CAPITULO 8
ALGUNAS REGLAS
(Pov Hannival)
Desperté borracho, no debí haber bebido tanto. Respiré hondo y me levanté de la cama como pude. ¿Cómo coño había llegado aquí?.
Miré hacia el sofá, esa niña dormía. Intenté no hacer ruido y vestirme lo más rápidamente posible. Y así lo hice, caminé hacia el baño.
"Hannival Casannova esa cara es digna de protagonizar una película de zombies"-.
Lavé mi cara y mis dientes. Salí del baño y me vestí con uno de mis trajes.
Esa niña seguía dormida, ¿a caso nunca se peinaba? Siempre tenía el pelo enredado ¿a qué hora se acostaba? ¿Nadie la controlaba?.
-Annabett- dije con voz firme pero no me hizo caso-.
-Cinco minutos más- dijo y se giró-.
-Levántate ahora mismo, son las...- miré el reloj- once, más que tarde-.
-Yo me levanto a la una-.
-O te levantas o te meto con agua fría en la bañera-.
La niña se levantó y me miró algo triste.
-Ven aquí, ¿se puede saber quién te peina?-.
-Yo solita- dijo feliz-.
-Pero mira tu pelo está hecho un asco- le di un cepillo-.
Se empezó a cepillar el pelo pero lo hacía mal.
-Así no-.
Respiré profundamente, intenté tener paciencia y la peiné lo mejor que pude.
-Gracias- murmuró-.
-A partir de ahora te despertarás a las ocho, así podrás aprovechar la mañana ¿no vas al colegio?-.
-No, aprendo en casa-.
-¿Y quién te enseña?-.
-A veces V, a veces Duque...-.
-Niña, tienes que estudiar en un colegio-.
-pero...-.
-En un colegio dije-.
Ella asintió con la cabeza.
-¿Que quieres ser de mayor?.
-Modelo-.
-¡Ni lo nombres!-.
Ella hizo un puchero.
-No me mires así, soy inflexible, soy Hannival Casannova niña-.
-Y yo Anny... Casannova también-.
-Bueno lo que tu digas, ahora vamos a comer-.
-Pero...-.
-A comer dije-.
-¿Porque hay que hacer lo que tu digas?-.
-Porque estas bajo mi responsabilidad-.
Caminé con la niña hacia el salón y una vez allí y bajo la atenta mirada de todos la senté en una de las sillas.
Ella se sentó con las piernas abiertas.
-Una señorita nunca se sienta con las piernas abiertas, cruza las piernas-.
Ella lo hizo y me miró.
-No debe encorvarse-.
Se mantuvo recta en la silla.
-Debe comer en pequeñas cantidades, con la boca cerrada y solo debe hablar cuando se le pregunte-.
Nadie dijo nada pero miraban a la niña expectantes. Encendí un cigarrillo.
-¿Y de mayor podré fumar?-.
-No-.
-¿Por qué?-.
-Solo las perras fuman ¿tu quieres ser una perra?-.
La niña negó con la cabeza.
-Entonces no fumes, ni bebas alcohol-.
-Vale- dijo y tomó los cubiertos-.
-Los codos fuera de la mesa-.
Volvió a asentir.
Seguía todas mis indicaciones una por una.
-No sabía que te gustasen los niños- dijo V-.
-No me gustan, pero alguien debe ocuparse de la niña-.
(Pov Anny)
Los codos fuera de la mesa, no beber, no fumar, Hannival me contaba historias interesantes. Me contaba que las chicas debían llevar falda porque eso las hacía especiales y yo quería ser una chica especial así que me pondría falda. También que debo llevar tacones pero no muy altos porque los que llevan tacones altos son perras.
Yo no quería ser una perra así que le hacía caso. Yo quería ser como esas chicas que el traía a veces a la habitación cuando bebía mucho y que luego mandaba que se fuesen porque estaba yo en la habitación.
No quería que se acercasen a él pero parecía un imán como los que se cuelgan en la nevera con esas mujeres.
Todas tenían cosas en común, todas llevaban falda, todas quería besarle en la boca y el no, todas eran guapas y rubias... eran rubias.
Miré mi pelo y me pude dar cuenta que mi color de pelo era más bonito que el de esas chicas, mi color era natural como decía Ate.
Jugando con mis peluches me di cuenta también que las chicas que a veces veía con Hannival tenían las manos detrás de la espalda.
Yo puse las manos detrás de mi espalda y me miré en el espejo.
A lo mejor cuando fuese grande y guapa Hannival me dejaría dormir en su cama y así no dormiría en el sofá y también si le hago caso y cumplo lo que él me dice, cuando sea grande y guapa él haga conmigo como tío Hakon hace con Xinia y la lleve a comer y a cenar y le de besos en la mejilla y la abrace.
Sonreí y seguí jugando, haría eso, me convertiría en una mujer guapa y rubia y con las manos detrás de la espalda.
