Me hicieron un reto, tener 100 reviews exactos antes de que publicar el capitulo numero 18. Veamos si con este capitulo puedo lograrlo, porfavor comenten!

Disclaimer: One piece No me pertenece


Doflamingo frunció el ceño, mirando el mini Den Den Mushi que tenía en la mano. Era la tercera vez que la llamaba desde que los asuntos de Shichibukai habían pasado a un cuarto puesto en su lista de prioridades, y todas y cada una de esas veces espero por largos momentos hasta que el caracol volvía a cerrar los ojos, no pudiendo entrar en contacto con la persona. No era normal, y ciertamente no le dejaba un buen sabor en la boca- sin embargo simplemente se encogió de hombros, mirando por la ventana del barco en el que estaba regresando a su reino, tratando de convencerse a sí mismo de la poca importancia que tenía ese detalle.

Las mujeres que lo rodeaban se quejaban en voz alta, con risas 'discretas' y sonrisas seductivas, tratando de llamar su atención una vez más, pero el hombre no las miro dos veces, ni siquiera de reojo; más de una rezongo ante sus acciones, sonando como mocosas molestas, cosa que probablemente eran- él nunca se preocupada por eso. Llevo la copa de vino a sus labios, tomando un sorbo largo que después de tantos años, no tenía ningún topo de efecto sobre él- aunque quisiera olvidar el presentimiento que se había instalado en lo más profundo de su estómago, no sería posible por medio del alcohol.

Chasqueo la lengua. Odiaba cuando algo lo preocupada más de la cuenta.

"¿Dónde está Yue?" Fue la primera pregunta que hizo, o más bien una de las primeras cosa que dijo apenas puso pie dentro de lo que podía llamar su hogar. No se molestó en mirar los rostros de las personas que caminaban tras él, siguiendo su camina con las manos dentro de sus bolsillos "No ha contestado su Den Den Mushi, y eso no es algo que mi niña buena haga normalmente. Fufufufufufu, ¿está en el jardín?" Siguió caminando, seguro de que era seguido por las personas que lo habían recibido, y tal vez no recibir respuesta fue lo que le indico que algo no estaba bien.

Se detuvo y se volteo, encontrándose con que los que lo miraban se encontraban con expresiones nerviosas y contorsionadas en la preocupación. No era algo que normalmente se veía en ese lugar, y probablemente eso fue lo que le dijo que algo definitivamente no estaba bien. Frunció el ceño ligeramente, alzando una ceja en su dirección.

"¿Y bien?" Exigió, su voz manteniendo el mismo tono de siempre, viendo que no le daban ninguna respuesta "¿Dónde está? Iré a buscarla yo mismo"

Baby 5 fue la primera en dar un paso hacia adelante, no mirándolo a los ojos en un principio. Los eventos empezar a ordenarse en la mente del hombre, revelando una posibilidad que por alguna razón se hacía más clara con el pasar de los segundos. Cuando la mujer levanto la mirada, todo hizo perfecto sentido.

"Joven amo…"

Repentinamente Doflamingo no quería escuchar lo que tenían que decir.

Pero aunque se había dado vuelta antes de que las palabras salieran de su boca, lo que tenían que decir había llegado a sus oídos cuando estaba caminando por el pasillo y dando vuelta en la esquina, subiendo las escaleras con una rapidez y un aura que asustaban a todas las sirvientas que se cruzaban con él, pegándose a las paredes o a las barandas para no quedar en el camino del hombre, quien parecía ser otro en ese momento.

La habitación estaba completamente vacía, el único sonido presente fue el de la puerta abriéndose con rapidez, pero eso se había vuelto en algo normal en los últimos tres años. Eran extraños los días que Yue se quedaba dentro, y no recordaba la última vez que la había visto sentada en el sofá que siempre solía utilizar cuando era pequeña- no recordaba haberla visto hacer ninguna de las cosas que solía hacer dentro de esa habitación cuando no tenía acceso al exterior. La persona que se había convertido después de salir por esa puerta era muchas veces irreconocible, aunque las sonrisas habían cambiado, en palabras de las sirvientas, a 'mejor'.

Ahora Doflamingo pensaba que haberla dejado salir en primer lugar había sido un error.

Las palabras retumbaron en sus oídos otra vez, aunque ya la persona que lo había dicho se encontraba lejos, y eso no hizo más que aumentar su enojo. Cruzo la habitación, prácticamente tumbando los muebles por los que pasaba. Rodeo la mesa y empujo las ventanas con una mano, permitiendo que la brisa entrara dentro de la habitación, mientras sujetaba con fuerza el marco de madera, lo suficiente para que sus nudillos se volvieran completamente blancos.

"La señorita Yue desapareció"