Declaimer:

Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!

Notas del fic:

Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI

Capitulo 5 Sicalíptico

Subaku no Gaara no creía en nada ni en nadie.

No al menos como cualquier persona.

Y nadie lo culparía si sabían acerca de las razones por las cueles pensaba de esa manera tan… ¿negativa?

Pero el nunca las diría, el nunca daría explicaciones ni llegaría a mostrar sus motivos, eran demasiados malos recuerdos impregnados de lazos de dolor y de color sangre, que olían a traición y gritaban alaridos de humillación.

Era desagradable, demasiado para ser precisos, tomarse la molestia de conocer a alguien y de entregarse.

Era peligroso, quizás más que una bala, darlo todo y quedar frágil y vulnerable ante quien crees con fe ciega.

Pero era por sobre todo desgarradoramente hiriente, ver la verdad oculta tras las dulces palabras vacías y promesas rotas.

Si, el por desgracia o fortuna lo sabia a la perfección, con su madre muerta y su padre sumido en el abismo, con sus hermanos lejos y con el rechazo de todos.

El sabía lo que era una perdida, el sabia lo que era el odio, el sabia lo que era la decepción y la depresión, las conocía a cada una de ellas de pies a cabeza, reconocía las alarmas que le advertían una estaba cerca pero las dejo.

Todo…todo era su culpa.

Sus constantes preguntas y muecas confusas, sus sonrisas inexistentes y su inocencia desbordante.

Sai había llegado a destruir el muro que el había puesto contra todo aquello que representara un daño, una herida o un rose, lo suficiente para que se atreviera siquiera a revolver algo en su meticulosa mente y en su perturbadora calma. Sin embrago el chico pelinegro parecía no haberla visto, es mas el muy desgraciado hasta había hecho una pequeña hendidura por la cual pasar.

El maldito, había atravesado tal bomba, destruyéndolo todo, aturdiéndolo incontrolablemente, dejando la confusión en el aire, tan palpable que no notarla era inimaginable.

Y maldijo por quizás millonésima vez en esa noche, subiendo el volumen de la televisión, escuchando los gritos de terror de la protagonista de la película en turno, cerrando sus ojerosos ojos, tratando vagamente de hundir todos sus pensamientos inconsecuentes en el sonido de la música tensa y la risa retorcida de quien asesinaba a sangre fría y con el placer sádico desbordándosele por las manos.

Si, Gaara pensaba en algo muy parecido al amor, cuando la muerte se presentaba de manera cruel frente a él y la sangre bañaba aquel cuerpo inerte.

Una manía quizás, pero era la única forma en la que sentía que no terminaría perdiéndose, no más de lo que ya estaba.

Un trago más de la cerveza fría entre sus manos, y todo perdió sentido junto a la embriaguez cuando los ojos verdes se abrieron y el cuerpo se incorporo, tomando la chaqueta tirada despreocupadamente en el sillón y sacando las llaves de su motocicleta.

Había llegado la hora de que el también cometiera su propio crimen.

Era hora de deshacerse del intruso y recuperar su tan anhelada calma.

Si alguien me hubiera dicho alguna vez que terminaría estúpidamente enamorado de un hombre, yo solo me hubiese reído, tomando por loco al que hubiese dicho semejante idiotez.

Por que yo era un maldito adorador de las mujeres, oh y tenia gustos variados. Desde pequeñas inocentes con grandes atributos como lo había sido Hinata, hasta de carácter fuerte y estrambótico color de cabello como Sakura

Por eso, en ese momento en que gemía vergonzosa y morbosamente junto al oído de aquel hombre que me hacían sentir que mi forma de pensar había cambiado y con ella lo había hecho yo lo cual me resultaba la sátira más pura de mí corta existencia. Me parecía lo más estúpido y absurdo.

No existía otra explicación concisa o no una que pudiera deducir por cuenta propia, no era muy bueno en ese aspecto. Actuaba sencillamente por instinto.

Por que fue mi instinto abrir mis piernas y hacer una llave con ellas alrededor de la cintura de aquel bastardo

Fue mi instinto echar la cabeza hacia atrás al sentir la presión de dos dedos sobre mi erguido pezón

Y fue mi instinto jadear el nombre del muy arrogante, ese que me hacia sentir más de lo que siquiera debería

¿Qué se suponía que me proponía?

Experimentar de una vez por todas aquello que no terminamos en el apartamento, no. No era eso. Había algo más.

Algo que dejo de tener importancia cuando sentí la carnosa, húmeda y caliente lengua de Sasuke pasearse por mi cuello, con la libertada tan propia y dominante que lo caracterizaba y que tanta lascividad me daba. Si, había rogado en los mas oscuros pensamientos y mas eróticos de mis sueños, sentir cada tramos de el. Gire mi rostro, rose mi nariz con su nívea frente y el elevo su rostro, sonriendo al comprender mi muda petición, sonrio de medio lado y yo solo entrecerré los ojos demasiado encimado para dejar ir un insulto que me quedo bailando en los labios.

Saque la puntita de mi lengua para juntarla con la de el, cerré los ojos al contacto, no era la octava maravilla del mundo pero estaba bien yo no buscaba eso, yo buscaba ese oleada de placer que le provoco un pinchazo a mi entrepierna y que me hizo soltar mi cálido aliento sobre su boca, la cual abrió para devorarme por completo, sellando nuestras cavidades, explorando impúdico, subiendo mas la polera sin manga naranja que traía en son de pijama.

Rompió el contacto para enterrar su rostro en mi tórax, atrapado ese pezón que había descuidado ante el beso, succionándolo con premura, lamiéndolo lentamente haciéndome apretar los labios y girar mi cabeza hacia un lado, viendo la obscena imagen que los espejos que cubrían las paredes de metal me regalaban.

Podía ver esa mata oscura moverse y las manos bajar por mi cintura, podía oír el sonido del zipper ser abierto y el ronco jadeo que chocaba contra mi pecho, la saliva se me escapo en un delgado hilo cuando mis bóxer fueron estirados y mi pene, duro e hinchado dio un bote al ser liberado

Era así como me veía cuando las manos de Sasuke estaban sobre mí.

Estas muy caliente Naruto – los ojos negros me vieron con aquel brillo de lujuria que me hizo sonreír, hoy tenía mas decisión que la primera vez, no me tomaría por sorpresa ni lo dejaría dominarme por completo –

Si…mucho tebayo – y baje mi mano, tomando mi propia erección, acariciándola enfrente del rostro color mármol, viendo de reojo por el espejo la magnifica expresión que ponía, relamiéndose los labios y volviendo mas agitada su respiración, me tomo del culo y me subió a la pequeña barra que había para sostenerse, y el helado fierro pego contra mi piel ardiente provocando un delicioso bienestar, y haciendo que mi mano subiera y bajara mas rápido por toda mi polla que goteaba-

¿acaso intentas provocarme usuratonkachi? – y el tono de fingida inocencia no me causo más que gracia, así que eleve mis caderas, ese juego comenzaba a gustarme –

Un poco… ¿Qué harás al respecto? – me incline, hablando tan cerca de su cara como podía, sus manos seguían incrustadas en mis caderas, ciñéndose cada vez con mas vehemencia –

Comértela –

Y la simple palabra me hizo abrir los ojos inyectados de sorpresa antes de que mi espalda chocara con brusquedad con las puertas y que la boca del maldito Uchiha se concentrara en mi rojizo y empapado glande.

Tan caliente, que mis manos se posaron en la oscura melena, enredando mis dedos en los suaves cabello, y tratando de hundirlo mas, los dientes rozaron mi parte media, estaba entrando cada vez más en aquella cavidad infernal, me estaba quemando, hundiendo y arañando.

Pero nada importaba, nada lo hacia cuando la diestra de Sasuke jugaba con mis testículos y los sonidos de succión invadían mis oídos.

Un hombre, un hombre me hacia una felación, y nadie nunca me lo había hecho mejor, el sabía exactamente donde tocar, donde postrarse y parar, el sabia que ritmo tortuosamente marcar y donde bruscamente presionar, y lo sabia por su propia naturaleza.

Y mientras me la chupaba y la saliva bañaba mi polla, no pude evitar preguntarme si para Sasuke esta era otra lección por haberlo estado evitando, por que si era así, yo desaparecía por un tiempo solo para descubrir de lo que Sasuke era capaz de hacer para enseñarme que a el, nunca debía ignorar.

La contracciones en mi entrepierna me estaban volviendo loco, de esa manera retorcida y excitante que no quieres que termine, ayudado por el reflejo que se me daba, encontré su mano libre, esa que apoyaba a un costado de mi, solo para llevarla a mi boca, quería meter esos delgados y largos dedos, quería hacerle saber que era lo que yo sentía, quería que Sasuke también se volviera loco junto a mi.

Por que yo no había perdido el tiempo toda esa semana, mi curiosidad y mi determinación me llevaron a ver demasiadas escenas entre hombres, llenado mi cabeza con ideas y siendo el mejor sugestivo que tenía cuando usaba mi mano derecha oculta entre las sabanas.

Y me había venido tantas veces pensado en el, que ahora que lo tenía frente a mi no desecharía la oportunidad de sentirlo todo.

Sasu…ke ahhh- le llame haciendo acopio de la voz que se me había ido a saber cuando, sus ojos se elevaron, mientras el seguía subiendo y bajando de esa manera morbosa y masoquista que me encantaba – tus…dedos…ahh…ahh – y al parecer le tomo unos segundos entenderme , soltó mi erección bañada de sus saliva que se corría entre mis muslos internos para incorporarse –

Dime, que quieres que haga – y aunque ambos lo sabíamos, el muy bastardo quería escucharme –

Tu sabes – era vergonzoso, no mucho más ¡era bochornoso tebayo! –

Si no me lo dices no podre hacerlo – ronroneo junto a mi oído, mordiendo con coquetería mi lóbulo mientras que mis ojos se desviaban –

Mételos – un beso en mi cuello y el seguía sin hacer nada – Sasuke – chille ante su nula acción –

¿Dónde? – ¡mierda! El muy jodido me haría decirlo - ¿Dónde quieres que los meta…Naruto-

¡Maldito! Mil veces maldito, fruncí el ceño, se aprovechaba de mi atontamiento y de mi necesidad que me transpiraba por la piel. Tome su rostro con violencia, pegando su frente con la mía y moviendo mis muslos para que el short terminara de resbalarme por las piernas antes de darle un empujo y que el me viera con los ojos entrecerrado, eleve todo lo que pude mis cadera y abrí mi trasero.

Aquí – y le mostré, mi entrada rosa y palpitante, esa que pedía a gritos ser atendida, y ¡ya!

Se cubrió el rostro con una mano, había sido mi imaginación o Sasuke se había puesto un poco más sonrosado por unos segundos, bueno eso no importaba, tome su mano y la puse ahí, reprimiendo una exhalación y jalando sus cabellos para manifestar mi urgencia.

Ahora tebayo – sisee, el solo me beso, pegándose todo lo que pudo a mi, hurgando con sus dedos en aquella zona, liberando su miembro de los pantalones de su traje, desabroche su camisa blanca y me deshice de esa estorbosa corbata azul, pase mis brazos por entre la tela de seda, enterrando mis dedos por la ancha espalda mientras el bebía mis alaridos, ante las yemas sinuosa que presionaban cada vez más mi ano, tratando de entrar las dos al mismos tiempo – AHHH –

Rompí el beso que empezaba tornarse tierno cuando los dedos ya fríos entraron de una sola estocad, había dolido, horriblemente para mi desgracia, volvió a tomar mi rostro para besarme, mientras que su otra mano me masturbaba y yo sentía me moría.

Todo, todo lo hacia al mismo tiempo, tomándome por delante y por detrás, metiendo su lengua en mi paladar y mordiendo con sadismo mis hinchados labios, poniendo el pulgar sobre la punta de mi pene, embistiéndome pausada y rítmicamente.

Y mi cabeza trataba de permanecer quieta, pero simplemente no podía, baje mis manos, era hora de que Sasuke también quedara tan desnudo como yo, era lo justo, quería igualdad de condiciones tebayo.

Y al parecer el pensaba lo mismo, un jalón y el botón de la pretina cedió, otro más y el cierre bajo, la tela confirió y los pantalones resbalaron por las fuertes piernas níveas, baje el rostro pegando mi sudorosa frente en su torso caliente, deleitándome con el prominente bulto dentro de sus bóxers negros, baje mi mano, la boca se me había abierto un tanto, tan solo de imaginar ver de nuevo ese pedazo de carne que era la polla de Sasuke.

Juguete con mi dedo por la pequeña hendidura de aquella prenda interior antes de enredarla en mi punta y abrirla por completo haciendo que el pene se escapar de su prisión, rebotando contra el vientre marcado y provocando un alarido de satisfacción mas alto que cualquiera del momento.

Era un pervertido, uno que quería…no que necesitaba tocar la fuente de sus mas retorcidos placeres.

Sa…suke… ahh - levante mi rostro para concentrarme en la afilada mirada que era vedada por la dilatación de los ojos negros, sabia lo que le provocaba, podía percibirlo ante mis sentidos sensibilizados, y eso solo agrandaba mi apresuramiento de tenerlo por completo – quiero…chupártela – si, ya no tenía timidez ni vergüenza, ahora solo era un descarado de primera y eso le había encantado –

Abandono mi entrada, un gemido quedo y me observo detenidamente, baje del agarrador y lo empuje contra la pared más cercana, obligándolo a retroceder y resbalar hasta quedar mediamente sentado, puse mis manos sobre sus caderas tomando el elástico de la prenda haciéndola ceder hasta abajo y tirarla lo mas lejos de ambos, mientras seguía agachándome para ver con deleite aquel miembro húmedo y rojizo, el olor tan varonil que se desprendía me hacia agua la boca, la tome con ambas manos, notando el respingo involuntario por parte de Sasuke, acompañado por esa sonrisa de medio lado que tanto me había hecho enfurecer y que ahora no causaba mas que innata lubricidad en mi.

Abrí mi boca, acariciando mis labios con la punta que goteaba pre-semen, con mi lengua probé aquella sustancia transparentosa que me incitaba tentadora, descubriendo que no era para nada desagradable, me postré en las piernas torneadas, sujetándome de las rodillas que temblaban y empezando a succionar con vehemencia la polla dentro de mi boca.

¡Dios!, era tan grande que tenía que relajar mi mandíbula, solo para meterla más adentro, mi garganta se ensanchaba permitiéndome tocar cada vez más porción de ella, si, era indescifrable poder describir la sensación de la piel suave pasar por mi lengua o de los dientes que se cernían en el glande con mas fuerza. Lo amaba, tener el pene de Sasuke en mi cavidad, entrando y saliendo, escuchando los gruñidos reprimidos, y sentir sus manos presionar mi cabeza indicándome el ritmo con el que debería ir, regocijándome del morboso sonido y contrayéndome ante las imágenes que me invadían, atacándome por diferentes puntos, haciéndome estremecer desesperadamente y sintiendo como el miembro se hinchaba mas, cimbreante y caliente.

No pude mas, me separe de el, lo mire un segundo y me abalance, sentándolo completamente, poniéndolo bajo mi y tomando la base de su polla con mi mano, alce mis caderas, lo quería, por tanto tiempo había luchado una batalla pedida, por tanto me había quebrado la cabeza en un duelo de aceptación que la ironía de la situación y la insustentable de la escena no me causaba mas que humor, la mirada se conecto con la mía, mientras mis extremidades se acomodaban en sus costado y mis caderas se movía de adelante hacia atrás, rozando mi propio ano con la punta de su polla, el aliento se nos revolvía y la ansiedad nos desfiguraba la cara en muecas que solo nos hacia sentir aun más nuestra propia expectativa desbordársenos por la piel.

Y me incline, besándolo despreocupadamente, dejándome caer de golpe, y subyugando el dolor que me partí la espían dorsal en dos, me auto penetraba. Las lagrimas se me salieron por si solas, allá iba mi resistencia y terquedad, a la vez que yo tomaba la negación e indecisión de Sasuke.

Por que en ese instante, en aquel varado ascensor éramos uno, uno mezclados con el placer y el dolor, y nada nunca me supo mejor.

Quise moverme, pero sus manos alrededor de mi cintura me lo impidieron, lo vi confuso, el solo llevo sus grandes manos a mis mejillas retirando quizás el surco que había dejado esas fugitivas lagrimas que ya no tenia, no al menos por la misma razón, jalándolas hacia los lados ante el puchero que empezaba formar.

Usuratonkachi – fue todo lo que dijo, con esa voz ronca de excitación ante de que el mismo se moviera y cambia la posición de nuestros cuerpos, empotrándome como la primera vez contra la pared, pasando mis piernas sobre sus hombros y llegando aun más hondo de lo que estaba, y mis dedos se enteraron en su espalda, arañándola con fuerza mientras uno de mis ojos se cerraban –

Tu…eres un bruto…teme – y oculte el rostro en su hombro sintiendo el suave oscilamiento de caderas –

Y todo se perdió, todo dejo de existir, mientras sentía los jadeos en mi oído y mi interior era llenado.

Olvide mi pasado, olvide todo lo que me había quebrado la cabeza, por que cuando se trataba de Sasuke, simplemente no podía recordar ni siquiera como era mi nombre.

Si, estar con Sasuke siempre iba a representar algo diferente

Vibre ante la respiración pausada y el choque de mi trasero contra sus testículos, tan indecente.

Por que el era totalmente diferente a todo lo yo que había conocido alguna vez.

Mi espalda subía y bajaba por el espejo, mi entrada se dilataba y se cerraba, la polla de Sasuke entraba y salía, resbalando por la saliva que la había lubricado a ambas, mis piernas se tensaron sobre sus hombros y mis gemidos, rogaban por que aquello fuera mas fuerte, mas duro, mas profundo.

El, era un hombre, uno que me penetraba y me embestía de manera ruda, excitante y masoquista.

Na…ahhahh ruto – jadeo cuando inconscientemente apreté mi ano ante el rose de nuestros abdómenes contra mi pene –

Y eso yo lo sabia, lo sabia por la voz varonil, por el olor mezclado con el sudor, y por esa anatomía igual a la mía, la misma que me llevaba al borde de colapso y atendía mi cuerpo, la misma con la que me había corrido y había hecho experimentar cosas inimaginables, la misma que ahora yacía en mi interior, enterrándose con ímpetu mientras me hacia gritar tal animal en celo.

Tomo mis nalgas para acelerar el movimiento, estaba tan cerca, tan cerca de rozar el cielo y hundirme en el infierno que levante el rostro para que esos labios me besaran y la sensación de ser perforado me arrastrara.

Si y había una ultima cosa que sabia, quizás la más liada y para que mentir, destructiva.

Sasuke….ahahaa. Sas AHHHH – me apreté más contra el, la cabeza me flotaba y el solo se enterraba mas, a la vez que yo continuaba bajando mas y más profundo – AHHHHH –

Todo se concentro en mi bajo vientre, me abrace a Sasuke, revolviéndome, convulsionándome y gimiendo, derramándome entre nuestro cuerpos y astringiéndome. Estrujando su pene asfixiantemente, sintiendo como vibraba y explosionaba, la saliva se me salió por la boca, un jadeo sordo se extendía por mi cavidad, mi cabeza estaba echada hacia atrás mientras que Sasuke se vaciaba en mí, su leche hirviente me quemaba…

Si…los límites habían sido sobrepasados….y esta vez no pude a callar más la voz de mi cabeza que me gritaba…

Amaba a Sasuke.

Había llegado a su apartamento sin mas, mirándolo con esos profundos ojos verdes, de esa manera indescifrable que le causo curiosidad en su vientre y que le hizo inclinarse, solo para acercarse y tratar de entender el por que de la visita inesperada.

Ni un sonido y el bufo, a veces resultaba aburrido, aun así le gustaba estar junto a el.

Dejo la puerta abierta y regreso al sofá, aun no terminaba aquella mariposa negra de esa mañana. Sentándose con las piernas flexionadas se perdió entre el imperfecto blanco del papel y la plumilla de un inestable color negro, quizás fue por eso que dio un bote, por la mano que le había arrebatado su preciado cuaderno y le había mantenido inmovilizado, su cara se le contrajo en algo muy parecido a la aprensión, ¿Qué se suponía que hacia?

Botellas de cerveza y dos vasos tintinearon frente a el. Alzo sus hombros despreocupados tomando la bebida que se le ofrecía, si eso era todo el misterio el no le veía gran cosa, al menos no hasta que los labios se posaron en su hombro y una dura mordida a travesó su carne, mientras que era completamente derribado a lo largo del mullido sofá…

Alcohol

Ese aroma revuelto con la fragancia que el cuerpo pegado a el despedía le hacia sentir mareado, más de lo que si quiera pudiera soportar, ¿estaba bien? ¿Estaba mal? No había instante para contestar, deshizo la mueca de dolor que le traía su parte baja que inconteniblemente ardía…dolía…sangraba.

Era un momento casi eterno…casi inexistente.

Cuando Sai se sentía completo y con la necesidad de permanecer así, unido, sudoroso y jadeante.

Horriblemente agradable y bellamente ilusorio.

Rozo los cabellos rojos con las yemas de los dedos cerrando sus ojos, había tocado aquel tatuaje y no Parecía haber cambio alguno en su interior pero al poner su oído sobre níveo tórax había escuchado quizás el sonido al cual se volvería inevitablemente adicto.

Quizás fue por eso que Sai olvido que Gaara había perdido los sentidos por las copas bebidas, que el pelirrojo solo había gemido junto a su oído, que lo había tomado de manera dura y salvaje.

Justo como en un pasado no tan lejano muchos lo habían hecho, pero estaba bien, sentir las embestidas desgarrarle y la fantasía corromperle.

Estaba bien ser destrozado de todas las maneras posibles

Estaba bien ver correr la sangre bajo sus piernas

Estaba bien que todo doliera espantosamente

Esta bien por que se trataba de amor

¿Verdad?

Y las preguntas terminaron, no había aversión, solo excitación. Todo era borrosos e inestable, lejano y un poco aturdidor, el también había tomado un poco, el también estaba falto de conciencia, un segundo de racionalidad y el pelinegro se lamento no poder recordar cada sensación y cada palabra, se lamento no poder recordar el intervalo justo donde Gaara le había mostrado ese amor tan distinto, que los demás parecieron insulsas sátiras de un sentimiento incomprendido.

Os agradezco por todos los review que me dejan, me hace feliz, así que gracias…gracias.