Hola queridos lectores, quiero contarles a todos que me encuentro bien de salud, el terremoto que azotó a mi país ocurrió en la zona norte y bueno, yo vivo en la zona sur, muy cerca del epicentro del terremoto del 2010. Así que un gran abrazo y mucho animo a todos los que son del norte de Chile y del sur de Perú, quienes también se vieron afectados por este hecho, que recordemos, proviene de la madre Tierra y no del ser humano (aunque hay algunos idiotas que andan hablando del HAARP como responsable de estas situaciones, sobrevalorando al ser humano por sobre la Madre Tierra...me guardaré mis palabras respecto a ese tema) A continuación les diré que hay un par de capítulos más tranquilos que los anteriores, ya saben, la calma después de la tormenta, espero los disfruten.

Especiales agradecimientos a los lectores silenciosos y a quienes han agregado esta historia a sus favoritos :D y también a quienes han dejado comentarios: Spencer Chamberlain, Alyshaluz (amiga, espero estés bien, no recuerdo de qué parte de Chile eres pero espero que no haya pasado nada por allá donde quiera que estés), Konan Akatsuki (me alegro mucho que de nuevo tengas internet, ojalá no te haya costado actualizarte con los capítulos de mi fic :) ), Tot12 (sip por suerte no hay mucho que reconstruir jejejeje siempre lo he pensado, cómo queda el escenario después de una guerra santa :O ), FireWritter, darkacuario (gracias por tu preocupación y tus lindos mensajes, un gran abrazo desde Chile), Tepucihuatl-Shun (Dupin anda bien con sus sospechas jajaja) e InatZiggy- Stardust.

Este fic es un Shun/June, si no te gusta no leas, los personajes pertenecen a Masami Kurumada, yo sólo los tomo prestados para que prueben otras realidades. No lucro con mis historias, sólo escribo por amor al arte.

Errores que cuestan caro.

Por Mel-Gothic de Cáncer.

Capítulo XXIII.

La última llave.

El universo del inconsciente de June estaba restaurado en su totalidad, parecía como si el Ikki sombrío jamás hubiese invadido ese espacio, Isla Andrómeda ya no se veía tan árida y desolada, el paisaje se había transformado, algunas rocas estaban cubiertas de musgo, el volcán yacía inactivo, las aguas del Océano de la Memoria, ahora cristalinas, bañaban las playas de arenas blancas. Varias florecillas pequeñas de color blanco y rosa crecían por todos lados.

- ¿Esta es Isla Andrómeda?- Shun observaba todo completamente sorprendido.

- Así es, lo que ves es la Isla dentro de mi inconsciente- June apareció frente a él, llevaba puesta una larga túnica de color azul y una corona de flores violetas adornaba su cabeza, la armadura del Camaleón había regresado a la caja de Pandora al igual que la del Caballero de Andrómeda.

- Shun- Ikki los observaba avergonzado, no sabía exactamente qué decir después de todo lo sucedido.

- Hermano- dijo Shun con seriedad a Ikki, y sin previo aviso le dio un fuerte puñetazo en el rostro- ahora estamos a mano, nunca vuelvas a hacer una estupidez como esa, jamás te atrevas a lastimar a June ni a nadie inocente sólo por querer protegerme. Ikki se quedó en silencio apesadumbrado, pero luego, Shun con lágrimas en el rostro lo abrazó con fuerzas- me alegra que estés bien, lo siento tanto, yo…no quería quitarte lo que por derecho estaba reservado para ti.

- Olvídalo, no me arrepiento de haber cambiado lugar de entrenamiento contigo, me alegro que hayas encontrado a tantas personas buenas que te ayudaron cuando yo no pude hacerlo- contestó Ikki con una lágrima rebelde que logró evitar que cayera, esperaba mucho más que un golpe en la mejilla por parte de Shun, pero él en su infinita bondad y amor, le había perdonado.

- En cuanto a ti- dijo mirando a June- quiero pedirte una disculpa, jamás pensé que mi técnica provocaría este daño tan enorme, yo…

- No te preocupes, entiendo lo que sientes porque yo amo a la misma persona y jamás permitiría que él sufriera o alguien le provocara dolor alguno, querías alejarme porque pensaste que mi sentencia sólo dañaría a Shun, pero no contemplaste que ese ser de tu inconsciente tomaría cartas en el asunto- contestó June con calma. Ambos se miraron a los ojos y finalmente estrecharon sus manos en mutua señal de que se aceptaban a pesar de lo ocurrido.

- Hay una cosa que no comprendo ¿Cómo fue posible que tu armadura también se convirtiera en una armadura divina?- pensó Shun en voz alta recordando lo sucedido en la batalla.

- Eso se debió a que al unir tu cosmos con el de June, la armadura que reside en su inconsciente también logró reunir la fuerza necesaria para transformarse- escucharon decir a una voz familiar.

- ¡Maestro Albiore!- Shun emocionado corrió a abrazar a su maestro, estaba de pie frente a ellos con la armadura de plata de Cefeo puesta y se veía alegre, tras él, se encontraban todos los compañeros y compañeras de entrenamiento que habían sido asesinados por Milo.

- ¿Qué hacen aquí? Se supone que ustedes están…- el Caballero de Andrómeda no se atrevió a terminar lo que iba a decir, pero su maestro rió golpeando con suavidad su espalda.

- Muertos, así es, pero recuerda que mientras estemos en tus recuerdos, será como si jamás nos hubiéramos marchado-

- Tiene razón, estamos dentro del inconsciente de June por eso es que están todos aquí- varias lágrimas rodaron por las mejillas de Shun.

- ¡Ya, no te pongas sentimental, no nos vemos hace años y lo primero que haces es derramar lágrimas de cocodrilo!- se burló uno de sus compañeros de entrenamiento. Todos rieron junto a él, después de la terrible batalla, el ambiente se había vuelto alegre y una grata reunión se formó en aquel lugar.

- Maestro, amigos, quiero presentarles a mi hermano Ikki, el Caballero del Fénix- dijo Shun con emoción, siempre había soñado con algo así. Ikki algo cohibido dio un paso al frente para saludar a Albiore.

- Así que tú eres Ikki, Shun me habló mucho de ti, vi como luchaste para salvar a June, ambos son como mis hijos, te estoy agradecido- El caballero de Cefeo dio un fuerte apretón de manos al Caballero del Fénix.

- ¿Él es el hermano de Shun?- se escuchó rumorear a los jóvenes caballeros y amazonas de Isla Andrómeda.

- Vaya si que da miedo…mejor que ni sepa quiénes molestaban a su hermanito…a mi me parece guapo…no se parecen tanto- las voces hablaban al mismo tiempo, Ikki no pudo evitar sentirse incómodo al igual que Shun.

- Señor Albiore- interrumpió de pronto, había algo importante que tenía que decir y con toda certeza ese era el lugar adecuado, ya que nunca jamás volvería a tener una oportunidad como esa- quiero…quiero darle las gracias por cuidar de Shun y ayudarlo a convertirse en un Caballero de Athena.

- Fue un honor haber entrenado a alguien con un corazón tan puro y con ideales tan nobles, Athena debe estar tan orgullosa como yo lo estoy. Hijos míos, ya es hora, debemos regresar al Océano de la Memoria- dijo Albiore. Todos los jóvenes se despidieron de Shun y June y luego caminaron hacia la playa desapareciendo en medio de las aguas.

- Maestro, antes de que se vaya, quiero pedirle perdón, por mi culpa destruyeron Isla Andrómeda y ustedes fueron asesinados…si hubiera sido un mejor discípulo usted quizás aún estaría con nosotros- Shun no pudo contenerse, cargaba con esa culpa desde hacía años, y a pesar de que había vengado la muerte de su maestro sentía que jamás iba a poder expiar su crimen.

- No te aflijas, algunos pequeños sacrificios son necesarios para mantener la paz junto a Athena, el hecho de que el mundo esté en calma es la prueba más clara de que todo lo sucedido fue por nuestro bien, y tú tienes mucho que ver en ello. June, Shun, el legado de Isla Andrómeda queda con ustedes, confío en que juntos lograrán transmitirlo a las futuras generaciones, adiós- tras abrazar a Shun y June, el Caballero de Cefeo se dispuso a regresar junto a sus discípulos.

- ¡Maestro!- lo detuvo Shun- gracias por todo, sin su sabiduría, sus consejos y la técnica especial que me enseñó jamás podría haber salvado a June, para mí siempre ha sido un honor haber sido entrenado por usted, Padre-

Albiore sonrió y haciendo una señal de despedida desapareció en medio de las aguas.

- Shun- escuchó decir a June y al voltear ella sostenía entre sus manos la última llave que liberaría para siempre a la June del lado consciente- Me has salvado, lo haces siempre, no sé como agradecerte.

- No es tanto lo que he hecho- contestó este algo apenado.

- Claro que sí, tú también me mantuviste humana durante el entrenamiento cuando éramos niños, de no haber sido por ti sería una mujer fría y sin sentimientos, además, me enseñaste lo que es el amor y el compañerismo, y te arriesgaste para sacarme del Santuario y sanar mi inconsciente-

- Si es así, entonces tu también me salvaste, porque todas esas cosas las hemos hecho juntos- Shun se acercó a June y acarició su rostro con suavidad- la única forma de agradecer sería que estuvieras junto a mi por siempre.

- Aunque sólo viva por unos días más, te prometo que eso así será, ahora debes liberarme- la joven puso la llave en manos del Caballero de Andrómeda y luego mirando a Ikki hizo aparecer la puerta dorada por la que habían entrado a ese lugar- Caballero del Fénix, yo debo agradecerte por haber cuidado de Shun y haber permitido que llegara hasta mi, te prometo que lo cuidaré tanto como tú.

Ikki esbozó una leve sonrisa y ambos hermanos salieron por la puerta dorada la cual se cerró con fuerza tras ellos. Caminaron en silencio por el vacío lleno de puertas y ventanas, todas restauradas, hasta llegar al espejo que los llevaría hasta el espacio preconsciente de la amazona, el Caballero del Fénix se detuvo frente a él y miró a Shun con seriedad.

- Veo que estás verdaderamente enamorado de esa mujer, me impresiona lo que has llegado a hacer por ella, me desafiaste y también desafiaste las órdenes de Athena, nunca en mi vida imaginé que llegaría este día, Shun, ya no podré verte como un niño, me has demostrado que eres un hombre y con esto me doy por satisfecho, no volveré a preocuparme de ti en el futuro- dijo con un poco de nostalgia por ese pequeño niño de ojos esmeraldas que lo admiraba como a un héroe.

- Hermano, yo no quiero que dejes de verme como un niño, no quiero que dejes de preocuparte, tu eres todo para mi, jamás dejaré de quererte y admirarte, pero debes aceptar que ya no puedes decidir por mí, amo a June, y aunque Athena la condene a muerte, aunque deba perderla jamás me arrepentiré de mis sentimientos- contestó Shun con sinceridad- quisiera desde hoy en adelante que me mires como un igual, que puedas confiar en mi tanto como yo confío en ti, que de verdad seamos hermanos que se acompañan en las buenas y las malas y no sólo en las malas ¿Lo prometes Ikki?

- Lo prometo- ambos estrecharon sus manos y luego sellaron ese pacto con un abrazo. Después entraron por el espejo rumbo al espacio pre consciente, allí les esperaba una imponente amazona de Camaleón quien lucía una magnífica y deslumbrante armadura, el templo que custodiaba una vez más estaba reconstruido igual que el coliseo. Al verlos llegar se arrodilló delante de ellos con solemnidad.

- Han salvado mi vida, desde hoy en adelante estoy en deuda, pongo mi látigo y mi armadura a vuestro servicio- Shun caminó hacia ella y levantó con ternura su rostro.

- No es necesario que hagas eso-

- La mujer es quién te ama, la guerrera te respeta y te acepta como un verdadero compañero de armas, vale la pena luchar junto a alguien como tú, aunque deseaba matarte para restaurar mi honor te has ganado mi admiración y mi confianza- June se puso de pie y sonrió con amabilidad- ya deben irse, mi lado consciente te espera.

- Tu herida…- Ikki no sabía que decir, le sorprendió ver el estricto código de honor que regía a la joven como amazona, jamás había pensado que su faceta de guerrera podía ser tan orgullosa y valiente, por un instante sintió que quizás June y él tenían algo más en común a parte de Shun, y entendió porqué su hermano la había elegido, incluso teniendo la posibilidad de buscar una mujer normal, pocas podían realmente comprender sus vidas como caballeros y valorar la vida como ellos lo hacían.

- Está bien, ha sanado por completo aunque ha dejado una cicatriz, ya sabes, hay heridas que aunque no estén en el cuerpo dejan sus marcas dentro de nuestras mentes y nuestro corazón, pero si quieres comprobarlo tendrás que pelear por ello- se burló la joven- no te dejaré mirar tan fácil.

- Yo…algún día nos volveremos a enfrentar pero esta vez sin mi ilusión del Ave Fénix- contestó Ikki siguiendo el juego de la amazona de Camaleón- será un combate limpio, cuerpo a cuerpo o con armas, como tú lo prefieras.

- Te estaré esperando Ave Fénix-

- Por favor, no peleen- dijo Shun algo atemorizado por las palabras de ambos- Ikki ya vámonos.

Al cruzar por el espejo hacia el jardín del lado consciente, antes de internarse en él, el Caballero del Fénix volvió a detenerse, pensaba en la palabras de June del pre consciente, él también tenía una herida, que seguro estaba en algún Ikki dentro de su mente, la pérdida de su amada Esmeralda no sólo había marcado su cuerpo, también lo había hecho con su corazón, aún le dolía en lo más profundo y quizás tardaría en sanar, tal vez, su espíritu, también tendría una enorme cicatriz como la que quedó en June.

- Ella es diferente a otras mujeres, pero me agrada ¿Qué es lo que harás cuando regresemos a la montaña? Athena volverá pronto- dijo con preocupación.

- Deja terminar mi viaje junto a ella, no sé lo que sucederá con la sentencia de Saori, pero quiero estar junto a June todo lo que pueda sin arrepentirme- un par de lágrimas resbalaron por las mejillas del Caballero de Andrómeda, ese momento era el que menos deseaba que llegara, tenía miedo de lo que fuera a suceder.

- Si prometes regresar a tiempo, no los molestaré- respondió Ikki- pero debes tener cuidado con lo que haces.

- No te preocupes hermano, regresaré- Shun sonrió con algo de tristeza y ambos entraron al jardín el cual había recuperado todo su esplendor. Al centro de este, se encontraba el adormecido cuerpo de June, había recuperado el color y se veía tranquilo, recostado sobre el deslumbrante altar de mármol.

- ¡June!- Shun corrió hacia ella y la sostuvo entre sus brazos- He regresado, lo logramos, ahora eres libre y te recuperarás como te lo prometí.

- Gracias- la June del lado consciente había aparecido junto a Shun, y lo abrazaba con ternura mientras varias lágrimas caían de su etéreo rostro. La llave que traía el Caballero de Andrómeda brilló con fuerza y se elevó hasta llegar a los grilletes que tenían prisioneras las manos de la joven.

Al ser liberada, el cosmos de June se encendió con fuerza una vez más. Las heridas en sus muñecas se regeneraron con rapidez y se veía muy alegre. Con suavidad tomó las manos de Shun e Ikki y las unió, esta vez si podía tocarlos.

- Gracias a ustedes dos, al fin me he recuperado a mí misma, jamás olvidaré lo que han hecho- Un fuerte destello encegueció a ambos. Shun abrazó con fuerza el cuerpo de June, al igual que Ikki, los tres fueron enviados de regreso al mundo físico, la misión del Caballero de Andrómeda por restablecer la psiquis de la mujer que amaba al fin había terminado. En medio del universo, mientras eran arrastrados por los vientos cósmicos pudo vislumbrar el brillo de alfa Chamaeleontis despidiéndose de ellos.

En cuanto Ikki logró entrar a la mente de June, Shaina los vigiló con preocupación sin atreverse a tocarlos, pero el frío en la montaña era demasiado. Después de mucho pensarlo puso un par de mantas que había encontrado en el suelo cerca de ese lugar, eran las que Shun había llevado para buscar a la amazona de Camaleón cuando esta salió corriendo de la caverna donde se refugiaban.

- Han pasado varias horas desde que los hallamos, espero que estén bien- pensaba- estos mocosos, realmente sus sentimientos deben ser muy fuertes para haber llegado a tanto, eres afortunada June, tu si eres correspondida por el hombre que elegiste.

En ese instante Shun abrió sus ojos y con algo de torpeza intentó ponerse de pie.

- Al fin regresamos…- dijo aún medio aturdido.

- ¡Shun! ¿Qué fue lo que sucedió?- Shaina se acercó a él con algo de sorpresa. El Caballero de Andrómeda la miró y con una expresión muy seria procedió a explicarle todo lo más resumido posible.

- ¿Ikki y June están bien?- preguntó la amazona de Ofiocus después de escuchar la historia.

- Tranquila, tardarán en despertar, deben estar muy agotados- Shun observó a June aún ensangrentada y adormecida junto a él mientras los primeros rayos del sol aparecían e iluminaban la cima de la montaña. Lentamente se puso de pie, y tras abrigar bien a la joven con la manta, la tomó entre sus brazos.

- Hay una caverna cerca de aquí, hicimos una fogata y tenemos algo de comida, por favor te pido que lleves a Ikki a ese lugar, ahí estarán a salvo hasta que puedan hacer el descenso-

- ¿Por qué me pides eso? ¿Acaso no regresarán al Santuario?- Shaina tras la máscara miró a Shun con algo de confusión, suponía que si eran atrapados debían volver al claustro.

- Lo haremos, pero dentro de cuatro días, cuando Athena esté lista para darnos su veredicto- explicó Shun mirando a June con preocupación. Shaina al verlos comprendió todo, no podía negarse a esa petición, si ella hubiera tenido una oportunidad así aunque fuera sólo una vez no la habría desperdiciado, pero su realidad era otra, aún así no era quién para negarle a June estar con quien amaba, menos aún si el fallo final de su diosa era la sentencia de muerte.

- Shun ten mucho cuidado con lo que haces, es lo único que te pido- dijo a modo de advertencia, pese a todo, tenía un mal presentimiento. El joven asintió, fue a buscar el morral que había quedado en la caverna y poco después se marchó de la montaña llevando consigo a la amazona de Camaleón.

Al despertar Ikki miró en todas direcciones buscando a Shun pero se dio cuenta que no estaba.

- Dijo que regresaría al Santuario dentro de cuatro días- explicó Shaina mientras apagaba la fogata de la caverna- se fueron hace tres horas pero creo que podemos darles alcance si así lo quieres-

- No, Shun sabe lo que hace o al menos eso creo- contestó Ikki, algo le decía en su interior que quizás su hermano no regresaría, y si lo hacía no sería el mismo nunca más.

- A Marín no le gustará esto, pero ellos ya eligieron su destino- pensó Shaina con el pecho oprimido.

Continuará…

Próxima actualización: Domingo 13 de Abril si no me cortan el internet, de lo contrario no se preocupen, sólo tardaré hasta que me lo devuelvan, hasta entonces :D