DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "The Academy", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores, Emmaline Andrews y Tite (baka/troll) Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.

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Capítulo 1

Ha llegado el momento de que defiendas el honorable nombre Kuchiki. Te he matriculado en la Gotei Academy para los últimos dos años de tu educación y desde allí, deberías obtener un nombramiento en el Cuerpo de Aviación Especial con facilidad. Confío plenamente en que estarás al mando de tu propia nave para cuando tengas veinte años.

Las palabras llenaron mi corazón hasta rebosar, la emoción burbujeando dentro de mí como la efervescencia en una bebida carbonatada. Sólo había un problema, estaban destinadas a mi hermano gemelo, Rukichi, no a mí.

Rukichi y yo éramos los más cercanos de los hermanos. Años de enfermedad pulmonar crónica de niño, habían mantenido a mi hermano en casa y yo había permanecido con él en lugar de ser enviada a una escuela de encanto para señoritas privilegiadas y casadas, como otras de mi clase social y sexo. Había tomado clases junto con Rukichi desde el principio, aunque yo era una mujer y, a la manera de pensar de mi padre, no valía la pena educarme. Pero mi hermano trabajaba mejor conmigo a su lado, un hecho no olvidado por sus muchos tutores. Ahora, sin embargo, iba a ir donde yo no podría seguirlo. Tomar clases en la comodidad de la casa de uno era sumamente diferente de matricularse en la Academia.

—Padre, no. —Los apacibles ojos azules de mi hermano se agrandaron con horror—. No puedo ir a la Academia ahora, no cuando Maestro dice que mi técnica es casi perfecta. Necesito practicar durante horas cada día. Puedo lograr mis lecciones en mi tiempo de práctica aquí, con mis tutores, pero estoy bastante seguro de que eso no sería posible en la Academia.

Nuestro padre frunció el ceño, su cara llenando la pantalla que colgaba sobre la chimenea como un nubarrón. —Sólo te permití comenzar ese sinsentido de la música en primer lugar porque eras demasiado enfermizo para la escuela. Pero mi médico dice que estás bien ahora, completamente en forma. Como ya no hay ninguna necesidad de tales distracciones ociosas, espero que la abandones inmediatamente.

—¿Abandonarla? —La cara de Rukichi se puso pálida—. ¿Abandonarla? Pero Padre, pronto estaré apto para dar una audición por un puesto en la First System Orchestra y Maestro cree que tengo una oportunidad realmente buena de…

—¡He dicho que la abandonarás y la abandonarás! —Los ojos de mi padre, de un color azul más oscuro que los de mi hermano y los míos, ardían de ira—. ¿De qué sirve tener un hijo para continuar con mi nombre si no lo honra de la manera correcta? Hay cuatro Comandantes Estrella en nuestra familia y dos Almirantes de Flota, incluyéndome a mí mismo. Continuarás esa orgullosa tradición como debes.

—Pero padre —comenzó Rukichi.

—Sé que eres capaz —continuó nuestro padre, ignorando las protestas de mi hermano—. Tú tutor de Navegación me ha dicho el excelente trabajo que haces y tu profesor de Cálculo dice que nunca ha visto semejante prodigio. Espero que estés en lo más alto de tus clases.

Rukichi y yo intercambiamos una mirada. Yo era la que tenía excelentes notas en Navegación y Cálculo. Hacía casi todo el trabajo que sus tutores le asignaban para darle más tiempo con su querido violín. La única cosa que no podía hacer por él eran sus clases de educación física. Pero incluso ahí su tutor había sido indulgente, enseñándome a defenderme y pelear junto a Rukichi porque él lo requirió, diciendo que tener a su hermana gemela cerca le hacía sentirse más fuerte. Y ahora estábamos a punto de ser separados para siempre.

Padre probablemente no me habría permitido quedarme con Rukichi en primer lugar si nuestra madre no hubiera muerto después de nuestro nacimiento. Ser criados por una sucesión de tutores y niñeras nos hizo a mi hermano y a mí aferrarnos juntos y formar una unión mucho más estrecha que la de la mayoría de los hermanos. A menudo había reforzado la debilitada salud de mi hermano, saliendo de una crisis médica tras otra a través de la pura fuerza de voluntad. Pero ahora que sus pulmones estaban fuertes y saludables, no pensó más que en separarnos y dejarme a un lado como lo hacía enviando a mi hermano a una escuela para la que estaba incapacitado, una que seguramente odiaría. El honor del nombre de nuestra familia era todo por lo que él se preocupaba, todo por lo que siempre se había preocupado.

—Padre, no puedes hacer esto —dije, dando un paso adelante y situándome entre mi hermano y la pantalla—. La música no es simplemente un pasatiempo o diversión para Rukichi, es su vida. No quiere ser un Comandante Estrella o un Almirante.

—¡Silencio, jovencita! —La cara de Padre se puso casi morada de rabia—. No tienes nada que ver con esto.

—Tengo todo que ver con ello. —Levanté la barbilla—. Quiero a Rukichi como tú no lo haces, como no puedes ya que no has venido a vernos desde nuestro doceavo cumpleaños.

Padre me miró fijamente.

—Mis deberes en el Cuerpo me mantienen ocupado, como bien sabes. Además, entre tutores y niñeras y mayordomos y criadas, pago suficiente dinero manteniéndolos a los dos al estilo.

—El dinero no es amor, Padre —interrumpí tranquilamente—. Quiero a Rukichi y quiero lo que es mejor para él, ir a la Gotei Academy y al Cuerpo de Aviación Especial lo haría miserable.

—Sal del camino y déjalo hablar por sí mismo —ordenó Padre—. ¡Rukichi, deja de esconderte detrás de tu hermana como un cobarde!

A regañadientes, mi hermano se levantó y ocupó su lugar a mi lado.

—Padre, lo que Rukia dice es correcto. No tengo cabeza para las coordenadas de vuelo ni estómago para dirigir a otros hombres. Sólo quiero tocar y componer. Por favor, Padre.

Los ojos de Padre se movieron furiosamente de uno al otro.

—¡Repugnantes, los dos! Cuando pienso en los problemas por los que he pasado, atrayendo a los mejores tutores para preparar a Rukichi para este momento… Y ahora que por fin está en forma y es capaz de defender nuestro honor familiar, ¿qué agradecimiento obtengo? ¡Este… este despliegue de cobardía y autocompasión! Bien, suficiente.

—Padre —dijimos juntos Rukichi y yo, pero estaba verdaderamente enfurecido ahora, más enfadado de lo que lo había visto nunca.

—Tú —rugió, señalando a Rukichi—, te presentarás en la Academia dentro de dos días. Si no lo haces, iré yo mismo y te daré caza. Aunque te lo advierto, si tengo que hacer eso las consecuencias serán severas. —Fulminó a mi hermano y luego volvió su rabia hacia mí—. Y en cuanto a ti, jovencita, ya es hora de que te cases. Diecisiete es un poco mayor para que una chica prometa fidelidad, para asegurarse, pero voy a estar buscando una pareja adecuada para ti, no te preocupes. Y voy a asegurarme de encontrar a alguien con mano firme que pueda controlarte.

Mi corazón pareció saltar a mi garganta. ¡Seguro que no pudo decir eso! Se me había permitido llegar tan lejos, pasada la edad para casarse de quince años sin siquiera hablar de un compromiso, había esperado poder escapar de ese destino por completo. Pero ahora parecía que mi libertad había sido sólo una ilusión, un preludio a la inevitable conclusión del matrimonio. Sabía qué clase de hombre escogería mi padre, uno que careciera de sentido del humor, que sintiera que era su derecho divino disciplinar a su esposa y mantenerla a raya. Y probablemente uno tan viejo como él.

—Por favor, Padre —dije, mis labios casi demasiado secos para hablar—. Yo… yo no quiero casarme.

—No cabe duda de que no —se burló—. No te preocupes, Rukia, voy a estar ocupado con mi última misión al menos durante los próximos años y estoy seguro de que me llevará al menos ese tiempo encontrar un hombre que pase por alto tus caprichosos hábitos. Pero ten por seguro, para cuando Rukichi se gradúe y consiga su primera comandancia, estarás diciendo tus votos. —Nos miró a ambos—. En breve, Rukichi, te presentarás en la oficina administrativa de la Academia a primera hora de la mañana del lunes. Y Rukia, te casarás cuando y con quien yo diga. No tendré más insolencias de mis hijos. ¿Queda entendido?

No había nada más que pudiéramos hacer. Agarrándonos las manos como niños perdidos en el bosque, Rukichi y yo asentimos.

—Sí, Padre —murmuramos juntos.

—Bien. —Padre asintió brevemente y luego la pantalla se volvió negra.

En el momento en que estuve segura de que su presencia hubo desaparecido de nuestra confortable sala de estar, empecé a bramar.

—¡Cómo se atreve! —Dejé caer la mano de Rukichi y comencé a ir y venir, mis largas faldas haciendo un ruido silbante como serpientes enfadadas alrededor de mis piernas—. ¿Cómo se atreve a intentar dictar nuestras vidas?

—No está simplemente intentándolo, Rukia, lo está haciendo. —Rukichi se hundió en el deteriorado sofá de terciopelo brocado delante de la chimenea y enterró la cara en sus manos—. ¿Qué vamos a hacer? Si pierdo mi oportunidad ahora, nunca la conseguiré de nuevo. Maestro dice que siempre hay intérpretes más jóvenes y más hambrientos, ansiosos por completar una audición por puestos en la First System Orchestra.

—Al menos tú no estarás casado con un hombre al que no amas y ni siquiera conoces —señalé amargamente—. Voy a estar atrapada en algún lugar teniendo los bebés de un extraño mientras tú exploras las estrellas.

Rukichi me miró y sacudió la cabeza.

—Lo siento, querida hermana. Verdaderamente, tu destino es peor que el mío aunque el mío es lo suficientemente malo. Al menos no seré sometido a casarme con alguien a quien no amo.

—En efecto no lo harás. —Me quedé mirando a las crepitantes llamas naranjas y amarillas del fuego—. Padre no se preocupará de lo que haces en tu vida amorosa con tal de que sobresalgas en la Academia.

—¿Pero cómo puedo hacerlo? —solicitó mi hermano—. No sé nada de Cálculo o dinámicas de vuelo o nada por el estilo.

Traté de enseñarte —le recordé—. Pero siempre dices que tienes que practicar

y luego deambulas con tu violín.

—Debería haberte escuchado cuando me advertiste que este día llegaría. —Sacudió la cabeza—. Pero nunca he tenido cabeza para todos esos números y fórmulas, no como tú, Ruki. —Suspiró—. A veces siento que fuimos intercambiados en las pieles equivocadas al nacer. Si yo fuera mujer, nadie se preocuparía si quisiera quedarme en casa todo el día y tocar música.

—Y si yo fuera varón, nadie pensaría dos veces en admitirme en la Academia o en el Cuerpo Especial —dije, continuando su pensamiento.

—En efecto —Rukichi exhaló otro suspiro—, si simplemente pudiéramos intercambiar lugares.

Una idea comenzó a formarse en mi mente. Lentamente, me volví hacia él.

—¿Por qué no?

Rukichi me frunció el ceño inseguro.

—¿Por qué no qué? ¿De qué estás hablando?

—Intercambiaremos lugares. ¿No lo ves? —Salté y agarré sus manos, poniéndolo de pie—. ¡Es perfecto! Me vestiré como tú e iré a la Gotei Academy.

—¿Mientras yo me visto como tú? No lo creo, querida hermana. —Rukichi frunció el ceño e intentó retirar sus manos.

Las sostuve rápido, no dejándolo marchar.

—Tonto, no tienes que vestirte como yo, sólo seguir en tu habitación y practicar —dije—. Ninguno de los sirvientes sabe el plan de Padre y estoy segura de que puedes conseguir que Maestro esté de acuerdo con el plan, dice que eres el mejor alumno que ha tenido en años y no querrá perderte. El único modo de que algo vuelva a Padre es si no te presentas en la oficina administrativa el lunes a primera hora. Tan pronto como yo aparezca, haciéndome pasar por ti, nadie se dará cuenta.

—No sé, Rukia… —Sacudió la cabeza—. ¿Realmente crees que podrás lograr semejante plan?

que puedo —dije firmemente. Lo acerqué a la pared y nos situé a ambos delante del gran espejo ovalado antiguo de la pared de la sala de estar—. Mira —dije señalando con la cabeza a nuestros reflejos en el espejo plateado—, todo el mundo está diciendo siempre cuánto nos parecemos, incluso puedo llevar tus ropas. Sólo eres cuatro o cinco centímetros más alto que yo y tus hombros no son mucho más amplios.

Era muy cierto. Tanto mi hermano como yo teníamos la complexión delgada de nuestra madre y los ojos azul-violáceos de nuestro padre. Teníamos la misma piel pálida y delicados rasgos y si el pelo de Rukichi era un poco más claro que mis propios cabellos negro azulados, la diferencia era sólo notable para nosotros mismos. Para los extraños nos veíamos lo bastante parecidos para ser gemelos idénticos en vez de gemelos fraternos, siempre que estuviéramos vestidos igual, por supuesto.

Rukichi me dio una mirada.

—Gracias, querida hermana —dijo con acritud—. Por recordarme lo enano que soy.

—Pero un enano talentoso —dije sonriéndole—. Y no tengo la intención de dejarte malgastar ese talento en algo tan aburrido como volar entre las nubes.

—Especialmente cuando preferirías estar haciéndolo tú. —Rukichi me pellizcó la nariz afectuosamente—. Aún no lo sé, sin embargo. ¿Qué hay de tu pecho?

Miré hacia abajo, a mis pechos, tan pequeños que apenas hacían dos bultos, como melocotones insuficientemente maduros bajo mi corpiño.

—Creo que no debería ser un problema. Pero me ataré con vendas para mayor seguridad. —Miré nuestros reflejos de nuevo—. Tendré que cortarme el pelo, por supuesto. —Recogiendo mis pesadas ondas de pelo negro, las retiré de mi cara y me estudié a mí misma críticamente—. Sí, creo que con un buen corte corto y algunos de tus pantalones debería ser capaz de pasar por ti sin problemas.

—Pero si somos atrapados… —Mi hermano me tomó por los hombros y me miró con seriedad—. No puedo dejarte, Ruki. El castigo por fraude es consejo de guerra y encarcelamiento. Sin mencionar lo que Padre nos haría a ambos.

—Me enviaría a un convento —dije fríamente—. Lo cual es mejor que casarme con algún viejo feo al que no amo. En cuanto a ti…

—Seré repudiado, estoy seguro —dijo Rukichi—. Probablemente acabaré tocando en la esquina de la calle por dinero.

—No, no lo harás —dije, levantando la barbilla—. Vas a conseguir ese lugar en la orquesta. Y voy a aprender a pilotar una avión. Para cuando seamos descubiertos, tendrás una carrera musical muy avanzada y yo tendré las habilidades para solicitar un trabajo en el sector privado.

—¿El sector privado? ¿Querrás trabajar ahí, con todos los sicarios y ladrones? — Rukichi me miró dudoso.

—Al menos ellos no le torcerían la nariz a una mujer piloto —señalé—. Sabes, tú tutor de historia estaba diciéndome justo el otro día que las mujeres tienen muchos más derechos y privilegios en otros paises. Es sólo a causa del machismo cuando tantas mujeres murieron y que aun seguimos en peligro, que los perdimos. La Ley de Protección Femenina que fue promulgada en este país durante el nuevo gobierno que pretendía originalmente preservarnos pero ahora nos ata demasiado fuerte. No creo que sea justo que seamos tratadas como ciudadanos de segunda clase simplemente porque somos un poco más pequeñas que los hombres. Somos igual de inteligentes e ingeniosas, ya sabes.

—O en nuestro caso, más inteligentes. —Rukichi me tomó en sus brazos y me abrazó fuertemente—. Mi brillante hermana —murmuró, presionando un beso en mi mejilla—. ¿Estás realmente dispuesta a correr este riesgo por mí?

Cerré los ojos y pensé en los riesgos, consejo de guerra, desgracia, encarcelamiento, y por supuesto, deshonra al nombre de la familia lo cual era todo por lo que mi padre se preocuparía realmente. Luego pensé en la alternativa, pasar mi vida encerrada en alguna triste mansión con un viejo malhumorado y sus mocosos chillones. En realidad, no había competencia.

Le devolví el abrazo a mi hermano.

—Absolutamente —dije—. Hagámoslo.

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Bueno, solo para aclara el nombre del hermano gemelo de Rukia:
* No iba a ponerle Rukio porque eso es demasiado obvio y se escucha muy feo x3

*Es una fusión de los nombres Rukia y Rikichi, tome las 3 primeras letras de Rukia y las 4 últimas de Rikichi formando así el nombre Ruk = ichi.

Espero sepan quién es Rikichi, sino son verdaderos fans de Bleach –w- Igualmente para quienes no lo saben o no lo recuerda:

Rikichi es un joven Shinigami raso perteneciente a la 6ª División, en la que ha sido aceptado recientemente. Son pocas sus apariciones en el anime, aun así Rikichi no tiene mucho parecido con Rukia mas que su complexión que es menuda y delgada, con el pelo negro, los ojos grandes y del mismo color, pero para fines de esta adaptación cambie el color de sus ojos.

Igualmente solo imagínense a una Rukia gender con el mismo tamaño que ella y con ojos color azules.

Bueno, sin más que decir, espero les haya gustado el primer capítulo, voy a actualizar una vez a la semana y tratare de actualizar mi otro fic x3 Nos leemos pronto Jane!