¡Helloooooo peopleee! Estoy feliz *dando vueltas por todas partes* Muchisimas gracias por sus comentarios, la verdad es que estoy muy contenta de tener tantos Reviews en un solo episodio y ¡la verdad espero que mientras mas caps suba el numero aumente! Muchisimas gracias! En serio que me encanta que les encante mis historia y cada vez me motivan mas! Luego de tanta palabreria le dejo el nuevo episodio.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de la genio Rumiko Takahashi

Capítulo 2:

Limpiaba con la mayor delicadez que podía las heridas del demonio, podría sentir la penetrante mirada de inseguridad que él le daba y eso la ponía nerviosa de sobremanera. Se percató de algo, no tenía vendas, solo le quedaba una opción: Romper parte de su camisa.

Dirigió su mano hacia su manga, el gran perro levanto su cabeza y le gruñó.

— ¿Si… Si sabes que necesito vendas, verdad?— dijo en un suspiro

El daiyokai volvió a poner su cabeza en el suelo, en ningún momento le aparto la vista a la humana. Entre todo el silencio que había solo oyó el sonido de la tela siendo rasgada. "Que mal" pensó con pena Kagome "Creo que Kaede se enojara, me lo acaba de dar hoy".

— ¿Me puedes dar tu pata?— preguntó la azabache.

InuYasha solo extendió su pata hacia donde estaba ella. No era por nada pero si no fuera porque estaba asustada de que la bestia que estaba en frente de ella podía destajarla de una sala zarpa estaría feliz, si él se lo permitía, acariciando su lomo. Precioso le quedaba bien, ese yôkai era hermoso, su pelaje era totalmente blanco a excepción de las heridas sangrantes, un larga cola peluda y extremadamente suave, sus felpudas orejas triangulares te incitaban a acariciarlas con ternura mientras que las dos motas doradas que tenía por ojos solo te advertían que si lo hacías serias despedazado por las largas garras que ahora se encontraban retraídas.

Ya hacía unos minutos le había logrado limpiar la herida de veneno ahora estaba embadurnando la mezcla pastosa en un trozo de tela, envolvió en espiral la venda improvisada alrededor de la gran pata canina e hizo un nudo cuando se le acabo la tela.

"Si Sesshômaru me viera en estos momentos sería la primera vez que lo vea reír" pensó con pesar InuYasha.

— ¿Puedes hablar cuando está en esa forma?— pregunto curiosa tratando de hacer mas amenos esos silenciosos minutos. El perro la ignoró, "¿No podría ser un poco mas amable? Le estoy salvando la vida" pensó la muchacha mientras soltaba un suspiro.

Kagome rompió toda su manga derecha, debía hacerlo ya que a causa de la herida del lomo debía rodear la venda a su alrededor. Untó todo lo que quedaba de mezcla de hierbas medicinales en el trozo de tela.

— ¿Puedes pararte un momento?

— Vaya, vaya. Miren lo que tenemos aquí—dijo un voz gruesa y terrorífica. Todo el cuerpo de la chica se tensó mientras que el albino solo gruñía furiosamente.— me eh conseguido una deliciosa cena

"¡Maldita sea! ¡¿En que momento apareció ese demonio?!" pensó el albino aun sin dejar de gruñir, miró al cielo dándose cuenta de que se estaban mezclando el azul, naranja y violeta en un lienzo "Te arrepentirás de haber nacido, maldito", solo pudo esbozar un intento de sonrisa en la cual sobresalían sus colmillos ante aquel pensamiento. Se levantó, aun cojeando un poco, y rodeó a la azabache la cual era perfecto sinónimo de piedra.

— ¿Vas a pelear en ese estado tan lamentable, perro?— se burló el demonio mono, era enorme de casi tres metros, de un verde musgo con un solo ojo de iris rojo como la sangre y sus enormes colmillos sobresalían de su boca.

Kagome se volteó rápidamente al ver su sombra siendo formada por un gran luz blanca, no consiguió al daiyokai, su vista solo podía capturar una bola blanca ir de un lado al otro. De repente la bola de luz se detuvo en el suelo mientras tomaba la forma de una persona, la luz desapareció y justo en ese momento una gran ráfaga de viento azotó al yôkai y a la muchacha.

— ¿Un- un chico?— susurro asombrada al ver a un muchacho frente al monstruo.

— ¿Así que crees que transformándote en tu forma humana me podrás ganar? ¡No me hagas reír estúpido medio demonio!— mofó el yôkai mono.

— Pues lamento ser solo un medio demonio.— dijo un muchacho de larga cabellera platinada, unas orejas caninas encima de la cabeza en sustitución a unas puntiagudas orejas demoniacas a los lados de la cara, sus ojos no cambiaron en lo absoluto y en su rostro unas marcas violáceas ocupaban sus mejillas. Vestía un kosode blanco, sobre éste un hitoe rojo hecho con ratas de fuego y un hakama hecho del mismo material y del mismo color que el hitoe.

— Espera un segundo…— habló mientras lo examinaba. — Tú eres el hijo bastardo de Inu-No Taisho ¡Ha! Tú eres el que se encarga de exterminar a otros yôkais de los alrededores de la al…

— ¡Cállate maldito mono!— interrumpió InuYasha colérico.

¨ ¡¿Qué ha estado haciendo qué?!¨— pensó la azabache desconcertada. A decir verdad en todos los años que había estado viviendo en la aldea, la misma solo fue atacada dos veces y ambos ataques apenas habían salido heridos. —¨Siempre pensé que eran los Taijiya¨.

De un momento a otro, el yôkai apareció frente a Kagome la cual a causa del susto gritó atemorizada.

— Serás una perfecta entrada y aquel estúpido hanyô será un delicioso plato principal. — musitó el mono mientras acercaba su mano derecha al menudo cuerpo de la muchacha.

— ¡Maldito! ¡¿Por qué no te enfrentas con alguien de tu tamaño?! ¡¿Acaso eres tan débil que primero vas por la humana?!— gritó el albino causando la ira de la bestia.

El yôkai, furioso por sus comentarios, empezó a correr hacia el demonio perro el cual posó su mano derecha en la empuñadura de su espada que se encontraba sujeta por el obi. Justo cuando el monstruo estaba frente a él, saltó y dando una vuelta en el aire le dio una patada en la espalda al mono causando que se estrellara en un árbol, partiéndolo al instante.

— ¡Viento cortante!— exclamó mientras sacaba la espada, la cual se transformó en una especie de colmillo, y de ella salían una gran cantidad de luces que rozaban el suelo, las luces que parecían enormes cuchillas llegaron a la bestia verde y la cortaron en trocitos que se transformaron en trozos de hueso rápidamente.

Luego de acabar con el demonio, guardó la espada, se sentó de golpe en la tierra y debido al duro impacto puso su mano derecha en su abdomen del cual empezaba a salir líquido carmín. La muchacha se acercó rápidamente a él, cargando con la cesta de hierbas, y se sentó frente a él, centro su vista en el estómago del hombre y vio que la sangre se colaba por los dedos provistos de garras.

— Mmm… Te puedes quitar el hitoe y tu kosode?— preguntó mientras colocaba la venda con ungüento de hierbas sobre sus rodillas.

— No hace falta, ya se curaran. — respondió frio.

— Pero, ¿no está sangrando la herida? ¿no crees que para que pueda cicatrizar, tan rápido como dices, debe estar cubierta?— contrarresto irónica causando que un pequeño tic se apoderara de la ceja izquierda de InuYasha. — ¿Por qué eres tan terco?

— Eso no es asunto tuyo. — musito indiferente.

— Bueno, me voy. — dijo resignada mientras se levantaba.

— ¿A dónde vas?— pregunto curioso mientras movía sus orejitas causan una pequeña risa en Kagome.

— Eso no es asunto tuyo. — exclamo con una sonrisa risueña.

— ¡Khe!—refunfuño mientras se volteaba. Después de unos minutos aun podía sentir el dulce aroma frutal y floral de la aprendiz de sacerdotisa. ¨No se ha ido, ¿Qué está esperando?¨, sintió las pisadas de la chica contra la tierra e irguió sus orejas caninas mostrando que estaba atento a todos sus movimientos.

— ¿Q-que es-estás haciendo?— musito nervioso los brazos de ella a su alrededor. A pesar del disgusto que le causaban ese tipo de acciones, por parte de ella le parecía excepcional, lo encontraba relajante, cálido, y lo único que no le agradaba de aquel tacto era que le gustaba… y no quería que la humana se separara de él.

Esto fue todo amigos! ¿Les guto? ¿A que si le guto? ¡Yo se que les guto! Dejenme saberlo con sus tan apreciados reviews! Muchas gracias a los que escribieron en el cap anterior:

°Rosekagome22

°aky9110

°TheInuyasha

°CIELO PAZ

°mandy9108

°kira-taisho-128