Tony Stark despertó lentamente, encontrándose en medio de su habitación, la cual estaba casi por completo oscura. Desde el día en que quitó el reactor de su pecho, siempre que no podía dormir se daba cuenta de que estaba envuelto en oscuridad, por lo que implementó en la habitación ligeras luces, puestas estratégicamente para que no molestarán a la hora de dormir pero que mantuvieran el cuarto visible.
Le parecía que estaba siendo infantil, se supone que ya había pasado la edad en la que le temía a la oscuridad, sin embargo, ahora por una tonta costumbre y aquella vez que se internó en un agujero espacial para salvar a la ciudad, ya no soportaba estar en un cuarto completamente oscuro.
Stark duró un tiempo sin moverse, ni siquiera para reconocer sus alrededores, no había necesidad, él sabía que estaba en su cuarto en la torre de los Vengadores, suspiró ligeramente reconfortándose en el silencio, cuando sintió movimiento en la cama, giró su rostro y se encontró con un par de adormilados ojos verdes.
- Hey… - Dijo en un tono suave apenas audible, mostrando una ligera sonrisa y giró un poco su cuerpo para estar frente a su acompañante. – ¿Te desperté, Loks? – El pelinegro se reacomodó en la cama.
- Difícilmente, no estabas haciendo ningún ruido. – El castaño notó, ante la poca luz, que Loki se veía más pálido de lo normal y mostraba un poco de sudor en su frente.
- ¿Una pesadilla, entonces? – El pelinegro suspiró un poco irritado antes de asentir con la cabeza. Stark se apoyó sobre un codo para elevarse un poco y pasó su otra mano por la frente del opuesto, pasando parte del pelo que le cubría el rostro detrás de su oreja, lentamente su mano bajó acariciando su rostro hasta el mentón, antes de poner su pulgar sobre el labio inferior.
Instintivamente el pelinegro al sentir el toque sobre sus labios, movió su cabeza de un modo un poco brusco, emitiendo un pequeño jadeo de sorpresa y temor. Hubo una pausa, donde Tony alejó su mano un poco, esperando a que Loki se calmara y hablara, éste agarró mucho aire antes de eso. – Sentía… que no podía hablar, que mi boca estaba sellada y no podía emitir ningún sonido por más que gritara… - El castaño frunció ligeramente el ceño, antes de tomar la barbilla del opuesto para mirarlo.
- Sólo fue un sueño, Loks. – Tony sonrío suavemente, antes de bajar su rostro para dedicar un suave y delicioso beso sobre los labios del opuesto, el cual se relajó un poco y posó sus manos sobre las caderas del castaño, acercándolo más.
- Sí, lo sé… pero aun así, a mi magia le toma tiempo deshacerse de las cicatrices… - Stark miró los delgados labios de Loki, observando unas cicatrices en forma de puntos que le decoraban los alrededores. "Coserle los labios como un castigo…" El sólo pensar en ello lo irritaba, deseando poder ir a gritarle a Odín o a Thor por esa mala decisión.
El toque suave de una mano sobre su pecho lo distrajo, mirando hacia abajo, encontró la mano de Loki acariciando la cicatriz donde anteriormente se encontraba el reactor. – ¿Se te extravió algo? – Dijo Stark en un tono cómico, sonriendo de lado, especialmente ante la mirada que le ofreció el Dios.
- Mi lámpara de noche. – Respondió Loki en tono burlón, que al castaño le hubiera molestado en otra ocasión de no ser porque dijo "mi" lámpara en lugar de "una" lámpara.
- Ya veo… ¿Quisieras que la tuviera nuevamente? – Loki chasqueo la lengua, él ya sabía la historia detrás del reactor y cómo eso ha llegado a poner en peligro la vida de Tony, así que no, no la quería de regreso. – ¡Vamos! A mí no me engañas, tú quieres tener un medio sencillo para acabar conmigo en caso de que tengas un mal día y sólo te esté molestando. – Stark se acomodó de nuevo en la cama, pegando su frente con la del opuesto sin dejar de sonreír, eso ayudó a Loki a saber que el castaño sólo estaba jugando, así que giró sus ojos un poco y le siguió el juego con una sonrisa en sus labios.
- ¡Claro! Es mucho más complicado ahora arrancarte el corazón en caso de que me hagas enojar. – El pelinegro rió por lo bajo, sintiendo como el opuesto rodeaba su cintura con sus brazos y entrelazaba sus piernas para estar más cómodos.
Pasaron un rato en silencio, disfrutando del calor del otro hasta que Loki volvió a acariciar esa cicatriz, notando como unos ojos azules se clavaron en los suyos y una sonrisa completamente carismática adornaba aquel rostro – Tus manos no se pueden estar quietas. –
Loki bufó antes de responder. – Puedo… puedo curarla, desaparecerla… si tú quieres… - Stark lo miró seriamente por unos segundos, esa cicatriz no le encantaba y la idea de no tenerla no era poco atractiva aunque esta tuviera un ligero valor sentimental. El castaño se acercó a besarlo, antes de responderle.
- Primero cura tus heridas, ya después podrás ver por las mías… - Dijo sobre los labios del otro. Loki sonrió y descansó su mano completa sobre el pecho del opuesto cuando una suave luz color verde rodeó su mano por una fracción de segundo.
- Dale tiempo… puedo curarnos a ambos… - El Dios sonrió y pasó ambas manos por el pecho de Stark, subiendo lentamente hasta los hombros y así abrazarlo por el cuello. El castaño sonrió ladinamente y presionó un poco más sus brazos alrededor de la cintura del otro, pegando completamente sus cuerpos antes de apoderarse de los labios del opuesto en un beso tranquilo y lento. Pasado un rato Loki rompió el beso y alejó a Tony, posando una de sus manos sobre su hombro.
- ¿Loki, qué ocurre? – Stark se dio cuenta de que sus labios tenían un sabor a cobre y notó como Loki cubría su boca con su otra mano, para después observarla, su expresión cambio completamente, notándose un miedo terrible en sus ojos antes de alzar la mirada para observar al castaño, éste lo miró con horror y preocupación al notar como sus labios se encontraban ahora sellados con un grueso hilo negro y todo su mentón estaba chorreado de sangre.
- No… ¡Loki! – El Dios se sentó en la cama y comenzó a sollozar, su respiración se aceleró y miraba a Stark como si se tratase de un niño asustado, Tony iba a tratar de tocarlo cuando una sombra de facciones vikingas apareció detrás de Loki, alzando en el aire un hacha que se encontraba en su mano, la cual al bajar se enterró en la espalda del pelinegro.
De un momento a otro es como si Tony ya no estuviera ahí, sin poder hacer nada más que observar cómo el cuerpo de Loki caía y el hacha volvía a alzarse y justo antes de que el arma volviera a golpear, Stark despertó, jadeando asustado mientras sus manos se aferraban a las sabanas con tal fuerza, que sus nudillos se tornaron blancos.
Tony se recargó sobre sus codos y miró a todos lados, algo agitado después de despertar tan bruscamente, hasta que reconoció el lugar, su habitación en la torre de los Vengadores, oh ironía. Pasaron unos segundos hasta que logró calmarse y soltó un tembloroso suspiro antes de dejarse caer sobre la almohada. Pasó una mano sobre su pecho, sintiendo como no había ninguna cicatriz ahí, antes de posar ambas manos sobre sus ojos, así permaneció en silencio por unos minutos "Estúpida águila de sangre…" Pensó mientras sentía como el ritmo de su corazón regresaba a su estado natural. – ¿Qué horas son, JARVIS? –
- Es medio día, señor. – Stark suspiró pesadamente y bajó sus brazos, dejándolos extendidos. Se quedó callado en la casi oscura habitación por un tiempo, notando como estaba ya acostumbrándose a dormir a mitad de la cama. – ¿Desea que abra las persianas? –
- Seguro… sólo… hazlo lentamente. – El inventor se sentó en la cama, sosteniendo su cabeza hasta que pasara el ligero dolor que siempre tenía al despertar tan de pronto. Las persianas empezaron a abrirse poco a poco, hasta que la luz que entraba empezó a molestarle en los ojos. – Hasta ahí JARVIS, no quiero todo un golpe de luz tan temprano. –
- Desde luego, señor. – Incluso en la voz robótica de la inteligencia artificial, se alcanzó a escuchar un suave tono sarcástico que en alguna otra ocasión hubiera preocupado al inventor, sin embargo, aquel sueño aún le calaba en la memoria, mirando hacia la mesa de noche donde se encontraba descansando su Tablet, recordando la posible razón por la que haya tenido esa pesadilla. Todo empezó en la mañana pasada.
Le había llegado un mensaje de Alessa Ames, la agente que había sido atacada por Loki hace un mes. Al principio Stark pensaba que el mensaje era para preguntar acerca de las armas que se habían hecho a partir del ISO-8, eso o tal vez quería invitarlo a salir, porque claro, todo mundo quiere un pedazo de Stark para sí.
Lamentable o afortunadamente, dependiendo el punto de vista, el mensaje no era ni una ni otra, este tenía un archivo adjunto y una pequeña carta.
"¡Hola Sr. Stark!
Después de la misión de antier contra Magneto, escuché mencionar el nombre de Loki, lo que me recordó que no le habían avisado de la llegada de Thor a la tierra y justo acaba de entregar su reporte de lo ocurrido en Asgard. ¡Estoy un poco sorprendida! No tenía idea de que Thor conociera tan bien el lenguaje y la ortografía que manejamos aquí, aunque tal vez estoy equivocada y alguien más lo haya escrito por él.
De cualquier manera, tenía el presentimiento de que podría interesarle darle una ojeada, así que le mando una copia del reporte junto con este mensaje.
¡Que tenga buen día!
Atte. Agente Alessa Ames.
Pd. No se lo diga a nadie, es un secreto."
Stark se sonrió al leer la última palabra ya que, efectivamente, todo es un secreto. Al principio dejó el reporte de lado, no muy seguro de querer leerlo, incluso asistió a reuniones e hizo su trabajo en las industrias Stark sin remilgar por el simple hecho de que quería ignorarlo. Pero al llegar a la torre ahí seguía, esperándolo, ni siquiera podía concentrarse en su trabajo en el laboratorio ya que la idea no dejaba su cabeza.
Hasta altas horas de la noche por fin se dio por vencido y leyó el reporte en su habitación. Era un reporte sencillo y no demasiado extenso, lo hace bastante típico de Thor, posiblemente sólo lo hizo por órdenes de Fury, por otro lado Alessa tenía razón, estaba muy bien escrito y tenía algunas palabras un poco extrañas y anticuadas, por lo que el inventor se imaginó que Steve le había hecho el favor a Thor de ayudarle con el reporte.
No parecía tener nada fuera de lo normal, lo que más llamo la atención de Stark fueron las palabras "Justicia Asgardiana" y "Castigo apropiado" lo que lo puso más tenso y decidió investigar. Fue casi imposible encontrar algo acerca de castigos vikingos que mencionaran más que los ahorcamientos por piratería o la "Águila de Sangre" con la cual cortaban a la víctima por la espina dorsal, haciendo un par de cosas desagradables más para al final echar sal en la herida, Stark no pudo si no pensar en todo eso con Loki e incluso llegó a sentirse un tanto enfermo, pero estaba convencido de que Thor no estaría dispuesto a hacer eso con su hermano.
Así llego a investigar toda la mitología referente a Loki, era muy posible que estuviera equivocada, pero no era como si le hubiese preguntado al pelinegro para saber si era verdad o no. Aunque de algo estaba seguro, lo de cocerle los labios había sido muy real, así como también lo del veneno de serpiente sobre su rostro, ya que hubo un tiempo en que vio las cicatrices cuando Loki reapareció y posiblemente aquello fuera algo que hicieran con mucha regularidad.
Entonces se detuvo, dejó de buscar e investigar, esto lo estaba volviendo loco. "¿Qué estás haciendo Tony? ¿De verdad sientes algo tan fuerte por él que te tiene tan mal?" Pensaba el inventor mientras cerraba todas las ventanas que estaba leyendo. "Estoy… seguro que encontrará un modo de escapar, siempre encuentra el modo…" Se auto zapearía si no fuera porque ya lo había hecho muchas veces en el pasado y no servía ni siquiera para hacerlo sentir mejor por ama… gustar… de un villano. - Ok, es todo. ¿JARVIS, qué hora es? –
- Son las 7 de la mañana, señor. – Stark dejó botada la Tablet sobre la mesa de noche y se puso cómodo antes de acostarse, tardando un rato en caer dormido en lo que su mente se quedaba en silencio, no esperaba que 5 horas después se despertará tras una pesadilla que había empezado muy bien. Necesitaba despejar la mente, pero antes, una ducha lenta, fría y reconfortante. Tristemente, el toque frio del agua le recordaba a las manos de Loki.
Tony estaba a punto de darse de topes contra los azulejos en un intento de liberar su mente del Dios, pero amaba demasiado su brillante intelecto como para ponerlo en peligro al dañarse la cabeza, así que decidió un método menos violento para liberar algo de estrés: Masturbarse.
Tomó su miembro con la mano derecha, moviendo ésta lentamente hasta que empezó a ponerse dura. Su mano estaba fría gracias al agua, logrando un efecto deseado en su cuerpo cuando se le enchino ligeramente la piel y se estremeció. Aceleró un poco más el movimiento, girando su muñeca cada vez que su mano se encontraba en el glande e instintivamente comenzó a mover sus caderas, emitiendo un gemido ahogado.
Hizo que su mano fuera más lento, pero comenzó a mover más sus caderas, produciendo una deliciosa sensación mientras en su mente visualizaba el estrecho agujero de Loki, así presionó un poco más el agarre sobre su miembro, sintiéndose completamente duro. Pero aún no era suficiente, entonces se recargó en la pared y abrió un poco las piernas, comenzando a guiar su mano libre por su cuerpo hasta pasar por sus testículos, presionando y acariciándolos, antes de seguir buscando su entrada, al encontrarla, apoyó una de sus piernas en una parte elevada de la ducha para darle más entrada a su dedo medio, el cual empezó a moverse en círculos fuera de ésta sin detener el movimiento de su otra mano.
Poco a poco el musculo fue relajándose hasta lograr meter su dedo, liberando de sus labios un gemido entre doloroso y placentero, metiendo inmediatamente un segundo dedo, empujando éstos de manera constante y a la par con la mano que lo masturbaba. Siguió el movimiento hasta que encontró su próstata, produciendo un estremecimiento de placer en su cuerpo que amenazó con debilitar sus piernas, pero una vez encontrado el punto siguió masajeando este, y empezó a jadear y gemir sin pena alguna.
La tensión en su cuerpo aumentaba estando cerca del orgasmo y comenzó a masturbarse más rápido, buscando su liberación casi desesperadamente hasta que se corrió en su mano. Apretó fuertemente la mandíbula ahogando su último gemido, volviéndolo más un profundo gruñido atrapado en su pecho. Aún después de su orgasmo, no se detuvo, continuó las estimulaciones un tiempo más hasta agotar todo su semen, sintiendo como su cuerpo se relajaba poco a poco y saco los dedos de su interior.
Sus piernas temblaban ligeramente. Su respiración era pesada y acelerada pero iba disminuyendo poco a poco. Esperó un momento a que su mente fuera menos difusa, disfrutando ese estado placentero de relajación, recordando que su último pensamiento antes de correrse fue Loki, sus labios, su aroma y su calor. El inventor entreabrió los ojos, observando las puertas de cristal empañadas por el agua. Liberó un suspiro pesado antes de separarse de la pared para terminar de ducharse, limpiando así todo rastro de evidencia de su cuerpo.
Al salir de la ducha, sólo agarró una toalla para secarse el pelo y entró a la habitación completamente desnudo, le importó un bledo dejar un camino de agua desde el baño hasta la cama, donde simplemente se echó boca abajo, dejando por fin que su cuerpo se relajase en forma. Pasaron unos segundos de silencio hasta que la voz robótica de JARVIS se escuchara.
- ¿Disfrutó su ducha, señor? – La IA recibió como respuesta un gruñido ahogado por las sabanas, que sonaba positivo. – Le sugiero que, si no piensa secarse, se cobije antes de que se resfrié. – Otro gruñido antes de que Stark empezara a rodar por la cama, enrollándose así en las sabanas, quedando de nuevo boca abajo. – Supongo que eso bastará. – Así volvió el silencio por un par de minutos, en donde Tony ya estaba a punto de quedarse dormido.
- El Sr. Rogers me manda a decir que tiene que bajar a comer, ya que está seguro que se saltó la cena y por lo tanto el desayuno también. – El inventor suspiró profundamente, preguntándose si lo dejarían relajarse en paz en algún momento.
- No tengo hambre, y por favor despiértame sólo si es una emergencia. Planeo dormir un poco más… - La IA asintió, quedándose en silencio completamente, así Tony se fue adormilando poco a poco, cayendo dormido por segunda vez y en esta ocasión no soñando nada extraño.
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Han pasado unas dos horas cuando mucho, y aquel brazalete metálico de Stark empezó a parpadear con una suave luz verde. Sin embargo, Tony estaba plenamente dormido, con su brazo afuera de la cama después de un intento de desenrollarse de las sabanas, consiguiendo sólo sacar ese brazo.
En estos casos JARVIS empezaría a emitir un suave tintineo en el brazalete, junto con una ligera vibración, como si se tratase de un celular, pero está vez simplemente ah detenido el brillo. Mientras tanto, en la sala dentro del piso de Stark en la torre, apareció Loki, vestido con ropas casuales, unos jeans negros, una sudadera color verde con capucha y debajo de esta, una simple camiseta color negro.
- Está dormido… - Dijo Loki en medio de la sala, ya que cada piso era como un espacioso departamento, así que también incluía sala aunque se consideraban los cuartos de cada uno.
- Así es, señor. – Respondió la IA, Loki cubrió su rostro con la capucha, en el cual se veían algunos golpes, lo más sobresaliente era su labio partido.
- No tiene caso entonces… - Suspiró y se giró, dando media vuelta para retirarse.
- ¿No desea que lo despierte? – Loki se detuvo en su andar, encogiéndose de hombros y posando una mano sobre su nuca.
- Debe de estar muy cansado, tal vez sea mejor que yo regrese en otro momento. – Él mismo lucia bastante cansado también, mientras masajeaba un poco su cuello. Hubo una pausa de JARVIS, pero este habló justo cuando Loki iba a dar otro paso.
- Él ha estado muy preocupado por usted, Sr. Odinson. – Loki suspiró profundamente y echó su cabeza hacia atrás, parecía que la IA no tenía pensado dejarlo ir. – Y si recuerdo correctamente, él le pidió que hiciera el intento por visitar. – El Dios soltó una suave risa, presentía que aquella voz robótica no sentía mucho afecto por él, pero todo lo hacía por el bien de su creador, así que Loki cedió.
- ¡Bien! ¿Ha comido algo, al menos? – Otra pausa, como si la IA se estuviera pensando dos veces antes de responder a aquella pregunta.
- No desde ayer al medio día. – Loki bufó, eso significaba que prácticamente no había comido en 24 horas.
- En ese caso iré por algo de comer. – Así el pelinegro se dirigió al elevador, y se le quedó mirando un momento, notándose dubitativo. – JARVIS… podrías… no sé… ¿Usar está cosa? – Stark era el que normalmente manejaba los elevadores de los lugares a donde habían ido cuando él quería una "salida más común"
- Según mis archivos, usted nunca usa el elevador. – El Dios murmuró algo con tono molesto, buscando a los alrededores del elevador, hasta encontrar el botón y presionarlo, de inmediato el botón brillo de color rojo, pero así como se encendió se volvió a apagar. – Yo no recomendaría eso, hay más Vengadores usándolo en este momento. – Loki soltó un suspiro exasperado.
- Entonces avísame para cuando pueda usarlo. – Y se hizo el silencio. La pregunta seguía en el aire y la IA no parecía estar dispuesta a ayudar si no se respondía a esta antes. – ¡No tengo magia! ¿Está bien? Sólo tengo suficiente para ocultarme, pero no para tele transportarme. – Loki gruñó ligeramente al ver que estaba siendo obligado a explicarse ante una voz incorpórea, pero eso parecía haber funcionado ya que las puertas del elevador se abrieron de par en par.
Loki entró al extraño mecanismo, el cual no era muy grande, pero al menos no era incómodamente pequeño como otros en los que ha estado. – ¿Una pizza estaría bien? – El Dios comenzó a buscar en sus bolsillos, sacando una tarjeta de crédito que Stark le había dado hace tiempo en caso de que quisiera comprarse algo sin la necesidad de aparecerlo con magia, sólo la había usado un par de veces.
- Por supuesto, señor. – Hubo un silencio mutuo, donde Loki se recargó en la pared del elevador. – ¿No le parecería mejor sólo pedirla? – El pelinegro se estaba empezando a exasperar un poco ante la insistencia de la IA.
- Quiero tomar aire fresco… - Espetó Loki, apretando los dientes.
- Según mis datos usted casi acaba de llegar de la calle. – La IA parecía no estar dispuesta a rendirse en su afán por molestar al Dios y sólo se escucharon murmullos molestos. – Sólo admita que no sabe usar un teléfono. – Se escuchó un ligero "nunca" entre los murmullos del pelinegro. – También pudo haberme pedido que yo llamara a la pizzería. – Continuó la IA mientras el Dios le ignoraba. Fue un largo trayecto hasta la planta baja de la torre con esa maldita voz que no lo dejaba en paz.
- Ya voy de salida, ya no le veo sentido, así que iré yo. – Loki respiraba profundamente, liberando el aire con lentitud para relajarse.
- De acuerdo, señor. – El elevador se detuvo, pero las puertas no se abrieron de inmediato. – El pedido ya está hecho, solamente necesita pagar y traerlas. – Se escuchó un seco 'tud' cuando Loki hecho su cabeza hacia atrás en exasperación y golpeó ligeramente la pared del elevador, aunque le agradaba saber que ya no tenía que pasar media hora escogiendo ingredientes. – Revise por favor su StarkPhone. –
Loki frunció el ceño en confusión, no recordaba que traía ese aparato en el bolsillo, al verlo, en éste se mostraron las coordenadas de la pizzería más cercana. – Cuando regrese, marque el número 377 en su celular y le abriré el elevador, por el momento puede empezar a ocultarse. – Loki estaba a punto de comentar algo cuando las puertas del elevador se abrieron e inmediatamente uso su magia para hacerse invisible, escabulléndose entre Steve Rogers y Bruce Banner que estaban entrando.
- ¿Uh? – Banner se detuvo, mirando fijamente el elevador, Steve ya estaba dentro de éste y se giró para ver al otro con confusión.
- ¿Pasa algo? – El Hulk frunció un poco el ceño y después negó con la cabeza, antes de entrar al elevador junto con el rubio.
- No nada… se me figuró ver a alguien dentro, pero seguramente lo imaginé. - Loki miró desde afuera como los dos hombres entraron al elevador y éste se cerraba. Suspiró ligeramente antes de dirigirse hacia la salida. "Tal vez debí hacerle caso a JARVIS…" pensó después del ligero susto que había pasado.
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Habían pasado alrededor de 40 minutos cuando Tony empezó a moverse, liberando un ligero suspiro antes de abrir lentamente los ojos. El cuarto estaba en silencio, y sentía su brazo dormido al estar éste fuera de la cama. Cambio su brazo de posición para que éste despertara, sintiendo ese molesto cosquilleo que ocurría siempre que la sangre volvía a correr.
- ¿Durmió bien, señor? – Preguntó JARVIS, hablando a un volumen bajo y así no resultar molesto para su creador. Recibió una respuesta positiva del adormilado Tony Stark, el cual se empezó a desenrollar de las sabanas, para luego estirar un poco su cuerpo. – Hay comida en la sala, señor. Será mejor que vaya antes de que se enfríe. – Stark no emitió ninguna respuesta, aún se encontraba con el sueño encima pese a haber tomado aquella larga siesta. Pero por lo menos ahora se sentía realmente relajado.
Se levantó de la cama y se cubrió con su bata después de ponerse unos calzoncillos. Salió del cuarto bostezando, hasta que notó movimiento en el lugar. Frunció el ceño y enseguida pestañeo constantemente para despejar la vista que se le había nublado por las lágrimas del bostezo. Loki, por otro lado, se mantuvo en silencio pues no esperaba que el mortal se despertara y lo descubriera con media rebana de pizza en la boca.
- ¿Loki? – Preguntó Stark, con voz ronca por el sueño y algo confundido. Una vez que logró enfocar al otro hombre, notó como su rostro estaba golpeado y tenía el labio partido. El Dios no tuvo realmente tiempo de reaccionar para cuando ya tenía a un Tony abrazado a él, con las manos metidas bajo su ropa, tentando su espalda.
- ¡E-Hey! Anthony… ¿Pero qué…? – Loki encorvó su espalda ante el dolor que sintió súbitamente y presionó sus dedos en los hombros del opuesto, el cual sintió algo liquido empapando sus dedos y rápidamente sacó una de sus manos de entre la ropa, mirando sus dedos manchados con un poco de sangre y jadeó en sorpresa, alzando su vista para ver al pelinegro.
- T-Te… ¡Te hicieron el águila de sangre! – Declaró el inventor, claramente alterado, con los ojos desorbitados y llenos de terror. Mientras que Loki entrecerró los ojos y alzó una ceja en confusión.
- Creo que sigues un tanto dormido, Anthony, mejor vete a acostar. – El mortal se negó y exigió una explicación para la sangre que seguía fresca en sus dedos. Resignado, Loki terminó por explicarle que no era nada tan grave como lo que estaba imaginando y lo convenció de sentarse en la sala.
Más tarde, tras una breve explicación, Loki ya se encontraba sin camisa, dándole la espalda a Tony, mientras éste pasaba una toalla húmeda con un poco de alcohol y agua sobre las varias heridas que tenía el Dios. Parecía que habían sido causadas por constantes golpes a base de látigo.
- Así que este fue tu castigo… - Dijo Tony seriamente, mientras observaba como los músculos de la espalda de Loki se tensaban ante el contacto con el alcohol, delatando así como este estaba soportando el ardor.
- Sabes que ha habido peores… - Confesó Loki, al tiempo que apretaba las manos con fuerza, mientras su espalda era curada. Odiaba estos métodos comunes de curación, pero su magia era tan escasa en ese momento que prefería sólo usarla para casos de emergencia, o preferentemente sólo para ocultarse. – Tenía heridas más… profundas, pero logré curarlas antes de que se consumiera la mayor parte de mi magia. – Añadió. El mortal retiro la toalla, sólo eran unas pocas heridas las que estaban sangrando, las demás sólo se mostraban de color rojo en los alrededores, pero no salía más sangre.
Tony no era un experto curando a los demás y le alegraba que las heridas ya estuvieran en proceso de curación, ya que no quería verse en la incómoda situación de preguntarle a Banner qué hacer. Stark se aceró y plantó un ligero beso en medio de los omoplatos de Loki, el cual se puso rígido al sentir el cosquilleo de la barba del opuesto sobre su espalda.
- Estoy muy seguro que un beso no cura heridas, Anthony. – El Dios rió suavemente, antes de sentir la frente del inventor apoyándose en su espalda. Así se quedó serio, encogiéndose de hombros.
- ¿Por qué lo hiciste? Jamás me respondiste… - Preguntó repentinamente Stark. Loki sólo suspiro. Sabía que tarde o temprano el mortal preguntaría de nueva cuenta, pero esperaba que fuera un poco más tarde.
- Quisiera… poder decírtelo, pero aún no hay nada claro… aún no sé si lo que busco sea posible… - Respondió el Dios con la voz cargada de amargura. Se notaba demasiado que no quería hablar del tema y Stark lo notó, por eso lentamente abrazó a Loki por la cintura, buscando reconfortarlo con esa acción. Sin embargo, no resultó como esperaba. Lo apretó ligeramente, pero el opuesto sumió enseguida el estómago con brusquedad y emitió un ligero gemido de dolor muy a su pesar. El inventor aflojó un poco el agarre para darle más espació, preguntándose mentalmente dónde más habrían golpeado a Loki e incluso llegó a cruzar por su mente la posibilidad de que tal vez lo hubieran violado.
- Sólo me golpearon y me mantuvieron un tiempo encadenado, nada más. – Comentó el Dios, como si hubiese leído la mente del castaño, quien en esos momentos cerró los ojos, ya algo más tranquilo, a pesar de que seguía sin gustarle la idea de lo que había sufrido el otro.
- Supongo tienes pensado seguir con ello… - Volvió a preguntar Stark, y nuevamente no recibió respuesta. En realidad no esperaba que Loki se la diera, pero nada perdía con intentar. Rodeó al contrario con sus brazos de manera firme, pero evitando hacer presión para no causarle dolor esta ocasión. – Sólo dime que no es algo que nos matará a todos, porque puede que tenga algunos problemas con eso. – Insistió, el Dios liberó una suave risa ante sus palabras y pasó de forma cariñosa una de sus manos por sobre los brazos que le tenían aprisionado, regalándole una pequeña caricia.
- Oh de eso no puedo estar muy seguro, tal vez al final termine explotándonos a todos, incluyéndome – Respondió el Dios, esbozando media sonrisa, a lo que Stark se mofó, negando con la cabeza la cual seguía sobre el hombro del opuesto.
- Ah sí, eso es tranquilizador… - Dijo con tono de burla, alzando un poco el rostro para acariciar el cuello de Loki con sus labios, satisfaciendo su olfato con su aroma. Por su lado, Loki se estremeció ligeramente y se inclinó un poco, regalándole más espacio al castaño. Un pequeño conflicto se formó en su cabeza tras su propia reacción, no podía decidirse si lo hizo por instinto o de verdad añoraba el toque del mortal. – Te he extrañado… - Escuchó el Dios contra su oído, en un tono muy bajo e íntimo, dicho sólo para él. No pudo evitar liberar un ligero jadeo ante el sentimiento, era extraño saber que esas palabras iban dirigidas a él. La única otra persona que llegó alguna vez a extrañarlo fue su hermano y de eso ya hacía mucho tiempo.
- Sólo ha pasado como un mes… - Dijo Loki en el mismo tono que su acompañante había usado, manteniendo sus ojos cerrados, mientras poco a poco se apegaba al cuerpo opuesto. Sintió una punzada de dolor, pero se mordió el labio para no hacer ningún ruido, decidiendo ignorar el dolor por el momento. No quería arruinar la atmosfera que se había formado entre ellos.
- Nnh… ha sido más que eso, babe. – Stark besó suavemente detrás de la oreja del pelinegro, pero no se atrevía a hacer más por temor a lastimarlo. Era un tanto gracioso, el hombre que estaba entre sus brazos podía llegar a ser mil veces más fuerte, y aun así se encontraba acurrucado con él, como buscando su protección, mientras su cuerpo involuntariamente temblaba de dolor.
- T-Tony… - Se le escapó al Dios en un suave sollozo y su rostro se tornó completamente rojo al darse cuenta, poniendo a prueba la fuerza de voluntad del inventor ya que es en muy contadas ocasiones donde éste le llama de ese modo. Stark presionó un poco el agarre que tenía en la cintura del opuesto, no retractándose está vez ante la reacción y el gemido doloroso que emitió el pelinegro.
- Me lo estás poniendo muy difícil, Loks. – Una de sus manos mantenía con firmeza al Dios en su lugar, mientras la otra bajaba a acariciar el muslo de éste y sus labios rozaban su cuello y oreja, dando ligeros besos aquí y allá. Loki se sintió entre la espada y la pared, pues por un lado deseaba que el mortal continuase con sus mimos, pero por otro lado estaba seguro que a la larga el dolor no le permitiría disfrutar plenamente del momento.
- Señor, la señorita Ames está en la línea. – Se escuchó la voz de JARVIS, interrumpiendo el momento. Tony sólo rió por lo bajo, dejando de presionar al opuesto pero sin soltarlo aún.
- Tienes mucha suerte. – Stark dio un último beso sobre la oreja de su acompañante, antes de alejarse, mirando hacia el lado de la mesa de centro. Loki decidió no decir nada, sólo se dedicó a relajar su cuerpo ya que el dolor lo tenía tenso. Respiró profundamente antes de percatarse que su nuca estaba apoyada en el hombro del mortal, preguntándose en qué momento terminó recostado sobre éste. – Pasa la llamada, JARVIS. –
La enorme pantalla de televisión frente a ellos se encendió, mostrando la cámara de seguridad de la mansión de los Vengadores, en donde se veía la joven agente revisando un par de cosas. Stark se tomó su tiempo y agarró un pedazo de pizza de la mesa con la mano libre, la otra seguía en la cintura de Loki, no queriendo soltarlo. – ¿Mm? ¿Ya paso la llamada? Ay y esta fue a la primera, ¡Que emoción! –
Se escuchó la voz femenina de la agente por los parlantes. La chica hablaba con algo de sarcasmo en su voz, lo que hizo sonreír al inventor quien le estaba dando una mordida a la pizza. Loki miraba la pantalla sin ponerle mucha atención, muy apenas podía ubicar a la chica ya que Stark le tapaba casi toda la vista. – ¿Qué sucede? – Dijo Tony al ingerir el bocado de pizza que había mordido, para después ofrecerle un poco a Loki.
La chica comenzó a dar datos técnicos, explicando que había ido a la mansión para una revisión de rutina tras el ataque de Loki que la dejó un tanto destruida. Mientras el susodicho le daba una mordida al pedazo de pizza que le habían ofrecido, al mismo tiempo, Stark le dio una mordida al mismo pedazo sólo para hacer enojar el pelinegro con querer robarle la comida de la boca. El inventor no pudo contener una suave risa cuando el otro puso una mano sobre su frente y lo alejó.
- ¿Señor Stark? ¿Está usted solo o estoy interrumpiendo? – Preguntó entonces la chica al otro lado del parlante. Por su lado el Dios se apropió de aquella rebanada de pizza, por lo que Stark tuvo que agarrar otro pedazo para sí, ya que no se había dado cuenta del hambre que tenía.
- No, está bien, te estoy escuchando. – Contestó el castaño tras darle una mordida a la pizza. La chica no le creía, pero se resignó a ello y siguió explicando.
- En resumen… hay algo extraño con los sistemas cibernéticos y no sé si esto abarca solamente la mansión, incluso le he pedido a JARVIS que realice algunos análisis, pero le está resultando difícil, si no es que imposible. – Eso llamo la atención del inventor, JARVIS… su JARVIS, ¿Teniendo problemas con análisis? Eso no podía ser.
- Me apena decirlo, pero es verdad, señor. No tengo control completo en la mansión y los pocos datos que consigo resultan preocupantes. Casi indican que hay algo rondando por el lugar. – Stark había comenzado a masticar más lento, como dándole vueltas al asunto en su cabeza, preguntándose por qué, cómo y más que nada, qué es eso que JARVIS puede detectar. Sin darse cuenta, el inventor presionó un poco el agarre que tenía en la cintura de Loki, el cual notó el conflicto que estaba en la mente de su amante.
- … Deberías ir… - Dijo Loki mirando al castaño, al cual se le abrieron los ojos en sorpresa y miró directo al Dios, no notando como la chica en la pantalla se ponía rígida, dejando de hacer análisis en su Tablet. "Esa voz…" Pensó ella por un momento, hasta que escucho la voz de Stark, dándole la orden a JARVIS de poner silencio en la comunicación. Ames se quedó pensativa, pero en su rostro no se mostró gran cambio y decidió seguir con los análisis hasta que Iron Man decidiera regresar las comunicaciones.
Stark miraba a Loki, sin saber realmente que decir, no quería llamarle la atención por haber hablado mientras las comunicaciones exteriores estaban abiertas, ya que conociendo al Dios, eso lo molestaría mucho y temía por lo que pudiera pasar. – Ehm… ¿Estás seguro? Puede que no sea nada grave… - A Tony se le veía preocupado, posiblemente por las heridas en el cuerpo del opuesto, el cual sólo sonrió ladinamente y se levantó, acomodándose en el sofá para quedar frente a él.
- Estoy seguro, eso y que aparte seguramente has dormido más que yo y algo me dice que mientras sigas aquí no podré dormir. – Los dos sonrieron, mirándose fijamente a los ojos.
- Ja… puedes apostarlo… - Dijo Tony sonriendo de lado, antes de besar a Loki, el cual tras un par de segundos emitió un ligero quejido que separó el beso. - ¿Todo bien, Loks? – El inventor pasó su lengua por sus propios labios, saboreando un muy ligero sabor a cobre que lo inquietó, pero inmediatamente el Dios sonrió y asintió con la cabeza.
- Ya antes me has roto los labios a mordidas, estoy seguro que puedo soportarlo. - Respondió Loki, con una sonrisa carismática adornando su rostro. Tony se relajó y sonrió por igual, volviendo así a besar al Dios. Se besaban de modo suave y relajado, apenas rozando sus lenguas, mientras lentamente se olvidaban del mundo.
- Señor, la señorita Ames me pide que le recuerde que ella sigue en la línea. – Stark suspiró y se separó del beso, saboreando aún éste en sus labios.
- Cambie de opinión, ya no quiero que vayas… - Dijo Loki sonriendo, haciendo que Tony liberase una suave risa, antes de poner su mano sobre su mejilla.
- Anda, ve a mi cama a descansar un poco, ya que no podrás hacerlo cuando regrese. – Loki sonrió sugestivamente ante las palabras del opuesto, no quitándole la vista de encima cuando este se puso de pie. – JARVIS, dile a la chica que voy en camino y prepara mi armadura para salir. -
- De inmediato, señor. – Stark le dio un beso rápido a Loki antes de dirigirse a su habitación y ponerse algo más cómodo para salir.
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Al entrar a la zona cercana a la mansión, la interfaz usada por Tony para el traje de Iron Man pareció tener una especie de mal función, pero sólo duró un par de segundos antes de que volviera todo a la normalidad. – ¿Jarv, todo bien? – La IA tardó un poco más de los esperado en contestar.
- Todo en orden, señor. – A Stark le daba mala espina la situación, por lo que decidió dejar por el momento la armadura en cuanto entró a la mansión y guiándose por los comandos de JARVIS logró encontrar a la agente, la cual al verlo se sorprendió. Iron Man se sonrió ante la sorpresa de la chica, mostrando una sonrisa ganadora.
- ¿Sucede algo, agente? – Ames entonces se puso rígida con los ojos como plato, preguntándose a sí misma si lo miró de alguna forma poco apropiada como para hacer que él mostrara esa sonrisa. Ella negó con la cabeza de un modo un poco exagerado, pareciendo incluso una caricatura, antes de mirar hacia otro lado.
- Simplemente no me imaginé que fuera a llegar sin la armadura. – Ah, ahora todo tiene sentido, la mayoría de los agentes de SHIELD nunca han visto a Tony Stark sino más bien a Iron Man, por lo que a veces olvidan que en realidad hay un ser humano debajo de la armadura. La chica se sonrojó levemente, pero regreso su atención a la Tablet. Stark no dejaba de sonreír, sabía que podía molestar a esta chica si quisiera pero estaba seguro que si Loki no se había ido a dormir para este momento entonces le estaría observando por las cámaras de seguridad.
- Bueno, noté una ligera mal función antes de aterrizar, así que decidí dejarla de lado por ahora. Explícame bien la situación. – La agente se tranquilizó un poco y asintió con la cabeza, hasta ahora no parecía muy grave, más que nada algunos aparatos cibernéticos no estaban funcionando apropiadamente.
Stark observó a la agente detenidamente, la chica usaba un uniforme diferente a la última vez que la vio, parecía que la habían ascendido de puesto, también se dio cuenta que ahora tenía el cabello corto, debido posiblemente a los golpes que Loki le produjo tuvieron que cortarle el cabello para atender sus heridas. Algo que le llamó la atención al inventor fue que la chica era de cabello negro azabache y ojos azules como los suyos, por su cabeza pasó la idea de que así luciría su hija de tener un bebé con Loki. Al darse cuenta de lo que pensaba, Stark se estremeció y agitó la cabeza rápidamente, sacándose la idea de la mente.
Pasaron alrededor de una hora y media analizando y efectivamente había algo fuera de lugar pero no había modo de ubicar el daño. Hacia media hora que se habían separado para buscar en diferentes áreas de la mansión, comunicándose por Intercom de ser necesario. Stark estaba en los laboratorios, ya que sinceramente eran lo más importante de la mansión pero empezaba a aburrirse ya que sentía que no lograban nada por más análisis que hicieran sin la ayuda de JARVIS.
- Y… ¿Qué se siente ser un pichoncito? – Dijo él con toda la facilidad del mundo, la chica titubeó por un momento en confusión, el inventor ahora se imaginaba el rostro de la chica parecido al que hacia Loki cada que le decía algo estúpido. – Tengo entendido que te han asignado con Clint y ésta otra chica, ¿Bobbi? – Se escuchó la suave risa de Ames antes de contestar.
- ¿He de suponer que está celoso, señor Stark? – Tony no pudo evitar una sonrisa en conjunto con una sutil risa, antes de que se escuchara un estallido y se sintiera un ligero temblor en la mansión.
- ¡Hey…! ¿Agente? ¡¿Ames, estás ahí?! – Por un momento no se escuchó nada más que ruido, como si algo bloqueara las comunicaciones y tampoco JARVIS respondía. Fue un largo minuto hasta que se escuchó respuesta.
- Ser… guar… Hay… Servo-Guardias en… ansión, se… mej… que…pon… armadura. – La comunicación se escuchaba cortada, dando a entender sólo varios detalles, Stark estaba inseguro, pero chasqueó la lengua y se dirigió de inmediato a su armadura de Iron Man. Maniobró con cuidado dentro de la mansión ya que no había espacio para hacer movimientos rápidos hasta que vio una figura humanoide que disparaba sin detenerse, incluso cuando se notaba el sobrecalentamiento de sus articulaciones y de seguir así estas estallarían.
Sin pensarlo dos veces, Iron Man voló hacia la máquina, golpeándola con fuerza y tirándola al suelo sacándola de combate. Miró a su alrededor, había otros dos Servo-Guardias tirados en el suelo con humo saliendo de sus cuerpos posiblemente por una sobrecarga en el sistema. Entonces detectó movimiento y apuntó hacia el lugar, cuando de detrás de una pared salió Ames con su arma en alto, ambos apuntándose el uno al otro al no conocer el paradero del opuesto.
- ¿Stark? Dígame por favor que es usted y no su armadura vuelta loca. – El arma de la chica brillaba con energía eléctrica, parecía hecha especialmente para combatir seres sintéticos y sin embargo posiblemente logre paralizar seres orgánicos.
- Calmada pichón, soy yo. – Iron Man bajó el repulsor, lo que la calmó e inmediatamente bajó su arma dando un suspiro.
- ¿Podría pedirle que no me llamara así? – Stark empezó a andar hacia uno de los robots para analizarlo, pero no consiguió nada de éste ya que la temperatura de sus sistemas lo frieron completamente.
- Sí, sí puedes pedirlo. – La chica se encogió de hombros, dándose por vencida ya que eso significaba que aunque se lo pidiera no dejaría de hacerlo. Entonces Iron Man abrió las comunicaciones para llamar a los altos mandos de SHIELD. - María, estoy en la mansión de los vengadores y algo anda mal. Los sistemas cibernéticos de toda la zona están fuera de control. Los servo guardias están atacando. –
- ¿Servo guardias? ¿EL Dr. Doom está atacando la mansión de los vengadores? Mucho antes de lo que esperaba. – Respondió la voz de Nick Fury, a lo que Tony hizo una mueca ya que él le hablaba a María.
- No creo. Los servos no pareces coordinados. Doom tiene muchas habilidades, pero no es hacker. – Fury iba a seguir hablando pero la voz de María se le sobrepuso antes de que terminara de responder.
- Agente Ames, ¿Sigues ahí? – La agente asintió por la Intercom antes de que María continuase. – Parece que te ha tocado aguantar a Iron Man nuevamente. – Se escucha un ligero "¡Hey!" proveniente de Iron Man. – Enviaremos más agentes en la brevedad, asume que todos los objetos cibernéticos son hostiles. Buena suerte. –
- ¿No soy tan molesto, o si? – La chica arqueo una ceja y mostró una sonrisa tímida, parecía que estaba a punto de contestar cuando se escuchó otra explosión, ésta proveniente de la calle, al parecer los Servos averiados estaban sobrecalentándose y empezaban a explotar ellos solos.
- Podría pensar en discutir eso con usted pero hay trabajo que hacer y gente que desalojar. – Así es como la chica evitó responder una pregunta incomoda, huyendo directo a la acción, Stark sólo apretó los labios, suponiendo que esa era respuesta suficiente. Una vez estando fuera de la mansión se encontraron con una cantidad bastante alta de Servos, todos averiados, atacándose entre ellos o explotando por sobrecalentamiento.
Por un rato combatieron ellos dos contra todos los enemigos, pero rápidamente se vieron superados en número, hasta que Tony escuchó una voz familiar por el Intercom. – ¡Pónganse a cubierto! – Stark apenas reaccionó, acercándose a la agente y utilizando su escudo deflector para cubrirlos a ambos, cuando una masiva cantidad de balas comenzó a caerles encima, acabando con gran parte de los sintéticos.
Una vez que la lluvia de balas terminó, Iron Man desactivó su escudo tecnológico y miró hacia el lugar donde provinieron las balas. – ¡Rhodey! ¡Maldición, por poco y nos llenabas de agujeros! – War Machine descendió lentamente hasta su lado, disparando de su mano un rayo hacia uno de los Servos que había logrado mantenerse de pie.
- Confío plenamente en tu nivel de reacción, amigo mío. – Tony resopló y miró hacia la agente, la cual seguía en cuclillas después de cubrirse junto con Iron Man, pero ésta miraba a War Machine intensamente y Stark notó como parecía que incluso le brillaban los ojos.
- Parece que tienes una fan. – La chica se puso como tomate y miraba a Iron Man sin palabras en la boca, cuando alcanzó a ver a un Servo que estaba a punto de levantarse e inmediatamente le disparó para rematarlo.
- … Se estaba moviendo… - Dijo ella tímidamente, aún con el sonrojo sobre sus mejillas y mirando a ambos hombres en sus respectivas armaduras.
- Es una buena fan. – Dijo Rhodey con cierto aire de orgullo, antes de mirar a los alrededores, aún quedaban pocos robots que ya estaban en sus últimas, cerró uno de sus puños y de este apareció una cuchilla hecha de energía pura. – Aún queda trabajo por hacer. - Así levantó el vuelo y se dirigió a los Servos restantes, haciendo lo mismo Iron Man y Ames, terminando rápidamente entre los tres.
- ¿Ames? ¿Me escuchas? – Hawkeye se comunicaba por la Intercom en ese momento y sonaba como si estuvieran luchando en otro lado.
- ¿Clint? Aquí Ames, ¿Qué sucede? – No había respuesta durante un rato y Stark notó algo raro, la voz de la chica se escuchaba entrecortada en la Intercom.
- ¿Ames, está todo bien? Te escuchas entrecortada. – La agente quitó el comunicador de su oído para observarlo, Stark la inspeccionó, notando como sangraba y estaba más herida de uno de sus costados, recordando que la dificultad en la comunicación empezó después de aquella explosión en la mansión, todo apuntaba a que ella se había visto frente al Servo que produjo ese estallido, quedando atrapada en este.
- No te preocupes Légolas, el pichón está conmigo. – La agente tuvo que suprimir las ganas de lanzarle el comunicador a Iron Man, decidiendo mejor ponerlo de nuevo en su oreja para al menos recibir instrucciones, consiguiendo sólo encogerse de hombros tras escuchar la enorme carcajada de Hawkeye, la cual cesó en un instante cuando pareció que trató de esquivar algo.
- ¡Uff! Eso estuvo más cerca de lo que me habría gustado. Necesitamos un poco de ayuda, hay un ejército de Centinelas a unas calles de la mansión, el lugar está desalojado así que es fácil atacarlos. – Todos se pusieron en alerta de inmediato, un grupo de Servo-Guardias averiados no es nada junto a un grupo de Centinelas, los cuales posiblemente estaban en las mismas condiciones.
- Esto se está saliendo de control… - Iron Man miró hacia su amigo, el cual solo asintió con la cabeza, antes de tomar a la agente por la cintura para comenzar el vuelo y sin embargo fue interrumpido antes de eso.
- ¡Tony Stark! – Se escuchó un profundo grito detrás de ellos, al girarse para ver de quien se trataba, el castaño suspiro pesadamente.
- ¿Es ese… Crimson Dynamo? – Preguntó ella, desenfundando su pistola ante la presencia enemiga después de que War Machine la soltara.
- Así parece. – La armadura opuesta parecía que caminara hacia ellos, pero se notaba una especie de conflicto en sí misma, no pudiendo moverse perfectamente. – Hey Légolas, War Machine va en camino, aguanta ahí un rato y haz lo posible por guardarme al menos un Centinela relativamente completo para analizarlo. – Hawkeye asintió por la Intercom antes de cortar comunicación.
- ¿Seguro que no necesitas ayuda? – Preguntó War Machine, no muy convencido de irse.
- Por supuesto, sólo míralo, apenas puede andar derecho. Aparte, tengo a pichón conmigo, será fácil. – War Machine asintió antes de elevarse en el aire y dirigirse a la chica.
- No dejes que haga una tontería. – Ames sonrió, arqueando levemente una ceja.
- Trataré, pero no creo poder detenerlo en cuanto lo haga. – Rhodey negó con la cabeza y suspiró, antes de despedirse con un movimiento de mano y seguir su camino para ayudar a los demás. Ames miró a Stark, esperando alguna clase de comentario con respecto a las palabras que intercambio con War Machine, pero no hubo nada, parecía muy concentrado en Crimson Dynamo.
- Vamos, hay que terminar con esto. – Sonaba serio y Ames sólo asintió con la cabeza, antes de que se acercaran a aquella armadura rojo sangre.
- ¡Stark! ¡Por fin! Mi nuevo traje tiene una o dos cosas que quiero mostrarte, pero hay algunos problemas… - Ciertamente, la armadura soltaba chispas y se movía con mucha dificultad.
- No puedo esperar, Boris. Limpie mi agenda sólo por esto. – Dijo Tony con un tono sarcástico, mientras la agente empezaba a rodear a Dynamo, estando en guardia en todo momento.
- Espera… ¿Qué está pasando? Por fin el momento está aquí… mi traje es indestructible… pero se mueve sin mí. ¡Stark! – De la nada, Dynamo corrió contra Iron Man, levantando su puño en el aire para golpearlo, pero el ataque fue lento y torpe, por lo que Tony no batalló ni un poco en impulsarse hacia atrás para esquivarlo.
Boris sacó su puño del suelo y planeaba atacar nuevamente cuando recibió un disparo en la espalda, proveniente de la agente, que no tomó ni un segundo para cuando comenzó a soltar electricidad por todo su cuerpo y una suave explosión lo dejo inmóvil por un tiempo, suficiente para que Tony le atacase sin problemas.
Aun así Dynamo no parecía rendirse y estaba por utilizar los misiles de su armadura, cuando ahora un corto circuito en ésta lo volvió a dejar inmóvil, recobrando el movimiento lentamente. Iron Man utilizó ambos repulsores para lanzar energía contra Boris, que lo lanzó y lo tiró al suelo, donde parece quedó completamente noqueado.
Stark se acercó a la armadura y le dio un puntapié para cerciorarse de que ya no se movería. - ¿Ves? Dije que sería fácil, sonaba a que no tenía control alguno sobre su armadura… –
- ¿Cree que alguien haya tomado control sobre él de manera remota? – Preguntó Ames y Tony lucia pensativo, antes de liberar un suspiro cansado.
- No hay modo de saberlo aún, tengo que analizarlo. - Stark llamó a los altos mandos de SHIELD para que se llevaran a Dynamo y de ahí sólo comenzaron las tareas de limpieza, terminando con los últimos sintéticos y limpiando las calles, aunque ese era trabajo más bien de SHIELD y no de los Vengadores.
Una vez en el Helitransporte, Tony tuvo tiempo de analizar los restos del Centinela que le habían llevado y la armadura de Crimson Dynamo, encontrando por fin el fallo y a pesar de todo no era algo por lo que alegrarse.
- ¡Bueno! – Suspiró Stark antes de dar su explicación en la sala de juntas, donde por el momento, sólo se encontraban Nick y María. – Desarmé la armadura de Dynamo y la comparé con los núcleos de los Centinelas que recuperamos. Encontré daño electromagnético en todo, proveniente del pulso. -
- Muy bien, el pulso daño las computadoras. Dime algo que no sepa. – Espetó Nick Fury, el cual se notaba tan cansado como Stark en este momento y eso que él no salió allá afuera a combatir junto con ellos.
- ¡Oh! Hay mucho que no sabemos. Como quién se dio cuenta de esto antes que yo. Y cómo es que se hicieron con Crimson Dynamo y un montón de Centinelas sin dejar rastro alguno. – Nadie decía nada, pero hasta ahora todo apuntaba a Dr. Doom, o eso es lo que todos querían creer.
- En cualquier caso, será mejor que asegures tu traje, no queremos que pierdas el control de este en batalla, tal como le paso a Dynamo. – Nick no dijo nada que Stark no hubiera pensado antes, este posó una de sus manos sobre su rostro y la subió lentamente, pasando por su cabello y liberando un pesado suspiro.
- ¿Y cómo se encuentra la agente? – La pregunta tomó a los dos líderes de SHIELD por sorpresa, por un momento sin saber a quién se refería Stark, antes de que María respondiese.
- En este momento está en la enfermería, tenía algunas quemaduras y heridas, pero nada demasiado grave. Según comentó las quemaduras se debieron a que un Servo-Guardia la tomó por sorpresa cuando el ataque comenzó, y este explotó cerca de ella. – Tony cruzó los brazos sobre su pecho mientras escuchaba a María, asintiendo con la cabeza al final, era justo lo que se había imaginado.
- Al parecer me voy a ocupar… - Dijo el inventor, antes de levantarse de la silla, caminando hacia la salida. – Me tomaré unos días para arreglar la armadura, espero que no necesiten mi ayuda en ese tiempo. –
- Trata que no sean demasiados días… - Amenazó Fury, aunque era una débil advertencia, más que nada por la cantidad de ataques a los que se han visto envueltos en tan pocos días, era difícil pensar en que tuvieran un descanso prolongado. Así Fury mantuvo su mirada en el inventor mientras abría la puerta de la sala.
- No prometo nada. – Dijo Stark por último, saliendo del lugar. Cada vez se hacía más y más tarde, hasta que Tony por fin pudo liberarse de SHIELD y volver a la torre. Una vez que llego al Pent-House, notó como todo estaba oscuro. Tuvo una ligera sensación de pánico, de sentirse atrapado en un lugar vacío y oscuro. Suspiró profundamente, calmándose antes de llamar a JARVIS.
- Jarv, háblame, no he sabido de ti en toda la tarde. – Lentamente un poco de luz iluminó la habitación, no siendo ésta demasiada para no molestar.
- En estos momentos estoy recobrando el control en la mansión, mis disculpas por no haber podido ser de mucha ayuda, señor. – El inventor sonrió para sí, calmándose ante la ligera visibilidad de la habitación, donde ésta dejó de ser completa oscuridad.
- Está bien Jarv, no estoy molesto. – Tony caminó hasta su habitación y apoyó una mano en la entrada, notando que no había nadie en el cuarto. No pudo evitar encogerse de hombros y tragó algo de saliva para aliviar el dolor que se produjo en su pecho.
- Creo que la persona que busca está en la sala, señor. – Stark alzó la vista y rápidamente se dirigió a la sala. El televisor estaba apagado, por lo que no pensó que estuviera ahí. Desde la perspectiva de la entrada y su habitación, era difícil ver a la figura que yacía acostada en el sofá, cubriendo su pecho con aquella sudadera color verde que traía puesta en la tarde. A Stark se le escapó una suave y tierna sonrisa al ver al Dios dormido. – Estuvo por un rato vigilando las cámaras de seguridad, pero no se había separado de la agente para cuando cayó dormido, por lo que me tomé la libertad de apagar el televisor. –
- Gracias JARVIS. – Comentó suavemente el castaño, antes de hincarse frente al sofá y así pasar delicadamente una mano sobre la frente de Loki, moviendo un poco de su cabello detrás de su oreja. Stark titubeó de momento mientras veía el delicado rostro del Dios. "Bueno… está dormido, qué más da…" Pensó, antes de acercarse a aquel rostro y plantar un beso en su frente, justo se separó cuando notó que el pelinegro comenzaba a moverse, liberando un suave suspiro antes de abrir un poco sus ojos, nublados aún por el sueño.
- Nnh… ¿Anthony? – Preguntó Loki con la voz un poco ronca y adormilada, decidiendo volver a cerrar sus ojos.
- ¿Si, babe? – Tony miraba al Dios, asombrado de lo humano e inofensivo que se veía en ese momento.
- ¿Qué hora es…? – JARVIS respondió a esa pregunta, dando a conocer que eran las 3:14 de la mañana. Loki suspiró pesadamente, no teniendo la fuerza de voluntad suficiente como para siquiera enojarse. – Llegas tarde… - Dijo casi entre dientes, estando a punto de caer dormido nuevamente.
- Lo siento. – Stark sonrió y entonces pasó sus brazos por debajo del cuerpo del opuesto, para así levantarlo del sofá y cargarlo hasta la habitación. Loki se acomodó fácilmente en los brazos del inventor, posando una mano sobre la nuca de este y acomodando su rostro en el hombro cercano. Ya en el cuarto, Tony recostó a Loki en la cama y le dio un suave beso en los labios, antes de separarse, dirigiéndose a la puerta.
- ¿Tony? – El inventor se detuvo en seco al escuchar su nombre y se giró para mirar un par de ojos verdes que parecían brillar en la oscuridad. - ¿A dónde vas? – Esos ojos, incluso con el sueño que tenían encima se notaba que le suplicaban que se quedara. Tony tenía planes de arreglar su armadura, contrarrestar la energía del pulso que daño la de Crimson Dynamo, pero no pudo contra esa mirada y sólo sonrió ligeramente.
- Iba a cerrar la puerta. – Eso hizo, para después quitarse la camisa especial que usa debajo de la armadura y dejarla a un lado para recostarse junto al Dios, quien se acurrucó entre sus brazos, quedando rápidamente dormido, gracias a las caricias sobre su cabello que le ofrecía el inventor. Tony se quedó pensativo por un tiempo, agradeciendo que el día de hoy haya mantenido el control completo sobre su armadura y no terminara igual que Boris, suspiró y dio un beso en el cabello oscuro de Loki, antes de cerrar sus ojos y terminar dormido también.
¡Fanfic en Español!
Este fic está guiado en el juego de Facebook "Marvel: Avengers Alliance"
Por fin el cap 2 :)
Hay varios que han querido lincharme por tardarme xP
En ésta ocacion hay como mucha trama y asi, espero sus comentarios y opiniones, en caso tambien de que sientan que estoy haciendo a los personajes algo OOC xDUu
En cuanto a la escena en la ducha... me moria de pena escribiendo esa escena, fue más dificil que escribir lemon común (?)
En cuestiones del juego, este capitulo se ubicaria en la mision 6 del capitulo 2 llamado "Segunda Intencion"
Agradecimientos especiales:
Annekochan, Crichan, JanekKazio, mooniemouse27, saga-pau3 y todos aquellos que leyeron y prefirieron seguir anonimos :')
Tambien a mi beta Ophelia-Greengrass
Mi... er... Manager (La persona que me trae a latigazos) Steve Prides, conocido como K en los bajos mundos
Y a Kasuyo Zawada, a la cual sólo molesto :P
!Gracias por leer! :')
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