IV.

And satisfaction feels like a distant memory

And I can't help myself,

All I wanna hear her say is "Are you mine? "

Well, are you mine? (Are you mine tomorrow?)

Are you mine? (Or just mine tonight?)

Are you mine? (Are you mine tomorrow, or just mine tonight?)

Siempre has sido de naturaleza lenta y eso solo se comprueba con el hecho de que has tardado dos meses en ir a buscar a Lily a Rumania. La primera semana sin ella ignorabas como te faltaba el aire en los pulmones y como el mundo era tan gris sin sus risas, sus pecas o incluso sin el maldito gato que la sigue a todos lados. Pero después de dos semanas sin verla empezaste a volverte loco, tu demencia empezó por cosas pequeñas pero terminó siendo tan grande que hizo que tus padres arreglaran todo para que fueras a ver a tu prima. Por supuesto, ellos solo creen que la extrañas de una manera muy diferente a la que realmente la extrañas. Dos meses, una semana y tres días separado de ella solo han causado que tus sentimientos hacia ella se multiplicaran.

Llegas al hotel que te indico el tío Charlie y logras colarte hasta su piso sin que nadie alerte tu presencia y con un simple alohomora te cuelas en su habitación. El desorden que reina en el lugar te hace sentir como en casa y tu mirada divaga por la habitación hasta chocar con el cuerpo de Lily. Sientes como el aire abandona tus pulmones, como tus labios se secan al tiempo que tu corazón late como loco y como tus pantalones parecen apretarte cuando subes la mirada y te encuentras con la de ella a través del espejo. Viste únicamente una camisa vieja que le queda corta, dejando ver sus tres tatuajes y se pinta los labios de rojo, no hace nada fuera de lo normal pero no puedes evitar que tus dos cerebros se vuelvan locos. Ella alza una ceja a través del espejo al verte al tiempo que se acomoda la pintura.

—Lily… —Las palabras no salen de tu boca y dejas caer tu equipaje a un lado cuando ella se voltea y te sonrie como si de una invitación para acercarte a ella se tratara. Caminas con paso decidido, algo escéptico pues esperabas que te mandara al mismísimo infierno por haberte aparecido allí después de dos meses y sin invitación; de todos modos no ibas a irte no después de verla así y ella podía detenerte. Su cuerpo, sus tatuajes y sus pecas son adictivos y cuando te detienes frente a ella no puedes sino deleitarte con la vista que por dos meses no pudiste apreciar. Ella te mira a los ojos y juras que puedes sentir a tu cerebro haciendo corto circuito. Te acercas para besar su mejilla pero ella inmediatamente te empuja — ¿Que carajo…?—Mascullas y la tomas por la cintura antes de besarla. De eso no va a poder escaparse, no tiene la fuerza y sabes que tampoco tiene las ganas.

La besas con pasión casi animal, ni siquiera tratas de bajarle la intensidad al beso. La extrañaste y quieres demostrárselo; ademas ella no parece molestarse cuando le rompes la camisa y te entretienes observando su desnudez al tiempo que la dejas en la cama. Ella te sonrie encantada mientras su cabello rojo se esparce por la cama y esa sonrisa es el permiso que necesitas para besar su cuerpo, cumpliendo tu sueño de deleitarte con el tatuaje de dragón que tiene. Sus gemidos invaden tus oídos cuando desciendes tus besos hacia su vientre y crees que tu locura vuelve a invadirte cuando pruebas su centro dulce y ácido al mismo tiempo.

Hugo empieza a decirte que te ama al tiempo que llena de besos y suspiras por que has esperado demasiado para escuchar esas palabras. Su presencia no había sido totalmente sorpresa pues el tío Charlie te había avisado que iría a verte, es solo que no esperabas que tu primo llegara cuando estabas medio desnuda y que su primera reacción fuera tener una erección. Tampoco esperabas perder tu virginidad en un hotel en Rumania, pero las cosas pasan y en este caso Huguito había pasado. Sus besos dejan tu centro y suben hacia tus pequeños senos, ya coloreados de la excitación que sientes en ese momento. Se quita la camisa con tu ayuda y acaricias su espalda amplia y varonil que suele volverte loca, él se encarga de susurrarte que te ama de nuevo antes de volver a besarte de manera posesiva pero llena de pasión. Sus besos saben a lo que siempre imaginaste; a nicotina y a deseo prohibido que hacen que tu cuerpo se estremezca y Hugo aproveche para terminar de desvestirse y entrar en ti sin si quiera pedir permiso.

Tus uñas se clavan en sus hombros cuando su longitud termina de adentrarse en ti, sientes como las lagrimas se acumulan en tus ojos y terminan resbalando por tus mejillas. Hugo las atrapa y las besa al tiempo que sus manos se dirigen a tus caderas y guía tus movimientos. Con algo de torpeza, pues estas demasiado fuera de ti como para pensar claramente, buscas sus labios y te encargas de jugar con su lengua de la misma manera que él juega con tu cuerpo. Escuchas de nuevo un "Te amo" que se le escapa a los labios de Hugo y se adentra en tu cuerpo al mismo tiempo que te embiste. Gimes como respuesta a sus movimientos y te muerdes el labio para no decir incoherencias, Hugo te ama y tu lo amas a el pero no planeas hacérselo saber, al menos no con palabras.

—Te amo — Grita Hugo al tiempo que embiste por ultima vez. Sus movimientos eran casi animales lo que contrastaba con sus besos y sus palabras dulces que rebotaban en tus tímpanos. Sientes el orgasmo llegar como si de un tsunami se tratara, dejando tu cuerpo extasiado y agitado al mismo tiempo. Gritaste como no has gritado jamas al tiempo que Hugo se encargaba de dejar su semilla en tu cuerpo; duele, duele amarlo y el mero hecho de que han consumado su unión duele aun mas por que sabes que están destinados a no estar juntos. Hugo te abraza y se encarga de besar cada centímetro de tu rostro antes de hablar de manera ronca —¿No te hice daño verdad? —Niegas con la cabeza y enciendes un cigarrillo al tiempo que Hugo se encarga de robartelo con una sonrisa picara — Te amo Lily, no quiero volver a separarme de ti — Te dice viéndote a los ojos antes de darle una calada al cigarrillo. Sonríes por que Hugo sigue siendo el mismo romántico que conoces y amas a pesar de que también te encanta su fachada de bad boy. Lo besas de nuevo y antes de que las cenizas del cigarro caigan al piso Hugo se encuentra encima de ti. Sonries encantada, por que supones que no va a querer separarse de ti en toda la noche.

Te levantas de la cama cuando Hugo todavía duerme y lo observas por unos segundos. Lo has marcado de la misma manera que lo marcaban aquellas fáciles en Londres y a quienes celabas con rabia dolorosa. Su espalda, su cuello y su pecho son tuyos, es mas, todo Hugo te pertenece; desde su cabello alborotado pasando por su loco corazón que parece tenerte tatuada en cada arteria y latido hasta llegar a la punta de sus pies. Sonríes de manera sarcástica al pensar que está tan enamorado de ti como tú de él. Te levantas de la cama, besas sus labios y te vistes antes de dejarle unos billetes muggles en la mesita del hotel. Esperas que lo último que vea es como le pagas por la noche de placer que te dio, piensas cuando sales por la puerta de su habitación con una sonrisa con sabor dulce, con el sabor del amor de Hugo en ella.