CAPITULO ANTERIOR
-El punto es que me pediste que cumpliera el reto que había perdido hace cinco años atrás. – narro diesel concentrado en mi mirada. - ¿El de besar una chica lo recuerdas?
-Por su puesto, tu primer beso. ¿Cómo olvidarlo? – me rei. – Babeaste a Victoria como un puto caracol.
El cerro el pico.
-¿Por qué tenia que recordarte eso?
-Supongo que para hacerme sentir un poco mejor.
-En realidad, bella. Te recordaba lo de la paleta porque tu hiciste que me la tragara con todo y palito.
-Hmm. – suspire. – Ya se porque lo que mas recuerdo de eso fueron luces de ambulancias. – me encogi de hombros. – Cosas de chicos.
-¿De chicos? – diesel se puso rojo. Luego rompió a carcajadas. – Vale, estas frita del casco.
-Gracias. – junte mi manos con las suyas. – No me disculpare por las cosas que he hecho durante nuestra existencia, eres mi hermano. Siempre estas conmigo, a cada instante. Bueno, hasta que te envio a comer mierda. – le sonreí. – somos una dinastía.
-Pff… eso es ridículo.
-No lo es. –murmure. – A pesar de que Rene nunca me quisiera, y tu fueras famoso, y yo fuera siempre tu maldita sombra hemos estado unidos. Y eso es grandioso.
-Obviamente. – hizo una mueca. – aunque parece que a tiempo completo quieres asesinarme o tu cerebro trabaja en mi contra.
-No somos iguales. Tu eres bueno yo soy…. Intermedio. – me separe de el y me recosté en la cama. – Es hora de que te largues.
El se levanto lentamente.
-¿Ninguna posibilidad para que me dejes quedarme contigo esta noche?
Con los ojos cerrados levante mi dedo índice y señale fuera, hacia la puerta.
-¡Fuera!
El beso rápidamente mi frente y se largo.
Mi cabeza giro con todos los pensamientos que había tenido este dia pero se quedo en su lugar, y me permitio dormir.
CAPITULO NUEVO
-Levántate. – me dijo alguien mientras mis ojos pesaban. - ¡Bella!
-¿Quién jode mi vida?
-Vamos, levanta.
Abrí los ojos y vi a Edward sobre mi cara mirándome con una divertida impaciencia.
-¿Qué demonios haces aquí?
-¡Te he dicho que te levantes! – sonrió tomándome levemente del brazo. – es mejor que te apresures, o diesel me matara cuando me encuentre aquí.
-Dame una buena razón para no llamarlo.
-Se que lo llamarías solo por fastidiarme. – sonrió.
-No es cierto. – Tome aire. - ¡Dies…..! – no me dejo terminar de gritar. Me tapo la boca con su mano. Y sentí un inmediato choque electrizante.
-Solo confía en mi. –me miro suplicante luego me guiño el ojo, y camino hacia la puerta. Yo me levante un poco mareada pero todo se acomodo cuando comencé a caminar despacio, el efecto había pasado. Pero mi cuerpo ya pedia una dosis mas. Estaba tan acostumbrada a eso ahora, que no me reconocia. Me vi en el espejo por un instante y pude ver lo horrible que estaba. Pero no estaba tan mal, eso era lo que sentía por dentro.
Baje junto a el y me invito a subirme a su auto.
-Es mejor que me digas lo que esta pasando.
-¿Podrías confiar un poco en mi?
Nos quedamos viéndonos un rato, el respiro profundo como esperando a que estallara histéricamente y comenzara a insultarlo y me dolió un poco que pensara que yo era todo el tiempo asi.
Si lo eres loser. – mi mente pensó.
Asentí despacio. Entre al auto en silencio.
El manejo por un rato deteniéndose en un lugar que yo reconocía un poco.
Bajamos, el saco una bolsa del maletero y se le subió al hombro. Espero a que yo caminara con el, o cerca de el. Lo hice lentamente y con cuidado. El rompió el candado que mantenía cerradas una de las puertas principales.
Entramos al estadio de béisbol de mi condado, donde mi hermano jugo hace unos años atrás. Y donde yo le pisaba los talones.
-¿Qué hacemos aquí?
El ayudo a entrar al campus desde la barandilla de seguridad con sus manos en mi cintura.
-Solo haremos algunas practicas de bateo. – me dio una sonrisa.
-No quiero hacerlo… he renunciado a esto.
-No estas volviendo al trabajo. – me tomo por los hombros. – Solo practicaremos algunas cosas.
Tomo el bolso colocándome el casco y ofreciéndome los guantes, el tomo la pelota blanca que tanto conocía y su guante. Se separo de mi.
-No piensas dejarme aquí sola eh. – me apresure a preguntar.
-Eso nunca. – corrió hacia el montículo donde se posicionaban los pitchers y comenzó a estirar su brazo.
Me sentía bien, se sentía familiar todo esto.
Me fui a la caja de bateo donde batee la primera pelota que el me lanzo, haciendo que la pelota saltara contra la maya de seguridad casi sacándola del estadio.
Una lagrima rodó sobre mi mejilla. Pero sonreí.
¿Qué hacia dañando mi vida? Esto era maravilloso.
-¿Bella? – se preocupo el cuando me vio secar mis lagrimas.
-¿Tienes otra pelota? – el sonrió y corrió hacia el bolso donde tenia todo guardado, saco tres pelotas que las envié lo mas lejos que pude. Proyectando así la rabia que sentía por la vida, por mis actos y por todo.
Por cada pelota lanzada salían diez lagrimas de mis ojos. Cuando se acabaron mi alma había vuelto a mi camino, el se acerco a mi. Y tomo mis manos sacando el bate de ellas como si temiera que lo golpeara.
-Escapemos lejos. – beso mi mano derecha. – Quiero ayudarte, quiero estar contigo.
-¿Te sientes culpable por haberme tratado mal?
-En realidad quería decir todo lo que te dije. – sonreímos los dos. – Pero te pido que escapes conmigo, junto a mi. Olvidemos todo esto.
-¿Estas seguro de lo que me pides?
-Seguro. – me beso. - ¿Qué dices?
Íbamos en su auto cuando me detuve a pensar.
-¿Qué haremos con mi ropa? – me asuste de repente. – Diesel me matara.
-Deberías realizar tu propia vida bella. ¿No crees? Tu ropa podemos buscarla luego o comprar algo nuevo para ti.
-No trabajo… no tengo dinero…
-Lo se. – acaricio mi mejilla. – Confía en mi, ¿Esta bien?
Llegamos a su departamento y me beso para subir a su habitación. Después de un momento lo segui.
-¿Edward? – confundida mire lo que hacia. Una faja de billetes iba a una bolsa bastante grande, con mucha ropa. - ¿Qué haces?
-¿Pensaste que nos quedaríamos aquí?
-En efecto. – el se detuvo y me miro lleno de ternura. - ¿A dónde me llevaras?
-A un lugar solo para los dos.
-Pero… - ¿Qué mosca le había picado? Si se que quizá me quería y quería ayudarme y también se que el era buena persona fuera de su trabajo. ¿Pero era necesario todo esto? Lo que me di cuenta dentro de mis propios pensamientos que solo me oponía porque sabia que le haría daño, mucho daño. El me miro confundido. – Sorprendeme. – Solo pude decirle.
Pasamos mas de cinco horas manejando, llegamos a un hotel. ¿Faltaba mucho mas para llegar a nuestro destino?
El me desvistió y me toco como solo alguien con mucho amor puede hacer. Si, cullen es un hijo de puta, pero cuando se debía a amar era otra persona, completamente distinta.
-Te quiero. – Me susurro cuando estábamos agotados. - ¿Te quedaras conmigo siempre Bella?
Stop mental. Esto estaba llegando demasiado lejos.
Pero allí radicaba mi problema. Yo no sabia detenerme si por mis decisiones alguien ajeno a mi sufría.
Me paso con diesel, me pasa ahora.
-Lo estaré. – No muy convencida, el me miro cansado.
-Tendremos muchos niños, y una gran casa. Estuve pensando en vender el apartamento y comprarnos una casa mucho mas grande.
-Yo solo espero seguir viviendo por mucho tiempo. – Suspire. – No nos podemos preocupar por nuestro futuro cuando este es incierto, solo vivíamos el momento. ¿Bien?
-Bien. – me beso en la frente. – Pero no dejo de pensar en niños para los dos.
Era una desgracia todo esto, yo era una desgracia para cualquier persona.
Me levante desesperada por fumarme un porro, me fui al baño busque en las repisas y conseguí pastillas para el dolor de cabeza, las pisotee y las jale.
¿Qué hacia?
Daño y mas daño.
Y eso era una mierda.
No era buena para el, para diesel y mucho menos para Garrett. Me lave la cara me vestí tome mis pocas cosas y Salí del hotel.
Respire profundo cuando escuche su voz de nuevo.
Se le escuchaba preocupado y hasta cansado, pero aparte ese sentimiento de culpabilidad. Primero estaba yo, después yo y al siguiente yo. Los demás tendrían que arreglar sus propios asuntos.
-¿Edward? – pregunte cuando su voz alterada me contesto, había pasado un día cuando decidí por fin llamarlo y explicarle las cosas. – Primero que nada lo lamento.
-¿Lo lamentas? – me grito. - ¡Demonios Swan! Mi corazón esta abierto en dos después de ti. – volvió a gritarme. – Si solo supieras lo que sentía por ti…
-No lo veas desde ese punto de vista. – intente sonreír. – Mira, después de que hiciéramos el amor me fume una caja de pastillas para el dolor logrando drogarme con ellas.
-¿Qué? – su voz se relajo. - ¿Me estas diciendo que te fuiste drogada y no sabes donde estas?
-No. – respire profundo. – Te estoy diciendo que no puedo estar junto asi si terminare por hacerte daño. Cambiare, Edward. Ahora mismo voy en camino a una clínica antridrogas para recluirme.
-¿Qué? – volvió a gritar - Dame el nombre, ire a buscarte.
-Me estoy salvando a mi misma. – suspire. – La salvación es lo que necesitamos para no dañarnos los dos. Quiero algo mejor para ti, si no es conmigo genial. Pero necesito estar bien para ti y para los demás.
-¿Qué paso con todo eso de tener niños?
-Yo no dije nada, tu lo mencionaste y nunca respondi. No tendre hijos mientras sea drogadicta. – me seque una lagrima. – Se que debes odiarme, pero necesito estar bien para todos.
-¿Y mi sentimientos que?
-Estarán a prueba.
-¿Qué?
-Si el destino nos quiere juntos, lo estaremos cuando todo pase. Si no, tu conseguiras una a tu medida y yo seguire con mi vida. – Los dueños del reclutorio me hicieron señas. – Tengo que irme.
-¿Qué? ¡No!
-Lo siento. – murmure cansada. – Te quiero. – colgué.
Espero les guste este cap.
Chicas, lo lamento mucho por la tardanza. Pero la universidad esta fuerte, y no me queda mucho tiempo para escribir.
De todas formas gracias por seguirme leyendo!
G.
