Disclaimer: One Piece no me pertenece.
N/A: Si tienen algun tipo de peticion, recomendacion, queja o algo asi, no duden en decirmelo.
Porfavor dejen review para saber si continuar o no!
Tan rápido como había llegado, se había ido- aun seguía en su mente el momento cuando salió al balcón otra vez, parándose en el barandal, desapareciendo antes de que pudiera hacer o decir algo, dejando la maseta en el lugar donde había estado antes. Como si no hubiera pasado nada. Como si hubiera sido un fantasma.
¿Cuánto tiempo realmente había pasado ahí después de hablar? ¿Un minuto? ¿Dos? Tal vez hasta tres. Había sido tan rápido. ¿Habían dicho algo fuera de sus nombres? No lo creía.
Como si hubiera sido un sueño.
Un sueño muy cruel.
"Hoy estas muy distraída"
Dejo de mirar el tazón de avena que había estado moviendo en la cuchara, casi sin darse cuenta, levantando rostro para mirar al hombre que estaba sentado a su derecha en la mesa redonda, con una taza de café en la mano. Podía ser que sus ojos estuvieran ocultos por los lentes, y el reflejo del sol que entraban por las ventanas que estaban a su lado no ayudaba, pero sabía que la estaba mirando probablemente sin parpadear.
"No dormí bien"
Fue la primera vez que le mintió a Doffy.
Aunque en momentos de culpabilidad se trato de convencer de que no era realmente una mentira- la noche anterior sin duda alguna no había dormido bien. Pero una vocecita en lo más profundo de su interior le recordó que esa no era la razón por la cual había tenido esa cara toda la mañana.
Desde que habían llegado a lo que Doffy le había dicho era un "castillo", porque desde donde estaba no lo podía realmente saber, no había sido más de un año, y si antes había pensado que Doffy pasaba mucho tiempo fuera se notaba que aun no había visto nada. Antes pasaba uno o dos días sin verlo; ahora, pasaban una semana y lo único que le garantizaba de que no se había olvidado de ella eran las llamadas que hacía por el Den Den Mushi rosado que había instalado en la sala de sus habitaciones, las cuales eran por lo menos dos veces más grandes que las anteriores.
La hacían sentir aun mas sola cuando no había nadie, y por la noche cuando trataba de dormir ni siquiera las bonitas luces de colores que colgaban del techo la hacían sentir bien. Se tardaba horas en dormir, y eso no garantizaba que las pesadillas se quedaran lejos de su mente.
Una vez se le había ocurrido decir la mitad de lo que pensaba en voz alta.
"Pero tú siempre estarás aquí para alegrarme el día ¿Verdad, Yue? Fufufufufufu. Porque eres una buena niña, eres mi niña buena"
Y no podía decirle nada cuando le respondía eso.
La hacía feliz, cuando le decía eso la hacía muy feliz.
Pero cuando se iba por las tardes, o cuando las sirvientas entraban diciendo que alguien lo llamaba, o cuando el mismo Vergo entraba sin tocar y se lo llevaba, la felicidad se transformaba en tristeza. Y nunca se había atrevido a preguntárselo, no importaba cuantos años había tratado de hacerlo. Siempre ponía mala cara cuando sabía que era lo que trataba de preguntarle, y la manera en la que torcía los labios la hacía cerrar la boca incluso antes de que una palabra saliera de ella.
Era por eso que el "¿Por qué no puedo ir contigo?" nunca salió de sus labios, ni una vez en todos los años que llevaba con él.
"Eso es, se me ha ocurrido una gran idea" Mas tarde, cuando practicaba con los platos de plástico que habían traído especialmente para que los usara cuando practicara, la niña dejo de mirar los objetos flotantes para mirar al hombre, el cual la tenia sentada en sus rodillas "Desde mañana empezare a enseñarte personalmente como bailar; no puedo confiar en que otra persona te enseñe el ritmo correcto. Los negocios han empezado a tomar forma propia, ya no necesitan tanta supervisión"
"¿Tengo que saber cómo bailar?" Ladeo el rostro, mirándola extrañada, sin entender la razón detrás de sus palabras. Aunque generalmente nunca tenía una razón, siempre hacia lo que quería cuando quería simplemente porque quería, incluso ella lo sabía.
"Fufufufufu, claro ¿Cómo crees que podrás bailar conmigo cuando seas mayor si no sabes cómo?" La sonrisa torcida seguía en su rostro, tan amplia como siempre, mientras recostaba el costado de la cabeza contra su brazo doblado, mirándola fijamente.
"¿Bailare contigo?"
"Solamente conmigo"
"¿Por qué?"
El hombre rio de buena gana. No estaba acostumbrado a que cuestionaran sus decisiones, pero la curiosidad tan inocente que poseía la niña era simplemente demasiado entretenida como para contenerse, o como para negársela y hacerla obedecerlo como el resto del mundo- de todas maneras, siempre terminaba haciéndolo.
"¿Por qué no?"
Era la respuesta que generalmente le daba.
Ladeo el rostro.
"¿De… De verdad?¿De verdad lo vas a hacer?" Lo miro con ojos rojos enormes, casi sin parpadear, completamente esperanzada. La sonrisa del hombre siguió en su lugar mientras estiraba una mano para colocarla sobre el cabello plateado, un gesto que había descubierto en los últimos ocho años se había vuelto un hábito.
"Claro ¿Cuando eh roto yo mis promesas?"
Una sonrisa enorme apareció en el rostro de Yue, quien en el momento estaba prácticamente brillando de la alegría. Doflamingo volvió a reír de buena gana, aun con la mano sobre su cabello; en casos como los de ella la inocencia era entretenida, y su lógica le decía que inclusive cuando creciera en un futuro seguiría ahí, cada vez que lo miraba cuando preguntaba algo.
Los platos cayeron al piso y rebotaron cuando la puerta se abrió de sorpresa, y eso le dijo inmediatamente a Yue que no eran las sirvientas, porque ellas siempre tocaban. La figura alta de un hombre se encontraba al lado de la puerta de madera oscura, cerrándola con una mano mientras la otra era mantenida tras él, casi como si estuviera pegada a su espalda. Se volteo hacia ellos, escondiendo el otro brazo mientras caminaba hasta quedar tras el sillón que estaba frente al sillón donde estaban sentados.
"¡Vergo-san!"
Salto de las rodillas de Doffy, aterrizando en sus pies descalzos antes de rodear el mueble que estaba entre ella y el hombre, prácticamente prendándose de su pierna mientras lo miraba hacia arriba con una sonrisa prácticamente idéntica a la que le había dedicado al hombre rubio. Vergo miro hacia, prácticamente doblando su cuello para poder verla, asintiendo casi suavemente; esa era su manera de saludarla, y ella reacciono de la misma manera en la que había reaccionado los últimos ochos años.
Se rio.
"Ah, Vergo" Dijo el hombre sobre el cual había estado sentada a manera de saludo, sin moverse de su posición "¿Lograste atraparlo?"
"Si, había llegado muy lejos así que hice lo que creí conveniente"
"Fufufufufufu, perfecto"
"¿Quién?"
Por un segundo, creyó ver como una mueca atravesaba el rostro de Doffy, pero tan rápido como había aparecido se fue, casi como si ni siquiera hubiera estado ahí en primer lugar. Sabía que había sido porque estaba preguntando más de lo que normalmente preguntaba, pero en ese momento la curiosidad era demasiada como para realmente contenerse.
Incluso pensó que no le iba a responder.
"Un pequeño animalito que piensa ser mayor de lo que realmente es" Extendió una mano hacia ella en una muda invitación. Sin pensárselo dos veces y mas por inercia que por realmente pensar en lo que hacía, soltó el pantalón de Vergo y se acerco a él, dejando que la cargara y la sentara otra vez sobre su regazo, esta vez mirándolo completamente mientras peinaba su cabello con una mano otra vez "Por eso te prefiero a ti, siempre has sido una buena niña"
El tono era el mismo que siempre había utilizado para con ella, pero lo que estaba diciendo por alguna razón le creó un escalofrió que le recorrió toda la espalda. Miro los platos en el suelo por sobre su hombro, levantándolos, sabiendo que eso sería suficiente para distraerlo y olvidar el tema, o por lo menos darle el tiempo de quitarse el extraño sentimiento.
Esa noche, antes de meterse a la cama, miro a través de las puertas de cristal que daban al balcón.
Espero.
Y espero.
Y espero.
Pero no importo cuanto espero, la maseta nunca se movio de su lugar.
Días. Una semana
Empezó a pensar que realmente había sido un sueño. Pero había sido tan real que le dolía pensar que no lo era de verdad.
Suspiro, presionando una mano contra el frio vidrio, mirando la maseta y las flores blancas completamente abiertas- había estado esperando con tantas ansias que volvieran a florecer ¿Por qué no se sentía feliz entonces? Volvió a suspirar, arrastrando sus pies hasta la puerta doble, alcanzando la manilla sin mucho problema. La luz entraba por las ventanas al lado de la mesa que usaba como comedor, así que no tuvo ningún tipo de problema al llegar a la banca del piano que se encontraba inmóvil en una esquina de la habitación. Escalo y se quedo sentada, mirando casi vacíamente la tapa que cubría las teclas blancas, levantándola con las dos manos vacilantemente.
Lo único que realmente podía hacer era tocar el piano- todos los días, a todas horas; "no es raro escuchar música en los pasillos" no tenía como saber si realmente era cierto, pero tampoco lo cuestionaría, no importaba que- nunca había sentido la necesidad de saber ese tipo de cosas.
Fuera como fuera, dudaba que en ese momento alguien pudiera escuchar la suave melodía que salía desde dentro de su habitación, la cual nadie parecía notar, probablemente nunca preguntándose que había dentro.
"Creo que la eh escuchado antes"
Prácticamente se cayó del banco de un salto, no esperándose que alguien le hablara en ese momento- ni siquiera había esperado a que alguien se apareciera. Volteo rápidamente hacia su derecha, buscando el origen de la voz y encontrándolo recostado del marco de las puertas que daban al cuarto donde estaba su cama.
Había diferencias, como el hecho de que se podían ver vendas en sus brazos, pero eso tomo un segundo de atención antes de comprender de quien se trataba.
Estaba segura que había leído en algún momento que mirar con la boca abierta a alguien era de mala educación, o tal vez se lo habían dicho las sirvientas durante sus clases, no lo recordaba en ese momento y sinceramente no importaba; prácticamente no parpadeo mientras miraba su rostro, recordando las líneas que con tanto esmero había observado hacia ya más de una semana. Le sorprendió lo claro que podía recordarlas.
"Buenas noches" Saludo, esta vez siendo él que esperaba una respuesta en la otra persona que estaba en la habitación.
Yue aun no había reaccionado completamente, o como debía, pero el pareció comprenderlo y no dijo nada mas, simplemente quedándose parado en donde estaba sin moverse, aprovechando el momento para volver a pensar lo que había pensado la primera vez que la había visto.
Probablemente no era tan inofensiva como se veía.
Con su mirada sobre ella Yue pareció volver a conectar su cerebro con el resto de su cuerpo, sonriendo de la misma manera en la que le había sonreído a Doffy en la tarde antes de que se fuera y la dejara sola otra vez. Hubiera querido decir su nombre en voz alta, pero sabía que no era buena idea; el cuerpo de Doffy seguía estando frente al suyo, pero incluso si su voz hubiera sonado como un murmullo, la palabra se hubiera escuchado perfectamente en la habitación.
La palabra que había repetido tantas veces en los últimos días.
La que no había podido llamar en alto.
La manera en la que él respondió con una sonrisa de medio lado le dijo que efectivamente lo había escuchado.
"Law"
