Hola mis queridos lectores, día de actualización, espero disfruten este capítulo. Como siempre agradecimientos a quienes dejaron un mensajito para mi: Inu-chan, Alyshaluz, Abel The Titan, Konan Akatsuki, Darkacuario, Adele Melody, Tepucihuatl-SHun e InatZiggy-Stardust (amiga recuperate, animo y salve al gran maestro!) Tot12, Mary Martin-sempai y Gilraen-Sama.

Los personajes pertenecen a Masami Kurumada, yo sólo distorsiono las realidades, si no les gusta la pareja o las historia sencillamente no lean ni comenten con mala onda, nadie mejora de esa manera.

Errores que cuestan caro.

Por Mel-Gothic de Cáncer.

Capitulo XV.

Nuestro viaje.

Al pasar por el espejo desde el espacio pre consciente al consciente, Shun se sentía extraño, había ayudado a June siendo una niña a vencer la opresión de su madrastra y aunque eso no había sido más que una aventura dentro de la parte más compleja de su mente, él trataba de entender en qué lograría esa acción salvar a la June que él conocía, también se sentía asombrado por poder ver recuerdos de la vida de la joven sin necesidad de hacer preguntas.

- Ya veo por qué mi maestro no le enseñó el cosmos sanador de Andrómeda a mis otros compañeros de entrenamiento, en malas manos sólo lograría lastimar a las personas es tan temible como la técnica de Ikki- Mirando la llave dorada que la pequeña June le había dado caminó por el jardín hasta llegar a la fuente donde el adormecido cuerpo de la rubia descansaba sobre el altar de mármol.

- Shun, has regresado- la prisionera June del lado consciente apareció junto a su cuerpo y el Caballero de Andrómeda cruzó el estanque mojándose hasta la cintura. Cuando llegó al altar salió del agua y se acercó al cuerpo y al espíritu consciente de la amazona de Camaleón.

- Siento la demora pero aquí traigo algo que nos puede servir- dijo con amabilidad enseñándole la llave- ¿Qué debo hacer con ella?- preguntó recordando que él no podía tocar a la joven del lado consciente, pero la llave comenzó a brillar por sí sola, se elevó y se dirigió al grillete que tenía June en el cuello, ingresó en la cerradura y entonces la joven quedó liberada de él. Su cuello delgado y blanco aún tenía heridas provocadas por el grillete y Shun las observaba con seriedad.

- No te preocupes, van a sanar, te darás cuenta muy pronto- sonrió con un poco más de alivio la joven mientras su cuerpo adormecido en el altar esbozaba el mismo gesto.

- Debo regresar por las otras llaves a tu inconsciente lo más pronto posible- dijo Shun pero de pronto se sintió mareado y no pudo evitar sostenerse del borde del altar para no caer.

- Shun, esa técnica que haces consume tus energías, aunque en el tiempo físico sólo ha pasado una hora desde que entraste en mi mente, lo mejor será que regreses allá y descanses de lo contrario podrías quedar atrapado aquí- explicó June preocupada.

- Pero ¿Qué sucederá con los otros grilletes?-

- Tranquilo, estaré bien, ya has logrado quitarme uno, podré resistir, cuando te sientas listo puedes volver, ahora regresa con mi cuerpo y descansa- una enorme luz encegueció a Shun, como pudo sostuvo el cuerpo de June en sus brazos y sintió que flotaban una vez más hacia el universo.

Cuando volvió a abrir sus ojos estaba en la choza, la pequeña hoguera se había extinguido y June dormía con tranquilidad, ya no tenía fiebre y al parecer no la perseguían las pesadillas, pero no había mucho tiempo, seguramente con ese viaje a su mente los demás habían detectado el cosmos de ambos, había que salir de ese lugar cuanto antes.

- June, despierta tenemos que irnos de aquí- Shun la remeció con un poco de brusquedad, cuando la joven logró ponerse de pie algo somnolienta comprendió inmediatamente la situación y en el preciso momento en que se disponían a abrir la puerta de la choza para huir el inconfundible cosmos de Ikki y el de Seiya se sintió muy cerca de ese lugar. Shun abrazó a June y se escondieron detrás de la puerta al mismo tiempo en que esta era abierta desde afuera.

- ¿Seguro que sentiste el cosmos de Shun expandirse desde aquí?- preguntó Seiya quien vestía su armadura y tenía sus manos puestas en la nuca.

- Claro que sí, deben estar cerca- Ikki quien también llevaba puesta su armadura observaba en detalle cada rincón de esa choza. Por sobre todas las cosas deseaba encontrarlos.

- Ikki deberíamos dejarlos tranquilos, June está enferma y Shun la sacó del Santuario para llevarla a pasear, un cambio de aire es bueno para la salud- defendía Seiya a su amigo pero Ikki no estaba de acuerdo.

- Esa mocosa debía quedarse en el claustro por orden de Athena, Shun se está metiendo en serios problemas por su estupidez- el Caballero del Fénix encontró la hoguera y la examinó- el fuego se extinguió hace no más de media hora, ¡Shun sé que estas aquí escondido, mas te vale que salgas o tu amiga se meterá en problemas con Saori por tu culpa!

- ¿Qué estás diciendo Ikki?- Seiya no entendía la razón de que el Caballero del Fénix estuviera gritando a una choza vacía.

- Así es, además ella no está en condiciones de sostener un viaje por su salud, sólo la expondrías a que empeore- continuó hablando Ikki quién había clavado la vista a la puerta detrás de la cual se encontraban escondidos Shun y June- Si muere tú serás el responsable.

- No te muevas- susurró June tan despacio como pudo posando una de sus manos en el pecho de Shun, mientras él estrechaba a la amazona contra su cuerpo. Deseaba enfrentar a su hermano con todas sus fuerzas, tenía que vengar a June por el daño que le había hecho, pero si lo hacía no sabría qué resultaría de esa pelea, y si él era lastimado de gravedad no podría seguir sanándola con su técnica, lo más sensato era evadirlo hasta que ella estuviera bien, sólo entonces lo encararía para saber las razones de aquel acto tan cruel que había cometido. Ante el silencio de ambos, el caballero del Fénix molesto se acercó a la puerta y la cerró de golpe, pero detrás no estaba lo que él buscaba, de hecho no había nada más que la pared de la choza. Iba a lanzar un ataque al muro no muy convencido de lo que veía pero Seiya lo detuvo.

- Ya es suficiente, todos queremos encontrarlos al igual que tú, pero Shun ya es un hombre y sabe lo que hace, regresemos al Santuario, cuando Saori vuelva estoy seguro que él también lo hará- El Caballero de Pegaso abrió la puerta nuevamente y salió de la choza- vámonos Ikki.

El Caballero del Fénix le siguió no muy convencido, sabía que Shun sería incapaz de poner en riesgo la vida de alguien sin tener la razón. Pero no lo perdería de vista, la próxima vez que sintiera su cosmos iría por él sí o sí, debía salvarlo del dolor del amor y si eso implicaba separarlo de la amazona de Camaleón lo haría, aunque su hermano no lo comprendiera en el ahora en el futuro se lo agradecería.

Shun y June dieron un respiro de alivio en cuanto sintieron el cosmos de Ikki y Seiya alejarse. Él temía que llevaran de regreso a la amazona al claustro y ella que lo lastimaran por haberla sacado de ese lugar sin el consentimiento de Athena.

- Es la primera vez que desobedezco a Ikki- dijo en voz alta Shun- pero no me hubiera gustado que nos encontrara ¿Cómo te sientes? Usaste una de tus técnicas para escondernos ¿verdad?

- Me siento bien Shun, gracias a ti- sonrió la joven- pero debes descansar para recuperar tus energías, esa técnica debe ser muy agotadora.

- ¿Cómo sabes lo de mi técnica?- preguntó Shun con curiosidad.

- Recuerdo todo lo sucedido en mi lado consciente, pero nada más- explicó June, después ambos se turnaron para dormir hasta el amanecer y continuar con su viaje.

La June del lado consciente tenía toda la razón sobre las heridas en su cuello, transcurrieron un par de días desde el primer viaje de Shun a la mente de June y ella había tenido muchos cambios positivos. Ya no estaba tan débil y su cuerpo no rechazaba la comida que ingería, ambos habían decidido viajar por lo que pudieran de Grecia y regresar al Santuario el mismo día que Athena volviera del Olimpo.

Pero para no ser hallados con facilidad viajaron a través de montañas y campos hacia donde el viento o sus constelaciones les guiaran, refugiados por el cosmos del Camaleón. Poco a poco sus sentimientos se estrechaban aún más, pero tal como Shiryu le había dicho a Shun, crecían en su interior sin que ellos se dieran cuenta.

- ¿Qué flores son esas?- preguntó la amazona curiosa mientras caminaban por un ancho sendero de tierra.

- Son girasoles- explicó el Caballero de Andrómeda deteniendo su paso ya que la joven se quedaba atrás.

- ¿Por qué se llaman así? Son enormes-

- Tienen ese nombre porque siempre siguen la dirección del Sol- sonrió él – es raro que estén en esta fecha florecidos, generalmente lo hacen en verano, estos están bien retrasados- pensó en voz alta.

- ¡Me gustan!- June quiso tomar unos cuantos pero algo pasó volando frente a ella y la distrajo- ¡Mira eso Shun!- se impresionaba fácilmente con cualquier cosa y pese a su carácter fuerte en ocasiones podía ser más ingenua que el mismo Caballero de Andrómeda.

- Son mariposas June, ya hemos visto varias en el camino- explicaba sonriente el peliverde disfrutando de ella comportándose como una niña curiosa y de ese viaje loco que había salido completamente de la nada contradiciendo todo lo que él había hecho hasta entonces.

- ¿Existen tantas mariposas diferentes?- preguntó la joven con curiosidad corriendo tras una para atraparla- me dijiste ayer lo mismo con los pájaros y los árboles.

- ¡Cuidado con esa piedra!- pero ya era demasiado tarde, June había tropezado y había caído- ¿Estás bien?

- Mira- June con el rostro lleno de tierra abrió sus manos las cuales tenía levemente juntas.

- La atrapaste- Shun contemplaba la mariposa parada en la palma de la mano de la amazona completamente intacta. Tenía unas enormes alas blancas con manchas violetas y verdes.

- Tú me enseñaste cómo hacerlo en Isla Andrómeda ¿Lo recuerdas? Practicábamos con lagartijas pero esas son más escurridizas- sonrió June recordando esos momentos de cuando eran niños. Shun también recordó todo aquello con cariño, a veces creía ver a la pequeña June del inconsciente en el rostro de amazona, como si los años no hubieran transcurrido para ella. La mariposa voló de las manos de la joven y ambos se pusieron de pie para continuar caminando. Iban por un valle donde había muchos campos, el otoño había comenzado y en algunos lugares ya estaban terminando de cosechar frutas y cereales para el invierno.

- Shun esa loma llena de pasto es como las dunas en las que jugábamos- June había tomado al Caballero de Andrómeda de la mano y lo condujo a ese lugar. Minutos después ambos rodaron por la loma como un par de niños pequeños, llenos de risa y alegría. Cuando se detuvieron sencillamente se quedaron quietos a mirar las nubes- Recuerdo cuando veías a Ikki en todas las nubes que pasaban por la isla.

- Eso me da vergüenza- se ruborizó Shun, y trató de cambiar el tema- esa nube parece un plato de galletas.

- Esa parece una tortuga-

- ¡Mira, esa parece una piña!-

- Shun tus nubes me están dando hambre- protestó June.

- Tienes razón a mí también, eso me recuerda que no comemos nada desde el desayuno y deben ser por lo menos las tres de la tarde- El Caballero de Andrómeda se puso de pie, percatándose que estaban cerca de unas enormes viñas- ¿Quieres comer uvas?

- ¿Uvas?- June se puso de pie junto a Shun y vio lo mismo que él. Sin pensarlo dos veces se abalanzaron sobre las plantas y sacaron los más grandes y jugosos racimos que encontraron. Comieron hasta hartarse y de pronto escucharon unos perros que ladraban en la distancia.

- ¡Nos han descubierto!- dijo Shun divertido con lo que estaba pasando.

- ¿Piensas robar todo lo que comimos?- preguntó June asombrada- ¿El tierno y bueno de Shun Kido ha comido uvas y no piensa pagar por ellas?

- Siempre hay una primera vez para todo, vámonos a no ser que quieras una buena mordida en tus piernas- se burló Shun corriendo mientras June le seguía. Deshacerse de los perros les resultó más difícil que evadir a Ikki. Horas después estaban junto a un pequeño riachuelo aún riéndose de lo sucedido.

- Jamás pensé en mi vida que te vería hacer algo así- conversaba June alegremente mientras lavaba su rostro en la orilla.

- Esos perros deberían entrenar a los nuevos aprendices en el Santuario, nos hicieron correr mucho- Shun aún estaba agitado y trataba de recobrar el aliento- ¿Qué haces?

- Quiero atrapar un pez de este río, así tendremos la cena- June se había quitado sus zapatos de tacón y estaba con el agua a la altura de las rodillas intentando pescar con sus manos.

- June, los peces de río son diferentes a los de la Isla ¿Recuerdas cuando cavábamos agujeros en la arena y saltaban por sí solos al bajar la marea?- Shun no había perdido su tiempo y estaba junto a ella para pescar juntos.

- Sí, si lo recuerdo como ese que te golpeó la mejilla y regresó al mar- se burló la joven pero en ese momento el pez que intentaba atrapar se le escapó de las manos y June cayó al agua.

- Estas toda empapada- se rió Shun de ella- te dije que los peces de río son diferentes, Shiryu me enseñó como atraparlos sin una caña o una lanza.

Durante toda la tarde Shun le explicó a June que para atrapar un pez de río con las manos se necesitaba calma, formar parte del agua, ser el agua y cuando el pez estaba lo suficientemente cerca cogerlo con rapidez, al menos eso había dicho el Caballero del Dragón. Varios intentos que terminaron con ambos empapados dieron sus frutos, cuatro peces que al anochecer estaban asándose junto a una fogata que Shun había hecho con piedras y ramas bajo un enorme árbol.

- ¿Este es un avellano?- preguntó June mirando lo enorme y alto que era, sus hojas que poco a poco cambiaban de color la tenían asombrada.

- Es un roble- contestó Shun- tus peces ya están listos ven a comer antes de que se enfríen.

June se acercó al Caballero de Andrómeda y se sentó junto a la hoguera, cogió uno de los peces y comenzó a comer rápidamente. Shun la miraba con satisfacción, al fin podía alimentarse sin preocupaciones, en pocos días su salud había mejorado, se notaba en sus mejillas sonrosadas, en su risa cantarina, en su mirada diferente, pero él sabía que los otros grilletes seguían torturando a su ser y apenas se sintiera preparado entraría en su inconsciente de nuevo para poder liberarla.

- ¿Volverás otra vez a viajar a mi mente?- preguntó ella intuyendo que Shun estaba pensando en ello.

- Lo haré en cuanto pueda, pero no debes preocuparte, todo saldrá bien- contestó con seriedad. Un silencio incómodo se formó entre ellos, no sabían qué más había dentro del inconsciente de la joven además de recuerdos dolorosos, pero algo era seguro para Shun, un "hombre malo" estaba causándole daño ¿Acaso se trataría de Ikki o de algún recuerdo tan tormentoso que ella jamás pudo superar? Quizás el fantasma de Milo de Escorpión atacando la isla aún le atemorizaba, aunque el caballero dorado se había redimido ella jamás pudo perdonarlo, y aquel día en que la escuchó hablando con Saori en su despacho se dio cuenta que la destrucción de su hogar aún estaba presente día tras día en su mente y en su corazón. Los pensamientos del Caballero de Andrómeda se vieron interrumpidos por un fuerte estornudo de June, quien no pudo contenerlo debido a una fría corriente de aire que circuló junto a ellos en ese instante- Será mejor que te cubras con una manta o te enfermarás.

- ¿Y tú? También te empapaste conmigo en el río- June se sentó junto a él y puso la manta para ambos- no dejaré que te enfermes ¿Con quién me divertiré el resto del viaje?

Shun sonrió ante su comentario y con un poco de timidez atrajo a la joven hasta él con un abrazo.

- No puedo abandonar a mi paciente en mitad del campo con unos perros furiosos persiguiéndonos por comer uvas- se burló.

- Eso fue idea tuya- se defendió la amazona de Camaleón.

- Pero la de subirnos a un árbol y arrojarles piedras fue tuya, eres mi cómplice.

Luego de un momento riéndose juntos Shun se atrevió a formular una pregunta que le inquietaba.

- ¿Qué tipo de persona es Vincenzo?-

- ¿Cómo sabes tú de él?- preguntó June sorprendida, pero luego de pensarlo un poco respondió- claro debe ser porque estuviste en mi inconsciente.

- Si no quieres contestar lo entiendo- dijo Shun con calma.

- No, no es necesario. Vincenzo es mi hermanastro es tres años mayor que yo, era hijo de mi padre y su primera esposa, pero ella murió y él se casó con mi madrastra. Vincenzo decía que aunque no tuviéramos la misma madre somos hermanos al fin y al cabo, porque nuestro padre es la misma persona y nos amaba a los dos por igual, siempre me protegía cuando mi madrastra quería golpearme, pero cuando cumplió ocho años papá decidió enviarlo a estudiar a Roma y desde entonces no le he vuelto a ver- Algunas lágrimas humedecieron el hombro de Shun, quien estrechó aún más a la joven al notar su aflicción.

- Alguna vez pensé en buscarlo, pero, es mejor que me mantenga alejada de él, no comprendería mi forma de vida-

Las estrellas brillaban melancólicamente esa noche, al calor de la fogata y del aún frágil cuerpo de June, Shun decidió que jamás permitiría que ella estuviera sola, sentía de alguna manera que la había abandonado y debía recuperar ese tiempo perdido.

Continuará…

Próxima actualización: Especial de San Valentín wiiii este 14 de Febrero así que no se la pierdan :D