Sonreir con Garrett Era fácil y muy tranquilizante, era algo natural que no me pasaba con muchas personas, y en estos momentos era mucho mejor, lo necesitaba. Necesitaba de alguien como el para sentirme estable y bien.

El se fue después de un rato, no sin darme el abrazo que duro mas que ningún otro.

Le agradeci a la vida por tener un amigo como el.

Entonces me has dicho que Diesel esta suspendido, ¿Piensas que volverá?

El quiere que tu vuelvas. – se encogio de hombros. – Si se entera que estoy aquí y no lo traje estare en un gran problema, me quedare sin su amistad.

Y era verdad, Garrett y el eran amigos desde muy jóvenes, pero la cosa era distinta ahora cuando llegue yo. Garrett vio el favoritismo de mi madre hacia el, y tomo cierto cariño hacia mi.

Si bien yo era un poco intranquila. Las cosas aquí en el reformatorio no eran diferentes.

Emmett era un capullo, era como decir la bella maligna de aquí adentro. Era el que mandaba y el que hacia el contrabando de la comida y las bebidas (cocacola Light y buenos perro calientes)

-Bellita… - beso mi mejilla mientras estaba en el comedor esperando a jasper.

-Hola, idiota. – me cruce de brazos y lo mire inquisitivamente. - ¿Algo nuevo que contar?

-Te vendo dos hot dogs por el precio de uno.

-Esta bien, comeré de la cafetería.

Jasper por casualidad salio del baño central de la institución y me hizo señas.

-Si no te molesta…

Me retire lejos de el.

¡-¿Qué quería? – pregunto jasper.

-Venderme panes con salchicha de mala calidad. – suspire. – Debí aceptarlos, ¡Era un 2x1!

Jasper me sonrió.

-¿Cómo va la ansiedad?

-Genial. – me encogí de hombros. – La cosa ha bajado su ritmo.

-Dentro de unos días te tocara ir a sesión publica con el psicólogo.

-Pensé que aquí las cosas eran libres, no necesito un loquero.

-Psicólogo. – murmuro sentándose conmigo en una mesa. - ¿Pedirás algo para almorzar?

-Por favor, quiero unos grasientos muslitos de pollos. – la boca se me volvió agua. – por favor.

-Voy a eso. – se levanto rápidamente y camino hacia la comida.

Jasper se había convertido en un buen amigo, compañero y sinceramente pienso que era lo mejor que había en este lugar.

Los demás eran unos criminales en formación y hasta yo me sentía criminal varias veces.

-le robaste unas cuantas veces a cullen, eso te hace criminal-me grito la mente.

Al pensar en Edward mi corazón se detuvo un minimo instante y luego siguió su curso.

No lo olvidaba, ni a el ni a todo lo que deje fuera de este lugar.

Pero mi transformación era importante. Y quería ver si el podía esperarme, si el realmente me quería.

Ha sido sumamente complicado para mi no pensar en mi hermano brillante. Garrett me dijo que estaba adolorido por mi partida hacia este lugar, y se que lo estaba. La pregunta era, ¿Lo que yo estaba haciendo compensaría mi ausencia?

-Oh… estas pensativa de nuevo. – susurro jasper mientra se sentaba a mi lado.

-Pensaba en… - chasquee mi lengua cuando me dio el olor a comida. – no importa. – aparte mi plato del suyo y comencé a comer.

-Extrañas a tu gente.

-Si. – asentí sin pensármelo. – Pero necesito esto.

-No paras de decir que necesitas estar aquí, y en parte se que es verdad. Pero deberías fijar una cita para verlos un dia, al momento de la visita.

-Eso no me hara sentir mejor.

-¿Te hace sentir mejor estar aquí sin ellos acaso?

Negué con la cabeza.

-Pero acercarme solo lograría que yo ignorara todo esto y no terminara mi curso.

-Pienso, que verlos te daría el aliento que quizás necesitas. – se encogio de hombros. – piénsalo un momento, solo un momento. Te haría mucho mas feliz verlos sonreir, se que ellos se sentiran mucho mejor al verte a ti aquí luchando por encontrarte de nuevo.

-¿No seras un psicólogo disfrazado? – lo mire incrédula.

-Nope. – sonrio. – Solo soy un amigo.

-Gracias.

Pose mi frente en su hombro y al separarme comencé a comer de nuevo, con ganas.

En las practicas la gente iba mejorando.

Todos tenían sus posiciones ya tomadas, y era genial. No tenia que mandarlos yo a nada, ellos sabían lo que tenían que hacer.

-Solo haz que tu espalda se vuelva mas hacia el bate. – le hable a una chica como de mi edad. – y la pelota saldrá disparada. Logrando un inatrapable.

-Vale. – movio el bate enseñándome.

-Entrenadora. – alguien dijo a mi lado. – el chico se ha doblado la muñeca.

-Vale, llévenlo a la enfermería. – le di un golpecito en el hombre al muchacho de quien no recordaba su nombre. – Descanza.

-Quería jugar.

-Y lo haras, pero no con la muñeca asi. Depende de lo que diga el doctor estará tu oportunidad de jugar. – le sonreí. – Tranquilo, todo estará bien.

-¡Bellita! – alguien grito detrás de mi. Emmett me miro sonriente.

-¿Qué es lo que quieres?

-Jugar. – tenia una gorra de beisbol y un bate que lo movia amenazadoramente. – Vale bien, quisiera entrar al equipo.

-Estamos llenos. – le di la espalda. El tomo mi hombro. – no me toques.

-Venga, no podemos ser enemigos siempre, bella.

-Tómalo de esta manera. – cruce mis brazos. – Si sigues fastidiándome tu cara quedara enterrada en la tierra. Asi que mejor deja de joderme.

-Pero… -me miro como si fuera un niño bueno. - ¡Te di mi oferta de los hot dogs!

-No me importa. – me rei. – largo.

El se rio de mi cara y se alejo de mi vista, jasper venia. Emmett choco las manos con el se dijeron algo que supuse que era amistoso y se retiro.

Algo paso mientras los veía. Voltee la mirada y lo vi.

El estaba de pie del otro lado de la cerca que nos protegía de la libertad. Me miraba con una cara de horror, haciendo que me sintiera culpable.

Me acerque sin pensarlo hacia el rápidamente, mi corazón se detuvo. Mis manos se alzaron hacia el, mis pies iban sin rumbo fijo, sin saber a donde tenían que dirigirse, pero tenían una dirección. Mis ojos miraban, mi mente pensaba y mis pies andaban. Mi conciencia estaba perdida en la tristeza.

Sentí como las lagrimas bajaban y al llegar a la cerca el no estaba, nadie estaba allí.

Me arrodille en el campus, y comencé a sollozar.

-¿Bella?

-¡Vete! – grite a quien sea que me molestara.

Era un dolor incomprensible, impenetrable. Que había sentido, pero que había ignorado.

-¿Qué has visto? – pregunto la misma voz.

-¡Te he dicho que te vayas! – segui sollozando sin poder detenerme.

Sus manos me sostuvieron e hicieron que su pecho me refugiara. Mis sollozos no paraban.

-Tranquila…. – susurro jasper. – Yo también vi cosas los primeros días.

Lo mire. El asintió.

-Te estas sacando la porquería de tu cuerpo, es normal que la ansiedad juegue en tu contra.

-¿Qué viste? – chille.

-A alguien que extrañaba.

Y fue lo que paso.

Vi a Edward cullen. Y sabia, que lo extrañaba.


He tenido muuuchos problemas para actualizar, La pc se me daño y esta historia lamentablemente se me perdio. Gracias a los cielos en uno de mis facebook tenia guardado el archivo, pero con menos historia. lo que significa que tengo que reescribir algunas cosas.

Espero les guste.

G-