CAPITULO 13
VUELVTA A CASA
(Pov Hannival)
Justo cuando salía por la puerta esa cría entraba. La miré por un largo tiempo pero ella no dijo nada, se giró y se fue. La sujeté del brazo.
-¿Desde cuándo me das la espalda?-.
-Suéltame-.
-¿Y ahora me ordenas otra vez?-.
-Que hacías anoche con esa mujer-.
"Seguro que no lo recuerdas ni tu..."-.
-No se dé que me hablas-.
-La criada que hacías con ella-.
-Eso es asunto mío, vuelve a la habitación-.
-¡No!-.
-AHORA- grité-.
Ella comenzó a llorar, joder...
"Sutil... como siempre sutil..."
-Sube-.
Corrió por las escaleras y escuché como entró en esa habitación.
-Te has pasado con ella- Vladimir, si no me equivocaba-.
-¿Eres su esposo?-.
-No pero...-.
-¿Eres su padre?-.
-No pero...-.
-ENTONCES DESAPARECE DE MI VISTA AHORA MISMO-.
El tipo respiró hondo y se fue por donde vino. Todo el mundo diciéndome a mí, A MI, lo que tenía o no que hacer. ¿Pero que se creían?.
"Necesitas tu dosis, estás bastante alterado..."-.
Y mi mierda de cabeza tenía razón, subí las escaleras hasta mi habitación, saqué la coca y el trocito de espejo, la corté y la esnifé.
Repetí eso como unas tres veces. Cuando pude estar más calmado lié un porro de maría. Lo bueno de ser narco era que nunca faltaban este tipo de cosas en casa, era como el azúcar para un pastelero.
Me tumbé en la cama y abrí la botella que consumiría esta noche.
"Con tu edad... drogadicto, alcohólico y adicto al tabaco"-.
Asentí a mis propios pensamientos... ¿pasaría esta noche a solas?. Si, en realidad necesitaba estar solo.
(Pov Anny)
Me metí en la cama y empecé a llorar, no me gustaba que me gritasen, no estaba acostumbrada y él lo hizo.
Me dijo que no me importaba.
Si me importaba, solo que él era tonto y no lo entendía, no era tan difícil de entender.
Limpié mis lágrimas pero no paré de llorar en ningún momento hasta que mis ojos se hincharon y ya no aguanté más, tenía que hablar con él.
Me levanté de la cama echa una furia, no me fijé en el pelo que llevaba en ese momento, caminé hacia la habitación de él y abrí sin más... pero enseguida volví a cerrar.
Oh, dios esa imagen. Me tapé la cara con las manos. Me senté en el suelo, las piernas me temblaban.
Hannival se estaba tocando... ahí. Sentía mis mejillas arder, pegué el oído a la puerta. El gemía y gruñía y después de un rato no se escuchó nada...
¿Qué había pasado?, Me levanté y me fui corriendo a mi habitación... ¿Debía preguntarle?.
