DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "The Academy", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores: Emmaline Andrews y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.
Respondiendo review:
Adrii Kyouyama: Que mas me gustaría que los capítulos fueran más largos pero no puedo hacer mucho, desgraciadamente así están en el libro :/
Ana-Friky-chan: Anita, a la verdad falta muuucho para que Ichigo se entere de su secreto y si sería bonito que hubiera lemmon, pero NO! Recuerda que te dije que estaba dejando ese tipo de lectura por un tiempo e/e No quiero morir de una hemorragia e.e
ninasifuentes: Bueno, aquí está tu respuesta de lo de "más de un gay" xD Aunque solo son indicios, pero mientras vayas leyendo te darás cuenta de que si lo es xD Aunque como ya sabemos que Rukia es inocente le costara un poco darse cuenta de ello xD y tienes razón en algo, además de cuidarse de ellos debe cuidarse de los demás y en especial de su compañero de cuarto.
Muchas gracias por sus review ahora sí, disfruten de la lectura y nos leemos a bajo.
.
.
.
Capítulo 6
Dejamos el edificio Sereitei sin hablar y caminamos a través del laberinto de dormitorios cubiertos de hiedra, nuestros pies susurrando sobre el corto pasto de color verdoso. Me mantuve cerca de Kurosaki y conservé mis ojos abiertos, esperando ver a Jaegerjaquez en cualquier momento, aún con la intención de matarme. Pero, para mi alivio, no se encontraba por ningún lado.
Kurosaki no dijo nada mientras caminábamos, y tuve la inconfundible impresión de que mi nuevo compañero de cuarto sólo estaba soportándome porque se sentía obligado a hacerlo, al menos esta vez. Sus bien definidos rasgos tenían un aspecto melancólico y parecía perdido en sus pensamientos. Aunque había jurado mantenerme fuera de su vida personal, no pude evitar preguntarme qué le sucedía. ¿Cuál era la "razón personal" que lo había hecho perder un año de escuela? ¿Y por qué estaba tan sensible al respecto?
Como Kurosaki no me dio ningún detalle del campus, traté de mantener mis ojos abiertos y memorizar dónde se encontraban los diferentes edificios académicos. No quería perderme al día siguiente buscando mis clases, pero los terrenos de la Academia eran un laberinto y temía que perderme fuera una verdadera posibilidad. Pronto nos encontramos frente a un gran auditorio. Tenía techos altos y paredes verde pálido que eran visibles a través de las filas de grandes ventanas rectangulares de plexiglás que se extendían a lo largo del edificio. En el interior, vi cadetes hablando y riendo y comiendo.
—Esto es —dijo Kurosaki, rompiendo el silencio finalmente—. Las bandejas están al frente de la línea. Agarra una cuando entres y toma tu comida. La mesa de la Tercera Formación es la tercera desde la izquierda. No olvides limpiar tu bandeja y ponerla en la ranura para lavar antes de que te vayas si no quieres deméritos.
Sin una palabra más, empujó la puerta de plexiglás, dejándome sola enfrente del gran y concurrido edificio.
Sentí una burbuja de aprensión expandirse en mi pecho mientras miraba el interior del rebosante comedor. Viviendo la tranquila existencia que yo tenía, era un poco tímida en las multitudes, especialmente aquellas donde no conocía a nadie. Las pocas fiestas de sociedad a las que Rukichi y yo habíamos asistido en Tokio habían sido pequeñas e íntimas en comparación a la masa de cadetes que veía a través de las ventanas. Además nunca había entrado a una fiesta preocupada de que una de las otras personas quisiera matarme o al menos desfigurarme severamente. Era una situación delicada.
Mirando hacia arriba, respiré profundamente para calmarme antes de entrar. El Sol se estaba ocultando, cambiando el cielo a un hermoso tono rojizo-anaranjado y la Luna era una gran figura resplandeciente avecinándose en el horizonte. La hiedra que crecía sobre las paredes se movía un poco en el fresco de la brisa nocturna y los retoños de Sangre y Honor se mecían gentilmente, despidiendo una fragancia masculina con un toque de especias hacia el ambiente. Era casi apacible.
Miré el enorme campus con añoranza, deseando que pudiera simplemente encontrar un lugar tranquilo y comer sola, pero dudaba que eso estuviera permitido. Además tenía que conocer a mis compañeros de clase eventualmente. Vas a estar bien, me dije a mí misma. Estoy segura que no todos son tan hostiles como Jaegerjaquez, o tan susceptibles como Kurosaki. Al menos eso esperaba.
No estaba ansiosa por entrar al brillo del comedor, pero no había nada más que pudiera hacer. Suspirando, entré y fui al final de larga y serpenteante fila de estudiantes esperando por la comida.
Había bandejas metálicas abolladas en varias pilas sobre el mostrador metálico. Tomé una y seguí la fila como Kurosaki lo había instruido. Una huraña trabajadora de la cafetería, la única mujer que había visto desde que entré al campus, servía varias humeantes pilas de papillas de vegetales reconstituidos en mi bandeja, seguida de una poco apetitosa carne gris cubierta con una salsa color pus. Viendo la comida me pregunté por qué, en nombre de Dios, la colegiatura en la Academia era tan alta. La educación debe ser excepcional porque era claro que todo ese dinero que pagaban los padres para mandar a sus hijos aquí no lo gastaban en comida.
El comedor estaba amueblado con cuatro largas filas de mesas, y vi de inmediato lo que Kurosaki quería decir con que las Formaciones no se mezclaban. Los chicos más jóvenes y pequeños ocupaban la mesa a la izquierda, obviamente el lugar de la Primera Formación. La siguiente mesa tenía cadetes ligeramente más grandes y mayores, y la tercera mesa, la mía, tenía chicos aún más grandes. La mesa de la Cuarta Formación era la última, llena de cadetes del tamaño y edad de Kurosaki. Por la forma tan confiada como se reían y hablaban, era claro que reinaban en la Academia. Me pregunté si yo duraría lo suficiente para unirme a ellos.
Sentado solo en la mesa de la Cuarta Formación, vi a Kurosaki. Él apenas picaba su comida y aún estaba envuelto en sus pensamientos. Me sorprendió que no pareciera ser más popular. Ninguno de los cadetes a sus costados era tan alto o apuesto como él. Sus rasgos aristocráticos y cabello anaranjado lo hacían sobresalir en un mar de caras, al menos eso pensaba yo. Aunque él no estaba haciendo ningún esfuerzo por ser amigable. De vez en cuando alguno de los otros estudiantes de la Cuarta Formación le hacía un comentario, pero Kurosaki apenas asentía y nunca respondía con más de una o dos palabras.
También busqué a Jaegerjaquez, pero no parecía estar en la mesa de la Cuarta Formación. Supuse que todavía estaba en la fila, esperando su comida. En ese caso, sería mejor que comiera y me fuera lo más pronto posible, antes de que me viera. Odiaba sentirme como si me estuviera escondiendo de él, pero había dejado en claro que no me enfrentaría en una pelea justa. Y como él y sus amigos me superaban en número y peso, no había nada que pudiera hacer salvo estar en guardia.
Viendo a mi propio grupo, escaneé la larga fila de cadetes de la Tercera Formación por una cara amigable, pero nadie me miraba a los ojos. Todos bromeaban y hablaban con los chicos a sus costados, pero ninguno parecía dispuesto a hacer un nuevo amigo. Suspirando, me recordé que probablemente era lo mejor. Entre más me acercara a alguien, más factible era que mi secreto se descubriera. Pero de todas formas, hubiera sido agradable recibir una palabra amable de alguien, incluso de un extraño.
Encontré un asiento vacío en medio de dos cadetes de la Tercera Formación y puse mi bandeja en la mesa. Pero justo cuando me iba a sentar, el cadete a mi derecha, un chico de gran tamaño con pecas y ojos color ámbares muy juntos, agarró mi brazo.
—Oye, Pequeño, no te puedes sentar aquí. Los de la Primera Formación están por allá. —Señaló con su cabeza la mesa más lejana.
—Soy de Tercera Formación —le dije mirándolo a los ojos con el ceño fruncido—. Soy Ruki Kuchiki, acabo de llegar hoy.
—Kuchiki, ¿eh? —Levantó una ceja—. Oh, sí, escuché de ti. Así que, ¿dónde está tu uniforme?
Para entonces, varios de los otros cadetes de la Tercera Formación escuchaban nuestro intercambio, pero pretendí no notarlo.
—Está en mi dormitorio. No he tenido tiempo de probármelo —dije.
Por alguna razón, el cadete y sus amigos se echaron a reír.
—No te lo has podido probar, ¿eh? —preguntó uno de ellos, aún riendo—. Eso no fue lo que escuchamos.
—Sí, escuchamos que te pasaste un largo rato probándotelo —dijo otro.
—Aunque no es una sorpresa. —El primer cadete, el de la pecas, me miró, sus ojos ámbar entrecerrados—. Él es bonito como una niña, ¿no creen? Con esos grandes ojos violetas y esos suaves labios rosas, sí Kuchiki, todo lo que necesitas son un par de senos y te podemos inscribir en el Concurso Señorita Inglaterra.
Sus burlas me dejaron fría, y no sólo porque estaba apenada y furiosa de que se rieran de mí. Había pensado que mi disfraz era bastante bueno, después de todo, había engañado al mismo Director. Además, mis rasgos eran delicados pero no muy diferentes de los de mi hermano. Sin mencionar mi cabello corto, que ayudaba a mi cara a parecer más masculina. Pero si este cadete desconocido estaba haciendo comentarios sobre mi apariencia femenina…
—Bien, bien, Menis*, nunca pensé que vería el día en que te pondrías mano a mano con nosotros.
La voz fuerte y mordaz a mi izquierda pertenecía a un cadete alto y esbelto con cabello negro y brillante, bien peinado y ojos lila.
El cadete pecoso frunció el ceño.
—¿De qué hablas Ayasegawa?
—Oh, sólo de la forma en la que poetizabas la bella cara de nuestro nuevo compañero: sus grandes ojos violetas, sus exquisitos labios. —Le levantó una ceja negra a Menis —. ¿Podrá ser que estamos en presencia del amor del cual no nos atrevemos a hablar?
—¿Qué estás…? ¡Oye! —Menis se sonrojó repentinamente.
—Ah sí, finalmente lo entiendes —dijo Ayasegawa secamente—. Me da gusto que estemos en la misma página ahora. Entonces ¿estabas diciendo que piensas que nuestro nuevo amigo es muy bonito?
—Cállate, Ayasegawa. — Menis estaba rojo debajo de sus pecas—. Sabes que no me refería a eso. Sólo quise decir que alguien podría confundirlo por una chica.
—Y alguien te podría confundir a ti con un hombre, pero eso no lo haría verdad, ¿o sí? Los ojos lilas de Ayasegawa danzaron con humor.
—Tú… — Menis empezó a decir, pero Ayasegawa agitó su mano despectivamente.
—Adiós, Menis. Me encantan nuestros pequeños intercambios intelectuales. Deberíamos hacerlo alguna otra vez cuando no hayas dejado tu cerebro en el dormitorio. —Sin esperar una réplica del furioso Menis, me tomó del brazo y me empujó al final de la mesa—. Ven, siéntate conmigo, Kuchiki. Dejemos a los filisteos* con su comida.
Fui con él, principalmente porque no había nada más que pudiera hacer. Sentarme con Menis y sus amigos estaba fuera de la cuestión ahora, y los únicos asientos libres estaban al final de la mesa, donde Ayasegawa me llevaba.
—Gracias —dije una vez que estábamos sentados lado a lado, con mucha distancia entre nosotros y los otros cadetes—. Fue maravillosa la forma en que lo pusiste en su lugar.
—No es difícil de hacer cuando tienes un coeficiente intelectual de más de 65. — Ayasegawa picó delicadamente la pila de vegetales reconstruidos y luego bajó su tenedor—. Me rindo, ¿quién puede comer esta porquería?
—Estaba preguntándome lo mismo. —Pinché mi "carne misteriosa" con el tenedor, casi esperando que me picara de vuelta—. ¿Todas las comidas de aquí son así de malas?
Ayasegawa suspiró cansado.
—Desafortunadamente sí, mi querido maniquí. Si eres inteligente harás lo mismo que yo: haz que algún familiar te mande un gran suministro de barras de proteína y vive de ellas. Se vuelve monótono después de un tiempo pero al menos sabes qué estás comiendo. —Miró su comida con el ceño fruncido—. Lo cual es más de lo que puedo decir de esto.
—No sé si esa sea una opción para mí.
No podía verme corriendo el riesgo de contactar a Rukichi sólo para pedirle que me mandara barras de proteínas. La Academia tenía una prohibición a todos los aparatos personales de comunicación, eso significaba que si quería hablar con él tendría que salir del campus para hablarle.
—Entonces tendrás que sonreír y soportarlo. —Señalo mi plato aún lleno—. Come. Me gustaría decirte que la comida pondrá pelo en tu pecho y añadirá pulgadas a tu altura, pero me temo que lo único que puedo decirte es que nadie ha muerto hasta ahora por comerla. No que yo sepa.
—Gracias. —Piqué la pila de vegetales—. Y gracias por ayudarme en vez de unirte a la burla. Nadie más ha sido muy amigable.
Él asintió.
—¿Fue eso lo que le pasó a tu mejilla? ¿Un poco de "enemistad"?
Miré hacia abajo.
—Podrías decir eso.
—Bien, no te preocupes mi encantador homúnculo*. Quien lo hizo probablemente sólo tiene celos de tu buena apariencia. — Ayasegawa me pestañeó provocativamente, haciéndome reír.
—Lo dudo —dije secamente—. Parezco ser universalmente odiado porque soy pequeño. Pero no puedo ser la única chi…uh, persona de corta estatura aquí. No vi un letrero que dijera: "Debes de ser al menos así de alto para entrar" en las puertas de la Academia cuando entré esta tarde.
Ayasegawa se rió deleitado.
—Excelente, tienes ingenio y encanto. Una combinación perfecta. Y sólo ignora lo que Menis y sus filisteos estaban diciendo. Odian a cualquiera que sea diferente por cualquier razón.
—Hablando de diferente…
La nueva voz era profunda y familiar. Miré hacia arriba y vi a Kurosaki enfrente de nosotros, una bandeja casi llena en una mano y el ceño fruncido en su cara.
—Hablando de diferente —dijo otra vez, dirigiéndose a Ayasegawa —, no creo que Kuchiki es el mismo tipo de diferente que tú, Ayasegawa.
—¿De qué estás hablando? —pregunté pero Ayasegawa sólo le dirigió una mirada fría a mi compañero de cuarto.
—Vaya, vaya, el Príncipe de Hielo habla. ¿A qué debo este honor, su Majestad?
—Deja las tonterías, Ayasegawa. —Kurosaki frunció el ceño—. Te estoy haciendo un favor, te estoy dejando saber que tienes la idea equivocada.
Ayasegawa le levantó una ceja.
—¿Y tú cómo sabes qué ideas tengo o no en mi hermosa y pequeña cabeza? Kuchiki ni siquiera está en tu Formación.
—Kurosaki es mi compañero de cuarto —dije—. Pero nos acabamos de conocer hoy.
—¿En serio? ¿Hoy? — Ayasegawa le pestañeó a Kurosaki—. Debo decir que eso no es mucho tiempo. No lo suficiente como para conocer a alguien tan bien.
—Lo conozco lo suficiente como para saber que le estás ladrando al árbol equivocado —dijo Kurosaki secamente. Luego me miró a mí—. Ten cuidado. Te veré en la habitación antes de DLO.
—¿De qué estaba hablando? —Lo miré con confusión mientras él arrojaba su bandeja en un agujero en la pared y dejaba el comedor.
—¿Quién puede saber? — Ayasegawa suspiró—. Es un enigma. Tanto dolor y belleza y misterio todo atado en un nudo imposible.
—Él me dijo que perdió casi todo el año pasado por razones personales —dije, esperando obtener un poco más de información sobre mi misterioso compañero de cuarto.
Ayasegawa asintió sagazmente.
—Eso pasó. Pero si esperas que te diga los sórdidos detalles, lo siento pero realmente no puedo.
—¿Por qué no?
Aunque no quería admitirlo, me moría de curiosidad.
Los ojos lilas de Ayasegawa se abrieron ampliamente.
—Porque, querido chico, ¡nadie lo sabe! Y créeme, no es por falta de intentos. — Él miro especulativamente a Kurosaki mientras mi alto compañero de cuarto empujaba la puerta de plexiglás y salía hacia la noche—. Ah, él es un acertijo. Pero uno que me temo no estoy destinado a resolver jamás.
—No creo que yo lo haga tampoco —suspiré—. Un minuto es amable y el siguiente es…
—¿Qué? — Ayasegawa me miró, ansiosa curiosidad en sus ojos. Me encogí de hombros.
—Frío. Distante. No lo sé, tal vez así es la forma como es. Ni siquiera lo he conocido por un día completo.
—Bueno, tienes el resto del año para conocerlo. —Me sonrió—. Hablando del apuesto pero distante Príncipe de Hielo, ¿ya te dio un tour por el campus?
Negué con la cabeza.
—No. Y estoy muerto de miedo de perderme mañana tratando de encontrar mis clases.
—No podemos dejar que eso pase. — Ayasegawa señaló mi plato—. ¿Ya terminaste con eso? No te preocupes si aún tienes hambre, tengo una barra de proteína extra en mi bolsillo que te puedo dar.
—Gracias. —Le sonreí con agradecimiento—. En ese caso, definitivamente he acabado.
—Vamos, entonces. —Se levantó, recogiendo su bandeja y también la mía—. Te mostraré los alrededores un poco antes de que apaguen las luces.
Por un momento consideré rechazar su oferta. Kurosaki me había dicho que fuera cuidadosa, ¿o no? Pero, si realmente estaba preocupado por mí, pudo haberme esperado para que regresáramos juntos al dormitorio. Aunque eso significara ser visto conmigo, un humilde cadete de Tercera Formación, en público.
Esa idea me hizo enojar y le asentí a Ayasegawa.
—Maravilloso, me encantaría un tour.
Él sonrió, mostrando dientes muy blancos.
—Entonces vamos, pequeño polluelo, veamos en qué problemas podemos meternos.
.
.
.
Bien ahí está el capitulo 6, espero les haya gustado :3 La verdad no tenía ni idea de que personajes poner y como el único chico que es medio afeminado es Yumichika pues me decidí por él, ya han visto algunas cosas del porque de mi elección xD
Solo para aclarar algunos puntos:
*Menis (メニス, Menisu) es un Arrancar que se alía con Patros en su intento de destronar a Sōsuke Aizen, tomando parte de la serie en dos episodios exclusivos del anime. Al contrario que otros personajes que aparecen tan sólo en el anime, en el diseño de Menis no ha llegado a intervenir en ningún momento Tite Kubo, el autor del manga, por lo que no es considerado por ningún medio un personaje canónico de la serie, pese a que su actuación tenga cabida en el eje cronológico de la misma.
* Filisteos: individuos de un pueblo que habitó el sudoeste de Palestina hasta el s. VII a. C. Se aplica a las personas que son vulgares, tienen escasos conocimientos y carecen de sensibilidad artística o literaria.
* Homúnculo: ser con forma de hombre pequeño que, según una antigua creencia, podía ser fabricado artificialmente.
Bueno, por favor no sean tan malos y déjenme review es por ellos que me animo a seguir la adaptación x3 En fin cuídense mucho, feliz inicio de semana… ah y por cierto: FELIZ DIA DE LA INDEPENCIA!… VIVA HONDURAS!
Ahora si… Jane! n_n/
