Capítulo 3: Las cosas que no decimos
Nota de autora: Estoy súper contenta de que el fic esté gustando , es como I can´t believe it! , anyway, en algunos de los capítulos dejaré una canción aquí , que es principalmente mi fuente de inspiración para el cap.
Sin más dilación, disfruten.
PD: No sé cuántos cables tiene una impresora , pero espero que bastantes.
PD1: La canción en la que me basé fue Just like me by Betty Who.
"Como ya es usual, detrás de cada idiota siempre hay una gran mujer" John Lenon
Un sábado todo un entero y jodido sábado arreglando el desastre que su , tan amable, jefa había causado , tres minutos, la había dejado sola tres minutos y cuando volvió se encontró con que 10 de los 13 cables de la impresora habían sido cortados, no , no podía ser , esto se lo estaba haciendo pagar el karma, en su vida anterior él tuvo que hacer algo gordo, matar niños o gatitos inocentes , mientras que ella , ella, tuvo que ser de seguro un cruce entre Mata Hari o Atila el huno , rezaba a dios que su jefa en su vida anterior no hubiera sido la culpable de más de un desastre histórico.
Suspiró, habían pasado más de tres horas desde que Regina estuvo ahí y la luz de su despacho seguía encendida.
Debería acercarse y ver como estaba , de seguro se habría quedado dormida últimamente arrastraba unas ojeras que ni todo el maquillaje de Dior y Chanel podría disimularlas ,a saber si esa mujer conocía lo que era el sueño.
Robin se quedó parado a solo tres pasos de la puerta de Regina, ¿ desde cuándo se preocupaba por esa mujer? Y es que esa pregunta lo golpeó como un rayo , es solo porque te paga , es tu jefa a fin de cuentas, contestó una vocecita en su cabeza. Si claro , sigue diciéndote eso replicó su conciencia.
Robin sacudió la cabeza y abrió la puerta con cuidado.
En efecto , Regina estaba dormida encima de unos contratos , una idea se le pasó por la cabeza… ¿Regina no podía despedirlo , no? Solo Cora podía y como tal, bien podría devolverle las putadas que su jefa , de forma tan creativa se le habían ocurrido.
Cogió un post it y un rotulador permanente y garabateó:
Para que luego diga que no me preocupo por su bienestar.
Con amor, Robin
PD: Después debería llevar el coche al taller, solo un pequeño consejo ;)
Salió de la oficina y cerró la puerta con cuidado , cuando llegó al parking caja de herramientas en mano , sacó el destornillador y tranquilamente y con una plena sonrisa de satisfacción se acercó a la carrocería y trazó un rayón que iba desde la puerta del conductor hasta casi el maletero.
La alarma enseguida empezó a sonar y una adormilada Regina abrió los ojos para encontrarse de frente con la nota de Robin, se aproximó a la ventana de su oficina, no ,no podía ser , tenía que ser un farol, sin embargo, lo vio alejarse caminando en la dirección opuesta en la que se encontraba su coche.
¡Si será hijo de *****!-gritó una Regina mientras arrugaba la nota.
Mientras tanto un feliz Robin caminaba hacia un pub , se lo merecía, si con esto no la sacaba de sus casillas ya no sabría que más hacer, esa mujer se merecía que la pusieran en su sitio.
Lunes…
El primer pensamiento que cruzó la mente de Regina esa mañana fue nada más y nada menos que llamar a su madre ,Cora, y conseguir que Robin se fuera , despedirlo como fuese , tras lo de su mercedes si ella antes lo veía todo rojo tras esto, Robin de Locksley figuraba en el puesto número uno de la lista negra de Regina, y no es que Regina no tuviera enemigos no, es que Robin había entrado por la puerta grande y había logrado que su nombre figurara en los tres primeros puestos.
También tenía que ir a recoger a Henry y si la suerte estaba de su parte intentar sonsacarle qué demonios le había dicho su "padre" , Daniel, que lo había puesto en su contra.
El sonido del timbre la sacó de sus pensamientos, ¿quién sería a estas horas? Eran las 7:15 h de la mañana y aunque había amanecido desde las 05:00h , para Regina el día no era día sino se tomaba su café. Tranquila y pausadamente bajó a la cocina se sirvió el café y abrió la puerta dispuesta a amedrentar a aquel que le había arruinado su mañana, pero su sorpresa fue cuando se encontró con un niño de no más de 6 años, de grandes ojos marrones y ricitos castaños , era simplemente adorable y Regina se olvidó de su café , de su madre y de Robin.
Se arrodilló a su altura y dijo:
¿Qué te trae por aquí , cariño?
El niño sonrió y unos hoyuelos se le formaron en las mejillas, Regina si antes estaba embobada con el crío , ahora estaba completamente enamorada.
Buenos días señorita , mi nombre es Roland y estoy vendiendo galletas-contestó el niño estirando la mano.
Regina se la estrechó mientras reía pero enseguida el instinto maternal salió a flote.
Y dime Roland, ¿dónde están tus padres?-preguntó Regina con un deje de preocupación.
No lo sé, cuando me di la vuelta mi padre no estaba.-Contestó ladeando la cabeza.
Espera, pensó Regina , ese gesto lo he visto yo antes ¿pero dónde?.
Y entonces como salido de la nada Robin vino corriendo hacia ellos y abrazó a Roland.
¡Por dios , Roland! No me vuelvas a dar un susto así, cuántas veces te he dicho que no debes irte solo-dijo Robin.
Lo siento papá.- contestó Roland haciendo pucheros.
Mientras tanto una sorprendida Regina miraba la escena , no , no podía ser esta ricura de niño no podía ser hijo de su conserje , pero es que cuanto más los miraba más se daba cuenta de que Roland había heredado más de los correspondientes 23 cromosomas de Robin.
¿Bueno Locksley , no se ha planteado que quizás es culpa suya por no estar atento mirando a su hijo?
Regina… Este pequeño bribón que no te engañe , a pesar de que ha heredado mi guapura es todo un correcaminos.
Hable por usted, Locksley… Me niego a creer que sea el padre de este niño, por cierto no se tome tantas confianzas sigo siendo su jefa.-replicó Regina.
¡Papi! ¿Esta es la señora tan guapa para la que me dijiste que estabas trabajando?-preguntó Roland emocionado.
Robin quería a su hijo , de verdad, lo amaba con todo su corazón pero el pequeño había heredado de su madre la peculiaridad de hablar en los momentos menos… oportunos.
¿Eres la jefa de mi padre?-preguntó curioso.
Si , cariño, lo soy-contestó Regina.
Pero Regina le había llamado la atención la reacción de Robin , ¿se estaba poniendo rojo? No tonterías, eso eran imaginaciones suyas.
10 minutos y tres cajas de galletas después Regina pisaba el acelerador de su recién recuperado mercedes mientras conducía para llegar a tiempo a recoger a Henry.
Cuando por fin llegó a casa de la no tan odiosa madre biológica de SU hijo , pues si bien Emma y ella habían tenido un pasado bastante lleno de peleas habían aprendido a tolerarse, pues aunque Henry era biológicamente de Emma el chico , era la viva personalidad de Regina.
Y era ese mismo chico el que se metió en el coche con cara de pocos amigos y dando un portazo.
¿Henry qué te he dicho acerca de los portazos?-dijo Regina.
Lo que tú digas madre-contestó Henry remarcando la palabra madre.
¡Suficiente!-gritó Regina, mientras aparcaba en el arcén-¡¿Qué demonios te pasa, habla conmigo Henry di algo , pero por favor explícame de que va todo esto?!
¿Es cierto que fui un error?-preguntó Henry tras minutos de silencio.
Regina se quedó lívida , no Daniel no podría habérselo contado, lo prometió, prometió que Henry no lo sabría hasta que fuera más adulto, su hijo era un crío no lo entendería , solo tenía 12 años.
Bien , eso me suponía, tu silencio es más que suficiente. Me voy caminando al colegio voy a pasar lo que queda de semana con Emma-contestó mientras abría la puerta del copiloto.
Henry , no , por favor no…
Pero Henry se había ido y ella se había quedado sola, una vez más.
Había días por no decir todos en los que Regina entraba por la puerta de la empresa con una cara que bien podría significar sed de sangre y un humor de mil perros , pero hoy , hoy Regina había despedido a tres empleados y uno de ellos fue solo por entregarle el sobre equivocado , eran días como estos en los que Rubi ni se acercaba; no se oía ni un alma en toda la planta.
Cuando la jornada de trabajo terminó todos huyeron por la puerta, Rubi incluida, solo quedaron dos personas en toda la planta; Regina y Robin.
Este último fue a recoger a Roland y volvió al edificio de Poison Apple sobre las 19:00h ya que el niño estaba con Marian de compras.
El comportamiento de Regina en la empresa distaba mucho del de esta mañana algo iba mal, y él lo sabía.
Su preocupación se vio confirmada cuando vio que aún había luz en el despacho de su jefa , la mujer no había salido ni a comer.
Tomó una respiración profunda y abrió la puerta, Regina estaba en la silla tecleando rápidamente en el portátil mientras revisaba unos contratos; llevaba unas gafas de montura negra y sobre la mesa , había tres envases vacíos de unos capuchinos.
¿Qué quieres?-preguntó con voz fría.-Le he hecho una pregunta, Locksley , no es para que se me quede mirando con esa cara de burro desde el umbral de la puerta.
Robin ignoró el tono mordaz y se acercó al escritorio en el que estaba sentada Regina y le quitó de las manos los contratos que estaban revisando.
¿!Se ha vuelto loco?! ¡ Se puede saber que hace!
Siéntate Regina o te juro que los pongo en la trituradora-respondió Robin en tono amenazante.
Está bien –respondió Regina sentándose y masajeándose las sienes.- ¿Qué quiere un aumento de sueldo? Dígame y yo lo ha…
Come- la cortó Robin poniendo delante suyo una manzana.- Lo sé , no es exactamente pato a la naranja pero es todo lo que tengo, vamos , solo es una manzana no muerde.
Regina se quedó mirando la manzana y bajó la cabeza, Robin vio como la mujer se estremecía.
¿Regina , estás, estás llorando?-preguntó Robin a la vez que rodeaba el escritorio para situarse en frente de ella.
Gracias por la manzana, ya puedes irte Robin.- Contestó ella.
A Robin no se le había escapado el desliz que había tenido Regina cuando dejó escapar su nombre de esos preciosos labios y cuando lo tuteó , pero aunque eso había elevado su ego hasta alturas inospechadas fue la lágrima que vio caer de la mejilla de Regina lo que le impulsó a hacer lo que hizo.
Giró la silla de Regina y se arrodilló en el suelo , Regina lo contemplaba intentando contener las lágrimas mientras el labio le templaba, ahora estaban a la misma altura.
¿Qué pasa Regina?-preguntó preocupado mientras le cogía ambas manos y las encerraba dentro de las suyas.
Nada-contestó fríamente.
Robin sabía que Regina no se abriría de buenas a primeras así que optó por usar otra técnica.
¿Sabes? Tengo un hijo , Roland, bueno tú ya lo conociste esta mañana , es un amor de niño sin embargo, me he perdido tres años de su vida… Estuve en la cárcel, no es algo de lo que me sienta orgulloso , fue una época difícil , robaba y lo que ganaba se lo daba a la gente más necesitada; eso condujo a la destrucción de mi matrimonio, Marian no era la misma y yo tampoco….
Hay cosas de mi pasado que no debería haber hecho , sin embargo , las haría otra vez y otra si me condujeran hasta Roland.
He mentido a mi hijo- contestó Regina.- Hay cosas que él no puede, no debe saber… Mi matrimonio no fue un camino de rosas y yo .. y-yo…
Shh, no pasa nada , no hace falta que me lo cuentes , Regina , está bien-susurró Robin mientras la abrazaba.
Regina apoyó la cabeza en su hombro y lloró , dejo salir las lágrimas que había mantenido dentro durante tantos años, lloró por la muerte de su padre, lloró por su matrimonio roto, lloró por la relación que nunca tendría con su madre, lloró por el rechazo de Henry , lloró por Daniel y lloró por ella misma.
Robin la acunaba mientras tarareaba una canción en su oído.
I held my breathe and prayed that
the rain would soon have passed.
Robin estrechó a Regina en sus brazos y se incorporó, hasta quedar ambos de pie , abrazados, la cabeza de Regina le quedaba a la altura del pecho , Robin la acercó más a sí y apoyó su barbilla en su cabeza.
So if you think you're falling apart
and I'm the only one you'll call…
If you keep reaching for me in the dark
and can't stand it anymore.
Then you just call my name,
I will do the same….
Regina retiró la cabeza del pecho de Robin y lo miró , de seguro tendría un aspecto horrible, todo el maquillaje corrido… Pero Robin simplemente le sonrió y trazó su pulgar a través de su mejilla , limpiándole las lágrimas, estaban tan cerca, entonces él susurró mirándola a los ojos.
You can look into my eyes and see
if you've got a broken heart.
Then you're just like me….
Y Regina lo supo , lo sintió en su corazón , un sentimiento que la impulsaba a dejarse ir… Y lo besó , con los labios temblorosos y el corazón en un puño.
Por primera vez, Regina Mills dejó a un lado la razón para escuchar y seguir a su corazón.
Porque muchas veces, las cosas que no decimos ,son aquellas que más nos matan por dentro, muchas veces las cosas que callamos , son nuestros verdaderos sentimientos….
