelo de Ping Pong no era tan diferente de la casa de él. Lo que sí noté eran diferentes tipos de madera. Messier Le Bois se tendió sobre el sofá, frente a la ventana cerrada. Escudriñé con la vista mi entorno. Al contrario de la casa de los Gaulle, era una casa de un solo piso. Encima de la chimenea había portarretratos de la familia.
-Espero que no lo haya molestado...
-No, no, tomaba chocolate caliente frente a la ventana en épocas de lluvia. A Ping Pong y a mí nos gustaba beber chocolate caliente cuando llovía en Francia, siempre lo hacía y él me acompañaba, aún sin mí, su padre me ha dicho que todavía... lo hacía...
-Entiendo, mientras investigábamos, descubrimos un boleto a Francia entre las páginas de un cuaderno. El padre de su nieto me explicó que por motivos de trabajo, este año no podría llevarlo a la ciudad natal de su abuelo como acostumbraban todos los años, empero, parecía que él tenía otros planes. ¿Había acordado algo con usted?
-No, la última vez que hablé con Ping Pong fue en el primer día de año nuevo cuando yo llamé a la casa de ellos para desearles feliz año nuevo y no me mencionó nada que quería ir a Francia para quedarse conmigo...
Una fotografía me llamó la atención. La tomé en mis manos. La familia Gaulle. Parecía que fue tomada hace muchísimos años porque Ping Pong aparentaba tener tres años apenitas. Él estaba en brazos de su madre. Ella y su esposo estaban acostados en un mantel cuadriculado rojo y blanco, un canasto a un lado, sobre el mantel había sándwiches, fruta y postres. Ellos vestían como para ir de campo. El padre del niño tenía una camisa azul de abotonadura al frente, manga corta y pantalones café cortos. La madre de Ping Pong con una blusa rosada a cuadros blancos, una falda azul y el pelo recogido en dos moños con lacito, Ping Pong tenía puesto un pijama y jugaba con un avioncito. Todos parecían felices... Pero había alguien a quién no conocía en esta foto familiar. Al lado del padre, había un niño de cabeza amarilla redonda, ojos rasgados negros brillantes, con un chaleco rasgado azul, debajo una camiseta blanca, llevaba pantalones con miles de cierres (bolsillos) y zapatos deportivos. A juzgar el extremo parecido que llevaba con messier Gaulle y Ping Pong, tiene que ser pariente...
-¿Quién es él? –le pregunté a messier Le Bois. Él se acercó y tomó entre manos la foto.
-Él es el hermano mayor de Ping Pong, Omi.
-¡¿Ping Pong tiene un hermano?! –la ex esposa del señor Gaulle parió clones, el niño de la foto debería ser dos años mayor que Ping Pong, si comparamos esta foto con la del anuncio de desaparecido de Ping Pong son gemelos idénticos, nadie puede dudar que son hermanos.
-Sí, esta foto fue tomada hace como ocho años cuando mi hija estaba casada con mi yerno, recuerdo esta foto, fueron de pinic 3 semanas después del cumpleaños de Ping Pong. Aquí Ping Pong tenía tres años y Omi tenía seis años. Tengo muchísimas fotos de ellos.
-Pero ¿por qué el Sr. Gaulle no lo mencionó nunca? ¿por qué no tenemos datos sobre él?
-Porque Omi está muerto –dijo entrecortado messier Le Bois mientras se marchaba a buscar fotografías de los hermanos. Noté que había una foto de ellos en el hueco de una pared. Era una de ambos hermanos abrazados frente a la casa. Ping Pong debía de tener un año y Omi tres años. Messier Le Bois me comentó que originalmente los padres de los niños vivían en un apartamento pequeño, pero cuando nació Ping Pong, buscaron un lugar más grande y se mudaron a la casa que actualmente vive el padre de Ping solo. Nos sentamos en el sofá para ver las fotografías de los niños. Un álbum lleno de fotos de los dos.
-¿Hace cuánto que murió Omi?
-Hace dos años, ni a mi yerno ni a mi hija les gusta hablar del tema. Hablar de la pérdida de un hijo es muy doloroso.
-¿Cómo se murió?
-Se cayó... –me le quedé viendo un segundo- fue una broma que salió mal, fue empujado en un agujero que originalmente se construyó como mirador en el patio del colegio. A partir de ese día, tenía solamente a Ping, desde que mi hija creció, mis nietos han sido un tesoro para mí y perderlos siendo tan jóvenes... –el abuelo Le Bois se abrazó a las fotografías, comenzó a llorar-. Para Ping Pong su hermano era una parte de él, cada vez que él iba a Francia, deja una margarita en su tumba. Siempre lo hacía y nunca dejó de hacerlo porque no quería que su hermano se sintiera olvidado, a lo mejor no quería romper con la tradición –bueno, tiene lógica ese apego entre hermanos, sin embargo, no sé por qué algo no me encaja.
-¿Por qué Omi está enterrado en Francia? ¿Ping Pong y Omi son franceses?
-No, nacieron aquí, pero Omi estudiaba en un internado francés.
-¿Y eso? ¿por qué su padre envió a uno y no dos a estudiar en un internado?
-Creo que era por un castigo, quería que Omi se disciplinara...
Puede ser que Ping Pong haya comprado ese boleto a escondidas de su padre con intención de viajar solo a Francia para reencontrarse con su hermano muerto o por ventura no. Varias hipótesis me rondan en la cabeza. Messier Gaulle me debía dar varias explicaciones, quería saber todo sobre los hermanos detalladamente así que fui a casa del padre de Ping Pong. El abuelo fue de más ayuda de lo que pensé (no solamente porque me dijo varias cosas sobre su nieto que no sabíamos antes si no de este nuevo elemento introducido en el caso: Omi). Cuando toqué la puerta de la casa, tardó minutos en abrirme. Messier Gaulle tenía los ojos hinchados y rojos, había estado llorando todo el día, seguramente acurrucado en la cama de su hijo menor.
-Messier Gaulle, debo hablar con usted.
-Hoy no tengo muchas ganas de hablar...
-Lamento en el alma lo que le pasó, pero no puedo dejar pasar esto por alto.
-Bien, qué sea rápido, ¿qué es lo que desea saber?...
-Me gustaría saber más sobre su otro hijo: Omi Gaulle –messier Gaulle apretó la mandíbula al oír ese nombre otra vez-. ¿Creía que no nos íbamos a enterar nunca de la existencia de su otro hijo? Usted nos mintió cuando dijo que tenía un hijo único, Ping Pong, ¿por qué callar y no contarnos desde un principio? ¿no cree que así las cosas serían más fáciles?
-No es un tema del que me guste recordar...
-Señor, a nadie le gusta recordar muchísimas cosas, pero no puede tapar el sol con un dedo –messier Gaulle vaciló un instante, se sentó en el sofá con la mirada extraviada, contrajo la expresión en melancolía. Sus ojos se llenaron de agua. Se mordió el labio inferior, comenzó a contarme:
-Tiene razón, Omi en realidad fue mi primogénito, no Ping Pong. Nació un año después de haberme casado con su madre, Ping Pong nació tres años luego de él. Kaila y yo amábamos muchísimo a nuestros pequeños hijos, pero a veces no se podía ocultar el favoritismo, Kaila quería mucho a Omi y para mí, el niño de mis ojos era Ping Pong. Ella ayudaba a Omi con las tareas y sus cosas y yo a Ping Pong, no sabemos cómo fue se dio la repartición, pero así sucedió, durante los pocos años que duró mi matrimonio con Kaila, éramos una familia feliz y unidad; la familia perfecta. Omi estimaba a su hermano, prometió que lo defendería y cuidaría, cumpliendo su rol de hermano mayor; sin embargo, cuando encontré una buena oportunidad de trabajo para nuestro futuro y acepté, me quitó mucho tiempo en estar con mi familia y eso causó sin que yo me percatara que mi esposa tomara la determinación de irse, sin despedirse de los niños y como Omi pasaba más tiempo con ella que conmigo, para él le afectó muchísimo, también a Ping le dolió la partida de su madre ya que aún necesitaba una figura materna, tenía cuatro años. Pero en Omi ocurrió un cambio radical, algo se quebró y comenzó a actuar diferente, bajo la perfecta imagen que concebía en él, Omi se convirtió en una persona extremadamente manipuladora, cruel, insensible e indisciplinada. Él era todo lo contrario a Ping Pong.
-Claro, porque en todas las historias de gemelos, uno es bueno y el otro es malvado.
-Omi era incorregible, recibía numerosas notificaciones de maestros y de la dirección para asistir a reuniones sobre el comportamiento de Omi. Él sacaba malas notas, acosaba a unos chicos de su mismo salón de clases y grados inferiores, molestaba en clases interrumpiendo a los profesores y por la tarde, que terminaba de hacerlos sufrir, cuando yo no estaba por el trabajo, torturaba a Ping Pong. Omi acostumbraba a encerrarlo en el armario toda la tarde.
-¿No había nadie que los cuidara?
-Sí, pero Omi se las ingeniaba para burlarse de la autoridad frente sus narices hasta a veces se hacía pasar por su hermano y Ping Pong sufría los castigos que le imponía a Omi.
-¿No podía diferenciar a un hijo del otro?
-Ping Pong y Omi eran igualitos físicamente, nadie puede dudar que son hijos míos, aparte que Ping Pong comenzó a usar lentes tiempo después. No sé por qué hacía eso Omi, tal vez para llamar la atención, consciente de que le prestaba más atención a Ping Pong porque era el más pequeño. Un día me harté de la conducta de Omi, cruzó la línea, por más cursos que me metiera para controlar a hijos incorregibles, charlara con él y etc., no podía lograr nada con él y decidí castigarlo, le dije que estaba bueno de su conducta atroz y lo envié a Francia –contó-, en un internado religioso, donde sería disciplinado, no me preocupaba porque en Francia estaba su abuelo y su madre, el abuelo supo demostrarle a ambos niños que los apreciaba por igual, Omi tenía 9 años. No fue fácil al principio, pero a la larga se adaptó y mostró unos leves cambios, comenzando por mejorar sus notas un poco, pero obviamente no le gustaba la idea de ser enviado a un internado. Omi estuvo 3 años en ese internado, volvía con nosotros en vacaciones navideñas y de verano, pero a los 12 años de edad él murió. Alguien le jugó una mala broma o estaba jugando con otros niños al escondite, no sabemos si resbaló o alguien lo empujó y cayó en un mirador que había, se dio un golpe en la cabeza que le dio muerte. Las autoridades francesas alegaron que fue una broma que terminó desastrosa y los niños que estaban con él fueron castigados por la ley...
-Cómo lo siento… –apenas alcancé a decir. Eso querría decir que si estuviera vivo, tendría catorce años, un adolescente.
-No más que yo, ¿cómo pude descuidar a Omi así? Si alguien tiene la culpa de todo soy yo, que fui su padre y no lo cuidé… –lloró desconsolado el pobre hombre- debí haberlo sabido, me lo dijo muchas veces y jamás le presté la atención. Cuando me di cuenta de eso, me juré que no volvería a cometer el mismo error con Ping Pong y me apegué a él tanto como pude, pero ya ve que ni sirvió porque también lo perdí a él; reconozco que nunca he sido el rey de la responsabilidad, pero eso no era para que Dios me quitara a mis dos hijos... Primero Omi y luego Ping Pong, ¡soy un mal padre!
-Tranquilícese, usted no es un mal padre, hizo todo lo que pudo. El hombre debe aprender a soportar el sufrimiento, como quien dice que es fácil sufrir hay quienes opinan que la vida es un sufrimiento silencioso –no me hacía caso, messier Gaulle se cubrió la cara con ambas manos y se echó a llorar-. ¿Messier Gaulle?... ¿señor?... ¿señor Dashi?... ¿Dashi? –inquirí, messier Gaulle lloraba y lloraba, puse una mano en su hombro-. Está bien, llore todo lo que quiera porque todos necesitamos desahogarnos de vez en cuan... –messier Gaulle se me tiró encima a llorar. Estaba estupefacto, le di unas palmaditas en la cabeza sin más remota idea de qué hacer- ¿podría ver la habitación de Omi?
Messier Gaulle levantó la cabeza. Me llevó al cuarto. Fuimos a la habitación de Ping Pong, de arriba jaló un cordón y bajaron unas escaleras. Subimos. Esto era un acceso al ártico. Me dijo que la habitación de Ping Pong se construyó cuando su ex esposa estaba en período de gestación. Una luz opaca entraba por la ventana. Había mucho polvo. El cuarto no lo limpia nadie desde hace meses, hay juguetes dentro de las cajas de cartón. Una camita con sábanas viejas de color azul. En las paredes estaban colgados unos dibujos horribles (Omi no tenía talento para ser artista). El piso de madera. Esta es la parte de la casa que no remodelaron. Los retazos en las paredes de pintura azul real, sobre un lienzo de un océano con criaturas marinas. Las olas lamen las orillas de una pequeña isla. En los cajones había cuadernos y otras cosas pertenecientes al fallecido Omi. Y un nefasto ruido. Diablos, malditos insectos. Ya tengo suficiente lidiando con los del jardín. A palmetazos y palmadas tuve que alejarlos. Percibí de dónde provenían. Haciendo un lado una caja sorpresa de payaso. Hay un agujero. Salieron más de estos bichos que pican. Metí la cabeza en el boquete, quedé entelerido ante un enjambre de insectos que formaron su hogar en esta columna de la casa y casitas como estas, en la noche, al otro lado de la manzana, arrojando una sombra alargada bajo la luz de las últimas horas de la tarde, se elevaba el canto de las cigarras. Me pregunto cómo Omi podría dormir en tanto ruido sin volverse loco... Presumo que este nido de insectos ocurrió luego de su muerte...
Me hubiera encantado quedarme a consolar a esta pobre alma en desgracia cuando el deber llama a mi celular. Se trata de Fung, otra vez alguien envió un correo anónimo. Y advertí a los sospechosos que ni se les ocurriera volverlo a intentar, otra prueba de que esos niños no escuchan. Tuve que regresar corriendo al departamento de policía. ¿De qué se trataba esta vez? El sobre de manila amarillo, con una cigarra disecada y un disco. Ay no, la revuelta se armó. Tal vez sea un mensaje subliminal del verdadero culpable. Como sea, introducimos el CD en el único lugar donde había DVD y oímos. La calidad de la grabación era malísima (se nota que fue con un celular, a la intemperie por el crujir de las gravas bajo los pies de quien grabó), pero pudimos escuchar unas voces. No sabíamos a quiénes pertenecían, luego se encargarían de aislar las voces, yo ya me hacía una pequeña idea...
-¡Bueno ya!
-Esto es en serio, no joda. Ping Pong conoce demasiado sobre nosotros, si él abre la boca, nuestros más oscuros e íntimos secretos saldrán a la luz y estaremos fritos.
-Raimundo, Ping Pong no haría eso, es nuestro mejor amigo y prometió que si es necesario llevaría nuestros secretos a la tumba.
-¿Cómo te consta, Kim? Al decirle nuestros secretos a Ping Pong, nos pusimos a nosotros mismos en riesgo porque puede utilizarlos para extorsionarnos y vengarse. Ya escuchaste al maricón...
-¡No me jodas, huevón! Prefiero ser llamado persona de otras tendencias.
-Que Ping Pong cierre su negocio para siempre no suena nada bien, de un segundo a otro podría destaparlo todo.
-Pero detén un momento tu caballo, compañero, aún sigo sin entender por qué Ping Pong quiere cerrar las puertas de su negocio.
-Quise averiguarlo, intenté sacarle una respuesta a Ping Pong, pero no me dijo nada.
-¿Y qué propones que hagamos, compañero?
-Lo que dije al principio de nuestra reunión, tenemos que deshacernos de él.
-¡¿Estás hablando de asesinarlo?! Raimundo, nosotros no somos ningunos asesinos y lo que menos queremos es cargar con más secretos en la consciencia.
-¡Ya lo sé! ¡¿crees que no lo sé?! O al menos asegurarnos que Ping Pong no soltará nada y estemos a salvo.
-O que sufra un escarmiento como encerrarlo por unas horas en una cabina donde nadie le abra la puerta y solo nosotros sepamos su ubicación y tengamos la llave...
-¡Jack!
-¿Qué? Estoy protegiendo mis secretos, ¿no harías lo mismo? Estoy de acuerdo con lo que dice Raimundo, si es necesario, Ping Pong debe desaparecer porque para que un secreto que comparten dos personas esté bien guardado, uno de ellos debe estar muerto.
-Kimiko, mírame a los ojos fijamente, ¿tú quieres que se entere tu hermana y tus amigas de tus secretos?
-No... pero tú estás al tanto de ellos como Ping Pong y no te he asesinado. ¿Qué opinas tú?
-Yo pienso que debemos cerciorarnos, si es cierto lo que sospechamos. Ping Pong debe de desaparecer por el momento.
-Si quieres nosotros nos ocupamos de ello, si te deja más tranquila... ¿Qué fue ese ruido?
-¡¿Alguien nos estaba escuchando?!
Pisadas, pisadas, ruidos, ruidos, se termina. Eso equivale a una confesión de parte de los 4 sospechosos que planean minuciosamente un asesinato, por lo que Young se equivocó y los sospechosos son todos culpables. No había visto nada parecido desde que me vi una novela policíaca de Agatha Christi, pero tiene absoluto sentido. Nos embarcamos directamente a la escuela Saint Hui donde debían estar los culpables. Los cuatro recibían clases de castellano cuando irrumpimos en la clase y delante de sus compañeros, los obligamos a levantarse de sus pupitres y seguirnos hasta la patrulla.
-Disculpen, pero esto no nos llevará mucho tiempo, ¡muchachos! –exclamé...
-Raimundo Pedrosa, queda detenido por presunto secuestro de Ping Pong, tiene derecho a guardar silencio y solicitar a un abogado, todo lo que diga será utilizado en su contra.
-Kimiko Tohomiko, queda detenida por presunto secuestro de Ping Pong, tiene derecho a guardar silencio y solicitar a un abogado, todo lo que diga será utilizado en su contra.
-Jack Spicer, queda detenido por presunto secuestro de Ping Pong, tiene derecho a guardar silencio y solicitar a un abogado, todo lo que diga será utilizado en su contra.
-Clay Bailey, queda detenido por presunto secuestro de Ping Pong, tiene derecho a guardar silencio y solicitar a un abogado, todo lo que diga será utilizado en su contra.
Alumnos de todos los niveles había escuchado la sirena, asomaban la cabeza por la ventana mientras veían a sus compañeros de escuela, escoltados por la policía, con las manos en la espalda, esposadas, y tratados como unos viles criminales. La directora Wuya contemplaba la escena desde la ventana. Obviamente habíamos hablado con ella antes. Sentamos a dos sospechosos en una patrulla distinta y nos fuimos al departamento de policía. Los llevamos a la sala de interrogatorios. Entré unos segundos después de que tomaran asiento en torno a la mesa redonda. Pedrosa me miraba con una cara de cañón. Spicer tenía cara de asustado. Tohomiko también. Bailey intentaba permanecer sereno, pero como dije "intentaba".
-No han pasado ni dos días para que vuelvan otra vez aquí mismo. ¿Pero se los dije o no en el inicio? Los íbamos a descubrir –Tohomiko bajó la cabeza, Spicer estaba nervioso, Bailey puso una mueca y Pedrosa me miraba con una cara de cañón- ¿eso es todo? ¿no van a contestar? Ya que son tan respondones, creí que iban a rogar por ustedes.
-¡¿Y de qué nos serviría si ya les dijimos miles de veces que no somos culpables?! –reventó Pedrosa.
-¿Qué se supone que debería escuchar, hijo? Una confesión es lo que debería escuchar...
-Nosotros no hicimos nada –repitió tercamente.
-Eso dices tú, pero hace poco llegó a nosotros una grabación de ustedes confesando...
-Nosotros no confesamos nada, tal vez era una película de terror o cualquier otra cosa.
-¿No ha pensado que cualquier ha enviado eso con ustedes para incriminarnos?... ¿no se les ocurrió pensar que quien las envió fue el verdadero culpable para no quedar al blanco de las evidencias? Y que ahora mismo debería estar a kilómetros riéndose...
–Oh sí, una película de terror sobretodo –decidí poner la grabación para que ellos mismos fueran quienes la escucharan.
Tohomiko alzó la cabeza. Todos ellos empalidecieron rápidamente, reconocieron el audio del CD y no pudieron desmentir que no eran ellos. Spicer rompió a llorar. Tohomiko entró en la desesperación. Pedrosa y Bailey inútilmente quisieron mostrarme que era un montaje, alguien grabó sus voces, montó esta película para imputarlos con respecto a la desaparición de Ping Pong. Puede ser que tuvieran razón, pero por ahora irían a prisión. Sin embargo, yo mismo sabía que sería por poco tiempo por las pruebas insuficientes. Tohomiko por ser una menor de edad todavía, iría al reformatorio de chicas delincuentes. Bailey, Pedrosa y Spicer por haber cumplido la mayoría de edad podrían ir a una prisión de hombres adultos. Spicer y Tohomiko no durarían mucho tiempo porque por el momento no se sabe si han actuado fuera de la ley. Si se muestra que Bailey tenía conexión con el explotador infantil Salvador Cumo y vendía drogas, podría pasar algunos años en prisión. Pedrosa podríamos encerrarlo por posesión de drogas, pero ya pagó la fianza, al igual que Tohomiko y Spicer podría salir de inmediato. Qué triste. Los cuatro sospechosos fueron vestidos con uniformes naranjados. Segunda vez que Pedrosa se pasea en la prisión. Me dirigió una mirada de odio en el último instante. Spicer lloraba. Bailey contrajo la expresión en preocupación, sí, Young lo traumó.
-¡Pero es que usted no entiende! ¡Yo no puedo ir a la cárcel! –saltó Tohomiko, separándose de su fila y dirigiéndose a mí.
-Eso debiste pensarlo antes de enviar a Ping Pong con esa gente...
-¡Yo no hice nada malo, créame, soy inocente! ¡No puedo ir a la cárcel en mis condiciones!
-¿De qué condiciones estás hablando?... –Tohomiko enmudeció y se me quedó mirando con tristeza, los policías la agarraron de los brazos y la empujaron de regreso a la fila. Young se echó a reír. Me quité el audífono y me limpié la oreja antes de volvérmelo a poner.
-Al menos usa un poco de imaginación, ¿quieres Guan?
-Más te vale que la telenovela sea buena para gritarme en el oído, Young.
-Lo es, discúlpame, es que siempre me han dado risas los dramas románticos –carcajeó. Un mensaje del departamento de la policía, qué interesante. Ah, son los resultados de la sangre que encontré en el coche del padre de Ping Pong, deben estar listos. No me haría mal si me paseo por allí a ver qué tal. Guardo el celular en el bolsillo y salgo caminando.
P.O.V. Tercera persona
Una sombra se deslizó en silencio por el umbral cubierto de hiedra, se apresuró recorriendo un pasillo que en otros tiempos caminaban políticos y dirigentes. Hacía años que las plantas trepadoras habían empezado a invadir las paredes, ni siquiera los fríos inviernos pudieron impedir su avance. El antiguo ayuntamiento ya no tenía techo y al levantar la vista se veían las nubes pálidas y pesadas que se desplazaban por el blanco cielo matutino. Cruzó la plaza pequeña del mercado, los callejones intrincados y las ruinas de los almacenes de tela y los comercios donde antaño los mercaderes acaparaban con tejidos de seda y pieles. La sombra sostenía una linterna que emitía una luz muy opaca de atrás hacia adelante. Cruzó cojeando a toda prisa el patio trasero y, desde ahí, bordeó una iglesia medio destruida. Entró en un viejo almacén. Bajó la cremallera de su suéter y apagó la linterna. Sus ropas rezumaba hilos de agua sucia. Dejó reposar la linterna. Escrutó su entorno. Sargento, martillo, lija, taladro, tornillos, clavos, madera, cepillo y serrucho, apilados en cajas de herramientas, encima de la mesa y colgados en la pared.
En los estantes, atrapadas mariposas, cigarras, libélulas, luciérnagas, entre otros insectos en frascos de cristal bocabajo. La chaqueta la colgó en un perchero. Al frente, tenía una pizarra donde había varias fotografías de los cuatro sospechosos y la víctima en numerosos sitios. En la foto del medio estaban todos juntos, en un parque al parecer. Kimiko abrazaba a Ping Pong, apoyando el mentón en su pelada cabeza amarilla. Raimundo a su lado derecho, con una mano en el bolsillo. Clay y Jack del lado izquierdo, Jack tenía un helado sabor a chocolate. Los cinco sonreían. Encima de la foto, alguien dibujó un círculo rojo en la cabeza de Ping Pong. En el mesón de abajo, había un celular apagado y un diario abierto en una de las páginas, algunas líneas aparecían subrayadas en rojo. El guante negro derecho se apoyó en la foto. Arrancó las fotografías de cada sospechoso y con la bota de trabajo derecha pateó el cubo de basura frente suyo, sacó un chisquero, prendió fuego a cada una de las imágenes y las desechó mientras veía como las fotografías ardían hasta consumirse en sólo cenizas...
A/N: ¡Hola mis amores! Qué macabro, ¿no les parece? Deduzco que esa es la persona quien envió el acertijo sobre el boleto a Francia y ahora la grabación de los cuatros sospechosos planificando un complot contra el pobre de Ping Pong, dónde se dio aquel giro inesperado. ¿Alguna sugerencia de quién puede ser esta persona misteriosa?
-¡El culpable!
Bueno, Mia sugiere, piensa, analiza que podría ser la persona que entregó a Ping Pong con esos desalmados. Se reveló un elemento nuevo para la investigación: Ping Pong tuvo un hermano llamado Omi, a pesar de que nació antes que él se parecen mucho (se han visto casos, señores, hay hermanos menores que se asemejan mucho a sus hermanos mayores, yo soy ejemplo y ustedes verán que cuando le mostré a mi madre a Ping Pong, me preguntó si era hijo de Omi, yo le dije que Omi seguía siendo un niño y me dijo: Entonces son hermanos, y yo dije: Pues parece, es que les queda bien el papel y Dashi podría encajar perfectamente como el hermano mayor o el padre). Ajá y este hermano a contraste de nuestro Ping Pong era un abusivo, cruel, degenerado, arrogante, ¡el sol y la luna! Bueno, hemos visto que los dos no se parecen mucho en carácter eso es obvio, ya era suficiente con el parecido. Tal vez dirán que era algo loco que Dashi no pudiera diferenciar a ambos hermanitos, pero si yo les dijera a Omi y a Ping Pong que se vistieran igualito (le diría a Ping Pong que se quitara los lentes) y los dos actuaran como uno de ellos y los hiciera pasar, ¿sabrían reconocer quién es quién sin equivocarse? Dirán por el tamaño, tal vez, aunque claro Dashi nos hacía entender que veía a uno de ellos en la misma habitación que él y el otro estaba en no sé dónde.
Y sí, supuestamente dirán que esa muerte es súper estúpida, pero hay muertes aún más idiotas. ¿No han visto miles de formas de morir? O como se llame el programa, una vez lo vi y me aburrió, ¿o han leído Ghostgirl? La manera en que murió ella y los demás compañeros también era estúpida, menos Prudence. En fin, la historia de Omi fue casi como el objetivo del capítulo. El internado para aplicar la disciplina, el favoritismo de los padres, el trato hacia los hermanos, los padres se separan que influyen notablemente en la conducta y en las notas, todo eso es cierto en nuestra vida real. Y luego aparece, lo que coloquialmente podríamos decir "lo que coronó la torta" cuando descubrimos esa grabación donde se confiesa todo. Los voy a ayudar a ustedes un poco: Lo que se oyó todo es cierto, dependerán ustedes decir si ellos son culpables o no de que Ping Pong haya hecho ¡puf! Y, ah bueno, la entrevista de Jack es un caso. Y rescatando lo que dijo Chase sobre que Raimundo es un adicto al sexo (eso lo saqué debido a que todos sabemos que Raimundo es un coqueto, un Don Juan, le encanta las mujeres) y metrosexual (últimamente se ha demostrado en Xiaolin Chronicles que es todo un metrosexual, pero no importa, la mayoría de las latinoamericanas como yo y las japonesas como Kimiko demuestran que les gustan los hombres metrosexuales...).
Puedo decir que el episodio de hoy fue sumamente importante. La frase de Kimiko de "en mis condiciones", no la olviden por fa, analícenla, piensa y con sus propias palabras me lo definen ustedes de qué creen. Otra cosa que yo les recomiendo, ustedes la tomarán o no de consejo. Sí, de eso, estamos a dos capítulos de descubrir quién fue el que lo hizo y a partir de lo que se diga comienzan a resolverse las cosas de verdad, yo recogería todo con pinza y lo anotaría si no quiero que se me olvide.
Pasando a otra cosa rápidamente, para lo que están leyendo El Príncipe de los Monstruos debo informarles que el fic se tomará un breve descanso y mientras tanto, ¿qué actualizaré la semana que viene si Dios y la Virgen quieren? Hurricane, mi primer fic lemmon de Xiaolin Showdown, protagonizado por Kimiko, Chase y Raimundo (en su rol de antagonista principal), vagamente basado en Cincuenta Sombras de Grey. Para los que les llame la atención, búsquenlo en la página principal como rated M (sí, su contenido es tan fuerte que está a ese nivel, pero no me voy a sobrepasar por dos razones muy simples: Razón nº1, no exageraré mucho porque no pienso llegar a los límites de un MA y razón nº2, soy una principiante apenas, quiero abrir horizontes), pero ante todo, esto es un fic romántico, señores. Vamos a ver qué tal le va al fic aunque si sumamos las visitas que llevo hasta ahora de FWG y FF, 17 personas lo han visto... Malvaviscos asados, sois pervertidos, anormalescentes. Eso es todo, señores, nos vemos en un próximo capítulo. ¡Ciao!
PD: Francamente ella no es mi profesora favorita (y fue la primera en un largo récord en reprobarme), ya la pobre ni sabe distinguir lo que es una copia textual de una frase con mis propias palabras. Le gusta que le hablen como campesino porque cree que a estas alturas se redactan los exámenes e informes y demás con un lenguaje coloquial... Nunca se sabe qué es lo que quiere.
ESCENAS DEL PRÓXIMO CAPÍTULO:
"Otra semana que transcurre con la mente en blanco. Más pesadillas que me atormentan por la noche. Un Raphael muy angustiado por su hijito me llama… A pesar que él aseguró que no volvió a consumir droga ni estaba metido en nada malo, creía que le estaba diciendo mentiras, le gustaría saber a dónde va en esas horas de la noche. Yo ya me hacía una idea. Young es un loco, pero sabe lo que dice... Dos puertas, eran dos apartamentos. ¿Adivino? Toqué el timbre y Pedrosa me abre justamente... No me esperaba.
-¡¿Qué hace usted aquí?! ¡no debería estar aquí! –chilló.
... No sé cómo, vuelvo a repetir, no sé cómo rayos fue que Fung lo consiguió, pero lo hizo. Encontró el condón umbilical de Ping Pong y el de Omi... Los condones umbilicales recogían el ADN de Ping Pong y de Omi. ¿Y qué creen? La sangre que encontré en el coche no es de Ping Pong, es de Omi. Si creen que eso es rebuscado y retorcido, se equivocan, hay más...
-No, te equivocaste, esta no es una iglesia si no un departamento de justicia y dolor.
-Por eso, vine a confesarme: Yo fui quién envió a Ping Pong con esos criminales, y quiero que se me haga justicia..."
Próximo capítulo: Retorcido
-Y este es el momento en que tu pequeño mundo se cae en miles de pedacitos...
