Capítulo 2: Sí, pero no

Los sábados, aquellos días en los que la gente pasea tomada de la mano, los niños corren por los parques, en fin , una delicia.

Pero no para Regina, para ella ir el sábado a la empresa era como para la gente religiosa ir los domingos a misa, pero no había podido sacarse de la cabeza a ese estúpido conserje, había llegado el miércoles a la empresa y en menos de 72 h todas las mujeres de la planta estaban suspirando por él y Regina lo había intentado todo, había roto todos los jarrones, había derramado hasta café en el piso, había hasta estropeado la fotocopiadora, ¡por dios! Le había pedido incluso que le trajera un café.

Y lo peor no era eso, no, lo peor era que él siempre la desafiaba, la retaba mediante comentarios como:

"Aquí tiene su café jefa"

"¿Quiere que arregle algo más?"

"Está usted un poco torpe desde mi llegada jefa, todos los jarrones parecen resbalársele de las manos"

No había recurrido a desordenar su oficina porque aunque padecía un poco de TOC este podía más que ella y sus ganas de amargarle la vida a Robin.

Y ahora se encontraba aparcando su mercedes en el parking del edificio , bueno, corrección, intentaba aparcarlo pues en su plaza normalmente vacía , se encontraba nada más y nada menos que una Harley.

Esto es el colmo-masculló entre dientes.

Ese desgraciado de Robin, desde su llegada las cosas se habían torcido notablemente, Henry no quería hablar con ella y se pasaba todo el día pegado a Emma, su madre la atosigaba para que firmara un pacto con Gold y sus horas de descanso se reducían a cero.

Y como no, la moto no era de otro que de Robin, ese, ese hombre, le pensaba bajar el sueldo, pensaba desesperarlo hasta hacer que dimitiera , pensaba degradarlo ,castigarlo, así tuviera que limpiar el suelo que ella pisaba con la lengua. Sonrió. Una mueca malvada se formó en su cara, Robin había torcido su vida, ahora ella se encargaría de amargarle cada segundo de la suya.

Se metió en el ascensor, hoy sería el último día de Robin en esta empresa, palabra de Regina.

POV de Robin:

Desde el miércoles no había podido sacársela de la cabeza , había entrado como un vendaval por la puerta , ignorándolo , para quedarse parada delante de la mesa… Robin no pudo evitar fijarse en la figura de su "jefa", piernas torneadas y un trasero que supondría una distracción a más de uno , era baja , pero los tacones ayudaban…

Pero cuando se giró, a Robin casi se le cae la llave inglesa junto con la boca al suelo , había oído que Regina Mills era una mujer hermosa, pero los rumores poca justicia le hacían, tenía la piel color miel , unos ojos marrones , grandes , y expresivos , unos labios carnosos y remarcados por un pintalabios rojo, su pelo, negro , corto pero bordeando los hombros.

La mujer era una obra de arte y sabía cómo jugar sus cartas, no podía negarle eso.

Las cosas se complicaron cuando esos ojos que mostraban desprecio se centraron en él , y la mujer avanzó como si fuera una flecha hasta quedar a su altura y Robin poco oía más bien estaba concentrado mirándole los labios, lo único que captó fue:

" despedido , puerta y lárguese"

Ante eso su cerebro se puso en marcha y no por la amenaza sino por la cara de su jefa , poco le importaba a él las amenazas, pero su cara , enfadada estaba preciosa.

¿Qué coño te pasa , Robin? Espabila , estás aquí por Roland no para admirar a tu jefa-pensó.

Ante eso se puso en marcha , pero dios como sentía ganas de desafiarla , la mujer era un tormento, pero él o se había vuelto tonto de golpe o a estas alturas de la vida le importaba poco jugar con fuego.

Salió del despacho con una sonrisa en su cara y con el presentimiento de que un par de ojos marrones le taladraban la nuca.

Y era por culpa de esa serie de pensamientos poco éticos que se encontraba ese sábado , sábado que había renunciado a pasar con su hijo para hacer un par de horas extras y poder encaprichar a su pequeño tanto como se lo merecía… El niño era un amor y bastante maduro para su edad , cuando él le dijo que no podía quedarse con él hoy Roland lo entendió enseguida incluso se ofreció a ayudarlo a limpiar.

Su niño, menos mal que Marian y el habían llegado a un acuerdo pacíficamente.

Mierda- masculló se le había caído un poco de tinta encima esta fotocopiadora estaba dando bastantes problemas , era la segunda vez que la arreglaba.

Se quitó la camisa y siguió a lo suyo , tan ensimismado estaba que no oyó un taconeo que se acercaba.

Regina que se estaba preguntando donde andaría ese tipejo , se acercó a la sala de la fotocopiadora en cuento oyó un sonoro "mierda".

Debido a que la fotocopiadora le tapaba al hombre , Regina se aclaró la garganta.

Veo que hace honor a su puesto, ¿cansado de su trabajo, señor Locksley?-preguntó Regina con sorna.

De todas las respuestas que se había imaginado que Robin le contestaría, ninguna la preparó para cuando lo vio erguirse sin camisa, con las manos manchadas de tinta y una cara de pocos amigos y Regina no era de piedra, pero jamás se le había pasado por la cabeza que su conserje tuviera tales abdominales, ¡que demonios! el conserje , no "su" conserje esto le pasaba porque llevaba más de 6 meses sin sexo, sí, era por eso...

Lo mismo podría decir de usted jefa, parece que le ha comido la lengua el gato, lo mejor será que suelte el bolso y las carpetas no vaya a ser que se le caigan y tenga yo que limpiar todo, ya sabemos que usted es un poco torpe-contestó Robin con una sonrisa.

No siga por ese camino Locksley, podrá haberle contratado mi madre pero aquí mando yo.-replicó Regina.

Jamás lo dudaría , jefa- contestó haciendo hincapié en la última palabra.

Pues precisamente como soy su jefa debe saber que le he hecho un pequeño favor y me he desecho de aquella monstruosidad que ocupaba mi plaza de aparcamiento, ya sabe, um déjeme pensar, ¡o sí , ya me acuerdo! Era una Harley , he llamado a la grúa para que se la llevara , ya sabe por ocupar una propiedad que no es suya.-dijo Regina como si fuera la cosa menos importante del mundo se le había ocurrido llamar a la grúa mientras estaba en el ascensor.

¿¡Qué usted ha hecho qué?!- gritó Robin alarmado.

Iba a matarla con sus propias manos esa mujer o era una sádica por naturaleza o no había echado un polvo por mucho, y a juzgar por como lo miró la más seguro es que fuera esto último.

Una descabellada idea le vino a la mente.

Bueno si lo que quería era mi compañía sepa que acepto su oferta para llevarme a casa, ya veo que le gusta llevar las riendas de esta relación.-dijo con burla.

No se confunda señor Locksley, hasta dónde yo sé usted tiene piernas bien puede ponerlas en funcionamiento.

El móvil de Robin sonó haciendo que este se tragara sus respuesta y saliera del cuarto de la fotocopiadora dejando a Regina sola.

Veamos-dijo ella mientras se arrodillaba al lado de la fotocopiadora y miraba la maraña de cables que ahí se encontraban.

Ágilmente y con ayuda de un cúter que estaba encima de la mesa cortó todos los cables haciendo que la fotocopiadora produjera un ruido espantoso y que toda la tinta de los cartuchos se derramara.

Regina sonrió eran actos como este los que le alegraban el día. Salió del cuarto y vio a Robin hablando por teléfono, cuando pasó justo por su lado no pudo evitar decir:

Disfrute de su trabajo , Locksley, pues creo que le queda una larga tarde por delante.

Robin la miró extrañado pero no pudo replicar nada pues tenía a Marian al teléfono, ¿lo último que vio?

Fue a Regina cerrar la puerta de su oficina y para cuando él se acercó al cuarto de la fotocopiadora , lo vio, esta mujer era como el diablo viste de Prada , solo que a diferencia de Meryl Streep , su diablo vestía de Dior se había cargado la fotocopiadora y tenía como pasatiempo tocarle las "manzanas".