Hola a todos mis lectores, como siempre es Lunes y aquí estoy para actualizar, espero disfruten este capítulo. Como siempre agradezco que apoyen mi historia, y quiero dar un saludo especial a quienes dejaron reviews: Konan Akatsuki, Abel The Titan (gracias por tus maravillosas palabras, Ikki ya verás que tendrá un castigo, y el camino que debe recorrer Shun para salvar a quien ama será algo complicado, los grandes amores deben superar muchas dificultades, sólo así serán verdaderos) Alyshaluz, geminisnocris, Inu-chan, Adele Melody, Tot12 (tus reflexiones siempre me encantan) y a mis queridas Tapucihuatl-Shun, InatZiggy-Stardust (Salve al gran maestro) y a mi querida mentora Gilraen-Shaulah sama.

Los personajes no me pertenecen, son del idolatrado por muchos Masami Kurumada (menos por mi u.u aunque adoro sus personajes hasta la saga de Hades, ND está por verse en que termina) este fic tiene romance y drama, cuyos protagonistas son Shun y June, si no te gusta la temática o los personajes, abstente de leer y busca por otro lado algo que sí te agrade de seguro lo encontrarás.

Errores que cuestan caro.

Por Mel-Gothic de Cáncer.

Capitulo XIV.

La niña encerrada.

Shun observó a la pequeña June. Estaba sola. Su rostro se veía húmedo y enrojecido por el llanto, permanecía estática sentada en esa silla, llevaba un vestido de encaje y zapatos de charol, como los que usaban las hijas de familias adineradas y un listón fucsia adornaba su cabello, esto le recordó un poco a Saori cuando eran unos niños, la pequeña rubia parecía una frágil muñeca.

Frente a ella en el suelo, había una caja de música que estaba rota pero aún funcionaba, la cuerda pasaba con lentitud tocando una triste melodía. Shun entró por la puerta de bronce y se acercó a la niña por detrás, cuando intentó tocar su hombro una serie de imágenes acudieron a su cabeza, veía una mujer que parecía odiarla y que la golpeaba a menudo cuando estaban solas, también un hombre de mirada amable que sólo estaba con ella el tiempo suficiente para decirle cuanto la quería, pero desaparecía mucho por su trabajo y también vio a un niño algo mayor que ella, era igual de rubio y sus ojos tenían ese mismo azul zafiro, él parecía acompañarla y quererla mucho pero había tenido que marcharse muy lejos.

Por encontrarse dentro de la mente de June, por haber unido momentáneamente sus cosmos, Shun podía identificar a esas personas sin tener necesidad de preguntar, la mujer era la madrastra que jamás la aceptó por ser el fruto de una infidelidad, el hombre era el padre quien no tenía el tiempo suficiente para ella aunque lo deseara, era un diplomático y se la pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa y el niño era el hermanastro quien en su inocencia no sabía de rencores y no comprendía de infidelidades, él había dado las primeras muestras de afecto a la pequeña rubia considerándola una hermana más, pero habían sido separados porque él había regresado a Roma a estudiar en un internado.

- Papá murió y mi hermano tuvo que marcharse muy lejos, esa señora no me quiere, ella rompió la caja de música que Vincenzo y papá me regalaron en mi cumpleaños- explicó la pequeña June poniéndose de pie- ¿Quién eres? ¿Vienes a llevarme a un orfanato? Porque si es así te advierto que huiré lejos donde no puedas encontrarme y ella no me golpee más.

- No, no vengo de un orfanato- sonrió Shun con algo de tristeza ante la niña, siendo tan pequeña June también había tenido una vida desdichada como él, intentó ganar su confianza para saber qué podía hacer por ella, como sanar esa herida dentro de su ser- He venido a ayudarte a encontrar un nuevo hogar.

- Si me tocas te voy a morder- contestó la niña dando un paso hacia atrás mientras el Caballero de Andrómeda intentaba darle la mano.

- No voy a hacerte daño, no todas las personas son malas- trató de explicar.

- Tienes que darme una prueba de que no eres malo- exigió June ante un sorprendido Shun, quién no sabía con exactitud como demostrarle eso.

- Bueno…yo…- Miró en todas direcciones tratando de encontrar alguna manera de probar su bondad- ¿Podría reparar tu caja de música?

- Ya está rota, y ella la destruirá si la escucha otra vez- contestó la pequeña mirando la caja con tristeza.

- ¿Por qué esta habitación no tiene ventanas?- preguntó Shun notando ese detalle, sólo había una puerta que estaba cerrada.

- Ella me encierra aquí para que nadie sepa que existo, dijo que nunca debí haber nacido- varias lágrimas resbalaron por las mejillas de la niña. Shun conmovido tomó sus manos las cuales eran blancas y diminutas entre las suyas.

- Voy a sacarte de aquí, lejos hay una isla donde hay alguien que va a darte un nuevo hogar- dijo mientras se arrodillaba para quedar a su altura.

- ¿Una isla?-

- Así es, pero te advierto que es un lugar complicado, todos los días hace mucho calor y en las noches hace mucho frío, allí vive alguien muy sabio y te enseñará a defenderte- sonrió Shun pensando en su maestro Albiore.

- ¿Eres un príncipe encantado? ¿O un héroe?- los ojos de June brillaban de emoción ante esta mágica idea, Shun por su lado se sintió algo ridículo, pero ella era una niña, él no iba a ser quién matara sus infantiles ilusiones menos aún en su inconsciente.

- No, soy un Caballero de Athena- explicó un poco ruborizado.

- ¿Tienes poderes especiales? ¿Eres un mago o un príncipe?- preguntó June pensando en que la persona delante de ella tenía un rostro muy lindo, como el de los libros de su hermanastro- Eres muy flaco, de seguro debes ser un mago, no podrías sostener una espada con esos bracitos- dijo tocando a Shun con la punta de su dedo índice.

- No soy un mago, tampoco un príncipe pero tengo algo mucho más poderoso que la magia, se llama cosmos-

- ¿Cosmos?- June miró a Shun sin comprender mucho de lo que hablaba, y él se dio cuenta de ello- Eso es raro, nunca lo había escuchado, y esa isla ¿Cómo se llama? ¿Hay conejitos allá?

- Se llama Isla Andrómeda y la verdad es que sólo hay lagartijas y algunas serpientes venenosas- Shun no podía mentirle pero estaba consciente de que sus palabras no ayudaban mucho.

- ¡Qué bueno porque soy alérgica a los conejitos!- sonrió June ante un desconcertado Shun, la niña sacó de los restos de la caja un pequeño y seco ramo de violetas, el cual aún desprendía un poco de perfume- vámonos antes de que ella venga con los del orfanato, pero no puedo abrir esta puerta, es muy pesada para empujarla y siempre le pone llave. Shun comprendiendo a la niña, se puso de pie.

- Quiero que te alejes de la puerta- dijo, a lo cual June obedeció. Shun trató de empujarla, luego forcejeó pero nada pasó- tendré que derribarla.

Elevando su cosmos, le dio un fuerte puñetazo a la puerta la cual se partió en dos logrando abrirse.

- Vámonos- Shun volteó a ver a June pero ella le miraba asustada- Tranquila, ya te dije que no soy malo, ven conmigo iremos a ese lugar que te prometí y todo cambiará.

- Pero ¿si ese lugar no me gusta? ¿Si ese señor sabio no me quiere? ¿Dolerá ese entrenamiento para defenderme? Además no sé tu nombre no puedo viajar con un desconocido- demasiadas preguntas invadieron a la pequeña June en ese momento.

- Mi nombre es Shun- sonrió el Caballero de Andrómeda pensando en aquella vez en que siendo niños había conocido a la amazona.

- El mío es June- la niña extendió su mano a Shun, el entendió su gesto y la sostuvo en señal de saludo, ella la apretó con fuerza como había visto a su padre hacerlo con algunas visitas importantes que llegaban a su casa.

- June, quiero que me escuches bien, no importa si donde vayas desde ahora en adelante es un lugar bonito como los cuentos de hadas o un infierno sobre la tierra, cualquier lugar puede ser tu hogar, incluso si te suceden cosas malas, si tienes amigos que te quieran y el valor para seguir luchando, todo saldrá bien- explicó Shun con mucha seriedad en su mirada.

- Creo que entiendo, Vincenzo dijo algo muy parecido pero ¿Qué es eso de infierno?- June era demasiado niña aún para entender algunas cosas, Shun simplemente la miró con ternura, la tomó en brazos y la cargó en su espalda.

- Con el tiempo lo sabrás, ahora debemos salir de aquí- El Caballero de Andrómeda salió de la habitación. Apenas puso sus pies fuera de ella, el pequeño universo comenzó a agitarse y la voz de una mujer retumbó por todos lados.

- ¡Tú no puedes salir de aquí!-

Varias sombras comenzaron a salir de los muros y trataban de alcanzar a Shun y a June.

- ¿Qué son esas cosas?- Shun intentaba evadirlas sin tener que pelear con ellas.

- Cuidan la puerta para que no escape, el hombre malo y mi madrastra las pusieron ahí- explicó June.

- ¿Hombre malo?- preguntó Shun.

- Apareció hace un tiempo aquí, me separó de mi ser inconsciente y le dijo a mi madrastra que no me dejara salir- June se aferraba a la espalda de Shun y apretaba los ojitos para no ver a las sombras que les perseguían.

- ¿Acaso se tratará de Ikki?- pensó Shun. Pero en ese instante varias sombras se abalanzaron sobre él y cayó en un pasillo de madera de la enorme mansión donde vivía June. Las extrañas criaturas separaron al Caballero de Andrómeda de la niña, y lo dejaron inmovilizado en la pared con un extraño engrudo que no le permitía escapar, por más que forcejeaba era imposible liberarse.

- ¡Shun!- gritó la pequeña estirando sus brazos hacia el joven mientras una de las sombras se la llevaba de regreso a la habitación.

- ¡Déjenla!- Shun comenzó a elevar su cosmos y poco a poco el engrudo comenzó a resecarse y romperse, viéndose liberado corrió tras la niña y controlando muy bien su Tormenta Nebular logró disolver a las sombras que la llevaban de regreso para encerrarla. June cayó bruscamente al suelo pero tan pronto pudo reaccionar se puso de pie y caminó hasta él.

- ¿Estás bien?- dijo preocupada y con lágrimas en los ojos. Shun aliviado de ver que ella no se había dañado con la caída asintió y tomándola en brazos corrió hacia la salida de la mansión pero la puerta principal estaba bloqueada por unas enormes zarzas de gruesas espinas, mientras que detrás de ellos las sombras regresaban pero esta vez seguidas por una mujer de cabellos castaños, ojos color avellana y tez blanca.

- Es ella, es mi madrastra- June asustada se abrazó a Shun, y este decidido a sacarla de ese lugar comenzó a arrancar las zarzas, pero mientras más tironeaba, más seguían brotando y su piel se hería aún más con las gruesas espinas.

- Sigues siendo una mocosa atrevida, tu sola existencia es un error que jamás debió haberse cometido- dijo la mujer al estar frente a ellos, las sombras se abalanzaron sobre Shun pero la pequeña June tratando de superar sus miedos corrió hacia su madrastra para que las detuviera.

- ¡No, diles que dejen en paz a Shun! Regresaré si quieres pero a él no lo encierres- suplicó de rodillas delante de la mujer, esta aún molesta por su intento de fuga la abofeteó fuertemente y la niña cayó al suelo raspándose la rodilla. Riendo la mujer ordenó que liberaran a Shun y miró a June con desprecio.

- Es bueno que sepas cual es tu lugar- y dándole la espalda se dispuso a regresar a la mansión mientras sus sombras levantaron a June para encerrarla otra vez. Cuando la pequeña comenzó a caminar Shun la detuvo.

- ¡June no vayas con ella! Escúchame, tú no eres un error, si realmente lo crees así entonces quién ganara la batalla es tu madrastra y todo el amor que te dieron tu padre y tu hermano habrán sido en vano, si le sigues teniendo miedo nunca serás libre y siempre estarás encerrada en esa habitación acompañada por esa caja de música rota…el mundo exterior puede ser cruel pero es mucho mejor que esto, allá afuera hay otras personas que esperan conocerte, yo quiero conocerte, pero debes tener valor- No podía permitir que ella volviera al encierro, hasta ese extraño viaje a su inconsciente había muchas cosas que Shun ignoraba de ella ¿Cómo podía pensar que la amaba? ¿Cómo podía pretender calmar su dolor si sabía muy poco de June? Aunque la comunicación de ambos en Isla Andrómeda era muy fluida, ella era extremadamente reservada, mientras él se la pasaba hablando de lo genial que era Ikki, ella guardaba en secreto la tristeza por su hermano quién estaba lejos, mientras él se quejaba del entrenamiento o recordaba las palizas de Tatsumi, ella escondía la vergüenza de ser odiada por la única mujer que debía protegerla en su infancia, mientras él lamentaba no tener a su madre ella sufría por no tener siquiera una familia.

- Decir que alguien nunca debió haber nacido, encerrar a alguien para fingir que no existe e incluso hacerla desaparecer es la obra de alguien sin corazón- dijo Shun mirando la espalda de la madrastra de June.

- ¿Acaso no te das cuenta que esta mocosa no entiende lo que le dices? June es tonta, ningún niño que nace de una relación extramatrimonial puede ser feliz -contestó la mujer volteando y burlándose de Shun- niña ven conmigo no tiene sentido que escuches a este loco.

La pequeña con la mirada baja, apretó fuertemente sus manos y se quedó quieta.

- No iré contigo-

- ¿Qué dices? Vendrás conmigo o te golpearé- la mujer intentó abofetear a la niña una vez más, pero entre lágrimas ella tuvo la fuerza suficiente para detener su mano.

- No me harás daño nunca más porque ya no te tengo miedo- liberando la mano de su madrastra June corrió hacia Shun, las zarzas comenzaron a secarse rápidamente y él las arrancó sin mucho esfuerzo, luego tomó a la niña en brazos y salieron definitivamente de la mansión mientras la figura de la madrastra se convertía en polvo y se dispersaba en el aire.

- Estoy orgulloso de ti June- sonrió Shun caminado por una larga avenida junto a un río adornada por enormes Álamos, mientras por su cabeza aparecían las imágenes de la niña en la vida real perdida en las calles de Adís Abeba después de escapar de su casa, hasta encontrar a la entrada de una iglesia católica ortodoxa dos figuras muy familiares. En ese inconsciente esas figuras también estaban presentes esperándolos al final de la calle.

- ¿Maestro, Marín?- dijo Shun sorprendido, pero ellos se veían jóvenes y no lo reconocieron.

- ¿Quiénes son?- preguntó June un poco asustada, pero Albiore caminó hacia ella y con una paternal sonrisa acarició su cabeza.

- Te hemos estado esperando desde hace tiempo ¿Qué te había pasado?- preguntó.

- Estaba atrapada en la mansión de su padre- explicó Shun feliz de ver a su maestro pero triste porque en ese recuerdo aún no lo conocía.

- Mi madrastra me encerró- dijo June escondida tras las piernas de Shun.

- Ya veo, ¿tú la has rescatado?- preguntó Albiore.

- Así es Shun me salvó- contestó la pequeña por él.

- Muchas gracias- Albiore estrechó su mano con fuerza, el Caballero de Andrómeda deseaba conversar con su maestro aunque fuera por una sola vez, pero sabía que todo era parte del inconsciente de la amazona de Camaleón.

- June ¿recuerdas la persona que dije que te enseñaría a defenderte?- preguntó a la niña que aún seguía aferrada a sus piernas- está aquí, es este señor, el quiere ayudarte tanto como yo.

June dio un paso al frente con timidez, Albiore volvió a sonreírle y ella miró a Shun con algo de tristeza.

- ¿Vendrás conmigo?- dijo mientras se le humedecían los ojos. Shun la tomó entre sus brazos para despedirse.

- Por ahora no, pero te prometo que nos volveremos a encontrar siempre y cuando te esfuerces, obedezcas a tu maestro y seas muy valiente- June lo abrazó y luego fue con Albiore, Marín quién observaba la escena sacó una máscara y tras hacer que la niña repitiera un pequeño juramento la puso sobre su rostro. En la mente de Shun aparecía el recuerdo de June cuando hizo sus votos de amazona y escondió su infantil rostro para siempre bajo el frío metal de la máscara. Unas lágrimas salieron de sus ojos y de inmediato intentó secarlas para que no se dieran cuenta de ello.

- Shun, olvidé entregarte algo- dio June antes de marcharse con Albiore y Marín, frente a él se quitó la máscara y de su cuello sacó un pequeño collar que tenía una llave dorada- debes llevar esta llave y abrir los grilletes que me hacen sangrar, pero no hay sólo una, las otras están en otros recuerdos que provocan que llore.

Tras besar la mejilla del joven caballero, se puso la máscara y se fue junto con Marín y Albiore.

- ¡No olvides cuidarte del hombre malo!-

La puerta de bronce apareció junto él, y Shun hizo el camino de regreso al lado consciente.

Continuará…

Próxima actualización: Lunes 10 de Febrero, hasta entonces :)