La asamblea de los 9 sabios había comenzado, todos estaban en sus respectivos estrados esperando la noticia que el sabio del campo número 1 aviso que daría.
La multitud, esperaba impaciente. Todos tuvieron que viajar al centro de la tierra en las naves que el gobierno les daba. No se permitían mayores de 18 años, porque nunca se daban noticias buenas cuando los sabios se reunían, y no estando los niños menores esto podía tratarse con paz y armonía.
* Desde aquí, les saludamos a todos nuestros habitantes. – Hablo el sabio número 1 mientras la multitud y los demás sabios observaban con caras tranquilas y relajadas. Pero, con preocupación en sus ojos. – Este mundo ha sobrevivido por muchas décadas en armonía y en secreto, sabemos que tenemos muchas cosas que los otros mundos desean.
Tenemos la inteligencia y la suficiente madures para tratar con los problemas y con nuestras mentes. – Había mucho silencio, las personas escuchaban con mucha atención. – Somos una raza sobreviviente a muchos atentados, y por eso los 9 sabios ocultamos el planeta desde hace mucho tiempo. Pues, poseemos cosas que otros quieren quitarnos a la fuerza. Cosa que nosotros logramos mantener. – el sabio uno suspiro y en la sala se prolongó un largo silencio. Luego el levanto la vista y prosiguió. – Es duro de explicar y entender, pero no quiero que pierdan la calma. Hemos sido descubiertos – Muchos chillidos de sustos salieron de las bocas de las personas. Todos comenzaron a hablar a la vez, pero el sabio uno levanto una mano. – Ayer por la noche nos llegó nuestro mensajero que daba un paseo por los mundos cerca de esta galaxia. Llego un poco golpeado y con una carta en su vestidura. La carta decía que si no les entregamos nuestros recursos habrá guerra. – Susurro el sabio uno. – Por nuestra parte no habrá guerra alguna. – los miro a todos por encima de sus cabezas. El planeta nunca había tenido una guerra, porque estos seres nunca habían querido una. Preferían sacrificar sus vidas para que otros las vivieran. – Ellos vendrán, sé que lo harán. Somos lo suficiente fuertes para vencerlos. Pero no expondré a todo el mundo a quedarse a vivir en este lugar y esperar morir o vivir. – el sabio cinco se acercó al estrado y coloco una pantalla plana encima de él, pulsó el único botón que tenía y de allí salieron por encima del aparato imágenes en 3D, imágenes que todos veían. Observaban a un planeta, azul y grande. Un planeta bonito por fuera, pero que los habitantes tenían miedo de descubrir lo que tenía por dentro. El sabio cinco volvió a su lugar dejando al uno seguir hablando. – Por otro lado, Antes de expresarles este tema, debemos explicarles que ellos no sabrán sobre nuestra identidad, debemos por el momento guardar la calma para evitar malos entendidos.. – Todos estaban en un claro estado de shock, y se veían paralizados. El sabio uno siguió hablando. – El plan es volver a esos humanos como nosotros para que puedan vivir en paz junto a ustedes. Es un lugar bastante violento, y lleno de inseguridades y falta de expresión. Se encontraran con un lugar muy duro donde vivir, pero vivirán y eso es lo que importa. He hablado con los despertadores de mentes y ellos han accedido, tomaremos ese planeta y viviremos en paz con ellos.
En el público. Una mujer hablo con tanta fuerza que todo mundo la escucho:
-¿Por qué convertirlos como nosotros?
El sabio número uno suspiro profundo.
-Son muy parecidos a nosotros, pero no iguales. Poseen la capacidad mental en un 55%, sería muy injusto ser superiores a ellos. Además queremos restablecer la igualdad entre ellos. No ser superiores, sino ser iguales.
Un hombre hablo desde el público otra vez:
- Y si no pueden manejarlo o soportarlo?
El sabio número tres fue el que hablo esta vez:
-¿Desde cuándo nos hemos vuelto egoístas? Iremos a su mundo sin su permiso, sin ser consultado con ellos. ¿Por qué no darle lo que nosotros tenemos? – Su voz sonó cansada, pero paciente y segura.
-¿Desde cuándo lo que poseemos es un regalo? – Pregunto el mismo hombre.
- ¿Desde cuando hemos estado en una guerra? – Respondió el sabio tres. – Nunca, nos habíamos asegurado de que el planeta estuviera guardado y oculto. No estábamos preparados, y eso es lo que tenemos hasta ahora. Los humanos son Violentos, y nos echaran antes de que entremos a su planeta.
-¿Qué tal si guardamos nuestros poderes y mantenemos un bajo perfil?
Pregunto una mujer bajita.
-No somos de los que mantenemos un bajo perfil. – Dijo el sabio número uno.- Esto lo que poseemos es lo que somos nosotros. Daremos a cada uno de ellos un poder, y intentaremos asegurarnos de que todo funcionara como funciona aquí.
- Y si todo se sale de nuestras manos? – Dijo otro chico del público. – Porque siendo como son podría pasar.
- Los volturi harán justicia y será como aquí. – Suspiro el sabio uno, miro a los demás sabios con tristeza y volvió a hablar. – Ocho sabios se quedaran aquí, uno se ira con ustedes para mantener todo en orden en el planeta tierra. Intentaremos luchar, pero todos sabemos que no somos grandes guerreros y que siempre preferiremos todo menos la violencia. Los que quieran quedarse serán bienvenidos. Los que se van, les daremos ocho horas para arreglar sus cosas personales. Cada nave saldrá dentro de menos de un día. Ya sabrán quien será el sabio que ira con ustedes, Mientras tanto no pierdan la calma.
Todos los ciudadanos hablaban al mismo tiempo, mientras el sabio uno se daba la vuelta para salir con los demás del lugar en sus naves.
El público no salía de su asombro y de su estado de shock y se dieron cuenta de que todo lo que habían dicho era real, y que no jugaban. Se hacían preguntas, pero nadie quería morir. Sin embargo amaban su planeta.
Más de la mitad corrió a sus naves que los llevarían a su casa. La mitad de ellos se quedó a la espera de algún combate, mantenían los ojos bien abiertos.
No entendían lo que pasaría después.
Antes de que el mundo fuese derrumbado por un gobierno que valía poco para mí, no era un lugar feliz. Pero éramos mejores que esto.
Todos eran mejor que esto.
Tenía dieciocho años y un futuro próspero y lleno de esperanzas, metas y amor.
Entre al pc pensando encontrar algo nuevo que leer, pero revise antes de esto mis apuntes y me entere que tenía que hacer tare para la universidad.
Comencé a leer algunas obras de Sócrates y Aristóteles cuando mi teléfono celular sonó, marcando en la pantalla a mi vieja amiga Alice que seguro me interrumpía por buenas razones:
*-Adivina. – Pregunto con una voz un poco excitada, pero no me sorprendía viniendo de ella.
- ¿Qué?
-Tengo cuatro pases para ver Skillet en primera fila.
Tenía que hacer tareas, pero la tentación yacía fuerte dentro de mí.
- Adivina. – Pregunte.
- ¿Qué?
-Tengo tarea de filosofía en primera fila.
Oí un pequeño suspiro del otro lado del teléfono.
- Supongo que eso es un no, que aburrida…
- Tengo tarea, y universidad mañana Alice, lo siento. – Colgué el teléfono con un poco de molestia, yo siempre hacia mis tareas para entregarlas a tiempo, y ella no era exactamente así. Mas sin embargo teníamos un mismo promedio de notas. No era envidia, en lo absoluto pero, sería bueno ver como ella se esfuerza como yo para tener un mismo nivel.
Vivía con mis dos padres llevaban 25 años de casados y ya se podría decir que eran como hermanos durmiendo juntos. No las llevábamos bien, nunca me hizo falta amor, porque ellos siempre estuvieron allí para dármelo. Sobre todo mi padre, mi única amiga es Alice, la conozco desde el kínder cuando llene de pegamento su cabello ella chillo tan obstinada y me enviaron a la coordinación y antes de que comenzaran a preguntarme el porque ella y yo comenzamos a hablar y a conocernos.
Nadie hubiera imaginado una relación entre nosotras, somos muy diferentes. Yo soy alta, delgada pero no mucho ojos profundamente chocolates mi padre me decía que es como ver una taza de café en un día frio y un pelo tan lizo que todo lo que allí colocaba de allí se caía solo.
En cambio Alice, era de cabello negro baja su cara está bien perfilada, como una pequeña duendecilla y ella era de las que coqueteaba con el chico que se le pasase por el frente. Tenía una alta y larga lista de los chicos que querían estar con ella, y ella los usaba. Ese era ''Su plan para hacer una mejor adolescencia'' pero ya tenía que darse cuenta, que no era una adolescente. Ya era una chica mayor.
Ya había leído completo unas obras de los Sócrates y Aristóteles, me tocaba hacer un informe. Pero lo deje para mañana, leer en el computador no siempre es bueno y mis ojos se cansan rápido.
Salí de mi cuarto hacia la cocina para servirme un vaso de agua cuando mi padre hablaba al teléfono con sus clientes, me supuse. Él era dueño de una contratista y casi siempre estaba ocupado. Dejo el teléfono a un lado para verme tomando agua.
- ¿Bella?
*-Que hay pà. – Sonreí.
*- ¿Qué haces despierta a estas horas? – me devolvió la sonrisa pero por un momento me fije que en sus ojos había preocupación.
*- Tareas – Suspire dejando el vaso en su lugar, el me miro de una manera extraña y no me gustaba molestarlo, pero me atreví a preguntarle - ¿Pasa algo papa?
Él se movió incomodo a los lados y de nuevo levanto su mirada hacia la mía, preocupación de nuevo.
* -No. – Dio un resoplido juguetón – Ve a dormir, mañana hay que madrugar – Se acercó a mi beso mi frente y desapareció hacia su habitación.
Me le quede viendo mientras se marchaba, y me fije que algo no estaba bien.
Pero mi mundo a veces era muy retorcido y peligroso, y solo nos hacemos la vista gorda.
La alarma me despertó, y con un golpecito la apague. Pase mi sabana por mi cabeza intentando detener el tiempo para poder dormir un poco más.
Luego de grandes gritos de mama desde el piso de abajo, decidí ponerme de pie y en marcha.
Tome una ducha con agua caliente y mientras me vestía estire bien los huesos. Con un suspiro de satisfacción me visto para estar lista despedirme de mis padres y tomar mi auto que me lleve a la universidad.
Mi universidad era pública, y eso se veía de lejos. No tenía un hermoso paisaje que demostrara lo contrario, mi familia era adinerada. Pero yo quería ser más que eso, y aunque tuve que casi arrodillarme para que mi padre me dejara inscribirme en aquella fea universidad el al final accedió y pues aquí estoy disfrutando de su feo paisaje.
Estacione el auto y entre a una de mis clases. A primera hora me tocaba inglés, entre al salón y tome asiento de lado de Alice que ya estaba allí con cara de pocos amigos.
* -Me quiero ir. – Me susurro.
* -Alice, no ha empezado. – Le recordé con una mirada de pocos amigos.
*- ¿Crees que no lo sé? Es que el inglés me aburre… - Hizo un pequeño puchero.
* -A ti la universidad entera te aburre. – Le guiñe un ojo. Ella abrió la boca e inmediatamente la cerró porque el profesor Hamilton había entrado.
* -¿Preparados para un examen sorpresa? – pregunto de inmediato y un poco sonriente.
La clase grito unos cuantos ¡NO! Cuando el profesor empezó a escribir cosas en el pizarrón.
*- Vale, Ya, tranquilos. Hoy tendré que ir al dentista, hoy saldremos más temprano.
No sé a qué le llamaba el profesor a ''Más temprano'' Porque salimos a la misma hora de siempre.
Salí con Alice al pasillo para descansar unos 5 minutos antes de entrar a otra clase, cuando las luces se apagaron.
No estaba muy oscuro, puesto que era de día.
*- ¿Le paso algo a la electricidad? – Se preguntó Alice a la vez otros chicos hacían lo mismo.
* -No lo sé – Susurre, Tenía un mal presentimiento, esto no me gustaba para nada. – Seguro llegara ahorita, Vamos, tenemos que entrar a clases.
Caminamos por los pasillos de regreso a nuestro salón, y entramos en el. Había mucha bulla, todos hablaban a la vez y por un momento me tente de decirles a todos que cerraran el pico. Pero, solo suspire y me halle muy callada sentada en mi lugar de siempre.
Todo el mundo hablaba, pero yo prestaba poca atención a eso. Solo suspiraba de vez en cuando, y miraba al frente pensando cosas incoherentes. Sin darme cuenta, ya había pasado más de media hora y era primera vez que la profesora se tardaba tanto.
* -¿La habrá pisado un auto? – Pregunto Alice con su chillona voz.
*- Oh, se ha cumplido tu sueño – Sonreí - ¿No es lo que querías?
Ella me miro asustada.
* -Por supuesto que no! – La ignore, yo solo jugaba.
* -Ya vendrá... – le dije. Ella solo asintió mirando hacia la puerta.
El salón de clases estaba oscuro, mucho más que fuera en los pasillos.
Un chico llamado Johan se levantó diciendo que iría a ver si la profesora había notificado que no vendría.
Todos asintieron con aprobación, Y él se fue alejando del otro lado de la puerta.
Johan Chillo. Fuerte, Tan fuerte que todos los que ocupaban el salón salieron al frente a ver que le había pasado.
Algo no estaba bien, o el chico bromeaba.
Me asome a la puerta a ver que todos gritaban e intentaban esconderse dentro, un hombre uniformado de un metro ochenta y tantos, vestido de un azul claro que más bien era un celeste tomo a Johan por la pierna y lo levanto sin ningún esfuerzo.
Luego de eso, señalo al salón de clases donde yo me encontraba con los demás.
Pero en vez de venir a por nosotros, corrió a velocidades que nunca había visto correr a nadie y desapareció de mi vista y de la de los demás.
Cuando el desapareció con Johan, más de una docena se venía contra nosotros.
Y esa fue la vez que me atraparon, di puños y patadas. Pero el único chillido de dolor que escuchaba era el mío.
El hombre me tomo por la pierna y no pude hacer nada más que resignarme a ser atrapada por un ser, que no vimos venir.
Este mundo no los vio venir.
Ni yo pude hacerlo.
Esta es como una pequeña introducción al pasado de bella.
Espero les agrade. Espero sus Review.
G.
