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Una Persona Real

5

Navidad


I

El señor Stark está tardando mucho, piensa Jude [J.A.R.V.I.S.]

Busca en su base de datos y no encuentra nada especial. Entonces busca acceso a internet y encuentra cosas interesantes.

"Navidad es una fecha especial", se dice. "Hace frío". Eso también lo sabe; guarda en la base de datos el modo en el que su piel percibe el clima para después asociarlo con el frío. "La gente suele celebrar Navidad". "¿Un divorcio en Navidad?", eso es malo.

El señor Stark… no, debe llamarlo Tony; se corrige. Tony probablemente tarde allá arriba. Y si no, tiene manera de contactarlo.

Jude arranca el coche; el motor es maravilloso así que sale del estacionamiento de un modo silencioso. El centro comercial no está lejos. Está abierto y hay mucha gente de allí para allá.

Estaciona el coche.

Cuando entra a la tienda pregunta.

—¿Cuál es regalo más adecuado para un hombre?

La joven vendedora lo mira con seriedad pero se ruboriza.

"¿Soy guapo?", se pregunta Jude. La base de datos le dice que sí, que mucho; que los ojos azules son muy cotizados y bien vistos en la sociedad. Pero él no entiende del todo.

—¿Es para su padre, señor? Porque tenemos unas pipas de excelente madera…

—No —la interrumpe Jude, y después, al encontrar que su desplante puede verse como una grosería, agrega:— Disculpe. Es que estoy algo apresurado… no quise hablar tan alto.

—Descuide —sonríe la chica—. Todo mundo anda con prisa hoy. Yo ya me quiero ir a casa…

—¿Y por qué no va?

—Trabajo toda la noche.

—Oh.

—Bueno, eso no importa, dígame, para quién es el regalo, ¿su hermano?

Jude niega con la cabeza.

—¿Algún cuñado, sobrino, hijo, tío, amigo?

—Yo no sé… —y los circuitos de Jude provocan que su piel enrojezca un poco por su ignorancia. "Mi creador", pensó por un momento, pero aquello derivaría en charlas de tipo existencial, y no quería eso.

La chica arrugó el ceño a modo de angustia.

—¿Su novio? —preguntó con voz dolida.

Jude parpadeó.

—Yo… —sabía que tampoco era eso.

La empleada volvió a sonreír, pero esta vez se esforzó demasiado.

—Bueno, entonces el pretendiente. Venga por aquí, yo lo llevo.

Lo tomó por la mano y lo condujo a través de pasillos diversos. Cuando terminaron el recorrido Jude se encontró a sí mismo frente a una mesa con una caja de chocolates, un peluche con forma de gato, unos anteojos —de los que sabía que Tony usaba— y un traje Versace.

—¿Esto es muy costoso? —preguntó Jude.

La chica lo miró, confundida.

—Los chocolates son suecos. El traje es de diseñador y los anteojos también.

—¿Eso es costoso?

—Un poco, sí.

—Tenga —dijo, y extendió una tarjeta.

Jude sonrió.

La chica sucumbió ante su sonrisa y su mirada, y definitivamente olvidó pedir la identificación. Pasa la tarjeta y realiza la transacción.

—Aquí tiene —dice, entregándole todo en una bolsa.

Jude lo toma todo.

—Si no funciona —dice de pronto la chica, enrojeciendo súbitamente—. Trabajo aquí… me llamó Anastasia.

Aquello fue toda una sorpresa para Jude. Él sonríe.

—Jude.

Y después va al coche.


II

En el momento en el que se besan, algo los separa.

El sonido del teléfono de Steve.

El capitán mira con recelo al aparato, y después mira con culpa a Tony.

—Anda —dice Tony.

Y Steve toma la llamada.

—Aquí el capitán —dice, y se aparta—. ¿Cuál es la emergencia?

Tony entiende que no va a dejar de hablar pronto; que a lo sumo el capitán tendrá que salir a lidiar con un par de maleantes o delincuentes.

Bufa.

Tratar como a un corriente policía al Capitán América.

Entonces se pone de pie y se dirige a la salida, pero Steve lo detiene por el hombro.

—¿Qué haces? —pregunta, con el teléfono en la otra mano.

—Tengo muchas cosas en qué pensar —explica Tony.

—No… Colgaré…

Entonces se escucha un grito desde la bocina.

—¿Cómo que colgarás? ¡Esto es una emergencia! Paleta de hielo insensata, no te reintegramos al mundo para que ignores los problemas de tu gente…

—Vuelve a eso —le pide Tony a Steve, y no puede evitar sonreír por la reacción detrás del teléfono—. Nos vemos luego, ¿de acuerdo?

Steve lo mira, angustiado.

Y asiente.

Tony sale por la puerta. Baja lentamente las escaleras, y cuando llega al estacionamiento se lleva una gran sorpresa al no encontrar su coche.

—¿J.A.R.V.I.S.? —pregunta, pero no hay respuesta. Mira hacia todos lados pero no encuentra ni un rastro de su coche. Entonces usa el dispositivo en su oído—. J.A.R.V.I.S., ¿en dónde estás?

—Voy en camino, Tony.

—¿En dónde te metiste?

Y Tony comienza a escuchar el motor de su bebé y el coche aparece a la izquierda. Tony lo mira, molesto, hasta que J.A.R.V.I.S. baja de él.

—¡Pero qué demonios crees que estás haciendo! —vocifera Tony. En realidad no es tanta su molestia. En otra situación hubiera apremiado el desplante de J.A.R.V.I.S., sintiéndose orgulloso por haber transmitido esa rebeldía a su creación. Está molesto por algo más, piensa, y el pobre J.A.R.V.I.S. será quien reciba todo lo que siente.

—Lo siento señor…

Y entonces le extiende una caja.

—¿Qué es esto? —pregunta Tony, extrañado. Toma la caja y la examina.

Son chocolates.

—La joven me dijo que eran los mejores…

Tony voltea la mirada hacia J.A.R.V.I.S. Está confundido. De alguna forma todo su enojo se desvanece. Mira fijamente los ojos azules de su amigo.

"Es una máquina", se dice, pero algo no concuerda. ¿Por qué?

—¿Por qué los compraste…?

J.A.R.V.I.S. se extraña.

—¿Hice mal, Tony? Lo siento… No debí… Pero también traje esto —Se acerca al coche y saca el peluche de él.

Tony lo observa detenidamente.

—¿Por qué…?

—Investigué un poco en la red y encontré que ser sometido a una presión como la de un divorcio un día como hoy (Navidad) no es para nada bueno. Y pensé que este detalle lo aliviaría un poco… que sería útil. Quería hacer algo bueno por usted.

Tony mira a los ojos a J.A.R.V.I.S. Su corazón palpita fuertemente. Sus ojos son vidriosos.

Entonces se acerca y lo abraza.

—Gracias, amigo —dice.

Y J.A.R.V.I.S. devuelve el abrazo.


III

La noche se pronuncia fría.

J.A.R.V.I.S. conduce.

—Amigo —dice Tony entonces—, esta es tu primera navidad, ¿no es cierto? —Tony mastica uno de los chocolates.

—Así es, señor.

—Eso de robarme la tarjeta… no importa, ¿sabes? Los chocolates están deliciosos —Tony mastica y sonríe, si pasó por una mala experiencia, ya no lo recuerda—. ¿Sabías que me gustan?

—No —responde J.A.R.V.I.S.; él no tiene problemas con conducir y charlar al mismo tiempo—. Pero pensé que por su composición podrían hacerlo sentir bien. Según internet, se siente como estar enamorado.

Tony sonrió. Él viajaba en el asiento trasero.

Entonces un impulso lo hizo adelantarse hacia el asiento del piloto y acercó su rostro al oído de J.A.R.V.I.S.

—Y ya me siento como enamorado —le dijo a modo de juego.

Su estado de ánimo se había levantado al menos.

J.A.R.V.I.S. no tenía forma de entender la broma que Tony le estaba haciendo, así que se limitó a sonreír, pero entonces una pregunta azotó su cabeza:

—¿Tony? —dijo—. ¿Qué se siente estar enamorado?

Y la pregunta fue suficiente para que Tony se echara para atrás del asiento.

J.A.R.V.I.S. lo notó.

—¿Dije algo malo? Lo siento…

—No eres tú compañero. Es sólo que estoy pasando por una especie de racha.

—¿Qué es eso?

—Ummm digamos que es una serie de sucesos que tienen que ver con una cosa.

—¿Su serie de sucesos tiene que ver con el amor?

—Sí. Eso creo.

—¿Está usted enamorado?

Tony casi se echa a reír.

—No estoy seguro.

—¿Podré yo estar enamorado, señor?

—No —respondió Tony de inmediato. Y después de un segundo, cuando el coche se detuvo frente a un semáforo, siguió—. No lo sé. Es una buena pregunta.


IV

El coche siguió avanzando.

J.A.R.V.I.S. detuvo el automóvil en frente de una colina.

—¿Llegamos? —Tony estaba cansado, realmente ni siquiera había prestado atención al camino. Se acerca a la ventana.

J.A.R.V.I.S. aparta las llaves del coche y se dispone a salir. Cuando lo hace, abre la puerta de Tony.

—Tony.

Le extiende la mano.

Tony la observa, tan real, y luego la toma. La mano de Jude [J.A.R.V.I.S.] es tan cálida. ¿De verdad alguien como él sería capaz de sentir amor?, se pregunta Tony.

—¿En dónde estamos?

La luz ciega a Tony por un momento.

—Estamos en la colina.

Y cuando el efecto de la luz se disuelve, Tony tiene una gran vista de la ciudad. Al pie de la colina todo parece tan distante, tan lejano. Los problemas son tan pocos. Tan pequeños.

La luz baña toda la ciudad.

—Gracias, amigo —dice Tony. Y justo cuando los fuegos artificiales comienzan a explotar en lo alto, Tony envuelve en un caluroso abrazo a J.A.R.V.I.S.


Los dejo con el nuevo capítulo de este fic. Espero que les guste.

Saludos!

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