Hola a todos y todas, contenta de estar de nuevo aquí actualizando, espero les guste el capítulo, sólo debo decir que hay una escena subidita de tono, considero que no tanto como para cambiar el ranking a M, en realidad es algo muy muy suave pero es mejor indicarlo :) gracias por su apoyo, y también gracias a quienes dejan comentarios los leo y los atesoro todos, incluso los que me envían por inbox : geminisnocris, Spencer Chamberlain, Alyshaluz, darkacuario, Konan Akatsuki, Tot12, Tepucihuatl-Shun e InatZiggy-Stardust, i-will-love-you-recklessly.

Y a todas mis lectoras un gran abrazo adelantado por el día internacional de la mujer, nuestra historia es tan larga como la de la Madre Tierra, somos quienes comprenden el mundo a través de la sensibilidad, la fortaleza (de una forma diferente a los hombres pero no excluyente), la alegría, somos fuente que engendra vida, que entrega amor sin reservas nunca lo olviden, en esta era no hay nada que no podamos lograr pero no olvidemos a nuestras hermanas que sufren la opresión, que son vulneradas en sus derechos, que son víctimas del machismo y la injusticia de leyes obsoletas de sociedades que respaldan actos crueles y sin sentido, cierto es que en algunas partes del mundo es un tema cultural, pero todo aquello que atenta contra la vida y la dignidad de las personas es algo que debe erradicarse, en todas partes sufren hombres, mujeres, niños y ancianos, seamos positivos y demos lo mejor para hacer siempre la diferencia.

Esta historia es un Shun/June, tiene romance y drama, si no te gusta no leas. Los personajes pertenecen al por muchos idolatrado Masami Kurumada u.u yo sólo los tomo prestados para que prueben otras realidades, tampoco lucro con mis historias sólo las hago por amor al arte y para compartir mis ideas con otros que las aprecien.

Errores que cuestan caro.

Por Mel-Gothic de Cáncer.

Capitulo XIX.

Dentro de tu mente.

Los besos se habían transformado en una acción constante en el viaje de Shun y June, entre travesuras, paradas para comer o para dormir, siempre dedicaban algo de tiempo para estar muy juntos uniendo sus bocas y explorándose mutuamente. Esa nueva experiencia, las sensaciones gratificantes que producía en ellos era un vicio incontrolable, trataban con todas sus fuerzas de no pensar en lo que sucedería al final de su viaje, y en los besos encontraban el refugio para evadir esa futura realidad.

Las dudas sobre los sentimientos de Shun aún permanecían en el corazón de June, aunque el se mostraba afectuoso, como nunca imaginó que lo sería, jamás le hablaba de lo que sentía o de lo que le pasaba junto a ella, ni un te quiero o un te amo, la joven desconocía incluso si realmente tenían alguna relación de algún tipo que fuera más que amistad, lo único cierto eran sus apasionados besos y abrazos. Desde ese día que habían discutido por celos, él jamás volvió a pronunciar comentarios tan posesivos, pero sus palabras habían quedado grabadas a fuego en la memoria de la amazona de Camaleón.

"Duele cuando me ignoras como si no existiera, cuando estoy frente a ti mirándote, esperando el momento apropiado para decirte lo mucho que me importas y que no me gusta compartir tu sonrisa con ningún otro hombre"

- ¿De verdad ese era Shun?- se preguntaba una y mil veces, pero la respuesta era un misterio tan difícil de resolver como las actitudes del Caballero de Andrómeda hacia ella, temía que todo fuera un sueño- ¿Estará bien que me conforme con migajas de su cariño? ¿O de verdad es tan tímido que la única forma de demostrarme lo que siente es esta? No debería ilusionarme, esto está mal.

Pero cualquier pretexto era suficiente para que él la besara y olvidara en ello sus reflexiones. Shun se sorprendía de sí mismo, jamás pensó que en algunos aspectos de su vida llegaría a ser un hombre posesivo, esa noche en que había celado a June se sorprendió de sí mismo, de su actitud y de sus palabras, pero sabía que eran ciertas, era lo que realmente sentía, consideraba que el rostro de la joven oculto tras la máscara era un regalo que se le había dado y cuando entendió que la amaba inconscientemente se gestó el anhelo de ser el único en su vida capaz de darle felicidad.

- ¿Falta mucho para llegar a ese lugar sorpresa del que me hablaste?- preguntó June mientras caminaban.

- Es ese- sonrió Shun apuntando con su dedo a una enorme montaña- creí que quizás te gustaría conocer la nieve.

- ¡¿Lo dices de verdad?!- El rostro de la joven reflejaba una enorme felicidad, sólo sabía de la existencia de la nieve por lo que había visto en revistas, en películas y documentales y también por lo que le había comentado su maestro Albiore y el mismo Shun, siempre había deseado verla con sus propios ojos y tocarla para de verdad comprobar por ella misma lo fría y delicada que era, ansiosa tomó al Caballero de Andrómeda por el brazo y comenzó a caminar apresuradamente- ¡Entonces vamos! ¿Crees que podamos llegar al final del día?

- Ten calma, si te cansas antes de empezar a subir entonces no llegaremos- sonrió Shun al verla tan alegre, sentía que se contagiaba de esa dicha, tan sólo tener a la amazona así por un instante era suficiente para él, a lo largo de todos esos años en su rostro no había visto más que lágrimas y tristeza. En esos últimos días, pensando con calma, comprendió que dentro de la mente de June estaban presentes diversos aspectos de su personalidad, en el espacio consciente se hallaba la joven que siempre debió ser si los efectos sicológicos de portar la máscara no hubieran limitado su personalidad, en el espacio pre consciente su lado guerrero era el encargado de proteger el inconsciente, y dentro de este último se encontraban de momento, dispersos, la niña, la adolescente y con toda certeza la mujer que June era, él había rescatado a las dos primeras, y quizás por eso el carácter introvertido y desconfiado de la joven estaba debilitándose, dando paso con ello a la verdadera personalidad de June.

- Esta noche entraré en tu inconsciente, si todo sale bien, será la última vez que lo haga y estarás libre del daño que te hizo mi hermano- dijo con algo de pesar, el hecho de saber que en la mente de la mujer que amaba estaba escondida un aparente fantasma de su hermano, y que era responsable de la depresión que pudo haberla llevado hasta la muerte le llenaba la cabeza de confusión ¿Acaso Ikki era tan perverso como para haber hecho algo así? ¿O tal vez la June del lado consciente tenía razón y a su hermano su técnica se le había escapado de las manos? Y de ser así ¿Existía alguna manera de poder vencer a ese ser sombrío al que tuvo que enfrentarse dentro del inconsciente de la joven sin lastimarla?

- Shun, Ikki no tiene nada que ver en esto- escuchó decir a June, quién a pesar de todo intentaba evitar que el Caballero de Andrómeda sufriera.

- No sigas protegiéndolo, dentro de tu inconsciente pude verlo, te atacó y lo sigue haciendo, no va a detenerse hasta que mueras- contestó Shun con dolor en su corazón.

- De todas formas mi final está escrito si Athena fracasa en el Olimpo- insistió June soltando el brazo de Shun.

- Ya te dije que no permitiré que mueras- rápidamente cogió la mano de la joven y la atrajo hacia sí para abrazarla y robar un beso de sus sonrosados labios. Cuando finalmente logró liberarla, June suspiró con preocupación, había algo que le inquietaba y necesitaba preguntarlo.

- ¿Qué hay en mi inconsciente? Recuerdo sólo mi lado consciente. Cuando entras ahí, puedo escuchar todo lo que sucede, como si me susurraran en sueños, tu técnica es realmente poderosa, poder entrar en la mente de otras personas es algo increíble, imagino que ya no hay ningún secreto que pueda esconder ante ti- explicó mirando algo apenada hacia el suelo- Marín dijo alguna vez que las mujeres en esencia éramos un gran misterio para los hombres, y aunque alguien pudiera llegar a conocernos en profundidad, jamás podrían comprendernos.

- Que haya estado en tu inconsciente no quiere decir que sepa todo sobre ti- sonrió con amabilidad Shun- ese lugar está lleno de puertas y ventanas de diversas formas y colores, tiene tantos recuerdos y experiencias que me sería imposible conocerte y entenderte en profundidad tendría que estar allí por lo menos unos diez años, además, hay cosas que resultan un misterio para mi aún.

- ¿De verdad? ¿Cómo cual?- preguntó June con curiosidad fijando su mirada en él.

- Como saber qué fue lo que hizo que te enamoraras de mí- dijo Shun pensando en voz alta sin querer. Cuando reaccionó sólo se percató de que la joven había vuelto a bajar la mirada con las mejillas encendidas, guardó silencio por mucho rato hasta que finalmente escuchó su voz dando una posible respuesta aunque con algo de nerviosismo.

- Creo que lo que hiciste fue ser simplemente tú mismo, eres alguien tan diferente a lo que conozco, a lo largo de mi vida sólo he visto como las personas se lastiman unas a otras sin tener el más mínimo de consideración por los demás, el egoísmo, la falta de tolerancia, la superioridad sobre los demás, todo eso daña a las personas y aunque predican a diestra y siniestra hermosos discursos sobre la paz, en el fondo todas son iguales, nadie es capaz de controlar su orgullo, todos desean vencer y tener la razón como si la guerra física se hubiera trasladado a la guerra de las palabras, y esas hieren mucho más- explicó la joven con los ojos humedecidos, recordaba viejos tiempos en los cuales probó en carne propia el desprecio y la agresión de quienes amaba, las promesas falsas de personas en las que había creído firmemente siendo una niña pequeña y que acabaron en decepción tras decepción- Nuestro maestro y tú son los únicos que me demostraron que aún existen personas capaces de vivir y morir por un ideal, que esas palabras de paz y amor hacia los demás pueden ser verdad, quizás es una de las cosas que más amo de ti.

- ¿Cómo es posible que digas eso de una persona como yo? Aunque siempre trato de permanecer fiel a mis ideales es inevitable no dañar a los demás, incluso a los que están más cerca de mi corazón, como mis amigos, como Ikki, como tú…- Shun acarició el rostro de June para secar una tímida lágrima que resbaló por su mejilla- tal vez tienes una imagen equivocada de mi y estás enamorada de una persona que no soy.

- ¿Cómo puedes no serlo si siempre te preocupas por todas aquellas almas que sufren injusticia y tristeza? A pesar de todo lo que has vivido aún estás de pie, sonriendo con amabilidad y con el corazón dispuesto a ayudar a quien lo necesite, si eso no es ser consecuente con tus ideales, entonces no sé que más podría ser- June se adelantó y evitando mirar a Shun continuó hablando mientras rozaba su mano con las hojas de varios arbustos que había a la orilla del camino- Cuando amas, sientes que esa persona es única e irremplazable para ti, no importan sus defectos, aprendes a aceptarlos, mientras que sus virtudes hacen que lo admires mucho más, para mi tu eres único y perfecto y estoy segura que no me equivoco, eres tal cual como te describo.

- June- Shun se sorprendió con aquellas palabras, jamás habían dicho de él algo semejante, aunque el sentía que la joven lo idealizaba pensó en que él también lo hacía con ella, June, incluso con la máscara puesta, le parecía dulce, valiente y generosa y no le importaba lo que los demás dijeran sobre ella.

- No me mires así, me siento rara con todo lo que te he dicho, démonos prisa que ya no puedo esperar para conocer la nieve-

Ambos continuaron con su camino rumbo a la montaña, pero mientras el día transcurría, en el interior de la mente de June, en su inconsciente, la ilusión del Ave Fénix seguía causando estragos.

- June, ya es hora que entiendas que eres una inútil nunca as hecho algo realmente valedero por nadie, tu madrastra te odiaba y nuestros amigos murieron porque no tuviste la fuerza para protegerlos, en lugar de eso viniste a entorpecer mi camino hacia el Santuario, y con ello cavaste tu propia tumba ¿Cómo alguien como tú se enamoró de mi? Por fortuna Athena solucionará esto muy pronto, le haces un favor a la humanidad con tu muerte, nunca debiste haber nacido- las duras palabras de Shun volvían a repetirse una y otra vez.

Para June todo era una horrible pesadilla sin fin, cada vez que creía que ese recuerdo se marcharía regresaba, las palabras de Ikki invadían el ambiente resonando desde todas las direcciones.

- Lo mejor será que te alejes de él, y mueras con dignidad, de lo contrario el sufrirá por tu culpa, tú eres la causante de su dolor, tú eres la responsable de que sobreviviera en Isla Andrómeda, por tu culpa Hades se apoderó de su cuerpo, lo abandonaste por tu estúpida confusión por esa máscara cuando más te necesitaba y ahora que te le declaras le harás responsable indirecto de tu propia muerte-

- ¡Detente, ya no quiero ver estas imágenes, ya no más!- suplicaba cubriendo sus ojos en medio del llanto, mientras las filosas rocas de aquella ilusión se incrustaban en su piel hiriéndola. Pero de pronto todo pareció calmarse, las escenas desaparecieron al igual que la voz de Ikki, el camino pedregoso se transformó en un desierto. June se puso de pie, sus rodillas le dolían y sangraban mucho, llevaba una larga túnica de color negro, sin mangas, completamente desgarrada en la parte baja, trató de caminar para salir de ese lugar, tenía mucha sed.

Pronto logró divisar un oasis, y desesperada intentó correr hacia esa dirección, pero mientras más lo hacía, más parecía alejarse.

- Es un espejismo- dijo con cansancio mientras la pesada arena impedía que pudiera moverse con mayor ligereza.

- Pobre mujer, es una lástima verte así- escuchó una voz familiar, al levantar su rostro vio delante de ella a Ikki con la armadura del Fénix puesta, pero esta era de color negro.

- ¿Qué quieres ahora? ¿Por qué no me dejas en paz?- sacando fuerzas de su flaqueza intentó golpear al caballero del Fénix sin ningún resultado, ya que este la esquivó con facilidad.

- ¿Yo debo dejarte en paz? ¿Estás segura?- preguntó Ikki con una sonrisa amable, acercándose a ella con un poco de agua en una cantimplora- Será mejor que bebas algo o morirás.

- ¡No necesito nada de ti, sólo quiero que te vayas de mi mente!- June rechazó el agua que el sombrío Caballero del Fénix le estaba dando.

- Esta bien, como tú quieras pero ¿Shun también se irá de tu mente?- dijo simulando preocupación- él también te lastima tanto como yo, con su aparente bondad, con esos besos y caricias que te da cuando él lo desea, pero jamás te dice con claridad lo que siente, es una persona indecisa, acéptalo, no te quiere, sólo se está divirtiendo contigo porque sabe que dentro de poco morirás, cree que te está haciendo un gran favor pero en el fondo él único que saldrá beneficiado es él.

- ¡Mientes, Shun no es así!- protestó June intentando golpear nuevamente a Ikki. Él logró atajar su mano y la atrajo hacia él.

- Eres muy ingenua ¿Sabes? Eso es porque sólo has vivido protegida por esa máscara y por tus votos hacia Athena, sabes combatir pero no sabes ser una verdadera mujer- murmuró en su oído- Shun debe morir y tu lo sabes, después de todo la regla dice matar o amar, además, él siempre se ha burlado de ti ¿Recuerdas que se marchó de Isla Andrómeda y jamás te escribió siquiera para saber cómo estabas? ¿Y qué pasó cuando se destruyó la isla? El jamás vino a ayudarte, estabas sola, triste y desesperada sepultando los cadáveres de tu familia sustituta y él ¿Qué estaba haciendo? Buscando la armadura de oro y tratando de encontrarme.

- No, él tenía un deber con Athena es por eso que…- las palabras de Ikki dolían mucho, demasiado, June no pudo evitar derramar más lágrimas en ese instante, mientras el caballero del Fénix sonreía con malicia sin que ella lo notara.

- Siempre tratas de protegerlo, pero a él no le importas en lo más mínimo ¿Qué hizo cuando intentaste detenerlo para que no viajara al Santuario? Te venció, te quitó la máscara y por eso varios hombres vieron tu rostro, te expuso sin ninguna consideración y por eso vas a morir- siguió hablando con aparente calma, mientras con una mano acariciaba la espalda de June y con la otra tomó su rostro para verla a los ojos- ¿Luego qué pasó? Desapareció de tu vida, en medio de las batallas jamás se interesó en saber cómo estabas, te dejó encargada al idiota de Tatsumi y los caballeros de acero como un perro abandonado y cuando al fin hay paz y le revelas lo que sientes, el te rechaza y ahora sólo quiere "eso" de ti.

- No- dijo June con debilidad mientras la penetrante mirada de Ikki invadía la suya.

- En el fondo sabes que es así, Shun no merece ninguna consideración, eres sólo una víctima de su egoísmo disfrazado de bondad, debes matarlo, así debió haber sido desde que vio tu rostro- sonrió Ikki depositando un suave beso sobre los labios resecos de June.

- Shun…- murmuró mientras las últimas lágrimas resbalaban por su rostro, la amazona cerró sus ojos evitando continuar con el llanto, y al abrirlos, habían perdido por completo el brillo, su mirada estaba completamente vacía- no mereces vivir, sólo has arruinado mi vida y por eso te mataré.

El sombrío Caballero del Fénix sonrió con satisfacción, su plan había resultado.

Mientras tanto Shun y la verdadera June contemplaban la luna que recién aparecía tras un cúmulo de nubes.

- ¡Qué hermoso!- ella estaba embelesada observando el valle que se extendía a los pies de la montaña, con un poco de dificultad, habían llegado justo a tiempo a la cima para ver la puesta de sol.

- Lamento que no caiga nieve, además hay muy poca, es porque el otoño recién está comenzando, lo que ves aquí es lo que el Sol no pudo derretir- explicó Shun un poco decepcionado ya que su sorpresa no había resultado como quería. Pero June no dio importancia a esos detalles.

- ¡Realmente es muy fría! ¡Y es blanda como una esponja, hasta se deshace cuando la toco!- reía con alegría quitándose los zapatos para poder poner sus pies en la nieve.

- June vas a enfermar si haces eso- intentó detenerla el Caballero de Andrómeda, pero una bola de nieve cayó directamente en su rostro.

- ¡Deja de ponerte grave!- se burló la amazona.

- ¡Ya verás voy a vengarme!- reclamó Shun juntando más nieve para arrojarla a la joven. Minutos después de una pequeña batalla de bolas de nieve, ambos cayeron al suelo algo cansados.

- Debemos iniciar el descenso, si dormimos aquí pescaremos una pulmonía- esta vez él hablaba con mucha seriedad- podemos ocupar esa cueva que está un poco más abajo, así no nos arriesgaremos a escalar tan de noche.

- Gracias por este viaje Shun- dijo June con la respiración agitada, tendida sobre la nieve con los ojos cerrados- incluso si muero, puedo decir que de alguna manera me has salvado y puedo irme en paz-

- No digas eso, volveremos a viajar más adelante- Shun se puso de pie y extendió sus manos para ayudar a levantarse a la joven. Iniciaron el descenso y pronto llegaron a la cueva para refugiarse. Encendieron una fogata, sacaron algo de comida que les había sobrado del matrimonio y unos cuantos frutos secos, habían transcurrido exactamente diez días desde que escaparon del Santuario, y cinco días desde que Shun había estado en el inconsciente de June por última vez. Muchas cosas les habían sucedido pero aún quedaban unos cuantos días antes de regresar al Santuario para escuchar el veredicto final de Athena.

La fogata chisporroteaba con fuerzas. June se quejó de tener húmeda la espalda y Shun entre risas se acercó a ella con una manta para envolver a los dos con ella, rodeó a la joven con sus brazos y ella apoyó su rostro en su hombro.

- Te dije que te cuidaras, si te resfrías no podremos continuar con el viaje- dijo con suavidad.

- ¿Dónde iremos ahora?- preguntó June expectante de la respuesta del joven.

- Hemos estado en el campo, en un pueblo por accidente, ahora estamos en una montaña ¿Te gustaría ir al mar?- preguntó aspirando la fragancia de su rubio cabello.

- Crecimos en una isla- rió June considerando descabellada esa idea- además ya visité las playas de Rodorio cuando vine al claustro y no es lindo verlas tan contaminadas.

- Pero yo no he dicho que iremos a Rodorio y aunque conocemos bien las aguas del Índico apuesto a que jamás has visto las aguas turquesa del mar Egeo- Shun deslizó sus manos por debajo de la manta y estrechó la cintura de la joven.

- Eso si suena interesante- sonrió ella mirando directamente a los ojos esmeraldas de su acompañante. El tiempo pareció detenerse para ambos, la timidez había sido vencida y sin ningún remordimiento se besaron con pasión, sus lenguas percibían y se deleitaban con el sabor del otro, sus manos acariciaban con suavidad sus espaldas, con un ligero impulso cayeron sobre el frío suelo de la cueva pero la manta y la fogata los protegían de las bajas temperaturas.

¿Qué pasaba por sus mentes en ese momento? Algo que con los primeros besos había surgido en un principio como una reacción espontánea y que luego se había convertido en la razón por la cual se separaban con algo de temor. Sus cuerpos no eran de acero, y como todos los seres humanos la excitación se hizo presente en ambos. Para Shun quien había vivido más en sociedad resultaba un poco vergonzoso pero era lo normal, aunque le costara aceptarlo, en más de una ocasión había tenido fantasías con algunas mujeres, después de todo tenía 21 años, pero que eso le sucediera con June le llenaba de timidez, varias veces cuando se besaban sentía la tensión en su entrepierna, el roce le generaba una sensación placentera y el deseo le invitaba a querer explorar más allá de las suaves caricias y besos que hasta entonces se habían dado, cuando eso sucedía él trataba de distanciarse con delicadeza.

Pero esa noche algo diferente sucedió, al calor de la fogata y el frío de la nieve, ese deseo que él estaba reprimiendo se apoderó de su ser, casi como una cruel jugarreta del destino no contento con sólo tener aprisionados los labios de la joven entre los suyos, comenzó a acariciar más allá de donde había llegado en ocasiones anteriores sin imaginar las consecuencias que aquella acción tendría. Con delicadeza una de sus manos bajó por la espalda de June hasta llegar a sus gluteos, la otra dejó de acariciar su vientre para subir hasta su busto.

- Shun ¿Qué haces?- preguntó ella con timidez tomando la mano del joven para sacarla de su pecho, él sin inmutarse comenzó a besar y morder su cuello con suavidad mientras que con su mano libre acarició las piernas de June- Shun- volvió a repetir casi como un susurro.

El placer había comenzado a manifestarse en ella como tantas otras veces, sintió esa humedad que invadía esa zona entre sus piernas, era algo agradable al igual que las caricias del Caballero de Andrómeda, pero alguna vez se lo habían dicho, ella no podía ni debía hacer eso.

- Shun detente- murmuró casi en silencio. June lo deseaba tanto como él a ella, pero no se sentía preparada.

"Los hombres son inferiores a nosotras. Jamás debes dejar que vean tu rostro. Debes matar o amar. No permitas que te toquen ahí. Si lo permites quedarás sucia y manchada para siempre. Serás una vergüenza para Athena, morirás y sufrirás eternamente siendo castigada en el Tártaro".

Esas palabras acudían a su mente una y otra vez, no eran ciertas, pero ella no tenía forma de saberlo. Creía que lo que estaba sucediendo era algo pecaminoso que atentaba contra su diosa, pero le gustaba ¿Cómo podía eso ser posible? Un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas en el preciso instante en que Shun en un momento de debilidad carnal, conducía su mano por entre sus piernas para intentar llegar a su centro.

- Te lo advertí- la voz burlona del sombrío Fénix resonó dentro de la mente de June.

- Déjame- dijo empujando a Shun lejos de ella y poniéndose de pie con dificultad. Él quedó desconcertado con su actitud pero también comprendió que en ese momento había llegado demasiado lejos al dejarse llevar por el deseo.

- Perdóname, yo…- tenía que dar una explicación, intentó acercarse a ella, pero June no lo permitió.

- ¡Eres igual a todos!- dijo molesta entre lágrimas y corrió fuera de la cueva.

- ¡June no salgas es peligroso descender a estas horas está muy oscuro!- Shun fue tras ella.

Pero el sombrío Ikki había logrado lo que se proponía, había conquistado el inconsciente de la amazona de Camaleón y ahora sólo era cuestión de tiempo antes de que terminara destruyéndola.

- ¿Lo ves? Te lo advertí- su risa maléfica parecía escucharse desde todas las direcciones. June tropezó y cayó en la nieve, y entonces un fuerte dolor de cabeza la atacó, era una sensación desesperante sumado a la risa diabólica de quién había invadido su mente, intentó ponerse de pie pero había perdido el equilibrio, se sentía mareada y el dolor punzante en cada zona de su cerebro no la abandonaba.

- ¡Sal de mi cabeza, déjame tranquila!- gritó mientras el eco parecía burlarse de ella repitiendo sus palabras.

- No, hasta que te alejes de Shun o lo mates- escuchó dentro de su mente. Aterrorizada intentó cubrir sus oídos y cerrar sus ojos para no escucharlo ni ver su imagen en el hielo. Sentía que estaba enloqueciendo.

- ¡June! ¿Estás bien?- El Caballero de Andrómeda había logrado encontrarla- perdóname, no lo volveré a hacer si tú no quieres.

Pero al acercarse observó con horror que la nieve y sus ropas estaban ensangrentadas.

- ¡June!- Shun intentó socorrerla pero ella se lo impidió.

- Debes marcharte, aléjate por favor- dijo cubriendo su rostro entre sus manos, mientras de su nariz corría sangre que se mezclaba con sus lágrimas.

- ¿Qué está sucediendo? No voy a dejarte aquí- sin hacer el menor caso, Shun tomó a June entre sus brazos.

- Él…no va a dejarme…hasta que me aleje de ti…-dijo June casi en susurros mientras esbozaba una frágil sonrisa y cerraba sus ojos- Aunque te amo…ya no puedo más…perdóname.

- June, no cierres tus ojos, él no puede vencernos, June… ¡JUNE!- un grito desgarrador hizo eco en la montaña y el cosmos del Caballero de Andrómeda estalló lleno de dolor y de furia, entraría en la mente de June y destruiría a aquel que se había atrevido a lastimar a la mujer que amaba.

- Ese es el cosmos de Shun- dijo Shaina sorprendida por el enorme despliegue de energía.

- Viene de esa montaña- Ikki, el verdadero, había tratado de seguirles la pista y finalmente los había encontrado.

Continuará…

Próxima actualización: Viernes 14 de Marzo hasta entonces :)