Después de hablar con Edward me acerque a Alice, que se hallaba en el frio suelo respirando profundo.
Me senté a su lado y pose su cabeza sobre mis piernas, aun teníamos la bata de hospital puesta, y las dos teníamos frio ella temblaba tanto como yo, pero gracias a los cielos la fogata nos calentaba un poco.
Comencé a acariciar su cabello, y ella inmediatamente se despertó, intento alejarse de mi pero no la deje, así que dejo su cabeza en donde estaba.
-¿Alice? – Pregunte, Ella me miro de reojo.
-Lo siento mucho si les hice daño. – Negué con la cabeza.
-Solo quiero que recuerdes algo, Tienes que intentarlo.
Ella se levanto de mis piernas con su mirada conectada en la mía.
-¿No crees que ya lo he intentado?
Era cierto, ya la había presionado muchas veces, Solo pude asentir.
-¿Confías en mi? – Le pregunte.
-No me han matado, eso es algo. – Por un momento vi que por poco sonreía. Y me recordó a la Alice que yo conocía.
-Si, aunque estuve por poco de hacerlo – Las dos sonreímos, y me sentí como en tiempos pasados. Su labio temblaba un poco - ¿Tienes frio?
Ella asintió sin más.
-Ya regreso. – Me levante del suelo y camine hasta donde estaba Edward que tenia una bata blanca de doctores de hospital, y pienso que su uniforme le traería calor. – Quítate la bata.
-¿Qué? – Me miro confundido.
Rodé mis ojos.
-Dame tu bata – Extendí mi brazo a la espera de que se la quitara y me la diera. El seguía mirándome con sorpresa. – Venga,Edward. La chica se esta congelando! – Señale a Alice. El asintió y rápidamente me entrego la bata. – Gracias – Le di una ingenua sonrisa y volví con Alice que se abrazaba a ella misma.
Me senté a mi lugar anterior y le coloque la bata alrededor de su cuerpo. Ella se relajo de inmediato.
-¿Mejor? – Ella asintió sorbiendo el aire. Yo cogí unas ramas que estaban a mi alrededor y las eche al fuego.
-¿Qué haremos ahora? – Pregunto tomándome desprevenida.
-No lo se. – Respondí con un suspiro – Tendremos que ubicarnos, Tenemos que volver a nuestras casas en busca de nuestros padres.
-¿Padres? – Ah si, ella no recordaba nada.
-Si, nosotros nacimos de dos personas. Un hombre, una mujer… a ellos les llamamos padres. – Sonreí intentando tranquilizarla por el momento.
Edward estaba levantado con la mirada seriamente puesta en los bosques, Alice se acurrucaba a mi lado en la bata de doctor. Yo la deje a ella allí y me acerque de nuevo a el.
-¿Pasa algo? – Pregunte siguiendo su seria mirada.
-No lo se, hay algo en el bosque.
-¿Animales tal vez? - El negó con la cabeza y me hizo silenciar. Camino adelante y me hizo señales para que lo siguiera, señale a Alice y el asintió.
No podía dejarla desprotegida.
El se perdió en la negrura del bosque, y yo mire a todos lados buscando una señal que me hiciera sentir amenazada pero solo escuchaba bajos sonidos de insectos.
Comencé a caminar de regreso a Alice cuando escuche un pequeño chillido, no era animal. Era completamente humano.
Mi posición era de combate cuando vi que Edward regreso tomando por su camiseta a una chica morena de cabello plateado, y ojos marrones. Mire a Edward con sorpresa.
-Nos espiaba. – Dijo el soltando a la chica con cuidado, pero con su mirada fija en ella.
Yo me acerque a ellos mirándola de reojo.
-¿Cuál es tu nombre? – Ella no respondió. Yo la levante del piso, y no se de donde pero la cólera subió por mi cuerpo hasta llegar a mi garganta. Dándole una cachetada en la mejilla proseguí. – Te he hecho una pregunta.
-¿Esto es necesario? – Pregunto Edward con una mirada de reproche, yo le ignore.
-¿Y que mierda te importa a ti mi nombre? – Dijo la chica – Están en mi territorio, No puedo creer que una inhumana como tú me golpee, no son todos, ¿Paz y amor?
-Inhumana? – Mire a Edward, el se encogió de hombros. – Soy humana como tu, pero como humanos no te da derecho a espiarnos.
-¡Están en mi bosque! – Casi grito. Levante mis manos moví mis pies, y la vi a ella con sus manos enterradas en la arena al igual que sus pies.
La chica, rompió sus ataduras con un pequeño movimiento, me sorprendí. Ella tenía la tierra, no era tan humana.
-Hablando de derechos…. – Se sacudió la ropa con arrogancia – Mi nombre es Maiia, Poder tierra. Dueña de este bosque.
Estire mi mano, pero ella la ignoro.
-Bella. – Mire a Edward , ¿Cómo se le llamara a las personas que tengan todos los poderes? – No se como decir que poder tengo…
Ella interrumpió.
-Tierra, por lo visto. – Volteo sus ojos. Hasta Edward - ¿Y este es un extraterrestre no?
-Si asi prefieres llamarme, esta bien. – Edward dijo encogiéndose de hombros. Maiia soltó un bufido.
-De echo tengo los cuatro poderes – Ella no se sorprendió, su arrogancia no la dejaba.
-¿Si? No me digas, ahora me dirán que la chica que parece muerta es spiderman.
Me eche hacia atrás, de mi mano izquierda empuje el aire, de la derecha el fuego, moví un pedazo de tierra con el pie derecho.
-Agua, ¿Dónde hay agua? – Pregunte.
-Solo lárguense de mi territorio.
Se dio la vuelta sin esperar respuesta. Pero la detuve, tenia que saber como escapo, como se hallaba aquí.
-Eh maiia – Corrí tras ella y la tome por el hombro.
-No me toques…
-Solo escucha – Respire, intentando no molestarme con su ridículo ego. – Necesitamos un poco de ayuda, Eres humana ¿No? No estarías sola aquí…
-Oye – Me detuvo antes de proseguir y contarle la historia de mi familia. – No me escape del hospital para estar con unos dos chicos y medio diciéndome que hacer.
-Soy tan chico como todos los chicos de este planeta – Respondió Edward, y su voz molesta me tomo con la guardia baja.
-Bueno, no me interesa – Prosiguió ella. – Lo siento – Desapareció en la oscuridad dejándonos solos a nosotros tres.
-Allí va mi otra ayuda tirada por la borda. – Me voltee para sentarme con Alice. Pero recordé que Maiia había descubierto que Edward era un ''extraterrestre'' con solo verle. – Eh Edward. – Volví a voltearme. - ¿Cómo las personas perciben que no eres humano?
-No se, la verdad. Pero pienso que es porque olemos diferente, nuestra atmosfera era diferente a la de este planeta. Quiza sea por ello – Me guiño un ojo.
-¿Ustedes duermen?
-Como todo humano.
-Es tu hora de dormir, yo vigilo.
No duro mucho cuando me recosté a un árbol y me quede dormida, Edward y Alice estaban dormidos casi juntos, la bata de hospital los cubría a ambos.
Mis ojos ardían del sueño y el cansancio, ya estaba el amanecer así que pensé que no había ningún problema en que yo durmiera un poco.
Cerré mis ojos esperando algún horrible sueño, pero nada vino. Se sentía tan vacío como yo sin mi familia.
¿Qué habrá pasado con mis padres?
Con mis abuelos, mis tíos y mis primos?
Tenia que volver, Abrí mis ojos y todo estaba un poco nublado. Pero no era niebla espesa y blanca, era de un color grisáceo como si estuvieran quemando el bosque entero.
Respire profundo intentando oler un poco más.
El olor a quemado irrumpió mis pulmones ahogándolos, y haciendo arder a mi garganta.
Rápidamente me levante y con el aire control combatí, intentando alejar el humo. Pero era demasiado humo para mi sola, y por aquí no había agua. Corrí a despertar a Alice y a Edward que estaban bastante hundidos en sus sueños.
Con mi pie hice que entre ellos un escalón de tierra se levantara y volviera a caer haciendo que ellos se sobresaltaran y despertaran.
-¡Tenemos que irnos! – Grite. Fue el grito más desastroso, mi garganta picaba. Necesitaba agua.
Ellos miraron a los lados y vieron lo que se avecinaba contra nosotros, bolas y bolas de fuego. Nos levantamos y corrimos buscando una salida. Podría asegurar que nos tenían rodeados, pero entre Edward y yo, y nuestro poder aire pudimos abrir caminos para poder pasar. Alice gritaba, estaba aterrorizada, y no la culpo.
Se tropezó un montón de veces, pero la tranquilice en cuanto pude, y seque sus lagrimas para volver a correr por todo el bosque.
-¡Maiia! – Le grite a Edward. Ella no me había caído bien, pero tampoco me gustaba dejarla allí en el peligro.
-Ya saldrá – Me grito en respuesta. Y como por arte de magia, ella grito a mis espaldas.
-¿Necesitan aun compañía? – Pregunto un poco sucia, mire a su lugar y había un hueco. Había huido por allí, ¡Genial!
-Oh si, aun. – Grite. Le hice señas para correr pero negó, señalo el hueco y yo asentí junto a ella, las dos juntas podíamos salir por debajo de la tierra.
Todos entramos al hueco, a Alice a no le gustaba pero si no lo hacíamos nos atraparían, o nos matarían que era peor.
Con mis manos en círculos cerré el hueco dejándonos a oscuras.
Fuego
Pensé, y moví mis manos para crear una pequeña llama que iluminara el lugar.
-¿Ahora que? – Pregunto Alice un poco asqueada por la arena. Sonreí, ella era la Alice que conocía.
-Entre Maiia y yo moveremos la tierra para salir de aquí y encontrar un lugar seguro, ¿Esta bien?
Todos asintieron.
Gracias a Dios.
Espero les guste :)
