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Casi humano
10
Tribulaciones
I
La figura andrógina de Abstre'dah apareció repetidas veces en los sueños de Tony. ¿Qué era? No estaba seguro, aun en sueños, de por qué lo preocupaba tanto. Había visto Chitauris, después de todo; había visto colosales máquinas que eran como monstruos y que flotaban en el aire derribando todo lo que hallaban a su paso… Había atravesado el agujero de gusano y… había vuelto.
Había vuelto.
Se despertó agitado. Las pesadillas volvían esporádicamente desde que se enfrentara a Killian… La presencia de Pepper había servido para tranquilizarlo… Pero… eso había sido hacía tanto; según le parecía.
Fue entonces cuando reparó nuevamente en la noticia que Pepper le había sentenciado.
Un hijo.
Un bebé Tony Stark… Alguien para quien quizás él sí podría ser una buena persona; una persona adecuada.
"Debería estar en la Tierra luchando por mi hijo y no aquí teniendo pesadillas."
Lo que no había notado, sin embargo, era que a su lado estaba Jude. Estaba sentado como él: se había despertado debido a los gritos de Stark, y ahora lo observaba con impaciencia, con cautela… Con un rostro de congoja.
Jude tiene su mano sobre el brazo de Tony.
—¿Está todo bien? —pregunta.
Tony pone una de sus manos sobre su propio rostro. Necesita tranquilizarse o algo parecido a una taquicardia atacaré el centro de su corazón. Ya no hay fragmentos de metralla que se dirijan a él. Pero aún queda la constante amenaza de muerte que es la vida de todos los días.
—Estoy bien, gracias.
—Gritaste mucho…
—Apuesto a que sí, puedo ser un manojo de nervios sin proponérmelo.
—Tony…
—¿Sí?
—¿De verdad no conoces a ese tal Ultron?
Tony lo observó con curiosidad.
—No —aseveró.
—Entonces, ¿por qué estabas gritando su nombre?
II
Cuando Jude despertó a la mañana siguiente descubrió que Tony no estaba al lado suyo. Durante la noche, después de que le preguntara sobre Ultron, Tony refunfuñó algo de que no necesitaba pensar en nombres hipotéticos cuando estaba tan cansado, de modo que ambos habían vuelto a dormirse bajo las sábanas. O eso pensó Jude… Seguramente Tony se había levantado en cuanto descubrió que Jude se había quedado dormido, y se había ido a alguna parte a trabajar.
"Como hace siempre el señor cuando se siente atiborrado de cosas…"
Esos pensamientos de llamar "señor" a Tony, aún permanecían en su cabeza: eran rescoldos de J.A.R.V.I.S. Pero él era J.A.R.V.I.S. y también era esa entidad casi humana que podía mezclarse entre las personas y pasar desapercibida. También era Jude. Y los pensamientos de esas dos mentes coexistían en sus adentros, formulándose preguntas uno a otro.
Jude se levantó, y como una persona normal, se dirigió a tomar una ducha; se aseó y posteriormente se vistió. No necesitaba que nadie lo ayudara, ni tampoco que alguien le sugiriera qué vestir como a cualquier chiquillo: él tenía una base de datos bastante completa para ayudarlo con la tarea.
Salió de la habitación y se dirigió a la cocina. Ahí se encontró con Bruce.
—Hey —lo saludó—, ven acá amigo de Tony…
Jude lo miró dubitativo, pero obedeció y tomó asiento al lado de Bruce.
—Buenos días —dijo.
Bruce lo observa inquisitivamente, sin dejar de masticar su desayuno.
—Buenos días, ¿no tienes hambre? Anda, toma una bandeja y sírvete lo que quieras.
Jude observa. Detrás de él los comedores están repletos del personal de la estación; en el área de comidas, las llamas verdes resplandecen contra las bandejas de acero que mantienen caliente la comida. Jude se dirige a ellas y se sirve algo que encuentra apetecible; comienza a notar que la comida se le antoja y que no necesita recurrir a una base de datos para determinar qué es lo que le gusta.
Cuando se ha servido suficiente, regresa a la mesa con Bruce.
—¿Qué tal Tony? No lo he visto venir… es un holgazán, debe seguir dormido.
—Yo creo que está trabajando —comenta Jude.
—¿Ah, sí?
—Es lo mismo que hacía… después de lo de Nueva York… Te lo contó, ¿no?
Bruce rio.
—Creo que me quedé dormido cuando recurrió a mí.
Jude sonrió, aunque no entendió del todo por qué.
—Es algo así como para una escena postcréditos de película…
Siguieron comiendo en medio del cuchicheo de toda la gente de la estación.
—No había hablado de ti, creo. ¿De dónde lo conoces?
La pregunta provoca cierta risa en Jude.
—Todo mundo lo conoce… Cuando se entrevista a Tony Stark todo el mundo está al pendiente…
—Sí, bueno… —Bruce se rasca la cabeza; es difícil para él ser directo con gente que no conoce—. Me refiero a… ¿son amigos? Porque entonces no basta con verlo a través de un televisor.
—Entiendo… Bueno, él es un amigo de la infancia.
—Ah, ya veo… Pero tú y él… ¿son sólo amigos?
Jude se sorprende. No puede evitar sentirse nervioso; su piel se sonroja.
—No creo ser el adecuado para responderte… —dice.
—Bueno, tu respuesta es implícita…
—No, me refiero a que ni siquiera yo sé qué pasa por la mente de Tony.
III
Cuando Jude y Bruce atravesaron el corredor encontraron, a través del cristal de polímero, que Tony estaba demasiado inmerso en el trabajo. A Jude le recordó la época en que trabajaba sin parar, creando una, dos, tres… treintaicinco armaduras Iron Man.
Las chispas saltaban en donde Tony soldaba, y las máquinas parecían insuficientes para alcansarle los desarmadores, las tuercas, y todas las herramientas que necesitaba.
Bruce se precipitó a la habitación.
—¿Qué haces, Tony?
—Ah, ya es de día —respondió éste, sin voltear a verlo—. Estoy trabajando.
—Se supone que teníamos que diseñar un nuevo sistema de defensa.
—Eso lo terminé hace rato… —y señaló, sin voltear a ver, el lugar en donde estaban todos los planos. Bruce caminó hacia ellos y comenzó a examinarlos.
—Parece bien…
—Está bien, no lo parece.
—Como sea. Tony, examiné a nuestro amigo Abstre'dah… Es fascinante. Pero hoy llega Steve y viene por él.
Cuando escuchó el nombre de Steve, Tony se detuvo y miró por encima de la placa que soldaba.
—No me interesa.
—¿Abstre'dah o Steve? —preguntó Bruce, cruzándose de brazos.
Tony volvió a soldar.
—Demonios, ya supérenlo… Fue cosa de un rato y ninguno de ustedes parece superarlo.
—No soy yo quien se vino a trabajar desde la madrugada.
—Lo que sea…
—Bueno, me puedes hablar de Jude, ¿quién es? ¿Es el remplazo?
—No hables así de él —le espetó Tony, y se puso de pie—. Jude es lo mejor que tengo ahora…
—Las personas no se tienen, Tony. Creí que ya habías superado eso, después de lo de Pepper…
—Tampoco se trata de ella.
—¿De qué entonces?
—Lo que quise decir —admitió Tony, calmado—. Es que es lo único que tengo.
Y Bruce bajó la mirada.
—No sea tonto, Tony. No es justo para él que le pongas toda esa carga encima. Nadie se lo merece. Deja de buscar en las otras personas algo.
Tony lo miró fijamente. Pensativo.
—Gracias —dijo.
IV
Jude escuchó toda la conversación, pero no se inmutó. Caminó hacia Tony, se acuclilló a su lado, después de que Tony hubiera recomenzado su tarea de soldar, y luego lo abrazó.
—¿Qué tanto tienes ahí adentro? —le dijo Jude, y le dio un golpecito en la cabeza a Tony.
—Bien, sigamos… —comentó Bruce.
V
Cuando Steve llegó, cinco horas más tarde, quien lo recibió fue el mismo Bruce. Lo condujo a través de largos pasillos (en donde los oficiales le dirigían saludos de respeto a Steve). Y llegaron a un pabellón médico, en donde estaba sentado Abstre'dah.
Steve lo miró, pero no le concedió importancia a su aspecto: después de haber visto a cráneo rojo y a los Chitauri, nada lo sorprendía.
—Soy el capitán América —dijo, saludando al alienígena.
—Dejemos patriotismo, capitán —dijo Abstre'dah, que había mejorado un poco su vocabulario por el constante pulular de gente en el pabellón—. Soy Abstre'dah.
—Mucho gusto.
—¿Me llevará a la prisión?
—Así es.
—Volvería a escapar.
—El doctor Banner y Stark están trabajando en el sistema de seguridad nuevo. Creo que ya no tendría posibilidades.
—Sensores, gas, láseres para el movimiento, micrófonos de alta frecuencia… Nada de eso me puede detener.
Steve volteó hacia Bruce, casi furioso.
—¿Estuvo compartiendo información con él, doctor?
—¡Por supuesto que no! —espetó Bruce—. No tengo la menor idea de cómo ocurrió esto…
Que Abstre'dah tuviera tan presente la manera en que Tony había diseñado el nuevo sistema de seguridad, parecía una burla. Una completa y escandalosa burla.
—Además —dijo—, fue Tony quien hizo el diseño preliminar.
Y sólo cuando vio el gesto de furia de Steve, Bruce comprendió que había hecho algo malo al delatarlo… Si es que había sido él quien compartió la información.
Entonces Steve hizo un movimiento para salir de la habitación, pero Abstre'dah lo detuvo, sosteniéndolo por un brazo.
—No culpe a otros —dijo—. Cúlpese usted —Y dicho eso abrió la palma de su otra mano y expuso un dispositivo oscuro, mecánico… que Steve inmediatamente reconoció: era un explosivo.
