DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "The Academy", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores: Emmaline Andrews y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.
Respondiendo reviews:
Adrii Kyouyama: Rukia no puede explicarle a Ichigo porque está ahí, para empezar el se enojaría mucho y segundo, lo más seguro es que él le diría al Director el secreto de Rukia, después de todo aun no se llevan bien y no se tienen mucha confianza, además de que si el papa de Rukia llega a enterarse ahora, quien sabe que llegaría hacerle a ella y a su hermano x3
antonia. : Bueno, veré si subo otro capítulo después de este, mi hombro me está doliendo desde ayer y tengo que estar descansando x3
Guest: Si, ese Grimmjow es un soplón e.e Y todo para que Rukia no diga la verdad de lo que vio en la dirección ¬¬ Pero al menos Ichigo estará para ayudarla cuando ella lo necesite :3 Y resulto que Yumishica le robo su primer beso xD eso si me dio risa xD
rukiruki16: En este capítulo te darás cuenta del comportamiento de Ichigo para con ella y si habrá algunos besos pero más adelante xD
Muchas gracias por sus review ahora sí, disfruten de la lectura y nos leemos a bajo.
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Capítulo 8
La ducha me eludía, pero no por falta de intentarlo.
Caminé por el salón con un gran grupo de hombres desnudos y medio desnudos, tratando de mantener mi mirada hacia el frente y no darme cuenta de cosas que preferiría no ver. Se reían y peleaban, golpeándose con toallas y haciendo una cantidad ridícula de ruido. Kurosaki estaba justo a mi lado, más alto que los demás, su pecho y hombros desnudos se veían de un dorado bronceado bajo las luces. Apreciaba su presencia protectora, aunque no la entendía. ¿No me había dicho que se rehusaba a ser mi guardaespaldas? Aunque, no estaba cuidándome mucho más que manteniendo un ojo en mi. Estaba agradecida de que lo hiciera, especialmente cuando vi a Jaegerjaquez, Edorad y Di Roy por delante de nosotros en la cola para la ducha.
No me vieron, sin embargo y fui capaz de silenciosamente meterme en uno de los puestos, aún sujetando mi toalla y pijamas. Esperé tan pacientemente como pude, escuchando las profundas voces masculinas elevándose repentinamente y las risas junto con las atormentadoras salpicaduras del agua contra los azulejos.
Pensé en desvestirme y colocarme la toalla pero no pude sacar el coraje para hacerlo. Sólo la idea de estar desnuda en un lugar lleno de hombres, aunque pensaran que yo era uno de ellos, hacía mi corazón trastabillar. Una cosa que podía hacer, sin embargo, era desenvolver la cinta restrictiva de mis pechos. Alcanzando bajo mi camisa, lo hice y suspiré un aliento de alivio ante la libertad. Mis senos dolían por estar restringidos todo el día pero me dije que tendría que acostumbrarme. Doblé la gran cinta en un paquete pequeño y compacto y lo escondí en mi pila de ropa y esperé.
Finalmente los gritos y los alaridos de los otros cadetes murieron y los últimos sonidos de pasos de pies desnudos contra los azulejos se desvanecieron en la distancia. Sintiéndome envalentonada, decidí que era seguro desvestirme. Rápidamente, me quité la ropa que había estado usando todo el día y tomé mi toalla azul oscuro. Estaba justo abriendo la puerta del puesto de baño para entrar en el silencioso y húmedo aire cuando fue arrebatada de mis manos y abierta.
Jadeé y subí mi toalla, cubriéndome justo a tiempo.
—¿Quién eres? ¿Y por qué no estás en tu habitación? Ya pasó la RLO. —El hombre mirándome era más viejo que un cadete y tenía un ceño en su rostro. Vi que estaba usando unos zapatos de suela suave, no me extraña que no le hubiera oído venir.
—So…soy R-Ruki Kuchiki —tartamudeé—. Soy nuevo aquí. ¿Quién es usted?
—Shūsuke Amagai*. Monitor de dormitorios. —Su ceño se profundizó—. ¿Sabes cuál es la penalización por perder la LCF?
—Lo sien… siento —dije, tratando de pensar rápido—. Yo… mi estomago… algo que comí esta noche en el comedor no me cayó bien, creo.
Su expresión intimidante se suavizó un poco.
—Está bien, es entendible. Pero necesitas regresar a tu habitación. Ya te bañaste, ¿verdad?
Miserablemente, asentí. Nunca me había sentido tan infeliz de decir una mentira en mi vida pero tenía miedo de que si decía la verdad y admitía que no me había bañando, insistiría en mirarme mientras lo hacía. Y no me podía arriesgar.
—Bien entonces. Regresa a tu habitación —asintió en dirección al pasillo.
—Yo… pero yo… ¿Puedo por favor vestirme primero? —pregunté con voz de ruego. Pero la poca reserva de misericordia que Amagai parecía haber tenido ya había sido gastada.
—Vístete en tu habitación —dijo severamente—. Apresúrate, marchando. Sólo te dejo escapar de los azotes porque eres nuevo pero es mejor que esto no pase de nuevo.
—Sí, señor —mascullé, asegurándome de que mi toalla estuviera enrolladla apretadamente alrededor de mi cuerpo y presionando mi pila de ropa contra mi pecho, dejé el abrigo del puesto de baño y me forcé a caminar hacia el pasillo.
Nunca me había sentido más humillada y desnuda en mi vida. De alguna manera cuando me imaginaba mi vida en la Academia, allá en Shibuya, nunca me había imaginado un escenario así, siendo forzada a caminar por un pasillo utilizando sólo una toalla junto con un hombre extraño. Si este pequeño incidente fuera descubierto, arruinaría por completo cualquier esperanza que pudiera tener de tener un matrimonio respetable, al menos en Japón. Luego de nuevo, un matrimonio respetable era de lo que había estado escapando cuando vine aquí en primer lugar, así que era estúpido preocuparse sobre arruinar mis prospectos ahora.
—Allí estas. —La voz familiar y profunda interrumpió mis pensamientos y subí la mirada para ver a Kurosaki observándome.
—Kurosaki —ladró el monitor de dormitorios—. Qué crees que haces pasada la RLO. ¿Quieres azotes?
—Sólo buscaba a mi compañero. —Kurosaki hizo un gesto hacia mí—. Es nuevo aquí y no muy brillante. Además Jaegerjaquez y su pandilla ya le han sacado brillo, ¿ves la cara? —Apuntó hacia mi mejilla amoratada—. Pensé que podría estar en problemas.
—Está bien entonces, que bueno de tu parte preocuparte por él —dijo Amagai gruñonamente—. Pero ponlo al corriente y asegúrate de que no permanezca fuera después de las LCF de nuevo. La próxima vez serán azotes para ambos.
—Sí, señor —asintió Kurosaki y tomó mi brazo—. Vamos, Kuchiki, ¿Puedes mantenerte alejado de problemas por cinco minuto?
Le dejé arrastrarme hacia la habitación pero en el momento en que se cerró la puerta, me alejé de él, casi perdiendo mi toalla en el proceso. La tomé con odio y la mantuve de forma protectora sobre mi pecho mientras me volteaba para mirarlo.
—¡Déjame solo! ¡Y deja de tratarme como un idiota!
—Deja de actuar como uno entonces —soltó—. ¿Qué hacías de todos modos? ¿Escondiéndote de Jaegerjaquez? Te dije que no se metería contigo mientras esté a tu alrededor.
Podía sentir mis mejillas calentándose.
—Sólo estaba… estaba esperando a que todo el mundo se fuera.
—¿Qué, antes de tomar una ducha? Déjame decirte, renacuajo, eso no va a funcionar. El monitor de dormitorios chequea todo el baño después del almuerzo y todos los puestos después del turno de la mañana y la tarde, es parte de su trabajo.
Sentí una burbuja de desesperación subiendo por mi pecho. En casa me había bañado en la mañana y la tarde y frecuentemente tomaba un baño de burbujas después del almuerzo para ayudar a la digestión. Pero ahora parecía que estaba destinada a no bañarme de nuevo. ¿Qué iba a hacer?
Nada que hacer ahora además de ir a la cama, me dije estoicamente, ¿pero ahora? Kurosaki estaba de pie frente a mí con la lámpara de su escritorio aún encendida.
No había un lugar privado donde pudiera cambiarme a mis pijamas excepto…
—Oye, ¿qué haces? —demandó mientras me metía en el pequeño closet el cual contenía nuestros uniformes.
—Cambiándome —dije—. Por favor déjame en paz, saldré en un momento.
—¡Oye! —Golpeó la puerta de madera con su palma, haciéndome saltar—. Te dije que no soy como Ayasegawa o Kyoraku. No tienes que preocuparte de que te vea más de lo que yo me preocuparía porque tú me vieras. Así que deja de ser un idiota y sal.
—¡Saldré cuando esté bien y listo! —Luché contra la apenas muy grande camisa del pijama, agradecida de que era lo suficientemente suelta para esconder mi pecho.
—Bien. ¿Por qué me molesto contigo siquiera? —Sonaba exasperado—. Me voy a la cama. Quédate allí toda la noche si quieres, no me importa.
Mientras me subía los pantalones del pijama, la leve luz que entraba por debajo de la puerta se estaba extinguiendo, dejándome en absoluta oscuridad. Enrollé la ropa que me había metido bajo un brazo y trastabillé hacia el pomo, entrando a la habitación.
—Finalmente afuera, ¿huh? —La voz de Kurosaki venía de la oscuridad a mi izquierda—. Y yo que había pensado que habías decidido dormir allí.
—Muy gracioso —dije, con toda la dignidad que pude. Estaba palpando para caminar hacia adelante, tratando de navegar en el oscuro y poco familiar lugar mientras hablaba—. Al menos yo… ¡oh! —La última palabra fue más un grito.
Me había tropezado con algo grande en la oscuridad y me encontraba cayendo.
Caí sobre algo caliente que gritó y saltó, Kurosaki.
—Que dem… —Encendió una pequeña luz de mesa y vi por su pequeño resplandor que había caído en su regazo. Su rostro, sus penetrantes ojos mieles entrecerrados, estaba enteramente muy cerca de los míos.
—¡Lo siento! —Trastabillé para ponerme de pie tan rápido como pude y habría andado torpemente dentro de la oscuridad del cuarto si él no hubiera sujetado mi brazo.
—Eres realmente un idiota, ¿verdad? —Sonaba exasperado pero también divertido.
—Yo no so… —empecé.
—Sólo cállate y mira. Te alumbraré el camino. —La leve luz se movió de su rostro y brilló hacia el lado de mi cama, sólo a unos pasos de distancia—. Tu cama está allí, ¿ves? Al lado de la mía. Y hay una mesa de noche entre ellas así que no te tropieces con eso… las esquinas puntiagudas no son divertidas en la oscuridad.
—Ya veo —dije rígidamente—. Puedes soltarme ahora.
—Sigue. —Liberó mi brazo—. Solamente ten cuidado.
—Gracias. —Llegué segura a mi cama y me metí bajo las mantas con alivio.
—De nada —dijo Kurosaki gruñonamente—. Ahora ve a dormir. Nos despertamos a las cero seiscientas horas aquí.
—Está bien. —Me di vuelta a un lado lejos de él, mirando la oscuridad y preguntándome porque me sentía tan extraña. Estando cerca de Ayasegawa más temprano no había hecho sentir mi estomago como si estuviera lleno de mariposas. Pero caer sobre el regazo de Kurosaki me puso decididamente mareada. Me dije que sólo estaba sacudida por la caída y trataba de estabilizarme. Aun así mi corazón martillaba y mis palmas estaban húmedas.
Decidí que lo que necesitaba para relajarme eran los sonidos suaves y claros del violín de Rukichi. Por suerte, había puesto el Ipod en mi lado de la mesa de noche con su mejor sesión de práctica. Buscándolo silenciosamente a tientas lo encontré, desenvolví los pequeños cables que conectaban los auriculares y los coloqué en mis oídos. Luego, manteniéndolo en el volumen más bajo posible, encendí el Ipod.
Pero escuchar los sonidos de mi amado y distante hermano tocando, resultó ser un error. No podía evitar imaginarlo en mi mente, sus largos y delicados dedos en el trabajo, dibujando el arco sobre las perfectamente afinadas cuerdas del violín que amaba tanto. La mirada de concentración en su rostro mientras tomaba los adagios y la pura entrega que brillaba en sus ojos cuando el coro llegaba a un crescendo…
Oh Rukichi, pensé con pena mientras me enterraba más profundamente en mis mantas. ¿Cómo lo lograré aquí? ¿Cómo puedo evitar exponernos cuando ni siquiera puedo encontrar la manera de bañarme? ¿Qué voy a hacer?
A pesar que me había prometido no llorar más, no pude detener las lágrimas calientes que surgieron en mis ojos. Repentinamente todo el día me cayó encima, la pelea con Jaegerjaquez, el malentendido con Ayasegawa, quien genuinamente me gustaba como amigo y sin mencionar el hecho de que mi compañero pensaba que era un idiota y odiaba compartir la habitación conmigo. Y no olvides el asqueroso rumor que corre sobre ti, susurró una pequeña voz en mi cerebro. Eso seguramente te hará popular, por todas las razones equivocadas.
Las lágrimas caían más rápido ahora, mi pecho oprimiéndose con sollozos que no podía detener. Traté de acallar mis sonidos de pena con mi almohada, pero no ayudó. Nada ayudaba.
—Oye. —Una grande y caliente mano cubrió mi brazo, temporalmente sacándome de mi momento de llanto.
—Lo… lo siento —dije, mi voz saliendo rota e infeliz—. Sé que estoy interrumpiendo tu sueño. Regresaré al… al clo-closet si quie-quieres.
—No, está bien —suspiró Kurosaki—. Mira, si lo que estás escuchando te da nostalgia, sólo apágalo.
Dándome cuenta de que probablemente era una buena idea, apagué el Ipod y saqué los auriculares de mis oídos.
—Mucho mejor —dijo aprobatoriamente—. No te hagas eso, ¿está bien? Especialmente no la primera noche. La primera siempre es la peor. Pero se pone mejor… Lo prometo.
—¿De verdad? —La gran mano caliente apretó mi brazo.
—¿Mejor ahora?
—Supongo. —Limpié mis ojos con mi manga y me sorbí la nariz—. Lo siento, supongo que no es muy, uh, masculino llorar.
—No en realidad. —Sonaba un poco divertido de nuevo—. Pero no lo diré si tú no lo haces.
—Gracias —dije agradecida—. Y gracias por no estar molesto.
—De nada. —Su mano dejó mi brazo y le oí moverse en su cama, las sabanas haciendo ruido al rozarse a su alrededor—. Ahora trata de dormir ¿está bien?
—Bien. —Asentí en la oscuridad incluso aunque no pudiera verme—. Buenas noches.
—Buenas noches, Kuchiki. —Bostezó y le oí moverse de nuevo, luego silencio.
Tenía miedo de que podría mantenerme despierta toda la noche pero la tanda de llanto había drenado lo último de mi reserva emocional. Antes de darme cuenta, estaba bostezando mientras el sueño me arrastraba.
Mi último pensamiento fue mientras cerraba mis ojos que no sabía qué pensar de Kurosaki, pero me gustaba la sensación de su mano en mi brazo. Me gustaba mucho.
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Bueno que tal les pareció el capitulo? Lindo no? Ichigo puede ser a veces muy lindo, pero no siempre y de eso se darán cuenta más adelante :P
Solo para aclarar:
*Shūsuke Amagai (天貝繍助, Amagai Shūsuke), algunas veces romanizado como Syūsuke Amagai. Es el Shinigami que da nombre a una de las temporadas del anime que no están basadas en el manga, la Saga del nuevo Capitán Syūsuke Amagai, en la que él es uno de los personajes centrales, al ser elegido como reemplazo de Gin Ichimaru en el puesto de Capitán de la 3ª División del Gotei 13. No obstante, al no tener cabida esta historia en el eje cronológico del manga, Amagai es considerado un personaje no "canónico", pese a que en su diseño haya llegado a participar Tite Kubo.
Bueno, espero les haya gustado el capitulo, veré si subo otro capítulo, no sé, ya veré xD mmm que mas *pensando*…. Ah sí! me están preguntando por ahí sobre "Una luz en la oscuridad" y solo quiero decirles, que no voy a abandonar la historia, estoy trabada con algo que no me deja continuar, así que recen para que se me ilumine el cerebro y pueda resolver ese pequeño detalle que no me deja avanzar e.e
Otra cosa, no puedo hacer los capítulos más grandes, porque asi es como esta en el libro, pensaba en un principio, fusionar dos capítulos, pero quiero que la historia dure un buen tiempo y que no se acabe tan rápido T-T
PERO! Si veo que los capítulos son pequeños como este (por ejemplo) subiré dos capítulos seguidos ¿Está bien? n_n
En fin, me despido, nos leemos más al rato. Jane!
