Hola mis queridos lectores, como siempre, día de actualización, la batalla aún no termina...gracias a todos por leer y también por comentar, en especial a: Spencer Chamberlain quien me dio una recomendación para este cap. espero cumplir tus expectativas, mi cuñis geminisnocris ;), FireWritter, Tot12, Alyshaluz, Tepucihuatl-Shun, y darkacuario.

Antes de leer, debo decirles que en este fic hago mención a la palabra "rodela", la rodela es un escudo pequeño de entre 50-60 cm de diámetro. Propio de infantes en formación o también para duelos. Es similar al broquel y también al escudo de la armadura de Shiryu, eso sería algo así como una rodela.

Este fic tiene romance y drama, es un Shun/June, si no te gusta no leas. Los personajes no son míos, pertenecen a Masami Kurumada, yo sólo los tomo prestados para que prueben otras realidades, y no lucro con ello, escribo e imagino por amor al arte.

Errores que cuestan caro.

Por Mel-Gothic de Cáncer.

Capitulo XXII.

Mujer y guerrera.

- Shun te daré todo el tiempo que necesites, pero debes saber que a June le queda muy poco, este lugar está derrumbándose, debes darte prisa- dijo Ikki antes de atacar a su némesis con una serie de golpes y patadas que esquivaba con dificultad, cada vez que lograba tocarlo, sentía en su propia piel el dolor de su ataque.

- Lo único que conseguirás será dañarte a ti mismo, morirás y cuando eso suceda yo tomaré el control de tu cuerpo- El Caballero sombrío del Fénix pasó a la ofensiva propinándole una serie de puñetazos que él también sentía en carne propia.

- ¡Ikki!- Shun contemplaba con ira aquel combate, sufría por ver así a su hermano, a pesar de todo él seguía amándolo como siempre, incluso más al tenerlo en aquel lugar tratando de salvar a June, comprendía que Ikki lo hacía por él y también porque se había dado cuenta de su error- por esto te admiro aún más- dijo mientras con lágrimas corría en dirección al acantilado para salvar a la amazona de Camaleón.

- ¡June, contéstame! ¿Estás bien?- preguntó mirando hacia el fondo de ese lugar, June estaba colgando de una gruesa roca, se aferraba con fuerzas para no caer, sus dedos y sus nudillos sangraban tanto como la herida en su pecho, sacando fuerzas levantó su mirada hacia arriba.

- Shun, no podré resistir por mucho tiempo, vete de aquí con tu hermano, si caigo será el fin- el Caballero de Andrómeda se negó a escucharla e intentó alcanzarla con su mano.

- Eso no sucederá, te lo prometo, sólo sostente y te subiré-

June sonrió débilmente e intentó alcanzar a Shun, pero un fuerte temblor provocó que cayera un par de metros más, por fortuna logró aferrarse a otra roca sobresaliente pero más pequeña que la anterior. El Caballero de Andrómeda intentó descender trepando por las demás rocas para ayudarla.

- ¡Por favor, déjalo así! Ya has hecho suficiente, soy feliz por haber estado a tu lado, pero si no te marchas y yo caigo, también morirás junto a tu hermano- June miró hacia el vacío bajo sus pies, las oscuras y profundas aguas del Océano de la Memoria la esperaban para devorarla, cerró los ojos con fuerza mientras la pequeña roca se aflojaba por su peso- ya no puedo más, Shun hazme caso y vete.

- ¡No me iré! No aceptaré que te rindas tan fácilmente, en el pasado me animaste a sobrevivir al entrenamiento en Isla Andrómeda, ahora no voy a abandonarte- el peliverde intentaba descender aún más pero los constantes temblores dificultaban su empresa y la roca comenzaba a desprenderse.

- Eso es parte del pasado, antes de morir júrame que al menos tú podrás construir ese hogar del que me hablaste- suplicó June.

- Jamás, eso es una tontería, June escúchame, sé que estás asustada en este momento pero hay algo que debes saber, recuerda la segunda lección del Camaleón, siempre engaña a su presa, porque él y su entorno son uno, crecimos en esta isla, muchas veces nos arrojamos de este mismo acantilado para ver cual clavado era mejor, el tuyo o el mío, este lugar forma parte de nosotros, sólo usa tus habilidades- Shun trató de socorrer a la joven, ya casi estaba a un par de metros sobre ella, sus palabras lograron una vez más transformar algo en su interior, la esperanza había invadido su corazón. Con fiereza June miró con detalle todo a su alrededor, y tras identificar cada punto, comenzó a subir aferrándose a las rocas sobresalientes para alcanzar a Shun.

Sobre el acantilado, la contienda entre Ikki y su lado oscuro continuaba, esta vez ambos se atacaban con sus técnicas.

- ¡Hōō Gen Ma Ken!- el auténtico Caballero del Fénix lanzó su temible ilusión, pero el Ikki oscuro, luego de recibir el ataque comenzó a reír a carcajadas.

- Soy parte de tu inconsciente ¿Crees que esa técnica logrará hacerme daño? Hōō Gen Ma Kendestruye las mentes de las personas, pero no tiene efectos sobre algo que viene de ti mismo-

-¡Hō Yoku Ten Shō!- dijeron al mismo tiempo mientras unas poderosas llamaradas emergían de sus puños, una brillante y anaranjada y la otra no menos intensa pero de color negro que chocaron entre sí.

- Reconoce tu odio Ikki, si lo haces podremos deshacernos de la mocosa y de ese inútil de Shun, ya no tendrás que preocuparte de nadie más, serás libre al fin- reía el Caballero sombrío del Fénix mientras mantenía la llama de color negro.

- Eso jamás- contestó el verdadero Ikki sin ceder su llama anaranjada ni siquiera un milímetro.

- Dame una buena razón para no querer acabar con aquellos que te estorban- pero Ikki no contestó, no tenía por qué dar explicaciones a ese miserable que se atrevía a usar su mismo rostro y sus mismas técnicas.

- Me estás negando, puedo sentirlo- la llama oscura poco a poco se hacía más poderosa y ganaba espacio por sobre la de Ikki.

- Ya falta poco, sólo dame tu mano- Shun aún en el acantilado estiraba su brazo para sostener el de June. Cuando ella tomó su mano y el intentó coger su brazo y atraerla hacia donde estaba, otro fuerte temblor los sacudió, una gran roca se desprendió y al caer, chocó muy cerca de ambos. June perdió el equilibrio, Shun no logró sostenerla a tiempo, y ella cayó al vacío.

- ¡JUNE!- desesperado, el Caballero de Andrómeda se arrojó por el acantilado y cuando pudo alcanzarla, la sostuvo fuertemente entre sus brazos. Repentinamente, sintió que su cosmos se elevaba, antes de que ambos cayeran al Océano de la Memoria, de sus aguas, frente a la roca del sacrificio emergió radiante y magnífica la armadura de Andrómeda, la cual se desensambló y se adaptó de inmediato al cuerpo de su portador. Sin perder su tiempo, Shun arrojó una de sus cadenas hacia una enorme roca sobresaliente cercana a la cima del acantilado, se habían salvado por muy poco.

- ¿Cómo puede ser esto posible? Dejé mi armadura en el Santuario para que June no la viera y se martirizara por su sentencia- dijo sorprendido, pero profundamente aliviado, su armadura una vez más había acudido en su rescate.

- Es una pequeña ayuda- escuchó una voz infantil, al mirar hacia las aguas bajo él, le pareció ver el rostro de la pequeña June quien le sonreía traviesa.

- Este es el Océano de la Memoria, Isla Andrómeda es su centro porque en ella encontré una nueva familia y también te conocí, realmente fui muy feliz ahí, no permitiremos que ese hombre destruya incluso los buenos recuerdos, Shun, esta es la armadura de Andrómeda que yace en mi memoria, es nuestra forma de agradecer que nos hayas salvado, por favor, úsala para ayudar a revivir la mujer adormecida dentro de mi- June adolescente, sin su máscara puesta también le sonreía desde el océano- ayúdala y así vencerán a ese Fénix oscuro.

June, la que era sostenida por uno de los brazos de Shun, abrió sus ojos en el preciso momento en que las otras imágenes desaparecían en las aguas del Océano de la Memoria.

- Saltaste para salvarme, eres un tonto- dijo mientras varias lágrimas resbalaban por sus mejillas y empañaban el pecho de la armadura de Andrómeda.

- Lo haría nuevamente, si con ello logro que estemos juntos por siempre- sonrió con ternura Shun.

- Pero eso es imposible, aunque Athena perdonara mi vida, siempre seré una amazona, no importa que tanto te empeñes en que tengamos una vida normal y que yo forme parte de ella, no puedo, no estoy hecha para eso y además, no puedo ser como esas aldeanas con las que bailaste en la boda- Shun intentó mirar a June directamente a sus ojos, pero ella desvió su mirada.

- Hay una tercera lección que aprendí sobre el Camaleón, no importa lo que suceda, lo que hagan o digan los demás, sólo él sabe en verdad quién es, yo me enamoré de ti por ser quien eres, no por lo que otros desean que seas- June sintió que Shun la abrazaba con más fuerza, con timidez lo miró a los ojos, en ellos pudo ver el enorme amor que reflejaban por ella, con delicadeza Shun acercó su rostro hasta posar sus labios sobre los de la amazona. La calidez de su cosmos, la dulzura de aquel beso, lleno de ternura, amor y pureza reanimaron las energías de June, los constantes temblores se detuvieron y de una de las pétreas paredes en el fondo del acantilado una luz brillante salió destrozando varias rocas hasta dar paso a la Caja de Pandora que contenía la armadura del Camaleón.

En la mente de Shun apareció el recuerdo de cuando June al fin consiguió su armadura.

- Estaban una frente a la otra, mirándose durante siglos- pensó recordando que la armadura de Andrómeda estaba ubicada justo delante de la de June, y sin embargo, nunca lo supo hasta ese momento.

La armadura del Camaleón salió de su caja y con rapidez cubrió el cuerpo de su dueña.

- ¿Estás lista? Debemos vencer al Fénix sombrío para poder salvarte- explicó Shun. La joven asintió con firmeza, había perdido el miedo, y así las cadenas comenzaron a hacerlos subir.

- ¿Por qué sus llamas están superando las mías? Es sólo una sombra de mi ser- Ikki estaba cediendo ante el ataque de su némesis, no comprendía de dónde sacaba tantas energías.

- Mientras más me niegues mas fuerte me hago, nací de tu odio reprimido, el que arrojaste a tu inconsciente para olvidarlo, si no te aceptas a ti mismo es imposible que puedas siquiera defenderte- el Fénix sombrío elevó aún más sus energías y la oscura llamarada impactó en el cuerpo del verdadero Ikki quién cayó herido en el preciso momento en que Shun y June lograron salir del acantilado.

- ¡Hermano!- gritó Shun al ver a Ikki tendido en el suelo, la coraza de la armadura del Fénix sombrío estaba trisada al igual que la del verdadero- ¡Onda de trueno!

La cadena de Andrómeda salió zigzagueante para atacar al Ikki sombrío, pero este logró reponerse a tiempo y contraatacó con sus llamas oscuras.

- ¡Defensa rodante!- rápidamente el peliverde ordenó que los protegiera, la poderosa llamarada se dividió en dos al colisionar con la barrera que formaba la cadena hasta desaparecer. June sostenía a Ikki en sus brazos.

- ¿Estás bien?- preguntó preocupada, después de todo ese hombre era el amado hermano del que tanto le había hablado Shun.

- Maldición, no puedo vencerlo- enfadado Ikki apretaba con fuerza sus puños lleno de impotencia y golpeaba el suelo, no concebía la idea de haber creado a un ser tan terrible a partir de aquellos sentimientos ocultos que prefería excluir de su vida.

- No sigas lastimándote a Shun no le gustará verte así- dijo June con calma tocando las manos del Caballero del Fénix para que se detuviera- además, debemos hacer todo lo posible para vencer a ese hombre, no permitiré que haga lo que quiera dentro de mi mente como tampoco debes permitir que lo haga con la tuya-

- ¡Cadena Nebular!- gritó Shun atacando al Fénix sombrío, con gran velocidad sus cadenas se multiplicaron en centenares y todas impactaron directo en su cuerpo, pero no sólo lo dañaron a él, lo mismo le sucedió al verdadero Ikki, varias heridas se abrieron y la sangre comenzó a brotar por diversas zonas de su armadura.

- ¡Ikki!- Shun desesperado volteó a ver a su hermano, la pesadilla aún no terminaba.

- Está muy herido, debemos ayudarlo pronto- dijo June tratando de sostener con fuerza al Caballero del Fénix y ponerlo de pie.

- No podemos escapar a ningún lado, él aún controla tu inconsciente- dijo Shun en voz alta con preocupación.

- Entonces pelearé con él, voy a sacarlo de aquí aunque sea lo último que haga- la máscara de la amazona apareció de la nada flotando frente a ella, sin titubear la tomó y la puso sobre su rostro- antes que mujer soy una guerrera, jamás debí permitir que un ser como ese tomara control de mí, juro que lo venceré.

- June, recuerda que no estás sola, lo venceremos juntos- Shun odiaba ver el rostro de la amazona cubierto por la máscara, pero era parte de ella lo quisiera o no, con ternura tomó su mano y besó su frente- cuando salgamos de este lugar no volverás a usar más esa cosa, promételo.

- No puedo, siempre seré una guerrera y mientras así sea esta máscara seguirá escondiendo mi rostro para siempre- la amazona de Camaleón dio un paso al frente saliendo de la protección de la defensa rodante.

- Así que ahora tú serás mi rival, es absurdo, no pudiste hacer nada antes mucho menos lo harás ahora- el Caballero sombrío del Fénix elevó su tenebroso cosmos a un nivel colosal, en la medida que se expandía el inconsciente de June comenzaba a ser absorbido por él, todo se estaba convirtiendo en un oscuro vacío que devoraba todo a su paso- prepárate porque los mataré a todos con mi técnica.

El cosmos de Shun también comenzó a elevarse a niveles extremos, y una corriente en tonos magenta envolvió al Caballero oscuro del Fénix sin que este lo notara. June se arrojó con todas sus fuerzas sobre él para atacarlo con su látigo, pero algo parecía estar fallando porque lograba adivinar todos sus movimientos.

- ¿Qué sucede?- dijo desesperada al ver que ninguno de sus ataques tenía efectos sobre su rival, este en un descuido logró atraparla y después de golpearla hasta hartarse la lanzó contra el suelo, luego puso su pie sobre la cabeza de la amazona y rió con malicia.

- Debiste haber dejado que te matara con la depresión, pero tú te lo buscaste- victorioso el Fénix sombrío iba a dar el golpe final para matar a la amazona de Camaleón.

- ¡June!- Shun estaba a punto de ir en su ayuda pero con sorpresa vio que su hermano se le había adelantado y estaba sobre su némesis intentando atacarlo con un puñetazo en el estómago, ambos cayeron de rodillas adoloridos, pero reaccionaron a tiempo para cogerse mutuamente por el cuello. En ese instante el Caballero de Andrómeda corrió a socorrer a la amazona.

- ¿Estás bien? Por favor dime que pasó- preguntó mientras June llena de impotencia estaba de rodillas tratando de ponerse de pie para continuar con la pelea.

- Lo intento, pero lee todos mis movimientos, tal vez todo fue un error, nunca debí convertirme en amazona, de verdad soy una inútil, una débil, ni siquiera tengo un lugar como la guerrera que soy- sollozó con el orgullo destrozado.

Shun la miró esta vez con una expresión muy seria y decidido le quitó la máscara del rostro y fijó sus ojos esmeralda en los de ella.

- Olvida todo lo que te enseñaron, me has dicho muchas veces que eres una guerrera antes que una mujer, pero si no logras encontrar un equilibrio entre ambas ni siquiera podrás ser tú misma, es esa la razón por la que no puedes vencerlo, June, naciste en esta vida como una mujer, puedes hacer todo lo que deseas si así lo quieres, olvida esa estúpida máscara que sólo reprime a tu verdadero ser, ya es hora que abras los ojos de una buena vez-

Al escuchar las palabras de Shun, June se puso de pie nuevamente, él tenía la razón pero tantos años portando ese pedazo de metal habían provocado realmente que su ser quedara atrapado, esclavizado bajo su deber de servir a Athena y bajo la imagen del guerrero que muere por honor en batalla.

- Realmente es gracioso que esas palabras vengan de un hombre, pero, si se trata de ti es porque son verdaderas- June encendió su cosmos lista una vez más para volver a la pelea- juré que sacaría al Fénix sombrío de mi mente pero ¿Cómo podré hacerlo sin lastimar a tu hermano?

En ese instante ambos caballeros del Fénix continuaban con su lucha, liberándose del estrangulamiento que estaban infringiéndose mutuamente.

- ¿Por qué te empeñas tanto en querer salvar a esa mocosa y a tu hermano?- se burlaba el Fénix sombrío- has cambiado Ikki, ya no eres el caballero más poderoso de Athena, mírate, estás envejeciendo aferrado al recuerdo de alguien que ya no existe, y así seguirás por el resto de tu miserable vida hasta que te pudras en el infierno a menos que aceptes tu odio, si lo haces volverás a ser el de antes y podrás tener el mundo a tus pies- el Ikki oscuro se preparaba para lanzar su técnica una vez más.

- Tienes razón, en lo más profundo llegué a odiar a Shun por ser un débil, y cuando vi que él había conseguido lo mismo que yo deseaba tuve envidia de esa vida, sobretodo porque desde el comienzo debió haber sido mía…- el Fénix sombrío sonrió satisfecho pero Ikki continuó hablando desde el fondo de su corazón- pero entendí que si las cosas no hubieran sido de esa manera jamás habría conocido a Esmeralda, ella me enseñó que el amor todo lo perdona, y por amor a mi hermano fue que decidí que cambiáramos de lugar cuando éramos niños, si comparo mi odio con todo lo hermoso que aprendí de ella mi respuesta es que acepto que tuve esos sentimientos sombríos como también acepto que si tuviera la oportunidad de retroceder en el tiempo volvería a tomar el lugar de Shun sin siquiera pensarlo o arrepentirme.

Ikki tomó la misma postura de su rival y ambos lanzaron su ataque al mismo tiempo.

-¡Hō Yoku Ten Shō!- pero al final el verdadero Caballero del Fénix detuvo su ataque y recibió directamente el del Fénix sombrío.

- ¡Hermano!- el ataque fue tan poderoso que el cuerpo de Ikki fue lanzado varios metros lejos de su rival, Shun corrió en su ayuda.

- No pierdas tu tiempo, mira mis lesiones y date cuenta que ya no estoy unido a ese Fénix- con sorpresa el Caballero de Andrómeda notó que las nuevas heridas en el cuerpo de su hermano no estaban en el cuerpo de su enemigo- al aceptar mi odio pero reconocer que hay algo mejor que eso, se rompió la conexión entre mi ser y el suyo.

Las palabras de Ikki conmovieron a Shun, pero debía apresurarse ya que el Caballero sombrío del Fénix estaba haciendo crecer el vacío en el inconsciente de la amazona de Camaleón.

- ¡Yo gané, ahora todos ustedes morirán!- reía festejando su aparente victoria.

- Estás equivocado- Shun elevó nuevamente su cosmos provocando que el torrente nebular aumentara su fuerza, su armadura comenzó a transformarse dando paso a la armadura divina de Andrómeda- June y yo aún quedamos en pie.

- Eso me agrada, no me asombra tu armadura, disfrutaré matándolos a ustedes primero- el Fénix sombrío se disponía a atacar nuevamente a Shun y June, pero en ese instante se dio cuenta que no podía mover su cuerpo- ¿Qué demonios es esto?- dijo contemplando atónito la corriente magenta que lo envolvía.

- Es mi torrente nebular de a poco ha ido paralizando tu cuerpo, ya no tienes escapatoria- explicó Shun.

- ¿Estás seguro?- el Caballero del Fénix sacando una fuerza sobrenatural comenzó a duras penas a tomar la posición para repetir su ataque, mientras que Shun aumentó su torrente hasta transformarlo en una tormenta.

- Pagarás por el daño que le hiciste a June y a mi hermano usando sus sentimientos y recuerdos dolorosos-

- ¡Eso lo veremos, Hō Yoku Ten Shō!- una vez más las llamaradas oscuras salieron con gran fuerza de los puños del Ikki sombrío pero Shun liberó en ese mismo instante su tormenta.

- ¡Tormenta Nebular!-

- ¡No podrás vencerme con esa técnica tan pobre!- gritó frenético y con los ojos inyectados en sangre el Caballero sombrío del Fénix.

- ¡El no pero yo sí, AAAAAAHHHHHH!- June quien se había camuflado en la Tormenta Nebular de Shun apareció directamente frente a las llamaradas del ataque del Ikki sombrío, y quitándose una de las hombreras de su armadura la usó como rodela para bloquearlo y desbaratarlo ante su confundido rival quien no imaginaba que le caerían por sorpresa. Cuando intentó levantar su brazo para golpear a la amazona se percató que no podía moverlo y ella dando un enorme salto, mientras su armadura cambiaba de color a uno dorado y luego transformándose por completo a una nueva armadura divina del Camaleón, atravesó con la garra de su guantelete el pecho del Caballero sombrío del Fénix destrozando su armadura y llegando hasta lo que hubiera sido su corazón si no fuera sólo una diabólica sombra de los sentimientos frustrados del verdadero Ikki. Al contacto con la armadura de la amazona, el enemigo comenzó a disolverse hasta desaparecer por completo al igual que el vacío que devoraba el inconsciente de June.

Continuará…

En esta parte debería decirles "queda poco para el final", sólo les puedo decir, que no queda poco jajajajaja...

Próxima actualización: Domingo 6 de Abril, oooohhh ya se nos acabó Marzo, hasta entonces ;)