Uh, pues aquí os traigo el omake, aunque es muy corto, no sé si advertí eso (?)
Justo después de escribir el fic de Felices fiestas, Kazunari, pensé en esto, pero no me daba tiempo a redactarlo. Ahora ya está, así que disfrutad.
Al día siguiente, un chico rubio se despertó en una cama de matrimonio que no le resultaba familiar. Estiró los brazos y bostezó, hasta que su derecha topó con otro cuerpo. Se giró y vio a un chico moreno todavía durmiendo. Levantó las sábanas y se dio cuenta de que ambos estaban sin ropa. Echó un vistazo a la habitación, sin reconocerla. Toda su cara adquirió un color rojizo y se giró hacia el otro, súbitamente recordando lo que había pasado y dónde estaban.
-¡Aominecchi! – le zarandeó con fuerza, intentando despertarlo - ¡AOMINECCHI!
Al ver que comenzaba a abrir los ojos lo soltó de golpe y se giró en la cama, buscando su ropa, que debía de estar en algún lugar de la sala
-¿Qué demonios te pasa, Kise? ¿Es que no podemos simplemente dormir hasta tarde un día?
-¿¡Es qué no ves dónde estamos!?
-En una cama. – Aomine pasó uno de sus brazos por encima de Kise, forzándolo hacia su lado y sonriendo – Te levantas revoltoso, ¿acaso quieres jugar?
-Aominecchi, yo no… - el rubio se vio interrumpido al notar una imponente figura en el marco de la puerta, que estaba abierta. Un enorme peliverde vestido con amplios pantalones azules de pijama y el pecho al descubierto les observaba enfadado.
-¿QUÉ ESTÁIS HACIENDO EN MI CASA? – bramó desde su posición – EN MI CUARTO DE INVITADOS. DESNUDOS.
-Bueno, Midorima, no sé pero es un poco obv… - rápidamente Kise le tapó la boca al otro chico y sonrió con fingida inocencia.
-Verás Midorimacchi, resulta que…
-Moo, Shin-chan, no es hora de estos gritos. – un soñoliento Takao, con sus delgadas piernas al descubierto y una camiseta gigantesca – a juego con los pantalones de Midorima – se abrazó a la cintura de éste, refregando su mejilla contra el pecho desnudo e interrumpiendo el momento - ¿Por qué no vuelves a la cama y dormimos un ratito más?
-¿Takaocchi? – cuestionó el modelo, confuso ante la presencia del pelinegro allí. Recorrió su cuerpo con la mirada y después el de Midorima, más confuso aún - ¿Midorimacchi?
-Oh, madre mía. – era el momento de Aomine para hablar, ya despierto del todo y sentado en la cama, aunque los dos se habían tapado de forma pudorosa al entrar el más alto. Una sonrisa lobuna adornaba su rostro –No esperaba esto de ti, Midorima.
-¡No es lo que parece! – el mencionado trató de defenderse al sentirse descubierto, a pesar de que era totalmente imposible, la situación se explicaba por sí sola – Vosotros sois los que no deberíais estar aquí, durmiendo sin permiso en mi casa. ¡Acostándoos en mi cama!
Midorima, algo sonrojado, recolocó sus gafas y se giró hacia el chico más bajo, que todavía estaba abrazado a él.
-¿Por qué estás despierto? Cuando me levanté todavía dormías. – recriminó, en voz más baja. Le separó un poco de sí mismo, al ver que no respondía nada y tan solo seguía sujetándole, con la cabeza contra su pecho y los ojos cerrados – Ah, no puedo contigo, vamos.
Shintarõ cogió al pelinegro en brazos aún sabiendo que sus amigos le estaban viendo y, antes de alejarse, volvió a girarse hacia ellos, enfrentándolos a pesar de su sonrojo.
-Quiero que dejéis esta habitación perfectamente ordenada cuando terminéis de hacer lo que quisiera que estuvieseis haciendo. Me voy a la cama. – dicho eso, se fue por donde había venido, cargando al más pequeño, que dormitaba en sus brazos, y dejando a unos estupefactos Kise y Aomine.
Ya véis, muy pequeñito, pero el fluffly me podía, aw, mis queridos niños.
¿Qué tal, habéis visto el último ova de Kuroko no basket?
El Midotaka está a salvo, con Takao transportanto a Midorima, como siempre. Y ese Takao con gorrito, ay, adorable.
¡Nos leemos en otro fic!
