-Mi madre me enseña a torear….-Leyó Hermes.

Antes de poder continuar la lectura hubo un destello de luz y en medio de la sala aparecieron las cazadoras de Artemisa. Una chica un poco más alta que las demás con una tiara en la cabeza se adelanto

-¿Por qué estamos aquí mi señora?- preguntó, haciendo una reverencia. Artemisa explicó rápidamente la situación. Se presentaron rápidamente. Cuando Thalia se presento hubo un silencio entre las cazadoras y muchas lanzaron miradas preocupadas a Zoe. Esta se dirigió directamente a la nueva teniente:

-¿La señora Artemisa está segura?-Preguntó

-Hago mi mejor esfuerzo para que así sea- respondió Thalia firmemente. Zoe sonrió con aprobación y se fue a sentar a los pies de su patrona, junto con el resto de las cazadoras, menos Thalia que había decidido seguir en su sitio, al lado de Annabeth y de Nico.

Íbamos a toda velocidad a través de la noche oscura a lo largo de las carreteras del país. El viento chocó contra el Camaro. La lluvia golpeaba el parabrisas. Yo no sabía cómo mi mamá podía ver algo, pero ella mantuvo su pie en el acelerador.

Así se conduce!- animó Ares. El resto de la sala rodo los ojos.

Cada vez que había un relámpago, miraba a Grover sentado a mi lado en el asiento de atrás y me preguntaba si me había vuelto loco, o si él usaba una especie de pantalones de alfombra de peluche. Pero, no, el olor era uno que recordaba de viajes en el jardín de infantes al zoológico—lanolina, como de lana.

El olor de un animal húmedo de corral.

-¡Oye!-protestó Grover mientras escuchaba risitas de los semidioses.

Todo lo que pude pensar para decir fue, "Así que, tú y mi mamá… ¿se conocen?"

Los mestizos se rieron

-Buena forma de empezar la conversación- rió Leo

Los ojos de Graver revoloteaban en el espejo retrovisor, aunque no había coches detrás de nosotros

-No eran los coches lo que me preocupaba- murmuró Grover

"No exactamente," dijo. "Quiero decir, nunca nos hemos conocido en persona. Pero ella sabía que yo te estaba mirando."

"¿Mirándome?"

-Acosador- gritaron los Stoll.

"Estoy pendiente de ti. Asegurándome de que estuvieras bien. Pero no estaba fingiendo ser tu amigo," añadió rápidamente. "Yo soy tu amigo."

-Mi mejor amigo- corrigió Percy

"Ummm... ¿qué eres, exactamente?"

"Eso no importa ahora"

"¿No importa? De la cintura para abajo, mi mejor amigo es un burro—

-Eso no es buena idea Peter- dijo Dioniso.

-Señor D ¿Estaba escuchando?- Preguntó Leo

-Claro que no Teo

Grover soltó un agudo y gutural "¡Blaa-ha-ha!" Lo había oído antes hacer ese sonido, pero siempre había asumido que era una risa nerviosa. Ahora me di cuenta de que era más una irritante imitación.

"¡Cabra!" gritó.

"¿Qué?"

"Soy una cabra de la cintura para abajo."

-Has dicho que no importaba- observó Jason

"Tú solo di que no importa."

-Mi hermano piensa como Sesos de Alga- gritó "horrorizada" Thalia. Nico negó con la cabeza, lamentándose sin parar de repetir: "Era tan joven, tan joven"

Los mestizos y algunos dioses se rieron de los primos mientras las cazadoras miraban extrañadas a la que sería su futura teniente.

"¡Blaa-ha-ha! ¡Hay sátiros que los pisotearían por tal insulto!"

-¿Quién pensaba que los sátiros podían ser tan violentos?- dijo Chris frotándose el brazo mientras recordaba el día que había cometido ese error.

"Whoa. Espera. Sátiros. Te refieres a… ¿los mitos del Sr. Brunner?"

"¿Fueron las ancianas en el puesto de frutas un mito, Percy? ¿Fue la Sra. Dods un mito?"

"¿Así que admites que había una Sra. Dods?"

-No es momento para eso- dijo Hazel

"Por supuesto.""

Entonces por qué—"

"Cuanto menos supieras, menor el número de monstruos que atraerías," dijo Grover, como si debiera ser perfectamente obvio. "Ponemos niebla sobre los ojos humanos. Esperamos que pienses que el Bondadoso era una alucinación. Pero no fue bueno. Tú comenzaste a darte cuenta de quién eres."

"¿Quién so—? espera un minuto, ¿qué quieres decir?"

El ruido de mugidos extraños subió de nuevo en algún lugar detrás de nosotros, más cerca que antes. Lo que nos perseguía todavía estaba en nuestro camino.

"Percy," dijo mi madre, "hay mucho que explicar y no suficiente tiempo. Tenemos que ponerte a salvo."

"¿A salvo de qué? ¿Quién está detrás de mí?"

-Los idiotas de mis hermanos- dijo fríamente Poseidon

"Oh, nadie más," dijo Grover, evidentemente todavía molesto por el comentario del burro. "Sólo el Señor de los Muertos y algunos de sus secuaces más sedientos de sangre."

-Perdón- se disculpó el sátiro al ver las miradas de Hades, Nico y, sorprendentemente, Hazel le daban

"¡Grover!"

"Lo siento, Sra. Jackson. ¿Podría manejar más rápido, por favor?"

-Por favor- susurró Poseidón

Traté de ajustar mi mente a todo lo que estaba ocurriendo, pero no podía hacerlo. Sabía que esto no era un sueño. Nunca pude imaginar algo tan extraño.

Mi madre hizo una dura izquierda. Nos desvió a un camino estrecho, una carrera al pasado casas de campo oscuras y colinas boscosas y señales de RECOJA SUS PROPIAS FRESAS en vallas blancas.

-¿Fresas?- Preguntó un romano.

-Se explicara en el libro- dijo Percy

"¿A dónde vamos?"

-CAMPAMENTO MESTIZO- gritaron los griegos entusiasmados. Quirón miraba divertido a sus alumnos.

"Al campamento de verano del que te hablé." La voz de mi madre era escasa, ella estaba tratando por mi causa no tener miedo "El lugar al que tu padre quería enviarte"

"El lugar que no querías que fuera."

-Percy, se lo vas a hacer más difícil- dijo Annabeth, suspirando

"Por favor, querido," mi madre rogó. "Esto es suficientemente duro. Trata de entender. Estás en peligro."

"Debido a que algunas ancianas cortan hilo."

Los romanos y los dioses miraron en schock al semidiós por tal ofensa hacia Las parcas. Los griegos parecían acostumbrados

"Esas no eran ancianas", dijo Grover. "Esas eran las Parcas. Sabes qué significa— el hecho de que se aparecieran delante de ti? Sólo lo hacen cuando estás a punto de... cuando alguien está a punto de morir".

"Whoa. Dijiste 'tú'."

"No lo hice. Dije 'alguien'."

"Querías decir 'tú.'Como en mi."

"Me refería a ti, como 'alguien'. No tú, tú."

-¿Alguien mas se ha perdido?- preguntó inocentemente Hazel.

Todos levantaron la mano, menos Annabeth. Algunos le lanzaron miradas inquisitivas.

-Después de tanto tiempo aguantándolos uno se acostumbra a este tipo de conversaciones- respondió a la pregunta no formulada.

-Te mereces un premio- dijo Thalia.

-¡Lo sé!

"¡Chicos!" dijo mi madre.

Gracias!- dijo Rachel

Tiró del volante con fuerza hacia la derecha, y tuve una visión de una figura que se desvió para evitarla—una forma oscura revoloteando detrás de nosotros se perdió en la tormenta.

"¿Qué fue eso?" pregunté.

"Ya casi estamos allí," dijo mi madre, hacienda caso omiso a mi pregunta.

-Odio cuando la gente me ignora de esa manera- dijo Percy. La sala ignoró el comentario.

"Otra milla. Por favor. Por favor. Por favor."

Poseidón continúo el canto en voz baja

Yo no sabía dónde estaba, pero me sentí inclinado hacia adelante en el coche, anticipando, deseando que llegáramos…

Los griegos sonrieron. Todos se sentían así cuando iban al campamento.

Fuera, nada más que la lluvia y la oscuridad—el tipo de campo vacío para obtener una salida en la punta de Long Island. Pensé en la Sra. Dods y el momento en que había cambiado en la cosa con dientes puntiagudos y alas de cuero. Ella realmente no había sido humana.

-Noooo ¿en serio?- dijo Clarisse con sarcasmo-

Había tenido la intención de matarme. Luego pensé en el Sr. Brunner... y la espada que me había tirado. Antes de que pudiera preguntarle a Grover acerca de eso, el pelo se levantó en la parte de atrás de mi cuello. Hubo un destello cegador, un golpeteo en la mandíbula ¡boom!, Y nuestro coche explotó.

-¡¿Qué?!- chilló la sala.

Recuerdo sentir la ingravidez, como que estaba siendo aplastado, frito, y lavado con manguera todo al mismo tiempo. Levanté la frente de la parte posterior del asiento del conductor y dije, "Ow."

-Tienes un accidente de coche y solo dices "Oww"- exclamó Piper

"¡Percy!" mi mamá gritó.

"Estoy bien..." Traté de sacudirme el aturdimiento.

Yo no estaba muerto.

-Eso es bueno- comentó Apolo.

El coche no había realmente explotado. Nos desvió a una zanja. Nuestras puertas laterales fueron encajadas en el barro. El techo se había abierto como una cáscara de huevo y la lluvia se vertía adentro. Relámpago.

-ZEUS- rugió Poseidón.

-En el futuro hermano- dijo Zeus intentando no acobardarse de su hermano

Esa fue la única explicación. Salimos volando fuera de la carretera. A mi lado en el asiento de atrás había un bulto inmóvil grande. "¡Grover!"

El sátiro recibió varias miradas preocupadas

Estaba desplomado, la sangre corría por un lado de su boca. Agité su peluda cadera, pensando, "¡No! ¡Incluso si eres la mitad animal de corral, eres mi mejor amigo y no quiero que mueras!"

-No sé si sentirme halagado o no- murmuró el sátiro

Luego se quejó "Comida", y supe que había esperanza.

Nadie pudo evitar reírse. Grover estaba completamente sonrojado.

"Percy," mi madre dijo, "Tenemos que..." Su voz se quebró. Miré hacia atrás.

En un relámpago, a través del barro salpicado en el parabrisas trasero, ví una figura pesada hacia nosotros en el hombro de la carretera. La vista de eso hizo que mi piel se erizara.

Era una silueta de un hombre enorme, como un jugador de fútbol. Parecía estar sosteniendo una manta sobre su cabeza. La mitad superior era voluminosa y borrosa. Sus manos levantadas hacían parecer que tenía cuernos.

Atenea averiguo inmediatamente quien era el monstruo.

"¿Quien es?"

"Percy," mi madre dijo, en serio. "Sal del coche."

Mi madre se arrojó contra la puerta lateral del conductor. Estaba atascada en el barro. Traté con la mía. Estaba atascada también. Busqué desesperadamente en el agujero del techo. Podría haber sido una salida, pero los bordes estaban muy calientes y fumíferos.

-Mierda- murmuraron varios

"¡Sal del lado del pasajero!"

"Percy—tienes que correr. ¿Ves ese árbol grande?"

"¿Qué?"

Otro relámpago, y por el orificio humeante en el techo ví el árbol al que ella se refería: un enorme árbol de navidad de la Casa Blanca- el pino tamaño de la cresta de la colina más cercana.

A pesar de la tensión, Thalia sonrió

-Salgo antes que tú Annie- dijo divertida. Los que no sabían su historia (romanos, dioses y las cazadoras) la miraron confundida, el resto se rió de su infantilidad.

-No me llames Annie- protesto la hija de Atenea.

"Esa es la línea de propiedad," dijo mi madre. "Pasa por encima de esa colina y verás una granja grande abajo en el valle. Corre y no mires atrás. Grita pidiendo ayuda. No pares hasta que llegues a la puerta."

"Mamá, vas a venir también."

-Ella no pude pasar – dijo tristemente Hestia

Su rostro estaba pálido, sus ojos tan tristes como cuando miraba el océano.

"¡No!" Grité. "Tú vienes conmigo. Ayúdame a llevar a Grover."

Muy leal Pensó Atenea

"¡Comida!" Grover gemía, un poco más fuerte.

Hubo algunas risas

El hombre de la manta en la cabeza seguía viniendo hacia nosotros, haciendo sus gruñidos, y ruidosos bufidos.A medida que se acercaba, me di cuenta de que no podía sostener una manta en la cabeza, porque sus manos- enormes manos de carne-se balanceaban a los lados. Es decir, la voluminosa, masa difusa que era demasiado grande para ser la cabeza... era su cabeza. Y los puntos esos parecían como cuernos.

Ahora todos entendieron quién era el monstruo y miraron sorprendidos al hijo de Poseidón mientras pensaban "¿Cómo sobrevivió?"

A medida que se acercaba, me di cuenta de que no podía sostener una manta en la cabeza, porque sus manos- enormes manos de carne-se balanceaban a los lados. Es decir, la voluminosa, masa difusa que era demasiado grande para ser la cabeza... era su cabeza. Y los puntos esos parecían como cuernos.

-Son cuernos- dijo Ares, emocionado ante la perspectiva de una batalla.

A medida que se acercaba, me di cuenta de que no podía sostener una manta en la cabeza, porque sus manos- enormes manos de carne-se balanceaban a los lados. Es decir, la voluminosa, masa difusa que era demasiado grande para ser la cabeza... era su cabeza. Y los puntos esos parecían como cuernos. "Pero..."

"No tenemos tiempo, Percy. Ve. Por favor."

Me enojé, entonces

-Pobre Minotauro- dijo Will

enojado con mi madre, con Grover la cabra,

Grover gimió mientras sus amigos se reían

con la cosa con cuernos que estaba tambaleándose hacia nosotros lenta y deliberadamente como, como un toro.

-A lo mejor es porque, no sé, ES UN TORO- grito Clarisse.

Subí a través de Grover y empujé la puerta abierta a la lluvia.

"Vamos juntos. Vamos, mamá."

"Te dije—"

"¡Mamá! No estoy abandonándote. Ayúdame con Grover."

Las cazadoras no pudieron evitar sorprenderse. Tal vez él era diferente.

No esperé por su respuesta. Trepé fuera, arrastrando a Grover del coche. Él estaba sorprendentemente ligero,

-¿Sorprendentemente?- se indignó el sátiro

pero no podría haberlo llevado tan lejos, si mi mamá no hubiera llegado en mi ayuda. Juntos, cubrimos los brazos de Grover, sobre nuestros hombros y comenzamos a tropezar cuesta arriba a través de la alta hierba húmeda. Mirando hacia atrás, tuve mi primera mirada clara del monstruo. Tenía fácil 7 pies de altura, sus brazos y piernas como algo de la portada de la revista "Muscle Man"—abultamiento de bíceps y tríceps y un montón de otros 'ceps, todo relleno como con pelotas de béisbol debajo de venas y membranas de piel. No llevaba ropa excepto interior—quiero decir, blanca brillante Fruta de los Telares —el cuál se habría visto divertido, excepto que la mitad superior de su cuerpo era tan espeluznante. Áspero cabello café empezaba cerca de su ombligo y se iba espesando al llegar a sus hombros.

Afrodita y sus hijos, menos Piper, hicieron una mueca de asco.

Su cuello era una masa de músculos y piel que conducían a su enorme cabeza, la cual tenía un hocico tan largo como mi brazo, nariz mocosa con un anillo brillante, crueles ojos negros, y enormes cuernos negros-y-cuernos de color blanco con puntas que no se pueden obtener de un sacapuntas eléctrico. Reconocí al monstruo, claro. Él había estado en unos de los primeros cuentos que el Sr. Brunner nos había contado. Pero él no podía ser real.

Parpadeé la lluvia fuera de mis ojos. "Ese es—"

"Hijo de Pasifae," dijo mi madre. "Ojala hubiera sabido como de mal ellos quieren matarte." "Pero él es el Min—"

NO DIGAS SU NOMBRE- gritaron los semidioses

"No digas su nombre," advirtió. "los nombres tienen poder."

Es una mujer muy inteligente- elogió Atenea- ¿Cómo acabo contigo?

-Tengo mis encantos, que tú los veas es otra cosa- replicó Poseidón

El pino estaba todavía demasiado lejos—por lo menos a unos cien metros cuesta arriba. Miré detrás de mí otra vez. El hombre toro estaba encorvado sobre nuestro coche, mirando en las ventanas—o no mirando, exactamente. Más bien gangueando, frotándose. No estaba seguro de por qué se molestó, ya que sólo estábamos a quince pies de distancia.

"¿Comida?" Grover gimió

-Grover- se quejaron algunos

"Shhh," le dije. "Mamá, ¿qué está haciendo? ¿No nos ve?"

-Su vista y oído son terribles, se orienta por el olfato- explicó Atenea

"Su vista y oído son terribles," dijo. "Él va por el olor. Pero va a saber dónde estamos pronto."

Atenea miró muy impresionada.

En ese preciso momento, el hombre toro bramó de rabia. Cogió el Camaro de Gabe por el techo roto, el chasis estaba crujiendo y chirriando. Se llevó el coche por encima de su cabeza y lo tiró por el camino. Se estrelló contra el asfalto mojado y patinó en una lluvia de chispas de casi una milla antes de llegar a una parada. El tanque de gas explotó.

Todos esbozaron sonrisas malvadas

Ni un rasguño, recordé a Gabe diciendo.

Oops.

Ahora todos estallaron en carcajadas

"Percy", dijo mi mamá. "Cuando nos vea, él atacará. Espera hasta el último segundo, y luego salta fuera del camino-directamente hacia los lados. No puede cambiar de dirección muy bien una vez que está atacando.¿Me entiendes?"

-Es una buena técnica- pensó en voz alta Malcolm

"¿Cómo sabes todo esto?"

"He estado preocupada por un ataque durante un largo tiempo. Debería haber esperado esto. Fui egoísta, manteniéndote cerca de mí."

-Solo era una buena madre- dijo Hestia

"¿Manteniéndome cerca de ti? Pero—"

Otro bramido de furia, y el hombre toro comenzó a pisotear cuesta arriba. Él nos olía.

-Mierda- dijo Poseidón pálido, luego se giró hacia Hades- más te vale que estén bien

El pino estaba a sólo unas cuantas yardas más, pero la colina estaba más empinada y resbaladiza, y Grover no se estaba haciendo más ligero.

Grover bajo la mirada, culpable.

-No fue tu culpa- lo animo Percy.

El hombre toro estaba más cerca. Otros pocos segundos y estaría encima de nosotros. Mi madre debía estar exhausta, pero ella cargó en sus hombros a Grover.

"¡Vamos, Percy! ¡Sepárate! Recuerda lo que dije."

Yo no quería separarme, pero tenía la sensación de que tenía razón, era nuestra única oportunidad. Corrí hacia la izquierda, se volvió y ví a la criatura que tenía sobre mí. Sus ojos brillaban con odio negro. Apestaba a carne podrida. Bajó la cabeza y atacó, las navajas-cuernos afiladas dirigidas directamente a mi pecho.

Todos se tensaron

El temor en mi estómago me hizo querer salir corriendo, pero eso no funcionaría. Nunca pude escapar de esto. Así que ocupé mi tierra, y en el último momento, salté a un lado. El hombre toro irrumpió después como un tren de transporte, luego bramó con frustración y se volteó, pero no a mí esta vez, hacia mi madre,

Poseidón estaba tan pálido que podía pasar por un fantasma. El resto de la sala también estaba preocupada por la mujer

que estaba poniendo a Grover en la hierba. Habíamos llegado a la cima de la colina. Por el otro lado pude ver un valle, justo como mi madre había dicho, y las luces de una granja de color amarillo brillante a través de la lluvia. Pero eso fue a media milla de distancia. Nunca lo lograríamos.

-Deja de ser tan pesimista- dijo Nico

-Tiene gracia que seas tú quien lo diga- repuso el hijo de Poseidón

El hombre toro gruñó, pateando el suelo. Siguió mirando a mi madre, que estaba retrocediendo lentamente hacia abajo, hacia la carretera, tratando de alejar al monstruo de Grover.

"¡Corre, Percy!" "No puedo ir más lejos. ¡Corre!"

Pero yo me quedé allí, congelado de miedo, cuando el monstruo la atacó. Ella trató de eludirlo, como ella me había dicho que tenía que hacer, pero el monstruo había aprendido su lección. Su mano salió disparada y la agarró por el cuello mientras trataba de escapar. a levantó mientras luchaba, dando patadas y puñetazos al aire. "¡Mamá!" Ella atrapó mis ojos, logró ahogar una última palabra: "¡Ve!"

Luego, con un rugido furioso, el monstruo cerró los puños en el cuello de mi madre, y ella se disolvió ante mis ojos, fundiéndose en una luz, una forma de oro brillante, como si se tratara de una proyección holográfica.

-¡NO!- chillaron todos. Percy bajo la cabeza recordando el miedo y la tristeza que había sentido en ese momento. Annabeth le agarro la mano para hacerle saber que estaba allí para él.

Atenea estaba demasiado ocupada pensando en cómo se había disuelto como para fijarse en el intercambio.

"¡No!" El enojo reemplazó mi miedo. Nueva fuerza quemaba en mis miembros—la misma fiebre de energía que había tenido cuando a la Sra. Dods le crecieron garras. El hombre-toro se abalanzó sobre Grover, que yacía indefenso en la hierba. El monstruo encorvado, resoplando a mi mejor amigo, como si estuviera a punto de levantar a Grover y hacer que se disolviera también. No podía permitir eso. Me quité mi chaqueta rojo lluvia.

"¡Hey!" Grité, agitando la chaqueta, corriendo a un lado del monstruo. "¡Hey, estúpido! ¡Carne de res molida!"

-Hay que mejorar los insultos Prissy- dijo Clarisse.

"¡Raaaarrrrr!" El monstruo se volvió hacia mí, agitando sus puños de carne. Tuve una idea—una idea estúpida,

-¿Cuándo tienes una que no lo sea?- preguntó Thalia sonriendo inocentemente.

pero mejor que no tener idea en absoluto.

-En eso tienes razón- dijo Malcolm

Me puse de espaldas al gran pino y agité mi chaqueta roja delante del hombre toro, pensando en saltar fuera del camino en el último no sucedió así.

-Era demasiado pedir- susurró Annabeth

El hombre toro atacó demasiado rápido, los brazos fuera para agarrarme a cualquier manera traté de esquivarlo. Tiempo de frenarlo. Mis piernas se tensaron. No podía saltar hacia los lados, así que salté hacia arriba, dando inicio en la cabeza de la criatura, usándolo como un trampolín, girando en el aire, y aterrizando en el cuello.

Todos miraron al mestizo sorprendidos

-¿Cómo Hades has hecho eso?- pregunto Leo. Como de costumbre, Percy miro a Annabeth en busca de respuestas.

-La lluvia. El agua le da poder- explicó esta.

¿Cómo pude hacerlo? No tenía tiempo para averiguarlo. Un milisegundo después, la cabeza del monstruo se estrelló contra el árbol

Thalia puso mala cara y se froto el pecho.

y el impacto casi golpeó mis dientes. El hombre toro escalonaba alrededor, tratando de librarse de mí. Cerré mis brazos alrededor de los cuernos para evitar ser lanzado. Truenos y relámpagos eran todavía fuertes. La lluvia estaba en mis ojos. El olor a carne podrida me quemaba las fosas nasales. El monstruo se sacudió todo y se resistió como un toro de rodeo. Debería haber solo retrocedido al árbol y aplastarme, pero yo estaba empezando a darme cuenta de que esto sólo tenía una caja de cambios: hacia adelante.

Lo descubrió pensó Atenea sorprendida.

Mientras tanto, Grover comenzó a gemir en la hierba. Quería gritarle que se callara, pero la forma en que se estaba arrojando el toro, si yo abría la boca me mordía la lengua fuera.

"¡Comida!" Grover gimió. El hombre toro se dirigió hacia él, pateó el suelo de nuevo, y se dispuso a atacar. Pensé en cómo había exprimido la vida de mi madre, la hizo desaparecer en un destello de luz, y la rabia me llenó como con combustible de alto octanaje. Tenía ambas manos alrededor de un cuerno y me tiré hacia atrás con todas mis fuerzas.

-No va ha pasar- dijeron Ares y Octavio, aunque este último en voz baja.

El monstruo se puso tenso, emitió un gruñido de sorpresa, entonces-¡Snap!

Los ojos de Ares se abrieron cómicamente junto a los de Octavio

El hombre toro gritó y me lanzó por el aire. Caí tendido de espaldas en la hierba. Mi cabeza golpeó contra una roca. Cuando me senté, mi visión era borrosa, pero yo tenía un cuerno en mis manos, un arma de hueso irregular del tamaño de un cuchillo. El monstruo atacó. Sin pensarlo, rodé a un lado y me puse de rodillas. Cuando el monstruo pasó a gran velocidad, dirigí el cuerno roto hacia su costado, justo debajo de la peluda caja torácica. El hombre toro rugió en agonía. Braceó, arañando el pecho y luego comenzó a desintegrarse, no como mi madre, en un destello de luz dorada, pero si como la arena que se desmorona, desapareciendo los pedazos por el viento, de la misma manera que la Sra. Dods había reventado.

Los semidioses empezaron a vitorear a Percy.

El monstruo se había ido. La lluvia había parado. La tormenta aún rugía, pero sólo en la distanciaYo olía como ganado y las rodillas me estaban temblando. Yo estaba débil y asustado y temblando de dolor porque acababa de ver a mi madre desaparecer. Yo quería echarme a llorar,

-Ni una palabra- amenazó Afrodita a su amante. Este cerró la boca.

pero ahí estaba Grover, que necesitaba de mi ayuda, por lo que logré arrastrarlo y tambalearlo hacia el valle, hacia las luces de la casa. Yo estaba llorando, llamando a mi madre, pero me agarré a Grover—Yo no iba a dejarlo ir.

Tanto las cazadoras como su patrona tuvieron que esconder su sorpresa. Thalia al verlo sonrió para sus adentros.

La última cosa que recuerdo es el colapso en un porche de madera, mirando a un ventilador de techo dando vueltas sobre mí, mariposas volando alrededor de una luz amarilla, y los rostros severos de un familiar- un hombre de aspecto barbudoy una muchacha bonita, con su pelo rubio y rizado como de una princesa.

Percy y Annabeth se sonrojaron cuando recibieron miradas picaras de sus amigos.

-¿Princesa?- le preguntó Annabeth en un susurro.

-Tienes pelo de princesa- se defendió Percy

Ambos me miraron, y la niña dijo:

"Él es. Él debe ser".

-Él es ¿no?- dijo la Oráculo, aumentando el sonrojo de la rubia.

"Silencio, Annabeth," dijo el hombre. "Todavía está consciente. Tráelo adentro."

-Fin- dijo Hermes-¿Quién lee?

-Creo que deberíamos hacer una pausa para comer- propuso Hestia. Todos se mostraron de acuerdo y se dirigieron al comedor…

Holaa

¡Quinto capítulo ya! Sé que he tardado mucho en actualizar y eso pero de verdad que he estado liadísima. Es probable que tarde en subir el próximo capítulo bastante, lo aviso por adelantado. Pero bueno ¿Qué os ha parecido? Espero que os guste y ya sabéis, cualquier cosa que queráis que cambie o ideas para añadir simplemente decídmelo.