Nico tardó un rato en dormir.

Estar con Will se sentía muy bien.

Le gustaba que se preocupara por él, y que lo regañara, y que lo quisiera como es.

No quería sentirlo. Sentir eso por Will sería incomodarlo. No quería verlo de otra forma. Le pasaría lo mismo que con Percy.

Se durmió con un sabor amargo en la boca. Con la horrible sensación de estar haciendo las cosas mal.

Su sueño había comenzado de lo más normal.

Siempre soñaba prácticamente lo mismo, en las noches normales.

Normalmente tenía que ver con su hermana, pero esta vez fue algo distinto.

Soñaba que Bianca y él peleaban contra un monstruo, uno que no sabía si era real o había inventado su mente. Pero eso poco importaba.

Trataban de escapar de él cuando éste atacó a su hermana.

Justo en ese momento apareció Percy Jackson, a salvar el día.

Se sintió como un niño otra vez.

No vio ningún movimiento por parte del hijo de Poseidón, pero en un segundo el monstruo ya estaba muerto.

Percy se acercó a Nico, Bianca había desaparecido.

- Nico. ¿Estás bien?

- Percy... Percy... - No podía decir nada más que su nombre. Estaba muy cansado. Su hermana no estaba, no sabía que debía hacer ahora.

- Gracias - Dijo cuando se calmó.

- Oh. No fui yo.

Percy le hizo un lugar a una silueta que caminaba hacia ellos.

Will.

- ¿Tu lo mataste? - preguntó sorprendido el hijo de Hades.

- Claro, Chico Muerte. Ahora, es mejor que vayas a la enfermería y te quedes ahí a descansar.

- Pero... ¿y Bianca?

- Ella está bien. Ahora ve, Ordenes del doctor.

Nico dio la vuelta, pero volvió a girarse hacia Will.

- Hey, Solace.

El hijo de Apolo le sonrió.

- Me gustas.

Amplió más la sonrisa.

- Tú también me gustas, Nico.

Y sonriendo se fue hacia la nada, que supuestamente llegaba a la enfermería.

Cuando Nico despertó, con tanta energía como para vencer a un titán él solo, no vio a Will por ninguna parte, lo que era muy extraño, porque había amanecido y los hijos de Apolo se despertaban con el sol.

Cuando Nico despertó, con tanta energía como para vencer a un titán él solo, no vio a Will por ninguna parte, lo que era muy extraño, porque había amanecido y los hijos de Apolo se despertaban con el sol.

Solace siempre iba a despertarlo cuando amanecía.

Pensó en que tal vez no lo había hecho porque quería que durmiera más. Por lo que fue directo a desayunar.