Disclaimer: Digimon no me pertenece, escribo sin fines de lucro y por pura diversión.
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II. Instinto
Su instinto era proteger. Siempre estaba al pendiente de los demás y muy pocas veces de ella misma. Cuando veía que algo hacía falta o que alguien se sentía inconforme, ella se encargaba de que eso no sucediera más. Le gustaba sentirse útil, le gustaba sentir que hacía algo por el bien del grupo. Su instinto era, más que nada, maternal.
El instinto de él era pelear. Se le conocía por ser cabezota y valiente. Fue el primero al llegar en el Digimundo que decidió que la mejor idea era investigar y moverse. A nadie más le convencía eso, pero él sabía que era necesario si querían triunfar en lo que fuera que tenían que hacer en ese nuevo lugar. Su instinto era ganar, siempre ganaba. Ya fuera en una discusión, en una pelea o en un partido. Pero a veces le costaba entender que no podía ganar solo, por más que quisiera necesitaba a su equipo para ganar.
En ese momento su equipo eran esos 6 niños que en su mayoría no conocía. Pero le llenaba de tranquilidad saber que dos de ellos eran sus mejores amigos y no abandonarían su lado en ningún momento.
Su instinto cambió el momento en que entraron a esa pirámide y la atrapó Nanomon. Era la única que no tenía su emblema aún, y sabían que estaba en algún lugar dentro de esa pirámide. Taichi no creyó, torpemente, que fuera a hacer mucho daño unas cuantas bromas a los ayudantes de Etemon, pero se equivocó.
Sus bromas llamaron la atención de Etemon y se percataron que estaban invadiendo la estructura. Fueron traicionados por el supuesto prisionero de la pirámide, y este terminó por secuestrar a su mano derecha, a Sora.
Taichi estaba completamente convencido de cruzar la reja electrificada y rescatar a Sora que, según Koushiro, estaba del otro lado. Su instinto era actuar sin antes pensar, pero cambió cuando el pelirrojo le advirtió que podría morir si la reja lo electrificaba. Y morir significaba morir, de verdad. Fue entonces cuando se vio en una encrucijada, arriesgar su vida y salvarla o no hacerlo y sabrá que le sucedería a ella. Tembló al pensarlo, su vida no era más importante que la de Sora.
Ella siempre había sido la que ayudaba a los demás, quien ofrecía su mano para cualquier problema y ayudaba con la mejor disposición. No supo cómo reaccionar al ser ella la que estaba en peligro en esta ocasión. Quiso mantener la calma, pero no se sentía tan poderosa al estar amarrada, sin poder usar más que el poder de su voz para reprimir al Digimon androide. Quería, en verdad quería mantener la calma pero no pudo al ver que estaba siendo clonada. Se le cerró la garganta y perdió el poder de su voz.
Taichi tuvo un momento de reflexión la misma noche en que Sora fue secuestrada. Se sentía culpable, la culpa no estaba comúnmente en su esencia. Él no era de los que se arrepentían de sus acciones, pero vaya que lo estaba haciendo. Tampoco era de los que solían llorar, no le gustaba sentirse frágil, le gustaba sentirse líder y los líderes no lloraban. Sin embargo, ahí estaba él, llorando y cuestionándose que era lo que tenía que hacer para tener a Sora de vuelta. No podía siquiera plantearse la idea de perderla, le era demasiado doloroso.
Y se encontraba de nuevo frente a la maldita cerca electrificada. Koushiro le había dicho que Sora se encontraba al otro lado de esta. El miedo lo carcomía, le daba pena admitirlo pero era así. Para su suerte, Agumon estaba a su lado y le recordó que no estaba siendo él mismo. Su instinto era ser valiente, era su esencia, era lo que lo hacía ser él, Taichi Yagami.
Tomó una gran bocanada de aire antes de cruzar la reja y encontrarla ahí, recostada en una cama metálica atada y siendo copiada por aquel que la había arrebatado de sí. Nanomon tenía su emblema y estaba dispuesto a deshacerse de Sora, de la verdadera Sora. Se abrió un agujero que llevaba al abismo y Sora estuvo a punto de caer a este, pero Taichi no dudó y corrió a su auxilio.
Cuando sus manos se juntaron ambos supieron que todo estaría bien. Pues más que nada, su instinto era estar juntos.
Notas
Esta es mi segunda parte de este que puede convertirse en un conjunto de drabbles. Mi palabra en este capítulo fue instinto.
Espero que haya sido de su agrado, extrañaba mucho escribir sobre estos dos. Gracias a Genee por, en cierta manera, empujarme a hacerlo.
Déjenme un review, los amo :D
¡Nos leemos!
