-Entonces tu madre te tuvo a los dieciséis. – pregunte mientras me posaba en su pecho. Un mes antes no pensaría que algo así fuera posible para mi.

Explico:

Edward cullen llevamos acostándonos desde hace unas tres semanas atrás aproximadamente. Sin parar, y es extraño porque por ejemplo yo nunca, jamas de los jamases hubiese pensado algo así.

Yo había dejado claro lo que quería y supongo que el tuvo que aceptarlo, pero la cosa iba algo así:

-¿Bella?

-¿Qué carajo haces llamando a las seis de la mañana cullen?

-Necesito un polvo rápido.

-Voy en camino cariño.

Edward odiaba que le dijeran cariño y era precisamente por eso mismo que me encantaba decírselo a cada instante.

Pero supongo que no iba nada mas, peleábamos como nunca lo habíamos echo, pero en la cama todo era muy distinto.

Cada pliegue de mi cuerpo había sido trazado por sus manos majestuosas, cada molécula había sido probada por el.

Y era maravilloso.

Pero seguía siendo un bastardo, un bastardo con suerte. Maldita sea.

Tenia 19cm. Aprox. ¿Qué no era suerte?

-A esa edad ya estaba casada con Carlisle.

-¿En tu casa no existía la tv?

El se carcajeo.

-Mas respeto, estamos hablando de mi madre.

-Puedes insultar a la mía si te apetece.

Me miro a los ojos.

-Ya veo.

-¿Qué?

-Prefirió siempre a Diesel que a ti.

Suspire, cerré los ojos y volví a abrirlos.

-Exacto, amigo. – sonreí con suficiencia. – Pero nada que un swan no pueda arreglar.

El sonrió y beso mi coronilla.

-Mi hermana rosalie siempre fue bella. Yo… fui el nerd.

Me reí.

-No hables en pasado cuando aun eres un nerd.

Palmeo mi trasero con un movimiento exacto. Gemí ante el contacto.

Mas tarde estaba trazando su pecho con mi lengua, y era exquisito. El me miraba sobre excitado y con los ojos brillando.

Me encantaba verlo así. Despeinado y excitado para mi.

En serio era bastante varonil.

Y era la dominante aunque en este juego lo eramos los dos.

LA NOTICIA.

Yo sabia que algo se me vendría encima pronto. Pero no sabia que tan pronto, y demonios. Las cosas no podían ir peor ahora.

Por razones obvias me entere de esto.

Después de unos largos días llena de fatiga, vómitos y muchas ganas de comer hasta atragantarme de la comida me entere, de todo. De porque habían cosas que no encajaban con mi cuerpo y el porque de todo lo demás.

Me fui a la farmacia después de vomitar hasta casi morirme, y compre una prueba rápida de embarazos, la use como me indicaba en las normas y espere el tiempo necesario.

Acerté, dio en el punto.

Dio positivo.

No soy de las que lloran con facilidad, si lo hago. Pero prefiero no hacerlo, y si lo voy a hacer que pocas personas lo vean. Para mi actitud de chica fuerte llorar es vergonzoso. Y maldición, no quería que me vieran débil.

Pero ese día llore, llore hasta que me seque y aun después seguí llorando.

Edward no paraba de llamarme y atosigarme a mensaje de textos, pero no pude responderle, porque estaba ocupada creando el diluvio en mi propio baño.

Comencé de inmediato a hacer una lista mental de las personas con las que me había acostado y seguro con normalidad seria una larguísima lista sin fin, pero en estos últimos días agregándole mas a mis problemas mis emociones habían influido notablemente en mi vida cotidiana, lo que dejaba a un candidato libre:

Edward cullen.

Preferiría mil veces que un indigente callejero fuera mi candidato que ese estúpido tío de cerebro minúsculo.

Tenia que comenzar a quererme.

Sin pensarlo demasiado lo había decidido, no lo tendría. Amaba a los niños, pero era una fiel creyente de que si no tienes el don para criarlos bien es mejor que no los traigas a la vida a pasar penurias y dolores.

Mi vida, sin explicar mucho estaba llena de dolores de cabeza era un descontrol total, no tenia nunca un control o una estabilidad y todo lo que hacia estaba fuera de los servicios y regido por las leyes.

Así que de inmediato borre todo pensamiento sobre ese embarazo.

Pero sin embargo me quedaba esa pequeña duda que me hacia reflexionarlo cada vez mas, lo que es medio idiota.

Yo nunca reflexionaba.

Cuando le mostré la prueba de embarazo, Garrett se sorprendió y casi se ahoga con su desayuno cuando le dije de quien era.

-¿Qué piensas hacer?

-¿Sabes quien haga abortos con un bajo monto? – pregunte sin pensarlo, el me miro con aun mas sorpresa que antes.

-¿quieres sacarlo de ti bella?

-Si. – asentí sin redimirme. – Sabes como me faltan los tornillos Garrett, no dejaría que un niño sufriera de esa manera tan cruel. – me encogí de hombros. – No se si debería decírselo a ese idiota.

-Por principios de ética te digo que si, eres bastante inconsciente con tus actos pero eres razonable, quizá seria mejor que le comentaras tus planes para que este al tanto.

Confié en Garrett, estúpidamente crei que todo esto iría bien, pero no fue así.

Cuando le conté como estaba y lo que me pasaba, su mirada se lleno de cariño, la mía de mortificación.

-¿Un niño bella?

-Si, pero lamento decirte lo que hare. – suspire. – detendré todo esto Cullen. Tu y yo somos un desastre natural, no estaríamos juntos ni dos semanas y el niño solo se frustraría mas.

-¿Cómo puedes pensar de esa manera? – me miro con sorpresa. – Es un niño…

-Ni lo pienses, Edward. He apartado cita, no lo traeré al mundo. Me conozco se quien soy, esa criatura no vendrá a mis brazos sabiendo como soy.

-Bella si es por estabilidad económica puedo dártelo todo.

-He dicho que no.

-Bella, piénsalo…

-Esta bien. – me hice la pensativa. – No. Lo he pensado y sigo diciendo: no.

Me levante y camine hacia la puerta.

-No. – Volví a decir para mi. – cuídate.

Lo pensé, le di muchas vueltas al asunto. Paso un mes cuando sucedió todo de manera repentina, Edward se preocupaba de mi o del niño haciendo que me sintiera menos intranquila, había dicho que no. Pero no podía dejar de pensarlo, estaba decidida en sacarlo de mi antes pero ahora no estoy muy segura.

Edward se fue al trabajo cuando Garrett llego del suyo, no sabia porque pero se habían compartido los tiempos para cuidar de mi sin nada a cambio, los besos y las pocas caricias con Garrett habían pasado y Edward solo estaba cerca por el niño.

Suspire agradecida que se fuera, no soportaba tenerlo cerca todo el día.

-Es un capullo… - susurre. – No me quitaba el ojo de encima.

-Es tu culpa después de todo. – se acerco a mi y toco mi vientre. – Todo bien. – sonrió.

-Porque se supone que piensas que es culpa mía Garrett? – solté cansada. – El no uso condón.

-Ni tu te cuidaste con pastillas.- suspiro. – pero no era a eso a lo que me refería, quiero decir. Si no le hubieses dicho sobre tu embarazo todo seguiría normal.

Lo mire con cara de mujer asesina.

-¿En serio? – exclame. - ¡Tu fuiste el que me dijiste!

-Te di un consejo, bella. – se encogió de hombros. – solo eso, pensé que nunca lo harías.

-Sabes tu lo mucho que confió en ti. – mire a la tv vi a mi hermano diesel apunto de batear pero con tres strike estuvo fuera en un instante. - ¡Como pudo dejar que le hicieran tres strikes!

Me levante rápidamente del sofá y me coloque el abrigo. En el auto mantenía las cosas que fueron de el, me enfurecí porque el no era tan bueno como yo y porque su equipo perdería si no llegaba pronto.

-¿Bella?

-¡Diesel perderá el contrato si no me movilizo! – grite. Últimamente mi humor era cambiante, demasiado. Podía estar feliz y triste al mismo tiempo y eso causaba mucha confusión. – abrí la puerta tomando las llaves de mi auto y caminando hacia el. Garrett me tomo por las manos deteniéndome.

-Nada de eso, perderas al niño.

-Tu cállate. – me solte con brusquedad. – solo bateare, pediré un emergente luego.

-Bella…

Arranque el auto antes que pudiera detenerme, maneje rápido, mas rápido que nada. Tome mi bulto y le sonreí desde adentro. No le hablaba a mi hermano diesel desde hace ya un tiempo, aunque el seguía llamándome yo nunca le volví a contestar, el sabia de mi embarazo y me enviaba mensajes con Garrett que yo nunca escucharía. Era tan terca a veces pero esto no lo hacia por el o por mi, donde jugaba era mi equipo favorito y si perdía le patearía el culo.

-Voy de camino, sal de esa puta grada. – le grite al altavoz.

-¿Qué? – exclamo con sorpresa. – Bella, no puedes.

-¿Quién dijo que no? – respire hondo. – sal de allí, sino descubrirán la farsa. Y si el equipo pierde te partiré una pierna, Swan.

-Pero no puedes…

-Estoy estacionándose. Sal ahora, Diesel.

No sabia como saldría de la gaceta de jugadores sin pasar de mas, de echo nadie podía salir de allí durante el juego. Pero Carlisle le apreciaba mucho y seguro le dejaría. Busque el uniforme en el maletero y con incomodidad me lo coloque dentro de el, haciando ruidos y chasquidos. Tocaron mi ventana, mi espejo estaba allí mirándome intente no patearle la cara, se le veía preocupado.

-Entra al coche y sal a dar una vuelta, cuando todo acabe y salve tu puto trasero vuelves a llegar.

Entre casi corriendo a la gaceta respirando profundo intentando calmar las ganas de vomitar. Tenia que hacerlo.

Diesel me grito cosas a mi espalda pero no le preste atención alguna, cuando llegue a la gaceta el equipo contrario no había terminado de batear y diesel solo bateaba y corría a primera si le tocaba de allí un jugador emergente, pero estaba yo ahora, y patearía traseros.

¿Conseguiste lo que buscabas?

-Claro, jefe. – le sonreí socarronamente esperando que descubriera algo. Pero el era tan dulce e ingenuo, nada que ver con su patético hijo. Y hablando de eso, yo tenia dentro de mi a su nieto, era raro como todo se relacionaba.

Tres out, llego su amuleto de la suerte y me encantaba. Porque quedaba un inning y la presión siempre lograba florecer dentro de mi.

-A trabajar hijos de putas. – susurre solo para mi. Diesel era cuarto bate o quinto bate, vi en la tabla en que estaba y estaba de séptimo. Seguro, su lesión le quitaría trabajo.

Suspire esperando a que batearan, se embazaron dos, haciendo juego, primera y segunda. Un out. Me tocaba batear, podía hacerlo, un hit y todos a dormir. El juego estaba uno a cero asi que había esperanza para todos.

El primer lanzamiento contra mi, strike.

El segundo fue mala, al tercero no lo tolere, el bate salio en dirección a la pelota sincronizándose con ella lanzándola a la mar de lejos, baño a los jugadores pero cayo dentro del estadio, contra la malla de seguridad. Así que mientras los dos anotaban yo quede en segunda base y todos corrieron hacia mi de felicidad, pues le había dado lo que querían, un buen juego. Un buen bateo. Grite emocionada con la voz de el, pero me aterrorice cuando olí a sangre, gotas salían de mi pantalón, se me bolco el estomago. Quise vomitar.

-¡Apartense! – gritaron. La gente estaba pillada por mi, no pude responder deje que los paramédicos me llevaran en el catre. Carlisle iba a mi lado le tome el brazo con la poca fuerza que me quedaba.

-Llama a Garrett, que no me toquen si el no llega. – el me miro asustado asintió despacio.

-Diesel…

-¡Prometelo! – exigí, el asintió rápidamente y se me fueron las luces.

Este es mi presente ahora, desde la nada se lo que paso y como sucedió.

El vació dentro de mi crece y mucho mas mi desgracia.

He perdido una cosa y también mi dignidad.


1. Lo siento por haberme tardado tanto para actualizar, mi semana fue terriblemente dificil, este capitulo debia editarlo pero no tenia el tiempo para hacerlo.

2. Da igual lo que diga la primera nota, saben que yo no tardo mucho en actualizar.

gracias por los review!

Espero les guste dejen su comentario.

Se cuidan mucho.