Declaimer:

Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!

Notas del fic:

Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI

Capitulo 3. Intemperante

Un bostezo más y cayo rendido en la banca en la que había permanecido sentado, tenía sueño, mucho sueño, joder que mataría por una cama, no mejor aun mataría por obtener una explicación sensata ante su nula capacidad de deducción. Un bostezo mas y el grito del profesor llamándole la atención le hizo dar un brincó no muy digno de su lugar, antes de terminar saliendo con su cara soñolienta y la poca capacidad que tenía para distinguir la puerta ante sus cansados ojos.

Unos ojos negros se estrecharon, siguiendo al sonámbulo rubio que arrastrando los pies y sin mayor replica salía de ahí, levanto su brazo, quería ir al baño.

Oh, la enfermería, benditas y sagradas camas, con sabanas y mullidos colchones, justo lo que anhelaba pero mayormente aun lo que sin duda necesitaba. La enfermera no estaba, bueno no es como si en realidad tuviera mucho problema con la chica de cabellos cortos que era la encargada, mucho menos con el maestro de esa hora, era Iruka-sensei, ese que por encargo de su oba-chan, y su instinto sobre protector, le daba vueltas de vez en vez, asegurándose que estuviera bien, y el poniendo la careta de siempre sonreía, ocultando su malestar, logrando engañar al maestro inocente que le cuidaba como a un hijo. No es como si quisiera hacerlo pero era mejor que tenerlo sobre el, con un rostro preocupado y la ansiedad desbordándoseles por los ojos cafés.

Cerro sus ojos después pensaría en eso y en muchas cosas mas que le tenían liada la cabeza, los recuerdos y quizás también el co…no, ni una mierda eso no, tal vez solo era que estaba confundido, si solo eso ¿Qué mas si no? Y apoyo la cabeza en la almohada, olía a lavanda…olía a Sasuke, arrugo el entrecejo de nuevo el, de nuevo invadiendo sus pensamientos, robando su tiempo, y traspasándole la piel.

Se sentía tan estúpido, tan estúpido por recordar cada roce y cada palabra, cada sensación que le ardía y le quemaba, cada caricia que le erizaba la piel…bajo su mano poniéndola sobre su pecho su insulso corazón se aceleraba, evocando el olor varonil y el calor de aquel cuerpo, de las manos grande que le recorrieron, de la enorme y dura polla que le rozo el vientre y se unió a su sexo, un jadeo, se estaba excitando, de nuevo.

Y abandono como lo había hecho desde hacia una semana cualquier pensamiento racional, cada pregunta a travesada y cada prejuicio rodante entre su mente.

Y estiro sus dedos, alzándose la polera naranja, rozando su vientre lentamente, delineado sus costados, cerrando sus ojos, imaginado, que la almohada entre sus piernas eran la parte que Sasuke tenia y que desencadenaba la mayor de sus sensaciones, y la mano subió, tocando cada parte de su pecho deteniéndose en sus pezones…pequeños, duros y agradables, cada alago susurrado con esa voz aterciopelada y ronca le hacia gemir, y lo estiro, lo pellizco y lo masajeo hasta que el dolor de su parte baja fue insoportable, y se hecho hacia un lado, desabrochándose con desesperación el pantalón, bajándolos con movimientos fretecitos de sus piernas y sacando su pene erecto de la pequeña ranura que sus bóxers tenían, y la sentía tan dura y gruesa, le goteaba, se le escurría y aun no se tocaba.

Abrió la boca, llevando sus dedos a ella, para ahogar sus jadeos morbosos mientras que su mano tortuosamente bajaba y subía por su hinchada erección.

Era tan humillante, tener que aceptar aunque no fuera a viva voz, que un tío, que Sasuke, a quien tanto odiaba, le pusiera en aquel estado tan desesperado, pero poco importo cuando llevando sus dedos llenos de saliva caliente los metió en su ano que palpitaba, y acaricio los alrededores, mientras juntaba sus piernas aprisionándose la polla y gimiendo en el colchón que ahogaba un poco los sonidos salientes de su boca, escuchando las succiones de su entrada al meter las puntas de su dedo índice y corazón, moviendo la cabeza hacia los lados, cuando no podía soportar mas aquel infierno.

Necesitaba las grandes manos recorrer su cuerpo, el cálido aliento chocar contra su cuello, y las lascivas palabras que le estremecían.

Y sus piernas se abrieron, dejando salir su adolorido miembro que le chorreaban, vibrante ante la nueva sensación de sentir algo entrar y salir, tan cerca, los testículos era masajeándolos involuntariamente y la saliva se le escurría por la boca, quería mas…necesitaba mas, mas fuerte, mas duro, y la velocidad aumento, su mano temblorosa empezó a bajar y subir frenéticamente, deteniéndose de vez en vez en su rojizo glande que parecía una pequeña y suculenta fresa que se bañaba por calientita leche, y sus yemas la adoraban, la oprimían y lisonjeaban con vehemencia.

Si, estaba tan cerca, podía percibir, la tensión acumulada en su bajo y desnudo vientre, como sus caderas se movían por si solas al compas de sus dedos y como la espalda se le curvaba.

Naruto –

Y la voz junto a su oído lo volvió loco, mientras jadeaba y se derramaba, mientras se arqueaba y se revolvía, mientras sentía su semen caer candoroso, por toda la extensión de su polla, empapando sus testículos, humedeciendo su entrada…se había corrido, había tenido uno de los más fuertes orgasmos, y todo por…

Sasuke – susurro viéndose la mano llena de su propia esencia, sintiendo como su entrada aun pulsaba y como su cuerpo se ponía tremendamente pesado –

Así que era eso – y la voz le hizo girar la cabeza asustadamente, dios lo habían visto, joder peor aun lo habían escuchado suspirar el nombre de un tío – así que, el Uchiha bastardo te hizo tener… - y se inclino junto al rubio, tomando su mano y lamiendo el dorso de esta por donde la simiente aun goteaba – un delicioso orgasmos –

Un chillido, un rotundo no, y Naruto se vio condenado ante la sonrisa exasperante de su amigo Sai.

Cerro la laptop de golpe, ignorando la mirada preocupada que le daba un hombre de compostura robusta y naranja cabellera, que decidía si era buena idea o no acercarse a el. Recargo sus brazos en el escritorio, apoyando su cabeza adolorida entre las palmas frías de sus manos, aliviando un poco esa pulsación en sus sienes y reprimiendo el gruñido que le bailaba en la garganta.

Era insoportable, ya no podía ni un minuto mas estar en ese estado tan confuso y deplorable, su mente analítica estaba perdida entre pensamientos absurdos y posibilidades insubstanciales, todas dirigidas al pequeño chico de cabellera rubia, con esos ojos azules y las cicatrices en su cara que le hacían ver tremendamente viola…levanto su cabeza de golpe sacudiéndola a ambos lados, maldito usuratonkachi y malditas inclinaciones obscenas que tenia últimamente.

Sasuke –san, ¿esta bien? - y la voz calmada de Jujou tenia un tono alarmado como si necesitara una contestación y la necesitara ya –

Saldré un momento – pero el no estaba para dársela se levanto, retirando la enorme silla giratoria, y alejando de si todo el trabajo que aun le faltaba para ese día de el, suficiente tenia ya con sus problemas personales como para soportar los de la empresa, no estaba de humor para nada –

Deberías salir esta noche Sasuke – le propuso un joven de cabellos claros que recargado en la puerta había estado observándolo desde hacia un rato, se cruzo de brazos recibiendo la dura mirada oscura que no le causo nada, estaba demasiado acostumbrado a los ataques de furia del Uchiha como para cohibirse con algo así – oh, Sasuke, Sasuke – negó ante el ceño que empezaba fruncirse y la quijada temblorosa – llevas demasiada tensión - y le puso las manos sobre los hombros, moviendo sus dedos sobre los trabajados músculos –

Quítame las manos de encima – murmuro, con una voz neutral que detonaba un claro tono de advertencia que el otro paso de largo –

Sasuke es por tu bien – y acerco el rostro, sonriendo ladinamente, el de cabellos naranjas se acercaba, mejor actuar rápido – si quieres yo puedo ayudarte – le susurro, tan cerca de su boca que casi rozaba los finos labios contra los suyos –

Sugeitsu – le llamo el pelinaranaja, haciéndolo hacia atrás con una mano e interponiéndose entre el y Sasuke que estaba a punto de soltar un muy certero golpe – basta –

Oh no seas aguafiestas, solo trato de ayudar al jefe, a este paso encerrado y gruñón como esta todo el mundo creerá que es un frígido de primera – error. Gran y estúpido error. –

Un golpe seco, un alarido de dolor, y Sugeitsu no sentía tocar el suelo, el azabache le mantenía alzado contra la pared, con la ojos dilatados, y la respiración demasiado agitada, parecía un animal. Reforzó su agarre, el peligris no pudo evitar toser, lo asfixiaba, sentía los dedos clavados en su cuello, lo había logrado, cabrear al calmado Sasuke Uchiha y ahora apagaría caro por su osadía.

Una mano en el hombro del ojinegro y respiro profundo alejándose de tajo de el de cabellos claros, que resbalo con lentitud, tocándose su lastimada yugular, y viendo con enojo a su atacante que tan solo salió del lugar, diciéndole un idiota por lo bajo.

Pero que diablos – rugió, levantándose pesadamente y siendo ayudado por Joujo, que le reviso el cuello – esta cada vez mas alterable e irritante –

Me preocupa – se lamento el otro, mirando intercaladamente la puerta abierta y a su compañero de trabajo - ¿crees que tenga un problema? – el otro tan solo alzo sus hombros desinteresado –

Sexo, eso es lo que necesita – fue la solución que le dio, dejándose caer en uno de los sillones para los clientes y cruzando sus brazos, mas que seguro de su conclusión –

Joujo no contesto lo que en ese instante pensaba acerca de las palabras del peligris, ya que solo una cosa era cierta, Sasuke no soportaría mucho más ese estado de continua presión e incesante molestia, estaba llegando al limite y cuando lo hiciera inevitablemente explotaría, y el, el no quería estar cuando eso pasara.

Y ahí estaba el, siendo escrutado por dos pares de ojos, sentado contra su voluntad en la sala de aquel departamento, oyendo como las manecillas del reloj avanzaba y como la tetera en la estufa se calentaba, silencio, miradas, y más silencio. Se estaba volviendo loco.

Trato de levantarse pero un tirón en su brazo se lo impidió, una mirada de advertencia que le erizo la piel y bajo la cabeza resignado, eran dos contra uno, no podía hacer mucho. El silbido de la tetera rompió el mutismo de la habitación y el alzo sus azules ojos temerosos por cualquier palabra que saliera de alguno de sus captores.

Estaba pensando – hablo de repente el pelinegro, mirando a quien estaba sentado a su lado – deberíamos dejarlo sin ramen –

Que! – un grito agudo y el Uzamaki sentía la voz de nuevo fluirle por la garganta seca – ah no, a mi no me dejan sin ramen tebayo – los apunto con el dedo, como si fueran unos malditos ateos que le querría arrastras junto a ellos –

Si, será el ramen – contesto con una pequeña sonrisa amenazante el de cabellos pelirrojos –

Pero…pero…Gaara – chillo esta vez exasperado ante la platica que había comenzado – oh, vamos tu me quieres mucho no serias capaz de…. –

Tal vez si nos dices como te volviste gay de la noche a la mañana, no lo haremos – y Sai le sonreía burlón, interrumpiendo el rollo del rubio que habría podido convencer el pelirrojo, con esa mueca de tristeza que Gaara no podía ignorar oh pero el era caso aparte, aun no caía ante los enormes ojos azules, aunque debía admitir, había accedido un par de veces ante las locas ideas de su amigo –

Yo…yo no soy gay tebayo – y se cruzo de brazos con una cara de indignación total que era mas que falsa –

No me digas, y ¿Cómo se le llama a masturbarte pensando en un chico? – oh, esa había sido buena. Naruto tan solo se tapo los oídos no quería escuchar lo que ya sabia – y gimiendo como lo hacías…no eres muy hetero Naruto-kun –

Sai – la voz profunda del ojiverde le hizo sonreír – deja ya el tema –

Pero Ga-chan – un codazo por su forma de llamarlo y el solo se toco el costado, continuando como si nada – yo quiero saber que le hizo el Uchiha bastardo a Naruto-kun- y el rostro impávido y calmado del pelirrojo se perdió, girando la cabeza para mirar de manera confusa al Uzamaki que empezó a reír tontamente –

Era verdad, el vecino de Naruto y jefe de sistemas en la empresa akatsuki, Sasuke Uchiha le había hecho algo al rubio, lo suficientemente grave para que su amigo de la infancia estuviera todo ojeroso, con su inteligencia más por lo bajo de lo normal y sin esa sonrisa tan cálida que al tan egoístamente le gustaba tanto.

Subaku no Gaara adopto una postura sería y reservada, lo cual no era un buen augurio para ninguno de los otros dos ocupantes de la pequeña sala, que supieron quisieran o no dirían todo lo que había pasado, con lujos de detalles y explicándole como diablos era que el aun no sabia algo tan importante.

Se tiro en la cama, cansado del maldito día que se le había hecho eterno, entre consulta de relaciones y cuadrales que no cuadraban, sentía la vena de su frente palpitándole, y sus tímpanos resonándole ante los chillidos de su asistente Karin que discutía para no perder la costumbre con Sugeitsu sobre la buena falta que le hacia de un hombre lo suficientemente valiente como para emparejarse con ella y que le hiciera toda esa clase de cosas que el nunca le haría ni aunque le pagara por ello.

Cubrió sus ojos con el antebrazo, sabia de antemano que su dolor de cabeza no se iría, al igual que sabia que esa noche tan poco dormiría, y vamos que necesitaba desconectar su cerebro y caer presa de la inconsciencia pero simplemente resultaba peor abandonar la realidad para transportarse al mundo de los sueños, donde la voz entrecortada lo llamaba y donde los ojos azules le veían asustados por sus actos.

No es que el estuviera en mejores condiciones cuando cubrió la mirada color cielo, el también estaba asustado, de sus propias acciones, de sus propias sensaciones pero aun mas de sus propios deseos de poseer el cuerpo que temblaba suavemente entre sus brazos. Había echo una idiotez, quizás la mas grande de su vida, había escogido la peor manera de darle una lección al Uzamaki y ahora cargaba con el peso de esta.

Caí en mi propia trampa – murmuro, presionando mas su extremidad contra sus pupilas inflamadas –

Solo debía de espantarlo, de darle unos cuantos golpes, liberar su mal humor y echarlo de su casa.

Pero no, todo se le había salido de las manos en el justo momento en el que poso sus labios en el cremoso cuello y se lleno del olor del jabón corporal en la canela piel.

Y había perdido la compostura completamente cuando lo viera en ese estado de excitación pura, sintiendo las mansos aferrarse a su camisa y la forma tan desesperada en que pronunciaba su nombre lo había llevado al borde de la locura y un poco mas.

Debía aceptar por más que le jodiera que Naruto, ese revoltoso chico de universidad era capaz de hacer lo que nadie nunca había lograda tan plenamente, llevarlo a uno de los más fuertes y placenteros orgasmos que hubiera tenido en su puta vida.

Una sonrisa de medio lado y toco sus labios, aun ardían ante la pequeña lengua traviesa que los había delineado.

No era la primera vez que recibía una caricia similar, su vida de preparatoria y universidad había tenido sus noches de sexo fuerte y duro, pero ninguna era tan memorable como para hacerle perder la cabeza como esa semana había ocurrido.

Por que no, el problema no era que Naruto fuera un chico, por que el era bisexual, y eso los sabía desde hacia mucho tiempo, el problema radicaba en que el rubio años menor que el era todo lo contrario de su propia personalidad, como si fuera un espejo, la mitad que el no tenia y que al parecer empezaba a necesitar más de lo que debía.

º

Frunció el ceño, eso no era lo que quería, no deseaba enamorarse, no tenía ni tiempo ni idea como para hacer semejante estupidez, aunque después de lo ocurrido ya no estaba muy seguro de que era a lo que realmente le temía.

Si caer en el complejo e idiota amor, o ser rechazado ante lo que inevitablemente y sin poder negarlo más comenzaba a sentir.

Mordió su labio inferior con saña, pensar no había sido muy buena idea.

Pero darse cuenta de lo que realmente le ocurría con el Uzamaki sin duda era un completo suicidio.

Había caído presa de las fatales garras del amor y ahora ya no podía escapar, era para su mala suerte, demasiado tarde.

Dos horas de amenazas, cuatro intentos de chillidos y el suicidio de su ramen y había terminado soltando todo lo que le pasaba por la cabeza y le salía en palabras atropelladas desde el fondo de la garganta.

Y aun así el resultado de aquella plática de más de cinco horas no había sido el que mas le agradara, de hecho lo odiaba, lo odiaba más que al propio Sasuke lo cual ya era decir demasiado.

Se dejo resbalar por la puerta, derrotado, fastidiado y con el pecho apunto de explotarle.

Si seguía así terminaría muerto, encogió sus piernas ocultando su rostro entre sus rodillas, quería llorar su patética situación, deseaba nunca haber tenido la maravillosa idea de mudarse a es bloque de departamentos.

Así no te hubiera conocido tebayo – murmuro, tomando su rubia cabeza entre las manos, todo daba vueltas, sentía nauseas en su esófago, vomitaría todo lo que se le remolinaba en su interior y que lo estaba llevando al limite insospechable –

Respiro profundo, devolviendo la sensación que quería escapársele. Pero era tan inevitable como el tiempo que seguía transcurriendo y las ideas que se le agolpaban en la cabeza la cual presionaba mas, como si pudiera comprimir todo y meterlo dentro de una caja, una que no abriría jamás.

El timbre sonó, dio un respingo involuntario, para levantarse y abrir con pereza.

Hola – saludo estirando sus brazos para coger el menudo cuerpo y apretarlo contra el en un cariñoso abrazo, sintió las manitas aferrase a su chamarra marrón y lo atribuyo a la sorpresa de verlo –

Pero no fue así, Naruto sintió que sus piernas le fallaban y no era por que el hombre rubio que no había visto en más de 8 años apareciera y le saludara con aquella naturalidad tan innata de el, si no por que una pelirroja frente a el se colgaba del cuello de su vecino azabache.

Papá – pronuncio antes de cerrar los ojos con fuerzas y oír un "crack" algo se le había quebrado y no sabía muy bien que. -