Nota de autora: No me hago responsable de las reacciones que provoque este cap.
Capítulo 16: Mi veneno eres tú
But would you leave me
(Pero me dejarías)
if I told you what I've done.
(si te digo lo que he hecho)
Because it's so easy,
(Por que es tan fácil)
to sing it to a crowd.
( decírselo a una muchedumbre)
But it's so hard, my love,
(Pero es tan duro , mi amor)
to say it to you, all alone.
(decírtelo a solas)
No light, no light in your bright blue eyes.
(No hay luz , no hay luz en tus brillantes ojos azules)
I never knew daylight could be so violent,
(Nunca supe que la luz del día podría ser tan violenta)
And I'd do anything to make you stay.
(Y yo haría lo que fuera porque te quedaras)
Tell me what you want me to say.
(Dime qué es lo que quieres que diga)
Florence and The Machine
…
Roland corría alegremente hacia mis brazos, cuando oí como alguien me llamaba desde el lado opuesto de la calle; giré la cabeza y vi a Rubi que me saludaba, por el rabillo del ojo vi algo negro asomarse desde detrás del coche.
Empujé a Roland hacia un lado y éste cayó al suelo, hubo un estruendo , me llevé una mano a la garganta intentando respirar ,las llaves del mercedes se deslizaron de mi mano derecha y rebotaron contra el suelo, vi una mancha roja hacerse cada vez más y más grande y luego; todo se volvió negro.
Robin , ¿dóndes estás? Fue mi último pensamiento.
…
Nombre de la paciente- dijo una de las enfermeras.
Mientras le tomaba el pulso a Regina y comprobaba su presión arterial.
Regina Mills- dijo apresuradamente otra de las enfermeras mientras empujaba la camilla.
Henry seguido de Rubi , Mary Margaret y Robin corrían detrás de la camilla.
¿Qué tenemos aquí?- preguntó un hombre mientras se ajustaba los guantes blancos.
Regina Mills , 31 años de edad , grupo de sangre A+ ; herida de bala en el lado superior izquierdo del cuerpo, no hay respuesta motora y carece de dilatación ocular.- contestó la enfermera rubia mientras le ajustaba la mascarilla de oxígeno a Regina.
¿Hay agujero de salida?- preguntó el doctor.
No ,aparentemente.- murmuró la otra enfermera mientras echaba un vistazo al grupo que los seguía.
Doctor Booth , creemos que la bala impactó muy cerca de las arterias del corazón y que, indirectamente puede estar dañando un pulmón- replicó la otra enfermera.
Wood observó a la paciente de la camilla , pálida como un muerto con la máscara de oxígeno que le tapaba casi toda la cara , las ropas ensangrentadas… Luego miró al curioso grupo que los seguía.
Doctor la presión arterial está cayendo- informó la enfermera.
Gracias Casandra, informa a los de la planta 3 para que vayan preparando el quirófano- replicó Booth.- Llévensela , estaré arriba en tres minutos a más tardar- agregó.
Henry y Robin ya se disponían a seguirlos cuando el doctor les impidió el paso.
Señores, soy el doctor August Booth. Lamento decirles que solo los parientes sanguíneos de la paciente van a tener acceso a verla- contestó, mientras revisaba el busca.
¡Soy su hijo!-replicó Henry.
Muchacho, aunque tus intenciones son nobles este no es un lugar para niños , espera al menos hasta que tu madre esté estable , entonces , podrás ir a verla. Les aconsejo , por su bien – señaló a Henry – y por el de su madre que se lo lleven de aquí.
Mary Margaret tomó de la mano a Henry y se lo llevó a regañadientes.
Vamos , Henry. Emma estará al llegar – murmuró suavemente la maestra.
Soy su pareja – replicó Robin.
Y ¿usted?- preguntó August dirigiéndose a Rubi.
Soy su mejor amiga- tartamudeó Rubi.
Ya veo – susurró éste.
Suban a la planta 3 y quédense en la sala de espera- dijo August mientras se iba.
¡Espere!- gritó Rubi.
August frenó en seco.
¿Se pondrá bien?- preguntó esperanzada.
Las heridas como las de Regina son difíciles de tratar, lo mejor que pueden hacer ahora es rezar- agregó Booth.
Robin agarró a Rubi antes de que esta terminara de desplomarse en el suelo.
Rubi- apretó los dientes- Tenemos que ser fuertes por Regina.
…
Cora entró corriendo por la puerta del hospital, le temblaban las piernas y tenía la sensación que la sangre le circulaba espesa a través de las venas.
Ese bastardo había ido muy lejos.
¡¿Dónde está?!- gritó Cora a la recepcionista.
Una mano le apretó el hombro, Cora se giró y contempló a la pusilánime y santurrona Mary Margaret.
Planta 3 – susurró.
Apenas se molestó en dedicarle un par de palabras a su nieto , no había tiempo, no cuando Regina bailaba con la muerte, no cuando su cerebro le repetía que ella era la culpable.
Apretó el botón del ascensor , el corazón latiéndole como loco , no podía perder a la luz de su vida , a su niña.
Porque había cometidos demasiados errores con Regina , porque le había cortado las alas , porque no la había dejado ser…
Porque la culpa se la estaba comiendo de dentro hacia fuera.
…
Cuatro días después…
Pestañeé con fuerza, una luz blanca me dio de lleno en los ojos dejándome momentáneamente aturdida, ¿dónde estaba y porqué me costaba tanto respirar?.
Levanté el brazo izquierdo, gemí de dolor, pero aún así logré quitarme la mascarilla.
Bienvenida de vuelta a la tierra de los vivos, querida- siseó una voz desde la esquina de la habitación.
Bufé.
Quizás hubiera sido mejor quedarme en la tierra de los muertos , Gold – mascullé, mi voz sonó ronca debido a la falta de uso.
Tsk , ¿esa es la forma de saludar a un viejo amigo , Regina?- contestó burlón.
Qué quieres – espeté molesta mientras intentaba incorporarme para quedar a su altura.
Jodida sí pero nunca débil no pude evitar pensar mientras intentaba no parecer débil ante él.
Lo de siempre querida , hacer un trato- sonrió mientras se apoyaba en su bastón y contemplaba mis vanos intentos de parecer fuerte.
No te molestes – agregó- has recibido un tiro, bastante has hecho que aún estás viva.- dijo mientras se aproximaba hasta mi cama.
Vete al grano Gold- mascullé.
El caso querida, es que he venido a comunicarte una buena noticia-hizo una pausa.- Belle y yo vamos a casarnos.
¡Oh por Dios!-bufé- ¡Belle podría ser tu hija!- repliqué tanto como mis pulmones me lo permitían.
¿Te parece mal , Regina?-respondió burlón, un brillo un tanto amenazador destelló en sus ojos.
Por un momento el silencio reinó en la habitación , solo se escuchaba el golpeteo rítmico de las máquinas que controlaban mis pulsaciones.
Respiré profundamente y un dolor me taladró el pecho, apreté los puños intentando reprimir las lágrimas que amenazaban con deslizarse por mis mejillas.
Supongo que el amor es ciego –contesté.
Querida no podrías haber dicho una frase más apropiada- susurró Gold mientras inspeccionaba mi rostro- Te he traído esto.- agregó.
Con mucho cuidado sacó de la bolsa lo que parecía ser un libro de cuentos.
Érase una vez- murmuré pasando los dedos por las letras color plata y oro- Hace mucho tiempo que dejé mi infancia atrás , Gold.
Lo sé , sin embargo te recomiendo que vayas hasta la pagina 53 , creo que podría interesarte- contestó cínicamente.
Pasé las hojas rápidamente hasta llegar a la página número 53.
Robin Hood y los Merry Men – susurré, alcé la mirada, estaba confundida.
Pasa la página, querida- dijo mientras se levantaba y caminaba cojeando hasta la puerta.
Pasé la página y me encontré con un sobre tamaño folio, color café; lo abrí con gran dificultad y me encontré cara a cara con la ficha de Robin.
¿Esto es…?-murmuré.
Si , querida , la ficha de Robin de Locksley, sus actividades ilegales, dónde creció , dónde nació … Todo- agregó Gold.- Como bien dijiste , Regina el amor es ciego , sin embargo el tuyo querida corresponde al peor tipo de todos- abrió la puerta- Cuando estés preparada haremos un trato.
No respondí , mis ojos se deslizaban con rapidez a través de cada palabra.
¡Ah y Regina!- dijo casi saliendo de la habitación, levanté la cabeza- No hay peor ciego que el que no quiere ver – agregó mientras se alejaba cojeando por el pasillo.
…
Unos golpes en la puerta me alertaron y cerré el libro.
Henry- murmuré.
Mamá –murmuró a punto de llorar.
Oh cariño , ven- dije mientras intentaba moverme a un lado para dejar espacio a Henry.
Mamá – susurró mientras me abrazaba , sus lágrimas manchando mi camisón- Pensaba que ibas a morir , estuviste tan cerca- sollozó contra mi cuello.
Shh- dije mientras le acariciaba la espalda.- Pero estoy aquí Henry y nunca me iré- agregué mientras le limpiaba las lágrimas.
Es bueno oír eso – dijo Emma apoyada en el marco de la puerta.- Nos has dado un buen susto a todos Regina.
Emma – dije suavemente.
Emma asintió con la cabeza.
Los otros estarán al llegar, Robin vendrá corriendo cuando se entere- sonrió- ¿Sabes? Lleva contigo desde el día que te operaron y de eso hace ya cuatro días- agregó.
¿Tanto llevaba dormida?- pregunté alarmada.
Los médicos tenían miedo , eras muy inestable- murmuró Henry mientras se sentaba al lado mío.
Henry cariño , ten cuidado con los cables- repuse.
Emma miró a Henry y luego salió un momento de la habitación.
El silenció cayó sobre nosotros , entrelacé mi mano con la de Henry y él me la apretó.
Estoy aquí Henry – susurré.- Siempre estaré.
Henry suspiró aliviado y sus ojos se posaron en el libro de cuentos.
¿Y eso?-preguntó curioso , mientras sus dedos acariciaban las letras de la portada.
Es un regalo de un viejo amigo- contesté rezando para que no llegara a la página 53.
Por suerte el ruido de pasos apresurados lo distrajeron lo suficiente como para dejar a un lado el libro.
Me apresuré a dejarlo medio oculto debajo de las mantas.
¡Regina!-chilló Rubi mientras entraba a la habitación.
No me dio tiempo ha decir nada pues Rubi me abrazaba fuerte mientras me acariciaba el pelo.
Rubi … Ruubi me estás haciendo un poco de daño- susurré.
Lo siento , lo siento no era mi intención.- dijo atropelladamente.
No pude evitar notar las bolsas debajo de los ojos así como la excesiva palidez.
Corta el rollo- dije mientras rodaba los ojos- ¿Cómo me veo?- pregunté.
Te ves como una mierda , Regina. No te doy un espejo porque lo romperías- contestó burlona y aliviada.- Y antes de que digas nada la empresa sigue viento en popa , tu madre se está encargando temporalmente de ella- agregó.
Sonreí forzadamente.
¡Gina!- gritó una voz.
Vi como Roland se abría paso entre Emma y Rubi y como corría con sus pequeñas y regordetas piernas hacia mi encuentro.
¡Gina!-gritó otra vez de alegría- Mira Gina, mira – dijo entregándome una especie de postal.
La abrí y mis ojos se llenaron de lágrimas , dentro se encontraban escritas las palabras "ponte buena pronto" escritas irregularmente con caligrafía infantil y justo debajo con una letra más elegante ponía ; "te queremos: Roland y Robin".
Espero que te guste- dijo una voz conocida.
Levanté la cabeza incapaz de disimular mis lágrimas.
Robin- susurré.
Chico , creo que es hora de que nos vayamos. Nos pasaremos más tarde, lo prometo-dijo Emma dirigiéndose a Henry.
Adiós mamá- susurró dándome un beso en la mejilla.
Roland , cariño, ¿qué tal si vamos a por un helado?- dijo Rubi mientras cogía a Roland en brazos. Dile adiós a Regina , cariño- agregó.
¡Adiós Gina!¡Pórtate bien!- gritó mientras lo veía alejarse con una sonrisa en la cara y el pelo revuelto.
Robin cerró la puerta suavemente.
Lo siguiente que sentí fueron sus labios , dándome pequeños besos , en la frente , las mejillas , la punta de la nariz y por último, en la boca. Mis manos se deslizaron por su pelo mientras profundizaba el beso, nos separamos debido a la falta de oxígeno.
Robin apoyó su frente contra la mía, tenía las manos fuertemente apretadas en los costados.
Puedes tocarme , ¿sabes?. No soy de cristal- susurré a centímetros de sus labios.
Dudo eso- murmuró mientras una de sus manos me acunaba la mejilla y la otra se deslizaba por mi pelo.
A veces me da la sensación de que si te toco de desharás en mis manos , te romperás como si fueras de cristal-agregó tras varios minutos de silencio.
Eso no pasará y lo sabes , actualmente soy a pruebas de balas – bromeé mientras le daba un beso en la punta de la nariz.
Regina , comportarte así , esconderte detrás de un escudo para evitar preocuparnos no te hace débil , eres fuerte , más fuerte que muchos hombres que he conocido-respondió mientras sus dedos bordeaban mis clavículas- Y esto-señaló hacia mi corazón- Es lo que te hace extraordinaria , sé que te duele, no finjas conmigo.
Mi labio tembló por un segundo y luego las lágrimas se hicieron cargo, rodando como riachuelos por mis mejillas y quedándose suspendidas en mi mentón.
Robin me estrechó cuidadosamente entre sus brazos, murmurando palabras de amor en mi oído y depositando pequeños besos en el cuello hasta que dejé de temblar.
Una enfermera se aclaró la garganta.
Siento interrumpir pero la hora de visita ha terminado – dijo la enfermera mientras iba preparando la bolsa de suero.
Te veré mañana-susurró.- Descansa , lo necesitas.
Lo observé salir de la habitación.
¿Te duele?- murmuró la enfermera.
Solo cuando respiro profundamente o cuando hago movimientos bruscos- respondí distraídamente , mis ojos seguían clavados en la puerta.
Bueno , ¿qué esperabas? La bala casi te perfora un pulmón y estuvo muy cerca del corazón- dijo mientras cambiaba la bolsa de suero- perdiste mucha sangre , Regina.
Miré la placa identificativa de la enfermera.
¿Por qué tardé tanto en despertarme , Casandra?- pregunté.
No lo sé- respondió ella.- ¿Sabes? , él realmente te quiere , todos los días estaba aquí , apenas comía y a veces bajaba a la capilla a rezar; estabas muy mal- agregó.
Él es así de obstinado- respondí más para mí misma que para Casandra.
Todo listo – murmuró – Si necesitas algo , aprieta el botón , la cena vendrá pronto. Te aconsejo que descanses.
Gracias – asentí.
Supongo que no sabes cuánto te ama alguien hasta que estás a medio camino de la vida y la muerte- agregó como despedida.
Supongo que no – murmuré sacando el libro debajo de las mantas.
…
Dos horas después…
Volteé la tercera página de la ficha de Robin mientras mordisqueaba distraídamente la manzana, dejé de masticar mientras mis ojos se posaban en posaban en un pequeña oración que parecía burlarse de mí cada vez que la leía.
"Culpable de asesinato"
Se desplomó de mi mano y rodó por el suelo, no puede ser pensé , no es verdad me repetí a mí misma ; no él, él no gritaba mi consciencia mientras mi mano intentaba ahogar los sollozos que pugnaban salir de mi garganta.
Aún a pesar de eso , de la opresión que sentía en el pecho , de oír caer las piezas de mi corazón roto , seguí leyendo, palabra a palabra , las tildes, las meras letras me desgarraban el alma, me rompían aún más de dentro hacia fuera, mis lágrimas seguían cayendo emborronando la tinta del papel , llevándose consigo toda la confianza que había depositado en Robin.
Ya no sabía , no sabía quién era el hombre al que amaba, no sabía si había terminado de librarme de los brazos de mi madre para caer en otros peores , si los latidos acelerados de su corazón eran sinceros , eran de amor o solo de deseo.
No sabía ya si era la bala lo que me había jodido el corazón o era Robin , no sabía ni nunca supe mantener la distancia , huir cuando las cosas se ponían feas , nunca supe lo que quería ni andar sin tropezar con la misma piedra.
Nunca supe amar sabiendo que estoy siendo amada, de saber que la soledad es una madre egoísta, nunca supe disculparme a tiempo ni decir "te quiero" cuando debía.
El amor es debilidad decía mi madre.
El tiempo de ser débil se había acabado aquí y ahora.
Arrugué la hoja y apagué la luz, la oscuridad podría ocultar mis lágrimas pero no los latidos de mi corazón roto.
…
Al día siguiente…
(Toc, toc , toc)
Despierta, dormilona- susurró una voz.
Abrí los ojos , mientras fruncía el ceño , de inmediato mis ojos se centraron en Robin , me tensé.
Vi como dejaba un ramo de rosas encima de la mesilla.
Tenemos que hablar- susurré , las palabras pesaban pero más aún lo hacía el dolor de mi corazón.
Si , claro. ¿Qué pasa?- dijo sentándose enfrente mío.
¿Qué es esto , Robin?- dije entregándole la hoja.
Regina…- susurró mientras le veía tensar la mandíbula.
Dime que no es verdad-susurré intentando controlar el temblor que se había apoderado de mis manos.
¿De dónde lo has sacado?-preguntó ignorándome.
¡Te estoy hablando Robin!¡Dime que se equivoca que no es verdad!-grité, las lágrimas a punto de caer.
No contestó , silencio , pesado y mortal.
¿Quién eres?¿Qué somos?- pregunté casi en un susurro.
Regina- se acercó intentando cogerme una mano.
¡No me toques! ¿Quién eres , Robin? ¿Qué quieres de mí?-grité alejándome de él.
Te quiero – susurró.
No, no lo haces- susurré.
Robin levantó la mano y yo me estremecí esperando el golpe que estaba por llegar.
Nunca llegó.
Regina, te prometí , te juré, que yo que me había enamorado de tus alas , jamás te las iba a cortar- respondió suavemente.
Ese es el problema Robin , que me las has cortado antes, siquiera de empezar a volar con ellas. ¡Yo confiaba en ti , yo te entregué mi corazón!- grité , las lágrimas salpicando las sábanas.
Regina- interrumpió él.
No, no quiero oírlo Robin , has matado a una persona- apreté la sábana con fuerza-Pero no lo harás no me volverás a dañar , no una vez más, como tú dijiste soy más fuerte de lo que crees- agregué.
Él abrió la boca y luego la volvió a cerrar.
Hemos terminado- sentencié.
Regina , por favor- suplicó él.
Fuera- dije- Fuera de aquí , de mi vida , de mi ciudad , de mi corazón ¡FUERA!- grité.
Robin se levantó y justo cuando estaba a punto de salir, susurró.
¿Alguna vez te hice feliz?
Nunca-susurré.-No se puede hacer feliz a alguien a base de mentiras y eso es lo que eres Robin de Locksley , un mentiroso y los mentirosos no aman.
¿No me amas?-replicó él.
Nunca lo he hecho- repliqué.
Mentirosa gritó mi corazón.
La puerta se cerró con un ruido sordo.
Enterré la cara en mis manos ,las lágrimas deslizándose sin control.
Robin me dijo una vez que no pertenecía a nadie , ni siquiera a mí misma que era como los gatos, sin nombre, que no tenía dueño…Los gatos lamen sus heridas para curárselas , quizás yo debiera lamer las mías y , como los gatos esperar a que las noches al insomnio; a sobrevivir sin alma y con el corazón roto. A no esperar nada.
A saber que amar no es solo recibir y dar, a esperar a caer en otros brazos y en otras camas a ver si así me logro curar, a no dejarme alas cuando sé que no lograré volar.
A no tener esperanza por alguien como tú , a evitar tu presencia o tu esencia o tu falta de calor, a no mirar a esos ojos azules tan faltos de luz.
Por aprender a caer de pie después de una caída de mil pies, que tú nunca fuiste poesía ni poema, que tú tacto era un conjunto de actos calculados y que tú, canalla, robaste algo que ni por derecho era mío. De las cadenas que me enrollabas al cuello y tus promesas efímeras de sueños vacíos.
Sí , quizás debiera ser más gato, los gatos no tienen de qué preocuparse….
Nunca esperan nada de nadie.
Nunca tienen el corazón roto.
