Hey, hey, hey! I´m back... De verdad no me gusta subir tan tarde los capitulos y yo misma me frusto al no hacerlo rapido, pero ya lo hice eso es lo que cuenta...Right? Y es que no fue culpa mia... Fue culpa de los chinos! Por que? Por ser chinos!(Pinche German) No, seriedad, llevó dias tratando de escribirlo pero si no era porque mi mama me quitaba la compu era porque salia con ella, y extrañamente my inspiration llega en la noche y jamas me puedo despertar a media noche... Ok,dejando de lado todo eso...I´m so freaking proud of myself... Es que es cierto primer cap que hago con tantas palabras 2.728 en total... Ok ya les dejo leer este maravillosamente maravilloso cap! Disfruten! asdfghjkl
Capítulo 5: Sentimiento protector
Miró sorprendida al chico que se encontraba frente a ella, él se sobaba la mano por el golpe mientras que la boca de la azabache estaba completamente seca por lo abierta que se encontraba. Sus ojos se abrieron de par en par al ver como el demonio polilla se sobaba la mejilla roja por el golpe y con la mano libre se limpiaba un rastro de sangre que salía de su boca roja carmín
— Maldito seas, muchacho, ¿Cómo te atreves a golpearme?— lo miró con gran enojo mientras sus ojos se volvían morados y el iris adquiría un color azul zafiro.
— No dejare que la toques. — dijo con la furia destilando por todos sus poros.
— ¿Qué te hace pensar que podrás hacerlo?— preguntó arrogante mientras pasaba su mano por su ancha espalda tratando de encontrar el mango de su hacha, se calmó un poco pero sus ojos no habían perdido la intensidad de su color.
— Esto. —tomó velozmente la espada en su cintura y degolló al demonio de una sola estocada provocando el derramamiento de su sangre oscura y espesa. Liberó un suspiro que se encontraba ahogado en su garganta y relajó sus músculos.
Había acabado con él.
Se giró tranquilamente dispuesto a saber el estado de la muchacha sin darse cuenta que uno de los bandidos tomaba una daga que estaba sujeta a su obi y la dirigía directamente a su cuello.
Caminó sintiendo las pequeñas piedras incrustarse en la piel de sus pies pero no le tomó la menor importancia y siguió caminando en la oscuridad por ese mismo sendero. Continuó caminando entre el bosque hasta verse a sí mismo reflejado en el tronco de un árbol, rasguño la ilusión y rompió esa zona de la barrera protectora. El castillo del oeste se mostró ante él, inmenso y majestuoso. InuYasha siguió avanzando con la cabeza en alto y los brazos metidos en su hitoe mientras los guardias del castillo hacían reverencias en su honor.
La majestuosa puerta de madera de roble decorada con hermosos relieves fue abierta repentinamente por una mujer que abrazó fuertemente al muchacho. InuYasha respondió al abrazo rodeando su cintura con sus brazos, el olor de ella siempre lo había calmado y en su estado actual su esencia se había vuelto más profunda y dulce, sus labios se posaron en su frente disfrutando de la suavidad de la piel y le dio un suave beso.
— Hola.— musitó la mujer de lacios cabellos negros por debajo de las rodillas y tiernas orejitas negras en su cabeza mientras tomaba el rostro de su hijo mirándolo fijamente con sus orbes chocolate.— ¿Estas bien?— preguntó preocupada al ver machas de sangre en su kosode.
— ¡Khe! Esa pregunta debería hacértela yo a ti. —dijo mientras miraba el abultado vientre de su madre. — ¿Cómo esta Mei?
Le gustaba su madre en ese estado, ya casi en sus tres meses, en algunos momentos podría ser la más dulce y risueña mujer pero cuando se enojaba… Sus orejas dolían por un buen tiempo.
— Ella esta…— calló al percibir un olor extraño de InuYasha, un olor demasiado dulce para ser de él y otro demasiado asqueroso para describirlo, empezó a rodearlo mientras el peli plateado la miraba enarcando una ceja, ella se paró justo detrás de él y retiró cuidadosamente el hitoe para empezar a olerlo. El olor a flores y frutas pertenecía a una mujer junto con el olor de hierbas medicinales que provenía de su cuerpo.
— ¿Qué hiciste para quedar tan herido que permitiste que una chica humana te curara?— preguntó con una sonrisa en la cara mientras arreglaba el traje de ratas de fuego en su antebrazo. No se burlaba de él, solo le alegraba que su hijo estuviera cerca de los humanos, después de todo él era parte de esa raza.
— No pasó nada con nadie… Estas alucinando. — respondió apenado cruzándose de brazos. — cuando venía tome un atajo y, a lo mejor, el olor se me pegó. — Izayoi elevó su fina ceja," ¿Piensa que soy tonta?".
— No deberías mentirme, InuYasha, y mucho menos en mi estado. — exclamo ella a modo de broma. Él se tensó al oírla, no le molestaba que su madre estuviera embarazada, solo que él había tenido que soportar lo que su padre debería estar soportando ahora de no ser por estar en el norte. Él nunca se negaba a algo que le pidiera su madre
Quería complacerla aunque sabía que ella no le haría nada, aparte de jalarle las orejas por no decirle.
— Está bien, en la mañana unos demonios me atacaron y… quede algo mal, los desgraciados tenían veneno.— se sentó en el suelo y empezó a relajar sus músculos, Izayoi lo imitó, no estaba tan débil para no hacerlo ella más bien odiaba que la consideraran una discapacitada por su embarazo, el único que tenía el privilegio de ayudarle dando ella el consentimiento era el lord de las tierras del Oeste, su esposo.— Los acabé pero estaba muy débil y me quede en mi forma demoniaca, la muchacha llegó y me puso unas hierbas, eso fue todo.
— Muy bien, te creeré. — puso su pequeña mano en la madera de caoba pulida del suelo para levantarse, InuYasha estuvo a punto de ayudarla al ver que se le hacía difícil pero ella lo fulminó con la mirada, se irguió sola. — a veces me gustaría ser un demonio araña…—su hijo la miró con el señor demasiado fruncido, ese comentario no le había gustado para nada. — me gustaría leer las mentes. — ella soltó una pequeña risa.
El hanyô se levantó rápidamente al notar un cambio en el olor del aire, a la lejanía atravesando el perfume de las azucenas cercanas al palacio, pasando por la esencia de la tierra seca junto con el olor a pino y roble de un bosque y cruzando el pequeño rio con olor a pantano, percibió el olor a muerte, la peste a demonio junto con el de humanos y el aroma de la sangre de alguien que él sabía perfectamente quien era.
— ¿Pasa algo? ¿te sientes mal?—pregunto Izayoi preocupada. InuYasha no le contestó, tenía su mirada fija en la gran puerta.
No podía apartar la mirada de la puerta, en su mente se debatía si ir o no, salvarla o dejarla morir porque a medida que pasaban los segundos podía sentir como la cantidad de sangre aumentaba y como su aroma se iba perdiendo en el aire. Le preocupaba, y no solo era por haberlo curado que la quería rescatar, sino que también sentía un gran instinto protector hacia la joven sacerdotisa que no le permitía sacársela de la mente. Apretó su puño sintiendo sus garras clavarse en su mano cuando percibió la esencia de Kagome esfumarse de esa zona y el olor de la sangre aumentando. Miro a su madre y lo que vio en ella lo dejo aterrado: Una ilusión de la joven con su brazo izquierdo totalmente ensangrentado y su piel pálida llena de moretones, la rabia se apodero de el al ver como estaba rodeada de hombres con sonrisas lascivas que se acercaban a ella dispuestos a…
Hasta ahí llegó su cordura y lo último que escucho antes de salir despedido del palacio fue a su madre gritar su nombre.
Con su mano derecha presiono su brazo izquierdo, el dolor se hacía mayor y la vista se le empezaba a nublar. Cerró los ojos, no quería ver como Hiseki degollaba al demonio polilla. Cuando abrió los ojos nuevamente sonrió débilmente al ver al rubio voltearse para verla pero cuando él se giró lo único que pudo hacer fue ponerse pálida al ver como uno de los bandidos dirigía su afilada navaja a su cuello.
— ¡Hiseki! ¡detrás de ti!— gritó desesperada para alertar al muchacho.
El hombre se volteó y justo a tiempo, se agachó dejando que la navaja llegara hasta su mejilla cortándola un poco. Se fijó mejor en la situación, no solo era Kenta el que estaba dispuesto a matarlo, sus compañeros siguieron al robusto hombre sacando sus espadas, todos con el ceño muy fruncido y apretando los dientes de la rabia.
— ¡¿Cómo te atreves a matar a tu señor?! ¡eres un maldito traidor!— gritó colérico Kenta.
— ¡Ese demonio lo único que ha hecho es arruinar mi vida!
Antes de que el hombre pudiera contestar, a todos se les pararon los pelos de la nuca al escuchar una gruesa risa aterradora. Sintieron como algo se movía y dirigieron su mirada a la cabeza de Gatenmaru para ver que esta tenía una sonrisa siniestras en sus labios y unos pequeños tentáculos cubiertos de un líquido viscoso púrpura saliendo de su cuello.
— No pensé que tuvieras suficientes agallas como para atacarme, muchacho. — dijo la cabeza mientras los tentáculos la arrastraban hacia el cuerpo tirado sobre la tierra.— Ni pensar que solo me retaste para proteger a una mujer, patético… las mujeres solo te hacen perder la cabeza y esa estúpida no es la excepción.
— Esta vez sí acabare contigo. — exclamó furioso mientras posicionaba su espada frente a él.
El yôkai rió burlón antes las palabras del joven, los tentáculos se adentraron en su cuello y la cabeza se fue pegando lentamente mientras que un pequeño tentáculo quedaba afuera para completar la unión del cuerpo con la cabeza sin dejar cicatriz alguna.
— Niño… Ese pequeño trozo de metal no te servirá de nada. — rápidamente tomo el hacha de su espalda y le hizo un gran corte en el pecho que causo que el joven callera de rodillas al piso por el dolor de la herida. Fijó sus ojos en su pecho y se quedó estupefacto al ver en él una espuma espesa amarillenta, sintió como algo realmente caliente recorría sus venas, su corazón latía rápidamente, la cabeza le dolía y sus manos temblaban horriblemente.
— ¿Qué… que me has he-hecho…? Maldito seas…— gimió apenas audible, Kagome se había acercado a él y lo tenía agarrado para que no terminara recostado en el suelo. Ella estaba muy pálida y sentía que todo a su alrededor giraba pero aun así seguía preocupándose por Hiseki antes que por ella misma.
— Estas ardiendo…— susurró preocupada al rozar su maño con el brazo del chico.
— Preocúpate de ti misma y de esa herida, por favor. — dijo tratando de ponerse de pie pero el dolor se lo impidió.
— Esto es realmente patético… Lo único que hice fue acortar tu sufrimiento, esta hacha…— la tomó con la mano mientras revisaba su filo. — en el primer corte que haga inyecta en el cuerpo un veneno muy potente que consume desde el interior, te queda poco tiempo de vida… ¡Ustedes!— llamó a dos hombre robustos. — tomen a la chica y tráiganmela.
Los dos hombres acercaron a ella, cada uno con una sonrisa en el rostro y ella asustada retrocedió en el suelo hasta que su espalda tocó la pared de la cabaña donde habían estado anteriormente. Se encogió sobre sí misma y metió su cabeza entre sus piernas al sentir que los pasos de los bandidos se hacían más fuertes.
— Se acercan un paso más a ella y no vivirán para contarlo. — advirtió una voz sombría de entre los árboles, los dos bandidos se quedaron estáticos, presos del miedo que fácilmente se reflejaba en sus ojos.
Salió de entre el bosque con su melena plateada ondeando grácilmente gracias a la fría brisa nocturna, las marcas de su cara estaban más oscuras y sus garras estaban dispuestas a destajar a quien se acercara a Kagome.
— ¿Tú también, InuYasha? No pensé que cayeras tan bajo.— se mofó el demonio polilla aun dándole espalda al hanyô
— Gatenmaru… Tú sabes que a mí me importa poco o menos que a ti el tratado de paz que tienes con mi padre. — dijo amenazadoramente.
— Por favor, InuYasha, son solo simples humanos… Nosotros somos los que tenemos el poder, ellos solo son nuestros sirvientes.
El medio demonio no le presto atención a Gatenmaru y miro a Kagome. Su piel estaba muy blanca, su flequillo se pegaba a su frente por el sudor junto con la sangre que manchaba totalmente su camisa blanca, se veía totalmente demacrada.
La sacerdotisa prestó más atención a todo el barullo frente a ella, miro a su alrededor, Hiseki temblaba por la fiebre, los hombres que se habían acercado a ella ahora estaban junto con el grupo de bandidos que tenían el temor grabado en sus rostros y a el tal Gatenmaru estaba hablando con un muchacho de cabellera platinada… ¿Un segundo? ¿Eso no era…?
— ¿Ca- cabello plateado…?— murmuró tratando de mantener los ojos abiertos. Intentó acercarse pero no podía, estaba demasiado débil y eso solo ayudó que lo último que viera antes de caer desmallada fuera a InuYasha sacando a Tessaiga.
— ¡Oh, vamos! ¿Qué harás con esa espada, muchacho? Yo…— su cuerpo empezó a ensancharse llegando al punto que su ropa no aguantaba la presión, su cara se alargó y una especie de gas salía de su boca, su cuerpo que había crecido, se llenó de pelo amarillo y sus brazos se convirtieron en algo parecido a alas. — no seré tu poderoso padre pero tú comparado con él no eres más que una pequeña pulga.
— Me molestan los tipos como tú que no hacen más que hablar. — exclamó mientras su espada se cubría de escamas de dragón.
Gatenmaru al ver yo que el trataba de hacer empezó a batir sus alas creando un torbellino de aire venenoso que se dirigió directamente al medio demonio, InuYasha guardo a Tessaiga rápidamente y se metió en el torbellino. Comenzó a girar rápidamente a la par del remolino y llegó hasta la cima del mismo, divisó como el demonio polilla reía burlonamente pensando que lo había matado. ¡Que equivocado estaba! Saco nuevamente a Colmillo de Hierro y el viento rodeó la hoja de la espada.
— ¡Gatenmaru, no me subestimes!— el demonio lo miró y ya empezaba a abrir su boca cuando InuYasha levantó su gran espada y el viento que salía de ella se dirigía directamente a la polilla gigante. — ¡Viento cortante!—rastros de luz salieron de la espada y se dirigieron directamente al yôkai cortándolo en pequeños trozos fácilmente.
Escuchó truenos en las lejanías y como el oscuro cielo era iluminado por los relámpagos, miro al cielo y sintió como una pequeña gota de agua caía en su nariz, miró su pecho y vio que estaba casi descubierto debido al ácido del torbellino de Gatenmaru y por ultimo observo a los secuaces del demonio polilla con sus espadas descubiertas y sus manos temblando.
— Lárguense…— declaró amenazadoramente. — a menos que quieran seguir los pasos de su líder. — dejó se espada reposando en su hombro derecho y los miro con su cejo fruncido y ya empapado por la lluvia. Ellos no se movieron.
Enfadado se dirigió hacia ellos a paso decidido y cuando estuvo a mitad de camino empezó a correr y de un solo puñetazo estampó en la pequeña cabaña al ladrón que tenía más cerca causando que todos lo demás hombres, aterrados, salieran corriendo hacia los caballos, dos muchachos fueron en busca del que estaba en la cabaña, ahora inconsciente por el impacto, y lo montaron rápidamente en un caballo. No se molestaron el levantar el cuerpo inerte de Hiseki y salieron con los caballos a toda marcha del pequeño poblado del cual ahora solo quedaban unas pequeñas cabañas casi destruidas.
Caminó lentamente y solo se detuvo para ver el cuerpo del muchacho rubio, sus ojos estaban abiertos sin ningún brillo y noto como su pecho no se movía, no le tomo más importancia al joven y se acercó a la sacerdotisa. Estaba tirada en el piso y la gotas de lluvia habían limpiado su brazo ensangrentado y solo habían ensuciado más su traje blanco y rojo de barro. Observó su pálido rostro y sintió pena por la muchacha, distinguió el lento sube y baja de su pecho y oía el lento y calmado palpitar de su corazón. La tomo delicadamente, rara cualidad en él, por detrás de las rodillas y la espalda, apoyando su cabeza en su fuerte pecho, la muchacha a pesar de estar inconsciente sintió su calidez, tembló en sus brazos y se acercó más a él.
El hanyô la miro sorprendido y apretó más su agarre sintiendo la necesidad de aumentar la cercanía, frunció el cejo ante lo que estaba haciendo y caminó por la destruida aldea buscando un lugar para refugiarse.
Onta bebes? Aya tan! O gusta? Si o gutaaa! Yo lo se, no me engañan... Espero que les haya gustado, estpy segura que les parecio raro doña Izayoi de medio demonio pero es que la idea la tenia que no se me iba, hablando de eso en mi mente imaginasiosa los embarazos de las inu son de 4 meses algo asi como de los perros normales excepto que dos meses mas.. Inu va a tener hermanita! Yei! Y WELL! Nuevamente agradezco a todos los que dejaron reviews, favs, follows,,, Lloré, es enserio... Tantos reviews es muy hermoso, verdaderamente hermoso, tan hermoso como la musica de The Beatles... Dejen sus reviews y asi yo sabre que le parece y que por cierto me ayuden con una cosilla: Quiero meter a Sango y al pervertido pero no se como... Cuantas manzanas necesito para hacerlo? Calcule la masa del sol... Jajajaja... Enserio no se como meter a ese par asi que dejen sus sugerencias, yo se que las quieren dejar... Y muy bien ahora me voy prometiendoles que esta vez no me tardare tanto porqur ya estoy de vacas asi que los leo en la proxima! Chao, chao :3
