Disclaimer: Hajime Isayama, este manga/anime no me pertenece, bla bla bla.

OK, OK, admito que tienen todo el derecho del mundo a lincharme por haberme demorado tanto, pero la verdad es que he estado muuuuuuy ocupada estas últimas semanas, sobre todo porque acabo de regresar (más patriota que nunca) de un viaje escolar al Cusco – no se imaginan cómo es, en serio todo el mundo debería ir sólo para contemplar Machu Picchu, ver restos incas y comer alpaca y choclo con queso ;) Pero bueno, ya estoy aquí, así que es mi deber colgar el 12avo capítulo de esta historia que jamás habría llegado hasta aquí sin todos ustedes :D

Vulnerable

Capítulo 12

– ¿¡Es una broma!? – me dijo Samantha a la mañana siguiente, completamente incrédula, luego de que ella despertara y yo le explicara todo, incluyendo que no sabía qué hacer ahora que sabía de mis sentimientos por Levi.

– Sé que es ridículo, Sam. Nada de esto tiene sentido. He tratado de decirme a mí misma que es un error por toda la noche, pero simplemente no puedo, así que tengo que asumir que es cierto. ¿Por qué me enamoré de él? – Reí sarcásticamente y sin alegría – En primer lugar, ¿es posible enamorarse de alguien como Levi? Maldición, ¿por qué estas cosas me hacen ser tan idiota?

Las dos sabíamos que eso último era verdad. De hecho, yo era la única de mi grupo de amigos que jamás había tenido pareja: Samantha tenía un novio, Seth, luego de haber tenido uno en el entrenamiento; Breck estaba saliendo con una chica llamada Greta desde hacía unos meses; Will y Maia mantenían un noviazgo desde el segundo año en la Tropa de Reclutas; Judson había perdido a su novia, Hazel, en la segunda expedición; y Bess y Terry habían terminado su relación hacía poco, aunque seguían llevándose bien. En ese sentido, yo ahuyentaba a los hombres.

– Escucha – respondió ella –, si sé algo acerca del amor, es que es lo más ilógico e inesperado que podría existir. Nunca sabes de quién te puedes enamorar, o por qué.

– ¡Sí, y eso es lo que me tiene tan confundida, Sam! – exclamé, casi llorando por la frustración de no poder controlar mis emociones –. Sé por qué me enamoré de Trevor, pero no por qué de Levi. ¿Por qué él de entre todas las personas en este mundo, maldita sea?

Mi mejor amiga suspiró.

– Tienes que contestar eso tú misma, Kayla. Quizá necesites un tiempo para aclarar tus sentimientos, y después… lo que hagas con ellos depende de ti. Reconozco que no tengo idea sobre declararse, pero francamente creo que deberías…

– ¿¡Estás loca!? – prácticamente grité, sorprendida ante cuánto miedo me daba el solo hecho de imaginar decirle a Levi lo que sentía por él. Más miedo que enfrentarme a una horda de titanes sin el equipo de maniobras –. Levi es el tipo más impredecible y complejo que he conocido en mi vida. Nunca sé cuándo será medianamente amable a su manera o el mayor bastardo que ha pisado la Tierra. ¿Cómo le diría algo como eso?

– No lo entiendo – dijo Samantha con su distintiva sonrisa tranquila y amable –. A los 17 años fuiste capaz de decirle a Dremain a la cara que era un cobarde por pegarte cuando no podías defenderte, ¿y no puedes confrontar al hombre que amas?

– No puedo precisamente porque… lo amo – contesté, sintiéndome muy patética –. Es decir, sí, nos toleramos el uno al otro, él no rechaza mi compañía y estoy segura de que le agrado a pesar de que a veces nos peleamos como ayer, pero ¿cómo sé si lo que siento por él es recíproco? ¿Cómo sé si se lo tomaría bien o mal, cuál será su respuesta? Si me confío en que me corresponderá, quizá acabe decepcionándome terriblemente. Ya me pasó una vez, ¿recuerdas?

Ella asintió con tristeza, mientras yo revivía mentalmente los sucesos del día en el que me rompieron el corazón. No voy a describirlo con muchos detalles porque en verdad no hay mucho que contar: fue exactamente treinta días antes de la ceremonia de graduación, y a costa de prácticamente interrogatorios a quien creía que era el chico de mis sueños (él apenas me prestaba atención y cuando me saludaba siempre lo hacía con desgano, pero yo lo idealizaba demasiado como para darme cuenta), había logrado averiguar que Trevor se uniría a las Tropas Estacionarias, por lo cual ésta era mi oportunidad de decírselo. Así que esa tarde, cuando noté que estaba solo, lo seguí – de una forma bastante tonta, por cierto –, y le dije apresurada y torpemente que había estado enamorada de él desde los primeros meses del entrenamiento. Ahora que lo pienso, quizá lo recuerdo tanto porque ese muchacho fue el primero que me hizo tartamudear en toda mi vida.

Trevor se quedó incrédulo por varios segundos, durante los cuales yo esperaba y rezaba para que me dijera que reciprocaba mis sentimientos, o que al menos me daría una oportunidad para estar con él. Sin embargo, lo que hizo fue ocultar su cara con una mano y decirme que lo sentía en serio porque yo no era una mala persona, pero que no creía que él fuera "el indicado" (sí, yo también sé hablar ese lenguaje) para mí y que no sería sinceramente feliz conmigo. En pocas palabras, me rechazó.

Al ver que yo no le contestaba nada, Trevor se disculpó una última vez y se fue. La razón por la cual me tomó al menos medio minuto reaccionar es porque en ese instante, gran parte de mis sueños y esperanzas en cuanto al amor colapsó como un castillo de naipes. Por mucho tiempo, me había imaginado mi vida completa junto a él, y ahora me había dicho que no muy claramente. Y lo peor es que yo no habría sido capaz de hacer lo mismo: jamás podría haberle negado nada, lo cual me hizo sentir más débil que nunca.

Por varios días, estuve bastante deprimida y resentí a Trevor profundamente, al punto que casi llegué a odiarlo y mis amigos a duras penas lograban animarme. Will se desvivía por sacarme una sonrisa y Breck tuvo toda la intención de mandar a Trevor a reunirse con sus antepasados cuando se lo conté, hasta que el resto de nosotros lo convencimos de que con eso no mejoraría nada; y sobre todo, fue Samantha quien me ayudó a dejarlo ir y a comprender que, sencillamente, él no era para mí. Luego de graduarnos, durante mi última visita a mi familia antes de partir para el cuartel de la Legión de Reconocimiento, mis hermanos Jules y Cedric notaron que algo me sucedía, porque no estaba tan combativa como de costumbre, y cuando se los conté, se las ingeniaron para hacerme reír, demostrando que también habían heredado el sentido del humor de mis dos padres.

Aunque yo había terminado aceptando que Trevor era un amor no correspondido, todavía no olvidaba y jamás podría olvidar cómo me hizo sentir ese rechazo. Tal vez era por eso que uno de mis mayores miedos era fallar en el amor.

– Estoy tan confundida, Samantha – confesé a mi mejor amiga cuando volví al presente –. No quiero arriesgarme a equivocarme de nuevo.

– Kayla, el hecho de que Trevor no se enamorara de ti no significa que nadie lo haría. Tú eres única en todos los sentidos – ella intentó convencerme.

– No lo sé. Quiero decir, ¿alguien como Levi se enamoraría de mí? – Suspiré, negando con la cabeza –. Irónico, ¿no? Lo único que no puedo hacer es decirle al mejor soldado de la humanidad que lo amo. Pero sencillamente no podría soportar otro rechazo de esa clase, y de una persona como él.

Ella asintió y me tomó de la mano.

– Eres tú la que debe tomar esa decisión, pero te prometo que si necesitas ayuda, yo te apoyaré en cualquier cosa que necesites.

Las dos sonreímos, y por un momento olvidé la confusión que me daba dolor de cabeza. Poco después, mi decisión ya estaba tomada: Levi no se enteraría. De ninguna manera. Por supuesto, no podría ocultárselo a Breck y Will, y quizá ellos me aconsejaran otras cosas; sin embargo, me juré a mí misma que nunca le diría una palabra acerca de esto al tercer comandante. Las cosas entre nosotros dos ya estaban bastante bien comparadas con cómo habíamos empezado, y no había necesidad de arruinarlo con una confesión tan absurda; además, yo sabía tanto sobre relaciones románticas como un titán sobre el respeto a la vida humana. No, las cosas con Levi se quedarían así y punto. Resolví contentarme con su amistad y confianza, y mientras él no hiciera alguna pregunta como "¿Alguna vez te has enamorado, Kayla Nakamura?" (la cual era de una posibilidad entre un millón, razoné), no tendría que intentar mentirle y terminar revelando mis verdaderos sentimientos.

Hay que recordar que errar es humano.


Durante los siguientes cinco meses, los únicos de mis amigos que se enteraron fueron Samantha, Breck y Will. Por cierto, estos dos últimos casi sufrieron un ataque cardíaco cuando recibieron la noticia más tarde ese mismo día.

– ¡Madre mía, Kayla!– exclamó Breck, quien todavía estaba furioso con Levi por cómo me había tratado el día anterior –. ¡Pensar que ayer parecían estar a punto de matarse el uno al otro y yo quería apoyarte y mandarlo al diablo, y hoy nos dices que lo amas! – repetía mientras caminaba de un lado a otro como un tigre enjaulado y se pasaba las manos por su cabello castaño oscuro. Su asombro iba más allá de lo que se puede describir con palabras.

– Breck, si sigues gritando, todo el mundo en la Legión de Reconocimiento empezará a planear una boda que nunca sucederá – dije, sarcástica y un poco molesta por su reacción.

– Lo siento, es que… es una enorme sorpresa, Kayla – contestó él, suspirando y abanicándose la cara –. Necesito unos segundos para procesarlo. Mejor dicho, varios.

– Y pensar que sólo hace alrededor de medio año estábamos bromeando acerca de que algo acabaría pasando entre ustedes dos, y resulta que es cierto – musitó Will, también atónito, pero con su habitual tono divertido.

– ¡Nada ha pasado! Son sólo sentimientos – rebatí rápidamente, sintiendo que me sonrojaba.

– Aunque a decir verdad, yo ya presentía que Levi nunca estuvo realmente en la categoría de "amigo" – continuó con picardía. No me sorprendía que Will ya hubiera notado algo; era muy perspicaz y se fijaba en cada detalle, lo cual lo había ayudado a llegar al 3° puesto en el entrenamiento.

– A lo que voy – retomé mi punto original con un suspiro de exasperación – es que dudo mucho que pueda contárselo.

– ¿Por qué no? De todas formas, no se pierde nada intentando. No tienes nada que perder – opinó Will.

– Excepto un corazón no roto. Yo digo que un tipo que te insulta como lo hizo ayer no vale la pena – comentó Breck con amargura, apretando los puños; probablemente recordando a Trevor y la discusión del día anterior.

– Para ti es fácil decirlo – añadí dirigiéndome a Will, aunque sin mala intención –. En tu caso, declararte a Maia era confirmar una obviedad. Se veía a diez kilómetros de distancia que también le gustabas.

– ¿Y por qué no le gustarías al soldado más fuerte de la humanidad? Eres una chica increíble – éste me alentó.

– Por la misma razón por la que ustedes dos nunca se enamoraron de mí. Somos amigos, podría decirse, y eso es todo. Sé que le agrado al menos en ese sentido. De eso no me queda dudas, incluso con una pelea como la de ayer; incluso fue a disculparse después.

– En ese caso, tal vez podría redimirse – dijo Breck –, siempre que no vuelva a decirte algo así.

– Pero quién sabe si tendría ese tipo de sentimientos por mí – proseguí –. Con alguien como Levi, jamás puedes saber a ciencia cierta lo que está pensando, mucho menos con temas como éste – Suspiré –. Aún no estoy del todo segura, pero si no recibo ninguna señal, entonces no se lo diré. No puedo arriesgarme a arruinar las cosas entre nosotros de nuevo.

Mis amigos asintieron con aprobación y también me recordaron que ellos siempre me apoyarían, y que si decidía lo contrario a lo mejor ellos podrían aconsejarme, pues ambos ya tenían una idea sobre declararse. Luego Samantha les señaló que tampoco eran precisamente expertos en el amor, y los cuatro reímos.

Y así quedó el asunto. No volví a hablar de eso con mis amigos y me prohibí a mí misma pensarlo mucho más para no cometer un error fatal. Mi relación con Levi siguió más o menos igual, aunque a veces apenas lograba reprimir el impulso de decir algo estúpido como "Levi, te amo". A pesar de esos cambios, mi vida continuó su curso normal y no pasó nada realmente importante por cinco meses más. Énfasis en cinco meses más.

En términos cronológicos: mis amigos y yo nos unimos a la Legión de Reconocimiento a principios de 844. Un año y medio después, la Muralla María cayó.


*O* Ahora es cuando ¡llego al canon de Isayama! Debo advertirles 2 cosas: la primera, en el próximo capítulo he hecho algunas ligeras modificaciones a la historia original, pero que espero no la afecten mucho y que no se molesten demasiado conmigo; la segunda, tal vez me demore un poco (o mucho, maldita sea) en actualizar de nuevo, pero les prometo hacer todo lo posible para que valga la pena la espera, gente increíble.

Los quiere,

Audrey-chan