Pude caminar con normalidad una semana después. Garrett me cuidaba mas que nunca, y diesel ni se diga. Se había auto suspendido de los juegos para estar conmigo por emergencia. Garrett emitió un comunicado diciéndole que no podía ir por una extraña enfermedad en su parte intima.

-¿Quién es el? – Pregunte cuando un doctor nuevo vino a verme en casa.

-Bella, Garrett no es ginecólogo. Necesita revisarte ahora de vez en cuando.

-Con una mierda. – exclame. – Si no me revisa Garrett no quiero que nadie venga a revisarme.

-Bella…

-¿Qué? – respondí molesta. – Lo digo en serio.

Diesel salió de la habitación y entro con Garrett a su lado. El doctor me miraba extraño.

-¿Qué pasa bella? – Garrett guardo el celular en el bolcillo.

-Ha dicho que no la revisara nadie que no seas tu.

-Bella, no es mi especialidad. Con Joey estaremos seguro de todos.

-He dicho que no.

Garrett le hizo señas a Joey y el hablo por primera vez.

-Se que no me tienes la suficiente confianza, pero Garrett y yo tenemos mucha confianza entre nosotros, no diré nada sobre ustedes. Necesito revisarte.

-Si no me revisas y rebelas algo te romperé la cara. – Respire profundo mirándolo.

-No lo dirás en serio. – Se rio como si fuera la mejor broma del mundo.

-Si, en realidad si lo dice muy en serio. – Murmuro Garrett sonriente al ver su cara. Joey palideció. Y al final del día tuvo que revisarme.

Todo iba bien, pero yo no mucho.

Diesel y Garrett no me dejaban vida, no dejaban de fastidiarme. Y muchas veces los mandaba a tomar agua del retrete.

No entendía porque se quedaban por mí. No tenia sentido, yo mejoraba.

Pero ellos sabían como me sentía por dentro.

Vacía.

Yo no quería al bebe al principio, pero después las cosas fueron cambiando cada vez mas hasta apropiarme de el.

Simplemente vacía.

Me sentaba en el sofá mirando a la nada, hasta que diesel me sorprendía con una estúpida pregunta a la que solo asentía.

Edward me acosaba por celular, tuve que lanzarlo al retrete. Sus insultos me los pasaba por la garganta, no era nada para mí. Pero ese ser… el merecía vivir.

Cuando Garrett se fue y diesel se quedo dormido tome mi auto sin decir nada y maneje a la caverna donde me emborrache y comencé a fumar de nuevo.

-¿Qué te ha pasado preciosa? – hablo james con un tono compasivo.

-Estoy bien. – solo pude decirle, tome un trago de tequila mas. Mi boca ardía, pero me hacia sentir mejor.

Volví cada noche, a escondidas de diesel. Estaba bien, lo estaba en serio. Solo que estar bien no siempre es lo mejor que te puede pasar.

Iba entrando a la caverna cuando lo encontré a el dentro de ella, sin pensarlo seguí mi camino hacia una mesa desocupada y tome más tequila. El me miro, y por un instante pensé que vendría a golpearme. Pero se acerco a mí y supe que intentaba guardar su rabia.

-Solo pregunto porque lo has hecho.

-No creo que te incumba, ya paso. Edward, déjame en paz.

-¿estas bien? – pregunto mientras yo enfocaba mi vista a nada en especifico.

-Perfectamente. – el enarco una ceja hacia mi.

-¿Estas comiendo?

-Por los dos aun. – eso no era cierto, guardaba la comida para después o la botaba por el retrete. Mi piel se había vuelto flácida por el peso que había bajado haciendo que me viera demacrada y pálida.

-Bella…

-¿Sabes? – susurre. – Quería llamarle como tu, o tal vez zorra hija de puta. – reí sin sentido. - necesito que me dejes estar sola. Edward, estoy fantástica. – intente sonreírle. – todo va bien Garrett me cuida y diesel ha dejado el trabajo para estar conmigo.

-No paras de decir que estas bien.

-Que emocionante. – hablo alguien detrás de Edward, era rubia. - ¿Edward? – le saludo con una sonrisa coqueta. Me miro a mi ahora.

-¿diesel swan?

-La hermana. – murmure en respuesta. Me baje de la silla y tome un cigarrillo. Me fui fuera de la taberna y lo encendí probando como me relajaba ante toda situación.

-Tú no fumabas. – susurro Edward.

-Si lo hacia. – me encogí de hombros. – lo había dejado.

La rubia nos había seguido en silencio.

-¿Qué quieres? – le pregunte con una tranquilidad que paraba los pelos. – No. – respondí antes que ella comenzara a hablar. – Diesel no da autógrafos, no quiere ser una celebridad. Y tampoco. – suspire. – No necesita un agente. Y si. – respire hondo. – tiene novia. ¿Te has fijado como se relacionan todas las ideas?

-Que pesada.

-Antes lo era más. – fume rápidamente y me lleve otro a la boca para encenderlo.

Edward me lo arranco, pero como no quería pelear volví a buscar otro y lo encendí para fumarlo.

-La vida es mierda y pesada. – murmure a la nada. - ¿quieres fuego Edward?

-No fumo.

-Gracias a los cielos, el cigarro te mataría de cáncer. – sonreí. - ¿te preguntaras porque lo fumo?

Supongo.

-Formula tu diagnostico, luego lo discutiremos.

Me separe de ellos y con una inclinación vacía entre a la caverna.

No parecía yo, era cierto. Pero mi alma estaba vacía, me sentía mal por mi. Me tenía pena a mi misma, sabia que podría sobrevivir a esto, pero no aun. Tenia que vivir con la pena, esto lo había causado yo, me lo merecía.

Después de estar altamente borracha las cosas se pasaban de acción en la caverna.

Solo escuchaba que todos gritaban mi nombre mientras yo hacia stripper a los que estaban presentes.

Cada noche era lo mismo, noches felices, olvidaba todo por un rato.

Pero, ¿Valía la pena?


Desperté como siempre con un dolor de mierda, me separe de las sabanas y baje a ver la tv. El desayuno estaba dentro del microondas así que lo deje allí.

Tocaron la puerta, Edward estaba cerca de mí. Tan cerca que a penas podía respirar.

-¿Qué deseas?

-A ti. – me beso, fuerte delicioso. Aumentando mi deseo, toco mi alma y volvió a llenarla. Sonreí contra sus labios, tomo mi camisa y la subió por mi cabeza sacándola, luego beso mis labios.

Sentí que algo se clavaba en mi vientre. Patalee, hasta que le di en las bolas, el se separo un poco de mi sonriente.

-Lo he matado, no habrá problemas. – sonrió cruelmente. Me separe de el intentando no desangrarme.

-¡EH bella! –alguien sacudió mi cara. - ¡Estoy aquí todo bien!

Me levante asustada, tome sus brazos y llore en ellos.

-Diesel…. – suspire, intentando calmarme. – lo siento, lo siento mucho.

-¿Una pesadilla? – alguien tomo mi muñeca tomando mi pulso Garrett acaricio mi cabello.- estas bien.

-Desearía no estarlo. – cerré mis ojos concentrándome en el dolor de la cuchilla en mi vientre. – dios…

-¿Estas bien bella?

-No. – chille. – para nada, ni de cerca.

-Rene ha preguntado mucho por ti.

Suspire cansada.

-Dime que no le has hablado de todo esto. – le mire a los ojos esperando ver una mentira y reclamarle. – Dímelo, gemelo.

-Tuve que hacerlo, no paraba de llamarme.

-Eres un idiota. – me levante de la cama, me sentía flácida y caída. - ¿Te lo había dicho?

-Si. – se encogió de hombros. - ¿quieres comer?

-Claro.

Pero no era así, no me apetecía nada, sin embargo solo podía decirle que si. No quería tenerlo sobre mi ahora que mis noches eran de otra manera.

Cuando diesel y Garrett salieron de la casa yo Sali a fumarme un cigarrillo. Me sentía pesada, y tarada. Mi coordinación de pies y mente era contraria, no se llevaban bien.

Era como despertar con el "Pie izquierdo" sonreí de mi propia desgracia, y al hacerlo me sentí como la mierda.

Patética, simplemente patética.

Alguien se acerco a mi, y me tomo la mano. Yo me aleje rápidamente. Alice era una traidora, eso no cambiaria jamás.

-Diesel no esta. – susurre soltando el cigarro y volviendo a entrar a casa, estuve a punto de tirarle la puerta en cara cuando ella introdujo el pie y entro sin mi consentimiento.

-Bella lo lamento mucho….

-Más hipócrita que nadie en este planeta. – le sonreí con malicia. – a puesto a que lo deseabas, yo era feliz aquí. Alice, nadie me molestaba, yo jodia a todos y tu la cagaste.

Ella lo pensó un minuto pasaron algunas respiraciones hasta que volvió a hablar.

-Solo quería lo mejor para los dos, y tu comportamiento se excedia un poco mas cada dia.

-¿Cada dia desde que me conoces o desde que me traicionaste? - me acerque a ella bajando la cabeza hasta colocarme a su altura. - ¿Cuál de las dos, pequeña hipócrita?

-No permitiré…

-¿O que? – empuje su hombro con suavidad. - ¿Qué haras?

Ella suspiro.

-Solo he venido a disculparme por todo.

Me voltee y camine lejos de ella.

-Vete con esa mierda a otro lado, de paso cierras la puerta al salir.

Yo me cerraba cada vez en mi misma, era terrible el sentimiento. No lo termine, pero si lo obvie que era lo peor de todo.

Las noches eran tranquilas, las mañanas dolorosas.

Había algo por lo que vivía y respiraba.

Droga.

Me llevaba a niveles deseables por muchos, todo mi dolor y mi estrés pasaba. El sexo era ayuda, me acostaba con quien yo quisiera sin sentir remordimientos.

Una noche al salir de casa e ir a la taberna, diesel entro echo una furia, gritándome gritándole a los demás que dejaran de meterme mano, me sentí molesta por esto.

¿Es que el no hacia lo mejor para mi vida?

Me cargo, y me llevo con el al auto donde le di la paliza de mi vida.

-¿Pero que demonios te has fumado? – me grito mientras su cara sangraba.

-Marihuana con otra cosa allí, no lo se. – Le rete. - ¿Qué es lo que quieres?

-Por dios bella, ¿En serio crees que las cosas que haces están bien?

-No te metas en mis asuntos. – limpie mi mano con mi camiseta y entre a la casa.

-¿Sabes lo que estas haciendo con tu vida bella?

-Maldición. – me voltee hacia el y me acerque un poco. – Te he dicho que no te metas en mis asuntos, en otras palabras No te importa diesel. – exclame echa una furia, al ver su mirada adolorida intente calmarme. . - ¿Puedo irme a dormir?

-¡NO!

-¿Qué es lo que esta pasando? – pregunto Garrett desde mi habitación, miro a diesel. –Por dios diesel, ¿Qué coños te ha pasado en la cara?

-Genial. – masculle. – Mi culpa. – levante la mano. – Todo va bien.

-¿Bien? – me grito diesel. - ¿Le llamas estar bien a fumar porros y tomar alcohol?

-¿Tienes otra salida hermanito? – pregunte con ironía en mi voz. - ¿La tienes?

-¡Que dejes de auto destruirte como si tu vida no valiera nada!

-¿Acaso lo vale? – me encogí de hombros. – Estoy de maravillas, me siento bien así. Solo déjame vivir en paz.

-¿De que va todo esto bella? – pregunto Garrett desde el otro lado de la habitación.

-No es de tu incumbencia, Garrett.

El se acerco a mi y por un momento pensé que me haría daño, pero solo saco su linterna clínica y la paso por mis ojos.

-Claro que si lo es. – suspiro. – Esta drogada, seria ilógico intentar razonar con ella ahora mismo.

-El doctor chiflado tiene la razón. – asentí hacia el.

-Nada de eso, bella.- la voz de diesel se endureció. - ¿Desde cuando llevas saliéndote de casa?

-Como desde mes y medio.

-¡Demonios! – exclamo. – ahora mismo llamare a rene.

-Me lanzare de la ventana antes que ella ponga sus manos cerca de mí. – le mire con rabia. – Sabes que lo hare.

-¿Es todo esto por esa criatura bella? – prosiguió. – Ni lo conocías, querías sacarlo de ti.

-¡Allí radica el problema diesel! – le grite. - ¡Quise matarlo y por alguna razón no pude hacerlo! – respire profundo. – entonces por otra buena razón llego dios y me hizo sufrir, ¿Es eso acaso castigo? Sabiendo por todas las cosas que he vivido.

-No deberías meter a dios en esto.

-Pues no, pero como hago lo que quiero y cuando quiero lo hago. Y no me importa. – me levante del sofá. – me voy a dormir.

-¡Si vuelves a escaparte no regreses, te lo advierto swan!

-Claro, seguro James tiene una habitación para mí.

Y sin mas volví a mi habitación.

Yo sabia que lo que hacia estaba mal, muy mal. Pero no sabia la manera de mejorar, nunca había echo algo bien. Diesel era el mejor en todo esto, era el hermano que tendría que ser su ídolo, el mejor el preferido.

Pero siempre intente sobrellevar la situación, nunca le envidie. Pero si me sentí mal de cierto modo cuando mama le mimaba mas a el, o todos siempre lo querían mas a el.

Encendí un cigarrillo y abrí la ventana para que nadie me molestara, la luna estaba preciosa aunque no estaba de ánimos.

Me vi de reojo en el espejo y estaba mas patética de lo que me sentía.

La ropa se me caía y mis ojeras eran demasiado largas en mi piel, me sentí asqueada e irritada.

Necesitaba un porro.

Y tenia uno, así que deje el cigarro y fui a por el en mi cartera, hice lo que tenia que hacer y comencé a fumar. Ahora si me sentía mejor conmigo, el espejo no me dañaba ni me miraba con malos ojos. Ahora estaba bien, todo estaba bien.


Espero les guste.

G.