Eso era lo que yo estaba creando ahora mismo, Destrucción.

Al ver que mis cuatro ''Dones'' salieron en mi defensa bajaron las manos, y me dejaron ir.

El gran hospital estaba vuelto nada, no se veía muy bien dentro. Habían extraterrestres rociando agua en el fuego con sus manos, uno de ellos se me quedo mirando fijamente mientras pasaba por su mano.

En su mirada no había odio, y eso era lo que mas me impresionaba.

Salí del hospital con la esperanza de alcanzar a Edward y Alice en su hombro, estaba excitada, la adrenalina fluía dentro de mi y no podía creer aun lo que había echo.

Lance llamas contra ellos, lance llamas y aire. Removí la tierra debajo de mí. ¿Cómo es que pude hacerlo?

Intente no hacerle daño a las personas, pero cuando movía un pie fuera de mi la tierra se levantaba conmigo y aplaste a muchos por eso, Pero no fue nunca mi intención solo quería salir de allí.

Y no me lo habían puesto fácil, y se que tengo aprender a controlarme porque si no matare a todo el mundo a mi alrededor, y esa idea no me gusta.

Pero no pude hacer nada cuando la adrenalina fluía dentro de mi y con ella mis manos y pies, el solo ver que todo se movía a mi alrededor me hacia sentir bien, fuerte y superior a los demás.

-Cállate – Me susurre a mi misma. ¿Cómo podía pensar en poder cuando mi familia no estaba conmigo? Tenia que encontrarlos, y el poder, la adrenalina y la superioridad tenían que irse al otro lugar de mi mente.

Seguí caminando por el pequeño estacionamiento frente al hospital mirando a todos lados en búsqueda de mi amiga y mi doctor.

Entonces los vi a los dos, peleando. Edward no tenía cara de querer pelear pero a Alice se le veía muy confundida y furiosa.

Corrí hacia ellos sin percatarme lo rápida que era, sonreí dentro de mí.

-¡Alice! – Le grite casi llegando a su lugar - ¡Para esto ahora mismo!

Ella negó con la cabeza y siguió molestando a Edward su fuego control, mientras el apenas intentaba defenderse impulsando un poco de aire. De verdad el no quería dañarla.

-Aléjate, Bella. – Me grito el. Yo no lo hice. A mi alrededor, cerca había un pequeño arrollo. Me concentre, moví mis manos y una chispa se en cencio en mi estomago, levante las manos y apunte al lugar donde mi amiga seguía asechando a Edward. Ella cayó al suelo en una pequeña piscina de agua. Me acerque a ella y le tome la mano ayudándola a que se levantara.

-No te hare daño, Alice – Susurre – Éramos mejores amigas, ¿No lo recuerdas?

Ella estaba furiosa, el fuego se veía en sus ojos.

-No. – Casi me grito en cara.

Lo pensé un minuto antes de volver a hablar, ¿Qué recordaba ella antes de todo esto?

¿Qué sabia ella de lo que había pasado?

-Alice– Ella subió su mirada y encontró la mía. - ¿Qué recuerdas antes de este momento?

Su confusión se hizo notar por cada rasgo de su rostro. Parpadeo unas cuantas veces y luego negó con la cabeza.

Edward hablo.

-Te dije que no recordaban nada. – Levante mi mano y lo hice callar.

-Alice. – Me arrodille a su lado - ¿Qué recuerdas?

Por sus mejillas callo una lagrima.

-Todo es confuso… - Susurro. – No puedo…

-¿Qué, Recordar algo?

-¿Sabes quienes son tus padres? – Ella negó, pero sentí que ella misma no estaba segura de lo que decía.

-Recuerdo… - Dijo tomándonos desprevenidos, Edward y yo nos miramos – Recuerdo que tú fuiste a mi habitación, y nos hablamos. Pero no recuerdo que nos dijimos. – Sonreí, y por un momento casi brinco de alegría.

Cuando iba a abrazarla, la alarma del hospital sonó a metros de distancia.

-Es mejor que salgamos de aquí. – Grito Edward, asentí. Tome la mano de Alice y la empuje para que corriera junto a nosotros.

-¿Por qué han tardado tanto? – Dije bajo mi aliento, Al parecer a Alice le dolía una pierna, porque caminaba arrastrando los talones. Y yo la llevaba arrastradra.

-Los agentes Volturi tienen muchos problemas ahora mismo con humanos, Seguro y en el edificio de resguardo no tenían agentes para ti.

-¿Ellos tienen superpoderes? – El negó inmediatamente con la cabeza.

-Tienen armas, armas muy fuertes.

-Tienes mucho que contarme. – Le mire mientras corríamos y nos hundíamos en el oscuro y verde bosque.


Buscamos un lugar donde nadie pudiera vernos, tome un poco de ramas y Lisa encendió un pequeño fuego, teníamos que calentarnos. Ya era de noche, y el frio nos asechaba.

Me aleje de Alice y me acerque al lugar donde Edward estaba mirando a sus alrededores.

-¿Me contaras algo? – Le pregunte, el dio un pequeño saltito. No me había visto llegar.

-¿Tengo que hacerlo? – Pregunto en respuesta.

-Absolutamente.

El asintió y siguió mirando a la nada.

-Las armas de nuestra milicia puede quitarnos nuestros poderes, pueden manejarlas. Pueden ajustar el tiempo que quieran que nosotros no poseamos nuestros poderes.

-¿Es todo?

-No les esta permitido matar a nadie, de nuestro planeta o no. Pero podrían llegarlo a hacer, y si el caso es extremo se lleva acabo.

Sin querer trague el nudo que se hallaba en mi garganta.

-¿Me viste despertar? – le pregunte mirándole a los ojos.

El me sorprendió cuando tomo mi mejilla y la acaricio suavemente.

-Tus ojos son realmente hermosos, Bella. – asentí, ¿Por qué tenia que cambiar de tema?

-¿Me viste despertar? – Repetí la pregunta. El asintió.

-La verdad es que no se como lo hiciste. Jamás había pasado algo así, y menos lo que tu mente te otorgo después de eso.

-¿Ni en su planeta lo vieron alguna vez?. – El dudo, se estaba pensando la respuesta, porque paso un momento cuando logro responder.

-No somos inmortales. – Prosigue – No se si anterior a mi lo habían visto, pero yo nunca lo vi.

Asentí y me quede en silencio a su lado los dos mirando a ningún lugar.

Me acorde que Alice estaba con nosotros voltee a ver y ella se hallaba al frente de la fogata con sus ojos cerrados y su respiración calmada.

-Deberías dormir – le susurre. – Yo me asegurare que todo este bien.

-No puedo hacerlo – Solo dijo.

-¿Por qué no?

-He traicionado a mi raza. – hubo un corto chillido que vino desde su garganta – Por ti.

Oh dios mío.

Era cierto, el había dejado todo en el hospital por mi. A su familia extraterrestre.

-Puedes volver con ellos, trazare mi propio camino.

-No es eso lo que me preocupa. – Dijo bajando su mirada – Me preocupa que me gusto haberlos dejado, me siento un pequeño parasito arruinando tu planeta. Y me lo hiciste ver.

-Ninguno de ustedes tienen la culpa de no tener a donde ir.

-Te juro, Bella. – Dijo en un tono de voz muy bajo – Que si tuviésemos otro planeta en la mira, no estaríamos aquí.

-¿Sabes algo edward? – El negó con la cabeza – Esta es la realidad, fuimos invadidos por tu raza y yo tengo que vivir con eso, tengo que aceptarlo. Buscar a mi familia y protegerla, el caso es que necesito más que mi persona, porque Alice no me recuerda, no puede ayudarme. Y por si fuera poco, tengo que protegerla también. – Trague fuertemente contra mi garganta- Necesito un poco de ayuda en esto, y lloriqueando como bebe, sobre este y tu planeta no es exactamente la ayuda que necesito. Lo que paso, ya es pasado. Si aun quieres el perdón que yo pueda otorgarte, necesito que me ayudes. Si no, sigue hablando sobre tu planeta. O vete de aquí.

El me miro sorprendido, me levante de su lado y camine, pero su mano me detuvo. Su agarre era tímido, pero fuerte.

-Te ayudare Bella. – Susurro. Yo asentí, no sonriente, porque no estábamos en un lindo lugar de fantasía donde podíamos reír y tomar vacaciones. Presentía que este solo era el pequeño comienzo de un gran desastre.

Ya se habían acabado para mí los cuentos de Hadas, aunque nunca tuve la oportunidad de saborear uno de ellos, ni la tendría tampoco.

Tenia que salvar a mi familia, y eso tenía que ser pronto


Espero les guste.

G