Disclaimer: One piece no me pertenece.
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Paso una foto. Después otra y otra. Una tras otra incluso cuando había vuelto a ver la primera casi cinco veces- de igual forma no paro, frunciendo el ceño y mordiendo su labio inferior en concentración, estirando una mano distraídamente para poder agarrar la taza de chocolate caliente que había sobre el pequeño plato que tenía a su lado, dándole un sorbo al contenido antes de volver a colocarla en su lugar, cruzando las piernas para obtener mayor comodidad- habían empezado a doler por haberse sentado sobre ellas por tanto tiempo. Dejo la pila de fotos que tenía en las manos en el suelo, regándolas junto al resto, inclinándose hacia adelante, como si con esa acción fuera a ver algo que no había notado antes. Lo cual no parecía posible, ya que las había visto tantas veces que prácticamente se las sabía de memoria.
Frunció el ceño.
Había sido una pregunta.
Solamente una de las miles que le hacía casi todas las veces que se veían, aunque no tenía absolutamente nada interesante que decirle, menos cuando habían pasado tantos años conociéndose ¿Qué tendría ella que contarle que le pudiera parecer interesante a él, alguien que podía caminar por el castillo y que ahora que había cumplido diecisiete podía montarse en los barcos e irse a otros lugares? Ya había perdido la cuenta de todas las veces que se había ido por uno o dos meses, regresando con historias cada vez más interesantes.
Había sido pregunta que le dio por un momento un sentimiento de tabú tan asqueroso y profundo que no quiso ni siquiera pensar mucho la respuesta, pero que después la hizo buscar la caja que tenía todas las fotos que habían tomado durante su infancia, la que estaba en la parte más alta de la biblioteca situada al lado de la puerta- a veces agradecía más de lo normal la Aki Aki no mi por permitirle hacer ese tipo de cosas. La hacia olvidarse de que su estatura era la que la limitaba en ciertas cosas.
"Concéntrate" Se regañó mentalmente, cruzando los brazos sobre su pecho mientras su ceño se fruncía aún más, sintiendo la frustración crecer con cada foto que descartaba pero que sin embargo volvía a observar "¿Hay alguna otra caja con fotos? No estoy segura, debería buscar otra vez…"
Solo había sido una estúpida pregunta.
"¿No sabes quienes son tus padres?"
Law no tenía idea de cuanto lo odiaba por implantarle la idea en la cabeza la noche anterior, y planeaba hacérselo saber de la peor manera la próxima vez que lo viera- oh no, espera, estaba un viaje
"¿Quién se cree que es para irse y dejarme con esta situación?"
"¿Qué estás haciendo?"
Salto un poco debido a la sorpresa, mirando hacia su derecha casi inmediatamente. Doffy estaba cerrando con una mano la ventana por la cual posiblemente había entrado, acercándose a ella con una mano dentro del bolsillo, sentándose en el sillón que estaba frente a ella- no le sorprendió que estuviera en el suelo o que los zapatos estuvieran tirados en una
esquina de la habitación, tampoco que el cabello estuviera recogido en un moño seguramente mal hecho, pero miro con curiosidad y una ceja alzada las fotos que estaban esparcidas prácticamente por todo el suelo a su alrededor.
"Solo… me dio nostalgia, y termine sacándolas todas" No se atrevió a preguntar directamente, teniendo el sentimiento de que iba a reaccionar de la misma que reaccionaba antes cuando era lo suficientemente ilusa como para preguntarle si podía llevarla afuera con él en alguno de sus viajes, así que busco la manera de darle la vuelta "¿Por qué no hay fotos de mi antes de los dos años?"
"Eras muy inquieta de bebe" Meneo la mano de un lado al otro, restándole importancia "No dejabas que te vistieran ¿Cómo ibas a dejar que te tomaran una foto? Eras absurdamente energética"
Asintió lentamente, mordiendo el interior de su mejilla.
Y como siempre, vio directamente a través de ella.
"¿Qué quieres preguntarme?" Dijo después de un segundo.
Se quedó callada, con los labios presionados en una línea recta y la vista fija en su propio rostro, obviamente muchos años atrás. No tendría cinco años, y se encontraba en las rodillas de Doffy con un vestido rojo que parecía no recordar, alzando las manos como si estuviera alcanzando algo invisible, o como si estuviera tratando de alcanzar la cámara. Probablemente Vergo había estado tras la sirvienta que estaba tomando la sirvienta que había tomado la foto.
Paso los ojos de foto en foto, encontrándose con escenas casi completamente iguales, todas prácticamente con el mismo fondo, habiéndose tomado todas dentro de las mismas habitaciones. Pero no importaba cuanto buscara, no importaba cuanto se fijara en los reflejos o en las esquinas, no lograba encontrar a nadie que no conociera o que no viera actualmente. Nadie que despertara la más mínima chispa de reconocimiento. Paso el dedo índice sobre el rostro del hombre que casi siempre parecía sostenerla en cada foto, y sin quitar los ojos del papel, abrió la boca.
"…¿Quiénes son mis padres?"
Casi al mismo instante se arrepintió de haber preguntado.
"No lo sé, y agradece que no lo sepa, mis palabras no serían para nada amables" Cuando levanto la vista pudo ver su ceño fruncido y se quedó lo más quieta posible, sintiéndose sumamente pequeña ante la mirada que le daba por detrás de los lentes. Incluso desde donde estaba podía sentir la molestia que le daba el tema "Te abandonaron, y te encontré en uno de mis viajes y te traje ¿No te parece horrible? Dejar a una bebe en medio de una ciudad en donde llueve todos los días. Hay gente sin corazón afuera Yue, es mejor mantenerse alejados de ellos"
Se quedó callada, no quitando los ojos de las imágenes que tenía frente a ella. No sabía que había estado esperando ¿Realmente? Tal vez averiguar si valía la pena tratar de buscar algo de lo que no tenía ningún tipo de idea. Levanto la vista, notando la mano que el hombre le
extendía, poniéndose de pie después de un momento. La tomo con una de las suyas y sentándose al lado del hombre, se dejó recostar la cabeza sobre sus rodillas mientras subía las piernas sobre el sofá.
Cerró los ojos
La imagen de la mujer estirando sus brazos hacia ellas, sonriéndole, llamándola- la imagen con la que había soñado tantas veces, se quemó lentamente en la parte trasera de su cerebro, marcándola como efecto de su imaginación o lejana imagen de una de las sirvientas ante sus ojos infantiles. Ciertamente era imposible que fuer aún recuerdo ¿No?
¿No?
Doflamingo la miro dormir con calma, completamente ignorante a sus pensamientos. Mentirle no era un problema, como hacerla sentir como si nunca hubiera sido deseada lo había planeado hacia años en caso de que preguntas como esa salieran a relucir, ese tampoco era el problema- la probabilidad de que los recuerdos de sus primeros dos años de vida quedaran en su mente eran casi nulos.
El problema era que no entendía de donde sacaba esas ideas.
Pronto cumpliría quince años, ya habiendo madurado sus poderes como lo había esperado desde un principio, y para ese momento había calculado que habría podido borrar de ella todo tipo de duda acerca de su identidad como persona, o grabar en su mente el hecho de que estaba destinada a quedarse en esa habitación hasta que decidiera que era lo suficientemente seguro como para que no pasaran cosas como Law- el niño era un genio, pero utilizaba su libertad con demasiada habilidad. También quería asegurarse que no surgieran problemas como los que estaban empezando a aparecer con Baby 5. Pero desde hacía un par de años había empezado a preguntar cosas como esa, y a actuar de manera extraña.
Ya no lo miraba con ojos expectantes cuando se iba, y eso siempre era lo que había querido, que ella no quisiera irse. Desde que la había "recogido" lo había tomado como acostumbrar a un animal a su jaula, y ahora que lo había conseguido después de casi quince años, tenía que estar feliz, orgulloso de sí mismo. Era lo que quería.
Pero algo no estaba bien.
Como sonreía cuando se despedía en las noches, como hubiera querido hacerlo todo el día.
Como ya no miraba por todas las ventanas, solo la que daba al balcón.
Como inconscientemente se quedaba mirando la maseta de flores que estaba sobre el barandal aunque las flores estuvieran cerradas, casi como si estuviera esperando que se moviera en cualquier momento.
No estaba mal, pero tampoco estaba bien.
Las cosas habían cambiado. Algunas como quería, otras no tanto.
Lentamente, pero notable.
Pronto ya no sería suficiente mantenerla en una caja de cristal como una muñeca de colección.
"Una pieza tan valiosa siempre tiene que estar cerca de su dueño" Miro las fotos regadas por el suelo, pudiendo notar una que otra escena que podía recordar, no importaba cuantos años hubieran pasado. Una sonrisa torcida apareció en sus labios, mirándola otra vez "¿No lo crees, Yue?"
Aki – Caída.
