DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "The Academy", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores: Emmaline Andrews y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.

Bueno, me disculpo que no les vaya a contestar esta vez los reviews, por alguna razón me siento decaiga anímicamente, siento como si ciertas personas me han hecho de lado, cosa que no debería pasar, porque no tengo mucho tiempo de llevarme con esas personas, pero cuando confías en alguien y sientes que ese alguien te hace un lado, se siente muy feo u.u Además de cosas del corazón que ya no deberían dolerme *suspiro*

Bueno, no debería de contarles mis problemas sentimentales a ustedes, es un poco tonto xD En fin agradecimientos a: nahhhh (olvide contestarte la vez pasada x3 y son como 35 capítulos por ahí) agradecimientos también a: Ana-Friky-chan, teneme paciencia por favor, tengo mucha presión estos días, ninasifuentes, Gabi zimmerman y por ultimo pero no menos importante a: Purah muchas gracias por tus comentarios, me animan mucho ^^

En estos días como saben eh tenido mucha presión por la conve que se viene este 9 y 10 de Nov. Así que solo me queda esta semana, pero no se preocupen que el capitulo del domingo lo dejare publicado antes de que me vaya ^^ Así que muy pendientes :3 Ahora sí, los dejo leer :3

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Capítulo 18

Mis esperanzas de que mi guapo compañero de cuarto pudiera devolver mis sentimientos se desvanecieron pronto como piezas de un delicado jarrón lanzado contra un muro de piedra.

Después de la lección torpe de defensa propia, Kurosaki comenzó a alejarse de mí. No físicamente, él todavía estaba a mi lado, la mayor parte del tiempo, proporcionando un elemento de disuasión mudo pero muy obvio para Jaegerjaquez y sus camaradas y todavía me ayudó a conseguir una ducha cada noche. Pero emocionalmente, ya no estaba allí. Me dejó de hablar, dejó de reír y bromear. Incluso dejó de pedir ayuda en Cálculo, aunque sabía que aún lo necesitaba.

Quería preguntarle acerca de ello, acerca de esta nueva barrera, del silencio que había puesto entre nosotros, pero no sabía cómo empezar. ¿Cómo puede un hombre preguntar a otro hombre por qué no le gusta más sin que suene, bueno... como una chica? Si había una cosa que había aprendido en la Academia era que los hombres rara vez hablaban de sus sentimientos. Parecía que prefieren mantenerlos embotellados dentro hasta que explotan. Así que me mantuve en silencio y esperé, preguntándome si habría una explosión... o si Kurosaki estaría contento congelándome fuera de su vida para siempre.

La única persona además de mí que se percató de la ley de hielo que Kurosaki me estaba dando era Ayasegawa. Después de varias semanas miserables, en las que yo casi había olvidado lo que era tener un compañero de cuarto que era también un amigo, él finalmente lo mencionó durante la cena.

—Entonces —dijo casualmente cuando nos sentamos juntos al final de la mesa de la Tercera Formación y atizó el ruido de fondo casi incomible en nuestras bandejas—. Me di cuenta que el alto, pelinaranjo y helado ha entrado en su caparazón de nuevo y al parecer no estás invitado a entrar ¿Qué ocurrió?

—No lo sé. —Yo estaba demasiado miserable para tratar de disimular—. Nosotros nos llevábamos muy bien y entonces él... me dejó fuera. No sé qué hice para merecerlo.

—Tal vez fue algo que no hiciste. ¿Pensaste en eso? ¿Hmm? —Él levantó una negra ceja hacia mí con intención.

—¿De qué estás hablando? —le pregunté, incapaz de ocultar la irritación en la voz—. ¿Qué diablos se supone que debo estar haciendo que no he hecho? — Desde luego, en casa, en Japón nunca hubiera jurado de un modo tan poco femenino. Pero, o la crudeza de estar en medio de todos varones se me fue contagiando, o estaba demasiado triste para preocuparme por un mejor decoro.

—No lo sé, mi pequeño maniquí —dijo Ayasegawa arrastrando las palabras—. Pero sé que si el hombre que amo me salvó de una muerte segura y desmembramiento, sabría cómo enseñarle un poco de gratitud.

Mi corazón saltó a mi garganta, pero hice que mi voz salga en un tono aburrido.

—Vamos, Ayasegawa, sabes que no es así entre Kurosaki y yo.

—Tal vez no para ti. Pero para él... —Lanzó una mirada a Kurosaki que comía solo en la mesa de la Cuarta Formación como siempre—. No estoy tan seguro.

—¿De qué estás hablando? —exigí—. Kurosaki lo dejó claro al decirme cuando vine por primera vez aquí que él no es...

—¿No es como yo? —Ayasegawa levantó una ceja hacia mí de nuevo—. Está bien, Kuchiki, se puede decir que no estoy ofendido en lo más mínimo. Y para ser honesto, el Señor Masculino ahí es la última persona que yo creería que era ligero en sus mocasines. Excepto...

—¿Excepto qué? —Yo había olvidado por completo mi papilla ahora. Empujé la bandeja y me incliné sobre la mesa—. ¿Y bien?

Ayasegawa suspiró, soplando un perfectamente peinado mecho negro de sus ojos.

—Excepto por la forma en que te mira. Siempre te está mirando, Kuchiki. Quiero decir todo el tiempo.

Miré hacia abajo a la mesa, sintiendo que mis mejillas empezaban a calentarse. Era cierto. A pesar en que Kurosaki se quedaba en silencio y no respondía, todavía podía sentir esos penetrantes ojos mieles en mí.

Cada vez que sentía que me miraba de esa manera, no podía dejar de preguntarme por qué. ¿Era que empezaba a sospechar mi secreto? ¿Y qué podría hacer yo si lo hacía? Yo había ido a la peluquería de la Academia para tener el pelo corto de nuevo, pero incluso eso no había cambiado la forma en que Kurosaki me miraba.

—No sé de qué estás hablando —le dije, todavía mirando a otro lado—. Tiene que ser tu imaginación.

—Escucha, cariño, si quisiera imaginar algo sobre el príncipe distante pero precioso sin lugar a dudas, ¿no te parece que me habría puesto a mí mismo como imagen del objeto de su afecto? —exigió Ayasegawa—. Te lo digo, te está mirando y tiene que haber una razón de por qué.

—¿Qué, pues? —exigí—. Y no me digas que es porque... No digas lo que estabas dando a entender antes, porque no es cierto —exigí a Ayasegawa mientras se encogía de hombros.

—Si tú lo dices. Pero un hombre no debe arriesgarse a que le cortaran su mano para rescatar a alguien que no le gusta. Hay una razón por la que arriesgó mucho por ti, Kuchiki. A pesar de que no estoy seguro de que él mismo lo sepa. —Frunció el ceño.

—Espera un minuto... —Las palabras de Ayasegawa habían traído algo que había olvidado en mi desdicha sobre el silencio de Kurosaki—. ¿Dijiste que podía haber conseguido que cortaran su mano sólo por rescatarme de Jaegerjaquez la última vez?

—Kuchiki, podrías haber perdido una extremidad —dijo Ayasegawa exigiendo rotundamente—. Por lo que me has dicho, había un arma mortal involucrada y la Academia no las tolera en las instalaciones. No les importa de qué lado estás, irás a la guillotina por algo igual si no eres malditamente cuidadoso.

—Pero... no lo entiendo. —Sacudí mi cabeza—. ¿Por qué?

Ayasegawa se encogió de hombros otra vez.

—Supongo que porque es un elemento de disuasión doloroso y evidente. Dejan usar prótesis, ya sabes, la Academia aún paga la cuota de la curación. Pero se requieren años para aprender a utilizar una prótesis de la manera correcta. No es lo mismo, ¿lo entiendes?

Mi boca tenía un sabor extraño ahora, como si hubiera estado tratando de comer cenizas y por una vez no pensaba que la comida de la cafetería fuera la culpable.

—¿Y qué... Qué otros delitos puede costar una mano? —le pregunté, tratando de mantener la voz firme.

Ayasegawa frunció el ceño.

—No lo sé. Además de poner en peligro a otro estudiante con un arma mortal, no puedo pensar en otro caso.

—¿Y? —le pregunté, mi voz era apenas un susurro. Por favor, pensé casi incoherentemente. Por favor, no dejes que sea...

—Bueno, cuando yo estaba en la Primera Formación, había un escándalo por un cadete de Cuarta Formación que pagó a alguien para venir y tomar su examen final de Navegación. Tenía el disfraz perfecto, también los padres del cadete eran súper ricos y habían pagado por el individuo en cuestión para una cirugía estética alterable, sólo para tomar una prueba. —Ayasegawa negó con la cabeza—. De lo que son capaces algunas personas con el fin de entrar en el Cuerpo es realmente ridículo, ¿sabes?

—Lo sé —dije en voz baja, pensando en mi propio engaño—. Pero... si él se veía como el cadete, ¿cómo lo supieron?

—El análisis de ADN es aleatorio al final de la prueba. —Ayasegawa azotó una barra de proteínas y dio un mordisco—. Las hacen cada vez que los exámenes ruedan, sólo para mantenernos a raya y evitar las trampas. El cadete tenía que saber que tomaba un riesgo pero estaba tan desesperado como para intentarlo de todos modos... y perdió. —Tomó otro, más grande picando su barra de proteínas—. Cest la vie7*...

—¿Así que el cadete perdió su mano? —le pregunté, mi voz sonaba oxidada incluso en mis propios oídos—. Pero, ¿qué pasó con el otro, el que pagó para tener su prueba para él?

—Oh, ¿él? Perdió una mano también, por supuesto. —Ayasegawa actuó como si no fuera gran cosa.

—¿Qué? —La palabra se sentía como un grito, pero salió de mis labios en un susurro sin aliento. Todo lo que podía pensar era en que mi amado hermano perdiera una mano en la guillotina. Una mano que no volvería a tener, aun con una prótesis... nunca sería lo mismo. ¡Las manos de Rikichi son su vida! Nunca tocará el violín de nuevo si eso sucede.

—Por amor de Dios, Kuchiki, ¿qué te pasa? Estás blanco como el papel. —

Ayasegawa me miraba con una mirada de preocupación en sus ojos lilas afilados—. Honestamente, cualquiera pensaría que habías visto un fantasma.

—Estaba pensando... en el chico que perdió la mano —le susurré—. No en el cadete, pero el otro... no me parece justo que él tuviera que pagar el precio de la Academia también.

Ayasegawa suspiró.

—No, pero esa es la forma del sistema de educacion en la Academia, ¿no te parece? Además, no debes sentirte demasiado mal por él. Consiguió un trabajo en el sector privado y me han dicho que es el más joven y uno de los mejores navegadores pagados en la historia del país. —Frunció el ceño—. Por supuesto, también he oído que todavía se masturba con la zurda pero eso no viene al caso.

—Me tengo que ir. —Me levanté de repente y agarré mi bandeja. No podía sentarme aquí y escuchar esto un minuto más, no si quería conservar lo poco que había comido.

—¿Kuchiki? —Ayasegawa frunció el ceño hacia mí—. ¿Estás seguro de que estás bien?

—No —dije agarrando mi bandeja y dirigiéndome a la rampa de los desechos—. No, no lo creo en absoluto.

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Ya vieron lo que el idiota de Ichigo está haciendo, con respecto a Rukia, se que se siente confundido, pero bueno creo que algunas veces hacemos eso con la persona que nos empieza a gustar.

En cuanto a Rukia, gracias a Yumichika ya sabe cuál es el castigo por tomar el lugar de su hermano, sumándole otra presión mas con lo de Grimmjow, ahora tendrá que ver qué hacer, si a ella le toca hacer ese examen de ADN uff como creen ustedes que le ira? Tendrán que seguir leyendo y esperar para saber que pasara ^^

Solo para aclarar:

*Cest la vie: Así es la vida.

Bueno, entonces que tengan una feliz semana y un feliz lunes, nos leemos hasta el miércoles… o jueves x3 Cuídense mucho, VIVA EL ICHIRUKI! Hasta pronto, jane!