En el poco camino que llevábamos ya estaba cansada, pero mi mente estaba aun mas cansada que mi cuerpo. No paraba de pensar quienes eran esos que querían quemarnos.

Creo que ya entendía porque me habían dejado huir, sabia que las fuerzas nos perseguirían a todos.

Cruce mis manos y las estire hacia delante haciendo que la tierra se moviera, creando un perfecto camino.

Maiia era increíblemente buena en esto, no solo movía mas tierra que yo. Si no que parecía como si esto la cansara para nada. Vio mi cara de sufrimiento, mis brazos dolían, Mucho.

- -Yo sigo, descansa y si no salimos aun me reemplazas. – Me dijo sin aliento. Aunque no me gustaba la idea de dejarla haciendo todo asentí, me acerque a Edward que sostenía a Alice por los hombros haciéndola caminar, Esta era la Alice que yo conocía, la chica que se asqueaba por casi todo. Y la arena para ella era sufrimiento, Edward la sujetaba pero ella llevaba una pequeña y azul llama en su mano derecha que nos iluminaba lo suficiente el camino.

Me detuve de lado de ellos, necesitaba preguntarle.

- - ¿Las fuerzas de los agentes? – Le pregunte imaginándome que el sabría lo que preguntaba, y acerté aunque al principio se le vio un poco confundido.

- - Definitivamente ellos usan eso para tomar a las personas que huyen, pero intentan no matarlas.. - ¿En serio?

- - Por poco nos matan a todos. – Me sentí furiosa, ¿Aun los defendía? Cuando por pocos nos hacen evaporarnos?

- - No sabían que estábamos allí Bella – El susurro tomando aun mas fuerte a Alice que se tropezó con una piedra. – Estoy seguro que se detendrían.

- - No puedo creer que digas esto. – Espete suspirando profundo, hasta ahora nos habíamos llevado bien – Intentaron matarnos Edward! Si yo no despertaba no te estuviera contando esto ahora mismo!

El junto su mirada con la mía, había horror en la de el.

- - Nosotros no somos así. – Mi manos se formaron en puños, si seguía hablando bien de ellos le golpearía la cara. – Ellos solo querían encontrarte, encontrarnos.

- - No me recuerdes de que te arrepientes de haber venido. ¿Te abro para que salgas? Es un peso meno sobre mis hombros.

El le susurro algo a Alice y ella se adelanto. Le mire confundida.

- -¿Cuándo entenderás que no me arrepiento de esto? – Me tomo por los hombros.

- - Pero te sientes culpable, solo por eso viniste. – El se detuvo y me miro de pies a cabeza.

- -No se que decir, no puedo mentirte – suspiro. – No podía simplemente dejar que vinieras sola con tu amiga. Simplemente eso no estaba en mis planes. Me caes bien, no hagas que eso cambie con tus opiniones estúpidas.

Me tape la boca con la mano, un poco sorprendida. El se alejo de mi y volvió a encontrarse con Alice, yo me quede allí detrás de ellos. Un poco mas que furiosa y cansada, pero no quería discutir. No quería hacerlo, estaba demasiado agotada para hacerlo. Y si eso pasaba, nada saldría bien estando aquí abajo.

Después de unos cuantos minutos hablando conmigo misma, y repitiendo una y otra vez como me había tratado Edward Maiia se acerco a mi lado, todo estaba oscuro. Suponía yo que Edward y alice estaban un poco lejos.

- -¿Comienzo yo?

- - Tu amiga, la chica loca quiere descansar. – La mire perpleja, ella levanto sus manos embarradas en arena con su propio sudor. – No tengo la culpa de que este loca.

- -No es por eso, Es que no podemos descansar.

- -Bueno, díselo al extraterrestre. – Me señalo donde estaban ellos, Alice seguía con su pequeña llama encendida en sus manos y Edward con su súper poder Aire le limpiaba el piso de arena para que ella se recostara allí.

Suspire con resignación.

- - Creo que es todo. Supongo que tendremos que hacerlo.

- -Quiero que sepas, que te doy la razón en todo esto.

- -¿En que? – Le pregunte.

- -Se que ellos nos matarían si pudieran. Pero el claramente esta errado. En el bosque uno me tomo por el cuello, pero yo entrene para esto.

- -¿Qué le hiciste?

- -Cabe su propia tumba. – Con eso levanto sus manos, he hizo algún tipo de cama con la tierra y se recostó en ella.

- -Bueno, eso fue valiente, horroroso pero valiente.

Ella se encogió de hombros.

- -¿Te preparo una cama? – Susurro.

- -¿A esto le llamas cama? – Sonreí tocando su ''cama'' de tierra.

- -Si tienes algo mejor que esto dímelo estaría dispuesta a utilizarlo. – Negué, sus momentos de chica buena habían pasado.

- -¿Cómo se hace?

- -Visualiza lo que quieres, levanta tus manos enfocándote en la tierra moldéala y listo. Tienes una cama.

Hice lo que me dijo, pero no quedo tan bien. Pero me conforme, Por supuesto que lo hice. ¿Qué otra opción tenia?

Me recosté en mi ''cama'' un poco cansada. ¿Qué me harían si me atraparan? O peor aun, ¿Qué les pasaría a mi familia si yo no pudiera salir de aquí en su busca?

Unos pasos se acercaron a mi y me incorpore para ver quien era, Alice se sentó de lado de mis piernas:

- - ¿Pasa algo? – Pregunte.

- -No puedo dormir, el piso es incomodo. – Respondió. Me levante y me senté en la cama.

- -Duerme en esta, ya creare otra para mí.

Ella no se negó, se recostó en mi cama improvisada y se acurruco así misma.

- -¿Cómo es que tu puedes crear este tipo de cosas y yo solo puedo quemar y dar calor?

Ja, como si esto fuese mi culpa.

- -El calor es importante, Sin el moriríamos. Además, estoy segura que si usas tu poder de buena manera servirá de mucho. – Le guiñe un ojo y me levante para que ella se acomodara bien.

- -Antes de entrar en este feo hueco, vi como tu y Edward lanzaban aire por todos lados. Intente apartar el fuego pero solo se incendiaban mas las cosas.

Me arrodille en el suelo y me acerque acariciando su cara.

- -Es porque no sabes controlarlo aun, pero no te preocupes. Ya sabremos como hacerlo. – Ella asintió y cerro sus ojos yo me levante de mi lugar pensando en crear una cama para mi de nuevo. Pero recordé que Edward no estaba con nosotros. Y Maiia había dejado un buen camino abierto.

Camine por el ancho pasillo y allí se encontraba el, Su bata blanca estaba en el suelo prendida en fuego. Supongo que aquí abajo tenia que encontrar una manera de darse calor.

Me acerque a donde estaba el tumbado y me recosté allí a su lado.

- -Puedo crear una cama de tierra si te apetece. – El se sobresalto y se levanto rápidamente, supongo que eso es un punto a tu favor que el aire te da.

- -No, gracias. – Susurro en respuesta – Glenda…

Lo detuve.

- -No hagas eso – Respondí.

- -¿Hacer que?

- -Sentirte culpable de nuevo, Entiendo que quieras defender a tu gente por sobretodas las cosas, pero yo quiero hacer lo mismo con la mía. ¿Le ves algo de mal a eso?

- -No.

- -Entonces, ¿Cuál es tu bendito problema? – Intente suavizar mi voz, pero sabia que no sucedería. No le obligue a que viniera, y me hacia sentir como parasito. Puede que no sea su intención, pero así me sentía.

- -Ninguno – Me miro a los ojos – Quería disculparme por lo que paso antes, nunca quise tratarte así.

- -Si lo vuelves a hacer te rompo la cara – Sonreí. Pero mi sonrisa estaba vacía. No quería tenerlo de enemigo, no ahora. – Seria bueno no tener una enemistad contigo.

- -¿Hacemos las pases? – Extendió su mano. Yo la acepte rápidamente. Roce su piel fría y húmeda. Y por un momento sentí que el se estremeció.

- -¿Pasa algo?

- -Nop. – Respondió mirando al fuego – Tengo un poco de sed.

- -Mañana saldremos de aquí, yo se que lo haremos. Y nos beberemos el agua que queramos. – El solo asintió pensativo.

- -¿Pasa algo? – Repetí la pregunta.

- -En serio, no pasa nada. – Bajo la cabeza, y pensé que algo pasaba. Pero, no iba a insistir. Si el quería contarme lo haría a su tiempo.

- -Necesito que me cuentes sobre tu planeta, acá las cosas están aburridas. Necesito historias…

- -¿Qué quieres saber?

- -Porque destruyeron su planeta? – El se echo un poco hacia atrás, a la defensiva tal vez.

- -No son cosas que deberías preguntarle a una persona como yo, Era mi planeta. Mi hogar.

- -Y ustedes ya tomaron un lugar nuevo en el universo. Mi hogar, ¿No crees que merezco algo?

El asintió, se estiro un poco y volvió su mirada a la mía.

- -Nosotros hace mas de mil años estábamos en guerra con otro planeta que quería robarnos nuestro oro para reconstruir el de ellos.

- -¿Mil años?

- -Yo aun no vivía, llegue aquí con esta edad, nos habían declarado la guerra hace mil años. Pero se presentaron tiempo después. Nosotros pensamos que ellos nunca irían a por nosotros, pero lo hicieron.

- -Y tus padres?

- -Nunca los conocí, yo llegue a este planeta y unos compañeros me ofrecieron un trabajo en el hospital operando a los humanos, cosa que aprendí muy rápido. Ustedes son muy fáciles cuando a salud se refiere.

¿-Cuántos años se tardaron para llegar a este planeta?, ¿Qué edad tenia el?

- -Piensas que tus padres te enviaron?

- -No lo se, desde hace 25 años me enviaron. Nadie me cuenta de ellos, es como si hubiesen desaparecido sin dejar rastro.

- -Y si se sacrificaron para enviarte? - ¡Cierra el pico idiota! Me grite a mi misma, no ves que son sus padres?

Sus ojos se volvieron agua, pero intento retener esas lagrimas que querían salir.

- -No lo se, Pero siempre quise conocerlos.

- -25 años de tu planeta al mío eh? – Intente cambiar de conversación. - ¿Allá es como aquí?

- -No, Es mas hermoso. Mas cuidado. Y no nos matamos unos a otros.

- -¿Sabes? Pensé que no existían personas fuera de este planeta, y si existían que eran cosas feas..

- -No somos personas, literalmente. Y bueno, por lo de cosas feas ¿Tengo que sentirme ofendido?

- -No eres una cosa fea… -Solo respondí.

- -Te agradezco por aclarar eso.

- -¿Cómo eran las fuerzas allá?

- -Se llamaba como aquí, volturi's, no eran violentos. Y nos cuidaban, si alguien se salía de sus carriles ellos llegaban y le quitaban sus poderes. Así que ya el no podía hacer nada mas.

- -¿Es como una cárcel aquí?

- -¿Cárcel? - ¿No sabia lo que eran cárceles? En que país Vivian? En las mil maravillas?

- -Si, allí nosotros encerramos a los chicos malos – le di un golpe juguetón en el hombro.

- -h, no. Allá no existía eso.

- -¿Con que armas destruyeron su planeta?

- -Según armas nucleares, No lo se. No se toda la historia, solo se que destruyeron algo que yo amaba.

- -Lo siento mucho…

- -Ya no importa, ¿Quieres contarme algo de este planeta?

- -Es frio y violento como ningún otro.

- -Cuéntame algo que no sepa ya. – Respondió. – Se que llegamos sin decir nada, pero su planeta estaba mas destruido que el nuestro.

- -¿Crees tu que si caemos en este tema nos llevaremos mejor? – El negó con la cabeza. – Claro que no, es obvio. Tienes tu pensar y yo el mío. Pero no hables de mi planeta, porque vivo en el desde que poseo uso de razon, y aunque nos destruyamos unos a los otros no le da derecho a nadie a llegar e invadir, para así volver a sus habitantes en zombies.

Respire profundo intentando recobrar la compostura.

- -Creo que es momento de que durmamos, mañana será un día largo y lleno de cansancio.

- -Si, es mejor.

El se volteo y se recostó en el suelo, me levante volví a donde estaba Alice y Maiia, moví mis manos visualice una cama la cree y me acomode en ella, para caer en un incomodo sueño, pero era un sueño. Eso significaba que descansaría al fin.

,,,,

El sonido de algo rasgando las paredes me despertó.

- - Ja, te dije que se despertaría. – Mire aturdida a los lados de donde provenia esa voz.

Maiia y Alice sonreían como si se acabaran de ganar la lotería.

Mi cara se sentía sucia, y llena de tierra.

- -¿Qué.. – No pude seguir hablando, la tierra cayo dentro de mi boca y saboree el pedaso horrible y húmedo que casi me trague, no pude esperar mas. Lo escupi todo volteándome a un lado.

Las dos reian como si fueran mejores amigas, eso me molesto mucho. La celopatia florecia dentro de mi.

- -Les dije que no lo hicieran – susurro Edward pegado a la pared, aunque su voz estaba seria el sonreía.

- -No es gracioso. – me sacudi y la tierra bajo por mi cuerpo hasta que quede limpia de ella.

- -No, por supuesto que no lo es – Dijo Maiia con voz aburrida – Que duermas con la boca abierta tampoco es muy lindo Bella. – Yo la mire con rabia, ¿Quién se creía ella para tratarme asi? No nos teníamos la suficiente confianza para que ella me hiciera este tipo de bromas.

- -¿Quién te crees? – Le pregunte con una voz llena de furia, No queria tener un problema con nadie. Pero ella ya me estaba enojando con su ridículo ego y su estúpida actitud. - ¿Qué tanta confianza nos tenemos para que me hagas esto?

Ella se acerco a donde yo estaba, y se paro frente a mi. Alice estaba detrás de ella un poco asustada.

- -Ninguna, si bien es cierto – Chasqueo los dedos y moviendo su pie levanto un sillón de arena, ella se sento en el. – Solo era una broma, no te enojes.

Se veía tranquila y serena, yo quera matarla con mis propias manos. En mi mente se formaban ese tipo de pensamientos donde yo la tomo con mis manos y la ahorco con ellas mismas.

Ese era el plan, hacerme enojar. Ella era una experta en eso, primero en el bosque, ahora aquí.

¿Cuál era su problema conmigo? Tan mala impresión doy? O, la cachetada que le di la dejo adolorida no solo físicamente sino también mental?

- -¿Esta pequeña broma por la que no debería enojarme la hiciste por la cachetada que te di la noche en el bosque?

Ella negó con la cabeza.

- -Repito, solo fue una broma. ¿Por qué tanto escandalo? – Si, ¿Por qué tanto alboroto? Pero me sentía furiosa, muy furiosa por ello.

Ultimamente sentía que nadie podía molestarme porque me enojaba de una vez, tal vez necesitaba un terapeuta extraterrestre.

O tal vez deberían lavarme el cerebro para cambiar esta actitud. Todos estaban callados, pero mi corazón palpitaba a mil por hora, no me sentía bien.

Sentia que todo a mi alrededor era un pequeño horno, y yo me calentaba en el.

Mis puños se cerraron con mis uñas clavandoce en mis manos. Pero no me importo el dolor que sentí, solo sentí que la furia crecia dentro de mi, asi yo no quisiera que creciera.

- -Si no te importa. – Le grite en cara, respirando con dificultad - Intento no matarte –

Ella estiro su cuello hacia atrás y solto la carcajada mas sadica que jamas había escuchado.

- -¿Por qué solo tuviste un poco de suerte teniendo esos cuatro dones te crees muy poderosa?

- -¡¿SUERTE?! – grite - ¿Suerte es no saber donde esta tu familia, porque vendieron tu planeta? – Suspire - ¿Suerte es que te estén buscando para matarte y tenga que estar escondida bajo tierra? – Mire a Jackson, el se veía asombrado. - ¿Suerte? Madita sea Maiia. ¡Mira todo a tu alrededor!

- -Bell...…. – Susurro Edward. Mis puños seguían cerrados, pero ya no notaba el daño que me hacían. Mis manos se movían en puños de aquí alla, de arriba abajo.

- -¡Tu cállate! – Le grite. – Tu crees que ustedes son solo amor y paz, pero no. ¡Abre los ojos!

Entonces paso, la tierra debajo de mis pies se temblaba sin parar. Y el aire a mi alrededor se movia como torbellino, y mi cabello se había vuelto loco detrás de mi.

Todos me miraban asombrados, y asustados. Maiia estaba asustada. Y eso me alegraba, mucho.

Edward grito algo que no logre escuchar y ellas dos corrieron lejos de mi, hacia la oscuridad.

El se acerco a mi, y me coloco sus manos en mis hombros.

- - No hagas esto. – Susurro. ¿Hacer que? Sentía que flotaba en una nube de aire, y Edward se veía borroso por la tierra que corria alrededor de la burbuja, mire hacia arriba y la tierra encima de mi se caia a pedazos. El aun estaba frente a mi, se le veía preocupado.

Queria decirle que todo estaba bien, que solo estaba molesta por la actitud de maiia, pero las palabras no salían de mi boca.

Levante mi mano izquierda y de el salio un latigo de aire que lo tomo por su tobillo y lo lanzo contra la pared.

¿Cómo podría yo hacerle daño a la única persona, humana o no que me había ayudado cuando lo necesitaba?

¡Tienes que detener esto!

Me grite a mi misma, tenia que hacerlo. Si no todo se caería a pedazos con ellos sepultados. Y por mas molesta que estuviera no valia la pena.

Respire profundo, y ver allí a Edward me asusto. Pero lo hizo mas fácil, solo queria correr hacia el y preguntarle si estaba bien. El campo de aire y tierra que giraba a mi alrededor iba calmándose, pero aun estaba allí. Y yo tenia miedo. Mucho miedo.

No había podido controlarme, Y eso me asustaba.

¿Qué pasaba si yo mataba a alguien que no queria matar?

Mis puños aun cerrados se abrieron y mis manos abiertas se juntaron. Yo cai al suelo, con un dolor de vientre inmenzo. Pero no me importo, ¿Qué paso con Edward?

Me arrastre a donde estaba el, Sereno y tranquilo. Sus ojos cerrados.

- -Edward.. – Susurre cuando pude tocarlo. – Lo siento, lo siento mucho…

El abrió un poco los ojos y sonrio.

- -Whoa, parecias…. – se callo un minuto - ¡Eso fue genial!

Solte un bufido, pero a la vez me sentía feliz. El estaba bien, o eso parecía.

- -¿Te sientes bien? – me acerque a el, le toque el pecho la garganta las piernas los brazos. No sabia lo que hacia, pero queria saber como estaba.

- -Oh si, aun no supero el shock de lo que acabo de ver, pero estoy bien.. – Susurro sonriente. Mis ojos y sus ojos se conectaron. Yo me recosté a la pared donde el estaba. Toque su cabello juguetonamente y le sonreí.

- Me asuste tanto cuando te lance asi.

- -¿Enserio? – Se levanto un poco para acomodarse y quedar frente a mi – Pensé que te había echo feliz por una vez en estos días, se que me echas la culpa a mi de todo y…

- -Tu me hiciste feliz tan solo con venir aquí. – susurre – Eres el único cuerdo en este lugar.

Los dos reimos un poco.

- -Me alegro que pienses eso de mi, no se. Me siento responsable por esto.

Mire al lugar donde yo estaba hace un momento, donde yo casi arrasaba todo.

- -Eres mi amigo, no tienes que sentirte así. – Entonces me acerque a el y lo abrace fuerte, era verdad. El era mi amigo. El único que de verdad me había ayudado, y no éramos siquiera de la misma raza. Aunque el era lindo como otro chico, el venia de otro lugar desconocido para mi. Era diferente. Pero lo diferente no siempre es malo.

Me abrazo fuerte y se separo un poco de mi, se quedo mirándome a los ojos a solos unos escasos sentimetros el uno del otro. Con su mano toco mi mejilla como aquella vez.

- -Tus ojos son realmente hermosos, BElls. – Podria jurar que me sonroje, eso me lo había dicho el hace apenas unos días. Pero no causo la emoción que causaba ahora mismo. El siguió tocanto mi mejilla con cuidado y suavidad, no sabia lo que pasaría ahora. Pero sentía que su aliento se acercaba mas al mio, y que su cara cada vez estaba a menos alcance. Nunca había besado a un chico, y yo no sabia como hacerlo. Pero, ¿Qué? El nisiquiera es un chico.

Cuando estábamos apunto de tocarnos y probar nuestros labios la voz de Alice vino desde lejos.

-¿Habra destrozado todo y estarán entra los escombros?

- -No. Nosotras estuviéramos igual, aunque se que ella pudo haberlo detenido.

Me aleje de Edward lo mas que pude sintiéndome avergonzada, ¿Qué me pasaba? Mi familia puede que este en real peligro ahora mismo y yo pensando en besarme con un chico.

Me levante del suelo ignorando las manos que Edward me ofrecia y me sacudi un poco.

- - No quise… - El susurro, pero antes de terminar yo lo detuve.

- -Solo olvídalo.

El asintió, y pude ver tristeza en sus ojos. ¿El de verdad quería esto?

No puedes permitirlo Bella– Me dije a mi misma. – No cuando el planeta esta en peligro y cuando tu familia esta allí fuera.

Camine unos pasos adelante cuando Maiia y Alice nos encontraron.

- -Lo siento mucho – Me susurro Maiia, y por un momento vi arrepentimiento real de su parte. – Se que no tengo de las mejores actitudes, pero…

- -Tranquila. – Le dije – Solo no caigamos en esto, seria una pena crear enemistad. ¿Tregua? – Extendi mi mano. Ella la acepto.

- Tregua.

Mire a Edward y seguí adelante con ellos pegados a mi espalda.

Espero les giste.

G