Capítulo 13: A las puertas de tu cielo

Lo nuestro siempre fue algo tóxico, adictivo, prohibido.

Qué éramos una pareja de extraños, locos y con el corazón partido,

que de tanto juntar las piezas, ahora eran un ángulo obtuso.

Qué nuestro romance estaba torcido pero no hundido,

con fecha probable e irrefutable de caducidad.

Y puede que siempre estuvimos destinados a querernos a medias

o a falta de ello, a no querernos.

Porque al fin y al cabo un te amo de tus labios

es la más bonita de las mentiras y la más cruel de todas ellas.

Oda a la locura , Virginia Zamora Noda

Hey, cariño , no llores- susurré mientras suavemente limpiaba sus lágrimas con mis pulgares, esos grandes orbes marrones me miraban con una mezcla de tristeza y… amor.

Podía descifrar a Regina con solo una mirada suya, sus ojos reflejaban su alma como el arcoíris en los charcos después de un día de lluvia.

Me apartó la mano de su mejilla delicadamente, entrelazó sus dedos con los míos. No pude evitar estirar la palma de la mano y comparar el tamaño de nuestras manos; la mano de Regina era notablemente más pequeña que la mía.

Eres pequeñita- susurré sonriendo.

Vuelve a decir eso otra vez Locksley y sales por dónde has venido y te puedo asegurar que no será por la puerta- contestó molesta y un tanto divertida.

Aún podía notar que sus ojos contenían lágrimas no derramadas, sonreí.

¿De qué te ríes?- contestó mientras hacía un mohín.

Deslicé mis manos por sus costados , la fina tela del camisón era apenas una barrera para la piel que tanto ansiaba tocar.

Estaba a pulgadas de sus labios , nuestras respiraciones se mezclaban, mis labios rozaron los suyos, gimió.

Fue un beso casto , lento , solo nuestros labios se tocaban y ambos con los ojos cerrados ,ajenos al mundo , ajenos a la realidad.

Ella de puntillas, su alma de cristal pendiendo de un hilo y con el corazón en un puño, graciosa bailarina debatida entre el amor y la lujuria.

Rompió el beso intentando ahogar un chillido.

¡Robin , para! ¡Para , Robin!- chilló divertida mientras se retorcía debido a mis cosquillas.

Me empujó suavemente pero yo la retuve por las muñecas.

¿Mejor?- susurré.

Regina alzó una ceja divertida y aprovechó que había aflojado mi agarre en sus muñecas para salir corriendo de la habitación.

Parpadeé dos veces seguidas sin creérmelo.

Oí como bajaba las escaleras corriendo.

¡Vamos , Locksley! ¡Si consigues atraparme habrá premio , lo prometo!-gritó divertida.

Sacudí la cabeza y eché a correr.

Bajé las escaleras y ni rastro de Regina, me dirigí a la cocina y luego al salón, nada.

Me dirigí hacia el pasillo de la izquierda y abrí la pesada puerta de madera , la habitación sin lugar a dudas parecía un estudio, ya podía imaginármela con su traje de empresaria detrás del moderno escritorio y con sus gafas de montura negra puestas.

Sonreí.

Demasiado silencio.

De repente unos brazos me rodearon por detrás, coloqué mis manos encima de las suyas.

Te pillé- dijo.

¿No se supone que era al revés?-contesté divertido.

Tardaste mucho en encontrarme- protestó mientras des-entrelazaba nuestras manos y se colocaba enfrente mío.

No es mi culpa que tu casa sea un castillo, reina-dije mientras me cruzaba de brazos.

Una sarta de excusas, además Locksley, es hora de reclamar mi premio.-replicó mientras una de sus manos se colaba debajo de mi suéter y, por ende, debajo de mi camisa.

Gina- repliqué , mientras notaba como su mano se paseaba por mi pecho- ¿estás juguetona hoy, no es así?

Yo siempre, Robin , otra cosa es que no te hayas dado cuenta hasta ahora.- contestó alzando la ceja descaradamente.

Suspiré , esos cambios drásticos de humor me desorientaban.

Por más que me encantaría Regina, no podemos por dos razones; la primera de todas, estás en una montaña rusa de emociones ahora mismo y , la segunda de ellas me gustaría , a ser posible tratarte como la reina que eres, conocer cada una de tus facetas , ganarme tu corazón y no usar tu cuerpo .- concluí.

Regina estaba inmóvil , la mano que antes se paseaba sobre mi piel estaba lívida, aproveché ese instante de confusión por su parte para quitarme el suéter de punto y dárselo , tenía que estar pasando frío , si o si.

Póntelo , anda . Solo dios sabe si no cogerás una gripe por pasearte como una fashion victim.- contesté divertido mientras la observaba ponerse mi suéter.

Regina era pequeñita , pero con mi suéter puesto , las mangas remangadas y el pelo despeinado me daban ganas de llevármela a la cama y abrazarla , se veía tan tierna y tan mía.

No diría nada solo sonreí.

Vamos anda , necesitas comer o la empresa se irá a pique si tus neuronas no funcionan correctamente-añadí mientras le cogía de la mano y la guiaba hasta la cocina.

Regina permanecía callada, perdida en sus pensamientos.

A veces daría un fajo de billetes para adivinar sus pensamientos y mi corazón, para comprenderla.

Para estar a las puertas de su cielo.

Para cuidarla.

Unos golpes amenazaban con tirar abajo la pesada puerta de la mansión.

Cora depositó la taza de porcelana inglesa en la mesa de caoba, se sacudió las manos y se levantó con paso seguro y señorial a la puerta principal , antes de abrir la puerta se retocó el pelo en el espejo del recibidor.

Daniel traía una cara de enfado que afeaba bastante las características de su ex yerno, ni se molestó en preguntarle que hacía en su porche él ya había pasado hacia el interior de la casa.

Suspiró, ser la madre de Regina era tan difícil a veces.

Volvió al invernadero donde aún descansaba su té importado desde la India y su indeseable invitado.

Robin y tu hija se han vuelto más cercanos – dijo en un tono bajo.

Lo sé aunque, desde luego no estoy muy de acuerdo en el gusto que tiene mi hija a la hora de escoger a los hombres- contesté mientras tomaba asiento.

No eso a lo que me refiero , Cora- repuso visiblemente molesto.

Por mal que me pese , los asuntos del corazón de mi hija , si es que todavía le queda corazón, no me pertenecen. Esa muchacha va a llevarnos a la ruina; es terca como una mula- repuse mientras sorbía mi té.

Él no es de fiar- contestó mientras paseaba la mirada por el invernadero.

Y acaso , ¿tú lo eres?- contesté divertida ante esta pueril conversación.

¿Qué te ha hecho cambiar de opinión , suegra?-preguntó interesado.

Henry lo sabe y me temo que ya no eres necesario. He tenido una charla bastante interesante con mi nieto y he de decir que eso me ha hecho cambiar.-repliqué mientras agitaba la cucharilla.

Un silencio se cernió sobre nosotros.

Ya veo – murmuró pensativo.

Él la está haciendo cambiar, está haciendo resurgir a la Regina que tanto amaba Henry , mi marido- comenté mientras le observaba.

Él ha matado a un hombre- repuso alzando la voz.

Ese dato desde luego no me lo esperaba.

Quiero a ese hijo de puta lejos de Regina y de Henry- gritó mientas se levantaba.

¿Y qué vas a hacer?- pregunté fingiendo una calma que no sentía.

Daniel no contestó simplemente salió de la mansión dando un portazo.

Una, dos, tres, cuatro, cinco , seis…

Clic.

El cartucho estaba cargado.

¿Cuántas balas harían falta para sesgar una vida?

Para tiradores expertos como Daniel , me temo que solo una.

Nota de autora: No he publicado nada esta semana porque sufrí y sufro , aunque en menor medida, un bloqueo de escritor y puedo jurar que no es para nada agradable ver que no puedes escribir porque simplemente las palabras no fluyen y la inspiración tampoco.

Casi lloro sangre pero , afortunadamente, ahora lo estoy manejando mejor.

Procuraré publicar los caps que no pude subir antes del lunes, dejad vuestras opiniones , ya sabéis , todas son bienvenidas.