DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "The Academy", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores: Emmaline Andrews y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.
Respondiendo reviews:
ninasifuentes: Si, Ichigo es todo un tipazo *w* Me encanta y esa forma sobreprotectora que tiene, es tan lindo :3 Y bueno, Rukia encontrara una forma de bañarse ya verás XD Gracias por comentar, sigue leyendo n_n
Tifa19: No exactamente pero Ichigo le dara una solución y le ayudara a que ella tome sus deseadas duchas todos los idas XD Falta mucho para que la descubran así que no te preocupes y gracias por leer n_n
Ana-Friky-chan: Amo esa bipolaridad tuya Anita, me hace reír XDD Y bueno, no es que vaya a ser malo, pero Ichigo se sentirá confundido con respecto a Rukia y quera tomar distancia, ya sabes n_n Mejor no te spoileo y dejo que leas y lo descubras x3
rukiruki16: El beso vendrá más adelante pero de una forma medio extraña ya verás n_n Y Rukia podrá bañarse no te preocupes XD Descubrirá una forma de hacerlo ya verás n_n
antonia. : Perdonas, se que había dicho que subiría otro capítulo, pero después me puse hacer otra cosa y se me olvido XD Pero aquí está el capitulo y muchas gracias por tus deseos :3 (P/D: No se porque el FF no me acepta todo tu nombre, si sabes porfa avisame :/)
Guest: Muchas gracias por leer. Saludos n_n
.
.
.
Capítulo 9
Lo siguiente que supe fue que algo ruidoso y estridente sonaba en mis oídos.
—¿Qué...? —Me di la vuelta en la cama y me cubrí la cabeza con una almohada—. Haz que se detenga.
—Oye, enano, despierta. —De repente la almohada fue arrancada de mi cabeza y alguien quitó las sábanas y mantas de mi yo tembloroso.
—¡Oye! —Me senté en la cama y lo miré—. Devuélvemelos.
—Bien. —Kurosaki arrojó el bulto de la ropa de cama sobre mi cabeza—. Vuelve a dormir y gana diez lametazos por faltar al desayuno. A ver si me importa.
Eso hizo que me levantara de inmediato.
—¿Qué hora es?
—Casi seis y media. Tienes tiempo suficiente para una ducha rápida. —Él arqueó una ceja—. Si quieres una, claro está.
Nunca había pasado tanto tiempo sin ducharme en mi vida y me sentía horrible, sucia y pegajosa y completamente poco femenina. Pero no había manera de hacer nada al respecto.
—No —dije miserablemente—. Supongo que sólo voy a vestirme.
Kurosaki frunció el ceño.
—Vas a tener que superar esa modestia japonesa eventualmente. Si no tomas una ducha pronto empezarás a apestar la habitación. No podemos tener eso.
—Lo sé. —Crucé los brazos sobre mi pecho protectoramente—. Es sólo que... no puedo ahora. Sigue adelante, no quiero retrasarte.
—Ya he tenido una ducha y afeitado. —Se pasó una mano por la mandíbula y me miró especulativamente—. ¿Cuántos años tienes de todos modos, dieciséis años? ¿Diecisiete? ¿No deberías tener ahora mismo aunque sea un tipo de pelusilla como la del melocotón creciéndote?
—Los hombres de mi familia no tienen vello facial hasta dentro de un tiempo — le dije, pensando rápido—. Es algo hereditario.
Kurosaki se encogió de hombros.
—Está bien. Vale, si no vas a tomar una ducha, es mejor que te vistas para que así podamos bajar al comedor.
—Bien. —Tomé ropa interior limpia y me fui hacia el armario donde me encerré. A través de la puerta de madera, oí suspirar Kurosaki.
—¿De verdad vas a vestirte y desvestirte en el armario todos los días?
—Sí —dije con firmeza. Vendé rápidamente mis pechos y comencé a hurgar en la camisa del uniforme poco familiar. Todavía no estaba acostumbrada a usar ropa de hombres, todos los botones parecían estar en el lugar equivocado.
—Estás siendo ridículo, ya sabes —me dijo Kurosaki—. Pero lo que sea que te haga feliz.
Terminé de ponerme el uniforme y salí del armario.
—La privacidad me hace feliz —dije colocándome frente al espejo.
Mirando mi reflejo, me preguntaba si me vería lo suficientemente varonil. Algo faltaba, la corbata. La puse alrededor de mi cuello y traté de resolver el lió con poco éxito. El uniforme azul marino y las botas que Kyoraku había encontrado para mí me quedaba bastante bien, pero la tira larga y delgada tela roja era un misterio. Yo había visto a Rukichi poner uno en varias ocasiones, pero nunca me había preguntado realmente como lo hizo. Ahora traté de recordar mientras me miré en el espejo.
¿Era por encima, alrededor, y abajo? No, eso no se ve bien. Tal vez abajo, alrededor y por arriba…
—Aquí. —Mis manos fueron apartadas y de la nada Kurosaki estaba delante de mí, rápidamente y expertamente anudó el lazo rojo con una pequeña flor Sangre y Honor cosida en el centro—. Nunca conocí a nadie más desamparado en mi vida —murmuró mientras trabajaba—. ¿Nunca has llevado una corbata antes?
—No —dije con sinceridad—. Esta es mi primera vez en la escuela. Tuve tutores la mayor parte de mi vida, por razones de salud. —Lo cual era cierto, excepto que habían sido motivos de salud de mi hermano, no míos.
—No es de extrañar que seas tan completamente despistado e ingenuo. —Kurosaki dio un paso atrás y miró a mi corbata—. Ya está.
—Gracias. —Me lleve una mano a la garganta—. Se siente muy apretado. ¿Estás seguro de que se supone que debe ser así?
—Aquí. —Aflojó la corbata un poco. Yo hubiera sospechado que él me lo había hecho apretado a propósito porque estaba irritado conmigo, pero se le veía cómodo.
—Gracias —le dije de nuevo, aunque todavía me sentía como si estuviera siendo estrangulada. Me dije a mí misma que la corbata, al igual que el vendaje a través de mis pechos, era algo a lo que tendría que acostumbrarme.
—Vamos. El Desayuno es en diez —ordenó—. No te olvides de la tableta.
La agarré y lo seguí a toda prisa por la puerta y bajando las escaleras. Al llegar a la última escalera que conduce al primer piso, vi que Jaegerjaquez y varios de sus compinches estaban esperando en la parte inferior. Kurosaki les vio el mismo tiempo que yo.
—Sigue —dijo en voz baja cuando dudé—. No digas nada, y no hagas contacto visual. —Hice lo que me dijo, pegándome a su lado y manteniendo mis ojos en el suelo.
—Hola, freshie. —Oí burlarse a Jaegerjaquez mientras pasábamos, pero no levanté la vista ni respondí.
—Retrocede Jaegerjaquez, él está conmigo —gruñó Kurosaki.
Jaegerjaquez se rió.
—¿Sólo pasaron una noche juntos y ya son todo besos, Kurosaki? ¿Es por eso que el pequeño freshie está pegado a tu trasero?
Kurosaki se detuvo, así que yo también. Poco a poco mi compañero de cuarto se volvió hacia Jaegerjaquez. Me atreví a mirar hacia arriba y vio que el rostro de nuestro agresor se había vuelto ligeramente pálido. Por alguna razón él realmente le temía a Kurosaki. Me pregunté por qué.
—Sabes malditamente bien que no es así. —Kurosaki señaló con un dedo al pecho carnoso de Jaegerjaquez —. Kuchiki no es nada más que una molestia para mí, pero desde que has hecho tu misión en la vida de matarlo, tengo que tenerlo cerca. —Se inclinó hacia Jaegerjaquez y lo miró fijamente, sus ojos mieles se entrecerraron con irritación—. Es sólo un pequeño chico despistado, Jaegerjaquez. Búscate una vida y déjalo solo.
—No lo creo. — Jaegerjaquez le devolvió la mirada, con sus ojos de cerdo entrecerrados con rabia—. Creo que voy a atraparlo en algún momento, cuando no estés alrededor y golpearé su pequeño trasero. ¿Qué piensas de eso?
—Creo que será mejor que tengas cuidado. —Kurosaki enarcó una ceja—. O estarás haciendo la difícil decisión entre la caña y la pala. Y todos sabemos cual vas a elegir*
Jaegerjaquez retrocedió bruscamente, su rostro tornándose a un feo color púrpura.
—¿De qué demonios estás hablando, Kurosaki?
—Estoy seguro de que tú lo sabes. —Kurosaki hizo un gesto con la cabeza hacia mí—. Vamos, pequeñín, vamos a llegar tarde para el desayuno.
—¿Crees que fue una buena idea? —Pregunté mientras caminábamos por el campus en los tempranos rayos de sol de la mañana—. ¿Haciéndole saber que ya sabes lo que vi?
—Tiene que saber que alguien que no tiene miedo de enfrentarse a él tiene esa información. —Kurosaki me dio una rápida mirada de soslayo—. Alguien que puede vencerlo en una pelea.
—Yo podría vencerlo en una lucha justa —protesté—. Lo desafié a un duelo de esgrima ayer, antes de que, um, me rescataras. Pero se negó.
—¿Un duelo? —Kurosaki me dio una mirada de incrédula y se echó a reír—. ¿Hablas en serio?
—Por supuesto que lo digo en serio —le dije con tanta dignidad como pude reunir—. ¿De qué otra forma los caballeros resuelven los conflictos?
Kurosaki frunció el ceño mientras caminaba, sus largas zancadas devoraban la tierra de modo que tuve que trotar para mantener el ritmo.
—En primer lugar, Jaegerjaquez no es un caballero, es un matón. Así que no esperes ningún tipo de conducta honorable de él. En segundo lugar, la gente ya no lucha en duelos, así que no desafíes a nadie a uno.
—Muy bien —le dije secamente—. Siento ser una molestia para ti.
Él suspiró.
—No esperes que me disculpe, es verdad. Tener un enano como tú detrás de mí es pesado.
—¿Por qué preocuparse entonces? —pregunté, con imprudencia—. ¿Por qué no ignorarme y seguir tu propio camino?
—No sé por qué me molesto. —Él frunció el ceño—. Tal vez... tal vez porque me recuerdas a alguien.
Quería preguntarle a quién le recordaba pero en ese momento llegamos al comedor. Sin esperarme, Kurosaki entró y tomó una bandeja. Estaba a punto de seguirlo cuando oí una voz en mi oído.
—Bueno, bueno... ¿abandonado otra vez? Por otra parte, supongo que lo del verdadero amor nunca se hace realidad.
Me volví para ver Ayasegawa allí de pie, con una pequeña sonrisa de superioridad tirando de las comisuras de sus labios delgados.
—Oh, um, hola. —No estaba muy segura de qué decirle después de nuestro encuentro incómodo de anoche. Pero Ayasegawa no esperó a que continuara. Sin decir una palabra, se marchó hacia el comedor y se llevó una bandeja de la pila que tenía más cerca.
Le miré por un momento, con irritación... entonces recordé la mirada de dolor en sus ojos anoche. Era cierto que había robado mi primer beso, un acto que me pareció difícil de perdonar. Pero él era ingenioso, divertido, encantador, y también de los únicos tres estudiantes que habían estado dispuestos a hablar conmigo en primer lugar. Tomando una decisión, me abrí paso en el comedor y tomé un lugar en la fila detrás de él.
— Ayasegawa —le dije. Él fingió no oírme, pero vi su espalda delgada rígida y sabía que me había escuchado—. Ayasegawa —continué—. Sie... siento lo de anoche.
—¡Shhh! —Se volvió hacia mí, con un ceño en su rostro—. ¡Baja la voz! ¿Deseas conseguir que los dos seamos molidos a golpes?
—Lo siento —dije mientras ofrecíamos nuestras bandejas y nos daban un poco de comida aguada para el desayuno de los hoscos trabajadores de la cafetería—. Sólo estoy tratando de explicarme.
—Bueno, espera a que nos sentemos. —Me condujo en silencio hasta el final de la tercera mesa, luego se sentó y empujó su bandeja—. Muy bien, habla.
Puse mi bandeja a un lado también.
—Nunca pensé... yo soy de Japón —le dije entrecortadamente—. No sabemos... hay un montón de cosas que no hacemos allí. Yo no entiendo lo que... lo que quieres de mí.
Ayasegawa suspiró.
—Obviamente no. Aunque es difícil de creer que alguien pueda ser tan despistado. Estaba prácticamente lanzándome a ti.
—Eso es lo que Kurosaki dijo también —le dije—. Me refiero a que yo sea ingenuo, uh, despistado.
Sus ojos se estrecharon.
—¿Y el rumor que sigo escuchando? ¿Sobre ti y Kyoraku?
Hice una mueca.
—Eso es una mentira de principio a fin. Yo nunca...
—No, por supuesto que no lo harías. — Ayasegawa se palmeó su cabello perfectamente peinado—. Si no lo harías conmigo, entonces ciertamente no lo harías con Kyoraku. Sinceramente, su forma de actuar es desesperada y triste. Repugnante.
—Estoy de acuerdo. —Me estremecí—. De todos modos, pensé que estabas siendo amable anoche. Y sinceramente, me vendría bien un amigo por aquí. ¿Así que podemos empezar de nuevo? ¿Por favor?
—Bueno... — Ayasegawa vaciló y luego levantó las manos dramáticamente—. Qué demonios, está bien. Amigos.
—Gracias. —Le tendí la mano—. ¿Las estrechamos?
Los pálidos ojos lilas de Ayasegawa bailaban.
—Mmmm, no estamos siendo muy masculinos Hoy, así que, muy bien, ¿por qué no?
Tomé su mano, la sacudí dos veces, y la dejé ir. Me dio una mirada extraña y luego sonrió.
—Tú no sabes qué demonios estás haciendo aquí, ¿verdad, Kuchiki?
—Es mi primera vez en la escuela —le dije, incómodo—. ¿Mi apretón de manos no fue tan masculino?
—Hablando contigo, alguien podría pensar que es tu primera vez para todo. — Él suspiró—. Vamos, me estoy quedando sin barras de proteína, así que será mejor comer mientras esta esté caliente. Si hay algo peor que la papilla caliente, es la papilla fría.
Sintiéndome aliviada de tener por lo menos un amigo, saqué mi cuchara de mi humeante bandeja y me pregunté si volvería a probar comida real otra vez.
.
.
.
Bueno, decidí actualizar hoy ya que el domingo no estaré, me iré a ver la peli de DBZ *-* ya que es una actividad que están formando un grupo de otakus de mi ciudad y pues obvio no me voy a perder esa oportunidad de ver esa gran película :3
Otra cosas, actualizare hoy y mañana, para que no sufran tanto XD Me encantaría subir todo los capítulos de un solo, pero no quiero terminar tan rápido el fic T-T Además de que me da flojera x3
Solo para aclarar:
*Se refiere a un castigo escolar que se aplica en algunas partes de Gran Bretaña.
**SPOILER**
Bueno y hablando del manga como yo no lo eh leído, sino que me lo resumen, así me ahorro el tiempo de aburrirme al leer e.e Pero lo que me contaron es que Toushiro está más que muerto o.O? Lo que yo pienso y en mi humilde opinión no creo que Tite "lo mate" porque? Simple, Toushiro es uno de los personajes más populares en todo Japón y no creo que Tite vaya a permitir mmm como decirlo "bajas" en las ventas de su manga matando a un personaje tan popular o que su manga baje de popularidad y una multitud de chicas bien encabronadas (? Ok no XD Pero ya en serio, no creo que Toushiro muera :/ Esperemos que así sea x3
Bueno ya escribí demasiado x3 Cuando me emociono "hablo" de mas XD Espero disfruten del capítulo y nos leemos mañana. Jane! n_n
