CAPITULO 30

MI NUEVO CUARTO (+18)

(Anny Pov)

El viaje de bodas se había cancelado por unos días…. Solo por unos días. Respire hondo y me gire sobre la cama mirando cómo había quedando la habitación.

Mi tocador, con mis cosas, cepillos, pinzas para el cabello, listones. Y mis osos de peluches, sobre el sofá y en cada rincón de la habitación daba un poco de vida.

Hannival tenía colores muy… fríos en la habitación.

La decoraría completamente. Tome las mantas de la cama cubriéndome hasta la cabeza.

"A partir de ahora dormirás desnuda."

Y dicho eso Hannival se deshizo de todos mis pijamas.

Cerré mis ojos sintiendo como me quedaba dormida poco a poco…. Pero la poca paz que sentí se fue en ese mismo instante.

Alguien quito las mantas, y sentí como su mano azotaba mi trasero con fuerza.

Me gire al instante sentándome sobre la cama como un acto reflejo, y allí estaba Hannival. Mirándome fijamente… y serio.

-¿Qué es esto Anny? -.

-¿Qué cosa?-.

-Sabes de lo que hablo -.

-No lo sé-.

-Lo sabes -.

-Que no lo sé -.

Sentí como sujeto mi cabello con fuerza con su mano e hiso que me levantase de la cama.

-¿Qué es todo esto?-.

Mordí mi labio.

-¡Habla! -.

-Son mis cosas -.

-¿Con el permiso de quien las has traído? -.

-Pues con el mío -.

Mala idea.

Sentí como su mano sobre mi rostro dándome una cachetada. Tape mi rostro con mis manos mordiendo mi labio.

-No debes contestar de esa manera -.

Asentí levemente con mi cabeza sintiendo a un como sujetaba mi cabello.

-Todavía no has aprendido que, quien manda aquí. Soy yo.

Entre abrí mis dedos y lo mire.

-Ponte esto -.

El me quito su camisa dándomela. Me puse esa camisa rápidamente, y sentí como Hannival tomo mi muñeca caminando fuera de la habitación por el pasillo hasta la sala de juegos, como él la llamaba.

Entremos en ella y quito la camisa que tenia a tirones.

El no me dijo nada solo tomo mis muñecas y camino al centro de la sala sujetándolas a unas esposas de unas cadenas que colgaban del techo.

(Hannival Pov)

Allí estaba desnuda.

Sus muñecas elevadas hasta que sus pies solo tocaban el suelo con los dedos, sus hombros debían arder, pero ella no se quejo

Esta postura podría resultar incomoda y dolorosa. En esta postura se veía excitante.

Me acerque a ella y puse una tira de cuero en su boca ajustándola detrás de tu cabeza. Aparte su cabello por encima de su hombro dejando su espalda libre.

Reí roncamente sabiendo lo que vendría.

-Ahora aprenderás quien manda aquí -.

Camine hasta la mesa de madera tomando de allí el látigo de cuero, era una trenza de cuero de casi metro y medio con punta reforzaba, esto no era una simple fusta. Era un verdadero látigo.

Me gire nuevamente acercándome hacia ella.

Mi mano recorrió el arco hacia atrás para adelantar el brazo y golpear firmemente. El primer chasquido resonó dejando una línea roja en su espalda.

Anny libero un grito que se ahogo en la tira de cuero que estaba mordiendo.

El siguiente impacto tardo unos tres segundos, justo lo suficiente para que ella recuperara el aliento.

Nuevamente el cuero quemo su piel, pude ver como Ariadna comenzaba a llorar haciendo de que sus ojos brotaran unas lágrimas a la vez que el sudor recorría su frente.

Nuevamente tres segundo pasaron para el siguiente latigazo, el zumbido de la trenza de cuero la alerto mordiendo el cuero con fuerza.

Alcance su trasero resultando para ella un dolor agónico. En el siguiente latigazo, el sollozo salía de su garganta escapando a los intentos que Anny tenía de evitarlo.

Comenzó a llorar y a gemir.

Deje el látigo caer al suelo. Me acerque hacia ella liberándola mientras a un lloraba. La tome en brazos llevándola hacia la mesa de madero.

Anny se aferro a mi espalda llorando, era una niña que había sido castigada.

La tumbe sobre la mesa mirándola fijamente, las marcas rojas recorrían su cuerpo, mi mano recorrió sin medida mientras ella a un sollozaba.

Su sexo estaba completamente húmedo, introduje mis dedos en el moviéndolos rápidamente, retirándolos para volverlos a introducir completamente.

Anny gemía y jadeaba de placer llegando hasta el climax.

(Anny Pov)

Mi cuerpo me dolía. No podía moverme.

Pero estaba tan… bien.

Tan jodidamente bien, que nada me importaba.

Enterré mi rostro en el torso de Hannival sintiendo como caminaba de nuevo hacia nuestra habitación.

A partir de ahora le pediría permiso para todo.

"Mierda."

Me había olvidado de algo.

"El poster de Shlas."