Penúltima actualización, sólo puedo decir que están en su derecho si desean quemarme al final del cap, pero también recuerden que les dije desde el principio que quería profundizar en la tragedia (que no me resulte porque tengo corazón de abuela es otra cosa u.u) y además la esperanza es lo último que se pierde ;) y aún queda el epílogo. Agradecimientos por sus sinceros comentarios a mi buen amigo Spencer Chamberlain, Darkacuario, Alyshaluz (amiga wow te actualizaste bien rápido los caps que te faltaba leer :) ) y a mi queridísima Tepucihuatl-Shun (el maestro estará feliz con este cap)
Esta historia es un Shun/June, si no te gusta no leas ni te molestes en compartir tu mala onda así como yo no lo hago contigo. Los personajes son de Masami Kurumada y su millonaria franquicia que no para de crecer :/ espero que la película no sea un fiasco en el que vaya a perder mi dinero, ni ninguno de ustedes. Yo no lucro con mis historias, sólo tomo prestados a los personajes para seguir dificultándoles la vida.
Errores que cuestan caro.
Por Mel-Gothic de Cáncer.
Capítulo XXVII.
La sentencia de los dioses.
- ¿Qué has venido a hacer a este lugar?- preguntó Eros al entrar a su habitación y ver al Caballero del Fénix de pie junto a la enorme cortina roja junto al balcón.
- Vine a hablar de un hermano mayor a otro- contestó sin rodeos.
- Te escucho- Eros tomó asiento en una silla de mármol que estaba cerca de él.
- No puedes pedir la cabeza de Shun para salvar la vida de June- Ikki miró fijamente al dios mientras este mantenía su rostro en la más absoluta seriedad.
- Dame una buena razón por la cual deba salvar también a ese habitáculo insignificante-
- Shun está enamorado y ella también, si alguno de los dos muere, sólo le provocarás desdicha al que quede vivo y esa no es la conducta apropiada para un dios que se hace llamar el dios del amor- Ikki se acercó a Eros y este se puso de pie, era mucho más alto que el Caballero del Fénix, pero este no se dejó amedrentar.
- Athena también se dice luchar en el nombre del amor, pero ninguno de ustedes lo ha conseguido en plenitud a pesar de que le son leales, ¿Recuerdas que tuviste que perder a tu amada Esmeralda para poder obtener esa armadura que traes puesta? Ni mi madre ni yo intervenimos en eso, fue parte del destino- dijo Eros con calma sabiendo que en el fondo tocaba la delicada hebra del corazón de Ikki.
- No vine a hablar de eso- se defendió- Shun ha protegido a June tanto como tú, incluso más, debo confesarte que nada de esto habría sucedido si yo no hubiera atacado a tu hermana con la ilusión diabólica del Ave Fénix.
- ¿Qué? ¡Te atreviste a invadir la mente de mi hermana!- Eros enfadado cogió a Ikki por el cuello.
- Así es y lo hice pensando que si separaba a Shun de June le facilitaría la vida a mi hermano, sufrir por amor es algo demasiado doloroso y quería evitar que él pasara por lo mismo que yo, cuando lo vi atormentado por la posible sentencia de muerte que se cernía sobre June, no lo dudé, la ataqué para manipular su mente y alejarla, pero, jamás imaginé que mis sentimientos más oscuros se apoderarían de ella hasta intentar destruirla- explicó tratando de mantener su voz serena, tomando con fuerza el brazo del dios- Sin pensarlo, mi plan logró que Shun reaccionara y se diera cuenta de lo que sentía por ella, y la sacó del claustro de las amazonas sin el consentimiento de Athena para salvarla, mi hermano entró en su mente para restaurar cada recuerdo doloroso que yo liberé, y así no sólo pudo sanarla de mi ataque, también logró conciliarla con su verdadero ser, ese que le fue arrebatado por aquella máscara, Eros, estás en deuda con Shun, sin él June ahora estaría muerta y ni siquiera podrías haberla visto por última vez, todo esto me hizo entender que aunque adore a mi hermano y desee protegerlo, hay decisiones que no puedo tomar por él, tendré que cargar con el dolor de mis actos durante toda mi vida, intenté matarlo en el pasado y ahora intenté destruir a la mujer que amaba, no caigas en el mismo error.
- Fénix- Eros al escuchar la confesión de Ikki quedó fuertemente impresionado pero no demostraría sus emociones frente a un simple mortal, con brusquedad liberó su cuello y lo dejó caer al piso- tienes agallas para venir a decirme la verdad, podría matarte pero no lo haré por la valentía que has demostrado, y porque yo también soy un hermano mayor que se preocupa, pero de nada sirve si mi hermana muere, negociaré con Athena, lo único que te puedo prometer es que no pediré la cabeza de tu hermano, pero cometió una falta gravísima al tomar la virginidad de una mujer consagrada a una diosa casta sin su consentimiento, debe ser castigado por esa osadía.
Eros abrió la puerta de sus aposentos y le pidió a Ikki que se marchara, este no muy convencido se retiró, había jugado su última carta antes de llegar a la violencia, si el dios no cumplía, él se encargaría de transformar su vida en un infierno.
La habitación que Hyoga destinó para Shun y June era pequeña pero bastante cómoda, la pareja estaba sentada en la cama sin hablarse, sumidos en sus pensamientos, en unas horas más todo llegaría a su fin para bien o para mal. Las coronas de flores aún estaban sobre sus cabezas y su suave perfume se dispersaba por todo el lugar, estaban a oscuras pero por la ventana se filtraban los rayos resplandecientes de la Luna Menguante dando claridad y facilitando en algo la visibilidad.
- Todo esto es por mi culpa, si no fuera una amazona nada de esto habría pasado- June rompió el silencio con voz quebrada- Shun prométeme una cosa.
El Caballero de Andrómeda la observó con dolor, se veía hermosa en ese instante, con su armadura puesta, su rostro libre y la corona de flores que adornaba su cabello, pero reflejaba una tristeza absoluta.
- Si muero, quiero que me olvides y que vuelvas a rehacer tu vida con una mujer que ames, tú más que nadie tiene derecho a ser feliz…-
- No me pidas eso, porque no lo haré, después de tanto tiempo que perdí pensando sobre lo que siento por ti, después de que al fin logramos estar juntos, buscar la felicidad con otra mujer sería como traicionar tu memoria- Shun abrazó a June y besó su mejilla con ternura- si mueres, yo te seguiré.
- Si haces eso decepcionarás a Athena, el mundo necesita a alguien con tu bondad- entre lágrimas la joven observó el rostro abatido de Shun, sus bellos ojos esmeraldas bañados por el llanto silencioso, sintió sus manos temblorosas aprisionando su cintura, también llevaba puesta la armadura, y la corona de flores, en ese instante se veía como el ser puro que era pero sufría tanto como ella o incluso más, la culpa que June sentía por hacerle un daño así en ese momento era enorme- además, debemos mantener vivo el legado de nuestro maestro, el confió en nosotros, lo sabes y…si peleaste por la vida durante todos estos años, debes vivirla por ti y por mí.
- June- Shun volvió a besarla, esta vez con desesperación, tratando de robar su aliento para jamás olvidarla y con lentitud la recostó sobre la cama- No quiero que te vayas, quédate conmigo por siempre.
- Sabes que estaré a tu lado aunque mi cuerpo ya no esté junto al tuyo, tampoco quiero morir, no quiero alejarme de ti- un sollozo apagado salió de su pecho. El cansancio acumulado durante las últimas horas hizo que la joven se quedara profundamente dormida, él la contemplaba como tantas otras veces, en esa misma posición, con sus ojos cerrados, su rostro con algo de incomodidad.
- ¿Qué más puedo hacer?- pensaba una y otra vez, no quería darse por vencido, no se resignaría a la idea de perderla para siempre. Una voz muy dentro de su ser le hablaba, le decía que no todo estaba perdido, aún podía huir aquella noche con su mujer o revelarse contra los dioses, lo había hecho antes y ahora había mayor razón para hacerlo.
- Deberías callarte- murmuró saliendo de la cama con sigilo, y caminó hasta la ventana- eres la parte de Hades que quedó en mi corazón después de la guerra con él, nada bueno saldrá de tus consejos.
- ¿Por qué no aceptas que somos un solo ser? ¿Hasta cuándo vas a reprimirte? No soy Hades y lo sabes, no habrías podido usar el Cosmos Sanador de Andrómeda si él aún estuviera dentro de tu cuerpo, soy ese yo que escondes, ese yo que sí disfruta cada batalla, el que fue capaz de atacar a todos tus enemigos en cada combate porque tú sólo con tu mente pacífica no habrías conseguido vencer a nadie, sabes que la única forma de poder salvarla es enfrentar a Eros y a Athena, necesitas el poder de un dios y lo tienes- dijo la voz.
- No es correcto, sólo déjame en paz, si en serio eres una parte de mi ser ¿Por qué estás aquí?- preguntó Shun con suavidad.
- Fui liberado de tu inconsciente en el mismo momento en que te diste cuenta que amas a June, tu ferviente deseo de protegerla y salvarla de lo que fuera hizo que yo apareciera- explicó.
- Pero ya destruimos a ese ser que salió de Ikki, no tienes nada que hacer en este lugar-
- Mientras ella no esté a salvo yo seguiré aquí, soy lo que estás reprimiendo, si no me aceptas lo lamentarás tanto como Ikki- dijo la voz antes de desaparecer. Shun confundido por ello, regresó a la cama, abrazó a June con fuerza y se durmió junto a ella, un extraño sentimiento se estaba apoderando de él, tenía que vencerlo o de lo contrario algo malo podría llegar a pasar.
Saori no pudo conciliar el sueño aquella noche, pensaba en lo difícil que como diosa le era velar por la humanidad, pero más aún proteger a sus Caballeros, ella no podía poner en riesgo a la Tierra por sólo unos pocos, Seiya, Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki habían sacrificado demasiado por ella y los mortales. Desde que tuvo noción de que era Athena aceptó con humildad la misión por la que había venido al mundo, al igual que sus protectores, pero si no podía verlos felices sentía que era absurdo tanto sacrificio, si no podían disfrutar de la vida por la que tanto lucharon ¿Cómo sabrían que valía la pena toda la sangre y lágrimas derramadas en cada batalla?
- Saori, ya es hora, Eros te espera en la sala pequeña- Hyoga entró a su habitación después de tocar la puerta reiteradas veces y de que ella no abriera- ¿Estás bien?
- Sí, la verdad no tuve una buena noche, pero ya es tiempo, negociaré con Eros sobre la situación de Shun y June- explicó la diosa caminando junto al Caballero del Cisne.
- Confiamos en ti, lo que sea que logres ten por seguro que será lo mejor para nosotros- dijo Hyoga antes de entrar con Athena a la pequeña reunión con el dios del amor.
Marín estaba inquieta, ella había cumplido con las reglas al pie de la letra, pero la situación de las otras dos amazonas le preocupaba sobre manera, mientras visitaba la casa de Leo buscando un poco de tranquilidad observó la figura de Shaina a lo lejos bajando desde la casa de Virgo, había tenido sueños incómodos sobre muchos hombres que veían su rostro y una oz que le cortaba la cabeza. Asustada se levantó antes del amanecer y caminó por las doce casas para serenarse, pero mientras descendía hacia Leo fue interceptada por alguien a quién no esperaba.
- ¡Seiya! Es demasiado temprano para que alguien como tú esté dando un paseo por el Santuario- comentó con sorpresa.
- Lo mismo digo- contestó él con seriedad.
- A diferencia tuya, para mí esto es algo muy natural- dijo Shaina observando al Caballero de Pegaso con algo de molestia.
- De verdad te ves más linda sin esa horrible máscara, enojada ya no pareces un demonio- comentó Seiya mirándola fijamente.
- ¿Cuál es tu punto? Es raro que madrugues sólo para decirme ese disparate- se quejó Shaina, estar así con su rostro descubierto delante de Seiya la ponía nerviosa.
- Bien te lo diré, vine a verte a ti- sonrió este con su característica picardía.
- ¿Terminaste?- preguntó ella incómoda con la actitud del Caballero de Pegaso.
- No, no he terminado- la expresión de Seiya retomó la seriedad que traía- quería decirte que jamás tuve la oportunidad de agradecer tus esfuerzos por protegerme y también a Athena, eres una mujer increíble, única, y me alegra que al fin puedas ser tu misma sin esa cosa sobre tu rostro, gracias por todo Shaina.
- ¿Por qué dices eso? Suena como una despedida ¿Vas a algún lado?- la amazona de Ofiocus estaba confundida con aquellas palabras, un ligero rubor apareció en sus mejillas mientras Seiya la observaba con ternura- ¿Athena lo sabe?
- Sólo estoy divagando, olvídalo- El Caballero de Pegaso se retiró de ese lugar algo apesadumbrado, no estaba de acuerdo con borrarle la memoria a Shaina, pero era esa solución o la muerte, a pesar de sus sentimientos por Saori, la amazona de Ofiocus se había ganado un pequeño espacio dentro de su corazón, tenía que decírselo antes de que él desapareciera de sus recuerdos.
- Seiya… ¿Acaso sabes algo que yo no?- Shaina lo observó alejarse, su corazón latía con fuerza, las palabras del hombre que amaba resonaban fuertes en su mente mientras el viento agitaba su cabello, comprendía que quizás no volvería a verlo nunca más.
La hora designada por Athena para dictar las sentencias había llegado, Shaina, Marín, Seiya y Shun esperaban fuera de la sala donde la diosa y el Caballero del Cisne aún conversaban con Eros. La incertidumbre los estaba matando. Ikki y June aún no llegaban lo cual tenía profundamente consternado a Shun, y sin poder esperar un segundo más salió a buscarlos.
La amazona de Camaleón se encontraba en el coliseo, temprano había decidido hablar un asunto muy importante con el Caballero del Fénix y salió de la habitación que compartía con su esposo sigilosamente para no despertarlo.
- Deberías estar con Shun en este momento- dijo Ikki sentado en una de las graderías al verla llegar.
- Quiero dejar mis asuntos terminados antes de escuchar la sentencia de Athena- explicó ella con voz firme.
- ¿Qué quieres?- preguntó Ikki mirándola de soslayo.
- Quiero que pase lo que pase, no abandones a Shun. Eres el ser que más ama y admira en este mundo, y tu distancia lo hace sufrir enormemente, si muero, temo que él decida quedarse sólo o peor aún, que pierda el amor y la bondad de su corazón, por favor, si te pido esto es porque sé que eres parte de su alegría, si te quedas a su lado la pena no logrará lastimarlo- June tomó con suavidad las manos de Ikki- los dos lo amamos demasiado para permitir que sufra, entiendo que te alejes de él por sentirte indigno de ser amado por alguien con un corazón tan generoso y también porque temes lastimarlo, yo también llegué a sentirme así, pero ahora te necesita más que nunca porque eres su adorado hermano mayor.
- June- Ikki la observó directamente a los ojos, siempre lo intuyó, ella y él tenían mucho en común, conmovido se puso de pie y acercándose a la joven la abrazó con firmeza sin decir nada más. La amazona entendió que aquello era una respuesta afirmativa. Después caminaron de regreso al templo principal donde el Caballero de Andrómeda los buscaba por todos lados, al verlos llegar juntos se sintió más tranquilo, al parecer las asperezas entre ambos definitivamente habían terminado.
Entonces, como si todo estuviera perfectamente calculado, la puerta de la sala donde Athena y Eros se encontraban se abrió y Hyoga con una expresión adusta hizo pasar a todos los presentes. Al verlo así, Shun intuyó que las negociaciones no habían ido bien del todo, pero ya era demasiado tarde.
- Mis Caballeros y Amazonas, como ya saben, la razón de su presencia en esta sala es por hechos puntuales que ocurrieron durante las guerras santas que involucran a algunos en mayor o menor medida, Shaina de Ofiocus y June de Camaleón, sus rostros fueron vistos por varios hombres y no fueron capaces de matarlos a todos, la ley de la máscara es muy clara en ese sentido, se debe matar o amar, dado que no cumplieron con ello se les considera impuras e indignas de servirme y para poder limpiar su honor deben ser sacrificadas en mi nombre- explicó Saori sentada en un trono dorado, a su lado, Eros ocupaba uno más pequeño, por ser el ministro de fe del Olimpo. Shaina temblaba como una hoja al igual que June, aunque trataban de disimularlo a toda costa.
- Pero debido a que Athena intercedió por ustedes ante el Olimpo, explicándole a Zeus que esta regla es obsoleta en esta era, se ha cambiado esa sentencia- dijo Eros observando con tristeza a su hermana- Shaina de Ofiocus, de un paso al frente.
- Sí señor- Shaina sacó fuerzas y caminó hasta los pies de Athena y se arrodilló delante de ella.
- Debido a que peleaste valientemente por mí en todas las batallas, Zeus ha decidido que la pena de muerte te sea revocada, en su lugar, todos tus recuerdos como amazona serán borrados por completo y comenzarás de cero en este Santuario- dijo Saori apesadumbrada. Al oír aquellas palabras, la amazona de Ofiocus no supo cómo reaccionar, no esperaba una medida de ese tipo, con lágrimas en sus verdes ojos no tuvo más remedio que aceptar aquella sentencia.
- Gracias mi señora Athena, acepto lo que los dioses han dispuesto para mí con humildad- al menos tenía la esperanza de olvidar de esa manera a Seiya y la triste historia de su amor no correspondido. Saori se puso de pie ante la estricta mirada de Eros y abrazó a Shaina mientras una de sus manos se posaba sobre su cabeza y encendía su cosmos.
- Soy yo quien debe agradecer tu incondicional fidelidad a este Santuario y a mí- Un destello envolvió a ambas, ante la tristeza de todos los presentes, los recuerdos de la amazona de Ofiocus fueron borrados para volver a empezar una vida desde cero dentro del Santuario. Cuando Saori terminó, Shaina estaba inconsciente en el suelo, rápidamente Seiya la sostuvo entre sus brazos para llevarla a su cabaña.
- Desde ahora en adelante Shaina iniciará de nuevo su entrenamiento, la armadura de Ofiocus permanecerá guardada hasta que su dueña pueda reclamarla nuevamente- la diosa observó a todos los presentes con solemnidad- No deben mencionar nada de lo sucedido delante de ella, se le informará a los demás caballeros de esta situación, una última cosa, la persona encargada de entrenar a Shaina desde ahora será Seiya.
- ¿Qué?- el Caballero de Pegaso quedó sorprendido ¿Cómo podían pedirle una cosa semejante? Shaina era especial y él no se sentía digno de entrenar a una mujer como ella, mucho menos si los recuerdos de su mente fueron borrados en parte por su culpa- No me puedes hacer eso Saori…yo…
- Confío en tus capacidades Seiya, sé que entrenarás bien a Shaina y la armadura de Ofiocus tendrá pronto a su portadora de regreso- habló la diosa de forma definitiva. Sin comprender su extraña decisión, el Caballero de Pegaso se retiró de la sala con la amazona de Ofiocus en sus brazos preguntándose si realmente Saori hacía lo correcto.
Era el turno de June, Shun sostuvo su mano con firmeza, la sentencia de Shaina había sido considerada, pero triste al fin y al cabo ¿Qué sucedería con ellos en ese momento? ¿Eros y Athena serían tan piadosos como para perdonar la sentencia de muerte que pesaba sobre la amazona de Camaleón? Athena los observó con tristeza y Eros continuó hablando.
- June de Camaleón y Shun de Andrómeda, den un paso al frente- Ikki al escuchar el llamado a su hermano tuvo un desagradable presentimiento, al igual que Marín. Hyoga hasta ese punto sabía todo lo que sucedería, por ser el Patriarca había presenciado la negociación entre ambos dioses, se sentía impotente pero no podía hacer más ya que a pesar de todo habían llegado a un acuerdo medianamente satisfactorio para ellos, pero no para su amigo y su esposa.
- June de Camaleón, me has servido lealmente todos estos años protegiendo Isla Andrómeda y evitando que haya sido tomada por nuestros enemigos, en tu caso la sentencia original era similar a la de Shaina de Ofiocus, pero debido a los hechos ocurridos durante el último tiempo el castigo ha sido modificado, por no matar a todos los hombres que vieron tu rostro, por desobedecer mi orden de permanecer en el claustro de las amazonas hasta mi regreso, por haber escapado con uno de mis caballeros y por perder la virginidad contradiciendo mis votos de castidad y sin mi previo consentimiento debería exigir tu muerte y también la del Caballero de Andrómeda- Saori sintió que se formaba un nudo en su garganta, aún así se armó de valor y continuó hablando con Shun y June quienes escuchaban atentamente sus palabras- pero Eros y yo hemos cambiado de parecer, ambos han sido fieles a esta orden incluso a pesar de sus actos, por ello en lugar de exigir su muerte hemos tomado la decisión de hacer como si nada de esto hubiera sucedido y en su lugar sus memorias serán borradas, para June en su totalidad debiendo permanecer alejada del Santuario, en el caso de Shun sólo se borrarán los recuerdos de la amazona de Camaleón, debiendo permanecer aquí como uno de mis Caballeros más leales.
La sentencia cayó como un balde de agua fría a Shun y June, la muerte podía separar sus cuerpos físicamente, pero borrar sus memorias como si todo lo bello que habían vivido pese a la adversidad nunca hubiera sucedido era una condena mucho peor, ni siquiera podrían volver a estar juntos, ese castigo era tan similar a los efectos de las flechas de acero de Eros, era como dejarlos sin sentimientos para siempre y continuar viviendo sin saber que en algún otro lugar había alguien que los había hecho verdaderamente felices.
Shun observó atónito a Saori, luego a Eros, después a todos los presentes, los consternados rostros de Hyoga, Marín e incluso el de Ikki parecían tornarse cada vez más borrosos, las lágrimas querían salir de sus ojos pero al posar su mirada en June quien permanecía estática aún tratando de entender aquella situación, el Caballero de Andrómeda reaccionó de una forma que jamás imaginaron que se daría en una persona como él.
- ¡No! ¡No pueden hacer eso!- dijo elevando su cosmos lleno de dolor e invocando a su armadura - ¿Crees que esto es justo? Sabemos cuál es nuestro crimen, pero borrar nuestras memorias, alejarme de mi mujer, tú misma nos diste tu bendición anoche ¿Sólo para separarnos?
- Shun, por favor, no me malinterpretes – Saori intentó hacer razonar al peliverde- Fue la mejor solución que encontramos, Eros no le dirá nada de lo que pasó a Zeus y por ello se aplicará en June lo que estaba destinado para Shaina, si decidimos borrar tu memoria ha sido para que tu también no sufras-
- ¡Claro, y Athena quien siempre ha luchado por la humanidad esta vez hace lo que el dios del amor le pide! ¿Estás contento ahora? Querías separarme de June y puede que lo logres- el Caballero de Andrómeda miró furioso al dios, quien lo observaba sin inmutarse.
- Vincenzo- June caminó con lentitud hasta su hermanastro, tenía el corazón destrozado- ¿Es verdad lo que dice Shun? ¿Quieres separarnos? Tú me dijiste cuando éramos niños que todos los seres humanos tenían que alcanzar la felicidad con quienes amaban.
- Hermana, la sentencia ya está dicha, tu memoria será borrada y comenzarás a vivir de cero, jamás debiste enamorarte del habitáculo de Hades, él no tiene derecho a ser feliz después de haberlo expulsado de su cuerpo, todo lo que ha sucedido entre él y tú es un error- Eros sacó una flecha de cobre de su carcaj y la puso en su arco y apuntó hacia Shun- pero yo lo solucionaré, borraré de su memoria todo lo que vivió contigo y tu lo olvidarás para siempre.
- ¡No te atrevas a lastimarlo!- June se interpuso entre Eros y Shun, pero al dios sólo le importaba que sus recuerdos fueran borrados, sin ninguna consideración lanzó su flecha, cuando estaba a punto de alcanzar a la joven directamente en el pecho algo se interpuso, y el ataque del dios del amor se vio completamente frustrado.
- Nunca permitiré que toques a mi mujer- Shun había abrazado a June en el momento preciso, y destruyó la flecha de cobre con la defensa rodante de su cadena, mientras su cosmos se elevaba a tales extremos que su armadura se había convertido en la armadura divina de Andrómeda, ante la sorpresa de los demás.
- Te estás rehusando a aceptar la sentencia de los dioses, eso te llevará a la desgracia y a la de June- Saori elevó también su cosmos, y Niké apareció entre sus manos, con tristeza la diosa quería hacer razonar a su Caballero- Shun, detente, si peleamos desencadenarás nuevamente una guerra.
- Hermano, escucha a Saori, sé que no es lo que esperabas pero piénsalo bien, June no morirá pero si te niegas tus esfuerzos y los de todos nosotros por mantener la paz no valdrán la pena- Ikki se odió por decir aquellas palabras, pero ante la amenaza de una nueva guerra tenía que hacer algo.
- Paz… ¿Cuándo tendremos realmente la paz? Díganmelo, porque si de verdad con olvidar a June habrá verdadera paz, quizás lo pensaría mejor, pero no, eso es sólo una utopía en la que he creído tontamente toda mi vida- contestó Shun con lágrimas mientras el Santuario temblaba por completo, varias nubes oscuras se posaron sobre Rodorio. Dentro, muy dentro de su ser aquella vocecilla le hablaba una vez más, le decía que se había equivocado al no huir con la amazona de Camaleón la noche anterior, que aceptara que muy en el fondo deseaba estar con ella, era el único capricho junto a estar con Ikki que se había permitido tener en su vida, ya no podía seguir reprimiéndose a sí mismo.
- Jamás pensé que llegaría el día en que perderías la cordura Shun ¿vale más tu egoísta deseo de estar con quién amas que el bienestar de la humanidad?- dijo Ikki tratando de convencer a su hermano que se detuviera y aceptara la sentencia. Pero el Caballero de Andrómeda no lo escuchó, posó su triste mirada en June y trató de esbozar una débil sonrisa para ella.
- Shun-
- No dejaré que nos separen, ya hemos perdido demasiado tiempo- dijo con suavidad.
- ¿Qué vas a hacer?- la joven contemplaba al peliverde con extrema preocupación.
- Algo que está prohibido para un Caballero de Athena, pero no quiero que lo veas, te prometo que regresaré por ti- sin darle tiempo a decir palabra alguna, Shun dio un suave golpe a la amazona de Camaleón, la dejó inconsciente, con delicadeza la recostó sobre el frío suelo del templo principal y después miró hacia Eros y Athena- No acataré su sentencia, me rebelo contra ello y también contra ustedes.
- ¡Shun!- Saori no podía creer lo que estaba escuchando.
- ¡Tú lo has querido!- Eros hizo aparecer una reluciente armadura dorada, la armadura del dios del amor, la cual brillaba tan potente como los rayos del sol y se ajustó a su cuerpo. Athena aún entristecida por aquella decisión de uno de sus más leales caballeros invocó su propia armadura.
Shun caminó con determinación hacia ellos, enormes ráfagas de aire circulaban a su alrededor, su torrente nebular había sido liberado.
- ¡Detente! Sé cuanto estás sufriendo por esta situación, pero Athena hizo hasta lo imposible para salvar la vida de June y la tuya, ella también ha tenido que pagar un precio por sus errores- Hyoga quién estaba usando su armadura se cruzó entre los dioses y el Caballero de Andrómeda- ¿te atreves a revelarte contra su sacrificio?
- Tú no me entiendes, jamás has amado a una mujer en la forma en que yo amo a June, mientras no tengas ese sentimiento dentro de ti es imposible que puedas ponerte en el lugar de nadie, mucho menos en el mío- Shun observó al Caballero del Cisne con indiferencia.
- Shun, ya basta, si no te detienes lo haremos nosotros por las buenas o por las malas- Ikki se ubicó junto a Hyoga con su armadura puesta, ambas se habían transformado en armaduras divinas- Debemos proteger a Athena y si tú eres una amenaza para ella entonces nos encargaremos de ti.
- Ikki, Hyoga- Saori contemplaba con tristeza aquella escena, iba a intervenir para evitar ese combate pero Eros sostuvo su mano con firmeza.
- Déjalos, su deber es protegerte, si han decidido enfrentarse a su propio compañero de armas no puedes hacer nada por impedírselo-
Ikki con una enorme seriedad en su mirada lanzó su técnica contra su hermano, este quien ya había tenido la oportunidad de enfrentarse a él, logró esquivarla, en ese instante Hyoga aprovechó el momento y atacó con su Ejecución de Aurora congelando a Shun desde el cuello hasta sus pies, parecían haberlo inmovilizado, pero el Caballero de Andrómeda elevando su cosmos logró derretir el hielo del cero absoluto y sus cadenas terminaron por liberarlo. Mirando con fiereza a sus rivales, agitó sus cadenas las cuales velozmente atraparon a Hyoga y a Ikki, aprisionándolos con fuerza impidiendo que lograran escapar.
- No puede ser ¿Cómo es posible que Shun haya logrado atraparnos?- Hyoga intentaba liberarse de las cadenas sin ningún resultado- ¿Tanto poder tiene escondido dentro de sí?
- Así es- contestó Shun- siempre he sabido hasta donde llegan mis límites, también sé que puedo superarlos, es por eso que no me gusta pelear, un poder que no puede controlarse y sólo se usa para destruir no es útil para nadie.
- ¿Pero acaso no lo usarás ahora para destruir?- gritó Ikki, aún tenía la esperanza de que su hermano se detuviera y no lastimara a Athena.
- ¿Y de qué me sirve ser uno de los caballeros más poderosos de Athena si no tengo a la mujer que amo para proteger? Ustedes los dioses sólo juegan con nosotros como si fuéramos sus muñecos, incluso a través de los sentimientos, no dejaré que me alejen de June ¡Nunca!- tras decir aquellas palabras impetuosas, Shun se abalanzó contra Eros para atacarlo, el dios creyendo que podría contra él bajó su guardia y lo esperó con osadía pero en tan sólo fracción de segundos, el caballero de Andrómeda desapareció de su vista.
- ¿Cómo es posible que pueda escapar de la vista de un dios?- pensó Eros y entonces tan rápido como se había esfumado Shun reapareció frente a él golpeando con sus cadenas su rostro, molesto el dios intentó devolverle el agravio, pero la furia del peliverde era tan colosal que no le dio tiempo siquiera de respirar y continuó golpeando a Eros. Athena se armó de valor, había que separarlos, la gravedad del asunto aumentaba a cada segundo, Shun no era él en ese momento, había que detenerlo, con tristeza sostuvo a Niké y lanzó un rayo contra el joven, el cual cayó varios metros contra un enorme pilar bastante lastimado, su armadura estaba dañada, pero él aún intentaba ponerse de pie para seguir luchando.
- ¿Athena?- Eros la observó con sorpresa, jamás imaginó que la diosa se atreviese a atacar a uno de sus amados caballeros. Pero vio en el rostro de la joven el dolor de aquella batalla, Saori no lo soportaba, tener que separar a dos personas que se amaban, como Shun y June, borrar los recuerdos de una mujer que había sacrificado todo por ella y el hombre que amaba, como lo había hecho Shaina, nada era justo, en el corazón de la diosa la duda de si hacía lo correcto pesaba enormemente, pero ella era Athena y debía luchar por la paz en la Tierra, debía cumplir con su misión aunque tuviera que ir en contra de aquellos por los que guardaba un especial afecto.
Lejos del templo principal, en la Casa de Tauro, Seiya llevaba a Shaina en su espalda para que descansara en el claustro de las amazonas. Un fuerte temblor provocó que cayera mientras sobre él se derrumbaban varios pilares, con mucha agilidad logró detenerlos y proteger a la amazona de Ofiocus quién despertó por un momento fugaz.
- ¿Quién eres?- dijo asustada ante el movimiento telúrico y al hallarse en brazos de un desconocido.
- Tranquila, todo estará bien, está temblando pero estarás a salvo- explicó Seiya mientras varias rocas caían sobre ellos.
- ¡Cuidado!- Shaina se arrojó sobre Seiya en el preciso instante en que una enorme roca los aplastaría. Afortunadamente no salieron lastimados pero algo le pareció familiar a la joven- siento como si esto lo hubiera vivido antes- murmuró antes de desmayarse.
- ¡Shaina!- gritó Seiya desesperado pero se calmó al ver que ella estaba respirando-¿Qué demonios está pasando en el templo principal? El cosmos de Shun está expandiéndose al igual que el de Saori y ese tal Eros- rápidamente, el Caballero de Pegaso cargó nuevamente a Shaina y la llevó al claustro cuanto antes. Después de asegurarse que había quedado a salvo regresó tan veloz como pudo al lugar de la batalla.
Marín al ver cómo Ikki y Hyoga habían sido capturados por la cadena de Andrómeda, intentó liberarlos, pero estas se movían por sí solas, controladas por la voluntad de Shun. Decidida, se acercó a June y comenzó a remecerla para que despertara.
- June, abre los ojos, escucha, Shun está fuera de control y se ha rebelado contra Athena- dijo cuando la joven logró reaccionar. Al oírla, June no daba crédito a sus palabras, pero en ese preciso momento Shun logró ponerse de pie y elevando una vez más su cosmos concentró todas sus energías, los temblores se hacían aún más fuertes y las ráfagas de aire aumentaban a una velocidad exorbitante.
- Saori, perdóname, pero no puedo aceptar una vida en la cual June jamás estará para mí- la Tormenta Nebular estaba en su máximo apogeo lista para ser liberada en contra de Eros y Athena. El dios del amor hizo aparecer un escudo, listo para recibir el ataque del Caballero de Andrómeda.
- Shun, no lo hagas, debes controlarte- insistió Saori. Seiya apareció en ese momento, su armadura también se había convertido en la armadura divina.
- ¿Qué haces Shun?- gritó arrojándose sobre él con sus meteoros de Pegaso, pero la cadena de defensa desbarató el ataque de Seiya, y liberando a Ikki y a Hyoga, la cadena de ataque se arrojó contra el primero dejándolo herido.
- ¡Seiya!- Saori observaba aterrada la situación, su templo era un completo caos.
- ¡Shun no sigas haciéndole más daño a tus amigos!- June, quién apenas logró reaccionar, se puso su armadura e intentó hablar con el Caballero de Andrómeda- ¡no estás siendo tu mismo!
- June, esto lo hago por nosotros- contestó con una seriedad abrumadora- Eros, Athena, si no dejan que mi esposa y yo podamos vivir en paz, destruiré este Santuario y todo Rodorio con mi Tormenta Nebular.
- ¿Cómo te atreves a desafiarnos humano?- Eros se deshizo momentáneamente del escudo y lleno de ira apuntó hacia Shun con su arco dorado en el cual había cargado una flecha de hierro, aquella que utilizaba para dar muerte a aquellos que bajo su criterio se lo merecían.
- ¡No, Eros!- Athena intentó detener al dios, pero este, impetuoso, lanzó la flecha sin titubear. A su vez Shun arrojó su Tormenta Nebular, la cual logró desintegrar la flecha de Eros. Todos observaban con pavor la escena, el caos recorría cada rincón del templo principal, y en medio de todo June corrió y se interpuso entre su hermano, Saori y el ataque de Shun.
- ¡No lastimes a Athena, si le fallas a nuestro maestro no podrá descansar en paz!- Todo sucedió tan repentinamente. Cuando el Caballero de Andrómeda vio a su mujer parada frente a él, con los brazos extendidos, con sus azules ojos llenos de lágrimas, intentó detener su Tormenta, pero la desgracia rondaba sobre ellos, uno de los pilares centrales producto de las enormes ráfagas de aire se derrumbó y la amazona de Camaleón quedó sepultada bajo los escombros.
- ¡JUNE!- al darse cuenta de lo que había hecho, Shun corrió hacia las ruinas y comenzó a cavar para sacar a la joven de ese lugar. Eros contemplaba furioso la escena, iba a aprovechar la situación para matarlo y vengar a su hermana haciendo aparecer una espada dorada, en el preciso momento en que iba a asestarle una estocada a Shun, Athena llena de tristeza tocó se aferró a su brazo para serenarlo.
- Eros, déjalos, si de verdad eres el dios del amor acepta que se aman y que no hay nada que puedas hacer, incluso en este momento-
Shun logró encontrar a June inconsciente, respiraba con dificultad. Athena se acercó a ellos, y con su cosmos intentó sanar sus heridas. Ikki, Hyoga, y Seiya ayudado por Marín se acercaron al igual que Eros.
- Tranquilo, June sanará, el entrenamiento le ha dado una enorme resistencia- dijo Saori con voz calma, pero Shun no paraba de ver el rostro adormecido de su esposa y una profunda herida en su hombro bajo la hombrera de su armadura, igual a la que tenía June en su espacio pre consciente, la que él le había hecho enterrándole una flecha.
- Juré por Andrómeda que jamás la abandonaría, sólo quería protegerla, que nadie la separara de mí, que pudiéramos formar un hogar juntos…- varias lágrimas caían por el pálido rostro de Shun, había tomado en ese instante una firme decisión- detesta las rosas, es alérgica a los conejos y aunque las cosas no le salen bien pone siempre mucho entusiasmo, no tolera la injusticia, ni mucho menos que alguien abuse de los más débiles.
- ¿Por qué me dices eso Shun?- preguntó Saori sin comprender.
- Ataqué a la mujer que amo, me atreví a hacerle daño cuando juré que no volvería a hacerlo, Athena, te suplico que borres sus recuerdos como era la sentencia original, quiero que June sea feliz y tenga una nueva vida lejos del Santuario y… lejos de mí- Destrozado, Shun lloró amargamente sobre el adormecido cuerpo de June.
- ¡Shun!- Ikki le escuchaba sorprendido al igual que los demás.
- Aceptas entonces nuestro castigo, te lo mereces humano insolente- Eros, quién también había escuchado las palabras del Caballero de Andrómeda estaba listo para borrar la memoria de este.
- Aún no he terminado Athena- interrumpió Shun- quiero pedirte algo más, por favor, no me borres sus recuerdos, no me quites lo único que me queda de ella, yo te prometo ser leal nuevamente, reconstruiré Isla Andrómeda, tal como se lo prometí a June y seguiré sirviéndote y a este Santuario.
- ¿Aún después de lo que has hecho te atreves a pedir clemencia?- el dios del amor estaba en contra de aquella petición.
- ¿Eros, acaso no es suficiente castigo que la persona que amas te olvide como si no existieras? Shun, yo también te he fallado, siendo la diosa de la Sabiduría no he podido proteger tu felicidad ni la de ninguno de mis caballeros y amazonas, si esta es la decisión que has tomado, entonces sigue con ella hasta el final, tienes mi apoyo, no arrebataré tus recuerdos es lo único que puedo hacer por ti en este momento- Saori tomó a June entre sus brazos y con delicadeza, posó sus blancas manos en la cabeza de la amazona y elevando su cosmos comenzó a borrar todos los recuerdos, desde su niñez tormentosa, su entrenamiento en Isla Andrómeda hasta su romance con Shun.
- Desde ahora, yo cuidaré celosamente nuestros recuerdos juntos, sólo quiero que seas feliz- murmuró el Caballero de Andrómeda en el oído de June, y dándole un último beso, estrechándola con fuerzas, se puso de pie y se marchó del Santuario a cumplir con su promesa.
Ultima actualización: Miércoles 30 de Abril, hasta entonces :)
