Lo siento! Se me fue el tiempo terminando otro fic (El primer fic que termino en toda mi vida!) y realmente no se si hay alguien que siga leyendo este fic, pero de todas maneras voy a publicar esto porque realmente quiero terminarlo. Espero que les guste!
Disclaimer: One Piece no me pertenece.
"¿Y porque pelear?"
Por un momento pensó que lo gritos de la audiencia no dejaría que sus palabras se escucharan, pero resultaba ser que el espacio alto y apartado donde estaban sentados les daba la posibilidad de hablar con normalidad. Yue, sentada con la espalda completamente pegada al respaldar y las piernas molestosamente colgando sobre el borde, ladeo el rostro hacia un lado cuando después de lo que pareció una eternidad, uno de los gladiadores logro mantenerse en pie mientras el otro yacía inconsciente en el suelo
"Es un signo"
"¿De qué?" Miro el hombre que estaba sentado en la gran silla a su izquierda, aunque si tuviera que elegir diría que parecía más un trono- La posición descuidada era algo a lo que estaba acostumbrada, así que no le sorprendió en lo más mínimo verlo así. Frunció el ceño cuando escucho a Diamante tragarse una risa tras ella, mirándolo de reojo solamente para que el hombre pretendiera no haber hecho nada en primer lugar, levantándose de su silla para acercarse más a la gran ventana que les permitía ver la arena. Como siempre sus habilidades de actuación eran pésimas.
"De lo que nos trajo aquí, Yue" Una sonrisa amplia y torcida apareció en su rostro cuando volteo a verla, moviendo distraídamente la mano derecha sobre su cabeza, despeinándola solo ligeramente. La adolescente ladeo el rostro ligeramente hacia un lado, frunciendo el ceño con la misma sutileza cuando sintió muy dentro de ella, que lo que le estaba diciendo no era lo correcto- Pero no dijo nada, simplemente espero a que volviera a hablar "Todo se trata sobre quien tiene la fuerza suficiente como para mantenerse de pie para empujar al otro, nunca lo olvides. Es una ley Yue- La ley del más fuerte"
"Esto no es una buena idea"
"Lo sé"
"¿Entonces porque estamos dejando que lo haga?"
"Porque quiere hacerlo"
Eso, en conjunto con el meneo de manos de parte de Franky que Yue suponía era para restarle importancia al asunto y por lo tanto a su propia respuesta, no era algo que fuera destinado a darle algún tipo de alivio, por mas momentáneo que fuera o por más que Yue lo deseara para poder dejar de pensar en eso como un suicidio. Por lo que lo único que le quedo a la mujer fue tratar de sentarse lo más quieta posible en su asiento, insistiendo constantemente en su cabeza una y otra vez que eso, por más bien intencionado que fuera, era una estúpida idea.
No era malo solamente porque las posibilidades de que alguien lo descubriera y de que el plan se fuera para abajo y que Law realmente los matara por eso, eran muy altas. No, no era solamente por eso aunque esos habían sido sus argumentos cuanto trato, completa y absolutamente en vano, de detener a Luffy de entrar al coliseo como un participante- No era como si desde un principio Yue había tenido mucha esperanza en lograrlo, porque incluso a ella se le había puesto en blanco la mente cuando se enteraron cual era el premio; era muy posible que no tenía ni una posible idea de lo que estaba pasando por la mente de Luffy en ese momento.
Era porque, de todos los lugares que pudieron haber escogido dentro de todo un país, probablemente ese era el peor para estar en ese preciso momento- Era porque, poniendo de un lado el hecho de que estaban encerrados con personajes psicóticos que al parecer simplemente adoraban la posibilidad de poder ver sangre siendo derramada, el coliseo era un lugar donde prácticamente besaban el suelo por el que caminaba Doflamingo. No que no lo hicieran en el resto de la ciudad, pero ese era un lugar particularmente intenso, y aunque Yue en ese tenía el bonito gorro y los lentes oscuros que había aparecido Kinemon, tenía la sensación de que en cualquier momento alguien repentinamente podría recordar la adolescente que más de una vez había estado dentro de ese coliseo sentada a la derecha del hombre que veneraban.
Pero eso precisamente algo que pudiera decirle en voz alta a Franky. O a cualquier otra persona en esa arena, aunque conocía casi como la palma de su mano los rostros que hacia nos mas de un par de minutos atrás habían aparecido en las pantallas ¿Era ella o Diamante no parecía envejecer? No era como si quisiera comprobarlo por sí misma- A decir verdad lo que más quería en ese momento era salir corriendo de ese lugar. Pero muy dentro ella sabía que esa tampoco era una buena opción tampoco
¿Otra cosa que le decía que eso realmente no era una buena idea?
El soldado no había dejado de mirarla de reojo desde que lo habían encontrado en la entrada, lo cual aparentemente le era posible aunque no tuviera ojos reales- Y Yue estaba completamente segura de que lo había visto en algún lado antes. Eso no era bueno, en lo mas mínimo la verdad. Pero el juguete no le había ni siquiera dirigido palabra, así que tal vez simplemente estaba teniendo un ataque de paranoia. No podían realmente culparla. A decir verdad incluso se estaba felicitando a si misma por no tener un ataque nervioso.
Seguía siendo incomodo no saber porque los estaba siguiendo de todas maneras.
Intentar distraerse con lo que estaba pasando en la arena fue algo de lo que se arrepintió casi inmediatamente, respirando lo más profundamente posible para no vomitar lo poco que había logrado comer en el restaurante unas pocas horas atrás. El asiento que había escogió Franky cuando entraron al coliseo tenia, para su desgracia, una increíble vista del torneo.
Sería muy hipócrita de su parte decir que la sangre le enfermaba, porque había una razón detrás del porque la llamaban Reina de Corazones, y aunque no era algo de lo que se sintiera sumamente orgullosa era algo con lo que había cargado todos los días del último año, pero había una gran diferencia entre lo que había hecho para ganar a ese título a lo que estaba viendo en ese momento- Aunque no sabía que le enfermaba mas, como los participantes trataban literalmente de aniquilarse mutuamente, o que la audiencia parecía querer ver que realmente lo hicieran.
Había olvidado lo entusiasta y apasionada que podía llegar a ser la gente en Dressrosa.
Para su completo infortunio sus ojos más temprano que tarde terminaron captando la figura del hombre que estaba sentado prácticamente al otro lado del coliseo cuando trato de encontrar otra cosa en la cual concentrarse, tan lejos que la mujer ni siquiera entendió como pudo reconocerlo desde esa distancia- Yue podía haber jurado que el estomago le había dado un vuelco cuando distinguió las cicatrices que pasaban sobre los ojos del hombre obviamente mayor. Estaba segura que eso debió haber dolido cuando recientes, pero eso no era lo que ocupaba su mente en ese momento.
Ese hombre no le gustaba.
En lo más mínimo.
Incluso estaba segura de que había tratado de no tener un ataque nervioso cuando se lo encontraron en el restaurante, no solamente por el hecho de que tenía un aire… distinto al resto de las personas, si por que al ella no ser estúpida, había sabido cuales eran los conceptos básicos de sus poderes el segundo que los había visto.
El solamente pensar que se había encontrado por tal vez pura casualidad al hombre que había comido la fruta a partir de la cual se había creado la que Doflamingo le había dado cuando era una bebe le revolvía el estomago- Había habido un tiempo, cuando aún era demasiado ingenua para poder comprender el mundo que apenas había empezado a vivir, cuando ella había querido saber aunque fuera como se veía la fruta que Vegapunk había querido copiar años antes de darse cuenta de que era, en realidad, era mejor tratar de recrear las Zoan; muchas veces Yue deseaba de que se hubiera dado cuenta de ese pequeño detalle antes de crear lo que Doflamingo había visto como un interesante poder, aunque eso significara tener que buscar otra manera de defenderse.
Aun recordaba el ceño fruncido que había tenido el rubio cuando se lo había dicho, y el casi regaño que había venido después de esto.
Era irónico recordar eso en ese momento cuando, lo que realmente quería, era borrar cualquier recuerdo de ese hombre de su mente. Si a Yue se le ocurría aunque fuera por un solo segundo utilizar sus poderes mientras él estaba cerca, no estaba segura de querer saber lo que podía suceder.
Así que simplemente observo.
Y empezó a rezar, aunque había sido mucho tiempo desde que había dejado de creer que eso servía de algo, cuando el hombre levanto la cabeza en su dirección, casi como si pudiera verla también.
A Yue nunca le habían gustado los poderes de Sugar, aunque podía escoger muchos más que encontraba sumamente desagradables, como los de Trébol, los de Sugar simplemente… no le gustaban.
Ni cuando la conoció, ni cuando se volvieran cercanas, ni siquiera cuando los uso con Dellinger para cambiarlo a lo que Yue hasta el día de hoy suponía que era un hibrido entre un mono y una gallina cuando al muchacho se le ocurrió correr tan cerca de Sugar que la cesta llena de uvas termino en el suelo. No era solamente porque muchas veces había pensando que con solo un pequeño roce podría realmente convertirla en la muñeca que todo el mundo decía que era o que parecía, porque esa seguía siendo la época donde era básicamente obligada a usar los vestidos con lazos más grandes que su cabeza o faldas con mas encaje que el delantal de Baby 5, sino porque Yue había visto lo que Doflamingo hacia con esos poderes.
Nunca jamás, había podido olvidarse de lo horrible que se había sentido cuando vio al hombre transformado en algo que ya no podía reconocer como su propio cuerpo caminando fuera de la casa de juguetes- Y ahora, mirando al soldado explicarle a Franky sobre sus propios planes en conjunto con sus 'camaradas', Yue simplemente no podía evitar recordar vívidamente cada segundo de ese momento. Era como tener una pesadilla despierta, con la diferencia de que podía parar el recuerdo cuando sintió que era demasiado. Negó con la cabeza ligeramente mientras cerraba los ojos.
"Tenemos que reunirnos con mis camaradas" El soldado miro hacia los lados, asegurándose de que nadie estuviera lo suficientemente cerca como para escuchar su conversación, volteándose para mirar otra vez el hombre que estaba acuclillado frente a él "Por suerte salir del coliseo después de que empieza el torneo es mucho más fácil que entrar, así que no deberíamos tener problemas"
"Está bien, vamos"
Ahí fue cuando Yue abrió los ojos de golpe.
Luffy.
Dejarlo solo cuando sabia lo impredecible que era, y que si llegaba por alguna razón a necesitar refuerzos no había nadie que pudiera ayudarlo, no parecía la mejor idea del mundo- Estar dentro de ese coliseo no era la mejor idea del mundo, pero ya era muy tarde para cambiar eso. Habían maneras de hacer toda esa idea más estúpida aun, y estaba más que segura que esa era una de las maneras. No era como si dudaba que el muchacho se pudiera cuidar las espaldas, porque sabía que era perfectamente capaz de hacerlo, el problema era que Yue tenía el presentimiento de que el capitán pirata no tendría ningún tipo de consideración por sus alrededores y probablemente terminaría llamando mas atención de la necesaria.
"Yo me quedare con Luffy" Decidió después de un momento, cruzando ligeramente los brazos cuando sus dos acompañantes voltearon a verla casi inmediatamente "Ahora que los planes cambiaron un poco y contamos con mas personas no creo que necesites mi ayuda para encontrar la fabrica. Además, me preocupa un poco todo este…." Meneo la mano en el aire, frunciendo el ceño cuando no pudo encontrar una palabra exacta para decir lo que pensaba "Torneo" Murmuro después de un momento, negando con la cabeza "Es muy raro, quiero asegurarme de que todo vaya bien para Luffy"
Cuando el cyborg levanto sus lentes por un momento Yue pudo ver como parpadeaba en confusión un par de veces, hasta que después algo parecido a entendimiento cruzo sus ojos antes de que los lentes volvieran a caer para cubrirlos, asintiendo lentamente.
"Luffy dijo que eras de aquí, así que supongo que sabes de lo que estas hablando" Y Yue realmente no pudo evitar preguntarse en qué momento exactamente lo había hecho "Pero no pareces muy cómoda que digamos" La mujer pudo ver claramente como detrás de los lentes levanto una ceja, mirándola expectante. La verdad sea dicha, no se atrevió ni siquiera a tratar de abrir la boca para responderle, porque ¿Qué podía reamente decirle? Solo había una manera de explicarlo, pero ese no era el mejor lugar para hacerlo; ella sabia mejor que nadie que habían oídos en todas partes. "¿Cómo planeas entrar, en primer lugar?"
"Creo que te respondiste a ti mismo, se… podría decir que soy de por aquí" Se encogió de hombros lo mejor que pudo, tratando de restarle importancia con sus gestos ya que definitivamente su voz la había traicionado; la mirada del soldado se había vuelto repentinamente más pesada, como si de repente y sin querer, Yue le hubiera dado el último dato que le faltaba para darse cuenta de algo. Siguió sin decir nada, pero la mujer tenía el presentimiento de que se estaba tragando sus palabras "Tengo mis medios. Sera más fácil de lo que crees"
Espero.
"¿Estás segura?"
No, en lo más mínimo.
"Si, solo vayan" "
Había pisado la isla que había jurado nunca siquiera ver de cerca.
Había desobedecido las órdenes de su capitán, aunque en teoría había sido forzada a hacerlo por un adolescente hiperactivo.
Había caminado con no mayor disfraz que algo similar a un traje negro para mujer pero con pantalones cortos, un sombrero y unos lentes oscuros por las calles de una ciudad donde era más que conocida, cosa que no le convenía en lo mas mínimo.
Se estaba ofreciendo voluntariamente para quedarse encerrada dentro de un coliseo donde estaba la mitad del grupo de personas de las que había estado huyendo desde hacía dos años cuando ni siquiera había garantía de que su plan iba a funcionar.
Y ni siquiera eran las tres de la tarde.
Eso simplemente tenía que ser clasificado como masoquismo.
"¿Podemos confiar en ti?" Trato de ignorar lo estúpidamente silencioso que fueron los segundos después de que el soldado, por primera vez en lo que llevaba acompañándolos, le había dirigido la palabra directamente a ella por primera vez. Yue miro lentamente hacia abajo, encontrando que el ya estaba frente ella, mirando hacia arriba- Si no fuera porque, primero, era un muñeco, y segundo, lo que había dicho era algo por lo que preocuparse, se hubiera sentido sumamente feliz por ser más alta que alguien para variar "¿Puedo confiar en ti?"
Él sabía quién era.
Lo más probable era que la había visto antes también, caminando por las calles al lado de Doflamingo, o sentada con Diamante en las raras ocasiones que lograba convencerla que ver las peleas seria refrescante para ella. No era una gran sorpresa a decir verdad, además de que explicaba muchas cosas- Si ella estuviera en su lugar ni siquiera pensaría en confiar en alguien que había vivido con Doflamingo por tanto tiempo, o alguien que había conocido a Sugar, la persona que lo había transformado en juguete. Ahora que lo analizaba le extrañaba que siquiera le diera la oportunidad de responderle.
Yue no tenia sabía si alguien se había siquiera preguntado porque al parecer había simplemente desaparecido- ¿Alguien les había dicho que, en realidad, para la familia Donquixote ella estaba realmente desaparecida? Sabía que la estaban buscando incluso al otro lado de la Red Line, cosa de la que se había estado escondiendo continuamente ¿Pero se había hecho público? Para todo lo que sabía para el resto del mundo simplemente había dejado de querer salir del castillo, y si eso era verdad entonces era otra razón por la cual hacia sentido que el soldado dudara tanto de su presencia o su papel en el plan.
Y que probablemente estuviera listo para dispararle en cualquier momento, porque, Yue de verdad dudaba que el arma que tenía fuera de juguete también.
"¿Puedo confiar en que no vas a tratar de matarme?"
Yue estaba consciente de que Franky los miraba, siendo bastante obvio que entre los dos pasaba algo de lo que no tenía ni idea- Aun así se rehusó a romper lo que se podría llamar contacto visual con el soldado, prometiéndole mentalmente que si salían vivos de eso y de la ira de Law, que le contaría todo, aunque con el ritmo con el que marchaban las cosas la mujer tendría suerte si no se enteraban antes de que terminara la misión. Algo en la cara del que realmente no era un juguete le resulto sumamente familiar por un segundo, como si debería saber quién es, y como si el nombre estuviera en la punta de su lengua, pero nada conciso lograba llegarle a la mente. Guardo silencio y espero.
"Si"
Tal vez esa era una mentira, porque no era como si pudiera saberlo por su expresión- Con rostro de madera, era poco lo que se podía decir. Era muy probable que no fuera lo que realmente quería decir el soldado, pero si fue así, de todas maneras tuvo la suficiente decencia de estirar su mano hacia ella en un gesto mudo que Yue por un momento dudo en devolver o no.
Fue el segundo antes de estrechar la mano de madera con una de las suyas.
"Entonces esa también es mi respuesta"
Y muy en el fondo no pudo evitar lamentar que esa no podría ser la manera en la que podrían resolver ese conflicto- Porque ella sabía, realmente sabia, que el odio de todos esos juguetes hacia Doflamingo y hacia la familia Donquixote era probablemente igual de profundo que la culpa con la que había vivido desde que se había separado completamente de ellos. Trato de usar como consuelo el hecho de que ella nunca había realmente contribuido con nada en el país, no como lo hacía Sugar convirtiendo a personas en juguetes, cosa que no le gustaba en lo más mínimo, pero no funciono porque, como siempre, saber demasiado nunca la dejaría ser completamente inocente.
"Tengan cuidado"
Tal vez decirlo en voz alta fue una manera para que ella también lo escuchara, porque necesitara toda la suerte del mundo para no meter la pata tan profundo que no podría arreglarlo- Pasara lo que pasara, no podía olvidar que al sitio a donde iba, habían personas de lo que ella una vez llamo familia. Aunque lo que probablemente más le asustaba era no saber que harían en el caso de que la vieran; la mayoría de las veces evitaba a toda costa pensar en eso, pero últimamente se hacía más y más difícil.
Y, solamente tal vez, lo que no quería escuchar era que al igual que con Law antes de que destruyera el laboratorio en Punk Hazard, Doflamingo seguía esperándola.
"¡Hey!" La de ojos rojos detuvo sus pasos casi demasiado rápido, volteando hacia su derecha donde un guardia se acercaba hacia ella. Yue trato de respirar lo más profundamente posible y contener el aire dentro de sus pulmones hasta que logro encontrar el suficiente control como para no salir corriendo cuando el hombre se detuvo a su lado, mirándola hacia abajo con algo entre una expresión neutra y un ceño fruncido- Por segunda vez rezo porque Franky y el soldado estuvieran suficientemente lejos ya como para no ver ni escuchar lo que estaba a punto de hacer y decir "A partir de aquí no se permiten espectadores, solamente participantes y gladiadores, señorita"
Yue sabía que eso no era un plan B.
Tampoco era un C.
Y ciertamente ni siquiera se acercaba a la D.
Era posiblemente la última opción que tenía dentro de todas las cosas que pudo haber hecho en ese momento, calificándose así como Z. Una medida desesperada de la que Law nunca podría tener conocimiento porque de lo contrario Yue estaría en el problema más grande de toda su vida, y eso contando que su capitán le perdonara haber ido con Luffy dentro de la ciudad aunque había sido el muchacho quien la había jalado en primer lugar, ya que para Law el objeto que Yue estaba en ese preciso segundo jalando desde dentro del cuello de su camisa por una larga cadena plateada era algo que estaba perdido y olvidado en el fondo del mar y al otro lado de la Red Line.
Era suicidio tenerla ahí, pero era el único lugar que se le había ocurrido cuando Law la levanto para ir a Punk Hazard con el menor equipaje posible, y todavía se preguntaba como su capitán no se había dado cuenta en todo ese tiempo. No que se estuviera quejando.
"¿Sabes qué es esto? ¿Lo conoces?" La manera en la que prácticamente sacudió la piedra roja frente a sus ojos pareció desorientarlo por un momento, así que Yue dejo su mano quieta para que pudiera ver completamente a qué se refería. Mientras el hombre parpadeaba en confusión, analizando el objeto que ahora colgaba frente a sus ojos, la mujer se permitió un segundo para verla también; esa cosa había estado con ella incluso desde antes de que pudiera realmente recordar, y por más que había tratado de deshacerse dos años atrás, no había podido siquiera mover su mano para sacarla de dentro de bolso, donde había estado siempre escondida hasta hacia poco. Y aunque no le gustaba utilizar lo que ella consideraba como mínimo e indispensable poder, en esos momentos estaba agradecida por realmente saber qué tipo de influencia tenía esa cosa.
Pasaron unos buenos cinco segundos donde, aparte de los latidos retumbando en sus oídos, Yue no fue capaz de escuchar nada más y básicamente aguanto la respiración. Solamente rezo porque por una vez los de más arriba decidieran hacerla la vida fácil y no querer burlarse de sus desgracias, las cuales parecían seguir viniendo una tras la otra. Y sonara sumamente mal, pero a medida en la cual el color se fue yendo del rostro del hombre que tenía en frente, hasta quedar completamente pálido, Yue pudo respirar cada vez mejor, hasta llegar al punto donde pudo soltar un pequeño y disimulado suspiro.
"¡C-Claro!"
"Entonces déjame pasar, tengo asuntos importantes que atender dentro del coliseo" Hizo todo lo posible por copiar una de las sonrisas de lado de Law, descubriendo que era, en realidad, mas difícil de lo que parecía. Claro que cuando su capitán sonreía lo hacía parecer fácil, el hombre pasaba sonriendo así todo el día todos los días- Por primera vez en su vida Yue estuvo agradecida de haber sido capaz de verlo esa misma cantidad de tiempo, porque a juzgar por la expresión del hombre, estaba funcionando justo como le funcionaba a Law "Claro que si necesitas un poco mas de convencimiento, siempre puedo llamar a Doffy, estoy segura que estar encantado de darte su permiso para dejarme pasar" Las palabras estaban fuera de su boca antes de darse cuenta, y Yue termino mordiendo su lengua para no decir alguna otra ocurrencia parecida.
"¡E-Eso no será necesario!" La mujer no sabía si sentirse mal o reírse por la manera tan apresurada en la que el hombre negó con las manos, pero sabiendo que la segunda no era la correcta, opto por la primera "¡Por favor perdone mi imprudencia!" Dio un paso hacia el lado, dejándole la vía completamente libre, inclinando la cabeza una vez mas "Por favor deje que la acompañe hasta la sala privada donde se encuentran los otros miembros de su familia"
"Eso tampoco será necesario, quiero mantener la mayor discreción posible, y el anuncio no haría más que distraer su atención del torneo" Se detuvo después de los primeros pasos, mirándolo de reojo, no porque quisiera seguir dando impresión de superioridad si no para que el hombre no pudiera notar el tic que había apareció en el ojo izquierda de la mujer con solamente pensar lo mucho que se parecía a Doflamingo en ese momento- Que la maldijeran el resto de la vida si se le ocurría reír o siquiera sonreír como él "No podemos dejar que eso pase ¿No lo crees así?"
"Por favor tenga un buen día, esperamos que todo sea de su agrado"
Que una estúpida idea fuera la razón por la que estaban ahí en primer lugar no era una excusa para hacer algo aun más estúpido aun, pero no era como si en ese preciso momento Yue tuviera cabeza para hacer la diferencia entre inteligente y suicida. Estaba demasiado ocupada tratando de recordar como se suponía que tenía que caminar alguien de la familia Donquixote; barbilla alta y pasó seguro, nunca apresurado.
La manera en la que prácticamente corrió por los pasillos hacia donde sabia esperaban los participantes tal vez afecto un poco su actuación.
Solamente rezaba porque no se viera tan desesperada como se sentía- Porque en ese lugar, aunque odiara admitirlo porque no le gustaba recordar esas pequeñas cosas que aunque tratara de olvidar nunca se iban de su mente y reconocer eso era reconocer que una vez mas Doflamingo había tenido razón, no durarías por mucho tiempo si ni siquiera aparentabas ser lo suficientemente fuerte como para mantenerte en pie por tu misma.
Era, después de todo, la ley del más fuerte.
