Capítulo 10: Por las lágrimas de un ángel (parte 1)
Todos las personas tienen dos caras , dos lados, dos hemisferios… Cómo una moneda, y es precisamente como ésta que siempre terminamos escogiendo un lado , blanco o negro , bueno o malo, nunca , casi nadie, elige quedarse en el medio.
No somos o ángeles o demonios…
Casi nadie elige ver las cosas; no blancas ni negras sino gris, lo bueno en lo malo y lo malo en la bueno, las personas no somos círculos , no somos perfectos como estos , no podemos clavar un "compás" en algún punto idóneo en nuestra vida y trazar , sin dificultades, una línea sin borrones ni tropiezos, perfecta.
Somos, en su defecto, balanzas…. Siempre en movimiento, buscando un equilibrio , para, cuando por fin lo conseguimos ansiar otro, y volver a los inicios , aspirar a más, más vida, más amor, más días, más personas, más de todo.
De lo que no decimos, de lo soltamos sin más, de lo que ignoramos, de las personas que dañamos, de las que amamos, de las que engañamos, de nuestros demonios, de nuestros pensamientos, de luz ….
Todo el mundo tiene o esconde en su interior, sus propios demonios, y la verdad si los exorcizáramos, con toda probabilidad nuestros ángeles se irían también.
Porque todo el mundo necesita su otra mitad.
Porque , al fin y al cabo…
Los ángeles también lloran….
…
Mamá. ¿Qué hacemos aquí? Ya fui a visitar al abuelo el otro día-contestó Henry pausadamente.
Henry , ven acércate – dije desde el fondo del mausoleo.
Henry se acercó curioso hacia la pared en la que yo tenía apoyada la mano, cuando por fin llegó a mi lado , apoyé mi cuerpo donde estaba situado el emblema del manzano y un crujido se oyó , abriéndose la pesada puerta conduciendo a una sala más amplia con las sepulturas y las respectivas placas con el nombre de mis antepasados y el emblema de la familia.
Suspiré , hacía exactamente 10 años que no visitaba esta cámara , 10 años impidiendo que mis demonios salieran , que mis miedos se colaran como la hiedra que trepa , salvaje, por la pared.
Agarré suavemente la mano de Henry y lo conduje hasta el fondo de la cripta en la que había una pequeña estatua de un ángel debajo del cual descansaban dos tumbas , las placas estaban cubiertas de polvo y de flores secas.
Con cuidado y con la mano temblorosa limpié ambas placas:
Coraline Mills; fuiste la luz de mi alma y la niña de mis ojos…
Daniel Mills; fuiste el sol más brillante que alumbró mi firmamento…
Noté como Henry me soltó la mano bruscamente y paseaba los dedos por las letras talladas en las placas.
¿Qué… no entiendo.. ¿quiénes son? No los conozco y abuela nunca los ha nombrado- murmuró mientras contemplaba la estatua del ángel.
Henry , cariño…- dije intentando no echarme a llorar ahí mismo.
Jum…- murmuró distraídamente.
Son tus hermanos…- susurré.
Y me dejé caer en el polvoriento suelo , la máscara que tanto había acostumbrado a usar estaba ajada , todos los trozos habían caído , no más secretos con mi hijo….
A partir de ahora la verdad sería lo único que conocería.
…
11 años atrás ….
Regina, cariño , sabes que no ha sido tu c… - dijo Daniel intentando consolarme.
No me toques, ¡he dicho que no me toques Daniel!- grité apartándolo de un empujón.
El monitor que controlaba mi presión arterial se disparó indicando un aumento del latido del corazón.
Está bien , como quieras , pero vas a tener que asimilarlo tarde o temprano no puedes seguir así ¡ han pasado 3 días! ¿Hasta cuando quieres que los demás te tengan pena? ¡ Contesta Regina!- dijo exasperado y alzando la voz.
Contesta, di algo. ¡Por el amor de Dios! – gritó a centímetros de mí.
Deslicé una mano debajo de la sábana que me cubría, un bonito ataúd antiséptico en el que convivían mi mente y mi cuerpo, mi mente quería olvidar lo vivido, auto anestesiarse, ser inmune al dolor y los recuerdos; mi cuerpo pedía a gritos que lo dejara morir y casi estaba tentada a hacerlo , a dejarme ir ; había visto a la muerte tantas veces que le había perdido el miedo a encontrármela al doblar la esquina, éramos como viejas amigas pero aun así ella había decidido sesgar lo que yo más quería, a mi luz, a mi hija…
La punta de mis dedos rozó la fina cicatriz que cruzaba casi de un hueso de la cadera al otro.
Regina…- susurró acunándome el mentón.
No te atrevas…-contesté.
Los latidos de mi corazón habían vuelto a su ritmo normal, sin embargo el peso que había en él , en mi corazón , cada latido era un recordatorio de lo que pudo haber sido…
No está , ella está m…- intentó decir Daniel , sin embargo le corté a media frase.
Coraline, se llama Coraline- apreté los puños- nuestra hija.
Escúchame-dijo sujetándome por los hombros- no puedes , tienes que dejarlo ir, ella está muerta, Regina… No va a volver, no pudieron salvarla.
El sonido de la bofetada resonó en la habitación.
¡Crees que no lo sé, crees que no estuve ahí! Estaba sedada, pero lo vi , la vi , tuvieron que provocarme el parto Daniel , mientras tú estabas emborrachándote con alguno de tus amigos… Yo tuve que ver como mi hija , mi niña , se me iba , no te atrevas… Ni siquiera pienses por un momento que tengo que pasar página , no puedo , soy incapaz.
Porque me duele , me duele al respirar , me duele saber que lo que más quise , no está; que se le paró el corazón.
Cuando la tuve en mis brazos y lloré y aún lloro, mi corazón llora … Nunca la podré oír reírse, nunca le saldrán los dientes , Daniel , nunca dirá mamá. Así que jamás, me escuchas, jamás ignores esto, no pretendas enterrarlo, fue , es y será nuestra hija no es uno de tus casos sin archivar , no es un error que puedas dejar atrás , una parte de mi corazón murió con ella…- terminé de decir casi sin aliento , desde el día del parto , el hecho de mantener una conversación me parecía imposible, las palabras se me quedaban atoradas en la garganta , no podía respirar.
Regina…- empezó el.
¡Fuera!- grité.
Cuando oí el clic de la puerta , una lágrima rodó por mi mejilla, seguida de otra y otra , lloré y grité , mientras abrazaba a la almohada , celebrando , inconscientemente , el funeral de Coraline y el mío propio.
…
Tres meses más tarde…
Daniel se había ido a trabajar hacía horas , llevábamos un matrimonio frío , casi carente de emociones desde ese día , éramos extraños encerrados en una bonita mansión blanca… Como Barbie y Ken, perfectos a ojos de los demás y cayéndonos a trozos, deshaciéndonos, hundiéndonos como en su día lo hizo el Titanic.
Me serví un vaso de coñac y subí descalza las escaleras que llevaban a la planta de arriba, una, dos, tres, cuatro.
Me paré en la cuarta puerta, apreté el vaso con fuerza y giré el pomo, cuando entré, cuando a tientas y temblando crucé el umbral de la puerta y la cerré; me apoyé en ella viendo la guardería , las paredes pintadas de color crema, los peluches, los murales de flores rosas, los libros y … la cuna.
Una bonita cuna , tallada a mano , de color blanco y en la cabecera con letra elegante , su nombre… A día de hoy ni me atrevía a pronunciarlo, di un trago al coñac y me incliné sobre la cuna y cogí la manta de lana , la abracé mientras las lágrimas me rodaban por los ojos , fue al levantar la mirada cuando me vi en el espejo, los círculos bajo los ojos, las mejillas hundidas , la palidez de mi piel.
El solo verme en el espejo provocó algo dentro de mí que hizo que lanzara el vaso y este diera de pleno contra el cristal, fragmentándolo.
Algo dentro de mí se rompió ese día, quizás mi subconsciente al fin , se hizo a la idea de que nunca volvería, de que ella no estaba viva y no estaba en mis brazos…
Y destruí todo , arranqué el papel de la pared , rompí los libros, destruí todos los juguetes y derribé la cuna, hasta fragmentarla , cada trozo de madera y cristal desperdigado por el suelo, ni siquiera me di cuenta de que me había clavado varios trozos de cristal en las plantas de los pies.
Simplemente me senté en el suelo y cerré los ojos, mientras las lágrimas corrían por mis mejillas.
Cuando me desperté estaba en mi dormitorio y Daniel a mi lado sujetándome la mano.
Cariño, ¿qué te he hecho?- me sostuvo contra su pecho y me dio un beso en la mejilla- empecemos otra vez, amor , te prometo que no te dejaré; no esta vez.
Asentí con la cabeza y lo besé.
Un año más tarde estaba embarazada de nuevo, esta vez era niño.
…
Nota de autora: Siento tanto la tardanza, la verdad , pero tengo una buena noticia ; voy a publicar otro fanfic OQ que se llamará "El arte de los números primos" y , la verdad, era un proyecto que quería y llevaba pensándolo hace tiempo , así que ¿por qué no?.
La segunda noticia es : subiré el primer cap del nuevo fanfic este jueves y cada jueves de los próximos meses, todos los martes subiré un cap de "A dirty mess" y cada sábado un cap de "Hasta que el amor nos separe".
Sé, que probablemente muchos/as no os esperabais esto , Regina es un personaje tan complejo como difícil…. Es una mujer con muchas facetas , en su mayoría dolorosas pero fue ese dolor lo que la impulsó y la convirtió en el ser humano que es ahora.
No todo es blanco o negro , hay muchas escalas de grises y Regina , de todos , pertenece al gris como la luna a la noche.
Nos vemos el próx. Martes ;)
