Antes que nada quiero pedir disculpas por el retraso en la actualización, me dieron vacaciones y me las tomé de inmediato, lo malo es que no había internet donde viajé así que ahora que volví subí este cap ;) . Les daré otro descanso a los personajes para que avancen en su relación, así que el cap de hoy está bien suave hasta un poco fantasioso pero la verdad Saint Seiya de por sí es fantasioso u.u como siempre agradecimientos a todos quienes apoyan esta historia comentando positivamente o agregándola a favoritos, en especial a: Konan Akatsuki, Alyshaluz, Tot12, Tepucihuatl-Shun e InatZiggy-Stardust, geminisnocris darkacuario, Abel The Titan (quisiera contarte lo que se viene pero creo que es mejor que lo leas u.u)
Recuerden esta historia tiene romance, es un Shun/June si no te gusta o no eres capaz de tolerarla sinceramente no la leas, para eso esta página tiene fics y autores talentosos para todos los gustos. Los personajes pertenecen a Masami Kurumada y yo no persigo fines de lucro sólo comparto lo que imagino con ustedes.
Errores que cuestan caro.
Por Mel-Gothic de Cáncer.
Capitulo XVIII.
El sabor de tus labios.
El rojizo paisaje del otoño tenía a June embelesada, cada ruta que tomaban era más hermosa que la anterior. Para ella que había crecido en la estéril Isla Andrómeda, tanta vida concentrada en un solo lugar le resultaba maravillosa.
- ¿Eso que comimos se llaman grosellas?- sonreía mientras miraba una bandada de pájaros volar haciendo una V en el cielo- ¿Hacia dónde nos dirigimos ahora? Hemos estado en los campos, ríos, hasta en un pequeño lago, mis pies estaban tan adoloridos que fue un alivio mojarlos ahí.
- Hacia donde nos dirigimos es una sorpresa- sonrió Shun mientras guardaba en el morral de la amazona unas cuantas grosellas y nueces para el camino y pensando en la June del lado consciente, con toda seguridad sus pies también debían estar más aliviados.
- ¿Sorpresa? ¿De verdad lo es o estás perdido y no lo quieres reconocer?- preguntó la joven burlonamente- Pareces ardilla guardando esos frutos.
- Claro que no estoy perdido, además estas frutas servirán para la cena- El caballero de Andrómeda se puso de pie y comenzó a caminar, June lo siguió entusiasmada ¿Hacia dónde irían? Mientras fuera junto a él, no le importaba mayormente.
Los rayos del sol iluminaban con fuerza aún, el frío sólo aparecía en las noches y al amanecer. El camino por el cual transitaban estaba completamente descuidado, lleno de maleza y piedras, a lo lejos en los campos se divisaban personas trabajando, animales en los pastizales y en la distancia se vislumbraban casas pintorescas rodeadas de árboles frutales y flores de todo tipo. Shun sintió que June se estaba quedando un poco más atrás y volteó para ver qué le sucedía.
- ¿Estás bien?- preguntó al notar que ella se había sentado en un tronco de árbol seco.
- Se rompió el tacón de uno de mis zapatos, creo que me torcí el tobillo- contestó adolorida. Shun se acercó y con calma masajeó el pie de la amazona tal como habían aprendido hace años en Isla Andrómeda.
- ¿Crees que puedas caminar?- dijo extendiendo su mano para ayudarla a ponerse de pie.
- Tal vez- ella tomó la mano de Shun - ya no duele tanto.
Ambos avanzaron un buen trecho tomados de la mano, despacio para que June no forzara demasiado su pie.
- Creo que si camino descalza andaré mucho mejor- dijo de pronto la joven quitándose los zapatos- además estos tacones ya no sirven.
- ¿Estás segura?- preguntó Shun con preocupación.
- ¡Claro, mira puedo andar un poco más aprisa!- rió la joven trotando un poco.
- Pero no quiero que te lastimes de nuevo ¿Por qué no puedes quedarte quieta aunque sea un segundo?- reclamó Shun alcanzándola y tomando su mano una vez más. Estaba algo molesto porque ella desde pequeña jamás se cuidaba siquiera un poco, June lo observó y decidió obedecerle por esa vez, después de todo él dijo en la choza que ella estaba bajo su cuidado. Pero en el fondo ambos sabían que querían seguir tomados de la mano, caminar así juntos por el campo, a principios del otoño era algo que jamás habían imaginado. Mientras mas tiempo pasaban en compañía del otro, sentían como si se conociesen y se entendiesen mucho mejor, sin la barrera de la máscara, sin las reglas del Santuario, sus mutuos sentimientos afloraban como si fueran dos personas completamente normales.
- ¿Estás cansada? Si quieres podemos detenernos- dijo Shun al ver en June una expresión de incomodidad, ver cada gesto en su rostro se había convertido en su nuevo pasatiempo, podía distinguir cada cosa que le sucedía, y aunque no sabía si eso era bueno o no, se sentía feliz con cada pequeño descubrimiento sobre la joven. Para June la situación era muy similar, a lo largo de ese viaje Shun se estaba comportando de una forma que ella desconocía, más decidido, más maduro, pero sin perder parte de la ingenuidad y la bondad que tanto le atraía de él.
- No es necesario, pero si quieres podemos caminar un poco más lento- sonrió sin fijarse en la piedrecilla que estaba delante de ella. Al tropezar, Shun la sostuvo fuertemente por la cintura para que no cayera, sus rostros una vez más quedaron a escasos centímetros de distancia, sólo un pequeño impulso y con toda certeza sus labios se unirían, se miraron fijamente, sus corazones volvieron a latir con fuerza y sus mejillas se sonrojaron, pero un temor invadió a los dos, nunca habían besado a nadie, esa experiencia era algo nuevo en sus vidas, pero ninguno se sintió preparado.
- Lo siento, debí fijarme más al caminar- dijo la joven desviando su mirada en otra dirección.
- Yo debí advertirte lo de la piedra- contestó Shun rascándose la cabeza, también mirando en otra dirección. Pero se vieron interrumpidos por el estruendoso ruido de una casa rodante que venía fuera de control.
- ¿Qué hace esa cosa en mitad del campo?- preguntó Shun manteniéndose alerta a pesar de la polvareda que traía el vehículo. Ambos saltaron a orillas del camino cuando la casa rodante los alcanzó y entonces pudieron escuchar los gritos de ayuda que pedían quienes viajaban dentro de ella- ¡tenemos que salvarlos!
El Caballero de Andrómeda comenzó a correr para alcanzar el vehículo, al igual que June, quien a pesar de estar algo lastimada no dejaría al joven sólo en esa empresa. Cuando lograron estar cerca de su objetivo saltaron sobre él, Shun intentó abrir la compuerta para poder entrar, y al hacerlo se dio cuenta que dentro de ella habían varias mujeres asustadas junto a una anciana, June le siguió y se quedó con ellas mientras él intentó introducirse en la cabina del conductor para poder detener el vehículo.
- ¡Los frenos no funcionan!- dijo un hombre de barba abundante en perfecto griego, sus ojos estaban desorbitados por la magnitud de los hechos.
- ¡Shun chocaremos con ese árbol si no nos detenemos!- gritó June quién había asomado su cabeza para advertir lo que se venía. Rápidamente el Caballero de Andrómeda salió de la casa rodante ante una desconcertada amazona de Camaleón- ¿Qué vas a hacer?
-¡Detenerlo por la parte delantera!- dijo con algo de incertidumbre.
- ¡Pero eso sólo sucede en las películas!- gritó June, aún así Shun no le hizo el menor caso, después de todo era uno de los Caballeros más poderosos de Athena, tenía que intentarlo a toda costa, al comprenderlo la joven también intentó ayudar y sacando su látigo del morral que llevaba trató de atarlo a la gruesa rama de un árbol cercano. Ambos lucharon con todas sus fuerzas para detener la casa rodante, y finalmente cuando faltaba muy poco para que colisionara con un enorme roble, lo consiguieron ¿Cómo lo lograron sin que el motor se incendiara por sobrecalentarse? Para quienes fueron rescatados gracias a ellos era cosa de un milagro.
- ¡Por todos los santos!- dijo el hombre saliendo de la casa rodante con el corazón aún en un hilo, las mujeres poco a poco dejaban de llorar y la anciana trataba de tranquilizarlas.
- ¿Se encuentran bien?- preguntó Shun acercándose para saber si alguien había resultado herido, June por su lado no sabía qué hacer, eran muchas personas y no estaba segura si ponerse su máscara o no. El hombre resultó ser un mecánico que viajaba de un pueblo lejano a la boda de su hija mayor en otro pueblo. Completamente agradecido invitó a Shun y June a la boda. Aunque ellos intentaron decir que no podían, fueron convencidos y de pronto se encontraban en la casa de la novia, quien los recibió con amabilidad, les dio comida, alojamiento y les facilitó algo de ropa para la ceremonia, en especial a June quien llevaba puesto su leotardo rosa de entrenamiento.
- ¿Crees que esto esté bien?- preguntó aquella noche después de la cena, sentada bajo un enorme parrón que decoraba el patio interior de la casa de sus anfitriones- mañana será esa boda y ya han visto mi rostro demasiadas personas
- No te preocupes, en este pueblo nadie nos conoce, dudo que esa información llegue al Santuario- sonrió Shun sentándose junto a ella, y poniendo su brazo alrededor de la espalda de la joven para darle algo de calor ya que la noche estaba helada- ¿Tu pie se encuentra mejor?
- Ya no me duele, pero estoy preocupada por lo que pueda suceder desde ahora en adelante si de verdad se enteran en el Santuario de esto…-
- No sigas June, te saqué del claustro precisamente para que no te preocupes de lo que sucede en el Santuario, todo saldrá bien- dijo Shun tratando de desviar el tema de conversación.
- ¿Acaso no entiendes? Es mi rostro el que no debe ser visto por nadie, es por todas esas personas que lo han visto por accidente que quizás muera en unos cuantos días, no puedo dejar de pensar en lo que sucederá porque de ello depende mi vida- varias lágrimas asomaron por los ojos de la joven, no quería pensar en ello, pero era imposible, el tiempo avanzaba inexorablemente, Athena regresaría dentro de poco y cada día que pasaba la amazona amaba más y más al Caballero de Andrómeda, entristecida y en silencio corrió hacia la habitación que había sido destinada para ella.
- June- Shun no pudo evitar pensar en ello, el también se sentía más atraído hacia la joven cada día, no estaba dispuesto a perderla, pero debía admitir que él era bastante torpe para expresarse incluso a lo largo de ese viaje.
Al día siguiente, el ambiente en la casa de sus anfitriones amaneció consternado, todo se había convertido en carreras en todas direcciones para que nada fallara durante la boda y la posterior fiesta que se realizaría en ese lugar. Shun acompañaba al padre de la novia, ya que era su invitado, le habían conseguido un pantalón de tela negro y una camisa de seda del mismo color que llevaba abrochada hasta el pecho, y alrededor de su cintura llevaba atado un pañuelo de color rojo, el joven se sentía algo avergonzado por ese vestuario pero la mayoría de los hombres lo traían puesto y las mujeres de la casa no dejaban de decir lo guapo que se veía.
- ¡Espero que sepas bailar sirtaki, no existe nadie en este pueblo que no sepa hacerlo! Se puso de moda después de que se estrenó Zorba el Griego- decía el hombre golpeando su espalda con alegría. Pronto la novia bajó envuelta en metros y metros de tela de organza, luciendo un espléndido vestido y en bello peinado que realzaba su silueta. Realmente se veía hermosa, al menos eso pensaba Shun, hasta que vio salir a June algo avergonzada detrás de la festejada, mirando hacia el suelo y caminando deprisa para que nadie notara que estaba allí. Llevaba puesto un sencillo vestido, medianamente largo de color blanco con pabilos que se entrecruzaban en su desnuda espalda, sus pies lucían unas sandalias griegas de color dorado y su cabello estaba recogido en una larga trenza ornamentada con pequeñas flores blancas que le recordó a Shun las espigas del campo.
Tan absorta en sus pensamientos estaba June que no se dio cuenta de la presencia del caballero de Andrómeda hasta que chocó con él.
- ¿Shun?- dijo al verlo, realmente se veía muy atractivo pero ella no tuvo más palabras para decirle en aquel momento, había quedado prendada de la belleza que él irradiaba. Mientras el padre de la novia alababa tanto a su hija como a la invitada-
- ¿No le dirás nada a esta preciosa criatura?- Shun se había quedado también observando a June, jamás imaginó que como una mujer normal se vería tan hermosa, se sentía como atrapado en un sueño y las palabras de su anfitrión se perdían en el espacio ante la visión de la amazona. Pero no tuvo tiempo de decir mucho, pronto todos se marcharon a la Iglesia Ortodoxa donde se celebraría la boda.
Para Shun y June, presenciar esa celebración fue algo nuevo. Acostumbrados a las peleas, a la muerte y al sacrificio, ver una pareja uniendo sus vidas para siempre, les llenaba de satisfacción, por cosas como esas habían luchado, y habían intentado conseguir hasta lo imposible. La paz era algo hermoso y que las personas pudieran hacer sus vidas felices sin más dolor y sufrimiento era algo que valía la pena ver. Sin darse cuenta, tomaron sus manos mientras transcurría la ceremonia, y derramaron unas cuantas lágrimas por todo lo que habían tenido que pasar para poder presenciar algo tan esperanzador como esa boda.
La fiesta fue totalmente diferente, quizás menos solemne pero cargada de una alegría y jolgorio infinito, era el punto donde todos los amigos y familia se reunían para festejar a quienes iniciaban una nueva etapa en sus vidas juntos. Por todos lados se escuchaban las felicitaciones y los buenos deseos, había comida y vino para todos, brindis a cada rato por la felicidad de los novios. A la hora del baile, varias chicas se acercaron a Shun para que bailara con ellas incluyendo a la novia, y él por más que intentaba buscar a June para estar con ella, le fue imposible, todas querían la atención del guapo extranjero que había invitado el padre de la novia.
La amazona lo observaba desde una mesa, aún intimidada por tanta gente a su alrededor, al verlo sonriendo amablemente para todas una extraña sensación se apoderó de ella, quería ser la única que pudiera bailar junto a él, deseaba que esa sonrisa dulce y gentil fuera dedicada sólo para ella.
- ¿Estos son celos?- pensó- siempre creí que eran una muestra de egoísmo y que jamás los sentiría en mi vida, pero ahora que están dentro de mi, de verdad duele, es triste ver que la persona que amas tiene ojos para otras y no para ti- por un instante sintió su pecho oprimido y decidió alejarse de la fiesta. Al ponerse de pie Shun logró vislumbrarla y pidiendo permiso a las jóvenes que le rodeaban esperando su turno, salió tras ella.
- ¡June! ¿Dónde vas? Ven a la fiesta, todo está muy divertido- dijo intentando tomar su mano, pero la joven dio un tirón para que la soltara.
- ¡Déjame!-
- ¿Te sucedió algo? Estas llorando- se percató el Caballero de Andrómeda- ¿Alguien te hizo daño?-
- No, nadie me ha hecho daño- se defendió la joven, lo último que necesitaba en ese instante era tener a Shun indagando sobre lo que le sucedía.
- No me mientas June, dime lo que te sucede e iremos a arreglarlo ahora mismo- él por su lado quería ayudarla, todo el mundo estaba divirtiéndose y si ella no sonreía no había razón para quedarse ahí- ¿Qué te sucede? ¿Te sientes mal?
- ¿Qué me sucede? Lo que me sucede es que no entiendo lo que te pasa conmigo, durante todo este viaje te has mostrado atento, amable y preocupado por mi, me abrazas, tomas mi mano, dormimos juntos y sin embargo cuando aparecen otras chicas te vas con ellas a la primera, ni siquiera te has molestado en decirme si me veo bien- contestó irritada, ante sus palabras Shun no supo qué responder- no es que me importe mucho este estúpido vestido pero es algo que no acostumbro a usar.
- Pero te ves bien…- intentó decir Shun, lo cual no le hizo gracia a June, parecía como si él sólo quisiera cumplir con un elogio forzado, de un manotazo se limpió un par de lágrimas que traviesamente resbalaron por sus mejillas.
- ¡Olvídalo!-
- ¿Qué lo olvide? No entiendo qué es lo que quieres, además tú tampoco me has dicho que tal me veo- Shun se molestó por el enojo de la amazona. Desde la discusión de la noche anterior ella estaba muy distante y extrañamente las cosas no estaban mejorando.
- Pues te ves como siempre Don Juan ¿Acaso no sabes lo que hablan de ti las aprendices de amazona todo el tiempo? Pues si quieres que te alaben asoma tu cara por cualquier lado y todas te dirán lo guapo que eres- June salió corriendo de la casa, estaba realmente celosa, pero además sentía que ella no podía competir con ninguna chica que llevara una vida normal, cualquiera sí tenía una posibilidad de estar con él y tener una hermosa vida tranquila, para ella su realidad se reducía a vivir y morir por Athena y por el voto de la máscara.
Shun por su cuenta quedó estupefacto de pie a la entrada de la casa, conocía de sobra los comentarios que emitían las mujeres sobre él y jamás les había dado demasiada importancia, la única opinión que realmente le interesaba era la de June, pero ella estaba enfadada, confundido aún pensando que él se preocupaba siempre por ella y que se estaba comportando como una ingrata regresó a la fiesta, tal vez después se le quitaría el enojo y las cosas volverían a ser como el día anterior.
La amazona de Camaleón deseaba huir lejos de ese pueblo, estaba triste y después de salir de la fiesta se había dado cuenta que lo que había hecho era estúpido. Avergonzada, caminó hasta la periferia, donde empezaban los sembrados de los campesinos, no sabía si regresar al Santuario o ir a otro lugar, hasta que de repente sintió un fuerte bocinazo, iba tan distraída que casi había sido atropellada por un jeep 4x4.
- ¿Señorita se encuentra bien? Lo siento, no la vi venir- bajó del vehículo un joven alto, de tez blanca, cabello negro, corto y ojos grises- déjeme ayudarla.
- No, no es necesario, estoy bien- contestó June tratando de esconder su rostro, pero no pudo evitar llorar en silencio por el susto.
- Por favor disculpe, si la he lastimado lo compensaré de algún modo- trató de ayudar el joven intentando abrir el botiquín que llevaba en su jeep, pero al hacerlo todas las cosas dentro de él saltaron por todos lados, el joven puso una expresión de tragedia y trató de recogerlas, cuando June quiso ayudar las cabezas de ambos chocaron y todo volvió al suelo tal como hace unos instantes. Lo ridículo de la situación provocó que las risas afloraran.
- Por lo menos ya no está llorando, se ve más bonita cuando sonríe- dijo el joven mirando fijamente a June, al oírlo ella no pudo evitar sonrojarse, era la primera vez que alguien le daba un cumplido por ser simplemente ella- Mi nombre es Nicolai, y he venido a la boda de mi prima Irene, quizás la conozca, es la primera vez que vengo a este pueblo y no sé cómo llegar a la fiesta.
- Me llamo June y el lugar que buscas está por la calle principal, no es difícil dar con la casa- pese a que June le dio las indicaciones de manera sencilla el joven parecía no entender mucho, así que finalmente tuvo que acompañarlo de regreso a la fiesta.
Al entrar a la terraza donde todo el mundo hablaba, comía y bailaba a más no poder, la novia reconoció de inmediato a su primo y salió de entre la multitud a saludarlo, lo cual no pasó desapercibido para la mayoría en especial para Shun quien vio a June entrar tímidamente junto al desconocido. La fiesta continuó, June regresó a la mesa desde donde había salido antes de discutir con el Caballero de Andrómeda, mientras que este permaneció con todas las jovencitas y niñas pequeñas que pedían bailar una canción con él.
La amazona se sentía una vez más incómoda rodeada de tanta gente, y lo peor de todo fue que al entrar junto al primo de la novia había llamado la atención de varios jóvenes que no habían reparado antes en su presencia y que en ese momento se encontraban a su alrededor pidiéndole bailar o tratando de entablar conversación.
- Esto no es para una persona como yo, mi constelación es el Camaleón, quisiera con todas mis fuerzas usar mis técnicas para desaparecer de este lugar- pensaba- a una amazona no se le entrena para hacer vida social.
- Ven a bailar conmigo, no te arrepentirás- dijo un chico con algo de alcohol en la sangre tomando a June por el brazo, Shun vio esto e inmediatamente intentó dejar a la niñita con la que bailaba para socorrer a la amazona, esta vez estaba preocupado, notaba la molestia en el rostro de la joven y temía que ella hiciera algo contra el bailarín insistente, pero Nicolai se le adelantó y frustró su intento de rescate.
- Lo siento, pero esta señorita prometió bailar conmigo primero- sonrió tomando a June suavemente de la mano y llevándola a la pista de baile completamente desconcertada.
- Pero yo no sé bailar- dijo mientras caminaba junto al joven.
- Yo tampoco, así que seremos dos haciendo el ridículo, eso es mejor que estar sólo- Nicolai la condujo en medio de las parejas bailando para que nadie se diera cuenta que ambos estaban ahí, y se quedaron mirando frente a frente.
- ¿Qué se supone que hay que hacer ahora?- preguntó June viendo al resto moverse para todos lados, Nicolai con amabilidad tomó sus manos.
- Creo que debemos mover los pies y copiar lo que hace el resto- explicó animadamente, y así de a poco, primero demasiado tiesos, pero después adaptándose al ritmo de la música, comenzaron a bailar. Nicolai resultó ser un buen improvisador y June una buena aprendiz, ambos se divirtieron el resto de la fiesta, y Shun los observaba molesto desde donde bailaba con otras chicas del pueblo.
- ¿Qué se cree ese tipo? Sacar a June a la pista a bailar así como así ¿Por qué ella no lo detuvo como se supone que debería haberlo hecho?- pensaba. No soportaba la idea de ver a la joven sonriendo, bailando y divirtiéndose con alguien que no fuera más que él, en el preciso instante en que Nicolai murmuró algo en su oído y June emitió una sonora carcajada la paciencia infinita del Caballero de Andrómeda se agotó, caminó hacia la joven e interrumpió- June, es hora de irnos debemos continuar con nuestro viaje.
- Pero dijiste que era bueno que nos quedáramos a esta fiesta- contestó la joven sin entender la actitud de Shun, de hecho la parecía muy extraña, pero al ver la cara de pocos amigos que traía agradeció a Nicolai con un apretón de manos por haberla sacado de apuros. Tras despedirse de su anfitrión y de los novios, un par de horas más tarde, caminaban una vez más por el campo, sin dirigirse la palabra. Aún llevaban puesta la ropa del matrimonio, obsequio de la novia por haber rescatado a su padre, abuela y hermanas, la noche se avecinó sobre ellos pero Shun no detenía su paso ni por un minuto, aún estaba molesto con June por haber bailado con un desconocido, en el fondo lo sabía, estaba celoso.
Pero reconocer eso delante de la amazona significaba volver a discutir con ella y eso era algo que no deseaba. La joven por su lado, aún recordaba la fiesta y lo amable que se había portado Nicolai con ella, pero le incomodaba el silencio de Shun desde que habían salido del pueblo y quería arreglar las cosas.
- Lamento el escándalo que hice, no lo volveré a repetir- dijo con timidez, pero el peliverde seguía caminando delante de ella sin siquiera mirarla- deberíamos buscar un lugar donde dormir ya es bien tarde.
Por más que intentaba sacarle palabra alguna al Caballero de Andrómeda, este no decía nada. June pensó que estaba molesto por la discusión que habían tenido y quizás después de dormir conversarían. Alegre, recordando una vez más su primera fiesta comenzó a tararear la melodía de una de las canciones que había bailado con Nicolai. Pero Shun frenó en seco al oírla y volteó molesto.
- Dormiremos aquí- dijo secamente señalando unos montones de paja dispersos por todo el campo junto al camino principal. Hizo un par de camas y se recostó lejos de la joven. June encendió una pequeña fogata y miró a su acompañante, se sentía triste porque él la estaba ignorando igual que en la boda.
- Shun deberías acercarte al fuego, la noche está muy helada- dijo intentando derribar la frialdad con que él la estaba tratando. Pero Shun dio la vuelta en su cama de paja y se cubrió con una manta hasta las orejas.
- ¡Pues bien, como quieras! ¡Congélate y enférmate! ¡Pero no te cuidaré ni soportaré tus quejidos!- se molestó June por su actitud. Enfadada apagó la fogata, tomó otra manta y salió al campo abierto para buscar un nuevo lugar donde dormir, pero no logró conciliar el sueño aquella noche, furiosa se puso a caminar de un lado para otro como león enjaulado- ¿Qué rayos le sucede? ¡Es él quién se divierte con todas las niñas bonitas del pueblo y luego se enfada porque entablo amistad con otra persona!
Pero al dar la vuelta para seguir caminando de regreso al punto inicial chocó con alguien que venía tras ella, cuando intentó apartarse de esa persona, él la retuvo sosteniéndola por las manos, por más que June forcejeó para que la dejara libre, más firme era su agarre.
- Shun- murmuró ella al ver que su captor la miraba con una seriedad extrema.
- Duele cuando me ignoras como si no existiera, cuando estoy frente a ti mirándote, esperando el momento apropiado para decirte lo mucho que me importas y que no me gusta compartir tu sonrisa con ningún otro hombre-
Las palabras de Shun desconcertaron a June, por un instante deseó con todas sus fuerzas reprocharle todo aquello, él la ignoró primero, Shun era quien bailaba con todas las chicas del pueblo y no ella. Molesta intentó una vez más forcejear para liberarse de él, pero Shun sacando ventaja de su agilidad logró sostenerla con fuerza inmovilizándola, ella no dispuesta a dejarse vencer buscó algún punto débil en aquella postura logrando deslizar una de sus piernas por el tobillo del joven, pero este previendo el movimiento logró contrarrestarlo provocando que ambos en medio de su lucha cayeran a la paja que June había acomodado para dormir.
Una vez más ella estaba debajo de él, con su rostro a escasos centímetros, su tibio aliento rozaba su nívea faz, aquellos ojos verdes miraban fijamente los suyos mientras sus manos aún estaban apresadas entre las de Shun, su corazón latía fuertemente, parecía que se saldría de su pecho, y sus mejillas ardían sonrosadas. Él se sentía de forma similar, su cuerpo esta vez no pudo evitar aplastar el de la joven, allí estaba, tibio bajo el suyo, ella temblaba y él no sabía si era por frío o por alguna otra razón, también sus mejillas ardían, su corazón daba saltos y la respiración se le entrecortaba, podía distinguir el azul de su miraba y notaba en ella una expresión que había aprendido a conocer muy bien.
- No me temas, no quiero hacerte daño- murmuró esta vez con dulzura mientras aspiraba el suave aroma del campo, de la paja recién cortada y de la piel de June. Shun se sentía hechizado por las estrellas y la frescura de la noche al igual que la amazona. Lentamente se acercó y rozó los labios de la joven con los suyos, como si se tratara de una suave caricia, ella no comprendía claramente lo que estaba sucediendo, todas las actitudes del Caballero de Andrómeda resultaban incomprensibles en ese minuto. Se sintió algo mareada, pensó que podía tratarse de esas "mariposas en el estómago" de las que tanto había oído pero antes de que pudiera decir cualquier cosa, los labios de Shun presionaron los suyos con rapidez, ¿eso había sido un beso? Sin darle tiempo de reaccionar el volvió a intentarlo, aprisionando esta vez y de forma definitiva los labios de June entre los suyos.
Por más que intentaba encontrar una respuesta para todo aquello que le estaba sucediendo, June no la hallaba y sus pensamientos se vieron vencidos por el dulce sabor de los labios del Caballero de Andrómeda. En un comienzo sólo los presionaba contra los de ella, apero aún siendo unos completos inexpertos, los miedos se habían derribado y Shun deseaba mucho más, despacio introdujo su lengua dentro de la boca de la joven para explorarla, para sentir el sabor de ese primer beso en plenitud. El resto de la noche transcurrió con rapidez, y aunque ambos estaban exhaustos por la fiesta y la caminata, la pasión de los besos que habían descubierto se había apoderado de ambos, ese tipo de caricias resultaba totalmente nuevo, desconocido para ellos y ahora sentían que ya no querían separarse, deseaban que el tiempo se detuviera y que el mañana jamás llegara, pero el paso de las horas era inevitable ¿Hasta dónde serían capaces de llegar? ¿Podrían ponerle freno a toda esa maraña de sentimientos que hasta ese viaje habían permanecido ocultos esperando el momento oportuno para emerger?
Continuará…
Próxima actualización: Viernes 7 de Marzo :D hasta entonces!
